Esta historia es una adaptación del libro Relaciones Escandalosas de: Sylvia Day del 2014. La adaptación la hago sin ningún afán de lucro, solo porque es de mi agrado imaginarlo con los personajes de Naruto.
-El primer Relato es: La apuesta de Neji y sus protagonistas son Neji Hyuga e Ino Uzumaki :)
NOTAS: Bien pues hasta aquí la primera parte de la historia. Yo creo que las otras dos partes las voy a subir de manera independiente, pero avisando que son parte de este libro, espero que les haya encantado tanto como a mi este libro. Este es el último capítulo solo falta el epilogo y ese lo subo el fin de semana en conjunto con el primer capítulo de la parte 2 jeje nos leemos en comentarios un beso a todos los que lo han leido y en especial a: MITSUKI que siempre dejo comentarios en cada capítulo, corazón este capitulo es para ti.
Sin más por el momento un beso y disfruten del ultimo capítulo.
CAPITULO 11
—Tienes que estar muerta de aburrimiento.- Ino levantó la vista del libro que estaba leyendo y ocultó una sonrisa. Estaba acurrucada en una de las butacas que Neji tenía en el despacho y lo miraba a hurtadillas mientras él trabajaba.
—¿Por qué lo dices? —le preguntó.
Él estaba tramitando la compra de un molino, una operación que era la piedra angular de un sinfín de negocios futuros, y las negociones consumían todo su tiempo. Hacía dos días que no le veía, así que al final Ino sencillamente decidió presentarse en Hyuga's sin avisar. Fue acompañada de su doncella para evitar que la tía Hizame o Naruto malpensasen, y entró en el club por la puerta de la cocina para no ser vista. Neji fue a buscarla inmediatamente y, antes de llevársela con él a su despacho, se ocupó de que alguien distrajese a la doncella llevándola de visita por el club. Ino insistió en que siguiera trabajando y se disculpó por haber ido a molestarlo, a pesar de que él le aseguró que le encantaba que hubiese ido a verlo.
—Estás muy callada —le dijo—. Y estoy seguro de que no has venido aquí para verme trabajar.-
Neji se había quitado la americana y se había arremangado las mangas de la camisa. Había algo en el modo en que se concentraba en su trabajo que hacía que Ino se excitase. Ver sus antebrazos desnudos y sus manos sujetando los papeles hizo que le doliese todo el cuerpo. El modo en que farfullaba mientras leía los documentos la llenaba de felicidad. Ella se había pasado años viendo la incapacidad de Naruto para gestionar el dinero, y admiraba lo bien que lo hacía Neji. Un «pirata domesticado», así lo había descrito Fontaine. Y Ino pensó que la definición le iba como anillo al dedo y que era de lo más emocionante.
—Me gusta mucho verte trabajar —murmuró.
—¿Ah, sí? —Neji sonrió y dejó la pluma a un lado—. A mí me gusta mucho que estés aquí. Tenía mis dudas acerca de si sería capaz de concentrarme contigo tan cerca, pero lo cierto es que tu presencia me resulta muy estimulante.-
—Porque eres un canalla. - Neji se apoyó en el respaldo de la silla y le preguntó:
—¿Cómo van las cosas con Fontaine?- Ino se encogió de hombros.
—Ayer me llevó a la Royal Academy. Quiere pedirle permiso a Uzumaki para cortejarme y me preguntó si yo también estaría dispuesta a permitírselo.- Neji se tensó. «Todavía no.»
—¿Qué le dijiste, amor?- Ella jugueteó nerviosa con la tela de la falda.
—Le pregunté si me amaba.- Neji tragó saliva.
—¿Y qué te contesto?-
—Cree que puede llegar a amarme con el tiempo.-
—¿Le dijiste que estabas dispuesta a permitirle que te cortejara?- Ino se enfrentó a sus ojos con la reprobación clara en su rostro.
—Sabes que no estaría aquí si le hubiera dicho que sí. Le pedí que esperase al fin de la temporada, tal como tú y yo habíamos acordado.-
—Seguro que sintió curiosidad por los motivos de tu petición.-
—Así es. Le dije que existía la posibilidad de que alguien que me importa mucho también llegase a amarme, y que quería darle a ese otro hombre la oportunidad de conseguirlo.-
—Maldita sea —farfulló Neji en medio de una risa ronca—. Ya sabes que adoro tu honestidad, pero, por Dios santo, ¿tenías que ser tan sincera con él? A ningún hombre le gusta que le digan que está en segunda posición. —De repente sonrió—. Pero nos encanta que nos digan que somos el primero.-
—Le dije que él tampoco debería conformarse con una mujer que no lo amase. Me contestó que admiraba mi sinceridad y aceptó respetar mis deseos. —Se mordió el labio inferior—. Y añadió que iba a luchar por mí.-
Neji estuvo tentado de confesarle a Ino lo que sentía por ella en aquel instante, pero tenía miedo de que creyera que sólo se lo decía para derrotar a Fontaine. Así que, en vez de eso, se levantó de la silla y fue a cerrar la puerta. Después, se sentó junto a Ino y le cogió las manos.
—Cariño, cualquier hombre lucharía por ti. Yo lucharé por ti.-Ella arqueó una ceja con suspicacia.
—Me parece muy poco halagador que los dos hombres que quieren casarse conmigo tengan que esforzarse tanto para enamorarse de mí.-
—A veces a un hombre le lleva cierto tiempo darse cuenta de que ha encontrado algo que ni siquiera sabía que estaba buscando.-
—Ja —se burló—. Píntalo del color que quieras, pero la dura y fría realidad es ésta.- Neji le puso las manos sobre su dolorosa erección.
—Sí que es dura, amor —le sonrió—, pero fría no.- Ino abrió los ojos de par en par antes de ponerse a reír de felicidad.
—Neji Hyuga, eres sin lugar a duda el hombre más lascivo que conozco.- Él le dio un beso en el cuello.
—En parte es culpa tuya. Me tientas constantemente y hace mucho tiempo de la última vez que estuvimos juntos.-
—¿Quieres estar conmigo, cariño? —le preguntó susurrando sin aliento—. A mí me encantaría—Apretó su polla con fuerza.
—Dios. —Neji hundió el rostro en el cuello de Ino con un gemido torturado—. Eres perfecta para mí. Eso tienes que saberlo.-
—No es a mí a quien tienes que convencer. —Le puso las manos en el torso y lo empujó hacia el respaldo del sofá para después sentarse a horcajadas encima de él con un brillo provocador en los ojos—. Pero deja que te dé más argumentos a favor de esa teoría.-
—¿Como cuáles?-
—Como por ejemplo que verte sentado trabajando me ha acelerado el corazón.- Neji arqueó una ceja. —Y que verte con las mangas de la camisa arremangadas —añadió, y se lamió el labio— me inspira pensamientos carnales.-
—¿Pensamientos carnales? —Abrió los ojos y se excitó aún más. Dios santo, cómo amaba a esa mujer.
—Sí. —Le apartó el pelo de la cara con los dedos—. Y tu pelo. Me apasiona. Es grueso y suave como la seda.- Justo cuando Ino se pegaba al cuerpo de Neji, alguien intentó girar el picaporte y, al descubrirlo cerrado, llamó a la puerta.
—¿Señor Hyuga?
—¡Vete! —exclamó Neji—, si quieres conservar tu empleo. — Levantó la cabeza y capturó los labios de Ino, deslizando la lengua hacia el interior de su boca para disfrutar de su sabor.
—Sí, señor —contestó el intruso tras una pausa muy larga—, pero lord Fontaine ha solicitado reunirse con usted unos segundos.- Ino se tensó de inmediato. Neji desvió la mirada hacia la puerta y vio la silueta de su secretario dibujada tras el traslucido cristal ovalado.
—¡Cielo santo! ¿Qué querrá decirte? —Buscó los ojos de Neji—Y qué momento más inoportuno ha elegido para venir a verte.-
—Fontaine es un condenado incordio —sentenció Neji.
—Chis, o te oirá. —Se agachó y cogió el libro. Antes de que pudiera irse, Neji la agarró de la muñeca y tiró de ella para besarla apasionadamente y recordarle que le pertenecía.
—Ehhh..., señor Hyuga... ¿Señor? —preguntó el secretario intranquilo.
—¡Dame un maldito segundo! —gritó.
—Por supuesto, señor —fue la respuesta que se oyó en voz trémula.
—Qué temperamento tienes, Neji Hyuga —se burló cariñosamente Ino mientras abría el panel que conducía al pasaje secreto. Se detuvo un segundo antes de subir la escalera—¿Sabes una cosa? Uno de estos días me gustaría ver tu casa. Tienes un gusto excelente, me apuesto a que es la más bonita de todo Londres.- Neji se pasó las manos por el pelo para ver si conseguía imponer cierto orden.
—Cásate conmigo y mi casa será tuya. —Extendió los brazos—Todo lo que tengo será tuyo.
—Lo único que quiero es tu corazón. —Le lanzó un beso antes de cerrar el panel.
Neji tomó aire y fue a abrir la puerta de camino al escritorio. El aturullado secretario entró y le entregó la tarjeta de visita de lord Fontaine, y segundos más tarde regresó acompañado del marqués. En cuanto lo vio, Neji tuvo que reconocer que el aristócrata era un oponente magnífico en su lucha por conquistar la mano de Ino. Desprendía nobleza por los poros; era alto y poseía la elegancia y el instinto depredador de una pantera. Sus facciones eran austeras, y el tono negro de su piel las realzaba a la perfección. Iba vestido con pantalón marrón a juego con el chaleco y la levita. Su porte en general era impresionante. Fontaine se sentó en una butaca e inspeccionó con la mirada el despacho de Neji.
—Impresionante, señor Hyuga.-
—¿Qué puedo hacer por usted, mi lord? Estaba... —hizo una pausa al recordar el delicioso momento que había compartido con Ino— ocupado con algo muy importante-.
—Ya lo he deducido —señaló el marqués sarcástico—. Iré directo al grano.—
Así lo espero. Fontaine cruzó un tobillo por encima de la rodilla de la pierna opuesta y se apoyó en el respaldo de la butaca con arrogancia.
—He venido a pagar la deuda que lord Uzumaki tiene con su club.- Neji mantuvo el rostro impasible y se levantó en dirección al aparador.
—¿Le apetece un brandy?-
—Gracias —aceptó Fontaine—. Sí, la verdad es que sí.- Neji sirvió dos copas.
—¿Le ha mandado Uzumaki?- Fontaine aceptó la copa antes de contestarle.
—No, pero dado que tarde o temprano tendré que hacerme cargo de su deuda, he decidido hacerlo ahora.- Neji volvió a sentarse e hizo girar despacio la copa entre los dedos.
-No es responsabilidad suya.-
—Usted nunca discute por pequeñeces, Hyuga. Sé de buena tienta que acepta el pago de deudas por parte de terceras personas. —La voz de Fontaine se volvió incisiva—. Lo único que le importa es que le paguen.-
Neji ladeó la cabeza aceptando tal afirmación. Él no era idiota. El dinero siempre era dinero y nunca lo rechazaba, en especial si se lo daban para pagar una deuda que alguien había contraído con él.
—Este caso es distinto. Ya he llegado a un acuerdo con Uzumaki. Su ayuda no es necesaria, ni bien recibida.- Fontaine entrecerró los ojos.
—¿Por qué está tan empeñado en conservar la deuda de Uzumaki?-
—¿Por qué está tan empeñado en pagarla?-
—Voy a casarme con su hermana, lady Ino. Quiero que las finanzas de Uzumaki estén en orden para que Ino sienta que puede casarse sin tener que preocuparse por los asuntos de su hermano.-
—Ah —murmuró Neji con una sonrisa forzada—. ¿Qué le parece si somos sinceros? Usted espera casarse con lady Ino y quiere pagar la deuda de Uzumaki para que ella sienta que debe aceptar su proposición.- Fontaine se tensó un instante antes de beber el brandy de un trago. Dejó la copa vacía en un extremo del escritorio de Neji.
—Usted es el otro caballero del que me habló, ¿me equivoco?-
—Lo soy-.
—¿Pretende comprarse una esposa de alta cuna utilizando la deuda de su hermano?-
—No pretendo comprar nada. Lo único que me ata a Ino son los sentimientos que tiene por mí.- El marqués se burló.
—Si usted sintiera algo por ella, la dejaría libre para que se casara con alguien de su clase. Los sentimientos de lady Ino se apagarán con el tiempo, y usted lo sabe.-
—Ahórreme sus discursos de aristócrata. —Neji no le dejó seguir — Yo puedo darle exactamente lo mismo que usted, exceptuando el maldito título nobiliario. Y le aseguro que mi amor la compensará con creces por la pérdida.- El tobillo que Fontaine tenía apoyado en la rodilla empezó a flexionarse nervioso.
—Bueno, bueno. Siempre he dicho que tiene usted un gusto exquisito, Hyuga, y veo que se extiende a todas las áreas de su vida. Pero comete el error de olvidarse de que junto con mi título vienen otros privilegios, como por ejemplo la aceptación de la alta sociedad y el respeto. Si se casa con usted, se le cerrarán muchas puertas. ¿Cree que su amor bastará para reparar el orgullo de lady Ino cuando eso suceda?-
—¿Cree que su título bastará para reparar la soledad de Ino cuando usted esté en la cama de otra mujer? —contraatacó Neji. Fontaine se sonrojó. Los dos hombres se aguantaron la mirada antes de que él marqués volviese a hablar.
—Haré todo lo posible para que no pueda arrebatármela, Hyuga.-
—No espero menos de usted. Pero no olvide que lady Ino es una mujer muy lista y puede decidir qué es lo mejor para ella sin la ayuda de ninguno de los dos. —Señaló la puerta—. Creo que ya hemos acabado.- Fontaine se puso en pie.
—Ella se merece ser marquesa y tener todo el poder que el título conlleva.-
—Ella se merece ser amada. Que tenga un buen día, mi lord.-
—Buenos días, Hyuga.-
En cuanto su Némesis cerró la puerta, Neji suspiró. Tenía el cuerpo completamente tenso por culpa del instinto básico que le había embargado: la absoluta necesidad de proteger lo que le pertenecía. Ino era suya. Ella lo amaba a él. Y en aquel preciso instante le estaba esperando en el piso de arriba. Quería ir con ella y hacerla suya del modo más primitivo posible. Quería poseerla, marcarla como suya, para que ningún otro hombre pudiese tenerla. Con movimientos bruscos y repentinamente salvajes, se apartó del escritorio y se dirigió a la puerta.
—Estaré ilocalizable durante el resto del día —le informó a su secretario. Después cerró la puerta y se dirigió al pasadizo secreto que conducía al piso superior.
En cuanto entró en la habitación Sapphire, casi toda la tensión que le atenazaba el cuerpo se dispersó. Ino estaba allí, en sus dominios. El fuego de la chimenea iluminaba la estancia. Aunque no hacía frío, añadía calidez al ambiente y rodeaba a Ino de una suave luz dorada. Neji quería que esa imagen lo recibiese cada día durante el resto de su vida. Anhelaba llevarse a Ino a su casa y hacerle el amor en su cama, despertarse con el olor de ella en la piel y con su melena esparcida en su pecho. Su alma se moría por estar con ella.
—El color de esta habitación te pega —le dijo ella en voz baja, mirándolo con ternura y cariño, como había hecho desde el principio—. Te brillan los ojos.-Él esbozó una reconfortante sonrisa.
—Porque te estoy mirando.-Ella le devolvió la sonrisa, pero sólo duró un instante.
—¿Qué quería lord Fontaine?-
—Quería pagarme la deuda de tu hermano, y cuando he rechazado su dinero ha adivinado que tú y yo nos conocemos.-Ino tomó aire.
—Entiendo.-
—No te preocupes. Todavía quiere conquistarte.-
—No me preocupo —afirmó, y después agachó la cabeza—. Bueno, tal vez eso no sea del todo cierto. Fontaine ha sido muy bueno conmigo, y creo que si no te hubiera conocido a ti antes, habría aceptado gustosa pasar la vida a su lado. No es culpa suya que mis sentimientos estén en otra parte.- Neji se apoyó en el marco de la puerta y se cruzó de brazos.
—Quiero saldar todas las deudas de tu hermano. Sin condiciones.-
—¿Qué has dicho?-
—Quiero que puedas decidir entre Fontaine y yo pensando en lo que quiere tu corazón, y no en lo que es mejor para tu hermano. Haré que mi abogado prepare los papeles y me ocuparé de todas las deudas tanto si te casas conmigo como si te casas con Fontaine. —Bajó la voz y ésta le tembló de emoción—. Renunciaría a todo lo que tengo, Ino, a cambio de darte la posibilidad de elegir.-
—No. —Ino se levantó de la butaca donde estaba sentada—. No quiero que hagas eso. No necesito dinero para decidirme.- A Neji le costó muchísimo quedarse inmóvil en la puerta.
—Si te dijera que te amo, ¿me creerías?-
—Neji...-
—¿No te has preguntado por qué tu hermano me ha permitido verte?-
—Bueno, sí...-
—Extorsión.- Ino parpadeó confusa. —Me debe muchísimo dinero y lo utilicé en su contra para conseguir lo que quería: pasar tiempo contigo.- Ino se dejó caer en la silla. —Te advertí que no era un hombre honorable, amor mío. Te dije que no era un caballero. Haré todo lo que sea necesario para conquistarte. Todo. No tengo escrúpulos ni moral que me detengan. —Neji la observó con atención—. Y ahora, si te digo que te amo, ¿me creerás?-
—No lo sé —suspiró—, pero quiero creerte. —Le tendió una mano y él no necesitó nada más.
Llegó a donde estaba ella con sólo dos pasos y la cogió en brazos. El calor cobró vida alrededor de los dos, igual que esa pasión que parecía no tener fin. Neji jamás se saciaría de ella, siempre la necesitaría.
—Te necesito, Ino.- Ella le pasó los dedos por el pelo.
—Estoy aquí, amor mío-
—No me refiero sólo a ahora. Para siempre. —Le recorrió el cuello con los labios—. Eres mía. Me perteneces. No dejaré que Fontaine te tenga. —Tiró del corpiño del vestido y desnudó los pechos, los lamió hasta que ella le clavó las uñas en la espalda. —Cásate conmigo —le suplicó besándole un pecho.
—Ámame —fue la súplica que le devolvió ella.
—Cariño —le dijo Neji sonriéndole—, ya te amo-
¿Quien espera el epilogo con ansias? Rewiens *
