Capítulo 8: sentimientos

Inuyasha seguía procesando toda la información pero había algo más que preguntar. Terminaron de comer el postre. Cancelaron la cuenta y salieron a caminar. Llegaron a un parque y caminaban uno al lado del otro sin decir nada.

- ¿No tienes más preguntas? - pregunto Kagome

- Si, pero aún estoy procesando las anteriores - dijo Inuyasha.

- Esta bien

Llegaron a una fuente, las luces de la fuente eran lo único que podían ver. Kagome solo tenía puesta su mirada en ella. Inuyasha solo podía ver a Kagome, desde la espalda se imaginaba a ella pero la adolescente con quien estuvo, ¿qué tan diferentes eran? ¿Qué tanto había cambiado Kagome en todo ese tiempo? Quería conocer a la mujer que tiene enfrente, pero como?

- Kagome

Su repentino hablar, hizo que ella se asustara un poco, pero volteara a verlo, mientras giraba Inuyasha podía pensar en lo mucho que llegó a amar a esa mujer, en todas las promesas que hizo cuando eran jóvenes, que la amaría, la adoraria eternamente pero y ella? Aún lo amaba?

- ¿Tú aún me amas? - esa pregunta salió como una súplica de los labios de Inuyasha

- Cuando te fuiste, me dije a misma que debía olvidarte, que debía superarte y dejarte ir. Pero cuando nació Moroha me fue imposible olvidarte, ya que cuando la veo a ella te veía a ti, y amaba aún más a mi hija de saber que fue hecha con amor, ella es la imagen de mi amor por ti.

- Kagome...

- Nunca pude dejar de amarte, siempre te amaré

Esa era la respuesta que quería era la respuesta que esperaba, Ya no podía soportarlo más, la necesidad de tenerla cerca lo estaba consumiendo, acortó la distancia, y la abrazo. La sostuvo en brazos.

- Inuyasha…

De todas las personas Kagome era la única que lo llamaba por ese nombre, por un momento una sonrisa invadió su cara.

- ¿De que te ríes? - Kagome sin verlo, sabía que tenía esa risa en su cara

- Eres la única que conoce mi nombre

- Inuyasha?

- Si… eres la única que me llama por mi nombre

Kagome se separó un poco de Inuyasha, para poder verlo a la cara, aún abrazados ambos se vieron como si de años anteriores se trataba, se miraron como cuando eran adolescentes. Inuyasha subió su mano, y tocó su mejilla, para luego colocar su mano en la nuca de Kagome y acercar sus rostros para besarse.

Para Inuyasha era volver a experimentar un sentimiento de amor que creía perdido pero siempre estuvo latente en corazón, amaba a Kagome y nunca pudo olvidarla tampoco, ahora incluso sabía que habían creado una niña, una hermosa niña que amaba más que a nada en el mundo. Aún sin saber que era de él, esa niña lo cautivo desde la primera vez. Kagome rompió el beso para respirar, e Inuyasha fue directo a su cuello.

- Inuyasha…

Allí estaba esa voz, esa forma de decir su nombre lo excitaba, la necesitaba. Necesitaba saber qué tanto cambió ella en ese tiempo.

- Inuyasha…

- Vamos a un hotel

- No puedo, debo ver a Moroha

- Ella está bien, con Kaede, ella cuida a Moroha

- Pero… Está bien. Pero antes. soy yo, quien tiene una pregunta

- Dime

- Tú… ¿Estás con alguien? Es decir ¿estás saliendo con alguien?

Inuyasha no sabía que decir. Es decir, estaba saliendo con Kikyo ¿no?, Bueno lo de ellos era solo sexo, no estaban "saliendo" Asi que realmente no estaba con ella. Aunque él pidió tener una relación, la verdad es que siguen sin salir de la habitación, es como si allí no hay más nada que aportar.

- No, Kagome. Yo estoy soltero...

No pudo hablar más, Kagome comenzó a besarlo, Inuyasha solo pensaba en cuánto la necesitaba tenía que estar con ella. Sabía que ella estaba buscando escapar de él pero cada vez que iba a dar una excusa para irse él la callaba con un beso. La tomó de la mano y se la llevó al hotel, no quería que su primer encuentro después de años fuera en un lugar malo, tenía que estar a la altura de ellos. Y entraron a uno que estaba, a la medida. Inuyasha se separó de ella. Por un momento, Inuyasha soltó su mano para alquilar una habitación por una noche, al voltear a ver a Kagome, la vio como un pequeño animal asustado ante la mirada de un depredador, se veía como la primera vez que lo hicieron y lo asustada que estaba ella.

- Kagome, no quiero obligarte a nada, si lo deseas puedes irte ahora

- No es que no quiera, es que te vas a decepcionar cuando me veas

Decepcionar? De qué habla, ella es la mujer más hermosa que conoció nunca. Nadie por kilómetros se le compara.

- Kagome, eres la única mujer que he deseado en toda mi vida.

- Inuyasha…

Ella aceptó subir con él, la veía nerviosa y con duda sobre lo que iba a pasar, qué le ocurría?

Al entrar en la habitación, Inuyasha comenzó con su seducción, tomándola de la mano y acercándola a su cuerpo, para comenzar a besarla, para luego bajar a su cuello, mientras sus manos recorrían sus piernas, nalgas y espalda. Por fuera del vestido. Kagome fue quien le quitó el chaleco, y la camisa dejándolo solo en pantalón, de igual forma Inuyasha le quitó la chaqueta que tenía ella. Y seguía tomando su cuello en sus manos.

- Inuyasha

- Kagome

Inuyasha ya no aguantaba más el dolor, que le daba el pantalón, necesitaba tomar a Kagome ya, pero primero estaba el placer de ella, ya el suyo llegaría más rápido.

Al llegar a la cama, ambos cayeron en ella, sin separar sus bocas más que solo tomar aire. Inuyasha metió su mano por debajo del vestido para tocarla necesitaba sentirla. Necesitaba saber si ella era real. Inuyasha rompió el beso para quitarle el vestido pero.

- No, no quiero que me quites el vestido

- Pero… de qué hablas?

Kagome se sentó en la cama, bajo sus tiras de sostén junto al vestido mostrando sus senos, luegos se levantó y quitó las pantys, Inuyasha la veía, aún con el vestido puesto y le resultó extraño

- No comprendo Kagome

- No quiero estar desnuda… no quiero que me veas desnuda

- Pero ya te he visto muchas veces en el pasado porque ahora no?

- Yo… mi cuerpo cambió, ya no es el mismo cuerpo con el que estuviste hace años

- Kagome, con mayor razón quiero verte, saber que tanto has cambiado, que tanto hemos cambiado.

- Inuyasha, yo… se que no te gustará.

- Kagome, no hay nada en este mundo que me haga odiar tu cuerpo.

- Inuyasha - Kagome estaba reteniendo lágrimas en los ojos tan malo era?

- Quiero estar contigo Kagome, pero no puedo si me rechazas

- Me dolerá, me dolerá mucho tu rechazo

- Muéstrame…

Aun en señal de dudas, ella decidió quitarse el vestido y con eso también se quitó el sostén al mismo tiempo, con sus manos tapó sus ojos para no observar la reacción de Inuyasha, ella tenía miedo, pena, no sabía lo que pasaría en ese momento.

Inuyasha por su parte la observaba, como ella se tapaba los ojos, decidí recorrer con su mirada el cuerpo de la mujer que nunca pudo dejar de amar. Observaba sus pechos grandes por amamantar a su hija, y su vientre donde estuvo la niña, allí estaba la razón por la que no quería sacarse el vestido, tenía 2 marcas de estrías en su vientre una a cada lado, una más grande que la otra. Prueba de que su hija estuvo dentro de ella, Inuyasha se acercó a ella y besó cada estría.

- Esta es la prueba que mi hija estuvo aquí, es una prueba de lo valiente que fuiste al darle vida a una niña, que amarías más que a ti misma.

Kagome pareció comprender que Inuyasha no sentía asco por esas marcas en su piel. El no la rechazó como imaginaba que lo haría al verla.

- Seguro no te molesta? - necesitaba estar segura, ella necesitaba saber qué pensaba el

- Kagome, nunca pude dejar de sentir lo que siento por ti

Y Nuevamente Inuyasha se acercó a su vientre y besó sus estrías, Kagome estaba feliz de saber que él aún la quería, que aún la amaba y la aceptaba como era.

- Inuyasha

- Kagome

Para Inuyasha era la primera vez que estaba con ella, quería saber qué tanto sabía? Como ha mejorado en el sexo durante todos esos años? Pronto lo descubriría.

Inuyasha por el momento solo se deleitaba con su cuerpo amando y dejando un beso en cada parte del cuerpo de su compañera, hasta llegar al su lugar más íntimo, y comenzar a lamer la zona, provocando pequeñas penetradas con su lengua, para volver a salir y expandir ese sabor dulce por toda su intimidad.

- Inuyasha, voy a llegar…

Espera como que va a llegar apenas están comenzando, fue el pensamiento que tuvo Inuyasha, aunque quizás la idea de estar con él, la tenía muy excitada y por eso llegó tan rápido en su boca. Inuyasha pensó que ya era hora de tomar un placer mutuo, así que terminó de sacarse los pantalones, y colocarse el condón.

- Kagome, estás lista para recibirme?

- Ah… si…

Cuando Inuyasha comenzó con la penetración se dio cuenta que a pesar de haber dado a luz Kagome, tenía su entrada muy pequeña, y por un momento pensó que sentiría más grande, pero está tan estrecha, le costó mucho entrar.

- Estas muy estrecha

- Lo siento…

- No importa, la verdad es un poco más atrayente.

Inuyasha trató de entrar, desde otra posición, y aunque le costó entrar logró obtener su objetivo.

- Inuyasha… ah…

No podía aguantar más, y comenzó con su movimiento de cadera, necesitaba estar con ella, pero a Kagome le costaba seguir su ritmo. Esa Kagome, era la misma adolescente con quien estuvo hace años. No tiene nada de experiencia más de la que practicaron de adolescentes. La movía y cambiaba de posición, para darse más placer.

- Inuyasha, ya estoy…

- Kagome…

Kagome llegó al orgasmo antes que Inuyasha lo hiciera, pero Inuyasha aún no culmina, necesitaba sentir esa explosión de libertad. Y lo logró en unos minutos más cuando Kagome llegó a su segundo orgasmo. Cansado Inuyasha cayó a su lado en la cama, ambos boca arriba, viendo el techo y recuperando sus respiraciones.

- Perdoname, se que no fue como querías

- No, no importa…

Kagome simplemente le dio la espalda. Inuyasha sabía que ella se esforzaba en complacerlo pero simplemente ambos estaban a un nivel diferente de experiencias en esa área. Pero no quería dejar las cosas así, ella no merecía eso, así que la abrazo por la espalda. Y comenzó a besar su espalda y hombros

- Kagome, no estés triste. No es tu culpa

- Lo siento - se escuchaba sollozando

- Kagome, escúchame… solo… dios no se qué decirte

- No hace falta que digas nada

Kagome se levantó de la cama, tomó la sábana para cubrir su cuerpo y caminó hasta el balcón, donde se sentó y observó la ciudad, sumergida en la noche, pero con tanta luz que era difícil decir que estaba descansando. Inuyasha la observó, se levantó de la cama para colocarse el boxer y buscarla en ese lugar.

Para Inuyasha era la primera vez que sentía que falló en el sexo, pero más que eso sentía que falló como hombre, veía a la mujer enfrente de el, recuerda las promesas que le hizo y darse cuenta que no cumplió ninguna, fue un duro golpe en el pecho. Veía a la mujer que perdió su vida, para dedicarse a crear una.

- Kagome…

Inuyasha se acercó a ella, y de rodillas tomó sus manos, llevándola a sus labios para besarlos.

- Te pido perdón

Kagome, le quitó la mano, para acariciar su cabeza, e Inuyasha apoyó su cabeza en sus piernas, recordaba como cuando era adolescente y perdió un partido de fútbol americano, ella lo consoló de la misma manera.

- Tu no tienes culpa de nada.

- Si la tengo. Quise apurarme en esto, en lugar de tomarnos nuestro tiempo. Cuánto tiempo tienes sin tener sexo?

- Eh?

- Te prometo que lo aguantaré y no te daré una muestra de celos.

Igual la idea que Kagome, estuviera con otros hombres le molestaba ella era solo de él. Y de nadie más, pero el tiempo que tenía sin mantener relaciones podía ayudarle a entender cómo mejorar en ese aspecto.

- No he estado nunca con nadie

- ¿Qué?

Tiene que estar mintiendo, es imposible que alguien esté solo tanto tiempo. Más de 8 años.

- Espera Kagome, me estás diciendo que después de mi, nunca estuviste con otro hombre?

- No, nunca. Después que te fuiste, tuve que cuidar de Moroha, no tenía tiempo de buscar a alguien, ni nada. Moroha era lo más importante.

Ahora lo entendía ella era la Kagome de 19 años, ella nunca se fue, Era esa misma mujer de la que estuvo enamorado, de la que está enamorado.

Después de unos minutos, ya ambos estaban cansados, y se fueron a dormir a la cama, Kagome volvió a vestirse antes de dormir, Inuyasha solo durmió en boxer.

Kagome volvía a tener esa expresión de asco hacia su cuerpo, Inuyasha por su parte sabía que no despreciaba ese cuerpo todo lo contrario lo amaba, solo que no lograban sincronizar en el acto sexual.

- Kagome, eres hermosa - solo quería animarla.

- No tienes que hacer esto - Kagome solo le dio la espalda y se colocó en posición fetal

- Tonta, lo digo en serio.

Inuyasha le dio la vuelta a Kagome para tenerla de frente, ella tenía sus ojos llenos de lágrimas.

- Por favor, no actúes con lástima

Fue lo que Kagome le dijo, sus palabras fueron como cuchillo a su corazón, ella era su primer y único amor, además de la madre de su hija. No le tenía lástima, la amaba

- Kagome, eres y seguirás siendo la cosa más hermosa de este mundo para mí… después de Moroha

Ese chiste le saco a Kagome una sonrisa, amaba a esa mujer y todas sus expresiones, entre mimos y cariños en la cama se sentía más placentero en ese momento que cuando tenía sexo con alguna mujer.

De la cama fueron a ver una película en la sala, nunca hizo eso con otra mujer, ver una película, abrazados en el sofá. Siempre era solo sexo y chao. Se reían viendo la película, y hablaban entretenidos esperando que los torpes protagonistas los escucharán y no sé separaran para buscar al asesino, para cuando acabó la película, Inuyasha y Kagome estaban acostados juntos y abrazados en el sofá en la sala del departamento.

Al despertar, Inuyasha se dio cuenta que estaba solo en el sofá, Kagome no la vio en los alrededores, pero al entrar a la habitación se dio cuenta que estaba desnuda ante sus ojos, nuevamente volvió a ver su cuerpo, sus senos grandes, su vientre plano, sus caderas anchas y sus piernas largas. Era hermosa, simplemente hermosa.

- Eres hermosa - Le dijo Inuyasha, simplemente era lo que sentía, lo que veía.

- Me avergüenza, un poco que me mires así

- ¿Qué vas a hacer?

- Me iba a bañar

- Te acompaño

- ¿Estás seguro?

- Si, quiero ese cuerpo conmigo

Inuyasha se quitó el boxer y quedó desnudo frente a Kagome, un sonrojo invadió el rostro de Kagome, al ver la erección directamente que tenía Inuyasha, aún así ambos entraron en la ducha, y entre abrazos y besos, comenzaron a bañarse, Inuyasha le pasó el jabón por todo el cuerpo a ella, Kagome hizo lo mismo con el. Sin dejar ningún lugar sin recorrer, ella sintió vergüenza cuando Inuyasha la masturbo con su mano, y cuando fue su turno. Trato de hacerle lo mismo a él. Tenía miedo de volver a fallar, pero Inuyasha le indicaba pasó a paso cómo le gustaba. Cuando ambos lograron llegar a su propio placer a través del otro, fue que terminaron de enjabonarse, y salir de la ducha, para vestirse, ambos estaban felices a pesar de la mala primera experiencia que tuvieron, salieron abrazados y felices del hotel.

Se fueron a comprar unos panes y café para desayunar en un restaurante, hablaron de cosas triviales, e Inuyasha le contó a Kagome sobre cómo le fue en Harvard, omitiendo las mujeres con las que estuvo después de su ruptura.

- ¿Y cuándo volverás a Estados Unidos?

- No tengo pensado volver, ahora tengo una niña. Me gustaría conocer a mi propia hija y estar allí para ella.

- ¿Planeas mudarte aquí?

- No hay nada allá, que extrañe. Simplemente todo era monótono

- Siempre creí que eras feliz allá.

- Tenía lo que quería, pero me doy cuenta que no era feliz.

Con Kagome siempre fue fácil hablar, era como si las palabras no pudieran ser retenidas estando con ella

- Bueno, si realmente deseas estar con Moroha, yo no voy a detenerte. Pero debes prometer que siempre estarás con ella sin importar lo que pase con nosotros

- ¿Qué quieres decir?

- Moroha, no soportará tener a su papá, y luego perderlo. Primero está ella y luego lo demás, entendido?

- Claro - Inuyasha y Kagome se dieron la mano como si cerrarán un trato

- Bien, debemos ir a casa. Posiblemente Moroha ya despertó y estará preguntándose dónde estoy

- Pues pensará que estás trabajando

- Le dejé a Moroha un calendario con mi horario de trabajo y mis días libres. Ella sabe dónde estoy en cualquier momento gracias a eso.

- Y porque no mejor te llama al teléfono

- No tengo, y ella tampoco es muy pequeña.

- En serio, tener un teléfono se volvió algo indispensable hoy en día.

- No en nuestra casa, Moroha solo va a la escuela y el parque, si va a otro lado es conmigo.

- Mmmm… bueno yo digo que debería tener uno, en caso de emergencia… a todo esto dame tu número de teléfono

- Eh?

-Si, para llamarte

- No… no tengo teléfono

- Que?

- No, he podido comprarme uno. - lo dijo en voz baja para que Inuyasha no pudiese escuchar

- Ah…

Definitivamente era la Kagome, de la preparatoria.

- Bien, vamos… te compraré uno.

- Inuyasha no me malinterpretes, puedo comprar uno. Pero no veo la necesidad, no tengo amigos con quien hablar y mi jefe siempre me llama a mi casa si necesita que haga horas extras.

Fueron a casa, Moroha corrió a brazos de su mamá en cuanto la vio por la ventana.

- Mamá!

- Mi Moroha, mi hermoso bebé

-Oye si vuelves a secuestrar a mi mamá te juro que tu vida será una pesadilla - le dijo Moroha al ver a Inuyasha

- Me estás amenazando, "bebé" - se burló Inuyasha

- Tú no me digas bebé, solo mamá puede decirme bebé.

- Pero yo soy tu papá, no te puedo decir bebé?

- Mi Papá?

No sabía cómo iniciar el tema, Inuyasha se lo dijo directamente, y Kagome se molesto un poco por decirlo tan directamente.

- Ah… Moroha, tengo que hablarte de algo importante

Le dijo Kagome a la niña. Tomándola en brazos y llevándola a la casa. Inuyasha sabía que sería una conversación un poco difícil, no sabía si meterse en ella o dejar que Kagome se hiciera cargo. Sin embargo Kagome lo llamó y sabía que tenía que estar presente. Kagome le pidió que se sentará en la mesa.

- Moroha, mi niña

Comenzó hablando Kagome. Inuyasha veía a Moroha quería ver su expresión, y Moroha pasaba su vista de Kagome cuando hablaba y hacía Inuyasha para determinar cómo era él por el tiempo que pasaron jugando.

- Moroha, hace mucho tiempo no podía decirle a tu papá, que estabas en mi barriga, pero ahora le pude decir que estás aquí y fue por ti que vino. Él quiere conocerte y pasar tiempo contigo. Está bien? - Kagome trato de decirle a Moroha, Inuyasha entendía que debía ser delicada para hablar

- Pero… ¿por qué no viniste antes? - le pregunto Moroha a Inuyasha

- No sabía que estabas aquí. De saber que estabas aquí, habría venido hace mucho tiempo

- Moroha yo… - Kagome iba a hablar

- ¡No! Eres malo, te fuiste, y ahora vienes. No quiero, no quiero…

- Moroha - Kagome se sorprendió de su reacción

- No quiero, no quiero que te vayas…

Dijo Moroha mientras unas lágrimas comenzaban a correr por su carita, para Inuyasha esa fue la escena más desgarradora que podía haber, ver a su hija llorando por su culpa era algo que no quería y en cierto modo se odio un poco por eso.

- Moroha yo no voy a abandonarte, no te dejaré nunca.

Inuyasha no lo soporto más quería, que moroha dejara de llorar, quería que esa niña no llorará. No soportaba verla llorar, le partía el alma le dolía el corazón.

- ¿Lo prometes? - Moroha dejó de llorar pero aún sollozaba y tenía un pequeño hipo.

- Si, te prometo nunca dejarte, jamás estarás sola otra vez.

Moroha pareció ver y entender la determinación de Inuyasha por cumplir esa promesa. Por su parte Inuyasha ya no podía imaginar su vida sin esa niña que lo cautivo desde el primer momento, que lo enamoró con una sonrisa y carisma. La quería, la amaba, nadie le quitaría a su niña. A su hija.

Moroha corrió a brazos de su mamá, y Kagome la cargó en brazos, donde sin darse cuenta Moroha se quedó dormida. Kagome la llevó a su habitación y la acostó en su cama. Para luego bajar y hablar con Inuyasha sobre lo ocurrido. Inuyasha estaba allí en la mesa bebiendo un té que le preparó Kaede, ella también estaba en la mesa también debía estar presente en esa discusión.

- Entonces eres el padre biológico de Moroha? - se preguntó Kaede más a sí misma que a Inuyasha.

- Si, Moroha es mi hija, pero yo no sabía que ella existía, de haber sabido… - Inuyasha no pudo terminar de hablar

- Ya no importa, estás aquí ahora. Y tenemos que dividirnos el tiempo con ella. - dijo Kagome

- Dividirnos el tiempo?- pregunto Inuyasha

- Si, ahora que estás aquí. Ella querrá conocerte y saber que clase de persona eres. - le respondió Kagome

- ¿Quieres decir que me va a poner a prueba? - pregunto Inuyasha

- Más o menos - le dijo Kagome

- Vaya… será duro - dijo Inuyasha

- Bienvenido a la paternidad - le dijo Kaede

- Bien, que debo hacer? - preguntó Inuyasha a las dos mujeres que tenía frente

- Eso lo tienes que saber tú - le dijo Kaede

- Has estado con Moroha un rato antes de esto, que hacías con ella? - le pregunto Kagome

- Bueno jugábamos bastante, tiene mucha energía y le gusta jugar con cualquier pelota - Inuyasha tuvo esa reflexión

- Me sorprende que le siguieras el ritmo - le dijo Kagome impresionada

- Fue difícil ella no parece cansarse nunca

- Yo la llevo a una cancha de tenis a jugar y nunca puedo correr tanto como ella, además siempre le lanzó la pelota a las esquinas para hacerla correr, y siempre sigue con mucha energía. - le dijo Kagome

- Aún prácticas tenis? - le pregunto Inuyasha

-Si, aunque en realidad lo hago para cansarla pero siempre soy yo quien está cansada. - dijo Kagome cansada hasta de recordar

- ¿Algún deporte?

Inuyasha se preguntaba qué deporte podría unirlos, el jugaba fútbol americano, pero era un deporte muy rudo para una niña, aunque posiblemente con alguien de su edad si podría partirle la cara a todos. Su hija era simplemente excepcional para los deportes. Pero necesitaba buscar un deporte donde ambos pudieran estar en las mismas condiciones

- No tiene que ser explícitamente en un deporte sabes - le dijo Kaede sacándolo de su pensamiento

- Moroha se a divertido contigo solo con pegar la pelota contra la pared, no es exactamente un deporte - le dijo Kagome

- Además no tiene que ser un deporte lo ideal es que ella y tú se conozcan - le dijo Kaede

- Podrías llevarla al cine, o a un parque de diversiones, incluso a un restaurante a comer - le dijo Kagome

- O simplemente, venir cada día y hacer lo que quieran - dijo Kaede

Ambas le estaban dando pistas sobre qué hacer, pero el sentía que podía hacerlo mejor quería que fuera especial, realmente quería ser un buen padre, quería que Moroha no lo odiara, pero no sabía cómo salir con una niña, es decir tenía experiencia con mujeres, pero no con una niña, además él sabía cómo hacer para verlas una vez obtener lo que quería y después chao pero con Moroha no podía decir chao, ella era para siempre y temía arruinarlo.

- No quiero arruinarlo - fue lo único que pudo decir.

- No lo vas a hacer, Moroha siempre se divierte contigo - le dijo Kagome.

Inuyasha sabía que Kagome trataba de animarlo, cuando eran adolescentes Kagome siempre sabía cómo consolarlo. Y siempre con su mirada sabía cómo darle ánimos.

- Bien, haré mi mejor esfuerzo.

Dijo Inuyasha, Moroha estaba dormida, y no había más razón para quedarse allí, se despidió y se fue a su casa. Al llegar a casa, estaba solo. Su madre dejó una nota en la cocina, diciendo que salió en una cita con su padre. Que podía hacer ahora, aún era temprano. Son las 4pm. Aún era de día. ¿Qué podía hacer?


Hasta aquí, Inuyasha ahora vas a sufrir con la paternidad buajajajaja... ahora conocen el pasado de Kagome y Moroha.

Hay una persona que me pregunto, que si pasaron 8 años, porque Moroha tiene 6. verán Inuyasha se fue en abril 2022 ( por decir un año) y la historia está ambientada en septiembre 2021, Moroha nació en octubre. en realidad no han pasado 8 años, sino 7 años con 5 meses. pero me gustaba más decir 8 años. perdonen la confusión.

Los personajes no son míos son creación de Rumiko Takahashi solo la historia me pertenece