Capítulo 5: después de 8 años.

Habían pasado 8 años, Inuyasha se fue en el primer vuelo a Estados Unidos y cursó sus 4 años en Harvard, donde conoció muchos amigos nuevos y donde tuvo varios amoríos a los largo de los años, cuando terminó de graduarse, se dio cuenta de una oportunidad de inversión en la bolsa de valores que a pesar de ser arriesgada, logró hacerse de una pequeña fortuna. No era millonario pero logró montar una empresa de inversiones, Se hizo dueño de varios negocios pequeños, pero entre más negocios pequeños tiene el margen de ganancia se hace grande, por supuesto todos estos negocios Fueron en Estados Unidos, desde que se fue no a vuelto a su país de origen, extrañaba a su mamá y papá. Quería ir de vacaciones a casa, saber cómo estaban sus padres, Y ver si podía hacer inversiones allá también. Quería hacer algo de dinero para sus padres, hasta el momento lo obtenido le sirve para tener un departamento costoso, y darse los lujos de una estrella, pero quería ayudar a sus padres a que ellos tengan más lujos también.

Le dijo a quien se hizo su amigo en la universidad, que volvería a Japón solo de vacaciones y trataría de ver inversiones en el lugar.

- Estoy seguro, que lograrás obtener más inversiones allá - le dijo Jhonny

- Si, encárgate de que no falte nada en las fábricas - dijo Inuyasha

- Claro jefe - le dijo Johnny en tono sarcástico.

- De igual forma te estaré llamando. Para conocer los estados.

- Bien, bien… disfruta de tus vacaciones.

Inuyasha se encontraba en el aeropuerto, esperando su vuelo, al frente podía ver una madre jugando con un niño de unos 4 años, al otro lado un hombre hablando por teléfono, al otro una mujeres despidiéndose entre lágrimas.

Inuyasha recordó cuando se fue de Japón, sus padres se despidieron de él. Sus "amigos" lo llamaron en la semana para preguntarle qué ocurrió entre Kagome y él, y sobre porque no fueron la última semana de clases y tampoco fueron ninguno de los dos a la graduación de preparatoria, a lo que Inuyasha respondió que terminó con Kagome y tuvo que irse antes para arreglar sus papeles y estar en Harvard, con el tiempo dejó de responder los mensajes de sus amigos en Japón, hacerlo solo hacía que pensara en Kagome, siempre tenía ganas de preguntarle a ellos como estaba esa maldita mujer que le rompió el corazón. Pero debía ser fuerte y tratar de olvidarse de ella. Kagome lo engañó, y manipuló a su antojo. Ahora él volvía sin tener la mínima intención de verla.

Desde el parlante Inuyasha escucho como anunciaban su vuelo, así que fue directo a la entrada y le dio su pasaje a la aeromoza que estaba allí. Y se fue a sentar en su asiento de primera clase, era un viaje largo así que prefirió ir cómodo.

Eran más de 15 horas de vuelo, por lo general cuando tomaba un vuelo dentro del país lo hacía con 2da clase, para no gastar tanto y no ir tan apretado. Pero esta vez iba lejos y la comodidad lo era todo. Durmió, vio una película, y comió, la comida del avión, no sabia mal pero tampoco tenía el mejor sabor del mundo.

Llegó a Japón, y al bajar del avión, en el aeropuerto quien lo recibió fue su madre y padre, ambos estaban felices de volver a ver a su hijo luego de 8 años separados. Su madre no soltaba de besar a su hijo aunque él le decía lo vergonzoso que era, su padre le dijo lo mucho que creció y lo superó en altura. Buscaron la maleta de ropa. Y se fueron en el auto para ir a casa.

- No sabes cuánto te extrañamos - dijo Izayoi a su hijo

- Lo sé mamá, me llamaste todos los días - dijo Inuyasha

- ¿No es tan malo? Algún día estarás en mi lugar y sentirás el dolor de ver a tu hijo partir, no sabes cuánto duele - dijo Izayoi

- A todo esto, ¿ya tienes alguna chica especial? - pregunto si padre

- No, papá no salgo con nadie en especial - dijo Inuyasha

- Sabes la hija de una ex-modelo, está soltera y es muy bonita, porque no intentas salir con ella - dijo Izayoi

- Ya llegué, y estás de casamentera? - se burló Inuyasha

- No seas malo conmigo - se hizo la dolida Izayoi.

- Bien mamá, saldré con ella. No prometo nada, pero está bien - dijo inuyasha

- Muy bien - dijo Izayoi

Toga, el padre de Inuyasha, solo se reía de lo fácil que le resultaba a su esposa manipular a su hijo, aunque él era igual.

Llegaron a la casa, Inuyasha al bajar del auto solo podía observar con nostalgia la casa donde vivió, toda su infancia, y adolescencia. Entró a casa con la maleta en mano, veía que estaba diferente, o por lo menos así lo sentía. Subió las escaleras y entró en su habitación después de tantos años, y vio que solo había una cama y un escritorio, pocos escaparates con sus trofeos.

- Mamá… porque está vacía?

- Hijo, bueno recuerda que lo destruiste todo antes de irte.

- Ah, claro - recordó su rompimiento con Kagome.

No podía evitar preguntarse cómo estaría ella? Aún cuando quería evitar ese sentimiento, algo en su interior le impedía olvidarla, eso era imposible Kagome fue su primer y único amor. No se ha vuelto a enamorar después de ella.

Dejó su maleta cerca de la cama, y le dijo a su madre y padre que saldría a caminar, Inuyasha tomó el camino contrario por el que vinieron en el auto, en su lugar tomó el camino, por el que iba a la preparatoria, y paso por "la casa de las sombras"? Espera, la casa de las sombras ya no se ve fea, de hecho ahora estaba limpia, y la pintura se veía bien, las ventanas ya no estaban sucias, el pasto no estaba alto.

- ¿Será que la vendieron? O ¿la vieja murió y alguien más comenzó a vivir allí?

Se dijo Inuyasha así mismo, le impresionó el cambio que tenía. Cuando se asomó por la reja de la entrada, lograba ver las sábanas lavadas en la parte de atrás de la casa. También veía unos juguetes en el suelo, como unas pelotas de varios deportes, por tanto allí vivían al menos un niño o niña. La placa de afuera de la casa decía que allí vivía la familia Furōra, es el mismo nombre que siempre a habido.

Decidió irse, y seguir caminando, esas calles no cambiaron casi nada, solo veía un árbol más, uno menos, la casa pintada diferente a como la recordaba. Una reja donde había espacio libre, caminando llegó a un parque infantil, donde veía a los niños jugar, ninguno supera los 10 años.

- Miren puedo llegar al otro lado.

Decía una niña mientras cruzaba un arco metálico. Era lindo ver a los niños jugar, después de Kagome nunca más se planteó tener hijos, aunque si los quiere.

Siguió caminando, no tenía un rumbo fijo solo seguí cruzando las calles hasta que sin darse cuenta llegó nuevamente a la antigua casa de las sombras, esa casa ya no le daba miedo, ahora le daba mucha curiosidad.

- ¿Qué tanto ves mi casa?

Inuyasha busco el origen de esa voz, pero tuvo que bajar la vista a una niña, no mayor de 5 años.

- Perdona tú vives allí? - pregunto Inuyasha

- Si, y no me gusta, que veas mucho la casa. Tampoco te conozco, no eres un vecino de por aquí - le decía la niña con voz autoritaria

- Bueno, vivo por aquí cerca a unas cuántas cuadras - dijo Inuyasha, agachándose para quedar a su altura.

- Mamá, dice que me aleje de los hombres sospechosos, pero no te tengo miedo. - aún así la niña tomo en sus manos un silbato.

- Pues deberías, no sabes si soy una mala persona, tu mamá es muy sabia por decirte eso.

- No quiero verte por aquí.

Fue lo último que le dijo la niña antes de entrar en su casa, la antigua casa de las sombras. A Inuyasha le gustó el valor mostrado por ella, a esa niña le gusta cuidar sus cosas, protegía lo que era suyo. Algún día volvería a enamorarse y tendría una hija, igual que esa niña.

Inuyasha continuó su camino de regreso a casa, al entrar su madre lo recibió con alegría.

- Sabes hijo deberías salir en una cita, con la hija de la amiga que te conté - dijo Izayoi

- Ah, mamá sabes creo que no estoy para algunas cosas - dijo Inuyasha un poco desanimado

- Sabes deberías intentar hablar con alguno de tus amigos de la preparatoria, quizás te anime un poco reunirte con ellos

- ¿Después de 8 años? Creo que será difícil, además dudó mucho que sigan teniendo las direcciones de antes. Y yo perdí sus números de teléfono.

- Pero puede intentar salir, te veo tan deprimido en esta casa

- Mamá, si quieres dame el número de la hija de tu amiga y saldré con ella, ¿te parece? - Inuyasha sabía que su mamá, lo seguiría molestando hasta que aceptara sus términos.

- Bien la cita es hoy a las 18:00 en el restaurante KuroNeko

- Espera ya formalizaste una cita?

- Si, sabía que te iba a convencer ahora sal y disfruta un poco de la vida.

Inuyasha subió a su habitación, y se dio cuenta que su maleta ya estaba vacía, su madre lo guardó todo en el clóset, cuando abrió el clóset para ver qué se pondría, se dio cuenta que había una pequeña caja en el suelo, no recordaba ninguna caja.

La tomó en sus manos y se sentó en la cama, al abrirla, vio todas las fotos con sus amigos. Sango, Miroku, Ayame, Kouga y Kagome.

Algunas eran de antes que él comenzará a salir con Kagome, pero en las fotos siempre estaban viéndose el uno al otro. Inuyasha se dio cuenta que en la mayoría de las fotos siempre estaba con Kagome, y si no estaba ella, entonces era porque era una foto de grupo selecto. Pero en las fotos que tomaron de sorpresa siempre estaba con Kagome, aún antes de tener una relación.

Realmente esa mujer supo manipularlo a su antojo, supo jugar con sus sentimientos, pero Inuyasha no puede evitar pensar en qué momento se acabó el amor por parte de ella, para que tuviera que refugiarse en los brazos de un amigo. Donde falló, donde fue que cometió el error? Dejó las fotos en la caja, y se fue a vestir para encontrarse con esa " hija de la amiga de su mamá" tiene un título largo. ¿Cuál sería su nombre?

Se baño vistió y salió de su habitación, le pidió a su madre la dirección del restaurante y salió en su dirección, cuando llegó al restaurante, comenzó a preguntarse cómo la iba a reconocer olvidó preguntarle el nombre a su madre, como ella lo iba a reconocer a el.

- Taisho Makoto? - le preguntó alguien a sus espalda

Cuando volteo en su dirección, dios se llevó una sorpresa ante tal belleza, su cabello negro lasio, su piel blanca, sus ojos pequeños signos de madures, y ese vestido blanco, resaltaba su pureza.

- Eh, sí soy yo… lo siento y tú eres?

- Hanaya Kikyo, un placer conocerte.

- El placer es mío.

Inuyasha estaba impresionado por su belleza, bueno era hija de una modelo así que tenía que ser hermosa, quizás también trabajaba en el mundo del modelaje.

Ingresaron en el restaurante, y tenían una reservación. Ambos se sentaron en la mesa y comenzaron a platicar sobre sus profesiones, Inuyasha trataba de no aburrirla con sus planes de negocio y menos quería decir que era dueño de una pequeña fortuna.

Por su lado Kikyo dijo que estaba siguiendo los pasos de su madre y tratar de convertirse en modelo, aunque realmente desea ser actriz de películas.

- Debe ser un mundo muy competitivo - dijo Inuyasha

- Si, aunque. Me se defender sola

- Supongo que sí. El mundo del espectáculo suele estar lleno de muchos problemas

- No me importa nada de eso.

- No te disgusta la falta de privacidad?

- Mmm… un poco, pero se mantenerme al margen de lo que esperan y lo que quiero.

- Por eso decidiste este restaurante

- Así es, este lugar es cerrado, y en esta ala del local es privada por tanto los únicos que saben que estamos aquí son los camareros.

- A mí no me persiguen las cámaras ni nada, no es que tenga una historia que contar de todos modos.

- Bueno hoy tienes una historia que contar, estás saliendo con una modelo en potencia, y por como van las cosas, quizás obtengas una noche con dicha modelo.

Inuyasha veía la forma en la que Kikyo lo veía, era como una gata en celo, apunto de devorar a su presa que era él, quién diría que la gatita tiene garras y dientes, aunque era obvio que debía tenerlas si quería seguir en ese mundo. Siguieron con la cena de forma normal, hasta que en la salida, Kikyo e Inuyasha fueron a casa de ella. Bueno a su habitación de hotel, al salir del restaurante salió uno y luego el otro, trataron de evitar a las multitudes, más obvio a la prensa y reporteros molestos. Solo querían tener una cena tranquila y una noche apasionada para desahogarse.

Llegaron a la habitación de Kikyo y sin terminar de cerrar la puerta, ambos comenzaron a besarse de manera desenfrenada, la ropa les estorbaba. Quería ir directo al acto en sí, Inuyasha le quitó el vestido lo que hizo que estuviera en ropa interior, la tomó de las piernas y la subió hasta su cadera donde Kikyo lo abrazó con ellas, y volvió a besarla con desespero. Hasta que Inuyasha la tumbó en la cama, mientras él se quitaba los pantalones, ella se quitaba el sostén y la pantys quedando completamente desnudos uno frente al otro.

Inuyasha quería probarla, quería conocer su sabor, así que abrió las piernas de Kikyo, y comenzó a lamer su intimidad, su lengua recorría todo ese lugar de color rosado claro. Hasta allí abajo era perfecta, pequeña, sus labios vaginales estaban algo sueltos, y no era tan estrecha como pensaba, lo que le daba a entender que era una experta en la materia del sexo. Bueno debió suponerlo por la forma en que sus movimientos en el restaurante lo seducían. Kikyo terminó por llegar en su boca sin darse cuenta.

- Eres bueno lo admito - dijo Kikyo

- He tenido práctica

Inuyasha se dio de aires, por el comentario de ella. Inuyasha volvió a sus labios superiores, y volvía a bajar por su cuello, y llegar a los senos de ella, ni tan grandes ni tan pequeños, eran perfectos, todos en esta mujer era perfecto.

- ¿Tienes condones? - preguntó Inuyasha

- Están en el cajón - respondió rápido

Inuyasha se separó un momento para buscar los condones, se sacó uno y volvió con su lengua el recorrido de su cuerpo. Hasta que al llegar al inicio del valle, se separó se colocó el condón y abrió las piernas de Kikyo, hasta más no poder y entró en ella de una sola estocada, sabía perfectamente que no era virgen eso era obvio por su forma de actuar. Y comenzó a entrar y salir de ella

- abrázame con tus piernas

Ella lo hizo y la embestidas fueron más intensas de esa forma, Inuyasha movía su cadera rápidamente mientras que con su boca mordisqueaba y chupaba los senos de Kikyo, en algún punto se cansó de esa posición, se levantó y volteo a Kikyo para colocarla en sus 4 extremidades apoyada de rodillas y manos, y volvió a entrar en ella.

- Ya no puedo más… ah - dijo Kikyo

- Pero yo aún puedo

Y aunque pudo sentir como Kikyo se contrajo llegando al orgasmo, él aún seguía entrando y saliendo de ella, no quería parar, no hasta llegar. Hasta que por fin lo sentí cerca.

- Creo que volveré a llegar - le dijo a gritos Kikyo

- Pues lleguemos juntos - le dijo Inuyasha

Esa vez sí llegaron ambos, y cayeron en la cama, separándose ambos veían el techo, con las respiraciones agitadas, sabían que había sido bueno, tenían buena química en la cama. Pero había algo extraño en todo eso. Había algo que sentían que no quedaba bien.

- No pensé que fueras tan bueno - dijo Kikyo desde su lado

- Tú también eres experta en esto

- ¿Quién te enseñó a ser tan bueno?

- E tenido práctica

- Que buen resultaron esas prácticas

- Si…

Inuyasha y Kikyo, lo volvieron hacer una vez más antes de caer rendidos en brazos de Morfeo. Al despertar Inuyasha se encontraba solo en la cama, al vestirse y salir de la habitación ella tampoco estaba allí, le dejó una nota en la mesa, diciendo que tenía que ir a un sesión de fotos. Inuyasha votó la nota, y se fue de la habitación del hotel, no tenía ánimos de volver a casa, así que caminó por allí, sin rumbo hasta que una chica corriendo y que salió de una esquina tropezó con él haciendo que sus papeles cayeran al suelo.

- Oye fíjate por donde vas

Le reprochó Inuyasha pero se calló, cuando vio de quien se trataba.

- ¿Sango?

- Eh? Inuyasha!?

Era la primera vez que veía a su amiga después de tanto tiempo, estaba vestida con traje de oficina quiere decir que está trabajando. Le ayudó a recoger los papeles que estaban en el suelo.

- Cuando volviste a Japón?

Sango por su parte solo abrazo a su antiguo amigo, haciendo que algunos papeles volvieran a caer.

- Hace unos días la verdad, no sabia como comunicarme con ustedes, perdí sus teléfonos.

- Vaya debe ser el destino que nos juntó

- Si, cómo has estado?

- Bueno, me casé con Miroku hace un año.

- Guau, felicidades.

- Y qué hay de ti? ¿Estás casado o tienes hijos? ¿Cómo te fue en Estados Unidos?

- Son muchas preguntas.

- Tengo una idea, vamos a reunirnos esta noche para celebrar nuestro reencuentro y contamos cómo nos fue a todos, ¿te parece?

- Si, claro.

- Anota mi número

Sango e Inuyasha intercambiaron números de teléfono.

- Ya voy tarde nos vemos - se despidió Sango

Le pareció impresionante verla, aún después de tantos años. Como estarán los demás, Miroku, Kouga, Ayame y… Kagome. Es verdad que la volvería a ver esta noche en esa reunión. Cómo estaría ella, estaría casada con Kouga, o no? Tendrían hijos? Eran muchas preguntas.

Camino de camino a su casa, y paso por ese parque de niños, al ver hacia. El parque se dio cuenta que estaban jugando unos niños y entre ellos estaba la niña de la antigua casa de las sombras, tenía que buscar la manera de recordar el apellido de esa familia, el título dado se le estaba haciendo muy largo. A la distancia veía cómo los niños se debatían con una pelota de fútbol soccer en la mano.

- Pero no hay árbitro, y si usamos a uno de nosotros tendrían que sacar a alguien del otro equipo.

Ahora entendía que pasaba les faltaba alguien que los vigilará.

- ¡Oye tú acosador!

- Acosador? En verdad esa niña le llamó acosador?

- No me digas acosador, no lo soy

- Quien más que un acosador, viene a un parque de niños sin un niño

- Tenía su punto la niña, ella tenía razón.

- A ver, ¿un acosador diría su nombre?

- Pues no - dijeron varios niños

- Bien, me llamo Taisho Makoto, pero dígame Makoto.

- Bien. Acosador Makoto - dijo esa niña

- Ya te dije solo dime Makoto

- Bien Makoto, serás nuestro árbitro.

- Si! - gritaron los niños

Inuyasha no quería llegar a casa, y quizás este partido entre niños será divertido.

Comenzó a ser árbitro de los niños para que jugarán en esa cancha de fútbol. Estaban pasando el balón de aquí para allá, pero Inuyasha solo estaba impresionado de esa niña, la niña que lo llamaba acosador. Era impresionante con el balón, y corría de manera extraordinaria, era perfecta en este deporte.

Inuyasha se sentía bien entretenido viéndola jugar y aún más con su excelente manejo del balón, que sin darse cuenta la tenía de preferida.

- Oye árbitro, Suzuki me golpeó - dijo un niño gordito

- No es cierto, tropezarse con tu propio pie.

Inuyasha trató de calmar a los niños, lo que era un poco complicado ya que no estaba al tanto de esos dos. Sin embargo lograron dejarlo de lado y continuaron nuevamente la partida, Inuyasha trato de hacer un esfuerzo en ver a todos los niños y no solo a su "favorita" como le dijeron los niños, tan obvio era que esa niña lo tenía cautivado. Tenía mucha energía y se veía que le gustaba el deporte.

Aún sin su ayuda, el equipo donde estaba esa niña ganó el partido de fútbol soccer con un total de 5 goles a 2.

- No es justo, en el equipo donde esté Furōra, ella siempre gana.

- Eso es por qué soy la mejor - decía la niña.

- Oigan yo tengo hambre quiero un helado- dijo el gordito

- Eso no es comida - le dijo Inuyasha

- Aún falta mucho para la cena - dijo el gordito

- Si, Yo también quiero helado

- Si, yo también

Dijeron todos los demás niños, cuando Inuyasha se dio cuenta todos los niños le estaban haciendo ojitos, no le convencían para comprarles helado, intentó escapar pero al darse vuelta, la niña esa niña también lo estaba viendo con esa carita, también lo observó con esos ojos.

- Ah, está bien, les compraré helado. Uno a cada uno.

Y se llevó a todos los niños, al mini market, donde les compro un helado a cada uno, eran un grupo grande pero se alegró de verlos a todos contentos, de un gran día de deporte.

Volvieron a la cancha donde todos los niños se sentaron en un círculo, Inuyasha por supuesto se sentó al lado de esa niña, aún se preguntaba qué le veía a esa niña. Le resultaba muy llamativa.

- Oye y cual es tu nombre? - pregunto Inuyasha

- Yo?

- Si tu? Ya sabes el mío, dime cual es el tuyo.

- Furōra Moroha.

Moroha? ¿Por qué tiene ese nombre? No es que él sea dueño de ese nombre, pero siempre le ha gustado ese nombre.

- Yo… quería ponerle ese nombre a mi hija… si alguna vez tenía una - le dijo Inuyasha

- Pues no me gusta, este nombre es mío, y no quiero compartirlo - dijo Moroha

- Pero los nombres se pueden repetir - le dijo otro niño

- Yo también me llamo Makoto - le dijo otro niño

- No podemos conocer a dos Makoto's, cómo los diferenciamos? - pregunto Moroha

- Bueno, en la escuela, y la preparatoria, me llamaban…

- Te diremos el acosador - dijo Moroha, interrumpiendo a Inuyasha

- ¡Qué no me llames acosador! - le gritó Inuyasha

- ¿Por qué no? Mi mamá dice que los secuestradores atraen a los niños con dulces - dijo otra niña

- Es verdad, pero este Makoto nos compró helado - dijo el gordito.

- Entonces es un secuestrador - dijo Moroha

- ¿Cuántos años tienen para no saber juzgar a las personas? - Le gritó Inuyasha

- Todos tenemos 8 años - le dijo un niño

- Falto yo, voy a cumplir 7 en octubre- dijo Moroha

- ¿Tienes 6 años? - Inuyasha se impresionó, pensaba que eran más grandes.

- Si, Furōra. Cumple el 30 de octubre - se burló un niño

- Mamá, dice que un día más y yo era lo más aterrador - se rió Moroha

- Creo que ya debemos volver mi mamá se va a preocupar por mi - dijo un niño y todos lo siguieron.

- Yo quisiera que agosto no se acabará nunca - decía otro niño

- ¿Ya hiciste tú diario? - habló otra niña

- No, hice mi tarea

- Yo tampoco

Los niños comenzaron a hablar de sus tareas de Vacaciones, Inuyasha solo pensaba en lo simple que era la vida de esos niños. Uno a uno comenzaron a irse a sus casa. La última fue Moroha y se quedó con ella, al fin y al cabo vivían en la misma dirección.

- Fue divertido, aunque para la próxima tienes que ser mejor árbitro. - dijo Moroha

- Si, perdona. Seré mejor la próxima vez.

Inuyasha dejó a la niña en su casa, y continuó a su casa, Sango le dijo la hora y el lugar donde se verían para celebrar su encuentro. Llego a casa y su madre lo recibió.

- Vaya, mira la hora que llegas, te fue bien en la cita - dijo Izayoi en tono de picardía

- Mamá, por dios. No hables así

- Como estuvo? de qué hablaron? ¿Hubo química? pasaron la noche juntos? Hasta esta hora te soltó?

- Mamá, mamá

Ella no le dejaba hablar, iba a decir que la pasó bien con Kikyo, pero que estuvo todo el día jugando con unos niños en el parque. Y la paso bien jugando con esos niños.

Y cómo la viste? Era bonita? Yo la conozco de vista y se perfectamente que es bonita, aunque siempre hay algo en su mirada que me dice que no es lo que parece

Su madre seguía hablando y hablando, Inuyasha ya no la escuchaba, debía arreglarse para ir a verse con Sango y sus amigos.

- Aunque también, creo que su matrimonio, sería muy formal…

- Mamá!

¿En qué momento los caso? Inuyasha ya no aguanto más eh interrumpió a su madre.

- Mamá, escúchame me voy a bañar y volveré a salir. Iré a una fiesta con mis amigos de la preparatoria

- ¿Estás seguro de eso? Recuerda cómo terminó todo entre Kagome y tú

- Debo superarla, y quizás esto me ayude.

- Mi hijo, te amo y estaré aquí cualquier cosa, si

- Gracias mamá.

Inuyasha se fue a bañar, y cambió de ropa. Sango le pasó la dirección por teléfono, estaba nervioso porque vería a Kagome después de 8 años. ¿Cómo estaría? ¿Se casó? Tiene hijos? Creo que ya se hizo estas preguntas antes, no debe pensar en ella. Ella lo traicionó de la peor manera que una persona se puede imaginar. Tenía que ponerse erguido, tenía que poner su mejor cara, si llegaban a preguntar si estaba en una relación mentiría y diría que está comprometido con Kikyo para que le duela, saber que ya la superó.

Se terminó de arreglar y salió, de la casa, pasó por la casa de las som… no, ahora era la casa de los Furōra, estaban las luces encendidas, se imaginaba a la niña con su papá jugando y con su mamá cocinando. Se imaginaba a esa niña con una familia feliz. Siguió su camino. Cuando pudo tomó un taxi a la dirección donde le dijo Sango. Al llegar la vio en la entrada del local junto a Miroku

- Vaya, tenía que verte con mis propios ojos - dijo Miroku.

- Yo también tenía que ver como una mujer te atrapó en el altar - dijo Inuyasha

- Ambos se abrazaron, eran mejores amigos, aún cuando pasó el tiempo.

- ¿Cómo has estado? - dijo Miroku

- Bien, felicidades por tu boda - dijo Inuyasha

- Queríamos invitarte pero nunca contestas los mensajes.

- Lo siento, perdí mi teléfono y con eso todos los contactos. - se excuso Inuyasha

- Bueno vamos a recuperar el tiempo perdido - le dijo Sango.

- Entraron en el local, y allí estaba Ayame y Kouga, quienes se levantaron a saludarlo

- Inuyasha - dijeron ambos con alegría

- Hola - les contestó Inuyasha

- Vaya que estás diferente - le dio la mano Kouga

- Si, estás más guapo - le dijo Ayame

- Oye cuidado o si no me pondré celoso - dijo Kouga

- Si, bueno ya estamos todos, comencemos a celebrar - dijo Sango

- Espera a todos? ¿Y Kagome? No vendrá será porque está ocupada trabajando?

- Bueno Inuyasha, cuéntanos cómo has estado? - le pregunto Miroku

- Estoy bien, manejo un negocio pequeño en estados unidos - dijo Inuyasha

- Vaya manejas un negocio, debes ser rico - se burló Ayame.

- No es nada grande, recién estoy comenzando, aún tengo que pulir unos detalles - dijo Inuyasha

- Bueno yo estoy trabajando de secretaria en una empresa - dijo Sango

- Yo soy arquitecto en una empresa - dijo Miroku

- Yo trabajo de policía - dijo Kouga

- Yo soy Ama de casa, además seré madre el próximo año- dijo Ayame

- ¿Estás embarazada? Felicidades - dijo Inuyasha

- Muchas gracias, Kouga y yo nos impresionamos por la noticia - dijo Ayame

- ¿Ustedes dos están juntos? - preguntó Inuyasha.

- Pues sí, poco después de salir de la preparatoria. - dijo Ayame

- Aunque la palabra preparatoria parecía afectarlos a todos.

- ¿Dónde está Kagome? - pregunto Inuyasha sin poder evitarlo

- No sabemos - dijo Ayame

- Kagome nunca fue la última semana de clases - dijo Miroku

- Tampoco fue a la graduación - dijo Kouga

- Yo intenté buscarla en su casa, pero su padre me gritó y dijo que él no tenía una hija llamada Kagome, volví a ir a su casa y me dijo que ella murió - dijo Sango, un poco triste

- Kagome murió? - dijo Inuyasha dolido

- Nunca hemos ido a su tumba - dijo Sango

- Tampoco sabemos dónde está - dijo Miroku

- No sabemos nada de ella, al inicio creímos que se fue contigo a Estado Unidos - dijo Ayame

- Terminamos esa semana, ella me dijo que estaba saliendo con Kouga - dijo Inuyasha

- ¿Qué? Conmigo? Eso es mentira jamás mantuve una relación con Kagome - dijo Kouga

- De qué hablas ambos salieron varias veces - dijo Inuyasha

- Le pedí ayuda a Kagome sobre cómo conquistar a Ayame, solo eso, jamás salimos como pareja - dijo Kouga

- ¿Qué hay de la foto, que se expandió la última semana de clases? - pregunto Inuyasha

- Las pistas me guiaron hasta, Hanako una porrista, le pidió ayuda a una amiga que sabía de Photoshop. Su plan era que tú terminarás con Kagome, y que ella te diera consuelo, y así te tendría. Si su plan fallaba entonces estaban en la última semana de clases, ya nadie sabría quién fue - le dijo Miroku

- Entonces todo fue una trampa - dijo Inuyasha

- Si… pero nunca supimos qué fue de Kagome, la tierra simplemente se la trago - dijo Sango

- Fui a su casa ese día que todo comenzó, fui a su casa, toque la puerta y hablé con ella, nunca me abrió la puerta, ahora me doy cuenta que siempre me pedía que me fuera, yo le decía que quería verla y ella solo repetía que me fuera. Le pregunté por su relación con Kouga, y me dijo que si estaban juntos - dijo Inuyasha

- Mintió - dijo Kouga

- Si, pero la pregunta es ¿por qué? - dijo Sango

Trataban de cambiar el tema, era difícil. Hay muchas cosas que no encajan, porque Kagome se rindió tan fácil con su relación, qué fue lo que pasó? Comenzamos a celebrar y a beber sake, cerveza, excepto Ayame por su estado. Era tarde ya superan las 10 pm. Inuyasha estaba cansado, jugar con esos niños lo tenía cansado. Y Ayame ya debía dormir, además todos también tenían trabajo temprano. Se despidieron y cada quien busco un taxi para irse, Inuyasha fue el último en irse.


hasta aquí llegó el capítulo perdonen la resubido no me di cuenta que no se guardo bien

Los personajes no son míos son creación de Rumiko Takahashi solo la historia me pertenece