Nuestro amor

(Rito y Nana)


Nana estaba completamente pérdida en sus pensamientos. No había tenido una excelente semana en el ámbito familiar, mucho menos en el trabajo. Alguien corrió el rumor de que ella era una princesa de otro mundo y la gente extranjera se dejó venir al tranquilo vecindario en dónde ella y su marido viven.

Para Rito esto era muy normal debido a los logros de su familia, pero para ella que estaba en su sexto mes de embarazo significó más de un problema. Su actitud áspera que siempre tuvo desde niña debido a su complejo de inferioridad terminó por pasarle factura. Dos chicos que aún no superaban la mayoría de edad terminaron en la sala de urgencias debido a que tomaron su cola sin permiso.

Tuvo una gran suerte de tener cámaras en el establecimiento por precaución gracias al consejo de su padre. Una parte de ella sintió pena por los chicos, pasarían un tiempo en el hospital debido a las lesiones que sufrieron; por otro lado, agradeció que las autoridades le dieran una copia del vídeo que grabó una joven que en todo momento elogió la lección que se le dio a los dos jóvenes por no respetar a una embarazada.

—Dicen que no presentarán cargos, después de todo saben tu estatus de familia real y no quieren tener que lidiar con tu padre una vez más—comentó un sorprendido Rito quien entraba con una canasta de obsequios provenientes de la embajada de Estados Unidos—. Creo que aprendieron su lección, no saldrán en muchas semanas.

—Eso no importa, de todos modos, mi vida ya se arruinó nuevamente—comentó ella en un tono bajo y carente de esa pasión con la que ella a menudo hablaba—. ¿Sabes por qué odiaba mucho mi vida? Nunca tenía a nadie a mi lado que me tratara igual que a los demás, yo era la hija del rey, la más frágil según las palabras del reino y la que tendría suerte si alguien se fijaba en ella.

Rito ya había escuchado esta historia antes. No entendía mucho sobre la realeza extranjera, ni siquiera entendía a la realeza de su país; pero si algo había aprendido debido a la fama de su familia es el estatus que uno tiene ante la sociedad y el hueco que debe llenar para recibir elogios que nunca buscó, pero que necesitaba.

La vida muchas veces era un chiste muy malo.

—Lo bueno es que estamos juntos, ¿No?

—B-Bueno, yo…—Nana tartamudeó un poco. El recuerdo de su primer noviazgo era con Rito y la pasión con la que se entregaron a escasas semanas de salir provocó un grito en toda la comunidad intergaláctica. Incluso él tuvo que viajar a rendir cuentas con su padre quien quedó satisfecho al ver cómo le lanzaba un golpe sin importarle nada más que la libertad de ella.

Aquel discurso que dio frente a su padre pese a que este lo sujetaba contra el suelo demostró frente a toda una hipócrita nobleza la razón por la que merecía ser la pareja de la princesa. Esa noche se dio una gran fiesta y entre los pocos momentos libres que tenían fue que él habló sobre su niñez y la ausencia de sus padres debido al gran trabajo que tenían y del cual provocó que tuviera una responsabilidad que no buscó.

Pareciera que le universo los había juntado por una broma muy rara, pero que al final, fue lo mejor que les pudo suceder. Con el coraje de siempre se levantó de su asiento evitando esforzarse de más debido a su crecido vientre para así besar a Rito con todas sus fuerzas. —Ya no tienes que enamorarme, soy tu esposa.

—Y por eso soy feliz, ¿no?