Capítulo 13: Un crimen en escena, parte I
Las familias de Momo y Mineta estaban celebrando la pronta llegada del año nuevo en la gran mansión; tanto Mineta como su madre se sentían como si estuvieran en una ceremonia de la realeza, una elegante cena con servidumbre y unos músicos muy bien vestidos amenizaban el ambiente con música de piano.
Los jóvenes héroes bailaban juntos una lenta melodía mientras sus padres cenaban y platicaban entre ellos; Mineta sabía bien en el fondo que la suerte que había adquirido gracias a esa anciana era el motivo por el que su vida y la de su madre habían cambiado para mejor; pero aun así, le era increíble saber que estaba celebrando la noche vieja en una lujosa mansión, con una de las familias más ricas e influyentes de la ciudad y que, además, la chica más hermosa y sensual que había conocido nunca era su novia. Tan sólo pensar en esto le hizo sentir muy feliz y sin notarlo, una pequeña lágrima rodó por su mejilla mientras veía a Momo.
Ella sí notó tal lágrima en él y dijo:
-¿Pasa algo malo, cariño? ¿Por qué lloras?
Mineta no dijo nada por unos segundos, seguía mirando a Momo mientras otra lágrima se escapaba de su ojo
-Te amo; no importa cuántas veces te lo diga, nunca me cansaré de decírtelo; te amo por muchas cosas: siempre me dices cosas que me motivan, contigo me siento feliz, tanto que la felicidad me hace llorar, desearía que momentos como este perduraran por siempre.
Momo de nuevo se sintió conmovida por sus palabras; últimamente Mineta tenía momentos en que la sorprendía con palabras o un pequeño detalle donde le demostraba su amor por ella, apenas podía creer que, hasta hace unos meses, para Momo, ese pequeño hombre frente a ella era alguien de lo peor, pero ahora era alguien por quien pondría sus manos al fuego para protegerlo y quererlo.
Ella se inclinó para limpiar sus lágrimas y besarlo en la boca con ternura.
-Yo también te amo, y estoy dispuesta a demostrártelo cada día así como lo has hecho tú, mi amor.
La pareja siguió bailando muy abrazados por unos minutos más, cuando uno de los músicos habló por un micrófono.
-Damas y caballeros, su atención, por favor; les informamos que ya sólo faltan un par de minutos para la media noche, gracias.
Entonces, los adultos se pusieron de pie y el padre de Momo alzó una copa.
-Quiero aprovechar el momento para hacer un brindis; quiero primero, agradecer a la familia Minoru por habernos honrado con su presencia en este día especial, deseo que en este año nuevo por llegar sea uno de prosperidad y dicha absoluta para todos los aquí presentes, y espero que momentos como este se vuelvan frecuentes entre nuestras familias.
Los demás también alzaron sus copas, y entonces Mineta tomó la palabra.
-Eso me recuerda algo importante; con tu permiso madre, pero quisiera invitar al señor Yaoyorozu a que visite el lugar de descanso de mi padre, sé que a él le habría gustado estar aquí con nosotros, señor.
El padre de Momo esbozó una sonrisa.
-Sería un honor, joven Mineta, claro está si me lo permite usted señora Minoru.
-Por supuesto, señor Yaoyorozu, estoy segura de que mi esposo le habría encantado volver a verlo, podemos ir mañana mismo que es día de descanso.
-Podemos ir después de asistir al templo para dar gracias por el año nuevo, dijo la madre de Momo.
-Tienes razón, querida; bueno, ya faltan unos segundos, ¿listos para la cuenta regresiva?
Entonces todos comenzaron a contar
-DIEZ, NUEVE, OCHO, SIETE, SEIS, CINCO, CUATRO, TRES, DOS, UNO… ¡FELIZ AÑO NUEVO!
Un vaivén de abrazos, felicitaciones y buenos deseos ocurría entre los presentes; cuando Momo y Mineta se abrazaron y besaron, sellaron su cariño mutuo con un ¡Te amo!
A la mañana siguiente, ambas familias se encontraban a primera hora en un templo para agradecer por el año nuevo, todos ellos estaban frente al templo con los ojos cerrados y las manos juntas en señal de oración; cuando terminaron, Momo y Mineta quisieron conocer su suerte para el año nuevo. A ambos les tocó una buena suerte de primera, aunque con algunas advertencias.
El de Mineta decía:
"Muchas felicidades, este año será uno de los mejores de su vida, la suerte le sonreirá en todo lo que se proponga, pero tenga cuidado, a veces demasiada luz molesta a seres oscuros que intentarán mitigar o hasta apagar dicha luz, tome sus precauciones y esté atento".
Y el de Momo decía:
Felicidades, este año la suerte estará de su lado en todo, pero tenga cuidado, a veces lo excesivamente bueno puede causar celos y envidia en otras personas. Quizá inclusive de propios y extraños.
El señor Yaoyorozu aprovechó el momento para conseguir un arreglo floral para llevar a la última morada de su maestro, cuando estaba pronto a irse, chocó accidentalmente con otra persona.
-Oh, disculpe, fue sin querer.
Entonces el señor escuchó una voz que le resultó ligeramente familiar.
-¡Es increíble! ¿Acaso eres tú, Shigeru?
El padre de Momo miró al hombre que le hablaba con tanta confianza, era un señor de su misma edad, pero a este ya se le comenzaba a notar un poco de calvicie al frente, su cabello era castaño, se le notaba un ligero sobrepeso, llevaba unas gafas e iba bien vestido, lucía como un maestro de universidad. El hombre no estaba solo, lo acompañaba una bella mujer rubia de cabello largo y también vestida de forma elegante.
-Disculpe, ¿nos conocemos?
-No me digas que ya me olvidaste, viejo amigo; soy yo, Ibuki Gorudo
Al oír ese nombre, el padre de Momo logró identificarlo, pero a la vez se sorprendió por la apariencia que mostraba la otra persona.
-¿Ibuki? ¿En serio eres tú? ¡Cuánto tiempo ha pasado!
Ambos hombres se saludaron afectuosamente.
-Bastante tiempo amigo mío, creo que uno años, ya sé que no luzco tan bien como antes pero no creí que tardarías en reconocerme.
-Lo siento, es que… bueno…
-Nah, no te preocupes, ya sé que no estoy en forma pero ahora intento cuidar de mi salud; pero me da gusto volver a verte, viejo amigo. ¿Supongo que aún recuerdas a mi esposa, Rumiko?
-Claro que sí, usted sí no ha cambiado en absoluto señora.
-Oh, usted siempre tan elocuente, señor Yaoyorozu.
-¿Viniste aquí tú solo, Shigeru?
-No, para nada; mi familia y unos amigos están aquí también; oh, miren, de hecho aquí vienen.
Las dos familias llegaron en grupo.
-¡Mira, querida! ¡Y tú también hija! ¿Recuerdan al señor Gorudo?
-¡Oh, claro que sí! Es un gusto volver a verlo, señor. Rumiko, cuánto tiempo.
-Lo mismo digo, Naoko, es un placer verlos de nuevo; Señorita Yaoyorozu, pero ¡cuánto ha crecido! ¡Qué bella jovencita se ha vuelto!
-Muchas gracias, señora Gorudo, y qué gusto volver a verlo también a usted, señor.
-Igualmente, señorita Yaoyorozu, por cierto, ¿quiénes son tus invitados?
-Oh, lo siento, ¡qué descortesía la mía! Ellos son la señora Amami Minoru y su hijo, el joven Mineta Minoru; él estudia junto con mi hija en la academia U.A.
Ambas familias se saludaron con sendas reverencias.
-Mucho gusto, yo soy Ibuki Gorudo, Shigeru y yo fuimos compañeros en la preparatoria; y ella es mi esposa, Rumiko.
-Encantado, señor y señora Gorudo, dijo Mineta
-¡Qué joven más educado!, dijo la señora Rumiko; dígame señorita Yaoyorozu, ¿él es su novio?
Momo sonrió y se acercó a Mineta para besarlo en la mejilla.
-Así es, señora; llevamos juntos ya unos meses
-¿En serio? ¡Qué afortunado es usted, joven Minoru! La señorita Yaoyorozu es alguien especial y única, cuídela bien.
Mineta se ruborizó ligeramente por el comentario del señor Gorudo y alzó la vista a su chica mientras le besaba su mano.
-Gracias señor, lo sé.
-Por cierto Ibuki; ¿dónde está tu hijo, Nori? ¿No vino con ustedes?
-Oh sí; es por eso que estamos aquí, verás amigo; ¿recuerdas que el mayor sueño de mi hijo es el de convertirse en actor?
-Sí, claro; de hecho, creo que le habían ofrecido una beca para estudiar en el extranjero y por eso tuvieron que mudarse a Europa, ¿verdad?
-Es correcto, amigo; pues adivina, hace un par de años le ofrecieron la oportunidad de unirse al elenco de una obra de teatro llamada "Las lágrimas rojas"; le ha ido tan bien en ello que ahora han decidido hacer una gira internacional y el primer país en donde se presentarán será aquí en Japón. ¿No te parece increíble? Mi muchacho al fin logró su mayor sueño, me siento tan orgulloso de él.
-Es fabuloso, amigo; muchas felicidades, ¿pero en dónde está?
-Está preparándose en un ensayo de la obra, ya que hoy mismo en la noche se hará una función especial antes de abrir la temporada dentro de dos semanas; vinimos aquí para orar y desearle buena suerte en este año nuevo.
-Entiendo, pues me da mucho gusto por él, cuando lo veas, me lo saludas y dile que le deseo la mejor de las suertes.
-¿Y por qué mejor no se lo dices en persona? Mira, aquí tengo unos boletos que me regalaron precisamente para la función de hoy; será a las 9:00 pm, la obra dura casi dos horas. Puedo conseguir más boletos si la familia Minoru también desea asistir.
-Aunque me encantaría en verdad ir, señor Gorudo; no me será posible ya que mañana mismo debo entrar a trabajar temprano; pero tú si puedes ir hijo.
-Es una pena, señora Minoru, pero entiendo su decisión; ¿Y usted qué dice joven, le gustaría acompañarnos?
Aunque Mineta, en su vida había antes visto una obra de teatro, no podía negarse a la invitación.
-Por supuesto, señor Gorudo, ahí estaré.
-Excelente, entonces, nos veremos a las 9 pm
Y entonces, las familias se despidieron y Momo, Mineta y sus padres se dirigieron al cementerio para visitar la tumba del padre de Mineta. Cuando el señor Yaoyorozu estuvo frente al sitio, colocó la ofrenda floral, hizo una pronunciada reverencia hacia la tumba y dedicó unas palabras y oraciones a su maestro; recalcando su compromiso a ayudar en todo lo posible a su familia como manera de compensar su agradecimiento por todo el apoyo que en vida le ofreció.
Terminada la visita, ambas familias regresaron a sus respectivos hogares; Mineta se preparó para el evento de esa noche, ya que Momo y su familia pasarían por él para la obra de teatro; usaba una playera blanca con rayas púrpura y encima de esta una camisa morada de botones y manga larga, pantalón de mezclilla y zapatos negros muy bien lustrados; Momo usaba una fina blusa color durazno de manga corta, falda entallada y medias negras y zapatos de tacón.
Los padres de Momo iban de lo más elegante, el señor vestía un elegante esmoquin negro y la señora un precioso vestido de noche negro; los invitados fueron recibidos por los señores Gorudo quienes ya los acompañaba su hijo, Nori. El chico tenía toda la apariencia de un niño bonito; era como ver a Aoyama pero con músculo y más encanto, cabello rubio largo, ojos verdes, sonrisa encantadora de dientes blancos y perfectos, físico trabajado y de altura un poco más alto que Momo. Eso añadiendo que un par de guardaespaldas lo flanqueaban ya que, un tropel de chicas ilusionadas intentaba acercársele para pedirle un autógrafo.
-Bienvenidos, mis amigos; llegan justo a tiempo, la función empezará en media hora. Cuando le comenté a mi muchacho que vendrían se emocionó bastante, ¿no es así, Nori?
El chico sonrió a los padres de Momo e hizo una reverencia.
-Me da mucho gusto volver a verlos, señor y señora Yaoyorozu.
-Igualmente, joven; me alegra ver que tu más grande sueño de ser actor se esté cumpliendo con creces.
-Muchas gracias, no ha sido nada sencillo, pero al fin estoy cosechando los frutos de mi esfuerzo; pero… por Kami-sama ¿en verdad eres tú, Yaomomo?
El chico no le dio tiempo a Momo para responder, hizo una pronunciada reverencia a la vez que tomaba su mano y se la besaba.
-Nori, cuánto tiempo ha pasado, no nos habíamos visto desde la primaria, me da mucho gusto verte de nuevo.
-Así es, Yaomomo; es una pena no habernos graduado juntos, pero no me arrepiento de haber aceptado esa beca a mitad del quinto año, pero mentiría si te dijera que en todo este tiempo no te he extrañado un solo día desde entonces.
De nuevo estaba dispuesto a besar la mano de Momo, cuando se escuchó un ligero carraspeo; fue entonces cuando el galán notó la presencia de Mineta.
-Ah… disculpa… ¿quién eres tú niño?
El tono y mirada con el que se dirigía a Mineta no le agradó en absoluto al joven héroe, pero ya que estaba entre tanta gente, guardó la apariencia y estrechó una mano hacia su interlocutor, pero no tuvo que decir nada ya que fue su chica quien contestó.
-Oh sí, Nori, te presento a mi novio, Mineta Minoru, estudia conmigo en la U.A.
Al principio, el galán no dijo nada, su cerebro procesaba poco a poco lo que acababa de escuchar, podía escuchar la voz de Momo como en un eco que repetía sin parar la palabra "novio", cuando volvió a la realidad, vio al diminuto ser quien aún le extendía su mano en señal de saludo, lentamente hizo lo mismo y ambos se saludaron.
-Ah… sí, mucho gusto joven; Yaomomo, no tenía idea que ya tenías un novio.
-Bueno, apenas llevamos 3 meses juntos-esto dijo mientras ella acariciaba la cabeza de Mineta y este alzaba su vista y la miraba con una sonrisa.
Al galán no le pasó desapercibido esas miradas mutuas entre la pareja, esperaba que todo fuera una broma de mal gusto por parte de ella, pero era claro ahora que no era mentira; estaba por decir algo más, cuando uno de los guardaespaldas se le acercó y le dijo
-Disculpe, joven Gorudo, ya es hora de que regrese a su camerino para prepararse, pronto se hará el anuncio de la primera llamada.
El chico tuvo que resignarse y despedirse de los demás para retirarse; mientras que sus padres y los invitados comenzaban a entrar para encontrar sus asientos, estos eran exclusivos, el balcón más amplio y cercano al escenario, cinco minutos después se hizo el anuncio de la primera llamada y a todo el público se le había entregado un programa de la obra donde se mostraba imágenes del elenco y sus personajes; en total eran 5 actores incluyendo al galán, 4 hombres y una mujer; la obra se llamaba Lágrimas rojas y según la reseña, trataba sobre un gran robo realizado por un grupo de ladrones, pero que en secreto cada uno planea en secreto traicionar a los demás para quedarse con todo. El personaje que haría el galán se llamaba Andy.
-Bueno… veamos qué tan buena está esta obra-dijo Mineta mientras se sentaba junto a Momo; ella al oír esto volteó a verlo y lo miró con una ligera sonrisa burlona
-Lo sabía… te pusiste celoso hace rato
-¿Qué? ¿celoso? ¿no entiendo de qué hablas?
-¡Awww! Te ves tan tierno cuando te pones así.
Mineta se limitó a esquivar su mirada y cruzarse de brazos
-No te preocupes mi amor; él para mí es más como mi hermano, aunque sí estoy sorprendida por el cambio tan radical que ha tenido; la última vez que lo vi era muy distinto a ahora: era muy delgado, usaba frenos y lentes, él y yo éramos los más inteligentes de nuestro salón en primaria, pero a mitad de quinto año recibió una beca para estudiar actuación en el extranjero y no lo había vuelto a ver hasta ahora.
Mineta había escuchado atentamente todo, pero seguía sin ver a Momo a la cara mientras hacía un ligero puchero.
-Bien, pero, aun así, no estoy celoso.
Momo se enterneció más, se acercó a él y le apretaba sus mejillas.
-Aww, ¿quién es mi pequeño celoso, eh?
Entonces se escuchó la voz sobre las bocinas del teatro:
-¡SU ATENCIÓN, QUERIDO PÚBLICO! ESTA ES LA SEGUNDA LLAMADA, SEGUNDA. FAVOR DE APAGAR O PONER EN SILENCIADOR SUS TELÉFONOS CELULARES; POR SU ATENCIÓN, MUCHAS GRACIAS.
Mientras tanto, en los camerinos, el chico galán se preparaba repasando por última vez sus líneas y ver que no le faltara algo en su vestimenta, pero su mente se debatía entre sus deberes como actor y su molestia por saber que la chica de quien le había gustado durante todo este tiempo ya se encontraba con alguien más y que esa persona era totalmente diferente a él. Podía entender si esa otra persona fuera también atractiva, atlética, al menos de su misma estatura; en cambio la chica más bella y escultural era novia de un enano sacado de un cuento de hadas, era como ver a Blanca Nieves enamorada de Tontín. ¿Tantos años de esfuerzo físico y mental? Todas esas horas en gimnasios sudando como en un desierto, esa cirugía para mejorar su dentadura y los lentes de contacto tan caros… ¿todo para nada? ¡Era inconcebible!
Al menos esperaba que en esta noche la sorprendiera con su actuación magistral, no iba a permitir que su notable molestia le arruinara su gran noche, y mucho menos estando ella entre el público, si la suerte le sonreía seguramente no sólo acapararía los reflectores en el teatro, sino también en el cine y la televisión.
Entonces, el hombre encargado de la utilería les informaba que la pistola cargada con balas de salva ya se encontraba dentro de un cajón de un mueble, lista para cuando llegara el momento de ser detonada, entonces se escuchó de nuevo la voz en el teatro anunciando la tercera y última llamada
-¡Muy bien! Hora del show.
Mineta tuvo que admitir que el chico galán no era tan mal actor después de todo; se notaba el entusiasmo y dedicación que le daba a su personaje, faltaba poco para que la obra terminara, ya se encontraba en el tercer acto, la escena representaba a 4 de los 5 actores en una casa. Uno de los actores era de estatura baja, seguramente un poco más alto que Mineta, tenía edad como de entre 40 y 45 años, este estaba atado de pies y manos y sentado en el piso, mientras otro de los actores quien parecía ser el mayor de todos, porque se veía de más de 50 años, estaba contando el dinero del botín robado; la única actriz era joven, si acaso no más de 25 años y su personaje era la novia del personaje del galán. Fue entonces cuando este último entró a la escena, acercándose a la chica de forma amenazadora.
-NO TE ATREVAS A DECIR QUE MI HERMANO INTENTÓ TRAICIONARNOS; ÉL FUE TRAICIONADO, ALGUIEN LE PUSO UNA TRAMPA, LO SÉ.
-Entiende Andy, por favor; estoy preocupada por ti.
Entonces la chica lo besó y él se calmó.
-Mejor sal de aquí May, y prepara el auto para escapar, iré enseguida en cuanto Eric y yo terminemos de contar el dinero y nos deshagamos de ese enano de Charlie.
Entonces el hombre atado habló
-¡ESTO JAMÁS SE LOS PERDONARÉ DESGRACIADOS! CUANDO SALGA DE AQUÍ LOS CAZARÉ Y ATRAPARÉ A CADA UNO, RECUERDEN MIS PALABRAS.
La mujer salió de escena y el personaje Andy se acercó al hombre atado, mientras que el que contaba el dinero sacaba de un cajón de la mesa una pistola y le apuntaba al atado, mientras que "Andy" se volteaba a verlo.
-Ya me hartó este enano, Eric, elimínalo de una vez.
Entonces el tipo cambió la trayectoria del arma a "Andy" y le dijo
-Mejor a ti primero, ¿o no Charlie?
Y entonces… el arma fue detonada con un fuerte estruendo; la escena, aunque obviamente muy peligrosa había sido ensayada y realizada cientos de veces antes para evitar cualquier peligro, pero algo en esta ocasión decía que algo terrible acababa de ocurrir y todo empezó con un grito de una mujer entre el público que se cubría la boca y el rostro mientras otra persona señalaba al joven actor; este al bajar la mirada a su vientre notó que su ropa se teñía de rojo y que las fuerzas por mantenerse en pie lo abandonaban poco a poco.
Y entonces, el caos y la confusión se fueron apoderando de toda la gente; Momo al ver a su amigo de la infancia inconsciente sentía que se iba a desmayar, pero Mineta se le acercó y la abrazó para apoyarla, ella ocultó su rostro en su hombro mientras lloraba.
La madre del joven actor se había desmayado mientras su padre se habría paso entre la gente corriendo con desesperación para ver a su hijo
-¡MI MUCHACHO! ¿QUÉ RAYOS LE HICIERON A MI MUCHACHO?
-¡UNA AMBULANCIA, ALGUIEN LLAME A UNA AMBULANCIA!
Mientras tanto, el actor que había detonado el arma se encontraba como estatua de piedra mientras aún tenía el arma en la mano, apenas salió de su estupor, soltó la pistola como si fuera una serpiente venenosa y gritaba en llanto.
-¡NO! ¿QUÉ PASÓ? ¡NORI, MUCHACHO! ¡OH POR DIOS! ¿QUÉ HE HECHO?
Pasó media hora para que todo el lugar se convirtiera en una escena del crimen, la mayoría del publico ya se había retirado y la policía había acordonado el sitio, los médicos habían llegado a tiempo para llevar al joven Gorudo a un hospital y salvar su vida y también para atender a la señora Gorudo, pero obviamente el padre se encontraba loco de ira ante todos los involucrados en la obra.
-RUEGEN PORQUE MI HIJO SALGA DE ESTA, PORQUE DE NO SER ASÍ LOS DEMANDARÉ A TODOS Y CADA UNO DE USTEDES.
Los actores quienes aún estaban en el escenario lo miraban con miedo e incertidumbre, algunos lloraban y otros seguían sin habla tratando de encontrar algo lógico en todo esto.
Al lugar había llegado el jefe de la fuerza policial Kenji Tsuragamae (el que tiene apariencia de perro), se acercó al señor Gorudo para decirle que estaba asignando al mejor detective de la ciudad para resolver este asunto,
-Tiene mi palabra señor Gorudo, woof, que haremos todo lo posible por descubrir si esto en verdad fue un accidente o un intento de asesinato; le aseguro que el detective Naomasa Tsukauchi es el mejor detective de la ciudad; él tiene buen olfato para encontrar pistas y culpables woof
Y unos minutos después llegaba el joven detective usando su sombrero café y su larga gabardina del mismo color.
-Muy bien detective, le dejo al mando de esta investigación, cualquier información que consiga infórmelo inmediatamente y no dude en pedir más refuerzos si los necesita, mis oficiales están a su disposición woof
-Gracias señor, así será, no le decepcionaré.
Ambos hombres de la ley se saludaron y despidieron; los padres de Momo se dispusieron a acompañar a los señores Gorudo al hospital, pero Momo quería quedarse para ayudar a la policía a resolver el probable crimen, Momo sentía que era su deber el ayudar a su convaleciente amigo; su padre se negó al principio pero al ver la determinación de su hija, cedió, pero con condiciones, que Mineta se quedara a su lado, de no interferir con la investigación de la policía y que, si el asunto se tornaba peligroso ambos abandonaran el sitio inmediatamente y se dirigieran a casa.
-Dejaré la limusina a una calle de aquí en caso de que deban irse, tu madre y yo nos iremos en un taxi; por favor joven Mineta, cuide a mi hija.
-Claro señor, con mi vida si es necesario.
-Nos vamos ya; cuando ya se vayan, avísennos por favor.
Los adultos se fueron, no sin antes avisar al detective de la presencia de los jóvenes héroes y convencerlos para que se quedaran.
-Detective Tsukauchi, mire esto; encontramos la bala y el cartucho y hemos comprobado que es una bala real, no de salva.
El detective miró con mucho detenimiento la bala dentro de la bolsa de pruebas y dijo
-Quiero hablar con el encargado de la utilería.
Entonces se escuchó la voz molesta del actor de estatura baja
-Yo les dije varias veces a esos idiotas del director y el productor que no era necesario usar un arma, se los dije varias veces y ahora miren en lo que ha pasado
Unos minutos después, la policía traía a un señor de unos 60 años a quien se le veía muy nervioso rodeado de tantos oficiales.
-Oigan, por favor… les juro que no sé lo que pasó, nunca antes había ocurrido algo como esto, soy inocente.
Pero entonces, el actor que interpretaba al hermano le gritaba desde el escenario.
-DIRÍAS LO QUE FUERA PARA LIBRARTE DE LA CÁRCEL COMO LO HICISTE YA HACE VARIOS AÑOS; NO SÉ CÓMO SE ATREVIERON A CONTRATARTE CON TUS ANTECEDENTES. ¿POR QUÉ NO LES CUENTAS DE ESE "ACCIDENTE" EN ESE COMERCIAL QUE TRABAJASTE?
Entonces el hombre se tapó el rostro y rompió en llanto.
-Por favor tranquilícese señor…
-Williams; Jim Williams
-Señor Williams, queremos que nos muestre las balas de salva y en dónde las guarda
El utilero así lo hizo, los llevó a una bodega donde se guardaba bajo llave cada artefacto, sacó una caja metálica azul donde adentro había varias bolsas sellables que contenían las balas, todas eran idénticas a la bala y cartucho reales cuando las compararon.
-¿Alguien recuperó el arma?
-Sí señor, aquí está
El detective tomó el arma guardada dentro de otra bolsa y la sacó usando guantes para evitar que sus huellas se quedaran en ella, abrió el tambor y notó que el arma estaba casi totalmente cargada salvo el espacio donde antes estuvo la bala real.
-Les juro que no hay forma de que otro haya puesto esa bala, yo soy el único que tiene la llave para entrar aquí, y el director y el productor de la obra son muy estrictos en cuestión de seguridad.
El detective sacó las balas de salva del tambor y luego sacó el cartucho de la bala real, la acercó a su nariz y la olfateó, notó un olor a plomo en ella, guardó de nuevo el cartucho y miró al utilero.
-¿Qué contienen estas balas de salva?
-Sólo pólvora señor, es como detonar un pequeño petardo, además, para más seguridad, la caja donde se guardan las balas cuenta con su propio candado también, el único que tiene las llaves de todo el material guardado… pues… soy yo… nadie más. He trabajado con este grupo desde que la obra empezó hace poco más de dos años y siempre he hecho lo mismo; cargo el arma por completo, les aviso a los actores que el arma está lista mostrando el tambor lleno y que la encontrarán en el mismo sitio de siempre.
-¿Y qué hacía al final de cada función?
-Desechaba el cartucho y la bala que ya se habían usado y las otras las volvía a guardar en la caja de utilería, era lo mismo en cada función señor; le juro que es imposible que alguien más cambiara esa bala.
-Tranquilo señor, nadie aquí lo está juzgando ni culpando de nada; pero hay algo que no entiendo, si en toda la obra sólo hay un disparo ¿por qué carga toda el arma?
-Ah, eso es por orden del director y del productor; según ellos que para dar más realismo y profesionalidad; ambos son muy perfeccionistas, aunque los actores más bien dicen que son neuróticos porque siempre están al pendiente de cada detalle de la obra, sobre todo de la escena del disparo porque ellos lo consideran el clímax.
El detective tomaba apuntes de todo lo que había visto y escuchado y visto hasta ahora, entonces tomó el arma y dijo:
-Que alguien avise que habrá detonaciones de prueba, voy a probar el arma.
Un oficial se acercó a su intercomunicador
-Atención a todos, habrá disparos de prueba, repito, habrá disparos de prueba.
Momo y Mineta quienes habían estado siguiendo al detective y a los oficiales, se apartaron lo suficiente para no salir heridos, entonces el detective apuntó a un rincón apartado y descargó el arma; terminado el hecho, un notorio olor a pólvora llenó el lugar.
-¿lo vieron? Son de salva, nadie más que yo tiene acceso a esas balas
El detective dejó el arma, la volvió a guardar en la bolsa y se la entregó a un policía.
-Uno de los actores mencionó un accidente de un comercial, háblenos de ello por favor.
Los nervios del utilero se hicieron más notorios e intentaba esquivar la mirada de todos
-Cómo he deseado tantas veces borrar ese momento de mi memoria; les juro que eso tampoco fue mi culpa, ¡NO SOY UN ASESINO!
-Señor, tranquilícese, nadie aquí lo está llamando asesino, aquí nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario, le juro que todos pasarán por este proceso.
El utilero respiró profundamente varias veces y comenzó a calmarse, entonces comenzó a hablar intentando no romper en llanto.
-Fue… hace como diez años; yo trabajaba entonces para una compañía de publicidad y estábamos haciendo un comercial de seguros de autos. La escena era la de una mujer dentro de un auto que chocaba y comenzaba a incendiarse, yo era el encargado de los efectos especiales; pero por un descuido mío uno de los artefactos incendiarios se prendió antes de lo esperado y alcanzó el tanque de la gasolina, el vehículo explotó con la actriz dentro y aunque de milagro sobrevivió, quedó con casi todo su cuerpo con quemaduras de segundo y tercer grado, la compañía tuvo que compensar a la actriz con una deuda millonaria y se fue a la quiebra, obviamente me despidieron y casi piso la cárcel pero el juez fue indulgente conmigo y sentenció que todo había sido un accidente. Libré la prisión, pero ahora vivo con ese trauma; pero… les juro… que yo nunca quise…
Y el utilero ya no pudo más y cayó de rodillas frente a todos mientras lloraba, el detective se agachó a su altura y puso las manos en los hombros del pobre hombre.
-Señor Williams; tendremos que llevarlo a la estación para interrogarlo, le aclaro que no lo estamos culpando de nada, pero debemos hacerlo para poder esclarecer más pronto todo este asunto. Llévenselo.
El utilero no opuso resistencia y fue esposado; Momo y Mineta quienes habían visto y escuchado todo sentían pena por el pobre hombre, pero entendían los motivos del detective Tsukauchi, entonces Mineta encontró algo que llamó su atención, era un libreto completo de la obra, se lo mostró a Momo y él comenzó a hojearlo.
-¿Sabes lo que pienso, Momo? No creo que el señor Williams sea el culpable.
-Yo tampoco, creo que en verdad ha sufrido por ambos sucesos, ¿qué harás con eso?
-Empezaré a leerlo, tal vez tenga alguna pista que nos pueda servir, por cierto ¿qué hora es?
Momo revisó su celular y vio que ya pasaba de la media noche.
-Cielos, ya es muy tarde, pero debemos seguir investigando si queremos ayudar a Nori.
Los chicos siguieron al detective y cuando se acercaron a una puerta escucharon que alguien le hablaba en susurro
-Detective, psst, detective, por aquí por favor
El joven oficial hizo caso a la voz y tras él iban los jóvenes héroes quienes también entraron
-¿Quiénes son ellos?
-Descuide, son estudiantes héroes de la academia U.A. que vinieron para apoyar en la investigación.
El hombre los miraba de forma dudosa a ambos, pero sobre todo a Mineta, pero aceptó su presencia. Adentro había otro hombre. Uno de ellos era de estatura mediana, calvo pero con pronunciado bigote que lo hacía lucir como morsa, y el otro era alto y muy delgado, tanto que hasta parecía que podía pasar sin problemas por entre los barrotes de la prisión.
Este último miraba hacia el escenario donde aún se encontraban los actores en el escenario, entonces el hombre de pronunciado bigote habló.
-Yo soy William Shakes, soy el productor de la obra, y mi socio aquí es Billy Peare, es el director; y ambos escribimos la obra.
-Disculpen que los llame así tan secretamente, pero queremos evitar que los actores nos vean y descarguen su molestia contra nosotros, no queremos armar más revuelo de lo que ya se ha hecho; tenemos miedo de que intenten lincharnos.
-Pobre joven Gorudo; un chico tan talentoso a tan corta edad, en verdad espero que sobreviva, y no lo digo para evitar ser demandados. Ese muchacho me agrada bastante, cuando William y yo lo descubrimos hace un par de años, sabíamos que habíamos encontrado un diamante en bruto, el mejor de su generación sin duda; ambos le dimos la formación actoral que le hacía falta para ser el mejor. De seguir así, seguramente abarrotaría todos los más grandes escenarios teatrales del mundo.
-Entiendo; pero ahora quisiera hacerles unas preguntas, ustedes contrataron al utilero ¿verdad? ¿sabían acerca del incidente que tuvo en un comercial hace años?
-Jim ha sido como nuestra mano derecha, ha estado con nosotros desde que iniciamos la obra, pobre hombre, nadie lo quería contratar, nosotros le tendimos la mano y respondió con creces, es un genio de la utilería; siempre hace su trabajo con pasión y dedicación. Detective, no crea que me estoy metiendo en su investigación, pero creo que comete un error al arrestarlo.
El detective tomó nota y después dijo
-Recuerdo haber escuchado a uno de los actores decir que varias veces les dijo que no era necesario usar una pistola para la obra.
El señor alto y delgado respondió con un soplido de burla
-Ese Johnson, sólo es un enano quejumbroso, no sé por qué aún sigue con nosotros, piensa que por ser de los más veteranos tiene autoridad sobre todos. Aún estaría metido en un circo cualquiera de no ser por nosotros.
-Él sugería que el efecto del disparo se hiciera reventando un gran globo, ¿lo puede creer? El público no se creería tal cosa, el público merece realismo lo más cercano posible y eso sólo se logra con balas de salva.
Entonces se escuchaba la voz del actor Johnson, gritando directo al sitio donde se encontraban
-YA SÉ QUE ESTÁN AHÍ, COBARDES; ¿YA SE CONVENCIERON DE QUE YO TENÍA RAZÓN? SI QUIEREN MÁS REALISMO, ¿POR QUÉ MEJOR NO LES DISPARAMOS A SUS CABEZAS, EH?
Entonces el productor miró al detective en forma de súplica
-Por favor señor, le suplicamos que tenga cuidado de que toda esta información no se salga de control y llegue hasta los medios de comunicación; si se hace un escándalo de todo esto, podría arruinar nuestras carreras.
Tsukauchi salió por un momento y regresó con un par de policías
-Tómenles los datos y ayúdenles a salir
-Sí señor.
Los oficiales salieron con el par de hombre mientras que el detective se quedó con los héroes.
-Pues todo apunta a que sí fue un accidente… aunque, aún presiento que la posibilidad de que todo esto fue un intento de asesinato fríamente calculado es factible; al menos el utilero ya está siendo interrogado; pediré en la estación que investiguen todo lo posible sobre él, si tiene antecedentes de abuso de alcohol, drogas o inclusive de violencia.
-Creo que también deberían revisar la bala y el casquillo reales, por si encuentran huellas en ella, tal vez eso ayude a saber si esto fue un accidente o no-dijo Momo.
-Buena idea-dijo Tsukauchi; si esto en verdad fue un intento de asesinato entonces todo esto se resume a 4 posibles sospechosos.
-Y todos ellos están ahí en el escenario-dijo Mineta señalando al lugar.
Hola de nuevo a todos, después de un buen tiempo, al fin logro subir otro episodio, pero esta vez será dividido en dos partes, sólo espero no tardar tanto para terminar la segunda parte.
Se preguntarán quizá por qué hay nombres distintos al japonés aquí, pues sucede que los actores, a excepción de Nori, son ingleses; por cierto, he puesto referencias a muchas cosas ocultas dentro de este episodio y seguramente será igual en la parte dos.
Gracias de nuevo por su apoyo al fanfic y espero que les guste, dejen sus comentarios si gustan y hasta la próxima.
