Esta historia es una adaptación del libro Relaciones Escandalosas de: Sylvia Day del 2014. La adaptación la hago sin ningún afán de lucro, solo porque es de mi agrado imaginarlo con los personajes de Naruto.

-El primer Relato es: La apuesta de Neji y sus protagonistas son Neji Hyuga e Ino Uzumaki :)

NOTAS: Este capítulo es muy prometedor, oh si Hikari llega a hacer de las suyas, espero se diviertan tanto como yo al adaptarlo, saludos.


Capítulo 10:

Era muy guapo. Ino se lo repitió por enésima vez mientras observaba furtivamente a lord Fontaine por entre las pestañas. Y encantador. Inspeccionó la mesa de la mansión londinense de lady Busby en la que estaban sentados y vio que la mayoría de las mujeres miraban con disimulo a su pareja. Esas mujeres la envidiaban; sin embargo, Ino no había sentido ni un ápice de placer en todo el día. Lo único que quería ella era irse de picnic con Neji.

—¿La comida no es de su agrado, lady Ino? —le preguntó Fontaine solícito. Ella le sonrió.

—Todo es maravilloso. Lo único que pasa es que no tengo hambre.—Desvió la mirada hacia el plato de él.

—Mentirosa —se burló él—. Quieres un pedazo de mi bollo.- Lo partió con esos dedos tan elegantes, le untó un poco de mantequilla con un cuchillo y lo acercó a la boca de Ino. Ella separó los labios de forma automática y él le lanzó el bocado dentro. Ino se sonrojó, sabía que todos los presentes a la mesa habían tomado nota del acto tan íntimo.

—Intuyo que tienes un lado escandaloso, milord.- Él le sonrió.

—¿Y te preocupa?-

—Ya sabes que no, o de lo contrario no me dejarías verlo.-

—Éste es uno de los motivos por los que me gustas tanto, Ino. — Respiró profundamente - Hay algo de lo que me gustaría hablar contigo, pero ahora no es el momento apropiado. Tal vez mañana podríamos salir a pasear por el parque en mi carruaje.- Ino sabía exactamente de qué quería hablar Sai y sabía qué respuesta le daría ella. Pero antes tendría la oportunidad de estar con Neji por última vez.

—Me temo que tengo que declinar la invitación. Tengo planes para mañana. —Vio que él fruncía el ceño preocupado, y lo tranquilizó—. Pero me encantará salir de paseo contigo pasado mañana.- Él asintió.

—Por supuesto. Ya estoy impaciente.-


Horas más tarde, Ino regresó a Uzumaki Hall decidida a pasar la noche en casa para poder descansar y estar fresca para el picnic del día siguiente con Neji. Tenía muchas cosas que decirle, había muchas cosas que él necesitaba saber antes de decirse adiós. Pidió que le preparasen un té y lo tomó en el salón, y después subió arriba con las cartas que les habían entregado esa tarde. Las clasificó sin demasiadas ganas, hasta que una de ellas captó su atención. Era de un delicado papel rosado y olía a rosas, y con esa lacre también en forma de flor destacaba entre las demás. Ino la abrió intrigada.

—Dios santo —susurró al ver quién la enviaba. Y después la leyó entusiasmada.


¡Le había dado plantón! Neji bajó los escalones de la entrada principal de Uzumaki Hall hecho una furia. Todavía no podía creérselo. «Ha surgido un imprevisto», le había escrito Ino en su breve nota de disculpa. Si ese imprevisto resultaba ser Fontaine, alguien lo iba a pagar muy caro. Volvió a subir a su faetón y soltó una maldición al ver la enorme cesta de picnic que llevaba colgando en la parte trasera. Él no había hecho un picnic en la vida. El personal de su casa no había tenido más remedio que salir a comprar todos los utensilios necesarios, incluida la cesta. Pero a pesar de su pésimo humor, no iba a echar a perder el festín que había preparado el chef de Hyuga's. Visitaría a su madre y la invitaría a salir a pasear. Seguro que a ella le gustaría la sorpresa.

No tardó demasiado en subir los escalones de la casa de su madre. Se dirigió al salón rosa y frunció el ceño al oír las risas que salían de dentro. «Maldición, tiene visita.» Tal vez ella tampoco podría salir de picnic, y sólo de pensarlo su estado de ánimo empeoró. Abrió la puerta y se quedó petrificado bajo el dintel.

—¿Qué diablos estás haciendo en casa de mi madre? —preguntó furioso. Tres cabezas, la de su madre, la del duque y la de Ino, se giraron sorprendidas hacia él. La sonrisa de ella logró apaciguarlo un poco.

—Me ha invitado —contestó. El duque se puso en pie.

—Buenas tardes, hijo. No esperaba verte hasta esta noche en el club, pero me alegro de que hayas venido.-

—Yo no —se quejó Hikari—. Vamos, vete, Neji, y deja que hable a solas con lady Ino.- El joven se cruzó de brazos y le enseñó los dientes.

—Si me voy, Ino se viene conmigo. Hoy es mi día con ella, me prometió que saldríamos a hacer un picnic.-

—Te quejas como un niño pequeño —le riñó su madre mientras intentaba echarlo del salón.

—No tienes ni idea de lo que he tenido que hacer para organizar este maldito picnic —siguió él—. Y ahora la cesta está allí fuera, colgando de la parte trasera de mi faetón, enfriándose. —Le tendió la mano a la muchacha—. Vamos, Ino.- Hikari fulminó a su hijo con la mirada.

—Ella no se va a ninguna parte. Ha venido a verme a mí y sólo lleva aquí unos minutos.-

—No tiene nada que hacer aquí. Teníamos planes.-

Ino se levantó de la butaca con su habitual elegancia y los ojos de Neji se clavaron en ella. Era el epítome de la alta sociedad y, sin embargo, parecía sentirse absolutamente cómoda en casa de su madre. Y Neji la adoró por ello. Con ese traje de montar color escarlata estaba impresionante; llevaba el pelo recogido en lo alto de la cabeza y en los labios una sonrisa conciliadora. A medida que iba acercándose a él, a Neji se le tensó todo el cuerpo, como le sucedía siempre que estaba a su lado. Ino levantó una mano y le acarició la parte superior del brazo.

—Siento haberte estropeado los planes. Tal vez todavía estamos a tiempo de ir de picnic, y podríamos llevar a tus padres con nosotros.-

Cuando sintió la mano de ella encima de él, Neji perdió el control y la cogió por los codos para acercarla más a su torso. Inclinó la cabeza y bajó la voz para que sólo ella pudiera oírle.

—Te quería para mí solo. Tenía muchas ganas de verte y estar contigo.- Ella se rio.

—Mi doncella está aquí y habría venido de picnic con nosotros. —

-A ella quizá habría podido tolerarla —farfulló—, pero mi madre estará pendiente de cada palabra que nos digamos.-

—¿Y qué vas a decirme que puede escandalizar tanto a tus padres?- Le pegó la boca al oído.

—¿Qué te parece si te digo lo guapísima que estás con este traje de montar? Y que tengo ganas de arrancártelo. Ahora mismo tengo una erección monumental, Ino, sólo de mirarte. Quiero llevarte a alguna parte, levantarte la falda y lamerte hasta hacerte gritar. Quiero meter mis dedos dentro de ti y...-

—Ci... cielo santo —farfulló abanicándose el rostro con las manos—. Eres incorregible.-

Ino miró a Neji y vio un brillo muy provocador en sus ojos. Entrecerró los suyos. Ella también sabía jugar a este juego. Esbozó una sonrisa seductora y se pasó la lengua por el labio inferior.

—Y mientras tus manos estén bajo mi falda, mi querido Neji, yo tendré las mías dentro de tu pantalón y acariciaré tu magnífico miembro. Te gustarán tanto mis caricias que te tumbarás en el suelo y me dejarás que te haga todo lo que quiera. Me pondré encima de ti y me lo meteré en la boca, y te lameré. Fuerte, como te gusta. Mi...-

—¡Maldita sea! —Neji se apartó de ella como si lo hubiera quemado, con los pómulos ardiéndole de deseo. Ino le sonrió y se dio media vuelta para dirigirse a los padres de él.

—¿Quieren venir con nosotros de picnic, madame Hyuga, excelencia?- Hikari le sonrió.

—Válgame Dios, con el calor que desprendéis vosotros dos podríais causar un incendio.- Ino sonrió. Neji tenía razón, se estaba convirtiendo en una seductora. —No pases vergüenza, querida —le dijo Hikari con una sonrisa— Sé que Neji te pidió que te casaras con él. No lo habría hecho si no sintierais algo el uno por el otro.-

—¿Matrimonio? —preguntó el duque airado—. ¿Es que a mí nadie me cuenta nada?-

—Ino lo rechazó —explicó Hikari.

—Ya me lo imaginaba —farfulló Hizashi—. Fontaine es muy buen partido.-Ino parpadeó atónita.

—Neji también es muy buen partido. Cualquier mujer sería muy afortunada de tenerle como esposo.-

—Entonces, ¿por qué le has rechazado? —la retó el duque.

—Sí, Ino —preguntó Neji detrás de ella, que se dio media vuelta y lo encontró apoyado en el marco de la puerta con los brazos cruzados—. ¿Por qué me rechazaste?-

—¡Sabes de sobra por qué!-

—Yo no —intervino Hikari—. Explícamelo.-Ino levantó el mentón.

—Neji quiere casarse conmigo por los motivos equivocados, y cuando se canse de mí tiene intención de acostarse con quien le plazca.-

—Por todos los infiernos, hijo. —El duque tuvo un ataque de risa— ¡Nunca le digas eso a una mujer antes de pronunciar los votos!-

—Ella está dispuesta a permitirle a Fontaine que vaya con otras —se defendió Neji—, pero a mí no. No es justo.-

—Eso es distinto —replicaron Hikari e Ino al unísono.

—¿Lo es? —preguntó Neji arqueando una ceja.

—¿Lo es? —repitió el duque acercándose a su hijo—. Explicaos.- Los dos hombres casi idénticos miraron a las mujeres con idénticas expresiones de confusión. Hikari puso los ojos en blanco.

—Los hombres sois tan obtusos. —Clavó la mirada en Hizashi—. ¿Crees que yo te dejaría acostarte con otra, Hizashi?- El duque se sonrojó.

—Maldita sea, Hikari. Probablemente me castrarías si lo hiciera.-

—¿Y por qué crees que haría tal cosa? —siguió ella. Ino vio hacia dónde se dirigía la conversación y rodeó el sofá.

—Todo esto no es necesario. Estábamos hablando del picnic y...-

—Calla, Ino —la interrumpió Neji—, me interesa mucho oír la respuesta.-

—Porque me amas, por qué si no —contestó el duque orgulloso—. Y eres muy posesiva conmigo.

—Exactamente —decretó Hikari victoriosa—. Y tú no serías capaz de acostarte con otra mujer porque me amas a mí.- Neji se quedó petrificado en la puerta del salón.

—¿Estás diciendo, madre, que Ino no quiere casarse conmigo porque me ama?- Hikari sacudió la cabeza.

—Estoy diciendo que lady Ino no quiere casarse contigo porque tú no la amas. O, si lo haces, no quieres reconocerlo.-

—¿Y crees que Fontaine la ama? —Neji se atragantó al preguntarlo.

—Los sentimientos de Fontaine no le importan. —La madre de Neji miró al cielo—. Tal vez seas un genio con los negocios, hijo, pero en lo que se refiere a las mujeres eres más bien cortito.-

Ino ya había tenido bastante de esa conversación.

—Muchas gracias por su hospitalidad, madame Hyuga, pero me temo que tengo que irme.-

—Ni hablar. —Neji le bloqueó la puerta—. Me prometiste que iríamos de picnic y te juro que vamos a ir de picnic.-

—No estoy vestida para salir de paseo —se quejó Hikari.

—Entonces haremos el picnic aquí en casa. —Giró el cuello hacia el pasillo y llamó al mayordomo. Cuando el sirviente apareció, Neji le pidió que fuera a buscar la cesta. Y después volvió a mirar a Ino.

—No me encuentro bien —dijo ella a media voz. Neji fue a su encuentro con una sonrisa.

—¿Tienes mal de amores?-La mirada llena de dolor de ella se enfrentó a la suya.

—Vete al infierno, eres un engreído.-

—Ya estoy allí, cariño. Estoy allí desde el día que te conocí.-

—Si te hago tan desgraciado, ¿por qué insistes en estar conmigo?-

—Tú no eres la culpable de mi desgracia, amor mío. Lo es mi propia estupidez.- A Ino se le cerró la garganta y susurró

—Deja de llamarme así. Los dos sabemos que no es verdad.- Él le apartó un mechón de pelo del rostro y con mucho cuidado se lo puso detrás de la oreja. Le secó una lágrima errante con el pulgar. Inclinó la cabeza y le dio un beso suave en los labios sin importarle que sus padres estuvieran detrás.

—Neji, tus padres... —susurró ella sonrojada de vergüenza.

—No te preocupes por nosotros —aseguró Hikari en voz alta—. Finge que no estamos aquí-. A Ino le temblaron los labios de las ganas que tenía de sonreír. Le caían bien los padres de Neji.

—¿Qué quieres de mí, Neji?-

—Una oportunidad —le contestó en voz baja—. Mantén las distancias con Fontaine hasta que acabe la temporada.-

—¿Por qué? —le preguntó confusa.

—¿Me amas, Ino?

—Neji... —le costó respirar, consternada de que él se lo hubiese preguntado tan directamente—. Me pides demasiado.-

—Te pido tiempo para poder conquistarte. —La voz aterciopelada de él la envolvió con su seductora promesa—. Si de verdad no te planteas la posibilidad de casarte conmigo, dímelo ahora y no intentaré persuadirte. Pero si existe la opción de que algún día aceptes ser mía, quiero que me des la oportunidad de ganarte.- Ella se apartó para mirarlo a los ojos.

—Lo dices en serio —afirmó.

—Sí —convino él con una sonrisa muy tierna—. ¿Te casarías conmigo si yo fuera capaz de cambiar?-

—No lo sé. No sé si seríamos felices juntos durante el resto de nuestras vidas.-

—¿Y crees que Fontaine puede hacerte feliz? ¿Cómo crees que lo logrará, si estás enamorada de mí?- Ino no supo qué decirle y las lágrimas se amontonaron en sus ojos.

—Yo no he elegido sentir todo esto por ti, Neji. Esta situación sería mucho menos complicada si no me importaras.-

—No llores —le pidió él emocionado al abrazarla—. Soy consciente de que te estoy pidiendo demasiado. Si aceptas estar conmigo tendrás que renunciar a la vida tal como la conoces, serás una paria de la sociedad. Pero soy asquerosamente rico y el hombre más guapo de toda Inglaterra...-

—¡Dios santo! ¿Te acuerdas de eso? —Se sonrojó.

—¿Cómo podría olvidarlo? —Neji le pasó el pulgar por el labio inferior—. ¿Y qué me dices de pasarte la vida entera en mi cama? Te prometo que te haré el amor hasta hacerte perder el sentido a la menor ocasión. Puedo darte una clase de felicidad que ni siquiera sabes que existe. Y puedo comprarte cosas que creías que no tendrías jamás. Puedo hacerte la vida tan agradable que tal vez no te dolerá tanto que los demás te hayan juzgado y condenado.- Ino sabía que si Neji Hyuga decidía hacerla feliz, haría todo lo posible para conseguirlo.

—Suena muy tentador —reconoció casi sin aliento; el corazón le había dado un vuelco al imaginarse las escenas que él le describía. Pasarse la vida entera con Neji. No sería fácil, pero tal vez valdría la pena. Si él la amara.

—El picnic está listo —les avisó Hikari contenta.

Se dieron media vuelta y vieron que habían apartado los muebles para crear una espacio circular en medio del salón. Lo habían cubierto con la manta del picnic y habían colocado la comida encima. Las dos horas siguientes fueron las más felices que recordaba haber vivido Neji en mucho tiempo. Su padre y su madre les contaron anécdotas escandalosas de sus famosas fiestas. Historias que escandalizaron y fascinaron a Ino por partes iguales. La comida era deliciosa, tal como había previsto él, y la compañía excelente. Estaba rodeado de la gente que más le importaba en el mundo. Sintió una profunda decepción cuando llegó el momento de despedir a Ino. Neji la acompañó hasta su caballo y esperó a que desapareciera en la distancia acompañada por su doncella y dos lacayos de su madre. Cuando volvió a entrar en el salón, vio que sus padres estaban abrazados mirando por la ventana. Hikari se dio media vuelta y lo miró.

—Esa chica nos gusta de verdad, Neji.- Sonrió.

—A todo el mundo le gusta.- Hikari se acercó a su secreter y regresó con una carta en la mano.

—Mira qué me escribió para decirme que aceptaba mi invitación para tomar el té. Es muy educada y cariñosa. Ni él rey podría haber recibido una respuesta más respetuosa.- Neji miró la carta y asintió.

—Ino tiene un don para hacer sentir bien a la gente.-

—Te adora. Es demasiado inocente para saber ocultarlo.- La sonrisa de Neji se ensanchó.

—Me mira así desde el primer momento que mis ojos se posaron en ella. —Se pasó una mano por el pelo—. Desde el principio me he comportado como un completo idiota. He dicho y hecho cosas de las que me arrepiento profundamente.-

—Estás enamorado, hijo —le consoló Hizashi—. El amor nos convierte a todos en idiotas. «Estás enamorado.»-

—Yo no estoy... —empezó Neji, pero luego se quedó en silencio y arrugó la frente.

Su padre arqueó una ceja. Su madre sonrió. Maldición, ¿estaba enamorado? Un hombre debería poder darse cuenta de eso, ¿no? Pero..., tal vez... Tal vez lo que siempre había sentido por ella no era lujuria. Aunque sin duda la lujuria formaba parte de ello, o tal vez había sido sólo el principio. ¿Cómo podía saberlo? Nunca había estado enamorado antes.

Sin embargo, el amor explicaría su extraño comportamiento, los ataques inexplicables de ira, los celos, su incapacidad para excitarse con cualquier otra mujer. El amor podía explicar por qué pensaba en ella a todas horas, por qué la echaba tantísimo de menos hasta llegar a ser insoportable, por qué soñaba con ella cada noche. Amaba a lady Ino Uzumaki. Neji se sujetó al respaldo de la silla que tenía más cerca para no caerse.

-Dios santo, Hiza —Su madre riñó al duque al ver el estado en el que había dejado al hijo de ambos—. No tienes nada de tacto. No puedes ir por allí diciendo esta clase de cosas a la gente. ¿No ves que Neji está en estado de shock?-

—¿Cómo diablos es posible que un hombre no sepa que está enamorado?- Hikari sacudió la cabeza resignada. Neji se rio con una risa trémula algo extraña.

—La amo —suspiró—. Todas estas semanas de tortura podríamos haber estado juntos.-

—¿Por qué no vas a buscarla y le dices lo que sientes? —le sugirió Hikari.

—Lo haré —afirmó decidido—. Y se lo demostraré.-

—No tienes mucho tiempo —señaló Hizashi—. Fontaine va en serio-. Neji apretó los dientes.

—Lo sé. Pero Ino me ha prometido que le hará esperar hasta que termine la temporada-.

—Sólo faltan unas semanas —le recordó su madre—. No puedes perderla, Neji. Lo lamentarías durante el resto de tu vida.-

—No te preocupes, madre. —Él no había amasado su enorme fortuna basándose en la suerte; había trabajado muy duro para conseguirla y ahora trabajaría muy duro para conquistar a Ino—. No la perderé-.


Al fin se dio cuenta el muy tonto...