Capítulo 2: una realidad aterradora
Kagome dejó de caminar, y solo veía la espalda de Inuyasha hasta que él se detuvo y volteo a verla, fue allí donde Kagome avanzó lo suficiente para verlo a la cara y colocándose de puntillas beso a Inuyasha, donde el la tomo de la cintura y cabeza para profundizar el beso. Sin embargo sus bocas debían separarse, tenían que buscar un taxi y volver a casa.
- Inuyasha - dijo Kagome,
Pero en su voz estaba el tono de una mujer que deseaba estar para él en cuerpo y alma. Inuyasha podía sentirla, debajo de sus brazos y cuerpo, como sus pechos se estaban poniendo duros, como su aliento estaba comenzando a calentarse, su rostro pedía hacer algo más que un simple beso, sus piernas se movían entre ellas tratando de estimularse solas. Pero no podían ya era tarde para ella.
- Kagome, si seguimos así. Llegarás tarde
El miedo se hizo presente en su rostro, saber que su padre la golpeaba, si llegaba tarde hizo que todo rastro de emoción en su cuerpo desapareciera, siguieron su paso, lograron llegar a un taxi, y fueron a su casa.
- Lo lamento Kagome, te prometo que siempre estaré contigo.
- Inuyasha…
- Vivir con esta vida, solo será momentáneo, ya verás que cuando nos graduemos te compraré una casa y viviremos felices allí. - Inuyasha solo desea sacar a Kagome de la pobreza en la que se encuentra.
- Si…
Al llegar a su casa, las luces estaban encendidas, como siempre ya que estaban sus hermanas menores, Inuyasha se despidieron con un beso rápido y ella entró en la casa. Cuando cerró la puerta, Inuyasha se fue en el taxi a la suya.
Kagome, entró en la casa y lo primero que hizo fue quitarse los zapatos y terminar de entrar en ella, busco en la sala a sus hermanas y las dos estaban estudiando allí. Rin estaba en la escuela con 14 años y Kanna estaba en la primaria con 9 años, Kanna más que estudiar siempre ha tenido un amor incondicional por los aviones, por lo que lee muchos libros sobre aeronáutica y pilotaje. Rin siempre anda sanando las heridas de papá cuando se lastima, así que desea ser doctora, ambas se esfuerzan en hacer cumplir su sueño y salir de la pobreza donde están.
- Ya llegue - dijo Kagome
- Kagome ya llegaste, bienvenida - dijo Rin
- Bienvenida - dijo Kanna
- Bueno ya voy a la cocina, ustedes sigan estudiando - dijo Kagome para comenzar a cocinar
Y comienza su rutina, a cocinar, lavar, y preparar el baño para la familia, Rin y Kanna se bañan juntas, luego llega su madre, y se baña ella, luego es su turno y por último el de su padre.
Ya estaba lista la cena, y los bentos de mañana en la escuela y trabajos correspondientes. Llegó su madre, y lo único que tomó fue una cerveza de la nevera. Casi no comió, yendo a la cama a esperar su turno del baño. Rin alegaba que su madre sufría de depresión, irónico ya que su trabajo es hacer feliz a la gente y convencerlos de comprar algún producto, con la mejor sonrisa que tenga
Cuando su padre llega, el ambiente se torna pesado. El siempre llega molestó, enfadado. Casi no bebé, y cuando lo hace es peor, mucho peor.
- Bienvenido a casa padre - les dijeron las 3 niñas al unísono.
- Mmm… - su típica respuesta.
- La cena está lista padre, ya te sirvo - le dijo Kagome
- Kagome, cómo te fue en el examen? - le dijo su padre
- Bien, obtuve un 100 - le dijo Kagome, con un poco de miedo
- Bien, debes seguir así. No soportaré malas calificaciones en esta casa. - dijo mientras comía en la mesa
- Si, padre
- Rin, tú también tuviste un examen dime cómo te fue? - se llevó la comida a la boca, y miró a su hija mediana.
- Me fue bien papá…
Su voz se escuchaba, con miedo, mucho miedo, Kagome temía por su hermana mediana.
- ¿Qué pasó? - padre ya se estaba enojando
- Yo... saqué un 96, papá - dijo Rin con miedo.
- ¿Por qué? ¿Estás enferma? O te sientes mal?
- No padre, no estoy enferma - el miedo se hace cada vez más presente
- Y porque no obtuviste el 100 - dijo padre molestó y tumbó la comida.
- Padre, lo siento. Por favor perdóname - Rin ya estaba llorando por lo que venía.
- Eres una hija, mal agradecida, no debes trabajar solo estudiar y ni en eso puedes estar bien? - le dijo padre molestó
- Perdóname padre, me esforzare más. Lo siento.
Mi padre tomó a Rin del cabello y la arrastró por la casa, hasta llegar a la cocina. Donde la golpeó con una espátula de plástico. Si me metía a defenderla, sería peor. Lo único que podía hacer era tomar a Kanna y evitar que viera eso. Temía también por ella, ya que comenzará con los exámenes este año, y temía que padre le exigiera lo mismo siendo tan pequeña. Al igual que a nosotras.
Después de unos minutos que parecieron eternos, padre soltó a Rin, tomó una cerveza de la nevera, y se fue a ver la televisión. Rin lloraba en la cocina, llevé a Kanna al baño, y le pedí que no saliera de allí. Y fui a ver a Rin en la cocina, llorando, estaba toda golpeada, padre nos exige la perfección de todo. Por eso deseaba salir de allí, console a Rin un poco y le dije que se bañara y tratará de dejar de llorar, si padre la escuchaba mucho, se volvería a enojar y volvería a golpearla, y no tendría la amabilidad de hacerlo con una espátula, sino con sus puños.
Ya en el baño, logró calmarse un poco, yo debía salir a terminar de lavar la ropa, junto a limpiar los platos, y limpiar la comida que padre boto al suelo. Mientras limpiaba, solo veía como padre se divertía viendo la televisión, como si nada hubiese ocurrido, siempre era así, vivíamos con miedo en esta casa.
Kagome no le comentaba su verdadera realidad a Inuyasha, temía por lo que pasaría, pero era mejor esconder ese hecho. Su madre logró levantarse de la cama, se baño después que Rin y Kanna salieron.
Y yo me preparé para ir al baño. Desde que salgo con Inuyasha, comencé a bañarme sola, y eso se debe a que no quiero que sepan que soy sexualmente activa, si mi padre se entera posiblemente me mataría. Pero admito que es un alivio cuando hago el amor con Inuyasha siento que mi cuerpo se relaja y que encuentro entre sus besos y caricias, el cariño que siempre anhele, además su madre siempre es cariñosa conmigo, y su padre siempre me cuenta un chiste malo, solo para hacerme reír. No sólo amo a Inuyasha, también quiero mucho a su familia. Y por mucho tiempo me hubiera gustado cambiar la mía.
Salí del baño, y me prepare para dormir, debo compartir habitación, con Rin y Kanna. Así que no tengo lo que dicen privacidad en la casa, solo hay 2 habitaciones, dónde están mis padres y las nuestra.
Comienza el nuevo día, me visto para ir a la preparatoria, Rin a la escuela y Kanna a la primaria. Generalmente Rin hace el desayuno, pero aún está temblando por los golpes de padre anoche, así que decidí hacerlo yo. Rin en silencio me lo agradeció. Pero estaba muy desanimada. Siempre nos vamos temprano para no tener que ver a padre tanto. Rin y Kanna sus respectivas escuelas quedaban en la misma dirección así que se iban juntas.
Yo de camino a la preparatoria, me encontré con Kouga.
- Hola Kagome, buenos días
- Buenos días Kouga… y cuéntame cómo te fue ayer?
- No muy bien, la verdad.
- ¿Qué pasó, ahora?
- Bueno veras, logré decirle a Ayame que quería hablar con ella, pero cuando estuvimos solos
- Te acobardaste
- Y no solo eso, me puse tan nervioso que le dije que me gustaría comer elefante.
- Jajajaja… en serio, le dijiste eso
- Ahora pensara que soy un bicho raro
- Deberías de confesarle a Ayame que la amas
- Lo sé pero no es fácil.
- Kouga, salimos hace tiempo para comprarle un regalo para su cumpleaños. Y tanto estrés tenías por encontrar el regalo perfecto y al final no se lo diste.
- Me acobarde.
- Llevas más de 6 meses tratando de confesarte y siempre pasa algo, tus nervios te traicionan.
- Claro, lo dice la chica que se confesó y fue correspondida.
- Y tú cómo planeas ser correspondido si no te confiesas?
- Lo siento se que tienes razón. Además este es nuestro último año en la preparatoria. Después será la universidad y no sé si estaremos juntos después.
- Kouga, escúchame, debes confesarte. Estoy segura que ella también siente algo por ti.
- ¿Qué tal si no?
- Entonces tuviste la oportunidad de demostrar que tenías sentimientos.
- Gracias Kagome, eres una gran amiga.
Kouga abrazo a Kagome, sus palabras siempre son un consuelo. Para su alocado corazón. Sin embargo, desde la distancia, un desconocido les tomó una foto.
Kouga y Kagome siguieron su rumbo sin percatarse de este hecho. Llegaron a la preparatoria y como era costumbre Kagome era una de las primeras en llegar, sino que siempre era la primera en llegar, aprovechó su tiempo y comenzó a leer, para adelantar en la materia. Inuyasha llegaba, después nunca tarde pero tampoco llegaba temprano. El tiempo suficiente para saludar y hablar un poco con Kagome antes de la llegada del profesor.
Inuyasha al llegar vio a Kagome tan concentrada en su libro que decidió jugar a adivinar quién, así que se le acercó por detrás, con sus manos tapó sus ojos, y cambiando su voz le preguntó.
- ¿Quién soy?
- Inuyasha, deja de jugar - le dijo Kagome, un poco más animada.
- Cómo supiste que era yo?
- Conozco esas manos, muy bien - por supuesto Kagome lo dijo en doble sentido.
- Feh, hablas como si no tengo nada nuevo que mostrarte.
- Quien sabe? Sueles sorprenderme a veces.
Inuyasha no pudo evitar sonrojarse por eso, que querrá decir Kagome con eso. No supo pero antes de poder preguntar bien, el profesor llegó y dio inicio a la clase.
Nuevamente el día de clases transcurrió con total normalidad, Kagome en su tiempo libre, fue a ver a Inuyasha en la cancha, cómo juega fútbol americano. No le gustaba mucho el juego, pero le gustaba ver a Inuyasha correr.
Una tacleada logró que Inuyasha cayera al suelo, pero logró lanzar el balón antes de caer el cual fue tomado por otro compañero, el cual logró correr hasta anotar el punto para ganar ese juego de práctica. Volvieron a formarse y nuevamente Inuyasha divisó a Kagome entre las gradas. Se colocó en posición y volvieron a jugar, Kagome mientras veía a Inuyasha, comía unas galletas y leía.
- Kagome
- Kouga… pensé que ya te habías ido a casa.
- Me iba a ir, pero me encontré con Ayame a la salida. Y bueno volví a hacer el ridículo.
- Ay no…
- Bueno le dije que quería salir con ella, y cuando me preguntó si era una cita, le dije que íbamos a salir todos.
- Bueno vas mejorando, al menos ya la invitas a salir solo falta que sea en pareja.
- Si.
Desde el campo uno de los compañeros de Inuyasha le habla con voz sarcástica.
- Oye capitán, mejor pendiente de tu mujer o te van a quitar.
- ¿Qué?
Al mirar las gradas, otra vez ellos. Kouga y Kagome han estado juntos mucho rato, ¿por qué? Ya no le gusta mucho que Kagome esté con él todo el tiempo, ya le basta con saber que viven cerca y vienen caminando juntos. Ahora también están muy juntos en la escuela. No quiere creer que ellos tienen algo. Cuando saliera de este entrenamiento hablaría con Kagome, sobre ello.
Mientras tanto Kagome y Kouga
- Ah, estoy muy cansada. Tengo mucho sueño - le dijo Kagome a Kouga
- Es normal, después de estudiar tanto y el duro día de preparatoria, cansa.
- Si, la verdad quiero llegar a mi casa a dormir.
- ¿Nos vamos?
- Debo despedirme de Inuyasha.
Kagome al momento de levantarse se sintió mareada y cayó, afortunadamente Kouga la sostuvo en brazos
- Oye Inuyasha, dile al menos que tenga la decencia de respetarte la cara.
Le dijo un compañero de cancha, al mirar a las gradas, se llenó de ira al ver a Kagome en brazos de Kouga. ¿Qué clase de amigo abraza a la novia del otro?
- Kagome, estás bien?
- Si, solo estoy un poco mareada.
- Segura que puedes caminar?
- Si
Kouga soltó a Kagome pero estaba alerta si volvía a caer, ambos se fueron de las gradas. Kagome quería despedirse de Inuyasha, antes de irse. Así que bajó a los cambiadores, y esperó afuera, aún se sentía cansada. Kouga está preocupado con su amiga, por lo que decidió esperar con ella. Cualquier cosa.
- Segura ¿Estás bien? - le preguntaba Kouga con clara preocupación.
- Si, Kouga no te preocupes solo estoy cansada, si le sumamos que me levanté rápido, eso hizo que la sangre fuera muy rápido a la cabeza.
La verdad, es que Kagome se quedó en vela preocupada por Rin, ella lloraba en silencio, y como hermana mayor solo podía tratar de consolarla. Aún cuando Rin se quedó dormida el miedo seguía presente en Kagome, debía pensar en cómo salir de esa casa. Y llevarse a sus hermanas de allí. Quizás debía buscar un trabajo de medio tiempo y reunir para alquilar algún cuarto, y vivir felices las 3 allí, que ser infelices en esa casa.
Kagome buscó pensar en mil planes, sobre cómo salir, y aún más sobre su vida en libertad. Sin embargo, si llegaba tarde a casa antes de reunir algo de dinero, entonces todo su plan se vendría abajo y su padre la golpearia a más no poder, mejor pensar en positivo, Parte de sus pensamientos se desviaban hacia Inuyasha, y la felicidad que le provocaba estar con él. Era su luz en la oscuridad.
- Kagome, allí está Inuyasha - le dijo Kouga para sacarla de su ensoñación
- Inuyasha! - le dijo Kagome para llamar a Inuyasha, para decirle donde estaba.
Inuyasha, se acercó un poco molesto ya que al verla con Kouga, hacía que los celos surgieran.
- Estuviste estupendo en la práctica - le dijo Kagome
- Claro - le respondió Inuyasha sin muchos ánimos.
- ¿Estás molesto? - ya Kagome sabía cuando se molestaba.
- No es nada, solo estoy estresado por el partido del sábado - le dijo Inuyasha tratando de excusarse
- Tranquilo, te prometo que saldrás victorioso, siempre lo haces - le dijo Kagome para darle aliento.
- Si… - contestó Inuyasha sin ánimos de seguir la conversación.
Kagome trató de desprenderse de la pared, para subir el rostro de Inuyasha para que la viera a la cara, pero nuevamente el mareo volvió, y cayó dormida en brazos de Inuyasha. A lo lejos lo escuchaba gritar su nombre.
- Kagome! Kagome… Kagome! - gritaba Inuyasha desesperado.
- Ella también estaba mal en las gradas - le dijo Kouga también preocupado.
Inuyasha ahora se dio cuenta que Kagome dormía en sus brazos, quizás estuvo estudiando hasta tarde y no durmió casi, eso fue lo que pensó Inuyasha.
De igual forma cargo a Kagome hacia la enfermería, le dijo a la enfermera que no durmió por estudiar y que ahora se desmayó. La enfermera le permitió tomar una cama para que descansará. Estuvo dormida unas horas. Kouga se fue ya que Kagome solo debía estar con Inuyasha, además saber que sólo fue sueño hizo que se tranquilizara.
- Inuyasha - dijo Kagome al despertar
- Estoy aquí Kagome - le dijo Inuyasha, en voz baja para no asustarla
- ¿Cuánto tiempo dormí?
- Cuatro horas, ya es de noche
- ¡Cuatro horas! - le gritó Kagome
- Si tranquila
Kagome se levantó de la cama, y buscó sus cosas para irse rápido. Su padre la mataría por llegar tan tarde, no puede ser.
- No puede ser, mi padre va a matarme - decía Kagome asustada
- Kagome cálmate, tu padre entenderá que estabas muy cansada y en la enfermería, si lo deseas puedo hablar con el…
- No! - le gritó Kagome asustada
- No?
Kagome no le ha dicho a su padre que está de novia con Inuyasha.
Inicio del flash back:
Hace tiempo, antes de comenzar a salir con Inuyasha, Kagome estaba en su habitación, la cual compartía con Rin y Kanna, pero hablaba con Rin y le confesó que estaba enamorada de Inuyasha, cuando su padre irrumpió en la habitación.
- ¿Qué dijiste?
- Padre, lo sentimos. Hablamos muy fuerte - dijo Kagome cubriendo a Rin, con miedo de su padre
- Dijiste que estabas "enamorada" de un chico? - hablo haciendo énfasis en la palabra.
- Yo… Yo…- Kagome tartamudeaba por el miedo
- Respóndeme - dijo su padre enojado
- S… si, padre…
- Maldita puta…
La tomó de los cabellos, y la golpeó con el puño. Haciendo que Kagome cayera al suelo, y la boca se le llenará de sangre.
- Te voy a dar un consejo como hija, los hombres solo buscan una cosa, y en cuanto la obtienen te deja. No quiero enterarme que estás de puta con un chico.
Kagome no podía hablar, así que solo asintió. Tiempo después Inuyasha fue quien confesó sus sentimientos y aunque al inicio tenía miedo de las represalias, terminó confesando lo que sentía. Y tardó un año en entregarse al hombre que amaba, ya que el miedo seguía presente. Pero el amor por él pudo vencer y entregarse en cuerpo y alma. Kagome nunca le ha dicho a nadie de su familia que está saliendo con Inuyasha
Fin del flash back
Kagome simplemente comenzó a llorar, al recordar ese miedo que sentía con su padre, y como por su culpa casi pierde el amor de Inuyasha, le hizo llorar.
- Inuyasha, por favor no me sueltes - eso se oía como una súplica
- Kagome, tranquila estoy aquí - Inuyasha la abrazo sin más.
La enfermera temía interrumpir ese momento pero debía entregar su reporte e irse a su casa. Así que sin querer los separó y les pidió a ambos que se fueran.
De camino a la casa de Kagome, no hablaron, el aire está pesado, una sombra cubría a Kagome, el miedo que ella sentía, se estaba proyectando en su cuerpo haciéndola temblar.
- Kagome, toma tienes frío
Le dijo Inuyasha dándole su chaleco, era verdad que Kagome temblaba pero no de frío, solo era miedo. Ella tenía miedo. Tampoco encontraba como convencer a Inuyasha de dejarla ir sola a casa, cuando su padre la viera con Inuyasha, la iban a matar o peor…
Estamos doblando la esquina final, el corazón de Kagome latía a 1000 por segundo sentía que se le iba a salir del pecho. Llegaron a la puerta de su casa.
- Bueno, gracias por traerme a casa - le dijo Kagome asustada de lo que pueda encontrar dentro de casa, y le entregó su chaqueta.
- Kagome, me gustaría conocer a tus padres y explicarles porque llegas a esta hora
- Inuyasha - esa era una súplica para que se fuera.
Kagome por un momento llegó a pensar que quizás su padre golpearía a Inuyasha y eso no podía soportarlo.
- Kagome, tus padres saben que tienes una relación conmigo?
Le dolió, a Kagome le dolió mucho eso. Pero Inuyasha simplemente no sabía que ella no tenía la misma familia que él. El simplemente no sabía el infierno en que vivía. Con un movimiento de cabeza le indico que nadie en su casa sabía de él.
- ¿Te avergüenzas de mí?
- No, eso no. - su respuesta fue sincera, y rápida para indicarle que no era así
- Y entonces? ¿Por qué? - Inuyasha quería saber, realmente quería saber qué vida tenía allí dentro.
- Tengo miedo - simplemente salió esa sinceridad a la luz, quería decirle la verdad y toda la verdad
- Miedo?
Cuando Inuyasha terminó de formular esa pregunta, la puerta de la casa de Kagome se abrió, y salió su padre de ella, a Kagome comenzaron a temblarle las piernas del miedo, su cara se llenó de un miedo profundo. Inuyasha observó al hombre que salió de ella, era alto lo supera por unos centímetros, pero él aún era joven y en su desarrollo podía alcanzarlo y superarlo.
- Kagome estás bien? - su padre se mostró preocupado
- Si, estoy bien…
Era la primera vez que su padre se mostraba preocupado, y que la abrazaba? ¿Qué estaba pasando?
- ¿Quién es el? - dijo su padre molestó viendo a Inuyasha.
- Soy un compañero de clases... - le dijo inuyasha tratando de presentarse pero no le dejó terminar.
- ¿Qué le hiciste a mi hija? - el padre de Kagome, tomo a Inuyasha de la solapa y lo levantó, dejando caer su chaqueta en el suelo.
- Papá, no me hizo nada solo me acompañó a casa - le dijo Kagome para que lo soltara.
- Mentiras, que le hiciste a mi hija, maldito bastardo… - volvió a decir el padre de Kagome, al ver que su chaqueta cayo al suelo.
- Kagome se desmayó en la escuela y la acompañe a su casa, eso es todo - le dijo Inuyasha para evitar golpearlo e iniciar una pelea.
- ¿Se desmayó? - preguntó el padre de Kagome tratando de entender.
- Al parecer, se quedó en vela estudiando, y se desmayó de fatiga en la escuela - le terminó de decir Inuyasha, cuando el padre de Kagome lo bajo al suelo.
Inuyasha se arregló la camisa, de la arruga que tenía, y miró al padre de Kagome con un poco de odio. Era muy impulsivo, bueno él también lo era pero no a ese extremo, verdad?luego recogió su chaqueta del piso.
- Ya veo, entonces debo agradecer que la acompañaras hasta acá - el padre de Kagome se inclinó haciendo una pequeña reverencia.
- No fue nada, no podía dejar que le pasará nada en el camino. - le dijo Inuyasha, claro que quería decirle al señor que estaba saliendo con su hija, quizás así. Tendría un poco más de libertad
- Bien... Kagome entra a casa. Aquí afuera hace frío - le dijo el padre de Kagome a ella.
- Pero papá - Kagome no quería dejar a Inuyasha solo con él.
- Que entres ahora - el padre de Kagome, no levantó la voz pero su mirada daba miedo, y decidió obedecer.
- Hasta mañana - le dijo Kagome a Inuyasha
- Hasta mañana Kagome - le dijo Inuyasha en respuesta
La vio entrar a casa, y cerrar la puerta. Se quedó en la calle junto al padre de Kagome, qué querrá este señor? Acaso tiene idea que está saliendo con Kagome, se dio cuenta de algo?
- Dime algo porque entre todos sus compañeros fuiste tú quien la trajo? No podía ser una compañera?
- Señor? - que le quería decir con eso?
- Un hombre y una mujer solo en la noche pueden tomarse a malinterpretaciones - lo dijo en tono severo.
- Lo siento señor no hicimos nada de eso - "no hoy al menos" fue lo que pensó Inuyasha.
- Espero, mis hijas solo deben pensar en los estudios si desean tener un buen futuro
- Y yo estoy de acuerdo señor
- Me agradas niño. Espero no seas una distracción para mí hija. - el padre de Kagome quería decir con estas palabras aléjate de mi hija
- No lo seré, señor.
Sin embargo Inuyasha, no entendió esas palabras, para él el padre de Kagome le estaba diciendo simplemente que no la distraiga de sus estudios.
- Bueno señor, ya es tarde debo irme antes que mi madre se preocupe - le dijo Inuyasha al padre de Kagome
- Bien, buenas noches y nuevamente gracias - el padre de Kagome estaba feliz de alejar a ese "abusador" de su hija
- De nada
Inuyasha tenía ganas de decirle que no se preocupara y que él cuidaría a Kagome, decirle que tienen más de 2 años de relación y que la amaba. Pero sabía que eso era decisión de Kagome decirlo o no. Inuyasha solo se fue, ya Kagome estaba en su casa y estaba a salvo.
El padre de Kagome veía como ese joven se iba derrotado, ese sucio ser nunca tocaría a su hija, ahora debía hablar con ella, así que entró en la casa, se sentó en la mesa de la cocina y le dijo a Kagome que se sentará, también exigió a los demás miembros de la familia que se fueran.
- Kagome
- Si… padre - tenía miedo, Kagome solo podía sentir miedo
- Quiero saber que pasó?
- La enfermera me dijo que sufrí una descompensación, debido a la falta de sueño.
- ¿La persona que te atendió fue mujer?
- Si, hay una enfermera, mujer
- No te tocó ningún hombre?
- No padre
- Ese chico… ¿Tienes algo con él?
- N… no padre
- No quiero volver a verlo nunca, ese chico te ve solo con una mirada lasciva. Solo quiere tener tu cuerpo y dejarte botada como paño usado.
- Si, padre
- Repite después de mi. No volveré a ver a ese bastardo
- No… volveré a ver a ese… bastardo - le costó decirlo, pero no podía arriesgarse a enfadar a su padre.
- Bien. Ahora vete a dormir. No quiero que te vuelvas a desmayar, y que ese bastardo aproveche tu inconsciencia para profanarte.
- Si, padre...
Hasta aqui el segundo, ya conocen la vida que tiene Kagome en su casa y el hecho que Inuyasha desconozca esa vida de ella.
Los capítulos serán unos diario hasta terminar la historia, como siempre.
Los personajes no son míos son creación de Rumiko Takahashi solo la historia me pertenece
