Capítulo 19: M por Momo, M por Mineta, M por… ¿matrimonio?
Debido a una pequeña e inquieta bebé, la joven pareja decidió festejar su sexto mes de aniversario al día siguiente; decidieron ir a cuanto lugar quisieron: el cine, el karaoke, un acuario, y ahora estaban disfrutando de los juegos mecánicos del parque de diversiones donde antes habían visitado junto a sus amigos Kaminari y Jirou.
Las miradas extrañadas de otras parejas al verlos a ellos no faltaron, pero sencillamente ya estaban acostumbrados y no les importaban, ya comenzaba a caer la noche en la ciudad y los jóvenes estudiantes sabían que habían pasado un día maravilloso; aunque para Mineta hubo un pequeño inconveniente, y es que cuando se tomaron un momento para comer en el parque de diversiones, al parecer al chico uva la comido no le había sentado muy bien y comenzó a sentir molestias estomacales, pero Mineta intentando no arruinar el día especial con Momo, disimuló lo mejor que pudo, pero la chica intuía que algo raro le pasaba y dijo:
-Amor, ¿estás bien? Te noto un poco extraño
Mineta no quería preocupar a su chica así que le dijo que se encontraba bien, para su suerte, pudo ver un baño a unos veinte pasos de distancia a ellos, el chico uva se disculpó con su novia y le dijo que necesitaba ir al baño por un momento; mientras ella lo veía corriendo a toda velocidad, dio un suspiro y se limitó a esperarlo. Había sido un gran día para ambos sin duda, era una pena que tuviera que terminar, pero ella esperaba que pronto tuvieran otra oportunidad para pasar de nuevo un día juntos.
Mientras contemplaba el cielo que ya asomaba sus primeras estrellas en lo más alto, escuchó la voz de una anciana que le llamaba desde un modesto puesto:
-Señorita, ¿no le gustaría conocer su futuro?
Al principio Momo creía que le hablaba a alguien más, pero al verse en solitario con la anciana se señaló a sí misma y la anciana le respondió afirmativamente con la cabeza
-Si, usted, bella señorita; adelante, venga y podré leer su fortuna
Momo era de las personas escépticas en cuestiones de magia y hechicería, así que, educadamente rechazó la oferta
-Oh vamos, señorita; las cartas pueden explorar el pasado, ayudar en el presente y mostrar el futuro; ¿no le gustaría saber algo en específico sobre usted?
Momo disimuladamente rio ante las palabras de la gitana, pero igual no se mostró interesada
-No gracias, señora; sólo estoy a la espera de mi novio que fue al baño.
-Ah ya veo, sí, su pareja; una joven tan hermosa como usted es obvio que no estaría sola en este lugar, si no le interesa saber sobre su porvenir, ¿no le gustaría saber sobre el de su novio?
Momo ya comenzaba a sentirse inquieta ante la insistencia de la anciana, pero no quería ser grosera con ella, así que de nuevo le dijo que no le interesaba, pero la anciana al parecer no daría su brazo a torcer tan fácilmente.
-¿O al menos saber lo que a usted y a Mineta les deparará en su futuro como pareja?
Momo se sorprendió al escuchar Mineta en los labios de la gitana, ¿cómo pudo haber sabido eso si no lo había llamado por su nombre antes de que se fuera? A la chica le entró la curiosidad y empezó a acercarse al puesto de la anciana
-¿Cómo supo su nombre? Nunca lo mencioné
-Ya se lo dije, las cartas lo pueden saber todo cuando en verdad se lo proponen, entonces ¿le gustaría saber lo que les deparará a ustedes en su relación?
Momo no quería mostrarse en verdad interesada en cosas que ella consideraba ridículas, pero admitía que, había ocasiones en las que llegaba a preguntarse si Mineta y ella seguirían juntos por más tiempo; lo amaba, eso lo tenía muy claro, pero en el fondo había cierto temor de que en algún momento y por algún motivo ellos ya no pudieran o peor, no decidieran seguir juntos.
-De acuerdo señora, pero le aviso que mi novio no tardará en volver, así que le pido que sea breve
-De acuerdo, ya que así lo pide entonces le haré una lectura rápida, claro esto le costará 100 yenes.
Momo sacó el dinero de su bolso y lo dejó en una pequeña bandeja; luego la anciana sacó un mazo de cartas y comenzó a barajarlas de manera muy experta, como un crupier en Las Vegas, mientras revolvía el mazo, le dijo:
-No es necesario que me diga la pregunta, piense lo que quiere saber en específico y mantenga esa interrogante en su mente, cuando ya esté lista entonces dígamelo para que termine de acomodar el mazo y entonces usted empezará a elegir sus cartas y yo se las interpretaré.
Momo no tuvo que pensar por mucho tiempo lo quería saber, al cabo de medio minuto, la anciana detuvo su hábil movimiento de manos con la baraja, entonces puso todas las cartas boca abajo y en forma de abanico.
-Bien señorita, ahora de este mazo usted sacará 6 cartas, las sacará así boca abajo para que ninguna de nosotras las vea hasta que yo las voltee, las sacará con su mano izquierda las primeras tres y las pondrá a su izquierda y las otras tres las tomará con su mano derecha y las colocará a su diestra. Bien, adelante.
Momo ya comenzaba a sentirse un poco temerosa y algo arrepentida de haber aceptado participar, pero ya era tarde así que decidió seguir con todo para terminar rápido. Tomó 6 cartas al azar y las colocó como la anciana gitana se lo dijo, con cierto recelo.
-Muy bien, ahora le explicaré un poco cómo es esto; las 3 de su izquierda representan lo que las cartas nos quieran decir de su pareja, las de su derecha hablarán de usted, cuando leamos las 6 después sacaré yo una sola del mazo y esa carta nos puede decir lo que les depara a ambos en el futuro de su relación.
Momo seguía queriendo lucir escéptica, pero en el fondo le intrigaba saber lo que la gitana pudiera decir, sobre todo al último.
-Muy bien, entonces comencemos-dijo la anciana mientras apartaba las otras cartas del mazo y luego dirigía sus manos a las cartas de la izquierda de Momo.
-Ah, interesante; la primera carta me dice algo del pasado de su chico; es la carta de El colgado, muestra que en su pasado él llegó a enfrentarse a varias adversidades con mucha paciencia, aunque también con dolor, incluso todavía hasta el día de hoy se ha hecho autosacrificios para salir adelante, pobre chico, su pasado no fue muy sencillo.
Eso Momo en cierta forma ya lo sabía ya que Mineta mismo le había dicho todo lo que tuvo que pasar en su etapa escolar antes de conocerse en la UA, sus problemas constantes con los bravucones y el trágico deceso de su padre, y en cuanto al autosacrificio quizá se refiera a todos los cambios que ha hecho por ella.
-Ahora la segunda carta… ¡vaya!, no me lo tome a mal señorita, pero la carta que salió es la de El torpe; en el tarot significa que su novio es una mezcla de inteligencia con torpeza, suele hacer las cosas impulsivamente la mayoría de los casos, pero para su fortuna le ha funcionado casi siempre, un símbolo de alocada juventud frente a la dura realidad de la vida.
Eso Momo también ya lo sabía ya que era verdad y lo había visto más de una vez, cómo en la ocasión que se enfrentó a Midnight o también cuando la salvó de los secuestradores en París y la salvó aun en riesgo de estar en peligro.
-Y la última carta para él es… ¡por Kami sama! La rueda de la fortuna; muestra que su pareja es alguien muy afortunado, aunque como cualquier rueda, esta gira tarde o temprano en cualquier dirección así que igual deberá tener cierto cuidado de que la suerte no voltee en contra suya. Ahora prosigamos con sus cartas, señorita.
Momo tragó ligeramente su saliva temiendo lo que pudiera resultar.
-Ah, la carta de la emperatriz, eso dice que usted desde pequeña, aunque no lo supiera tiene mucha fuerza espiritual, don de mando y atractiva ante todos, actúa siempre para realizar lo que se propone.
Momo por dentro se sentía en parte extrañada y en parte halagada, le gustaba saber que se le reconocía su ser y valer, como cuando hizo la prueba junto a Todoroki en su prueba contra su sensei Aizawa.
-Ahora su siguiente carta es… ¡vaya, vaya! Siendo su segunda carta aparece el 2 de copas, ¿coincidencia? No lo creo; el 2 de copas significa que hay un fuerte lazo que la une usted con alguien más, supongo que no hay que ser genios para deducir quién podría ser la otra persona, pero dejemos que las cartas nos lo digan.
Y la gitana volteó la tercera carta
-¿No se lo dije?, la carta de los enamorados, y como es la última eso dice varias cosas, que su relación a futuro irá muy bien, pero hay algo más todavía, esta carta también representa que en algún momento, tarde o temprano algo importante ocurrirá y al parecer la séptima y última carta nos dirá lo que puede ser.
La gitana tomó de nuevo el mazo, la colocó boca abajo y sacó una carta al azar sin que ella ni Momo vieran cuál es; entonces rápidamente la volteó y la colocó en medio de las 6 cartas anteriores.
-Es la carta del anillo, el símbolo del infinito, ¡Mmmm!, interesante; podría ser que, lo que esta última carta quiere decirle es, que este símbolo estará presente en su vida pronto.
Momo ya empezaba a impacientarse, tal vez sintió curiosidad al principio, pero tanto vocabulario rebuscado y místico comenzó a cansarla, agradeció sutilmente a la gitana y se paró para marcharse, pero antes de irse la anciana le dijo:
-Entiendo si no ha creído nada de lo que le dije, pero le aseguro que las cartas no mienten nunca, ya lo verá señorita.
Momo igual se retiró sin mirar atrás, y justo a tiempo porque veía a Mineta saliendo de los baños, se le veía un poco mejor, aunque caminaba algo despacio mientras frotaba su vientre.
-Cielo, ¿te encuentras bien?
-Sí, gracias amor, no quería preocuparte, es sólo que me sentí mal del estómago y necesitaba urgentemente ir al baño, pero ya estoy mejor. Tal vez ya sea hora de volver a casa ¿no? Pediremos un taxi y te acompañaré.
La pareja tomó el taxi y en el camino ambos se sentaron muy acurrucados, él tomó su mano y comenzó a mirarla con detalle, los dedos, las palmas, mientras que también le daba pequeños besos y las entrelazaba con las suyas. Ella le sonrió y preguntó:
¿Por qué me ves tanto las manos?
-Bueno, son muy hermosas y tersas al tacto, no me cansaría de besarlas y juntarlas con las mías, me siento más seguro cuando las tomo.
Ella lo besó en la mejilla y dejó que siguiera contemplándolas, entonces Momo dijo
-¿Te gustaría volver a salir mañana?
Mineta siempre amaba estar junto a ella, pero en esta ocasión le dijo:
-¿Sabes Momo? Ya sé que pasar el tiempo entre nosotros es maravilloso, pero quizá deberías también hacer reuniones con tus amigas, no sé, invitar a las chicas a una especie de pijamada, seguramente hace tiempo que no pasan tiempo entre ustedes; además, no me lo tomes a mal, pero me gustaría empezar a ahorrar dinero para futuros imprevistos y hoy la verdad si gasté mucho dinero.
A ella le agradó la idea y dijo que le tomaría la palabra, minutos después la unidad llegó a las afueras de la mansión, pero se sorprendieron de ver al padre de Momo esperando por ellos.
-¿Papá, qué sucede?
-Nada, es sólo que quiero aprovechar este momento si me lo permites hija para hablar un rato a solas con el joven Mineta, ya que no hemos tenido la oportunidad de charlar entre nosotros y conocernos mejor. Yo lo acompañaré a su hogar, no te preocupes, regresaré pronto.
Entonces el señor Yaoyorozu subió al taxi y se fue junto con Mineta, Momo entró a su hogar con una sensación extraña, pero confiaba en el juicio de su padre; varios minutos después cuando la unidad llegó al hogar de Mineta, este se bajó muy sorprendido
-Señor Yaoyorozu, ¿está usted seguro de lo que me está diciendo?, ¿no cree que aún soy muy joven para un compromiso así?
-Eso no lo dudo, pero no pediría algo así si no te tuviera tanta confianza joven Mineta, además esto es algo que he planeado desde hace unos meses y sé muy bien que, si me ayudas en esta gran tarea, todo saldrá bien
-Aun así, creo que es demasiado para mí solo
-No te preocupes joven Mineta, sabes que mi familia y yo siempre te estaremos apoyando en lo que podamos, por favor, no te lo pediría si no fuera tan importante y como ya dije antes, eres de plena confianza, ya eres como de nuestra familia.
-Bueno, si lo plantea de esa manera, está bien, pero necesitaré su ayuda con algo de información suya para lograrlo, usted y su esposa conocen a Momo mejor que nadie después de todo.
-Entiendo, bien, te estaré enviando la información que necesites, si tienes dudas puedes mandarme algún mensaje; me gustaría pasar a saludar a tu madre, pero debo volver a casa pronto, mañana tendré un día muy ajetreado y debo descansar, gracias por acompañar a mi hija, por cierto. Cada día veo que ustedes son un par de tórtolos, me recuerdan a mi esposa y a mí cuando éramos novios. Bueno, gracias por ayudarme y ya sabes, cualquier ayuda que necesites, no dudes en preguntar.
El señor Yaoyorozu regresó en el taxi y Mineta se quedó pasmado por la gran tarea que le acababa de encomendar su suegro, aún tenía sus muchas dudas de si en verdad lograría tal compromiso, pero ya dio su palabra de apoyo y no había vuelta atrás.
Tres días después, Momo había sorprendido a sus amigas y compañeras de escuela a pasar una pijamada entre ellas en su mansión; todas aceptaron gustosas y estaban pasando un momento muy ameno entre ellas, había pasado ya un tiempo en que todas se habían reunido a convivir y platicar entre chicas solamente. Momo escuchó que en su celular llegaba un mensaje y al verlo era de Mineta quien le avisaba que al día siguiente estaría ocupado ayudando a su madre con algunos deberes y de paso le deseaba una feliz noche y rematando con un te amo.
-Awww, aún me sorprende ver lo tanto que ha cambiado Mineta por ti Yaomomo- dijo Mina
-Si, tienes razón-dijo Momo mientras le respondía a Mineta
-Y dinos Yaomomo, ahora que estamos entre chicas… ¿qué tan lejos han llegado él y tú en su relación?
Momo suponiendo a lo que se podría referir su amiga rosada fingió que no le entendió
-¿De qué hablas?
-Oh vamos, ustedes… ya saben… ¿han hecho algo más aparte de besarse?
Momo obviamente se ruborizó
-Mina, ¿cómo preguntas algo así? Mis padres podrían oírte, además, no; nos hemos besado y hemos salido varias veces, pero hasta ahí nada más.
Por supuesto eso era mentira, no iba a decirles de la ocasión cuando le dio esas sorpresas especiales por navidad y el día de San Valentín, o de hace poco tiempo cuando él la vio desnuda… ¿sin querer? al cuidar a la bebé Natsumi; Mina hizo un puchero de reproche y ya no insistió, mientras tanto, Toru estaba entretenida leyendo una revista, Momo aprovechó eso para cambiar de tema.
-¿Qué estás leyendo Toru?
-Ah, bueno, es una revista que muestra varias encuestas interesantes y hay una que me llamó la atención, ¿les gustaría escucharlo?
-¿De qué se trata?-dijo Uraraka
-Se llama: ¿cómo saber si tu pareja está pronto a pedirte matrimonio?
Se pudo notar un silencio incómodo y Momo comenzaba a arrepentirse de haber preguntado antes, pero Toru prosiguió con lo que decía la revista:
-Con el paso del tiempo, es normal si te has preguntado si tu pareja y tú pasarán el resto de sus vidas juntos. Si sientes que su relación está preparada para dar el siguiente paso, probablemente estés impaciente por saber cuándo te hará la gran pregunta. Para ayudarte a descifrar si te lo pedirá, te mencionaremos algunas señales con las que descubrirás si tu boda de cuento de hadas va a hacerse pronto realidad y llegará el momento de decir 'sí, quiero'.
Algunas de las chicas se mostraron interesadas, otras en cambio se vieron muy nerviosas e indecisas de querer o no seguir escuchando:
-Está muy integrado en tu familia: Siempre ha sido un hombre familiar, pero ahora está tomando la iniciativa para hacer planes con tu familia. Eso demuestra que se lo toma en serio y quiere pasar tiempo con tus seres queridos antes de proponértelo. Al fin y al cabo, tu familia terminará siendo su familia.
Era verdad de que Mineta llevaba una muy buena comunicación con sus padres, de hecho, empezó a recordar ese raro suceso donde su padre quería hablar con él a solas, ¿acaso será que…?, pero sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de la chica invisible.
-Le importan tus emociones: Si tu chico está pensando en el "para siempre", intentará conectar contigo a un nivel diferente. ¿Te da un merecido masaje después de un largo día? ¿Te pregunta cómo te sientes o le importan tus emociones? Si la respuesta es sí, ¡quiere casarse contigo!
Bueno… no negaba que, para Mineta, ella lo es todo, y sí, adora sus masajes aun cuando tenga que hacerlo hundiendo su cara en una almohada para que no escuchen sus gemidos de placer y era verdad que no había día en el que él siempre buscaba cómo complacerla, aunque fuera en menor medida.
-Está siendo demasiado cursi: Te llena con palabras y detalles de amor como notitas, robándote besos o incluso dándote esporádicamente pequeños regalos sin motivo alguno. Claramente está preparando la escena para decir las palabras mágicas.
Es extraño recordar que Mineta solía huir de las escenas cursis y melosas de las parejas, pero ahora pareciera todo lo contrario y se empeñara en ser el tipo más cursi del mundo.
-Está nervioso: Si has salido a cenar con tu chico y no puede concentrarse en lo que dices y no deja de ir al baño, hay dos opciones: o tiene problemas estomacales o te lo va a pedir.
¡Por Kami sama! ¿Habrá sido por eso en verdad que se le veía tan mal en su anterior cita en el parque de diversiones?
-¡Ha estado ahorrando! Tu chico ha dejado de hacer grandes gastos porque planea comprar un diamante enorme en Tiffany. Así que antes de enfadarte, sé comprensiva y lee las señales.
Momo no podía decidirse si sentir total pavor o emoción conforme seguía escuchando.
-Han hablado sobre bebés o niños. ¿Te ha preguntado en algún momento y de la nada si te interesaría tener hijos? Si se involucra en la conversación o, incluso mejor, es él mismo quien la empieza, ten por seguro que va a pedirte pronto en matrimonio.
De repente a la chica creación recordó cuando Mineta le preguntó sobre si le interesaría tener hijos, mientras que sus amigas la miraban porque recordaban la foto que la madre de Mineta había publicado de ellos junto a una bebé. Toru prosiguió con la lectura.
Le pone mucha atención a tus manos. Un gran problema para los hombres es no saber el número del anillo que debe comprar, así que, si se la pasa viendo tus manos, no debe extrañarte si un día toma un anillo tuyo o notas que te falta uno entre tus adornos favoritos.
Pareciera que esa encuesta hubiera estado basada en todo lo que ella y él han vivido en su relación hasta ahora. Era imposible, ¿Mineta en verdad planeaba tarde o temprano pedirle matrimonio? Pero ¿no son aún demasiado jóvenes? Ni siquiera están graduados de la UA. Tal vez los padres de Momo también se casaron a edad joven, pero no tanto como ellos.
Momo se sentía más nerviosa, así que decidió cambiar el tema con algo que seguramente interesaría a todas; las invitó a pasear por la ciudad todas ellas y tener un día entre chicas y quizá salir de compras también. Funcionó, sobre todo porque a Toru le encanta salir de compras. Mientras tanto, en la oficina del padre de Momo, este se encontraba a solas hablando por celular.
-Hola, buenas noches joven Mineta; llamo para decirle la información que necesitaba sobre las medidas del anillo, tomé uno de mi hija a hurtadillas de ella, le mandé un mensaje hace poco; por cierto, he pensado que para el gran día se haga en una finca en el campo que tengo a las afueras de la ciudad como a una hora de aquí, sé que a mi esposa y a mi hija les encantará la sorpresa , y ya lo sabe, no repare en gastos con el anillo, yo ayudaré en eso, y por supuesto tu señora madre también está invitada, dile que los invitamos a pasar el siguiente fin de semana en nuestra finca con nosotros, una vez ahí podremos poner el plan en marcha. Avíseme cuando ya esté listo el anillo… y… gracias por el apoyo, en verdad se lo agradezco joven Mineta, saludos a su madre, buenas noches.
Unos días después, las dos familias se preparaban para pasar un fin de semana en la finca de la familia Yaoyorozu; un lugar hermoso al aire libre cerca de un pequeño pueblo rústico a las afueras de la enorme ciudad; a las mujeres les encantó el lugar, ya había pasado un tiempo en el que Momo y su madre no lo visitaban y la madre de Mineta quedó fascinada por el ambiente del lugar, Mineta y su madre decidieron antes del viaje ir a comprar ropa nueva, Mineta llevaba un conjunto fresco y elegante, incluso se consiguió zapatos nuevos, aunque aún no se acostumbraba a ellos porque los sentía ligeramente apretados en la punta.
Las familias decidieron pasear por el lugar y dejarse llevar por el aire fresco del ambiente, dieron un paseo por el pueblo cercano a su finca para comer y turistear un rato, aprovechando que comían en un restaurante, los hombres pidieron permiso para ir al baño, aprovecharon el momento para organizar los últimos detalles del plan; después de la comida pasaron las horas y faltaba una hora para que oscureciera, pasaron por un pequeño templo y decidieron entrar para orar y dar gracias, mientras las mujeres estaban orando, el señor Yaoyorozu miró a Mineta indicándole que había llegado el momento. El joven uva tragó saliva sabiendo lo que estaba a punto de hacer, pero ya había dado su palabra y no podía retractarse.
Las mujeres terminaron sus oraciones y se adelantaron para salir del lugar y los hombres iban detrás de ellas, cuando escucharon de pronto un quejido de dolor y al voltearse vieron algo que las dejó mudas: Mineta estaba hincado en una rodilla y en sus manos llevaba un pequeño estuche de anillo, todos incluyendo al señor Yaoyorozu estaban sin habla, Mineta miraba a la cara a Momo y ambos estaban enrojecidos. Y por extraño que parezca, de algún lado cercano se escucharon campanas al vuelo, Momo sentía que se iba a desmayar, pero fue la única, ya que la madre de Mineta lo hizo poco antes de que ella lo hiciera también.
Cuando Momo despertó se encontraba acostada en una cama rodeada de sus padres y de Mineta, su suegra estaba acostada en otra cama y no aún no estaba despierta; Momo al ver a su novio comenzó a recordar todo de golpe y le exigió una explicación de lo que había sucedido.
-Hija, no te enfades con el joven Mineta por lo sucedido, si te vas a molestar con alguien, que sea conmigo.
-¿De ti, papá? ¿Por qué lo dices?
-Ese día cuando lo acompañé en el taxi, ¿lo recuerdas?, yo le pedí que me hiciera un gran favor porque estuve planeando este viaje para una gran ocasión.
-¿Y cuál es, querido?- dijo la madre de Momo
El señor Yaoyorozu dio un suspiro y entonces sacó el cofre de anillo, lo abrió y se hincó en una rodilla mientras alzaba su mirada a su esposa quien se llevaba las manos a la boca ahogando un grito.
-Amor, en un par de meses cumpliremos 20 años de casados y pensé que la mejor manera de celebrarlos era el de renovar nuestros votos matrimoniales, le pedí al joven Mineta que me ayudara en esto, le dije que consultara con los mejores joyeros de la ciudad, pero no sabía él de las medidas del anillo y ya que nuestra hija y tu son muy parecidas, tomé uno de sus anillos como referencia, él me iba a ayudar a guardarlo hasta que llegara este día. Quería hacerte la propuesta en el templo, pero al parecer…
Esta vez fue Mineta quien habló
-Lo lamento, yo estaba por pasar el estuche con el anillo a su esposo, pero en el último momento mis zapatos me lastimaron los pies y caí ligeramente, para no caer me apoyé en una rodilla y sentí que el anillo se salía de su estuche al caer.
Después miró a Momo tímidamente
-Lo siento en verdad Momo, no era mi intención asustarlas; yo sólo ayudaba a tu padre con lo que me había pedido, entenderé si sigues molesta, pero créeme que no quise asustarte.
Momo se enterneció por él y no pudo evitar echar sus brazos al cuello para acercarlo y besarlo
-No te preocupes, mi amor; sé que no fue tu intención.
Pero entonces le apretó ligeramente las mejillas en señal de reproche
-Pero no vuelvas a darme otro susto como ese, ¿me escuchaste?
Mineta le dio una sonrisa nerviosa
-Si, amor, entendido.
El padre de Momo retomó la palabra
-¿Y bien, cariño? ¿Qué dices? ¿Quieres que nos volvamos a casar?
La señora con ojos llorosos asintió con la cabeza y besó a su marido, Momo también lloró de la emoción y abrazó a Mineta; aunque poco después su mamá hizo algo que la sorprendió; al igual que ella apretó las mejillas de su esposo reprochándole por el susto y haciéndole jurar que no volviera a hacer algo así mientras que este le sonreía también tímidamente. En verdad ella y su madre eran muy parecidas y por un breve instante se imaginó a ella misma y a Mineta como adultos siendo una pareja feliz como sus padres. Miró de reojo a su novio, sonrió ligeramente y pensó:
-Bueno, tal vez sea cuestión de esperar un poco más de tiempo.
Entonces Mineta habló:
-Me alegro mucho por ustedes en verdad señor y señora, pero cuando despierte mi madre… ¿podrían ayudarme a decirle lo que en verdad pasó? Es que… no me gustaría despertarla de tan bello sueño que está teniendo ahorita y romperle la ilusión.
Con todo el ajetreo, se habían olvidado de la madre de Mineta quien seguía descansando en la otra cama, se notaba por su rostro y su voz hablando dormida que estaba teniendo un sueño muy feliz:
-Ay… mis nietos son tan inteligentes y hermosos… ya, ya, mis niños… la abuela les preparará pronto unas galletas…
Mientras tanto, en el pueblo cercano a la finca, una anciana llevaba en sus manos un mazo de cartas y las barajaba con destreza entre sus manos, sacó la carta del anillo y dirigió su vista hacia la dirección donde se encontraba la finca y dijo:
-Se lo dije señorita, las cartas nunca mienten cuando se lo proponen.
La anciana volvió a remover las cartas y sacó otra, esta vez era la rueda de la fortuna
-¡Vaya, vaya! Sí que has sabido sacarle mucho provecho a la suerte extra que te brindé, muchacho; hasta ahora la rueda de la fortuna ha girado siempre a tu favor; pero procura no confiarte demasiado, porque cuando uno menos lo piensa, las ruedas también pueden girar en sentido contrario, ten mucho cuidado por tu propio bien y por el de las personas a tu alrededor.
Fin del capítulo.
No sé nada sobre el tarot ni nada parecido, simplemente investigué un poco sobre el tema y algunas cartas las inventé para el apoyo de la historia. Gracias por seguir mi fanfic y sus comentarios; espero poder subir más capítulos pronto.
