Capítulo 3: enferma de falsa felicidad
Kagome solo se levantó de la silla fue a su habitación, y trató de calmar su acelerado corazón, para luego sollozar por lo ocurrido. Kagome solo quería salir de allí, pero como? Si buscaba un trabajo de medio tiempo su padre se daría cuenta que está llegando tarde y la golpearía.
Al día siguiente, Kagome se arregló para ir a la preparatoria, debía hablar varias cosas con Inuyasha, y ya no quería seguir escondiendo el hecho que temía a su padre, quería que Inuyasha supiera la clase de hombre que era su padre. Pero Inuyasha siempre llegaba poco antes de comenzar, y hoy fue la excepción porque llegó justo a la clase. Se alivió de verlo, pero no pudo hablar con él. Al terminar la clase y tener un tiempo libre, Kagome decidió hablar con Inuyasha, y le pidió ir a un lugar más privado. Que serían las escaleras al techo. Al llegar fue Kagome la que habló.
- Antes que nada, me disculpó si mi padre te dijo o hizo algo, mientras no estuve - y se inclinó a modo de disculpa
- No paso nada, solo me dijo que no te distrajera de tus estudios
- Inuyasha, yo quería decirte…
- ¿Cuándo le dirás a tus padres sobre nuestra relación?
- Eh? - esa pregunta la tomó por sorpresa
- ¿Cuándo le dirás a tus padres que estamos saliendo desde hace 2 años?
- Inuyasha, yo… no puedo decirles eso…
- ¿Por qué? Kagome, dime la verdad.
- Intento decirte la verdad! Yo...
- Y cual es?
- Mi familia… no es como la tuya… ellos… mi padre...
- Me siento un poco triste.
- ¿Por qué?
- Nada… vamos a comer…
Kagome no sabía cómo decirle que su padre era un abusivo, que las golpeaba si algo no le gustaba, si lo hacía temía que Inuyasha fuera a buscar justicia por mano propia, y aunque gane la pelea y lo denuncie a la policía será difícil que algo bueno pase después de eso. Eran muchas cosas en contra.
Llegaron a la sombra del árbol donde siempre comen, allí se juntaron con sus amigos. y cuando Kagome destapó su envase de comida. Su olor fuerte y la presencia de su padre en la mente, mezclado con los posibles futuros sobre decirle o no a Inuyasha la verdad. Hicieron que su estómago se cerrará.
- Kagome no vas a comer? - pregunto Sango, al ver que ella no ha comenzado siquiera.
- Es que no tengo hambre - dijo Kagome sin más.
- Debes comer algo has estado muy mal desde ayer - le dijo Kouga
- Estoy bien, de verdad - dijo Kagome, para que sus amigos no se preocuparan
- Ten, come al menos una barra energética - le dijo Inuyasha mientras le daba una.
- Gracias. - Kagome tomo la barra energética
Acabó la hora de comer y deberían volver a clases, pero antes de entrar al salón, Inuyasha detiene a Kagome en la entrada.
- Comete la barra energética - le dijo Inuyasha antes de entrar a clases.
- Pero… yo…
- Nada de excusas, solo cómetelo
Kagome hizo el esfuerzo de comer esa barra, sin embargo tras el primer bocado Kagome sabía que algo estaba mal, aún así usó toda su fuerza de voluntad para terminar la barra de 3 mordiscos más, su estómago le imploraba sacar eso de allí.
Al llegar el profesor, todos se sentaron y Kagome seguía peleando con sus náuseas, no quería vomitar. Pero a media clase ya no pudo más, se levantó rápido tumbando la silla, haciendo que la clase se diera cuenta de su escapada del salón
- Señorita Higurashi, ¿a donde va? - le dijo el profesor pero ya había salido del salón
- Señor yo iré a verla - le dijo Inuyasha preocupado
- Muy bien, vaya a ver qué le ocurre - le dio permiso el profesor.
Inuyasha salió corriendo detrás de Kagome, hasta que llegó al baño de mujeres. Tenía miedo de entrar y que le regañaran después pero eso dejó de importarle, cuando escucho un golpe fuerte.
Al entrar, busco a Kagome en los cubículos, y la encontró vomitando, Inuyasha tomó su cabello para que no lo ensuciara.
- Déjame… no quiero, que me veas vomitar - le dijo Kagome con dificultad
- No seas tonta, eso no me importa
- Por favor, no quiero que recuerdes esto - la voz de Kagome sonaba débil.
- Si te sientes mal, deberías ir a la enfermería.
- Solo estoy cansada, solo eso…
Kagome se sentó en el suelo frente al inodoro, Inuyasha sacó su pañuelo, fue al lavamanos y lo mojo, se lo colocó en el hombro, y con sus manos le llevó un poco de agua a Kagome.
- Kagome, toma. Enjuagarte la boca.
Ella lo tomó hizo unas gárgaras y lo escupió en el inodoro, Inuyasha tomó su pañuelo mojado y se lo colocó en la frente, para luego pasárselo por el cuello. Y terminar de limpiar los restos de la barra que tenía allí. Nuevamente fue al lavamanos a limpiar el pañuelo y volvió a sentarse con ella.
- Kagome…
- Inuyasha
No podía evitar abrazarla, ambos estaban allí sentados, donde Inuyasha la atrajo a su pecho y ella se quedó dormida en él. Inuyasha se dio cuenta del estado de Kagome se levanta tratando de no despertarla a ella, bajo la llave del inodoro y cargo a Kagome, para llevarla a la enfermería.
Una vez allí la recostó en la cama, y quiso velar por su sueño. Pero la enfermera le dijo que fuera a clases, cuando acabarán la clase entonces que viniera. Aún sin ganas Inuyasha decidió hacer caso a la orden de la enfermera y volvió a clases. Le explicó al profesor lo ocurrido y dijo que la dejó en la enfermería, cosa que no pasó desapercibida en el salón que comenzaron los rumores sobre que pasó.
Mientras Kagome en la enfermería, abrió los ojos, volvió a cerrarlos de nuevo por culpa de la luz artificial y la del sol.
- Ya despertaste, te sientes mejor? - le pregunto la enfermera a Kagome
- Eh? Si…
- Segura, déjame darte chequeo.
- Si…
- Bueno tienes el ritmo cardíaco un poco acelerado, también tienes el sys y el día un poco bajo. Voy a pedirte que te calmes, y te quedes aquí acostada, no vayas a clases.
- Esta bien
Tampoco tenía muchas ganas de volver, sabía que sus compañeros comenzaran a hablar sobre que pasó. Se quedó un rato acostada en esa cama viendo el techo, donde su pensamiento daba mil vueltas, pero todos terminaban con un joven de mirada dorada. Lo amaba, lo ama pero son de mundos distintos y eso él tenía derecho a saberlo.
- Kagome, estás bien?
La voz de Inuyasha la sacó de su ensoñación, son palabras que se convierten en un refugio.
- Si… - debía decirle a Inuyasha su vida en esa casa
- Kagome, no tienes que esforzarte, la enfermera dice que no es verdad
- Estoy bien en serio.
- No es verdad, deja de fingir solo para evitar que me preocupe por ti! - grito Inuyasha
- No grite aquí - le dio una reprimenda la enfermera.
- Ya nos vamos - le dijo Kagome levantándose de la cama, y recogiendo sus cosas las cuales trajo Inuyasha
- Si, ya nos vamos.
De camino a la salida, ambos tenían muchas cosas que decir pero no dijeron nada, pero Kagome sabía que tenía que ser valiente tenía que ser valiente.
- Inuyasha! - dijo Kagome, e Inuyasha detuvo su andar para mirarla
- Dime…
- Qui… quiero dormir hoy en tu casa. - si estaban solos quizás era lo mejor para poder hablar
- Mi casa? Pero tus padres no se molestan si vas conmigo.
- Yo le pediré el favor a Sango que diga que estoy con ella. Yo realmente quiero hablar contigo y sé que si lo dejo correr más será peor, quiero sacarme esta presión del pecho.
- Kagome…
Ambos buscaron a Sango, y Kagome le pidió el favor de mentirle a su padre que estaba en su casa por un proyecto final o algo.
- Crees que tu papá se lo crea? Es decir nos graduamos la semana que viene. - le dijo Sango un poco preocupada.
- Si le dices tú te creerá, porque eres mujer - le dijo Kagome
- ¿Qué quieres decir con que soy mujer?
- Nada, después te explico. ¿Puedes hacerme este favor?
- Mmm… no me gusta mucho mentir pero sí es importante para ti, puedo hacerlo
- Gracias
Sango llamó al padre de Kagome desde su teléfono, eso era otra cosa que la familia de Kagome no tenía un teléfono inteligente, siquiera uno malo, ya que su padre alega que no hay una verdadera razón para tenerlos.
Sango le mintió al padre de Kagome que ellas estarían en su casa, para ayudarla con los estudios que tiene un examen de recuperación pronto y necesitaba de Kagome para estudiar. Aunque su padre no se mostró muy convencido por eso terminó aceptando cuando Sango le dijo que estarían en su casa, solas con su madre, ya que su padre salió de viaje.
- Siquiera se acordó que tengo un hermano menor, pero tienes razón Kagome solo aceptó cuando le dije que éramos solo mujeres - dijo Sango curiosa
- Para mi padre todos los hombres son malos - dijo Kagome, sin querer hablar más, primero tenía que decirle a Inuyasha
- Bueno…
- Si te llama de regreso le dices que estuve en el baño o estamos comiendo o inventaré algo.
- Esta bien, nos vemos mañana
- Hasta mañana
Ya su padre estaba descartado de los posibles problemas, ya solo tenía que irse con Inuyasha y explicarle el infierno en donde vive.
Llegaron a la casa de Inuyasha, la madre de Inuyasha se sorprendió de verla allí un día de semana. Generalmente solo venía los sábados y/o domingos, y nunca tan tarde.
- ¿Pasó algo? - dijo Izayoi preocupada
- No mamá, no pasó nada. - le dijo Inuyasha
- Lamento molestar tan tarde y sin avisar - Kagome se inclinó a modo de disculpa.
- Ah tranquila, me alegra que no sea nada malo - dijo Izayoi más relajada
- Mamá, Kagome se va a quedar a dormir hoy - le dijo Inuyasha
- Ah, está bien. ¿Ya le pediste permiso a tus padres Kagome? - le pregunto Izayoi
- Si, mis padres saben que estaré fuera de casa hoy - dijo Kagome, no es del todo mentira, si estará fuera de casa.
La verdad es que Izayoi ya sabe que Inuyasha y ella, son sexualmente activos desde hace unos 6 meses, que llegó temprano a casa y los escucho en la habitación en plena faena, le iba a decir a Inuyasha si estaba usando protección pero un día de escuela de Inuyasha, entró en la habitación de su hijo y descubrió los condones, por tanto no había que preocuparse ya que ambos estaban teniendo esa Protección.
- Bueno la cena estará lista pronto - le dijo Izayoi
- Gracias, y… - Kagome no pudo terminar de hablar
- Mamá, estaremos en mi habitación, avisanos cuando esté lista la cena
Inuyasha llevó a Kagome a su habitación, tirándola del brazo. Una vez dentro cerró la puerta
- Oye eso fue grosero - le reprimió Kagome
- No importa, además si seguías hablando más con ella. Nunca terminaría la cena y tengo hambre. - le dijo Inuyasha y se acostó en la cama
- Eres un grosero - le dijo Kagome, mientras lo veía.
Kagome se sentó en la mesa de kotatsu, se debatió en cómo debía comenzar esa conversación.
- Estás nerviosa - le dijo Inuyasha asustandola por su repentina habla.
- Si lo estoy…
No había una forma clara sobre cómo iniciar esa conversación. Inuyasha solo se sentó en la cama y la veía desde su lugar. Él iba a hablar pero fue ella quién inició la conversación.
- Inuyasha, sabes que te amo, verdad? - le dijo Kagome, un poco temerosa
- Kagome… - dijo Inuyasha sintiendo una pequeña opresión en el corazón.
- Te amo, y siempre te amaré.
- Kagome porque me dices eso? Me suena una despedida
- No, no es una despedida, solo quería que lo supieras
- Kagome, yo no soy bueno con las palabras y lo sabes, pero sé lo que siento por ti, y puedes estar segura que siempre estaremos juntos.
- Inuyasha
Inuyasha se acercó a mí, me tomó de la cintura y nos besamos, era extraño, ese beso se sintió como la primera vez, como la primera vez que nos besamos. Era un beso lleno de sentimientos que hace tiempo no habíamos compartido.
- Siempre estaré a tu lado, Kagome.
Al fondo escuche a la madre de Inuyasha llamarlo por lo que él salió un momento de su habitación y me dejo sola, me levanté del piso y coloque mi bolso en el escritorio de Inuyasha, pero algo llamó mi atención una carta, cuando la tomé en mis manos me di cuenta que era una carta de Harvard, ya estaba abierta. Saqué la carta y leí su contenido, lo aceptaron en Harvard, ese siempre ha sido su sueño ir a Estados Unidos a estudiar. Desde cuándo sabe que puede ir? Y no me ha dicho nada. ¿Acaso planear rechazar la ida? Dejé la carta en su lugar, y saqué de mi bolso unos libros y cuadernos que tenía allí. Inuyasha volvió a entrar en la habitación para decirme que fuera a cenar.
Era la primera familia normal con la que comía, donde no sentía miedo al masticar mi comida, donde el padre de Inuyasha, siempre cuenta chistes malos en los que las únicas que reímos somos la mamá de Inuyasha y yo, Inuyasha por su parte siempre se avergüenza de él, incluso me cuenta cuando Inuyasha era niño, y se hacía pipí en la cama. Fue una comida muy amena, me sentí muy feliz.
- Kagome? ¿Ocurre algo? ¿No te gustó la comida? - me dijo la mamá de Inuyasha
- Eh? No, no me pasa nada - le dijo Kagome
- Es que no has comido nada - me dijo la mamá de Inuyasha, y es verdad mi plato está completo
- Es que… - Kagome, no sabia que decir.
- ¿Aún te sientes mal? - le preguntó Inuyasha a Kagome
- Estas enferma? - le preguntó el papá de Inuyasha.
- Estoy bien, es solo que… - Kagome veía como todos se preocupaban de ella.
Aun con las súplicas de su estómago para que no comiera nada, ella se llevó una gran cucharada de comida a la boca, por suerte su estómago lo recibió bien, y se quedó allí. Por lo que Kagome pudo comer tranquila.
Después de comer ayude a la mamá de Inuyasha a lavar los platos, y recoger la mesa. Luego hablaron sobre ver una película, yo estaba emocionada, nunca he hecho nada en familia. Desde siempre mi padre nos ha tenido encerradas, incluso no hemos ido al cine, ni salido a algún lado. A duras penas tenemos fotos de algo, aquí en casa de Inuyasha en cada esquina hay una foto de Inuyasha. Claro que él es hijo único, y en mi casa somos 3 hijas, ahora me pregunto qué pasaría si mi padre tuviera un varón? Quizás el solo quería tener un varón y nunca lo obtuvo. Terminamos de ver la película y nos despedimos para ir cada quien a su habitación.
- Ah, pensé que nunca nos dejarían dormir - le dijo Inuyasha, mientras se estiraba.
- Si, es una hermosa familia - dijo Kagome soñando con una igual.
- Bueno, vi que sacaste tus libros, ¿no me digas que vas a seguir estudiando? - le reprochó Inuyasha
- Se supone que vamos a seguir estudiando en la universidad, ¿no? - le dijo Kagome, ella quería que Inuyasha le dijera que lo aceptaron en Harvard y que se va a ir.
- Si, vamos a ir juntos a la universidad, tú a la de Hattori Nutrition College de Tokio, y yo a la GLOBIS University. - le dijo Inuyasha, emocionado
- Nunca te contestaron de Harvard? Se que ese era tu sueño - le dijo Kagome, quería saber la verdad
- Olvídate de Harvard, los negocios dependen más de mi capacidad de habla, y me irá mejor aquí, allá tendría que hacer amigos nuevamente, y me sentiría mal de dejarte sola… - le dijo Inuyasha
- Pero era tu sueño - le dijo Kagome
- Kagome, son mínimo 4 años los que estaría fuera del país, no quiero irme y dejarte, no soportaría no saber nada de ti en ese tiempo. - le dijo Inuyasha, preocupado.
- Y qué harás? Cuando pasen los años, y digas que por mi culpa tu no fuiste feliz y cumpliste tu sueño de ir a Estados Unidos. Más que Harvard sabes que quieres ir allá?
- Si, puedo viajar allá, cuando seamos adultos y estemos casados, nos vamos de vacaciones, igual cumpliría mi sueño más adelante.
- Inuyasha, solo estás pensando de forma irracional, solo piensas en nuestra relación. Para decidir un futuro que pienses no es tan malo.
- Kagome no seas tonta, claro que seré feliz contigo con mis estudios y con mi vida. Seré feliz contigo. Estudiare eso es lo que importa. Y seremos felices…
- Prométeme que después no te vas a arrepentir.
- Nunca lo haría… viste que soy buen negociador
Kagome le regaló una pequeña risa, sabía que Inuyasha siempre ganaría en las discusiones, siempre tenía buenos argumentos para eso. Era buen negociador. Además tenía razón, podían ir de vacaciones a Estados Unidos después.
Inuyasha se metió en la computadora a jugar un rato en línea, mientras yo estaba en la cama, leyendo un libro, de vez en cuando me gusta leer algún libro de aventura, amor y quizás magia.
Cuando se hizo más tarde, Inuyasha y yo nos acostamos en la cama, y nos fuimos a dormir, Pero me desperté muy en la madrugada, no podía volver a dormir, recordé que había venido aquí para hablar sobre mi padre y la vida que tenía con él. Me voltee en la cama y quedé de frente a Inuyasha, Me costó un poco ya que Inuyasha me tiene sujeta de la cintura, y tenemos nuestras piernas entrelazadas, pero ahora Puedo verlo dormir, creo que es la primera vez que lo veo dormir tan plácidamente, solo me quedé viéndolo, era muy hermoso verlo dormir tan tranquilo.
- Kagome, duérmete - dijo Inuyasha aún con los ojos cerrados
- Eh! - fue lo único que Kagome pudo decir del susto.
- Kagome...
- Estás despierto
- Si, es la primera vez que dormimos juntos, admito que estoy un poco nervioso.
- Si, yo también estaba pensando lo mismo.
Inuyasha atrajo a Kagome, hacia su pecho. Y colocó su cabeza sobre la de Kagome.
- Me gusta como hueles - le dijo Inuyasha mientras aspiraba su cabello
- Inuyasha…
Kagome, volteo a ver a Inuyasha a la cara, quería verlo. Y cuando lo hizo no pudo evitar caer derretida por esos ojos color miel, tan dulces, Kagome se acercó hasta que sus labios tocaron los de él, ese era un beso lleno de sentimientos, lleno de emociones fuertes era una confección. Inuyasha rompió el beso para ir por su cuello, y Kagome no podía evitar caer de alegría en las sensaciones que estaban inundando su cuerpo, lo amaba, amaba a Inuyasha, y él a ella. Era un sentimiento mutuo.
Las manos de Inuyasha, recorrían su espalda, hasta llegar a la parte baja de la camisa y entrar en ella, volviendo a recorrer esa espalda que ya conocía y anhelaba.
- Inuyasha… ah
Kagome gemía de placer, ya que Inuyasha aparte la estimulaba, con la rodilla en su parte íntima.
- No gimas tan fuerte nos van a oír - le dijo Inuyasha, para que bajara el volumen.
- Claro, no eres tú quien siente esto - le dijo Kagome en tono de picardía
- Por favor, yo me puedo controlar - le dijo Inuyasha en tono sarcástico
- Así? - Kagome lo tomo como un reto
Kagome se levantó de la cama, y le quitó la cobija a Inuyasha, para poder bajarle los pantalones del pijama, y liberar su miembro viril y ya excitado. Con su mano comenzó a estimularlo.
- No vayas a gemir tan fuerte que te van a oír - le dijo Kagome en tono sarcástico.
- Por favor, eso no es nada - dijo Inuyasha en tono de desafío
- Eso ya lo sé, pero tenía que hablar ahora ya que más adelante no podré
Inuyasha se quedó pensativo ante esa declaración, y sus ojos se abrieron al ver como Kagome metía su miembro en su boca, imitaba los movimientos de la cadera, y con su lengua terminaba de darle más placeres que alguna vez sintió, a veces se lo sacaba de la boca para darle varias lamidas, ni sus bolas quedaron fuera de esa boca o lengua, ya que las chupaba, o lamía a gusto. Luego se lo metía todo nuevamente en la boca, Inuyasha hacía un esfuerzo extremo para no terminar tan rápido en su boca pero era difícil no pensar en terminar cuando la sensación era tan buena, aún recuerda la primera vez que ella le hizo la felación, aún siendo ambos inexperto salió bien, pero ahora sentía que había mucha diferencia entre la primera vez y ahora que ambos se conocían, ahora que ambos sabían cómo les gustaba, quería imaginar cómo sería más adelante siendo aún más adultos y conociéndose aún más. Y sin más terminó en su boca.
- Kagome, lo siento termine.
Kagome, se lo tragó todo, no quería ensuciar las sábanas, con ese fluido especial. Y terminó por darle una cuántas lamidas más para limpiarlo de los restos que quedaron
- Bueno, al parecer si puedes evitar gemir, pero terminaste muy rápido. - le dijo Kagome a tono de burla
- ¿Rápido? ¿Te pareció rápido? Hice todo mi esfuerzo para no acabar "rápido" - Inuyasha le disgustó un poco su comentario.
- Demuéstrame que más puedes hacer - Kagome aún tenía energía, estaba esperando por su recuperación.
- Kagome…
Inuyasha le iba a hacer a Kagome, lo mismo que ella le hizo a él. Acostó a Kagome en la cama y abrió sus piernas, para ver su entrada, rosada y húmeda así le gustaba, introdujo sus dedos en ella para poder estimularla, y él se acercó a succionar sus senos, y besar sus labios.
- Inuyasha, ah… por favor…
Ese era un indicativo de que Kagome quería que Inuyasha se uniera a ella de manera más profunda, pero Inuyasha no quería acabar tan rápido, sabía que una vez dentro de ella iba a acabar, Y no quería eso. Pero no podía soportarlo más.
Inuyasha agarró del brazo a Kagome y de un rápido movimiento la dejó boca abajo y subió su cadera para tener una mejor visión de la entrada de Kagome, prosiguió estimulándola pero con su lengua, subiendo y bajando por su entrada y punto más sensible. Mientras Kagome mordía la almohada para evitar gritar por el placer que sentía en ese momento.
- Inuyasha, por favor…
Ni el, aguantaba más, soltó a Kagome un momento para buscar y colocarse un condón, y una vez puesto. Entró en ella, se sentía libre Kagome se sentía libre e Inuyasha se sentía bienvenido, y comenzaron el movimiento de caderas, Inuyasha se movía rápido entrando y saliendo de ella. Y Kagome por su parte evitaba gritar, y esa almohada era la única que lo impedía, hasta que sentía que vendría su orgasmo, Inuyasha subió más el ritmo así que él también llegaría pronto y así fue, ambos llegaron en su orgasmo. Y los espasmos eran normales en ellos.
Kagome se levantó, e Inuyasha aún sin aliento terminó por aceptar el beso de Kagome, se quitó el condón y lo guardó en una bolsa plástica que siempre tenía escondida, cuando amanezca y vayan de camino a la escuela los botaría por allí.
Ambos cayeron acostados en la cama, y decidieron hacer algo de cariño a sus cuerpos de manera mutua, Inuyasha le daba cariño a Kagome en su espalda mientras olía su cabello, mientras tanto Kagome tocaba el pecho de Inuyasha mientras olía su cuello. Lo que provocó nuevamente una excitación en Inuyasha, pero esta vez, no había juego previo. Simplemente se colocó otro condón, y acostados de lado uno frente al otro, Inuyasha entró en ella y comenzó a entrar y salir.
- Kagome… ah, mi Kagome
- Inuyasha, te amo
- Yo también… ah
Así siguieron hasta llegar nuevamente al cielo y caer, cansados en la cama, aún unidos. Sin darse cuenta ambos se durmieron así.
Estaban felices dormidos así, hasta que sonó el despertador, fue allí cuando se separaron y ambos se asustaron y vieron la hora, se sentían cansados, se sentían con mucho sueño. Inuyasha se quitó el condón y lo colocó en esa bolsa junto al otro.
- Fue una buena noche - dijo Inuyasha
- Debo limpiarme - fue lo único que dijo Kagome
- ¿Nos bañamos juntos? - dijo Inuyasha en tono de picardía.
- No podemos tus padres nos van a descubrir
- Tranquila, algo me dice que ellos ya saben de "esto"
- ¿A qué te refieres? - pregunto Kagome sin entender
- Creo que mi mamá revisó mi habitación y encontró los condones.
- Que! No puede ser, ahora con que cara veo a tu mamá?
- Con la misma de siempre.
- No puedo hacer eso.
Inuyasha le indico el baño a Kagome, y la dejó limpiarse tranquila, luego entró Inuyasha, mientras Kagome guardaba sus libros y cosas en la mochila. Nuevamente vuelve a ver la carta de aceptación de Inuyasha a la universidad de Harvard, sin darse cuenta Inuyasha entró en la habitación, y vio a Kagome con dicha carta en manos.
- Eso ya no importa - Dijo Inuyasha, para quitársela de las manos y tirarla a la basura.
- Aún me siento un poco mal, por eso.
- Ya olvídalo Kagome, no importa.
Inuyasha y Kagome se terminaron de preparar, para salir a la preparatoria, solo le quedaban 2 días y una semana de clases.
Bajaron a desayunar en familia los 4, pero Inuyasha y Kagome debían ser los primeros en irse, luego se haría su madre y por último su padre. De camino estaban felices de estar más unidos que nunca. Llegaron a la preparatoria, y vieron clases de forma normal. En el almuerzo Inuyasha le pidió a Kagome que no olvidará que el sábado era su último partido de fútbol americano, a lo que Kagome respondió contenta que allí estaría.
Hasta aquí, cabe aclarar que este es un Fanfiction si llevas a ver a una persona sufriendo violencia intrafamiliar, ayudala la mayoría de las personas no saben en el peligro o problema en el que están.
Los personajes no son míos son creación de Rumiko Takahashi solo la historia me pertenece
