Esta historia es una adaptación del libro Relaciones Escandalosas de: Sylvia Day del 2014. La adaptación la hago sin ningún afán de lucro, solo porque es de mi agrado imaginarlo con los personajes de Naruto.

-El primer Relato es: La apuesta de Neji y sus protagonistas son Neji Hyuga e Ino Uzumaki :)

Porque todo lo que empieza tiene que tener un final, hemos llegado al fin de esta parte de la historia, agradezco en el alma los comentarios de Mitsuki que me acompaño durante toda la historia, sabes que esta adaptación, no sería nada sin ti. Y también agradezco mucho a graciethsm porque en el casi final de la historia tus comentarios me hicieron mucho bien.

En estos días espero terminar el epilogo extra...

ACLARACIONES: La segunda parte está relacionada con esta historia, de hecho todas y cada una de las 3 historias se relacionan. La siguiente historia es: RELACIONES ESCANDALOSAS II SASUSAKU: Placeres robados.


Capítulo: 12 Epilogo 1:

Neji observó a Naruto Uzumaki pasear de un lado al otro del despacho que tenía en Uzumaki Hall. A diferencia del suyo, que era abierto y espacioso, las paredes del de Uzumaki estaban forradas de nogal y el suelo de parqué cubierto de alfombras Aubusson. Las cortinas eran de un rojo tan oscuro que parecían negras. Era una estancia opresiva e intimidante, y no encajaba en absoluto con el carácter jovial e irresponsable del hombre al que pertenecía. Neji se apoyó en el respaldo de la silla en la que estaba sentado y resopló. Por desgracia, esa reunión estaba yendo tal como había anticipado.

—¡Se ha vuelto loco! — exclamó Naruto—. No puede casarse con Ino. Sencillamente no puede. ¡Así no funcionan las cosas!-

—Lo sé —contestó Neji calmado.

—Entonces, ¿por qué está aquí?- Con infinita paciencia, volvió a repetir su petición.

—Para pedirle la mano de Ino en matrimonio y negociar el resto de condiciones. Estoy dispuesto a ser muy generoso.- Naruto sacudió la cabeza.

—¡Maldita sea! No puede comprarse una esposa.-

—Por Dios santo —exclamó Neji exasperado—. No quiero comprar a Ino.- Uzumaki apoyó las palmas de las manos en el escritorio.

—¿Por qué mi hermana? ¿Por qué no elige a cualquier otra debutante de la temporada?-

—Mi lord, creo que tiene la errónea impresión de que quiero casarme sin más. Una de las ventajas de no tener título es que no necesito contraer matrimonio. No necesito tener herederos que perpetúen el apellido de la familia.-

—Entonces, ¿a qué ha venido, maldita sea?- Neji no tenía tiempo para estas tonterías.

—Ya le he explicado a qué he venido. Y aquí tiene detalladas las condiciones de mi propuesta. —Le acercó un grueso documento legal. Naruto lo aceptó y, a medida que iba dando la vuelta a las páginas, los ojos se le abrían cada vez más. —Puede quedarse con la dote de Ino, pero yo la gestionaré por usted. Haré las inversiones que considere oportunas durante los próximos seis meses. Una vez terminado ese periodo, se la devolveré junto con un balance detallado. He abierto una cuenta a nombre de su hermana y he depositado la cantidad equivalente a su dote para sus gastos personales. También recibirá una asignación mensual, cuyo importe está detallado en el documento que le he entregado.- Naruto encontró la cifra y palideció.

—Dios santo, es extraordinaria. Debe de ser más rico que Uchiha.-

—Usted deberá acudir a mi despacho todos los martes y jueves por la mañana durante los próximos seis meses. Voy a enseñarle a manejar el dinero, Uzumaki. Le enseñaré cómo se gana y cómo se conserva.-

—Esto es un ultraje —exclamó Naruto airado—. Yo no...-

—Muérdase la lengua —le ordenó Neji en un tono que no admitía negativa—. Su maldito orgullo es el que le ha metido en este lío. Sólo le ayudaré esta vez, Uzumaki. Ya he pagado todas sus deudas, pero ahora que tengo mujer y algún día, si Dios lo quiere, un hijo, no voy a malgastar mi herencia con usted. Voy a enseñarle lo que sé y usted va a aprenderlo.—Neji vio que el joven conde se sonrojaba de vergüenza y reculó un poco—. Sé que sólo tenía diez años cuando heredó el título, y no le culpo por haberse sentido abrumado. Pero no permitiré que siga siendo un irresponsable. Ya va siendo hora de que madure. - Naruto se dejó caer en su silla; la mano con la que sujetaba el documento cayó inerte en su regazo.

—¿Por qué hace esto? —le preguntó a Neji, aturdido.

—Creía que era evidente. Estoy locamente enamorado de Ino. Tiene que aprender a cuidarse para que pueda dejar de preocuparse por usted y se preocupe sólo por mí.- Uzumaki suspiró.

—¿Ya se le ha declarado a mi hermana?-

—Sí, lo he hecho.-

—¿Y ella siente lo mismo que usted?- Neji asintió, su corazón no acababa de creérselo.

—Por algún milagro que sin duda no me merezco, sí: Ino siente lo mismo que yo. —Suavizó la voz—. Le prometo que cuidaré de ella. Jamás le faltará de nada. La adoraré y amaré hasta el fin de mis días.-

—Tendrá que hacerlo. Ella no tendrá a nadie más. Yo seguiré queriéndola pase lo que pase, pero la alta sociedad... —Naruto tomó aire en busca de valor—. Creo que tengo que felicitarle por su futura boda, Hyuga.-

Neji ladeó la cabeza en señal de agradecimiento. Por dentro suspiró aliviado cuando el conde de Uzumaki cogió la pluma y firmó el contrato.


Ino estaba esperando a Neji en el dormitorio de la mansión que su esposo poseía en Mayfair. Sólo se habían quedado una hora al banquete que habían organizado para celebrar su boda, pues los dos estaban impacientes por regresar a su casa y estar por fin a solas. El trayecto hasta allí había estado lleno de besos muy románticos y planes sobre su futuro.

Sonrió al recordarlo. Quién iba a decir que el corazón de un seductor podía ser tan tierno. Y su casa... Dios, era tan elegante y opulenta como se había imaginado. Ahora aquella mansión tan preciosa era su hogar, y tenía muchas ganas de empezar a recibir visitas en ella. A pesar de los temores de Neji, Ino estaba convencida de que no iban a convertirse en unos parias sociales.

Algunos miembros muy respetados de la alta sociedad habían acudido a su boda, incluido el marqués de Fontaine, el duque de Hizashier y el hermano de Neji.

Fontaine había prometido ir a visitarlos pronto y animar a su hermana y a sus amigas a que hicieran lo mismo. La madrina de Ino, tenía intención de reunir a las matronas más poderosas de la alta sociedad y convencerlas para que aceptasen el enlace. No sería fácil, y no tenían ninguna garantía de que fueran a conseguirlo, pero tenían que intentarlo. Y si al final todos esos esfuerzos no daban ningún fruto, a Ino no le importaba demasiado. Neji la amaba. Eso era lo único que le importaba. Y, de todos modos, ella nunca había querido llevar una vida aburrida, y pasarse el resto de los días con su pirata domesticado sería de todo menos eso.

La puerta del dormitorio se abrió. Observó a su marido entrar y echar el cerrojo para dejar fuera al resto del mundo. Él se apoyó en la puerta con una sonrisa.

—Estás desnuda.- Ella señaló hacia la cama con el mentón.

—Me pareció que era una tontería ponerme eso.- Neji inspeccionó el batín que descansaba en el respaldo de una silla. Sonrió y volvió a mirar a Ino.

—¿Estás nerviosa?-

—No —respondió, quizá demasiado rápido.

—Yo sí.- Ino abrió los ojos como platos.

—¿Estás nervioso?-

—Por supuesto que lo estoy. Tú eres la última mujer a la que voy a hacerle el amor en la vida, y eres virgen. ¿Y si meto la pata y no te gusta y no me dejas que vuelva a tocarte nunca más? —Se estremeció horrorizado al pensarlo. Ino se quedó boquiabierta un instante y después se puso a reír.

—Oh, cielos, Neji. Eso es ridículo.- Vio la ternura que brillaba en sus ojos y se le encogió el corazón; combinada con la seductora curva de su sonrisa, tenía un efecto devastador.

—¿Te sientes mejor ahora? —le preguntó él, atento. Y entonces lo entendió.

—¿Me estabas tomando el pelo? —le recriminó sin enfadarse lo más mínimo. No podía creerse que ese hombre tan increíble le perteneciese. Para siempre.

—Quería relajarte un poco —la corrigió—. Cuando he entrado, me ha parecido que estabas muy tensa.- Neji se acercó a la cama y se quitó el corbatín. El resto de la ropa no tardó en seguir el mismo camino. Después cogió a Ino en brazos y la tumbó en la cama y colocó su fuerte y musculoso cuerpo encima del de ella.

—Tenemos que establecer algunas reglas, mi lady. —Le besó la punta de la nariz—. La primera, esta noche sólo te toco yo. —Le silenció la protesta con la mano—. Hace demasiado tiempo que te deseo, no duraré si me tocas. Puedes tocarme siempre que quieras durante el resto de nuestra vida, pero esta primera vez no.- Esperó a que ella asintiera y entonces apartó la mano, la dirigió hacia abajo entre sus pechos y la detuvo en la cadera. —La segunda, tal vez te dolerá un poco. Eres muy menuda y yo soy bastante grande. —Contuvo una sonrisa al ver que ella se reía—. Pero te daré placer, mi amor. Te lo prometo.-

—Sé que lo harás —afirmó ella amándolo todavía más al ver la reverencia con la que él trataba su primera vez juntos.

—Y por último, pero no por ello menos importante, quiero decirte que te amo, esposa mía. —Apoyó la frente en la de ella—. Te amo con todo mi ser. Te adoro. Tengo intención de amarte y de cuidarte para siempre. —Le llenó la boca de besos. Besos lentos y dulces para encender su pasión—. Gracias por casarte conmigo.-

—Oh, Neji —suspiró, y tiró de él para besarlo con todas sus fuerzas.

Él apartó las manos de Ino de su nuca y entrelazó los dedos con los de ella. Se concentró en besarla durante largo rato, en explorar su boca con besos largos y lánguidos, adictivos, hasta que ella se movió debajo de él y le suplicó que la tocase.

—Por favor...- Él sonrió y a ella se le paró el corazón.

Neji movió la boca hasta la delicada garganta de su esposa, la lamió y le mordió la piel. Empezó a mover su cuerpo encima del de ella, movimientos sensuales que despertaron hasta el último sentido de Ino y la hicieron gemir de tormento. Neji le hizo el amor con los labios, con las manos, con la dulce fricción de su cuerpo, le susurró palabras de amor tan intensas que Ino tuvo ganas de ponerse a llorar.

—Esto, amor mío, es la perfección. —Le lamió los pezones y después sopló encima de ellos, y sonrió al ver que se excitaban—. No hay placer más grande que tenerlos en mi boca. —Agachó la cabeza y succionó un pecho; ella sentía cada tirón en el interior de su cuerpo y la estaba volviendo loca. Empezó a moverse frenética, a tirar de las manos de él para soltarse y poder tocarlo. Estaba ardiendo, su piel estaba demasiado caliente..., demasiado tirante...

—Cariño —le suplicó, pero él no iba a parar, no iba a soltarla.

Ino podía sentir los labios de Neji en todas partes; la sensación la excitaba y notó que su entrepierna se humedecía. Le suplicó que se diese prisa, le dijo que estaba desesperada por abrazarlo, por besarlo, pero Neji no le hizo caso y siguió atormentándola con la boca. Le llenó el estómago de besos con la boca abierta; siguió bajando y le separó los muslos con los anchos hombros. Ella gimió de alivio al notar que la lengua de él por fin entraba en su sexo.

—Sí —gritó con la voz ronca, levantando las caderas en busca de la boca de Neji, clavándole las uñas en el puente de las manos.

—Tienes un sabor tan dulce —murmuró él, apasionado, justo antes de penetrarla con la lengua y gemir al hacerlo.

Ino se movió al mismo ritmo que Neji, arqueó la espalda y se retorció. Él la lamió con urgencia, prendió fuego al deseo de su esposa de un modo brutal hasta que por fin Ino sintió los primeros trazos del orgasmo. Levantó la espalda de la cama, su cuerpo se tensó... Neji se apartó al instante.

—¡Maldito seas! —exclamó apretando los ojos mientras su cuerpo temblaba del deseo insatisfecho. Él se rio en voz baja.

—¿Crees que ésta es forma de hablarle a tu marido?- Ino abrió los ojos al notar que él la cubría con su cuerpo.

—Te necesito mucho —le susurró ella—. Me moriré si no me posees.—Le temblaba todo el cuerpo, había llegado al borde del orgasmo y él se lo había negado.

—Te amo —confesó él con la voz trémula. Y entonces entró en ella; la punta de la erección se deslizó despacio para ir ensanchándola, para advertirle de lo que iba a venir a continuación.

Ino separó más las piernas y movió las caderas impaciente, y, sin más preámbulos, Neji la penetró hasta que no pudo ir más allá. Apretó las nalgas y se quedó completamente inmóvil, llenándola, hasta que eliminó cualquier duda de que ella le pertenecía. Ella aguantó la respiración maravillada, apenas había sentido dolor. Sencillamente, se sentía llena y caliente; tenía la piel cubierta por una fina capa de sudor y su cuerpo temblaba alrededor de la polla que tenía dentro.

Gotas de sudor resbalaban por la frente de Neji hasta caer en los pechos de Ino. Él apretó los dientes y se retiró un poco a pesar de las protestas de ella, y después volvió a moverse hacia delante. Neji movió las caderas rozando los muslos de Ino, entraba y salía despacio de dentro de ella, relajándola y excitándola.

—Dios, Ino —gimió—, estoy tan bien dentro de ti...-

Ella se movió un poco para estar más cómoda y él soltó una maldición. Sorprendida, volvió a quedarse quieta y él la colocó como quería; le levantó una pierna para separárselas más y se echó hacia atrás para volver a penetrarla con tanta fuerza que ella gritó de placer. Ya no hubo más caricias tiernas. Neji sencillamente no era capaz de seguir conteniéndose. Entró dentro de Ino y le sujetó las caderas en la cama cuando ella intentó moverse. Ino sabía por qué él se había preocupado tanto de excitarla. Él sabía, como sólo podía saberlo un gran amante, que cuando entrase dentro de ella perdería el control. La necesitaba demasiado, había contenido sus instintos durante demasiado tiempo. Lo único que podía hacer Ino era gemir y dejarse llevar por él, abrazarse al placer de su marido mientras su miembro entraba y salía de su cuerpo con un frenesí casi animal. A Ino le gustó mucho, creyó que estaba a punto de morir.

—Eres mía —rugió Neji, feliz por poder decirlo. Desde que la vio por primera vez, había querido estar así con ella. Había soñado con tenerla debajo de él, suya en todos los sentidos.

Se hundió en ella, apretó los dientes para contener el placer que amenazaba con derrotarlo. Ino estaba caliente, aprisionada, y se movía bajo su cuerpo, gemía, pronunciaba su nombre de un modo que hacía imposible que pudiese ir más despacio o tratarla con ternura. Pero ella no estaba asustada, y tampoco era tímida. Su preciosa y dulce Ino. Ella fue al encuentro de sus caderas; el deseo que fluía por su sexo le envolvía el miembro y le quemaba.

—Eso es —la animó con una voz apenas reconocible. Empujó más rápido, con más impulso, hasta que la penetró con tanta fuerza que la levantó de la cama.

Y entonces ella se tensó, arqueó la espalda, su sexo presionó con tanto anhelo alrededor del miembro que Neji se detuvo. Abrió los ojos y lo miró.

—¡Te amo! —exclamó al alcanzar el orgasmo y empaparle, pidiéndole a cambio su semen, que él le dio. La llenó tanto como pudo, la marcó de un modo mucho más primitivo que la alianza que llevaba en la mano. Neji echó la cabeza hacia atrás y gritó el nombre de ella convencido de que nunca había sido tan feliz.

Cuando pudo volver a moverse, Neji se tumbó en la cama llevándose a su esposa con él. Ella lo cubrió con su cuerpo, lánguida y relajada. Él le acarició la espalda y la ayudó a que dejase de temblar. Le murmuró que la amaba, que la deseaba, le dijo todas las cosas que jamás había podido decirle. Le confesó que adoraba el perfume de su pelo y que su sonrisa le parecía hermosa. Le dijo que soñaba con ella y que la amaba desde lo más profundo de su alma. Le dijo que le daría el mundo, porque ella había renunciado al suyo para estar con él...

—¿Cariño? —la voz de Ino apenas era un susurro, y el miembro de Neji se excitó al comprobar que había dado placer a su esposa.

Neji sonrió al oír que lo llamaba de esa manera y la felicidad en estado puro circuló por sus venas. ¿Había estado a punto de renunciar a esto? Pensó en la maldita lista que había ordenado confeccionar de posibles maridos para Ino y tuvo que reconocer que se había comportado como un idiota. Gracias a Dios que Ino no le había dado por perdido.

—¿Sí, amor mío?-

Él volvía a estar excitado: el calor que desprendía el cuerpo de su esposa tumbada encima de él había vuelto a despertar su deseo. Pero probablemente estaría dolorida y cansada. Podía esperar, se dijo, ahora le pertenecía. Tenía toda la vida para estar con ella, para hacerle el amor. Ino levantó la cabeza de su torso y le sonrió seductora.

—Eres tan dulce, amor, me dices unas cosas tan bonitas. Jamás me había imaginado que podías llegar a ser tan romántico. —Le apartó el pelo que el sudor le había pegado a la frente—. Pero si no te importa, ya me dirás mañana cuánto me quieres... Ahora demuéstramelo.-

Y con una risa rebosante de felicidad, Neji no tardó ni un segundo en demostrárselo.


SALUDOS ESPECIALES A:

graciethsm: Hola querida lectora, ntp gracias por dejarme tus rewiens. Espero que en tus exámenes te fuera bien. Jajaja mil ocho mil gracias por darte el tiempo de dejar en todos los capítulos un comentarios, pues bien como dices el embate entre Sai y Neji fue perfecto y si, es una historia muy muy kawai y excitante, para mis historias de mi propia redacción si usare el SaiIno y el GaaraIno, de hecho sino mal recuerdo en mi historia de departamento he usado a Gaara como la pareja de Ino, pero aún no se si la dejare con él o le cambiare el novio, saludos y espero que disfrutes el final nos leemos pronto.

Mitsuki: Obvio ya sabes que ese Hyuga desprende cierto porte que nadie más le iguala. Si Naruto supiera todo lo que su hermanita ha hecho con Neji, es capaz que se pone loco y lo reta a un duelo, con eso que se cree muy buen espadachin jajaja Si adoro a Amanda lo lamentable es que ya no sale en los siguientes capítulos, muy triste, pero me encanta su forma de ser tan libre jajaja. Me hace feliz saber que a alguien le ha gustado este trabajo, esperare con ansias tus comentarios en la segunda parte que si bien no es NejiXIno si se relaciona un poco con esta historia gracias en el alma por todos y cada uno de tus comentarios y espero que te gustara este final, besos :3