Capítulo 7: la verdad
Ese día Kikyo, le dijo para ir a un restaurante, como acordaron hacer, entraba ella primero y el esperaba unos minutos para entrar, consiguieron un restaurante, donde podían estar en privado. Y cenaron allí. Pero la cabeza de Inuyasha estaba en otro lado. En su mente se estaba imaginando cómo sería esa salida de restaurante mañana con Kagome, no sería de ese tipo romántico, sería más como una cena de negocios. Tenía muchas cosas en que pensar entre ellas las preguntas que le haría
- Makoto, hola - le llamo Kikyō
- Eh? Perdona qué decías
- ¿Estás muy distraído en esta cena, ocurrió algo en tu trabajo de Estado Unidos?
- No, la verdad todo está bien.
Inuyasha llamaba a su socio todos los días para saber cómo estaban los negocios y revisaba sus cuentas constantemente ante la mayor señal de algún problema, además también hablaba con los gerentes para saber si su socio hacía algo a sus espaldas, pero hasta el momento nada.
- Entonces ¿algo nuevo que contar? - pregunto Kikyo, buscando una conversación
- No la verdad, tengo el mismo día, camino por la mañana hago ejercicio por la tarde y la noche contigo
No quería que Kikyo supiera que pierde su tiempo con una niña que posiblemente sea su hija. Pero perder el tiempo jugando con una niña es algo vergonzoso.
- Bueno por mi parte, te alegrará saber que conseguí un contrato para un comercial en estados unidos - eso lo tomo por sorpresa
- ¿Te mudas a Estados Unidos?
- No, solo voy por dos meses. Y me preguntaba si querías ser mi guía en la gran ciudad
No sabia que contestar, si mañana le decían que moroha era suya, quería encarar a Kagome y depende de lo que diga lucharía por su hija, saber que sufre de bullying hacia que se le revolviera el estómago
- Entonces qué dices? - Kikyo esperaba una respuesta
- ¿Podría darte mi respuesta más tarde?
- Está bien. Supongo que no es bueno presionarte.
- Lo siento, Kikyō
- No tienes nada de qué disculparte
Inuyasha sabía que era él quien fallaba, el esconderle cosas de las que él no se sentía seguro, era complicado. Su cabeza estaba en otra parte al igual que su corazón.
- Bueno ya terminé de comer ¿nos vamos? - dijo Kikyō
- Yo… la verdad hoy no tengo ganas - Inuyasha aún estaba estresado por el resultado de la prueba.
- Esta bien, que pases buenas noches
- Buenas noches
Ambos se fueron a sus respectivas casa, Inuyasha muy en el fondo sabía cuál era el resultado de la prueba de paternidad. Llegó a su casa, sus padres estaban en la sala viendo una película
- Mi hijo, ¿cómo te fue? - se mostró preocupada Izayoi
- Si, generalmente pasas la noche afuera - dijo Toga, para recibir un codazo por parte de su esposa
- Estoy bien mamá, no pasó nada. Es que hoy quería estar contigo.
- Está bien, tú vete - le dijo Izayoi a su esposo
- ¿Qué? ¿Me dejas por nuestro hijo? - se hizo el herido Toga
- Si, ahora vete - dijo Izayoi
Toga se levantó se su asiento, le tocó el hombro a Inuyasha y se fue a dormir, Inuyasha ocupó el lugar de su padre, bueno en realidad el se acostó en las piernas de su mamá.
- Recuerdo cuando eras niño, te tomaba en mis brazos, ahora ya estás grande y no entras ni en el sofá - se reía Izayoi
- Mamá
Inuyasha podía ver el rostro de su madre, y con solo verla, sabía que él era lo más importante para ella.
- Mamá, ¿qué se siente tener hijos? - Inuyasha quería saber cómo eran los sentimientos de Kagome.
- ¿Qué se siente? Pues es un sentimiento difícil de explicar.
- ¿Qué sientes por mí?
- Amor, un profundo amor. Eres una parte de mi.
- ¿Te dolió el parto?
- Si, pero tu papá estaba allí sosteniendo mi mano, tu padre siempre ha estado conmigo.
- Si mi papá no estaba contigo en ese momento, que habrías sentido hacia él? - quizás Kagome lo odie por no estar allí con ella.
- Mmm… quizás una parte de mi lo fuese odiado por eso. Pero luego de verte, lo habría amado nuevamente
- ¿Por qué?
- Tú eres una copia de tu padre, eres igual a él. Cuando te veo, también lo veo a él.
Izayoi respondió todas sus preguntas sin apartarle la mirada, hablando en un tono suave, y pausado. Una voz que para Inuyasha siempre será un refugio, una madre siempre será un consuelo. Y ese momento no fue una excepción. Cada respuesta que Izayoi le daba Inuyasha, buscaba colocarla en Kagome, se preguntaba si ella estuvo sola en el parto, si lo odiaba, si su parecido con Moroha, haría que Kagome aún lo amara.
Sin darse cuenta Inuyasha se quedó dormido en los brazos de su madre, ese lugar donde siempre se sintió seguro y protegido.
Al despertar, Inuyasha se dio cuenta que Izayoi se había quedado allí con él. Inuyasha tomó a su madre en brazos y la acostó en la cama con su padre. Verlos juntos lo llenó de alegría saber que ambos tienen un buen matrimonio, solo con Kagome se planteó tener uno, y por un momento se imaginó a Kagome y él siendo padres de Moroha. A todo esto cómo iba a decirle a sus padres que ya eran abuelos. Es decir el solo tiene 27 años, abandonó a su hija cuando ambos tenían 19 años. No, él no sabía que era padre, aún ahora no está seguro de eso.
Salió de allí, necesitaba descansar, por lo que se acostó en su cama. Y volvió a dormir. Al despertar no sabía qué hora era y cuando consultó la hora en el teléfono eran las 18:00.
- Maldita sea, qué tarde es
Inuyasha se levantó de la cama, y fue a bañarse, al salir se preguntó si ir de traje o formal o informal, espera la salida al restaurante era una cita, espera el resultado de la prueba de paternidad, todo se le está sumando, demonios. Fue formal, y salió corriendo de su habitación, vio a su mamá en la cocina.
- Adiós mamá, ya es tarde
Se fue corriendo de la casa, primero debía preguntarle a Kagome, en que restaurante? Y ¿A qué hora? Al llegar a la casa Furōra, Moroha le abrió la puerta.
- Hola, acosador
- Hola monstruo, ¿está tu mamá? - pregunto Inuyasha cansado de correr
- No, pero me dijo que te diera está nota.
Moroha le dio una hoja de papel, cuando la vio tenía la hora y el restaurante, la cita, bueno la reunión será a las 21:00, alegando que sale de trabajar a esa hora. Le daría tiempo de buscar el resultado de la prueba de paternidad.
- Nos vemos mocosa
- Nos vemos…
Inuyasha ya no tenía que correr, pero igual debía apurarse para retirar el resultado. Estaba un poco nervioso, estaba seguro del resultado. Llegó a la clínica y pidió el resultado del examen, donde le entregaron un sobre. Al consultar el reloj eran las 20:00, decidió caminar al restaurante. Tenía que pensar en qué preguntas haría. Llegó al restaurante, eran las 20:30, aún quedaba media hora, pero igual decidió entrar, estaba relativamente vacío. Busco una mesa que estuviera al fondo pero se veía quien entraba en la puerta, al parecer la reserva estaba a nombre de Kagome Furōra, tiene el apellido de alguien más, ¿realmente se casó? Pero Moroha no tiene papá, además la señora no es abuela de Kagome, será de su esposo. Acaso murió o algo? ¿Lo amaría? ¿Aún lo amara?
Ya eran las 20:57 Inuyasha estaba nervioso porque ella no llegaba, acaso lo va a dejar plantado? No, Kagome no podía hacer eso.
Fue una aparición o quizás sus súplicas fueron escuchadas, Kagome entro en el restaurante, tenía puesto, un vestido amarillo pálido, que le llegaba a las rodillas, unas sandalias de tacón bajo, y una chaqueta azul cielo. Cuando Kagome lo pudo divisar se acercó y se sentó en la silla.
- Perdona si me demore en llegar - dijo Kagome, pero Inuyasha aún estaba procesandola
- No, tranquila llegaste a la hora acordada - no iba a decirle que estaba allí hace media hora.
- Supongo que tienes tus dudas - le dijo Kagome sin rodeos.
- Si… pero no sé por dónde comenzar
- ¿Qué es lo que más quieres saber?
No sabía dónde comenzar, porque termino con él? ¿Por qué mintió diciendo que la engañó con Kouga? Si Moroha es su hija? Y porque no le dijo nada de ella?
- No sabría por dónde comenzar, quiero que me digas todo
- Todo?
El camarero llegó y les tomó la orden, Inuyasha sabía que no podía ahogarla con preguntas tontas tenía que pensar bien en lo que diría y cómo lo diría. Cuando el camarero se fue supo con cuál comenzar
- ¿Por qué terminaste conmigo, mintiendo que estabas saliendo con Kouga? - era una pregunta larga, pero tenían tiempo.
- La vida en mi casa no era muy buena, tú mismo sabías que mi padre usaba castigos físicos con nosotras.
- Si lo sabía…
- Lo que no sabías era que mi padre nos golpeaba constantemente y por todo
- ¿Qué?
- Mi padre tenía problemas con la bebida y siempre nos golpeaba para desahogarse. A tal punto que tenía que esconder las heridas de mi cuerpo.
- Cuando me decías que te caíste o no viste algo y tenías un hematoma era…
- Si era mi padre quien me golpeaba. La de la cara fue difícil de esconder y como un grito de ayuda te dije que fue mi padre, recuerdo que me dijiste que lo hizo por salir de casa y no decir nada, que solo era su preocupación.
- Kagome…
- Aquel sábado, tu último partido de fútbol americano, ese día me acompañaste a la casa, me besaste y abrazaste. Mi padre nos vio desde la ventana
- Kagome - no le gustaba a donde estaba llegando eso
- Mi padre me golpeó, ignorando mis súplicas, hasta que perdí el conocimiento… cuando desperté, me costaba respirar, me dolía la mano. Me vi en el espejo tenía toda la cara hinchada, mi ojo morado al igual que mi mandíbula, mi mano rota
Kagome levantó su mano como si el recuerdo aún está presente allí.
- Mi padre en su estado de ira compró una pistola, alegando que te mataría en cuanto te viera, por haberme violado
Su confesión le está doliendo, como pudo ser tan ciego para no ver, siempre sus hematomas, es decir siempre los veía pero le creía las excusas que ella le daba, y siempre las besaba y le pedía no ser tan torpe
- Cuándo llegaste ese lunes mi padre estaba durmiendo por los efectos del alcohol, me pedías abrir la puerta pero no quería que me vieras así, no quería que me vieras herida, pero el miedo de que mi papá te hiciera daño también era grande, cuando me preguntaste si estaba saliendo con Kouga, lo tomé como una oportunidad para que te fueras, y lo hiciste… no sabes cuántas ganas tenía de abrir la puerta y correr a tus brazos para que me protegieras, pero temía a lo que mi padre te haría.
Llegó la cena que pedimos, la historia contada por Kagome, hizo que se me dificultara comer. Pero debía comer, al terminar la cena.
- ¿Alguna otra pregunta? - pregunto Kagome
- Moroha, es mía? - le dijo Inuyasha y saco y coloco en la mesa la prueba de paternidad, aún sin abrir.
- Qué es esto? - Kagome tomó el sobre en sus manos
- Una prueba de paternidad
- Moroha es tuya, no hacía falta que gastarás en una prueba - le dijo Kagome para devolverle el sobre
Inuyasha lo abrió y efectivamente, un 99,9% de paternidad.
- Como supiste de Moroha?
- Mi padre un día me ordenó a comprarle más cerveza, el malestar seguía pasándome, creía que era por la mano rota, pero cuando vi esas pruebas de embarazo me puse a pensar en la posibilidad, sabía que siempre usábamos condón, pero aún estos podían fallar. Así que a escondidas de mi padre compré una prueba. Al llegar a casa, me escondí en el baño, y me hice la prueba, salió positiva.
- ¿Nunca quisiste decirme de ella?
- Lo intenté, fui a la preparatoria pero dijeron que nunca volviste a clases cuando comenzaron los rumores de Kouga y yo, con esa foto. Fui a tu casa, y le pregunté a tus padres por ti, y me dijeron que por mi culpa tu te fuiste del país. Imaginé que aceptaste estudiar en Harvard
- Si, lo hice. No quería nada que me recordara a ti. Me dolió tu "traición"
El camarero vino, se llevó los platos, y le hicieron el pedido del postre.
- ¿Por qué te llamas Furōra? ¿Te casaste?
- No, nunca me casé. Antes que mi padre se diera cuenta que estaba embarazada, comencé a empacar mis maletas, le robe un poco de dinero a mi padre y salí de la casa. No me aceptaron en ningún lado, me gasté el dinero en comida y dormi varias noches en un parque. Hasta que me di cuenta que no podía seguir así, fui a decirle a tus padres, pensé en decirle que estaba embarazada de ti, y si me permitían vivir allí, Pero sabía, una parte de mi sabía cuál sería su respuesta… bueno ya sabes, que por mi culpa tu te fuiste. Sabía que no era bienvenida. Comencé a caminar sin rumbo, y llegue a la que tú me decías la casa de las sombras, escuche un grito. Cuando me asome era la señora Kaede que le dolía la espalda, me pidió llamar a emergencias, cuando la ambulancia llegó me dijeron que tenía que acompañarla, pensaron que era su hija.
Llegó el camarero, y les trajo el postre. Y mientras Inuyasha comía, Kagome le seguía contando.
- Me quedé en el hospital con ella, no tenía a donde ir así que me quedé. Cuando ella despertó las enfermeras le dijeron que me quedé cuidando de ella, le conté mi historia a la señora Kaede, y me dejó quedarme en su casa.
- Y tu apellido?
- Ella es la dueña de la casa de las sombras, resulta que su esposo e hijo murieron en un accidente de auto, se quedó sola y cayó en depresión, esperaba que la muerte viniera a buscarla, cuando comencé a vivir con ella, comenzó a estar feliz con la llegada de Moroha, cuando Moroha nació me di cuenta que no podía ponerle tu apellido, y definitivamente no quería que Moroha tuviera el mío, la señora Kaede me dijo que le daría el suyo, quería de esa forma mantener viva la memoria de su hijo. Así que cambié mi apellido también, quería dejar a mi padre en el pasado, quería borrarlo de mi vida y esa fue la forma que encontré.
Hasta aquí, la primera parte de las confesiones de Kagome.
Los personajes no son míos son creación de Rumiko Takahashi solo la historia me pertenece
