Capítulo 4: Ruptura

Llegó el día sábado, las clases serían hasta las 14:00 y el partido iniciaría a las 14:30, terminaría a las 16:00, así que no había problema en ir. Estaba contenta y el estadio estaba lleno, no había donde sentarse en las gradas, claro era el último juego quién ganara se llevaría la copa regional, Kagome está eufórica gritando por Inuyasha, para animarlo en el juego.

Comenzó el partido, y ambos equipos daban lo mejor de sí, los golpes y tacleadas no se hicieron de esperar, el balón volando de un lado a otro, el corredor, saliendo de entre los equipos como si de un campo minado se tratara. Inuyasha siempre buscaba las mejores salidas ya después del segundo tiempo que conocía como trabajaba el equipo contrario, así que ya después del segundo turno, comenzaron a tomar control de partido llevándose la victoria, locales 20 visitantes 13… ganó el equipo de Inuyasha, con una paliza aplastante en el último tiempo.

Al equipo le hicieron entrega del trofeo regional, y saludaron con empatía al otro equipo, con respeto por dar lo mejor de cada uno. Kagome desde las gradas estaba feliz por la victoria de Inuyasha, junto a ella estaban sus amigos y los padres de Inuyasha que no dejaban de sacarle fotos al logro de su hijo, su más grande orgullo.

Kagome, junto a los amigos y padres de Inuyasha, lo buscaron debajo del estadio para felicitarlo en su último partido. Sus amigos le dieron la mano y sus felicitaciones, sus padres alegaban lo orgullosos que estaban de él, y Kagome corrió a sus brazos, para robarle un beso por su victoria.

- Te dije que ganarías - dijo Kagome al separarse del beso, pero no del abrazo

- Gracias por estar a mi lado - dijo Inuyasha lleno de felicidad.

Decidieron ir a celebrarlo a un restaurante, todos los del equipo y sus amigos. Estaban felices por el triunfo logrado.

Los padres de Inuyasha, le dieron algo de dinero extra, y le dijeron que se divirtieran todos, pero con precaución. Y se retiraron para volver a trabajar, no sin antes decirle a Inuyasha, en la noche celebrarían en casa por su triunfo.

Así que todos los jóvenes se fueron a celebrar. A un local de fiestas con karaoke. Allí estaban todos bebiendo, jugos y té. también comiendo de lo mejor, todos los compañeros brindaban por Inuyasha y en sus futuras victorias en el mundo adulto.

- Gracias, pero yo solo no podía ganar este partido señores, colegas, amigos está victoria se debe a que lograron poner sus mejores cualidades en la cancha, espero que en el mundo adulto todos seamos iguales y poner lo mejor de cada uno en nuestras vidas, salud - dijo Inuyasha unas palabras de aliento para sus compañeros de cancha.

- Salud! - gritaron todos.

Estaban felices bebiendo, y jugando, recordando el partido de hace solo unos momentos, y cantando a todo pulmón.

- Debo ir al baño, ya vuelvo - le dijo Inuyasha a Kagome.

- Si, aquí te espero. - respondió Kagome.

Inuyasha necesitaba vaciar su vejiga antes de seguir bebiendo, de regreso del baño, había una chica en la entrada del lugar donde estaban celebrando

- Sabes quería quedarme callada pero es muy cruel ver cómo a alguien le ponen los cuernos - le dijo esa chica.

- ¿De qué hablas? - le pregunto Inuyasha

- Hablo de que tu linda noviecita te está engañando, y tú no te has dado cuenta. - dijo esa chica.

- Creo que me confundes, Kagome no sería capaz de engañarme.

- Vaya tonto iluso, ella te tiene muy dominado. ¿No te has dado cuenta que ella está actuando raro?

¿Raro? Kagome nunca se ha comportado Ra… bueno desde hace unas semanas ha estado rara, ha salido con Kouga en secreto, no ha querido decirle a sus padres sobre su relación y cuando se quedaron en su habitación esa semana, veía que ella quería decir algo pero siempre se echaba para atrás.

- Mira esto… - la chica sacó su teléfono, y le mostró a Inuyasha una foto donde se veía a Kagome abrazando a Kouga, y en el fondo había un hotel.

¿Qué hace Kagome saliendo de un hotel con Kouga, realmente lo estaba engañando de esa forma? Sabía que ambos vivían cerca uno del otro y casi siempre venían juntos a la preparatoria, pero nunca pensó que ambos le jugarían ese sucio truco.

- ¿Cómo sé que la foto no está con Photoshop? - le pregunto Inuyasha

- No me creas entonces, haya tu - la chica guardó su teléfono y se fue a seguir celebrando.

Inuyasha volvió al lado de Kagome, y la veía divertirse con todos, incluso le sirvió más jugo cuando vio que se le terminó el vaso.

- Estás bien Inuyasha, te veo muy pensativo - le dijo Kagome, contenta de estar con él.

- No es nada…

- Seguro?

- Kagome, tú me amas, verdad?

- ¿Por qué me preguntas eso?

- Puedes solo responder la pregunta

- Si, Inuyasha te amo y siempre te amaré

Eso apaciguó un poco su alma, y por un momento esa semilla de duda se marchitó, y dejó de molestarlo, al fin y al cabo muchas chicas que están en ese momento no deseaban verlo con Kagome, entre ellas las porristas que estaban celosas, de que Kagome lo haya "ganado"

- Inuyasha, ya debo irme - Le dijo Kagome.

- Si… segura que no puedes estar conmigo un poco más, apenas la celebración está comenzando

- Lo siento, debo ir a casa a hacer la cena y limpiar… lo siento - dijo Kagome.

Ella sabía lo importante que era su presencia en esa celebración, pero no quería que su padre se entere sobre dónde está.

- No tienes que venir, quédate celebrando tu victoria - dijo Kagome para irse sola y no arruinarle la diversión a Inuyasha.

- No seas tonta, no voy a dejarte sola.

Ambos se despidieron, y salieron del local. Inuyasha y Kagome se fueron tomados de la mano, ella estaba feliz de tener a Inuyasha a su lado. Pero él volvió a tener esa semilla de duda, y su pregunta estaba en porque siempre se iba tan temprano, siempre volvía a casa a cierta hora. Nunca llegaba tarde a casa. Sabía que su padre era estricto pero debía dejarlas vivir sus vidas.

Al llegar a casa de Kagome, sabía que aquí ambos se despedían, Inuyasha no quería soltarla, no ese día, algo en su interior le decía que después de eso ya no estarían más tiempo juntos y tenía miedo, mucho miedo.

- Kagome, quiero que te quedes conmigo hoy

- Lo siento Inuyasha, sabes que me gustaría estar a tu lado, pero debo hacerme cargo de mis responsabilidades en la casa.

- Si lo sé. Solo me gustaría que por una vez, dejaras esa responsabilidad y estuvieras conmigo

- Dijiste que cuando nos graduemos, y nos casemos todo lo haríamos juntos. Me gusta pensar que de esta forma no te aburres tan rápido de mí - dijo Kagome a modo de chiste.

- Nunca me dejes Kagome

- Nunca te voy a dejar.

Antes de que Kagome, pudiera darse cuenta de lo que pasaba Inuyasha se acercó a ella y le robo un beso, al inicio Kagome se preguntó qué pasaba pero sin darse cuenta terminó por recibirlo, y ambos tenían ese beso lleno de amor y con la promesa que no se van a separar. Y cuando se separaron, se veían cara a cara, Inuyasha tenía su mano en la mejilla de Kagome haciendo un poco de cariño.

- Nos vemos el lunes Inuyasha

- Te veo el lunes.

Inuyasha se fue, cuando se perdió en la distancia Kagome se atrevió a entrar a la casa. Debía limpiar y hacer la cena antes que su padre llegara, aún tenía tiempo.

- Hasta que llegaste Kagome

Esa voz, su cuerpo comenzó a temblar, volteo en dirección de donde venía el sonido con la esperanza que lo escuchado fuera una mentira.

- Papá! ¿Qué haces aquí?

- Veras Kagome hoy decidí salir temprano… bueno, la verdad es que tuve un problema y me despidieron… Pero sabes que pensé? que mi hija, mi primogénita estaría en casa haciendo sus tareas. Pero al llegar encuentro la casa sin ella, y cuando le preguntó a sus hermanas, me dijeron que estaban en la escuela, está bien, fue lo que pensé… la verdad no me importó, pero desde la ventana la veo caminar sujeta de manos al niñato del cual le dije que se alejara de ella, para luego ver cómo la besaba, sabes cómo me hace sentir el hecho de ver a mi hija prostituirse?

El padre de Kagome, mientras hablaba. Caminaba alrededor de Kagome, sostenía, olía y soltaba su cabello. Kagome solo estaba paralizada por el miedo.

- Ahora contéstame Kagome, ¿por qué hiciste eso?

Kagome estaba asustada y no sabía qué contestar, su padre se impacientó.

- Dímelo!

Le gritó, para luego voltearla en su dirección y golpearla en la cara, haciendo que Kagome cayera al suelo, un poco mareada. Kagome podía saborear la sangre en sus labios.

- Eres una maldita, desgraciada, una maldita prostituta.

- Papá por favor

La voz débil de Kagome no llegó a oídos de su padre. El siguió golpeándola hasta cansarse. Hasta donde él sintió que Kagome ya había aprendido la lección.

--

El lunes llegó, última semana de clases y luego sería la graduación, Inuyasha solo escuchaba a sus compañeros felicitarlo por su victoria. Al llegar al salón solo quería ver a Kagome, pero su sorpresa fue grande cuando encontró su asiento vacío. Se extrañó de verlo vacío, pero el profesor llegó y les pidió a todos que se sentaran.

Inuyasha solo podía pensar en el asiento vacío de Kagome, preguntándose qué le habrá pasado, ella nunca faltaba a clases, siquiera cuando se enfermaba dejaba de venir, aún recuerda cuando se resfrío y seguía en clases aún cuando su temperatura llegó a los 39 grados, y no se quería ir a su casa.

Inuyasha pensó que en la salida iría a su casa para saber qué pasó con ella. Durante las clases, Inuyasha se dio cuenta que todos lo miraban extraño, ¿qué pasó? De un momento a otro, todo cambió. Cuando le preguntó a sus compañeros que pasaba, solo uno se atrevió a decirle lo que pasó.

- Todos recibimos esto en la mañana - le dijo su compañero de salón

Le mostró la foto, que aquella chica le enseño la de Kagome y Kouga abrazados afuera de un hotel, sin embargo esta vez la cara de Koga estaba censurada, solo se veía la de Kagome pero reconocía la foto.

- Eso es Photoshop, Kagome y Kouga son solo amigos - dijo Inuyasha entregando el teléfono

- ¿Estás seguro? Se ve tan real.

- Si lo estoy, ahora borrala y olvida la foto.

Decía Inuyasha un poco más molesto, sabía quién extendió la foto, solo faltaba preguntar el porqué?

Durante todo el día, Inuyasha solo le pedía a las personas que borrarán la foto, que todo era una mentira. Hasta que de tanto caminar se encontró a quien comenzaba a ver cómo su némesis y su amigo Miroku.

- Oye viste esa foto de Kagome? - dijo Miroku

- Si, pero no es real, solo es Photoshop - dijo Inuyasha sin ánimos de hablar

- Pero sabes quién es el hombre de la foto? - preguntó Kōga, sin saber que su comentario solo haría molestar a Inuyasha.

- Qué importa con quien esté en la foto - dijo Inuyasha, tratando de evitar el tema

- Pero si, sabes quién está en la foto, quizás él sepa quién es el responsable de esto - dijo Kōga

- No me interesa saber con quién está en la foto, es obvio que es mentira - seguía insistiendo Inuyasha.

- Pero de igual forma alguien la tuvo que enviar a todos en la preparatoria, debemos buscar quién fue - dijo Miroku

- No te preocupes, tengo una sospechosa en mente. - dijo Inuyasha

- Entonces vamos a obligarla a eliminar esa foto y decir la verdad - dijo Kōga

- Si, sería lo mejor. Voy a buscar a Sango y Ayame - dijo Miroku para correr en busca de las dos mujeres.

Inuyasha y Kōga se quedaron solos, Inuyasha por su parte quería brincarle encima a Kōga y golpearlo hasta que le diga la verdad que hay entre ella y Kōga. Pero no debía dejarse llevar por una foto, aún cuando sabía que era una mentira.

Inuyasha y Kōga caminaron para buscar a la chica que le mostró la foto a Inuyasha en primer lugar, pero esa semilla de duda está creciendo y no quiere que eso crezca.

- Kouga, quiero preguntarte algo - dijo Inuyasha.

- Pareces mujer, hablando de ese modo - se burló Kouga

- ¿Sientes algo por Kagome? - dijo Inuyasha sin rodeos.

- Eh? ¿Por qué me preguntas eso?

- Solo responde

- Esto es estupido, vamos a buscar a esa chica para que borre la foto y diga la verdad.

- ¡Responde la maldita pregunta! - grito Inuyasha.

- Me gustaba, Kagome realmente me gustaba, pero comenzaste a salir con ella…

- Maldita sea

- Escúchame..

- No voy a escuchar nada de lo que tú digas

- ¿Por qué?

- ¿Por qué? Te diré el porqué, quién está en la foto con Kagome eres tú.

- Yo? Pero nunca estuve con ella

- No mientas, ambos están muy abrazados y felices en esa foto además tú y Kagome han estado saliendo desde hace un tiempo no me mientas.

Es verdad que Kagome y Kouga has salido pero no por motivos románticos sino que Kagome ayudaba a Kouga a que el se le confesará a Ayame.

- Vas a decirme que es mentira?

- No, es verdad Kagome y yo hemos salido, pero no eran citas

- Maldito seas

Inuyasha se fue de puños con Kouga sin dejar que él le explicará las cosas, todo fue de mal en peor. Tuvieron que venir unos profesores a separarlos. Y llevarlos a dos lugares diferentes.

- Escúchame, Taisho. Esta es la última semana de clases para ustedes así que no haremos un escándalo sobre esto. ¿Entendido?

- Sí señor - dijo Inuyasha aún enfadado.

Las clases habían terminado hace tiempo, y solo se había quedado para averiguar sobre esa foto. También tenía que ver qué pasó con Kagome. Tenía muchas cosas en la cabeza y su corazón no soportaba tanto, saber que Kagome y Kouga se veían a escondidas le dolió pero le preguntaría a Kagome, porque? Y si podía arreglar su error.

Así que salió de la preparatoria, y fue a casa de Kagome, al llegar por fuera se veía normal, aunque la pintura estuviera caída, se veía limpia. Entró en los terrenos y golpeó la puerta para ver si había alguien.

- ¿Quién es?

Esa era la voz de Kagome, se escuchaba bien. Hablaron a través de la puerta.

- Kagome soy yo. Quería saber si estabas bien?

- Inuyasha?

- Si, Kagome. Déjame entrar

-N… lo siento, no puedo.

- Porque Kagome…

- Debes irte, rápido - dijo Kagome, sin dejarlo hablar

- Kagome, por favor quiero verte, abre la puerta, No he tenido un buen día, y me haría feliz el solo verte.

- Inuyasha por favor vete…

- Kagome… porque?

- Solo vete, después hablamos

- Kagome quiero saber, si estás enamorada de Kouga

- ¿Qué? ¿A qué viene eso?

- Hoy en la escuela, se difundió una foto tuya y de Kouga saliendo de un hotel, se que es mentira esa foto, pero quería que tú me lo dijeras.

- Inuyasha…

- Por favor, dime qué es mentira…

- Vete, después hablamos…

- ¡No me iré hasta que me digas la verdad!

- Es verdad, la fotografía es real, te engañe con Kouga

- Kagome…

Le dolió realmente le dolió, saber que la mujer que amaba lo engañó fue un golpe duro y aún más a quien consideró un amigo.

- Inuyasha, tienes que irte…

- Bien me iré pero recuerda esto Higurashi, aprenderé a odiarte, lo juro.

Inuyasha se fue, al otro lado de la puerta Kagome sabía que no había otra forma que Inuyasha se fuera, su padre estaba en la casa y de no ser por la cantidad de cervezas que ha bebido y que lo tienen en un sueño, del cual se despierta de un momento a otro. sabía que su padre se molestaría y buscaría pelear con Inuyasha, temia que usara el arma que llevaba en mano, a eso hay que agregarle que Kagome no quería que Inuyasha la viera con el ojo y la cara golpeada y la mano rota. Le dolía mentirle realmente le dolía mucho, en esos momentos Kagome solo podía llorar, y así fue, llorar le dolía, pero no tanto como el dolor de saber que Inuyasha la consideraba una traidora, eso fue peor.

Inuyasha se fue de allí con la promesa de odiarla, ya no quería volver a esa preparatoria donde compartió chistes y risas con esa traidora, no quería ver a los amigos que posiblemente sabían de su traición y decidieron no decir nada, ya no quería nada de eso. Llegó a su casa y tumbó la puerta y se fue molestó directo a su habitación, al verla lo primero que pensó fue en las veces que hicieron el amor, la maldita le mintió sobre lo que sentía. Molestó, enfadado, furioso comenzó a destruir cualquier cosa que le recordara a Kagome.

La madre de Inuyasha entró en la habitación, y vio cómo su hijo destruía todo a su paso, y trató de calmarlo.

- Makoto! cálmate! ¿Qué pasó?

Sus gritos eran en vano así que solo se acercó y lo tomó en sus brazos, y su hijo pareció calmarse, comenzó a abrazarla y por lo que su madre vio, comenzó a sollozar en su regazo.

- Me mintió, la maldita me mintió

- ¿Quién hijo, dime qué pasó?

Inuyasha entre sollozos le explicó a su madre, como comenzó a esparcirse una foto de Kagome y Kouga frente a un hotel abrazados, y cuando le pregunto a Kouga admitió amarla, y cuando fue con Kagome ella admitió que sí lo estaba engañando.

- Mi pobre hijo, se veía tan buena la muchacha, nunca pensé que sería capaz de algo así.

- Pero lo hizo mamá, y me duele. Me duele mucho

- Te soy sincera a tu padre y a mi también nos engañó, pensé que ustedes estarían juntos siempre.

- Mamá, no quiero estar aquí, me quiero ir

En ese momento Inuyasha recordó la carta de Harvard, la vio aún en la papelera, se desprendió de su madre, tomó la carta en sus manos.

- Mamá, voy a irme a Estados Unidos

- ¿Estás seguro? No tomes una decisión tan grande solo por el dolor que sientes ahora.

- Estoy seguro mamá, este era mi sueño. Lo tomaré como debió ser.

Izayoi veía a su hijo tomar la que quizás sea la mejor o peor decisión que su hijo podía tomar, pero lo apoyaría, el estaba herido, y no había para ella, cosa más importante que su hijo.

Así fue, Inuyasha no fue la última semana de clases, estaba en casa preparando las maletas para irse del país, nadie lo iba a detener. La beca lo ayudaría a estar bien, además había habitaciones en Harvard donde viviría los 4 años de universidad. Estaba todo listo.


Hasta aqui, vuelvo a insistir. para las personas que tienen problemas intrafamiliar, busquen ayuda no se queden alli.

Los personajes no son míos son creación de Rumiko Takahashi solo la historia me pertenece