Capítulo 1: Nuestra Vida Juntos

Nuevamente estamos aquí, nuevamente estamos felices de ser uno parte del otro. Mi nombre es Kagome Higurashi, y acabo de hacer el amor nuevamente con el hombre que más amo en el mundo. Su nombre es Makoto Taisho, alias Inuyasha. Se ganó ese apodo al ser parte del equipo de fútbol, el perro medio demonio eso significa su apodo, se lo ganó luego que en varios partidos saca una fuerza que nadie sabe de dónde.

A Inuyasha no le gusta mucho ese apodo pero le fascina que lo diga en la cama, mientras estamos juntos. Makoto dice que por mí comenzó a gustarle ese apodo.

- Inuyasha, debemos apurarnos o tu mamá nos va a descubrir - le dije tratando de levantarlo de la cama para que se vistiera

- No digas mi nombre, ya sabes cómo me pongo. - Yo lo estoy sintiendo duro nuevamente, Inuyasha se excita muy fácil.

- Inuyasha… ah…

Lo hicimos otra vez, Inuyasha y yo nos conocemos desde niños. Siempre estuvimos juntos, ahora tenemos 19 años y desde hace 2 años nos confesamos nuestros sentimientos, y desde hace 1 año comenzamos a entregarnos el uno al otro. Por supuesto sabemos que aún somos jóvenes para tener hijos así que nos cuidamos con condón.

- Ya basta, debemos vestirnos antes que nos descubran - le volví a repetir a Inuyasha.

- Ah, que fastidiosa eres

Inuyasha lo dijo a modo de burla, pero me preocupa que alguien nos descubra haciendo esto. Mi familia es muy conservadora, si se enteran que hago esto con Inuyasha, posiblemente que echen de la familia.

Nos vestimos rápidamente y nos pusimos a estudiar como era debido, se supone que debía ser, pero Inuyasha siempre termina de convencerme para hacer el amor. Me disgusta un poco que siempre tenga ese poder sobre mí.

- ¿En qué piensas? - me pregunto Inuyasha

- Nada en particular, debemos estudiar mañana tenemos examen.

- Kagome, siempre estamos entre los primeros de la escuela, no creo que te haga falta estudiar realmente.

- De igual forma no deberías confiarte tanto y estudiar un poco

- Eres muy estricta

Inuyasha, actúa como si eso le molestará, pero solo juega, ambos están sentados en la mesa, del cuarto de Inuyasha, él justo al lado de Kagome en una mesa tipo kotatsu, sin previo aviso Inuyasha coloca su mano en las piernas Kagome y comienza a subir hasta llegar a sus pantys y descubrirlas a su vista.

- Sabes cuáles son mis favoritas - le dijo Inuyasha a Kagome en tono lascivos

- No puedo ponermelas todos los días para hacerte feliz

- Mañana vamos a salir al karaoke, llévalas puestas

- Inuyasha siempre lo hacemos, comienzo a temer que solo me quieres para "eso"

Kagome se hizo la ofendida, sin embargo Inuyasha ya conocía su cuerpo y sabía cómo se ponía realmente cuando algo le molestaba, pero este no era uno de esos casos.

Inuyasha se arrastró hacia ella, y la tumbó de espada contra el suelo y se colocó encima de ella, con su rodilla separó sus piernas y tocó su entrada, un paraíso donde solo él tenía la llave.

- Kagome, mi Kagome.

Inuyasha se agachó y comenzó a lamer y mordisquear el cuello de Kagome, ella solo podía dejarse llevar por el placer que él le provocaba, era injusto que él siempre ganará en ese aspecto.

- Inuyasha… ah… para… hay que… estudiar

Le dificulta hablar cuando su besos recorrían lo que podía, con ropa puesta era difícil llegar más allá, pero sus manos igual tocaban sus senos por encima de la ropa, y así otra mano tocaba su intimidad por encima de la tela, estaba absorta de esos sentimientos, Inuyasha aprovechó su excitación para meter su mano directamente en las pantys de Kagome y llevarla al cielo, sus dedos le daban el placer de recorrer desde su entrada hasta ese punto sensible del cuerpo.

- Inuyasha… para… voy a llegar… pronto

- Adelante llega en mi mano

- Aah..

Y así fue ella, llenó su mano de ese líquido transparente y meloso. El cual Inuyasha se llevó a los labios y se limpio la mano de lamidas

- Eres muy dulce Kagome, siempre has tenido un sabor muy dulce.

Después de un largo beso ambos se levantaron del suelo, y Kagome comenzó a guardar sus cuadernos y libros en su mochila.

- Nunca puedo estudiar tranquila estando contigo.

- Pero la pasas bien conmigo

- Te amo pero eres un pervertido

- Solo contigo

Otro beso, pero este fue rápido. Se hacía tarde y Kagome debía volver a casa, que quedaba a 1 hora en bus. Y unos 30 minutos en taxi.

La familia de Kagome, no eran ricos ni nada, a duras penas lograban cubrir las cuentas del mes, su padre trabaja en una constructora, y su madre trabaja de promotora en lugares pequeños, Kagome tiene dos hermanas menores que ella. Su hermana Rin y Kanna.

Su familia es muy conservada, su padre piensa que las mujeres solo deben estudiar y que una vez se gradúen deben buscar un marido que las mantengan, pero que nunca se atreva a tocarlas. Kagome tiene el sueño de hacerse de pastelera y sacar a su familia de la pobreza en la que están, por eso Kagome desea esforzarse y entrar en la Hattori Nutrition College de Tokio, la mejor universidad de cocina, pero es muy costosa para que la costeen, por eso Kagome se esmera en obtener la beca, sus buenas notas le darán la entrada y su esfuerzo dentro de ella, hará que Kagome cumpla su sueño.

Por parte de Inuyasha, su madre es dueña de un estudio de fotografía, y su padre maneja varios negocios de modelaje. Así que Inuyasha siempre tiene el placer de conocer a muchas mujeres de catálogo, aunque nadie se le compara al cuerpo de Kagome, ese cuerpo es de envidia, ella solo hace los ejercicios de la escuela, y los sábados que jugaba tenis, no era profesional ni nada era solo su hobby. Al llegar a casa, se hace cargo de sus hermanas y estudia lo que puede.

Inuyasha siempre piensa, en que algún día manejara el estudio de su madre, aunque anhela tener negocios propios, le gustaría estudiar negocios en Harvard, sin embargo pensar en dejar a Kagome durante tantos años no le gusta y estaba pensando en buscar otras opciones en Japón. Claro que en Harvard tendría más oportunidad de surgir debido a los contactos que pueda formar. Además tampoco sabia si lo aceptarian, es decir teniendo buenas notas y enviar la solicitud, no te aseguraba si te aceptaban en Harvard.

- Inuyasha! - Kagome lo trajo de regreso a la realidad, con un aplauso.

- Ya te dije que si me sigues diciendo así, no saldremos de esta habitación.

- Pervertido… pero debo irme antes que mi padre llegue y me regañe.

El padre de Kagome, a veces suele usar castigos físicos para "tenerlas a raya" aunque algunas veces Kagome dice que son accidentes. Inuyasha simplemente no sabia que hacer o cómo actuar, cuando eso pasaba.

Salieron de la habitación, llegaron a la entrada y se colocaron los zapatos, al salir de la casa se encontraron con la madre de Inuyasha a mitad de camino.

- Oh, Kagome ya te vas?

- Sí señora, muchas gracias por dejarme estudiar en la casa.

- Kagome siempre es muy respetuosa con mi madre, aún cuando ella le dice que no hace falta tanta formalidad, siempre es formal. - era el pensamiento de Inuyasha.

- Bueno me alegra que pudieran estudiar tranquilos, que les vaya bien en el examen de mañana

- Muchas gracias, y buenas noches.

- Buenas noches Kagome. Inuyasha vas a acompañarla?

- Si, madre la llevaré a casa y luego vendré.

- Siempre tan considerado mi hijo. Lástima que quedes tan lejos, la otra vez Inuyasha se demoró 3 horas en volver…

No es que haya demorado en volver es que, nos metimos en un parque solitario y bueno digamos que Inuyasha le ganó a Kagome en hacerlo o no.

- No tienes que acompañarme, tu madre tiene razón es muy lejos y demoras en volver.

- Kagome lo decía por estar preocupada por mi, pero la verdad es que ver el movimiento de la falda hace que desee tocarla una vez más. Que puedo decir estoy en plena adolescencia y mis hormonas están a flor de piel, además el uniforme no me lo pone fácil, verle las piernas todos los días hace que quiera quitarle lo poco que la cubre, y hacerla mía, y decirle a cualquiera que se atreva verla que es solo mía - era los pensamientos de Inuyasha

- Tranquila tomaré un taxi para volver, así no tardo tanto te parece, madre? - le dijo inuyasha a su madre para no preocuparla.

- Ah, pero lo pueden tomar de ida también sería más rápido así.

- Bueno madre, Kagome y yo iremos a buscar un taxi, nos vemos en la cena.

Tome a Kagome de la mano y me fui corriendo con ella, Kagome le gritó a mi madre una despedida, pero yo solo quería estar a sola con ella, casi nunca estamos solos y siempre que lo estamos lo aprovechó al máximo.

- Inuyasha eso fue grosero de tu parte, no me dejaste despedirme de ella como corresponde, que pensara de mí ahora?

- Que eres la mujer con la cual su hijo se va a casar

- Inuyasha no bromees con eso

- Ya te lo he dicho varias veces, me casaré contigo, y solo contigo.

- Aprovechamos que estamos solo en esta calle y comencé a besarla, quería sellar esa promesa, yo solo podía estar con ella, aún sigo sin saber que clase de hechizo me puso Kagome para que solo piense ella pero así será siempre, la amo y por alguna razón no puedo negarlo. - simplemente los pensamientos de inuyasha surguian.

Sin embargo su libido también estaba fuerte y no podía evitar tocar su trasero, vezasí que metió sus manos por debajo de la falda y la tocaba y apretaba.

- Este culito es mío, Kagome eres solo mía

- Inuyasha…

- Sabes cómo me pongo cuando me llamás así

Y comenzó a besar su cuello, evitando dejar marcas en él aunque quería marcarla para demostrarle a todos que ella era suya, pero debía abstenerse de eso, su padre la mataría si llega a verla en esas condiciones. Miro a todos lados en la calle, a ver si venía alguien, y en las casa de la zona para ver si había alguien en las ventanas y cuando todo estaba en completa soledad, Inuyasha hábilmente le bajó un poco las pantys a Kagome a medio muslo, y la colocó de espaldas hacia él, dejando su entrada con fácil acceso para el.

- Inuyasha

- Tranquila tengo un condón aquí en mi bolsillo, bueno varios.

- Inuyasha

Abrió un paquete y solo desató el botón del pantalón bajó el cierre y su miembro ya estaba libre de buscar a Kagome, se colocó el condón y entró en Kagome, Inuyasha la sostenía de la cintura para que no cayera, mientras ella tenía sus manos sobre la pared, y gemía en consecuencia de las embestidas que Inuyasha le proporciona.

- Inuyasha… ah… inu…

Debido a la excitación a Kagome le dificulta completar palabras, eso hacía que Inuyasha se excitara más y que sus embestidas fueran mayores y más rápidas.

- Inu… ya… no…

Ya sabía que eso significaba un orgasmo él también lo sentía cerca, y ambos llegaron a ese hermoso placer, ambos se quedaron un momento así unidos hasta que pudieran recuperar sus respiraciones. Una vez lo consiguieron Inuyasha salió de Kagome, se arreglaron la ropa, y continuaron su camino.

Al cruzar la calle llegaron nuevamente a esa casa, esa casa que daba escalofríos cuando la veían, siempre que pasaban por allí.

- Deberían demolerla - dijo inuyasha

- Por qué razón no está vieja solo le hace falta limpieza

- Por favor Kagome, se dice que la señora que vive allí, mató a sus hijos para quedarse con la herencia de su difunto marido.

- En serio?

- Si, por eso la vieja que vive allí está sola, nunca sale de allí. Por eso nunca tiene visitas.

Inuyasha y Kagome siguieron su camino,la casa, aún sumergida en la oscuridad se podía vislumbrar una sombra desde una de las ventanas, que se perdía dentro de ella, la historia de Inuyasha le daba un poco de miedo, saber que allí vive un asesino, es impresionante.

Cuando llegaron a la avenida, Inuyasha logró visualizar un taxi lo detuvo y ambos subieron en él. Al llegar a su destino, Kagome se bajó del taxi e Inuyasha se despidió de con un beso.

- Te veré mañana, Kagome.

- Te veré mañana…

Otro beso rápido y ella entró en la casa, conocía la rutina de Kagome al entrar en esa casa, tenía que limpiar y preparar las comidas de toda la familia, sus padres llegarían en una hora más o menos y le preguntaría solo por sus notas, luego se bañaria y estudiaría un poco antes de dormir.

Inuyasha volvió a subir en el taxi y le pidió que lo dejara dónde lo recogió. De camino a casa, volvió a pasar por esa casa "de las sombras" pero ahora la sombra no se encontraba, esa casa siempre le daba mala espina, nunca le agrado el ambiente que se crea en esa casa de noche. Durante el día parece una casa sucia con el monte alto, los vidrios sucios, y la pintura desgastada.

Inuyasha llegó a casa, su padre ya había llegado también. Tuvieron una cena muy amena, donde su madre le decía lo mucho que le gustaba Kagome como nuera, incluso su padre se metía en la conversación y le decía sobre la lotería que se ganó con ella. Al terminar de comer Inuyasha se fue a bañar, y luego ir a su habitación, donde estudiaría un poco, con Kagome era difícil concentrarse en estudiar, solo podía pensar en sus senos, sus piernas, su pequeña boca y su…. No concentrate Inuyasha, Kagome ya no está aquí y pasaste una tarde entretenida con ella, los condones están todos en la basura, y uno que boto en la basura de la calle.

Inuyasha siempre guarda los condones usados en una bolsa y los bota en la calle, además él mismo limpia su habitación, así evita que su madre entre y descubra que su hijo ya es sexualmente activo.

Alguien tocó la puerta

- Makoto hijo, te llegó esta carta - fue su madre quien abrió la puerta y le entregó una carta.

- ¿De que es mamá?

- Harvard…

- Oh dios…

Esa era la respuesta de la solicitud que había hecho hace tiempo, fue a la entrevista sin muchos ánimos, pero aquí estaba su oportunidad de oro. La tomó en sus manos y trago fuerte, tenía su dirección tenía su nombre decía que había sido enviada de Estados Unidos.

- Que nervios - le dijo su madre, si ella estaba así imagina a Inuyasha

Tomó bien el sobre y rompió el sello de seguridad, y sacó la carta que allí estaba, comenzando a leer.

- Que? ¿Qué dice?

- Ante la solicitud de ingreso a nuestra universidad. Usted ha sido aceptado en nuestra promoción…

- Ah, qué emoción, hijos estoy tan orgullosa de ti… te amo estoy feliz… voy a decirle a tu padre.

Y su madre salió de la habitación, eufórica de alegría y le contó a su esposo el cual entró en la habitación y felicitó a su hijo. Ambos padres se fueron contentos de saber que su hijo estaba a un paso de cumplir su sueño, pero Inuyasha solo en su habitación, comenzó a pensar en el futuro.

Pensar en hacer negocios a diario, y después de un día ajetreado llegar a su casa, donde Kagome lo espera con la cena hecha, donde le pregunta por su día y el alega ser el mejor, y cuando él le preguntará de regreso ella diga que también tuvo un gran día, que tuvo algún problema de llegada del azúcar o algo, y le hicieron un pedido de 10 tortas o algo así. Pensar en un futuro juntos era lo único que quería, pero para eso acaso debían separarse? No quería dejar a Kagome por tanto tiempo. Son 4 años los que estaría fuera del país. No podía dejar a Kagome tanto tiempo. Y eso de las relaciones a distancia no le gustan y tampoco cree en ellas. Además la familia de Kagome, no le dejan tener teléfono, siquiera uno malo. Tampoco podían costearse una computadora, por lo que no podía hablar con ella de otra forma.

Al día siguiente, se vistió para ir a clases, bajó de su habitación para desayunar, y allí estaban su madre y padre en la cocina.

- Allí está mi hijo, mi más grande orgullo - dijo el padre de Inuyasha

- Gracias papá

- Y por qué ese ánimo? Deberías estar feliz vas a cumplir tu sueño - volvió a decir el padre de Inuyasha al ver la respuesta desanimada de su hijo

- Querido, nuestro hijo no está seguro de ir, no quiere dejar a Kagome. - la madre como siempre la más sabía.

- En serio hijo? Una oportunidad así es única en la vida. - hablo toga

- Lo sé, pero Kagome…- habla Inuyasha

- Si ella te ama, lograrás superar la distancia. - hablo toga

- Ya voy tarde a clases, nos vemos más tarde.

Comió rápido el desayuno, tomó el bento que le hizo su madre, y salió corriendo a clases. Nuevamente pasó por esa casa, la casa de las sombras. Esa casa que le daba malos escalofríos. Siguió su camino. Hasta llegar a la escuela. Entró al salón de clase y allí estaba Kagome, como siempre era una de las primeras en llegar. Tomó su silla y se sentó frente a ella.

- Buenos días

- Bueno días Inuyasha

- Ya te dije como me pone eso - le dijo Inuyasha en voz baja, y tono lascivo

- Aquí no, estamos en la escuela - le regaño Kagome

- Oye, estás lista para el examen de hoy? - le dijo Inuyasha para cambiar el tema

- Si, aún estoy nerviosa, sabes que me pongo muy nerviosa antes de un examen

- Si, lo sé…

Llegó el profesor, y todos se sentaron en sus respectivos asientos. Vieron un día de clases normal, el examen fue presentado. Aún con sus nervios Kagome estuvo en el primer lugar con un 100 de puntuación, mientras Inuyasha en segundo lugar con un 99 de puntuación.

- Siempre están en los primeros ustedes dos - decía una estudiante al ver la publicación de las notas.

- Y Kouga siempre está en tercer lugar - dijo otra estudiante.

- Ellos 3 son los más listos del salón

- ¿Se imaginan que Kagome salga con alguno de los dos?

- Yo escuché que estaba saliendo con Inuyasha

- ¿El capitán del equipo de fútbol americano?

- Si

- Vaya.

- Yo creía que estaba saliendo con Kouga

- ¿Por qué?

- Siempre los veo juntos en la biblioteca, y varias veces me parece verlos salir en la calle

- Ah? Osea que está saliendo con los 2?

- ¿Tú crees?

- Vaya que es muy libertina

- Una puta diría yo…

- Jajajaja

Esta conversación no pasó desapercibida para el chico de ojos dorados.

- Si pasarán más tiempo estudiando que haciendo chisme, podrían estar entre los primeros 70 - les dijo Inuyasha con sarcasmo a esas chicas que solo hablan estupideces.

Las chicas avergonzada se fueron como quien persigue el diablo, pero Inuyasha no pudo evitar pensar a quien entre sus comentarios miró con celos al que creía su amigo, pero que se escucha muy cerca de su novia.

A lo lejos solo veía como Kagome y Kouga hablaban animadamente, ahora se comenzó a preguntar desde cuando ellos eran tan unidos. Y esas salidas a que se debían? Inuyasha decidió acercarse a ellos para saber de qué hablaban

- Hola, Inuyasha. Nuevamente de segundo lugar, creo que nunca le ganaremos a Kagome - dijo kouga

- Si, ella es muy lista - le siguió Inuyasha

- Ya basta, me hacen sonrojar - dijo Kagome

- Bueno me seguiré esforzando para ganarte algún día - le dijo Kouga a Kagome

- Si, y yo me esforzare para seguir en el primer lugar. - dijo Kagome

- Oigan y de qué hablaban antes de que llegara? - pregunto Inuyasha

- Nada… nada - dijo Kouga con claro nerviosismo, y Kagome solo se rió de su respuesta

- Kagome, dime qué estaban hablando - ya Inuyasha se estaba molestando un poco

- Creo que Kouga es el único que puede decirte, si él no está seguro aún, lo mejor que puedes hacer es esperar a que ya esté mejor - dijo Kagome,

Pero Inuyasha le molestó aún más su comentario, saber que ambos tenían un secreto en común hacía que le hirviera la sangre. No quería creer que Kagome lo engañaba, no ella no.

El día de clases transcurrió con normalidad, al salir. Como prometieron fueron al karaoke, y pasaron un buen rato con un grupo grande. Entre ellos estaban Inuyasha, Kagome, Kouga, Miroku, Sango, Ayame, y Hojo.

De todos ellos las únicas parejas eran Inuyasha y Kagome, Miroku y Sango.

- Pervertido

Luego de esas palabras se escuchó un fuerte sonido de golpe. Y al ver de qué era, se mostraba qué Miroku como siempre le estaba tocando a Sango su "encantos" como él solía describirlos.

- Pero Sango, no fue mi culpa. Me tropecé y por reacción toque lo primero que vi. - dijo Miroku

- Mentiroso, pervertido - dijo Sango

- Sango, yo nunca miento, mentir no es parte de mi vocabulario - dijo Miroku

- Deberías dejar de mentir solo te hundes más - dijo Inuyasha, ya un poco fastidiado de la situación y de tener que sufrir lo mismo cada día.

- Pero yo no miento… - volvió Miroku a divulgar.

Pasaron un momento entretenido, Cantaron hasta quedarse afonicos, aunque Kagome nunca podía quedarse el tiempo completo siempre tenía que ser la primera en irse, ya que su padre le prohibía estar en la calle antes que el sol deje el cielo.

- Debo irme - decía Kagome preocupada de llegar después que sus padres y que descubran su salida

- Vamos Kagome, quédate un poco más. Después te llevo en taxi. - le dijo Inuyasha para tratar de disfrutar un poco más de su compañía

- Inuyasha, sabes lo que pasará si me descubren

Hace tiempo cuando comenzaron a salir, no se dieron cuenta de la hora de salida del cine, cuando Kagome llegó a su casa, aparte del interrogatorio y las falsas acusaciones de su padre, la golpeó. Y llegó con la mejilla morada al siguiente día de clases, dónde lo escondió o intentó hacerlo con el cabello, maquillaje y la excusa de que no observó una pelota que iba en su dirección. Inuyasha no quería pensar que el padre de Kagome era malo, pero ella solo lo excuso diciendo que solo estaba preocupado por ella, por lo tarde que llegó.

- Está bien, vamos. - le dijo Inuyasha, no quería que su padre la golpeara.

- Gracias, Inuyasha.

Salieron del local de karaoke. Y caminaron por la calle, para buscar un taxi que los llevará.

- Sabes, no tienes que perderte de la diversión por mi culpa, puedes volver y pasarla bien - dijo Kagome un poco triste

- No seas tonta, si tú no estás no es divertido - dijo Inuyasha, sin verla a la cara.

- Lo siento, si mi familia fuera normal. Podríamos estar juntos siempre - dijo Kagome

- Cuando tengamos nuestra hija, prométeme que me golpearas cuando le prohíba hacer las cosas que le gustan. - dijo Inuyasha

- Una hija? - pregunto Kagome, sonrojada

- Si, vamos a tener una niña, será mi hija, bueno nuestra hija. - dijo Inuyasha avergonzado también

- Y como se llamara? - pregunto Kagome

- Había pensado en Moroha - dijo Inuyasha

- ¿Como la espada? - pregunto Kagome

- Quiero que nuestra hija sea la unión de ambos mundos, el tuyo y el mío. Y que se sepa defender, tal y como lo hace un guerrero con espada al proteger lo que ama. - dijo Inuyasha

- Inuyasha…


Hasta aquí el primer capítulo, de este nuevo finc espero les guste. de hecho está la tenía escrita antes que deseos Infantiles, pero se publicó después, que vergüenza. no sabía cómo terminarla.

Se publicara un capítulo diario hasta acabar la historia.

Los personajes no son míos son creación de Rumiko Takahashi solo la historia me pertenece