Capítulo 18: ¿Emergencia?

Mineta y Momo querían festejar sus 6 meses de noviazgo teniendo una cita por todo el día, paseando por la ciudad y visitar cuanto lugar recreativo pudieran, tendrían la gran oportunidad de que las vacaciones escolares de primavera comenzarían justo un día antes de su aniversario, por lo que ellos no podían esperar a que llegara el día para celebrarlo, pero una pequeña jugarreta del destino les reservaría un pequeño cambio de planes.

Momo estaba en su lujosa habitación descansando, cuando escuchó el timbre de su celular, le pareció extraño recibir una llamada relativamente temprano, apenas iban a ser las 8 am, pero le sorprendió más al ver en la pantalla la imagen que tenía para el contacto de Mineta, eran ellos dos abrazados y sonriendo para la selfie.

-¿Mineta? ¿Amor, pasa algo? Se supone que pasarías por mí hasta el medio día

Momo escuchaba que Mineta apenas podía hablar bien, su respiración se escuchaba algo agitada, jadeando casi sin cesar

-Momo… ah, ah… por favor… ah… te necesito… ahora

El rostro de Momo se ruborizó al escucharlo hablar de esa manera

-Mi… mi amor… yo… bueno… ¿no crees que es muy temprano para ponerte tan travieso?

Pero entonces se escuchó de fondo un sonido como de un objeto de plástico cayendo al suelo

-¿Mineta, qué fue eso?

-Momo, por favor, ven pronto aquí a mi casa, es una emergencia

Ella al oír eso se reincorporó en su cama como impulsada por un resorte

-¿Emergencia? ¿Te encuentras bien? ¿Le pasa algo a tu madre?

-No puedo darte explicaciones ahora Momo, lo sabrás todo al llegar, date prisa por favor.

Entonces se escuchó que Mineta le decía a alguien casi gritando

-¡No, por favor! ¡No hagas eso!

Momo iba a preguntar algo más, pero su novio ya había colgado; preocupada de que Mineta estuviese en peligro, salió de su cama y se vistió rápidamente para salir, apenas pudo saludar a sus padres y ni se detuvo a desayunar un poco, uno de sus choferes la llevó de inmediato al hogar del chico uva y cuando llegó entró casi gritando su nombre.

-¡Mineta, aquí estoy! ¿Te encuentras bien? ¿Dónde estás?

-¿Momo? ¡Gracias Kamisama! Estoy en la sala

Momo fue ahí como en estampida y lo que vio la dejó sorprendida; Mineta estaba de pie frente a una bebé de uno meses de edad, era una pequeña de pelo corto y lacio, llevaba un pijama rosa, estaba riendo porque Mineta al parecer intentaba entretenerla y se le ocurrió hacer malabares frente a ella con sus esferas pegajosas, la bebé lo encontró bastante divertido, reía y hasta parecía que intentaba aplaudir.

-Gracias por venir, Momo; no te hubiera llamado si no hubiera sido algo tan importante, por cierto, te presento a la pequeña Natsumi Yuiga

Mineta entonces le comenzó a explicar lo que sucedía; hace casi una hora una vecina suya había llegado a la casa de Mineta para pedirle ayuda a su madre ya que se sentía muy enferma y su esposo se encontraba trabajando y no tenía a nadie a quien encargar su bebé, pero la madre de Mineta, siendo ella tan caritativa se dispuso a acompañarla al hospital, pero para evitar que la bebé se pudiera contagiar, se la encargaron a Mineta diciéndole que no tardarían mucho, él se sentía preocupado y es que nunca había tenido tratos con bebés, no había tenido hermanos o primos pequeños.

Al principio todo estaba tranquilo ya que la niña se encontraba dormida, pero la pequeña al no percibir la presencia de su madre se despertó y comenzó a llorar, además de que ya comenzaba a gatear por doquier, Mineta al verse superado fue cuando llamó a Momo para pedir su ayuda, mientras se le ocurrió distraerla con cualquier cosa que se le ocurriera, fue entonces que en ese momento Momo lo encontró en pleno malabarismo, de no haber sido por la presencia de la bebé, seguramente le habría dado una sonora bofetada en la mejilla, por eso se limitó a jalarle las mejillas y reprocharle por haberla hecho preocuparse tanto.

-A veces eres tan tonto Mineta Minoru, hiciste que me preocupara por ti

-Ay, lo shiento amor… pero necheshitaba tu aiuda, auh

-Bueno, ya estoy aquí, es obvio que no puedo dejarte aquí solo con la pequeña, avisa a tu madre que vine a ayudarte y de paso llama también a mis padres, me fui con mucha prisa y no pude decirles por qué me fui tan rápido.

Mineta así lo hizo, tomó su celular y marcó primero a su madre mientras Momo se acercaba a la pequeña para abrazarla, después Mineta habló con los padres de su chica, pero poco antes de colgar, la bebé comenzó a llorar muy fuerte, Mineta tuvo que colgar y cuando regresó vio que Momo también tenía problemas para tratar con la niña; ella le hacía caras y ruidos graciosos o intentaba arrullarla, pero nada funcionaba.

-¡Mineta ayúdame, no sé qué le pasa! ¡No deja de llorar! ¿Le dolerá algo?

Mineta se acercó para ayudarla, pero al hacerlo al parecer descubrió el motivo del llanto, y lo supo por el olfato

-Creo que necesita un cambio de pañal

Por fortuna, la madre había dejado la pañalera con todo lo necesario: pañales, ropa, talco, toallas húmedas, leche en polvo, biberones, etc. Decidieron entre ellos con piedra, papel o tijera quién sería el valiente en cambiar el pañal y limpiar a la pequeña y Mineta resultó perdedor; tuvo que ingeniárselas para soportar el olor, arrancó una esfera grande y le hizo un agujero y se la colocó en la nariz a modo de mascarilla; por suerte, el paquete de pañales mostraba instrucciones para la correcta colocación, aunque para el pobre chico uva la tarea no fue nada sencilla, la niña Natsumi no dejaba de moverse, aunque su llanto comenzaba a aminorar, señal de que estaba haciendo bien su trabajo.

A Momo se le hizo tierno ver a su novio poniendo gran empeño en hacer bien la labor a pesar de las dificultades, tal vez él podría tener madera de buen padre en un futuro cuando ellos…

-¿Pero qué rayos estás pensando Momo Yaoyorozu? Falta aún mucho tiempo para eso, además tu mayor sueño es ser una súper heroína.

-Listo, creo que ya quedó; no está tan mal, ¿verdad?

La verdad es que lo había hecho bien para ser la primera que lo había hecho, pero el rostro de la bebé indicaba que todavía algo le incomodaba y esta vez fue un sonido de gruñido lo que les indicó la razón.

-Ah, ya veo, ahora tienes hambre; es hora de tu biberón seguramente, bueno, es tu turno ahora Momo

Ella se sintió nerviosa, y es que tampoco tenía experiencia con bebés, pero por suerte de nuevo la lata que contenía la leche en polvo venía con instrucciones, tuvieron que primero hervir agua para los biberones; Mineta leía las instrucciones a la vez que cargaba a la niña y Momo realizaba las labores necesarias.

-Muy bien Momo, ahora que los biberones y las tetinas están desinfectados, hay que agregar un poco de agua hervida con el agua fría y la leche en polvo, después hay que agitar bien para que se disuelva el polvo y comprobar la temperatura de la leche dejando caer unas gotas en el dorso y probarla, si está a temperatura corporal, ya está lista.

-Increíble, tantos pasos para preparar unos biberones.

Momo puso unas gotas en su dorso derecho y probó la leche, se sentía normal, pero para no arriesgarse, quiso una segunda opinión así que dejó caer otras gotas y le ofreció el dorso a Mineta.

-¿Qué opinas? ¿Crees que ya está bien?

-Mineta se acercó y lamió la leche, pero entonces ambos jóvenes notaron el momento que estaban viviendo, parecían una pareja de padres primerizos, ambos se sonrojaron y esquivaron sus miradas

-Está… perfecta

-Bien… eh… ahora, dame a la niña.

Mineta así lo hizo y Momo comenzó a darle a la bebé su biberón, se notaba que en verdad tenía mucha hambre porque Natsumi no dejaba de beber, a ambos le sorprendió la avidez conque la bebé se terminaba su leche.

-Mira Mineta, ya casi se la acaba, creo que tendremos que preparar otro biberón por si acaso

-Tal vez tengas razón, pero primero hay que sacarle el gas para que no tenga cólicos, hay que ponerla con cuidado sobre tu hombro y darle unas palmaditas en su espalda hasta que la escuches eructar, mientras iré a preparar otro.

Momo le sacó el aire a la niña, y sí, aún tenía hambre, pero la espera a su siguiente biberón tardaría un poco así que vio algo más cercano a la mano, la pequeña comenzó a tocar y acercar su boca a los pechos de Momo; la heroína se sorprendió por la audacia de la pequeña y no pudo evitar sentir un poco de vergüenza al sentir las pequeñas manos de la bebé masajeando sus senos.

-Bebé… no… qué… ¿qué haces?... espera… ah… ya te traen pronto tu biberón… espera… mmm

Mientras que en la cocina, Mineta ya estaba pronto a acabar de servir la siguiente mamila, estaba agitando la leche en polvo cuando escuchó un grito ahogado de Momo en la sala; Mineta se dirigió a prisa al lugar y encontró una escena entre triste y graciosa; al parecer Momo intentó como pudo que la niña dejara de manosearla y la alzó un poco; mala idea, porque eso hizo que la pequeña vomitara directo a su ropa, la cara y cabello se habían salvado, pero ahora Momo y la niña necesitarían un baño.

-Mineta, creo que ya no hará falta ese biberón

-Cielos, bueno… pueden usar nuestro baño para que se duchen, les dejaré mi cesta de ropa para que pongan ahí las suyas y luego las laven, pero… ¿cómo le harás tú para cambiarte, Momo?

-No te preocupes, usaré mi don para crear ropa a mi medida

A Momo no le gustaba tanto usar su don para crear ropa o accesorios para ella misma, prefería siempre comprarla en tiendas lujosas, pero era obvio que ahora no tenía otra opción.

-Entiendo, bien, estaré afuera por si necesitas algo.

Además de su nueva ropa, Momo tuvo que crear otras cosas como un pequeño flotador para la bebé y unas toallas para ella ya que las del baño eran pequeñas para cubrir su alto y esbelto cuerpo. Momo estaba al pendiente de la pequeña quien se le notaba que le gustaba ducharse ya que no dejaba de chapotear, con una bebé a cargo nunca se debía bajar la guardia ni por un instante. Mientras tanto, Mineta no podía creer su gran suerte, su novia estaba a escasos metros de él duchándose en su baño, algo que hasta hace meses creía que sólo viviría en sus sueños, si de por sí el haber logrado conquistar su corazón ya era mucho decir, ahora que ella estuviera desnuda tan cerca… y a la vez tan lejos de él era algo increíble, de no estar esa pequeña niña, quien sabe si sería capaz de mantener la cordura para evitar cruzar esa puerta de baño. Mineta salió de sus sueños felices al escuchar que su novia le llamaba.

-Mineta, la niña ya está limpia, te la voy a pasar con cuidado para que la cambies y la cuides por mí mientras termino de bañarme, ¿está bien?

-Sí, de acuerdo Momo, avísame cuando lo hagas.

Momo se envolvió con su toalla y a la niña en otra a su medida, la secó un poco con otra y la agarró con cuidado mientras decía:

-Muy bien Mineta, ya puedes abrir un poco la puerta para que la tengas, pero tampoco te pases de listo, este no es un buen momento para… ya sabes

Mineta abrió un poco la puerta, empezó a salir algo de vapor mientras extendía las manos para recibir a la pequeña Natsumi, pero ella encontró divertido verse siendo paseada e intercambiado de mano a mano y "flotando" en el aire y soltó lo que probablemente pudieron ser sus primeras palabras: -¡MAMA, PAPA!

Tales palabras hicieron que la joven pareja se quedara muda de la impresión; la bebé seguía repitiendo las palabras mientras reía y movía sus pequeñas manos y piernas con ímpetu, tanto así que ella pateó la puerta y esta salió impulsada directo a la cara de Mineta, el golpe le dio de lleno y poco estuvo para que se desmayara, pero no evitó llevarse las manos al rostro y caer al suelo mientras sus gritos de dolor se ahogaban un poco en sus manos.

-¡AY, MI CARA, ESO DOLIÓ!

Mientras que Momo se sentía rara al escuchar a la niña diciéndoles "MAMA, PAPA", no sabía si era algo de pena por el momento incómodo o tal vez ¿felicidad?

-Be… bebé… no… nosotros no… no somos tus padres…

-PAPA, MAMA

Entonces Momo sintió que, debido a los muchos movimientos de la niña, estaba a punto de soltarse y se la acercó a su cuerpo

-¡Mineta, ayúdame! Natsumi se me va a caer

El chico uva como pudo se levantó, sentía el rostro adolorido y ya comenzaba a sentir un poco de hinchazón en la nariz

La pequeña seguía creyendo que todo era un juego y guardó lo mejor para el final, antes de pasar de las manos de Momo a las de Mineta, ella agarró la toalla de Momo con suficiente fuerza para que se soltara de la figura de la heroína. De pronto, Mineta se sintió muy en deuda con la bebé, mientras que Momo gritaba de la vergüenza.

-¡KYAAAAHHHH!

-MOMO, LA BEBÉ, NO LA SUELTES

-PAPA, MAMA

Era increíble pensar que sólo habían pasado un par de horas desde que la joven pareja comenzara a batallar con ese pequeño torbellino, no podían descuidarse en ningún momento con riesgo a que la bebé pudiera lastimarse, al fin, tras otra hora de exhaustiva labor, la bebé comenzó a sentir sueño; Mineta preparó un futón en la sala, lo suficientemente amplio para que los 3 cupieran en ella, aprovecharon sus celulares para buscar en internet cuentos infantiles para arrullar y al fin la pequeña se entregó a los brazos de Morfeo, sus manitas agarraban cada una las mangas de la ropa de los héroes.

Con tanto ajetreo, los chicos descubrieron que ellos no habían comido nada en todo el día, Mineta se dispuso a levantarse con cuidado para cocinar algo, pero la niña estaba firmemente agarrada de su manga, y en cuanto empezaba a sentir que quería soltarse, empezaba a gimotear, al parecer la niña se sentía en plena confianza entre ellos; así que ambos jóvenes soportando el hambre se acostaron cada quien al lado de la pequeña Natsumi; ambos miraban con cierta ternura a la bebé mientras dormía muy tranquilamente, después se miraron entre ellos y no pudieron evitar sonrojarse y reír calladamente.

-Vaya manera de pasar nuestro día de aniversario, ¿no lo crees Mineta?

-Y que lo digas, jamás imaginé que cuidar a un bebé sería tan agotador… oye Momo, ¿te puedo preguntar algo?

-¿Qué cosa, Mineta?

-¿Alguna vez considerarías… no sé… tener hijos?

Momo se tomó unos segundos para meditar su respuesta y dijo:

-Bueno, la verdad no lo había considerado como una meta en mi vida, ya que mi mayor sueño a lograr es convertirme en una gran súper heroína como nuestros senseis en la U.A; pero ahora, con toda esta experiencia de unas cuantas horas, aunque no dudo que fue extenuante, tal vez, no sea tan malo… ¿y tú?

-Este… pues… creo que te robaré tus palabras y te diré que opino igual que tú, es más, me sorprende inclusive que haya podido ingresar a la U.A. pero ahora que en verdad logré esa meta, toda mi vida ha cambiado para mejor, y mucho más todavía desde que te conocí, y bueno, quizá en el futuro cuando tenga mis hijos, sólo espero poder pasar muchos años a su lado para que no tengan que sufrir por la pérdida de su figura paterna como me pasó a mí.

Ambos se volvieron a mirar de frente y con cuidado para no despertar a la criatura, se acercaron y se besaron en la boca por unos segundos mientras se decían palabras de cariño.

Si fue por el hambre, el cansancio o ambos, los héroes se quedaron dormidos muy pronto al lado de la bebé Natsumi quien dormía tranquilamente; después de otra hora, la madre de Mineta llegó al fin

-Chicos, ya estoy en casa, disculpen la tardanza, pero es increíble la cantidad de personas que había hoy en el hospital, afortunadamente lo de la vecina no es nada grave, y…

Pero la señora no pudo seguir al ver la bella y enternecedora imagen que estaba en su sala; era tan bonita a sus ojos que casi sentía que iba a llorar, era una pena que un momento así no pudiera durar por siempre, pero la bebé tenía que regresar con su madre; aunque obviamente la suegra aprovecharía un poco ese momento, sacó con cuidado su celular y comenzó a sacar varias fotos para el recuerdo, en una de ellas se enfocó a sí misma sonriendo a la cámara y de fondo al trío de dormilones mientras ella hacía la señal de la victoria.

Subió esa foto a sus redes mientras comentaba: "ya me puedo dar una idea de qué se siente ser abuela" #mesientomuyfeliz

Y como Mineta y Momo salían en la foto, las redes sociales los reconocieron y etiquetaron; no hace falta decir que varios gritos de asombro en la ciudad se escucharon cuando sus amigos los vieron así. Al parecer, muy pronto tendrían muchas cosas qué aclarar ante todos.