Capitulo 6: Conociendo el juego

Mientras recordaba la conversación antes de la fiesta, y pensaba en lo felices que eran sus amigos, tenían buenas vidas, estaban casados y esperando hijos, quizás las cosas serían diferentes si supiera la verdad.

Inuyasha solo veía a través de la ventana, del auto hacia las calles, veía el caminar de algunas parejas, las luces de los locales, y a Kagome?

Espera esa mujer que estaba caminando fue Kagome? No su mente debe estarle jugando una mala pasada, el alcohol le muestra a la dueña de sus pensamientos. Al llegar a su casa, solo se dio una ducha y se fue a dormir.

Entre sus sueños, veía a Kagome y él juntos en una casa, su ruptura nunca ocurrió, aún estarían disfrutando de su juventud, riendo juntos y durmiendo juntos.

Al despertar se dio cuenta que esa realidad nunca pasaría, Kagome terminó con él. Le mintió diciendo que salía con Kouga para que él se fuera pero porque? Dónde puede encontrarla, Sango dice que fue a su casa y su padre le dijo que no tenía hija que murió, que fue lo que pasó para que las cosas resultaron así.

Inuyasha bajó a desayunar, debía sacar a Kagome de su cabeza. Ella le terminó, sus razones tendrá para eso. No debía dejarse manipular por esa mujer, tenía 8 años que no la veía como puede estar metida de manera tan profunda?

- Buenos días - dijo Inuyasha a sus padres

- Buenos días, hijo, ¿te sientes bien? - pregunto Izayoi

- Si, solo tengo resaca

- Eso significa que la celebración estuvo buena - dijo su padre.

- Si… - fue la respuesta a su padre.

- ¿Qué averiguaste sobre Kagome?

Le preguntó su padre, y su madre le dio un rodillazo por debajo de la mesa.

- No preguntes esas cosas - le regaño Izayoi a su esposo.

- Esta bien, lo siento - dijo Toga

- Resulta que Kagome nunca me traicionó con otro hombre - dijo Inuyasha sin rodeos

- Como? Quieres decir que siempre te fue fiel? - pregunto Izayoi

- Si, pero eso no quita el hecho que me mintiera sobre su fidelidad para terminar conmigo - dijo Inuyasha

- Espera no la viste anoche? - pregunto Toga

- No, mis amigos también tienen 8 años que no la ven - dijo Inuyasha

- Ah… pensamos que iba a estar en esa reunión de anoche - dijo Izayoi.

- Si yo también lo pensé - dijo Inuyasha

Un silencio se hizo presente en la mesa, mientras comían.

- Bueno y con respecto a la hija de mi amiga? ¿Vas a verla otra vez? - pregunto Izayoi

- No lo sé, es decir me agradó mucho - Inuyasha no sabía que decir, es decir fue buen sexo pero solo eso.

- Bueno fue la primera cita, no todo tiene eso de amor a primera vista. - dijo Izayoi

- Es verdad, pídele otra cita, y quien sabe después nos presentes a nuestra nuera - dijo Toga.

Sus padres se fueron y lo dejaron solo en casa, estaba aburrido, y en lo único que pensó fue en salir a caminar, sin percatarse llegó a la casa de Moroha, y la vio jugando a la pelota sola, pateaba el balón a una diana pintada en la pared. Trataba de dar siempre en el blanco

- Creo que la niña, no está haciendo tareas - dijo Inuyasha a la niña

- Ah, señor acosador

- Ya te dije que no me llames así! - la regaño Inuyasha

- Ah, es verdad te convertirte en el señor secuestrador

- Tampoco soy un secuestrador! - le volvió a gritar

Suspiro, sabía que esa niña era muy enérgica.

- Oye, ¿quieres jugar? - pregunto Moroha

- Tu mamá, no se molesta?

- Mi mamá está trabajando, estoy sola con mi abuela, pero ella está cocinando el almuerzo

- Entonces pregúntale a tu abuela, si puedo jugar contigo

- Esta bien

Moroha soltó el balón y corrió dentro de la casa, en unos minutos salió una señora mayor, con Moroha

- Ves,es el señor secuestrador, y me dijo para jugar conmigo - dijo Moroha

- Ya te dije que no soy un secuestrador! - le gritó Moroha

- Señor no se enfade ella me dijo que se llama Makoto, y que ha jugado con los niños en el parque.

Espera eso de señor secuestrador solo era para molestarme, la mira con enojo, y en su pequeño rostro observé cómo se burla de mí, no puede ser una niña pequeña me está jugando una broma.

- Igual es divertido ver cómo se enfada, tiene un temperamento muy loco - dijo Moroha mientras se reía

- Vaya niña - dijo Inuyasha, cayó en la broma y se rió, sabiendo que una niña pequeña le jugó una buena broma.

- Si, aún quiere puede jugar con la niña - dijo la abuela

- Está segura? No quiero molestar

- Está bien, mientras juegan aquí. Yo no puedo jugar con ella, ya que estoy muy vieja, y no tengo energía para nada.

- Bien.

Inuyasha jugó con Moroha, solo golpeaban y se pasaban los balones de un lado a otro, también Inuyasha buscaba detener el balón. Cuando ya estaba atardeciendo, Inuyasha ya estaba exhausto de tanto jugar, y esa niña aún estaba con mucha energía.

- Moroha siempre juega sola con el balón, todos los días - le dijo su abuela

- Tiene mucha energía para ser tan pequeña

- Si, la molestan mucho en la escuela

- Pero, siempre juega con unos niños en el parqué

- Moroha siempre va al parque con una pelota, y se hace amiga de los niños que consigue por allí. Pero siempre son mayores que ella.

- Si, todos los niños tenían 8 años y ella apenas tiene 6. Ahora me doy cuenta de la diferencia de tamaño

- Ella solo quiere un amigo con quién jugar.

Eso le dolió un poco, la niña se veía siempre sonriente, saber que sufre de bullying es algo triste. Esa niña no merecía que la molestarán.

- Bueno ya debo irme - dijo Inuyasha

- Qué!? Tan pronto - dijo Moroha

- Pronto, está apunto de anochecer y debo volver a mi casa - dijo Inuyasha, aunque la verdad es que debía ver a Kikyo

- Moroha, déjalo ir. Ya jugaste bastante - le dijo su abuela

- Pero…

Moroha, tenía sus ojos cristalizados, espera no llores, esa es mi debilidad más grande ver a una mujer llorar, y si es una niña veo que es peor.

- Volveré mañana a jugar, te lo prometo.

- En serio? - vi que se limpió el rastro de lágrimas de los ojos.

- Si, te lo prometo

Inuyasha se fue de allí, tenía que prepararse para salir, bueno más que salir, será una noche apasionada. Y así fue, se encontró con ella, en el hotel directamente, donde la cama fue quien los recibió,

- Podría acostumbrarme a esto - dijo Kikyo

Desnuda en la cama después del segundo round, Inuyasha estaba en su espalda, mientras besaba su hombro, Inuyasha seguía descubriendo la perfección de ese cuerpo.

- Sabes quería preguntarte, qué cosas te gustan? - pregunto Inuyasha

- ¿Qué? - la pregunta la tomó por sorpresa.

- ¿Te gustan los deportes?

- No, particularmente, sin embargo debo ir mucho al gimnasio, este cuerpo no se mantiene solo

- Nunca has visto un partido de fútbol americano.

- Ya te dije no me gusta el juego, es aburrido ver como un montón de idiotas se golpean por un balón

- Bueno, y el tenis es algo más femenino

- Creo que estás buscando otra cosa en esta conversación

- Es que, no quiero tener solo sexo. Me gusta conocer a la persona y más aún cuando nos vamos a seguir viendo.

- Esta bien, ya me di cuenta que tú quieres tener una relación, y yo solo queria sexo para desahogarme

- Entonces lo nuestro no va a evolucionar.

- La verdad, es que siempre he rechazado la idea de tener una relación con alguien, pero eso se debe a que a que nunca nadie me dio la propuesta

- ¿Qué me quieres decir?

- Qué puedo intentar tener una relación contigo, puedo comprometerme.

- ¿Estás segura? No quiero forzarte a nada.

- No me estás forzando a nada, pero podemos comenzar a salir unos meses antes de dar un veredicto

- Me parece justo.

Inuyasha y Kikyo, pasaron la noche juntos, Inuyasha sentía que podía superar ciertos dolores del pasado. Durante el día, Inuyasha se la pasaba con Moroha, y en la noche con Kikyō.

- Oye que hay de tu mamá - dijo Inuyasha cansado de jugar, quizás hablando la niña lo deje descansar un poco

- Mi mamá, es muy bonita - dijo Moroha

- Eso no lo dudó, pero me preguntaba, en qué trabaja

- Aah… trabaja en un lugar que vende muchos dulces.

- Hablas de una repostería

- Si… mamá siempre me cocina muchos dulces, pero sin azúcar porque ella dice que soy muy enérgica.

- Si, yo le creo a tu mamá.

- Malo, malo - Moroha en señal de reproche se infló los cachetes, mientras le daba golpes de mentira en el brazo.

- Pero en toda la semana que tengo viniendo no me veo con tu mamá, acaso nunca descansa?

- Mamá siempre está trabajando, y no me gusta molestarla - dijo Moroha, triste que su mamá no tenga tanto tiempo con ella.

- ¿Quieres que tu mamá juegue contigo?

- A mi mamá le gusta el tenis. Cuando tiene tiempo libre vamos a una cancha a jugar. Me gusta ir porque después me compra un helado y vemos una película.

- Se escucha que es una buena mamá

- Mamá me dice que soy lo más bonito del mundo y que me ama mucho.

- No dudó que tu mamá te quiera.

- Si, Moroha ama mucho a mamá.

Era una niña muy linda y dulce. Con una mamá que la quiere.

- Y tu papá? - pregunto Inuyasha

- Moroha, no tiene papá - dijo triste la niña

Quizás su papá murió, por eso todas las responsabilidades cayeron en la madre. Tiene que hacer ambos papeles de madre y padre, y eso no es fácil. Era lo que pensaba Inuyasha.

Agosto se fue, en un abrir y cerrar de ojos, Inuyasha no rompió su rutina de estar con Moroha en el día y con Kikyo de noche. Aunque él también sentía que debía dar la propuesta de salir de la habitación, aún cuando dijeron que iban estar a prueba como pareja, pero seguían sin salir de la habitación. Así que decidió dejar a moroha un día para salir con Kikyo a una cena privada, y al siguiente día, lograron entrar a escondidas a un cine. Para evitar a los reporteros entraba uno y luego el otro de esa forma no los tomaban juntos y no había noticia.

Por otro lado, Moroha comenzó clases, por lo que Inuyasha ya no podía verla en el día, y la noche estaba con Kikyo, extrañaba a esa niña enérgica que lo tenía corriendo de un lado a otro. Separarse de ella, fue un poco triste la extrañaba mucho así que decidió ir a verla un domingo, pasada las 8 PM, sabía que era tarde pero le compro unas raquetas nuevas y pelotas de tenis, para que juegue con su mamá, ya que las raquetas que tenían ya les faltaban unos hilos.

Allí estaba Inuyasha, frente a la casa de los Furōra, sabía que era tarde pero debía pedirle perdón a Moroha por no venir a verla. Tocó el timbre y espero respuesta de la puerta.

Su sorpresa fue grande, tanto que el regalo de le cayó al suelo, era la aparición del fantasma del pasado.

- Kagome - ese nombre salió sin querer de sus labios

- Inu… Yasha - fue la respuesta de ella.

Ese momento fue eterno, acaso el mundo solo quería joderlo?. ¿Por qué? ¿Por qué la encontraba ahora?

- Mamá? ¿Qué pasa?

Inuyasha desvío su mirada a la niña que se encontraba detrás de ella. Cuando Moroha lo vio, una sonrisa se mostró en su rostro.

- Viniste, viniste. Mamá, el es mi amigo

Moroha salió a recibir a Inuyasha en la entrada y lo acerco a Kagome, Inuyasha quedó justo frente a Kagome, y podía olerla, a Inuyasha le invadieron las rozas nasales el olor de la mujer con la cual juró casarse, con la cual juro vivir un matrimonio.

- Mama, mamá

- Moroha

- Es mi amigo, moroha tiene un amigo

- Si… podrías dejarme hablar con él?

- Pero es mío

- Si es tuyo

Moroha entró en la casa Kagome salió, y cerró la puerta, quedando afuera ambos donde el frío de otoño estaba presente.

- Kagome - no podía decir otra cosa

- Inuyasha

Inuyasha la abrazo, tenía que saber si era real, tenía que saber si estaba soñando o si realmente ella estaba allí. Kagome también le abrazo en respuesta. Pero tenía muchas preguntas y muchas. Se separó de ella para poder Hablar

- Como? ¿Qué haces aquí? - sus preguntas salían de su boca sin detenerse

- Inuyasha, pensé que estabas en Estados Unidos.

Mientras Kagome con sus manos recorría su rostro para saber si era real, Inuyasha tocaba su espalda, subía y bajaba pero la sostenía fuerte no quería soltarla.

- Vine aquí hace un mes que estoy con…

- Inuyasha? ¿Qué ocurre?

- Moroha

- Inuyasha… yo…

- No me digas nada… no puedo

Inuyasha la soltó, y se fue de ese lugar, incluso dejó el regalo en el suelo en la entrada. Tenía muchas cosas en la cabeza y estaban apunto de reventar en cualquier momento. Sentía que todo le daba vueltas, junto a una presión en el pecho. Llegó a su casa, y sin saludar se fue directo a su habitación, esa maldita habitación donde pasó horas con Kagome, nuevamente esos recuerdos volvían a su mente. Y esa niña, esa niña… esa niña, Moroha, Kagome sabía que ese era el nombre que le pondría a su hija, es decir que esa niña es suya? Tenía que descubrir eso. Ya esa niña se metió muy profundo de su ser, será que sin darse cuenta en su interior ya sabía que era suya? No, no… Tenía que descubrirlo primero, y si resultaba ser de él. Tenía que encarar a Kagome y preguntarle porque?

Al día siguiente, Inuyasha espero a que la niña volviera de la escuela, los de primaria salen a las 15:30 de la tarde por lo que estaría en su casa a las 16:00 si es que se tardaba en el bus escolar. La vio llegar en el bus, la vio bajarse del bus sin mucho ánimos, casi llorando? ¿Qué pasó con esa niña enérgica que siempre sonríe? Cuando el bus se fue, Inuyasha se acercó a ella.

- Hola, mocosa - dijo Inuyasha para animarla

- Hola, señor secuestrador - le dijo limpiándose las lágrimas de los ojos, y un poco de moco.

- ¿Qué pasó? Te estaban molestando?

- No es nada - no lo veía a la cara. ¿Qué podía hacer? Solo veía a suelo, y no se mostraba tan enérgica

- Oye, ¿quieres ir a comer un helado?

- Pero mi abuela se va a molestar

- Vamos a pedirle permiso si?

- Esta bien

Entraron a la casa, y le pidieron permiso a Kaede de salir los dos, se mostraba un poco recia al inicio, pero terminó por aceptar la propuesta al ver tan decaída a la niña.

Inuyasha y Moroha salieron por primera vez, estaba feliz de salir con ella. La llevó a la juguetería, donde compró más pelotas, fueron al cine y comieron helado, Moroha ya no se mostraba tan sombría, volvía a ser esa niña dulce y alegre que siempre fue. Pero Inuyasha aún quería saber la verdad si esa niña era suya, preguntó en una clínica si podían hacer un examen de paternidad, le indicaron que el resultado estaría entre unos 5 días, si era de extrema urgencia se los tenían al día siguiente, pero debía tomar una muestra de saliva.

- Oye Moroha

- Si - allí estaba esa niña alegre.

- ¿Eres feliz con tu mamá?

- Si, Moroha es feliz. Mamá siempre dice cuánto quiere a Moroha, y Moroha quiere a mamá

- Claro… ¿Por qué estabas llorando cuando bajaste del bus escolar?

- Me quitaron mi cuaderno, y lo botaron en la basura

- Kago… tu mamá sabe que te molestan?

- Mamá, ya me cambio a esta escuela, y está pasando lo mismo que en la otra.

- Osea que si sabe

- No le quiero decir a mamá, ella también se pone triste.

Así que Kagome la cambió de escuela pensando que así le dejarían de hacer bullying, pero en su nueva escuela también le hacen bullying.

- ¿Conoces la razón por la que te hacen bullying?

- Moroha es la única niña, que no tiene papá

- ¿Solo porque no tienes papá?

- Si

- Qué estupidez, tu…

No puede decirle que él es su papá, cuando ni él sabe si ella es suya o no. Pero una parte de sí mismo quiere que Moroha sea suya.

- Oye Moroha, quiero pedirte un favor, será un poco raro, pero no será nada malo.

- ¿Qué favor?

- Vamos a un lugar, que te pedirán algo pequeño, un poco de saliva

- Saliva?

- Si…

- ¿Por qué?

- Quiero saber algo y solo lo sabré si me das un poco de saliva. - eso no suena bien, como se puede hablar con una niña?

- Está bien.

- Gracias

Inuyasha llevó a Moroha, a una clínica, donde la enfermera le tomó una muestra a cada uno, y pagó más de lo que debía, para que el resultado estuviera listo para mañana en la tarde. Necesitaba saber la respuesta lo más pronto posible. Ya después lo resolvería con Kagome.

Llevó a Moroha a su casa, se hacía tarde. Y debía cambiarse ver a Kikyo. Dejó a la niña en su casa más animada de cuando llegó del bus. Se fue a su casa y se estaba alistando para salir

- Veo que esa chica te tiene bien entretenido aquí - dijo Izayoi desde la puerta al ver a su hijo arreglarse para salir

- ¿Por qué lo dices?

- Siempre llegar tan feliz en las tardes

- ¿Por las tardes?

- Si, se ve que la chica que te ocupa por las tardes te hace muy feliz

- Y cuando vuelvo por la mañana?

- Mmm… te ves feliz pero no tanto como vuelves en la tarde

Volvía en la mañana después de ver a Kikyo, y volvía en la tarde después de estar con Moroha. Realmente lo hacía más feliz una niña, que una modelo?

- Volveré mañana - le dijo Inuyasha a su madre

- Qué te vaya bien

Se puso en camino para ir a ver a Kikyo, decidió pasar por la casa de Moroha. Y veía la casa desde afuera, estaba las luces encendidas. Quien pensaría que alguna vez esa cara era de miedo.

Furōra, era el nombre de la familia, si Moroha es hija de Kagome no debería ser Higurashi? ¿Por qué se llaman Furōra? Acaso ella se casó y le puso ese nombre a la niña para molestarlo? Le dolía la cabeza solo pensar en preguntas que no tienen respuestas. Se dio vueltas para irse y una cuadra más abajo la vio, a esa mujer por lo que comenzó todo este problema, al parecer se le rompió la bolsa donde traía unas manzanas, las estaba recogiendo a espaldas de él.

- Kagome - ella se asustó de que alguien le hablara, lo que provocó que se le volvieran a caer las manzanas que tenía en manos.

- Inuyasha

Lo volvió a hacer, llamándolo por ese nombre nadie lo llamaba así desde que se fue. Siempre le decían por su nombre Makoto.

- Déjame ayudarte - y se puso a recoger manzanas

- Gracias

Las recogieron en silencio, hasta que terminaron con su tarea y las metieron en otra bolsa, y unas pocas en las manos.

- Te acompaño a tu casa - dijo Inuyasha

- Si - fue su única respuesta

Que podía decir, que podía preguntarle, no sabía cómo iniciar una conversación.

- Creo que hay muchas cosas de qué hablar - fue Kagome quien rompió el silenció

- Si - está vez fue él quien no tenía más respuestas

- ¿Te parece si mañana, vamos a un restaurante a hablar?

- Solo quiero respuestas

- Y las tendrás mañana, buenas noches Inuyasha

- Buenas noches Kagome

La vería mañana, estaría con ella mañana, por fin obtendría respuestas de todo. Y en la tarde le dirían si Moroha era suya o no.


Hasta aqui, ahora vienen las respuestas. supongo que sabes por dónde va la historia, pero quién sabe. Ji Ji Ji

Los personajes no son míos son creación de Rumiko Takahashi solo la historia me pertenece