Capítulo I

¡Así NO debe pedirse un deseo!


Solo había una cosa que ella siempre había deseado. Solo una pequeña cosita a la que le había dedicado toda su atención, intentando conseguirla. Y ahora, ni siquiera sería capaz de pedir su deseo, todo gracias a cierto enano azul con complejo de Napoleón. ¡Había atravesado tantas cosas para por fin culminarlo! No podía hacer nada al estar atrapada en una celda, viendo cómo su deseo se iba a la ruina en manos de un monito azul.

-Nunca conseguiré a mi chico perfecto- pensaba una Bulma Brief realmente afligida.

El cielo estaba completamente negro, repentinamente, la majestuosidad del Gran Dragón iluminó el entorno, brillando elegantemente y mirando fijamente a Pilaf con sus enormes ojos rojos. Ella, que estaba viendo por un pequeño agujero en la pared, retrocedió un poco, sorprendida por su enorme presencia, no olvidando claro, su enojo y frustración al no poder hacer absolutamente nada.

-¡Haz algo Gokú! ¡Trata de romper el muro! ¡Intenta algo mas fuerte!

-Es lo que hago Bulma, Espera un momento...

El niño saltó y empezó a observar el pequeño orifico circular hecho en la gran celda gris por el que la peliazul había estado observando antes... Aunque en la cabeza de él se maquinaba otro plan...

-Kaaaaaaaaaaaaaa- Meeeeeeeeeeeeee...

Bulma sabía de lo que se trataba, rápidamente se deslizó muy lejos de dicho agujero, sonriendo para sí, viendo cómo se arremolinaba un gran destello de energía azul entre las manos del niño.

-Haaaaaaaaaaa Meeeeeeeeee

Gokú entonces extendió sus brazos permitiendo que la bola de energía llenara la celda.

-Haaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa...!

Bulma cerró sus ojos, preocupada de que la gran explosión no lograra sacarlos de ahí. Pero, para su suerte, la pared estaba completamente destrozada y fueron capaces de ver a Pilaf (y más importante, al Dragón) a unos cuantos metros de distancia.

-¡Perfecto! ¡Muévete o pierde!

Rápidamente la joven se coló por la puerta hecha por Gokú, sin importarle que gracias a su prisa casi pisa la mano del pobre Yamcha. ¡Nada iba a impedir que pidiera su deseo ahora!

-¡Mira enano! -dijo, parándose frente a un contrariado Pilaf, poniendo su típica pose de las manos en las caderas -A mí no me interesan tus planes, si quieres dominar el mundo o cualquier cosa que sea que quieras.

-¡Bulma...!- gritó Oolong acercándose a ella, completamente confundido sin entender a dónde quería llegar con esa conversación, su interés iba más allá de salvar al mundo, pero el cerdito no podía ver sus verdaderas intenciones...

Ella lo ignoró y continuó, muy feliz de tener la atención de pilaf lejos del Dragón.

-Déjame decirte una cosa - Bulma se detuvo unos momentos para ordenar sus pensamientos. -Rayos, ¿y ahora cómo se supone debo pedir eso?

-Mi paciencia disminuye- la voz de ShenLong los hizo temblar a todos- ¡Pidan su deseo rápidamente!

Pilaf regreso su atención al Dragón y comenzó a abrir su boca para pedir su deseo, pero las palabras nunca abandonaron sus labios debido a que la agresiva adolescente gritó con todas sus fuerzas:

-¡ESTE ES MI DESEO! ¡ME GUSTARÍA ESTAR CON MI HOMBRE PERFECTO!

-¿QUEEEEÉ?

Parecía que todos estaban completamente confundidos, tanto sus amigos como pilaf y sus secuaces. Pero eso no le importaba, ¡ella pidió el deseo tal cual lo quería...! Y ahora podía ver la concesión de éste al notar al Dragón asentir lentamente:

-Así sea.

Al principio pensó que nada sucedía. Ella había deseado estar con su hombre ideal porque obviamente si se quedaba ahí, tendría que pasar por más peleas con Gokú, y estaba segura de que el niño se las arreglaría más que bien sin su presencia.

Ya lo imaginaba tan ingénuo como siempre, devorando toda esa clase de insectos y lagartos que él amaba... Al mismo tiempo ella estaría degustando una encantadora, deliciosa y elegante cena en algún lugar hermoso con su príncipe soñado.

Dejó de estar perdida en sus pensamientos cuando vio los ojos rojos del Dragón parpadear rápidamente. Su luz parecía brillar a través del paisaje oscuro y una oleada de frío y miedo se deslizó a través de su cuerpo nublando su visión. Ya no podía escuchar los comentarios horrorizados de sus amigos o el estruendo de los relámpagos en el cielo. Todo lo que veía era negro, lo único que podía oír era el silencio, extraño y ensordecedor.

Su cuerpo se sentía apretado de repente, como si estuviera pasando a través de un tubo raro y estrecho. La oscuridad parecía envolverla, aplastándole las costillas y al mismo tiempo empujándola hacia arriba. El aire le faltaba y se sentía al borde del desmayo.

-¿Qué ocurre?

No podía dejar de pensar que tal vez, las esferas del Dragón no cumplen tu deseo tan a la perfección como se había imaginado al principio. Su cuerpo parecía estar atascado en ese vacío negro y pensó que pasaría una eternidad antes de poder ver algo de nuevo.

Pero en realidad, fueron tan solo unos segundos más.

Un destello de luz artificial fue lo primero que pudo notar. Poco a poco comenzó a entender que dicha luz provenía de una lámpara que estaba en el techo y que ella se encontraba acostada de espaldas en un piso extremadamente frío.

Auch! - Bulma intentó incorporarse pero sentía su cabeza extrañamente pesada, la curiosa habitación en donde se encontraba parecía dar vueltas por lo que volvió a caer al suelo, totalmente mareada.

-¿Qué demonios fue eso? - la peliazul sentía estar alucinando. Al poco rato, parecía estar viendo un poco más claras las cosas, frotó sus ojos azules con rudeza y trató de enfocar todo, pero, algo no andaba bien. Algo parecía fuera de lugar. No se encontraba en alguna costa romántica o en algún restaurante francés; no había tampoco ningún hombre guapo, alto corriendo hacia ella con los brazos abiertos.

Esa habitación estaba completamente árida. Paredes grises y blancas, un escritorio con papeles cuidadosamente acomodados, una cama en la esquina, todo esto era como la celda de una prisión, solo que menos alegre, de ser posible. Lentamente Bulma se sentó y puso sus manos abrazando sus piernas con un temor leve. -Ay, ¿en dónde estaré?

Se levantó y se acercó al escritorio para tratar de ver los papeles, pero todos estaban escritos en una lengua que ella no conocía. -¡Qué extraño! -Sus manos rebuscaron en los cajones en un pequeño intento de averiguar su paradero, pero lo único que veía eran armaduras y unos raros anteojos con solo una lente.

-Bueno, no pienso quedarme aquí todo el día- Bulma se aproximó a la puerta, pero vio que solo podía abrirse tecleando algún código. -Oh, genial- ella puso toda su atención al teclado. -Vamos Bulma, serás la dueña de la Corporación Cápsula algún día, lo menos que puedes hacer es hackear este miserable código- Pero no podía siquiera entender los números. No se parecía a ningún idioma que hubiese escuchado/leído antes, y no era precisamente una analfabeta. Contó en silencio en su cabeza, iniciando con los números más comunes, 1-2-3-4.

No se sorprendió cuando el marcador flasheó sin emitir un sonido volviendo a la normalidad sin abrir la puerta. -Bueno, intentemos de nuevo- pero esas combinaciones tampoco parecían ser las correctas. La chica se enfureció y presiono otro código al azar, sabiendo bien que esto era un tanto desesperado.

-¡Solo ábrete!- volvió a ingresar otra serie de números, pidiendo a Kami que la puerta de metal finalmente cediera y le permitiera salir de esa aburrida habitación, sin embargo, después del quinto intento la puerta tuvo suficiente y algo sucedió al momento en que sus dedos tocaban enter: el sonido agudo de una alarma se disparó. Una luz roja apareció iluminando toda la habitación, haciendo que Bulma temblara de miedo y se arrojara a la cama. Su corazón palpitando fuertemente.

Solo le tomó un segundo entenderlo.

-Alarmas escalofriantes, camas pequeñas e incómodas, cerraduras en las puertas que me impiden salir, ¡estoy en una prisión!

Ella mordió su labio.

-Oh no, ¿qué pasaría si el amor de mi vida es un asesino?

Bulma negó con la cabeza, tratando de calmarse, pero solo atinó abrazar sus rodillas contra el pecho.

-¿Qué tal si esto es un asilo? ¿Y si es un psicópata?

La lámpara roja continuo con su tarea, pero ahora podía oír gritos a través de la otra sala, algunos eran entendibles otros parecían ser el lenguaje de aquellos extraños números que no lograba comprender.

Su corazón seguía hundiéndose más y más en su pecho.

-¿Qué tal si es un asesino psicópata?

Ella no pudo evitar reírse un poco de eso, -Claro Bulma, como si el gran Dragon de verdad fuera capaz de enviarte a manos un asesino psicópata.

-¡Señor! ¡La alarma sonó del cuarto del Príncipe Vegeta!


Listo. Haha Primer Capítulo. ¿Qué creen que vaya a suceder ahora? xD

Bulma bella. Si te enviaron a manos de un asesino psicópata genocida xD hahaha Pero ya verás.

La historia está completa, pero la estoy editando para que quede mejor. Les sugiero que esperen.

Pueden seguirme en mis redes sociales si quieren conocerme más.

Escogí la canción de genio atrapado de Cristina Aguilera porque siento que le viene bien a toda esta situación haha

Los veo en el siguiente Capítulo (estaré actualizando cada semana).

Veo que tengo muchas lectoras y lectores de USA.

Les comento que tengo una academia en línea y tenemos estudiantes en LATAM, USA&UK.

Si están interesados en aprender inglés de una forma divertida, por favor mándenme mensaje.

Yo por ahora no doy clases, pero créanme que vería la posibilidad de abrir mi agenda para darle clases a una Vegetariana.

Bueno, por hoy es todo hehe

Les mando un Final flash de buena energía.

Brillen de Alegría.