Esta historia es una adaptación del libro Relaciones Escandalosas de: Sylvia Day del 2014. La adaptación la hago sin ningún afán de lucro, solo porque es de mi agrado imaginarlo con los personajes de Naruto.
-El primer Relato es: La apuesta de Neji y sus protagonistas son Neji Hyuga e Ino Uzumaki :)
NOTA: que se viene lo bueno en unos minutos subiré otro capítulo estén al pendiente, ya casi terminamos esta parte de la historia, solo quedan 3 capítulos de la historia original y uno de mi invención, besos.
CAPITULO 9:
Naruto Uzumaki, sexto conde de Uzumaki, se detuvo al bajar el escalón del carruaje y tragó saliva ante la imponente fachada del edificio de tres pisos del club Hyuga's. El sol de la mañana resplandecía por entre las columnas blancas mientras varios miembros de la aristocracia abandonaban o entraban en el exitoso club para caballeros. A su espalda quedaba la concurrida calle St. James. El constante traqueteo de las ruedas de los carruajes, los cascos de los caballos y los sonidos de los arneses le recordó que la vida seguía fluyendo en Londres mientras él se preparaba para enfrentarse a su mayor acreedor.
Respiró hondo y subió los escalones que conducían a la doble puerta de cristal aguado de la entrada. Un lacayo con una librea negra y plateada le dio la bienvenida, y Naruto le entregó el sombrero, los guantes y el bastón a uno de los dos camareros que aparecieron. Entró en el vestíbulo circular, con su suelo de mármol negro y blanco, y volvió a admirar la enorme lámpara de araña que colgaba tres pisos más arriba, justo encima de la enorme mesa redonda que predominaba en la planta inferior. Sobre la mesa había un centro floral gigante cuyo aroma permeaba hasta el último rincón de la estancia. En línea recta se encontraba la zona de juegos. Desde allí uno podía subir la escalera que conducía a las plantas superiores —donde había desde un gimnasio para practicar esgrima hasta cortesanas, y también varios salones privados— o quedarse en la planta baja e ir a los cuadriláteros de boxeo. A la izquierda estaba la cocina; a la derecha, las oficinas de Neji Hyuga.
Naruto miró por última vez la sala de juegos y giró hacia la derecha. Atravesó una enorme puerta de madera con un cristal ovalado en el centro y le entregó su tarjeta de visita al secretario. Estaba convencido de que tendría que esperar, así que le sorprendió que lo anunciaran de inmediato.
Se le alteraron los nervios al entrar en el santuario de Neji Hyuga. Nunca antes había estado en su despacho, y observó la estancia con curiosidad. Lo primero que captó su atención fue el escritorio de caoba tallada orientado hacia la puerta. Era enorme y estaba flanqueado por unas ventanas que llegaban hasta el segundo piso. La mesa estaba cubierta de papeles, una prueba silenciosa de lo poderoso y extenso que era el imperio de Hyuga.
El despacho estaba decorado en tonos de verde, beige y dorado, muy masculinos. Había una chimenea imponente en el lado izquierdo y, frente a ella, una mesa con dos butacas orejeras de piel. La pared estaba oculta tras unas estanterías. A la derecha unas ventanas permitían acceder a las vistas de la calle.
—Buenas tardes, lord Uzumaki. Confío en que su estancia en el campo haya sido agradable.-
Naruto se giró hacia la voz y vio a Hyuga de pie, tras el escritorio, con sus famosos ojos perlas brillándole divertidos. Le señaló una de las sillas que había frente a él y lo invitó a sentarse.
—¿Cómo sabía dónde estaba? —le preguntó Naruto, enfadado, al sentarse.
—Me debe cien mil libras, mi lord, le aseguro que no voy a perderle de vista.- Naruto frunció el cejo.
—Para usted esa cantidad es una gota en medio del océano.-
—Cierto. Supongo que ha venido a pagarme.- Naruto se movió incómodo antes de volver a hablar.
—Confiaba en poder establecer un calendario de pagos con usted.- Neji arqueó una ceja café.
—Entiendo. ¿Qué clase de calendario me propone?-
—Cuando termine la temporada podré pagarle la mitad de lo que le debo y el resto...- Hyuga levantó una mano.
—No aceptaré el dinero de Fontaine. Usted ha contraído la deuda. Usted debe pagármela.-
—¡Maldita sea! —Naruto se sonrojó de rabia y de vergüenza—. El dinero es dinero. ¿A usted qué le importa de dónde proceda?-
—La cuestión es que me importa.-
—Si pretende que le pague de mis propios bolsillos, tardaré años.-
—No tengo intención de esperar tanto. Una de dos, o me paga ahora o escucha la propuesta que voy a hacerle.- Naruto se tensó.
—¿Qué clase de propuesta?- Hyuga se apoyó en el respaldo de la silla y se cruzó de brazos.
—Quiero ver a su hermana en sociedad, y usted se encargará de que sea posible. Por cada paseo, por cada baile, por cada momento que pueda estar con ella, le restaré diez mil libras de su deuda.- A Naruto se le desencajó la mandíbula.
—Maldita sea. ¡Esto es extorsión!- Hyuga no dijo nada.
—Lady Ino está a punto de anunciar su compromiso con el Marqués de Fontaine —añadió Naruto—. Su petición podría poner en peligro su relación.- Hyuga siguió en silencio. —Es una debutante, Hyuga, no una de sus cortesanas. No prostituiré a mi hermana para saldar mis deudas.- Hyuga levantó ambas cejas y Naruto se sonrojó ante la velada insinuación de que eso era exactamente lo que estaba haciendo.
—Fontaine quiere casarse con ella —insistió Naruto.
—Yo también.- Naruto se atragantó.
—¡Y un bledo! Esta conversación está empeorando por momentos. ¡Ino no puede casarse con usted! Es la hija de un conde, por Dios santo.—
-Y yo soy el hijo de un duque.-
—Sí, bueno, sí, pero usted..., bueno..., usted... Maldita sea, ¡usted sabe perfectamente qué es! No es lo mismo.- Hyuga ni se inmutó.
—De acuerdo, el matrimonio está fuera de cuestión. Volvamos pues a mí oferta inicial. Puede empezar esta misma noche. Quiero bailar un baile con lady Ino. Si lo hace posible, en cuanto termine puede deducirse diez mil libras de su deuda. - Naruto se pasó las manos por el pelo antes de masajearse las sienes.
—Va a casarse con otro, Hyuga. ¿Por qué no se busca a otra?-
—Tengo mis motivos. —Hyuga apoyó los codos en el escritorio —. Soy un hombre muy ocupado, Uzumaki. Dígame qué ha decidido: el dinero o diez momentos con su hermana. ¿Qué prefiere?-
—Lo que está haciendo es abominable.-
—¿De verdad lo cree?-
—Se ha vuelto loco.-
—Probablemente.-
Naruto no podía creerse lo que estaba pasando y se culpaba a sí mismo por haber puesto a Ino en esa situación. Su hermana tenía razón; tenía que poner sus asuntos en orden.
—¿Y si ella se niega?-
—Entonces me iré, permitiré que me rechace. Pero tiene que rechazarme cada vez.-
—Maldita sea, esto es abominable. Usted, señor, no es un caballero.-Hyuga sonrió.
—Jamás he dicho que lo fuera.-
—Tengo varias condiciones.- Hyuga asintió.
—Me lo imaginaba.-
—Si salen de paseo, deben ir acompañados de una carabina.-
—Por supuesto.-
—Si obtengo dinero por mi cuenta, puedo pagarle y satisfacer la deuda.-
—Acepto.-
—Y... —Naruto se sonrojó— ella es inocente. Ni se le ocurra seducirla para obligarme a que acepte casarla con usted. Si la toca, le retaré a un duelo y, no sé si lo sabe, pero tengo una puntería excelente. No sobrevivirá.-
—Acepto sus condiciones. —La expresión de tranquilidad de Hyuga no vaciló ni un segundo—. Esta noche quiero bailar con lady Ino la última pieza que toque la orquesta de los Achimichi. No le diga nada a su hermana, quiero pedírselo yo y que ella tenga total libertad para rechazarme.-
—De acuerdo. —Naruto se puso en pie y volvió a mirar la elegante decoración del despacho—. No volveré a apostar ni un solo chelín en lo que me queda de vida.-
—Buena idea —le contestó Hyuga cogiendo la pluma del tintero
—. A mí nunca me ha gustado apostar.- Naruto se quedó mudo del asombro y abandonó el despacho farfullando para sí
mismo: —No le gusta apostar, qué ridículo. ¡Es el propietario de la mayor casa de apuestas de la ciudad! - Neji sonrió victorioso cuando la puerta se cerró detrás de Uzumaki.
—Y acabo de hacer la mayor apuesta de toda mi vida.-
Ino pasó la mirada cansada por el resplandeciente salón de baile. Las visitas que Naruto había hecho esa tarde a varios de sus acreedores habían salido bien. Su hermano le aseguró que todos habían accedido a cooperar con él, incluido Neji Hyuga, y al parecer Naruto estaba decidido a tomarse sus responsabilidades más en serio. Tras recibir esa noticia, y saber que al menos había conseguido hacer reaccionar a Naruto, Ino podría haberse quedado en casa y dar el día por terminado. Pero su hermano insistió en que tenían que asistir al baile de los Aquimichi. Era ya de madrugada y estaba exhausta; en su mente no dejaba de torturarse con imágenes de Neji, y Naruto insistía en que debían quedarse hasta el final. Ino intentó contener un bostezo.
—Naruto —farfulló—. Voy al salón para señoras a echar una cabezadita. Ven a buscarme cuando quieras irte.-
—Me has prometido que bailarías la última pieza conmigo —le recordó él.
—Sí, bueno, ven a buscarme un poco antes. Si me quedo aquí de un pie un segundo más, me quedaré dormida y quedaremos los dos en ridículo.-
—Está bien —accedió a regañadientes—. Ve.- Ino se fue antes de que su hermano pudiese cambiar de opinión.
Llegó al pasillo y disimuló un bostezo tras la mano enguantada. Chilló al notar que alguien la cogía por la cintura y la metía en una alcoba. Neji echó la cortina detrás de ella.
—¿Qué estás haciendo? —le preguntó furiosa a pesar de que se le había acelerado el corazón al estar cerca de él. Estaba impresionantemente guapo vestido de negro. No le había visto en toda la noche, y odiaba preguntarse dónde habría estado—. ¿Quieres añadir más morados a la colección? —lo atacó. Él tuvo la decencia de hacer una mueca de dolor.
—Ino —habló en voz baja, lleno de arrepentimiento—Perdóname por lo de anoche, por favor. Estaba borracho. Jamás tendría que haberte tocado como lo hice.- Mantuvo la cabeza bien alta y fue a apartar la cortina.
—En eso tienes razón. Y ahora, si me disculpas.- La cogió por el codo.
—Ino, por favor. No te vayas todavía.-
—¿Por qué no? Creo que ya nos hemos dicho todo lo que teníamos que decirnos.-
Neji se quitó los guantes y se los guardó en los bolsillos. El anhelo que dominaba su rostro detuvo a Ino. Le tocó la mejilla con la palma de la mano y ella cerró los ojos y respiró profundamente para inhalar el olor de la piel de Neji.
—Te he echado de menos —susurró él—. Cada momento que no estoy contigo, te echo de menos.-
—Neji, no...-
—Sí, Ino. Mírame.-
Ella levantó los párpados de mala gana y lo miró a los ojos. La austeridad de sus facciones le robó el aliento.
—Lo siento mucho, amor. Nunca quise hacerte daño.- Ino intentó contener las lágrimas que amenazaban con derramarse.
—Deja que te cuente algo, Neji. Algo que los hombres como tú al parecer no entendéis. Las mujeres somos unas criaturas sensibles, al menos hasta que nos hacen tanto daño que ya no nos importa. Reservamos parte de nuestras almas para los hombres que son importantes en nuestras vidas, y allí residen la confianza y el respeto. Cuando esos sentimientos se pierden, ya no puedes recuperarlos. Cuando están muertos, no pueden resucitarse. —Le apartó la mano de la cara—. He oído tu disculpa, pero no significa nada para mí. Quieres que yo te haga sentirte mejor, que te diga que lo entiendo y que te perdono, pero no lo entiendo.- Se dio media vuelta para irse.
—No la toqué —se apresuró a decirle con la voz tan ronca que Ino apenas la reconoció—. Desde el día que vine a verte a tu casa, no he estado con otra mujer. Te he sido fiel.- Ino se dio media vuelta, buscó su rostro y descubrió que era completamente sincero.
—¿Por qué? —Fue lo único que le preguntó.
—Porque tú eres la única mujer que quiero. —Neji le sujetó el rostro, ahora con las dos manos—. Cuando rechazaste mi proposición matrimonial, perdí la cabeza. No estoy acostumbrado a que me rechacen ni a no conseguir algo que deseo con todas mis fuerzas. Lo siento mucho, Ino. No tienes que perdonarme. Lo único que te pido es que creas que te estoy diciendo la verdad.-
Bajó la boca despacio, dándole la oportunidad de apartarse. Le besó las lágrimas con una deliciosa ternura, unas lágrimas que ella no era consciente de haber derramado. Ino giró la cabeza y capturó los labios de Neji, y supo que estaba perdida. Perdida en su perfume, en sus caricias. Perdida en él.
—Te creo —susurró. Neji le deslizó la boca por la mandíbula hasta el cuello.
—¿Por qué llevas un vestido de cuello alto? —murmuró.
—Para esconder los moratones.- Neji se quedó petrificado, su cuerpo rígido como una piedra.
Apartó las manos de la cara de Ino y buscó los botones de la parte trasera del vestido. A pesar de que estaba nervioso, era evidente que tenía práctica en desabrochar prendas de mujer.
—Neji, no —protestó ella, consciente de que lo único que los separaba de las miradas curiosas de la alta sociedad era una cortina—. Aquí no. Ahora no.-
Agachó la cabeza y la silenció con un beso. Pronto tuvo el vestido abierto por la espalda y lo empujó hasta el suelo. Rugió de dolor al pasar los dedos por las marcas que él mismo había dejado en la suave piel del escote.
—Dios —farfulló.- La abrazó y le besó el cuello.
Guio la boca hacia abajo y besó todas y cada una de las marcas que le había causado. El tacto de sus labios era suave, reverente. Neji le susurró angustiado infinitas disculpas pegado a su piel, y cuando se puso de rodillas delante de ella Ino sintió las lágrimas de él a través de la tela de la camisola. El profundo arrepentimiento de Neji, la sinceridad con la que le estaba mostrando sus sentimientos, su predisposición a colocarse en una posición vulnerable con ella, la dejó sin habla. Era un aspecto de Neji que no había visto nunca; se preguntó si alguna vez lo había visto alguien.
Le levantó la camisola y con el aliento le acarició los rizos de su sexo. Ella se estremeció, la sangre aumentó de temperatura, el corazón se le aceleró. Neji gimió y hundió la boca entre las piernas de ella. Le colocó una mano detrás de una rodilla y le levantó una pierna para colocarla sobre su hombro y poder devorarla mejor. Con los dedos le separó los labios vaginales con cuidado, e Ino se estremeció al sentir que la lengua de Neji la penetraba más profundamente. Él la lamía como si disfrutase de su sabor. Bajó la vista, lo observó y se le encogió el corazón en el pecho. Jamás se habría imaginado al poderoso Neji Hyuga de rodillas delante de ella, con sus bellos ojos perlas llenos de dolor y otras emociones mucho más aterradoras. La lamió con movimientos largos y cuidados. La amó despacio, como si tuvieran todo el tiempo del mundo, como si estuvieran a solas y no a pocos metros de distancia del escándalo. La melancolía se apoderó de Ino.
—Neji —susurró su nombre cuando su lengua se movió dentro de ella—. Cariño mío.-
Deslizó los dedos por su pelo y le acarició el cráneo. Él hundió la lengua más adentro y ella se mordió el labio para contener los gemidos. La tensión iba en aumento en su interior, y las caderas se movían hacia delante por voluntad propia buscando una penetración más profunda. Ino se movió encima de la boca de Neji, onduló pegada a él, separó los labios al notar que no podía respirar. Él la lamió y la saboreó con destreza, con fuerza y ternura, dándole lo que ella necesitaba. Ino arqueó la espalda, se quedó sin aliento, le tiró del pelo y alcanzó el orgasmo en la boca de Neji. Duró y duró, y la ayudó a liberar la tensión que había acumulado a lo largo de esa semana. Una semana durante la cual se había enamorado de Neji y después le había roto el corazón.
Neji la tranquilizó con caricias y besos suaves antes de levantarse. Había perdido la coordinación de su cuerpo y se quedó quieta mientras él la vestía. La abrazó para abrocharle los botones de la espalda. Cuando terminó, la acunó con cariño entre sus brazos. En toda su vida, Ino nunca se había sentido tan amada.
—Es el último baile —susurró Neji.
—Tengo que irme —suspiró ella—. Mi hermano me estará buscando.- Neji le acarició el cuello con la nariz.
—Este baile es para mí.-
—No hagas broma —murmuró ella, besándole la fuerte mandíbula
—. No puedes seguir seduciéndome en lugares públicos. Nos...-
—No es broma. Uzumaki está al corriente de mis intenciones y me ha prometido no oponerse. Di que sí, Ino. —Le besó la punta de la nariz—. Soy un bailarín excelente.-
—Y un seductor engreído.-
—Ah. —Sonrió ante el agudo comentario de ella—. Pero no me querrías si fuera distinto. Vete, ve al salón y espérame allí.-
Ino lo miró escéptica, pero salió de la alcoba y caminó por el pasillo hasta el salón donde se celebraba el baile. En cuestión de minutos, apareció Neji y le cogió la mano para hacerle una breve reverencia. Ella miró a Naruto, que estaba enfurruñado.
—¿Quieres bailar conmigo? —le preguntó, dándole la posibilidad de elegir.—
Sí —suspiró ella, y esperó a que su hermano les negase el permiso. Pero Naruto asintió mirando a Neji.
—¿Cómo lo has hecho? —le preguntó cuándo él la guio hasta la zona de baile con paso firme y seguro
. El poderoso cuerpo de Neji se movía con suma elegancia al ritmo de las notas, e Ino esperó impaciente a que empezase la canción.
—No te preocupes por eso —le dijo con una sonrisa—. Creo que estoy en el cielo. Tengo tu sabor en la boca y tu perfume en la nariz.- Cerró los ojos, respiró profundamente y suspiró. Ino se sonrojó.
—Dices unas cosas muy escandalosas, Neji.- Él arqueó una ceja y le sonrió.
—Tú haces cosas muy escandalosas, amor mío. Bajo este aspecto exterior de niña buena se esconde una seductora que se muere por sentir placer. Y yo soy el crápula arrepentido que va a dártelo.-
—¿Arrepentido? —Le tocó a ella arquear una ceja.
—Mucho.- Ino miró a su alrededor con disimulo antes de susurrarle:
—¿De verdad lo crees?-
—¿Si creo el qué? —le preguntó él—. ¿Que soy el hombre que va a darte placer? —Esbozó una sonrisa pícara—. ¿Acaso lo dudas? Creo que lo he demostrado bastante bien, teniendo en cuenta que no he podido utilizar todos mis atributos. —La sonrisa se ensanchó—. ¿Te acuerdas quéte dije que pasaba si ponías en duda la virilidad de un hombre?-
—No, eso no. —Se sonrojó todavía más—. Me refería a lo de que soy una seductora.- Neji se rio.
—¿Te ha gustado que lo diga, eh?-
—Es un alivio saber que me encuentras...-
—¿Apasionada? ¿Deseable? ¿Interesante? ¿Hermosa?- Ino se rio sin importarle lo más mínimo las miradas escandalizadas que los seguían por la pista de baile.
—Tú haces que me sienta todas esas cosas. Gracias.-
—Y tú me haces feliz, así que soy yo el que tiene que darte las gracias.- Ella apartó la mirada, tímida de repente.
—Ino.- Volvió a mirarlo.
—Me gustaría invitarte a un picnic mañana.-
—Uzumaki jamás me...-
—Deja que yo me ocupe de él.- Ino entrecerró los ojos.
—Aunque pudieras hacerlo, mañana he accedido a acompañar a lord Fontaine a un almuerzo literario.- Neji apretó los labios.
—Pasado mañana, entonces.- Ino aceptó.
—Si puedes convencer a mi hermano, a mí me encantará celebrar un picnic contigo.-
Ino sabía lo que estaba haciendo Neji; pero no quería decirle adiós. le emocionaba que quisiera que el momento fuese algo memorable. Él sentía algo por ella, tal vez algo más profundo incluso de lo que estaba dispuesto a reconocer, pero no cambiaría jamás. Y ella jamás se lo pediría. A la larga, él terminaría odiando las restricciones que imponía el matrimonio. Por mucho que ahora la deseara, eso jamás bastaría para eliminar todos los obstáculos que se interponían entre ellos. Pero se negaba a pensar en ello ahora. Disfrutó del baile y se dejó llevar por los brazos de Neji Hyuga, famoso crápula y seductor. Durante ese instante fingió que sus sueños se habían hecho realidad.
MITSUKI: como siempre el capítulo y los que faltan de esta parte de la historia van dedicados a ti, mil gracias porque siempre dejas un comentario en cada capítulo, un beso grande.
Hikari en este capítulo no sale, pero no dejes de leer el siguiente. El crápula de Naruto al fin tratara de asumir sus responsabilidades veremos cómo le va, jajaja creo que tal vez ponga de pareja a Tsunade pues creo que es la más indicada para la última parte de la historia. Besos y nos leemos pronto
