Regreso a casa

Bulma cayó de pompas, el suelo suave y arenoso, el aire ligero, dándole un color rosado a sus mejillas.

-¿Qué pas…?

-¡Bulma!

Fue inmediatamente asfixiada por un pequeño niño vestido con un traje de entrenamiento naranja, cabello negro, rebelde y puntiagudo… Sintió una punzada de dolor ante su abrazo intenso.

-¿Gokú? ¿Eres tú?

-¡Bulma! ¡Estás a salvo! ¡Lo logramos! Las esferas del dragón funcionaron – rio feliz el niño saiyajin, aún manteniendo su agarre.

Su mente seguía divagando: -¿Es esto real? ¿Realmente estoy de vuelta en la tierra?

Nada tenía sentido, se encontraba a punto de desinstalar el rastreador. ¡Estaba en Karbos! ¡Con Vegeta! Pero sus ojos solo podían ver al pequeño niño abrazándola.

-Ew, funcionó niño, pero ¿te importaría soltarme? ¡Te has vuelto muy fuerte!

El pequeño la soltó, rascándose la cabeza con un aire de culpa.

-Es porque estuve entrenando con el maestro Roshi.

Bulma frunció el ceño, -¡Ese pervertido! Espero que pelear sea lo único en lo que te ha enseñado Goku.

-Eso creo. ¿Por qué no le preguntas? Estamos en kame-house.

Fue cuando se percató cuan brillante era todo, el sol radiando libremente, sin ese halo rojizo.

Realmente ya no se encontraba en Karbos, en medio de la nada, en un lado del universo que ni siquiera sabía que existía. Era surreal. Tocó la arena, hundió su mano y dejó que escapara suavemente entre sus dedos… El mar era maravilloso, tan azul, tan sereno. Miró las olas romperse a la orilla de la playa, una y otra vez, dejándola varada en un estado liminal. -Vegeta…

-¿No viste a nadie más aquí verdad? – La peliazul estaba prácticamente conteniendo su respiración, sin realmente procesar lo que estaba preguntando.

Gokú pestañeó confundido: -¿Alguien más? ¿De qué hablas?

-No sé, solo pensé que podría haber venido otro chico conmigo.

Sabía que la respuesta sería un no. Ellos no habían pensado en Vegeta… Es más, ni siquiera sabían de su existencia. -Nuevamente se encuentra solo… Ese simple pensamiento la partió en dos. Bulma suspiró profundamente, sin ser capaz de ver a su amigo, esa cola le recordaba al príncipe que dejó atrás. -¿Estás siquiera vivo?- Jeice pudo haberlo encontrado. Ella había estado esperando un rato, al menos se sintió como tal, considerando que era un poco impaciente en ocasiones. Pudieron haber sido solo 10 minutos, pero, ¿qué tal si fue más? Lo repentino de la oscuridad que la envolvió su regreso a casa le nublaba la mente. ¿Qué tal si había pasado más tiempo? ¿Qué tal si Vegeta había muerto?

Gokú sonrió y le agarró la mano, emocionado. -Oh, entiendo. – arrastrándola para rodear Kame House. -Es raro, él también estaba deseando traerte de regreso.

Los ojos de Bulma se abrieron de la emoción. -¿Realmente Vegeta se encuentra aquí? Pero ¿cómo puede eso ser posible? Su cerebro trabajaba para encontrar una respuesta. -Tal vez el dragón respetó mi promesa para con él o tal vez mi deseo anterior prevaleció pese al deseo de Gokú… pensó asintiendo para sí misma, sonaba los suficientemente racional. Había deseado estar con su hombre perfecto y si alguien la deseaba de regreso a la tierra, solo tendría sentido que…

¡Yamcha! – gritó el niño - ¡Yamcha! ¿En dónde te escondes? Sabías que Bulma vendría. – el pequeño saiya volvió a rascar su cabeza -Muchacho raro, estaba tan emocionado por traerte de regreso y ahora…

Bulma trató de enmascarar su desilusión. -¿En serio?

-Mmm, estuvimos entrenando para un gran torneo, Budokten…

Se escucharon los pasos tímidos de alguien acercándose. El chico vestía el mismo uniforme que Gokú, el kame kanji estampado en la parte superior del pecho, su cabeza sin un pelo y con 6 puntos en la frente: el Tenkaichi Budokai, idiota…

-Ajá, eso – dijo Gokú asintiendo- ¡El torneo de Artes Marciales! ¡Fue Asombroso! Yamcha y Krilin participaron, también este señor, Jackie Chun, que de hecho me ganó… Todo el torneo se retrasó y se puso raro porque un mono gigante apareció y destrozó la plataforma.

El pequeño niño a un lado del saiyajin suspiró: -Realmente eres tonto…

La reacción del chico le pareció graciosa y sus ojos se centraron en la cola de Gokú: ¿Había luna llena entonces?

-Sí, ya sabes… - los ojos del Krillin pasaron a Gokú - ¿Monstrúo? Gokú dijo que podía ser el mismo que mató a su abuelo, así que en realidad se supone que no debemos hablar de ello… - repentinamente estiró la mano – Por cierto, soy Krillin.

-Bulma.

-Sí, lo sé. Los otros siempre discutían sobre cuándo te verían de nuevo.

La peliazul puso los ojos en blanco, con fastidio. -¡El maestro Roshi es un pervertido! ¡Oolong se pasó con lo que hizo en la Montaña de Fuego!

-No habla del Maestro Roshi.

Una voz familiar le hizo quitar la vista de los niños para posarla sobre Yamcha, que ahora portaba un cabello corto que acentuaba sus facciones perfectamente. Su mente trabajaba confundida: -¿Yamcha?

- ¡Hey Bulma! – el guerrero suspiró antes de avanzar hacía ella con la boca abierta tratando de decir algo, pero completamente incapaz de articular palabra. Viendo la situación, Puar voló para colocarse detrás de él y toser, logrando así que su mente volviera a ponerse en marcha. El bandido pasó saliva y continuó: - Me alegra ver que estás bien.

Gokú jaló la orilla de la camiseta de Bulma: -Él realmente estaba preocupado por ti. Me dijo que le prestara el radar para reunir las esferas del dragón y desearte de regreso.

La ira comenzó a circular por el cuerpo de la joven: - ¡Entonces tú eres quien se quedó con mi radar! Kami, Gokú, estaba realmente preocupada. Me tomó demasiado tiempo diseñar y hacerlo funcionar… ¡Y tú vienes y lo robas!

-Lo siento Bulma, pero realmente quería encontrar a mi abuelo de nuevo después de que la esfera te concedió tu deseo.

La peliazul suspiró: -Qué niño tan inocente… Ese pequeño saiyajin realmente pensaba que su abuelo era la esfera del dragón de 4 estrellas. -Bueno, tampoco era que lo necesitara donde estaba…

¿A dónde fuiste Bulma? – dijo Yamcha por fin encontrando algo de voz para hablar.

La peliazul no estaba acostumbra a escuchar tanto su nombre, Bulma, Bulma, Bulma… Sus pensamientos seguían volviendo a Vegeta, su cabello y ojos negros, su innecesaria manía de llamarla: muchacha o debilucha, guardando el nombre Bulma para circunstancias en las que realmente valía la pena usarlo. En esta pequeña isla, siendo uno de los lugares más cálidos de la tierra, sentía un frío vacío en un interior… Extrañaba su calor, su energía, su fuego… -Vegeta… realmente te has ido… ¿Cierto?

Levantó la mirada del suelo a Yamcha, cuyos ojos mostraban una ligera preocupación. El ladrón del desierto, ahora luchador de artes marciales, era un chico extraño, pensó. Los siguió a lo largo de miles de kilómetros, tratando de robarles las esferas del dragón y, cuando finalmente las consigue, ¡la desea a ella de regreso! - ¿Qué gana él con ese deseo? Suavemente dijo: -Me gusta tu cabello.

Estaba en lo cierto cuando pensó en el Kame-hame-ha como una manera de salir de ese horno.

Sus deseos eran tan similares, tan vacíos, aunque hubiesen parecido lo más importante del mundo en aquel momento. No pudo evitar preguntarse qué hubiera pedido Vegeta de haber tenido la oportunidad… ¿Ser más fuerte que Freezer? ¿Su libertad? Sin embargo, ella nunca le contó todo… Sería como burlarse de su entera existencia. Él se las ingenió para sobrevivir, trabajó para volverse tan fuerte como lo era ahora y todo ese esfuerzo sería en vano si solo se pudiera desear por ello. El orgulloso príncipe no estaría contento. Tentado, pero no feliz de tomar esa salida tan fácil.

Se arrepentía de su decisión ahora… Tal vez si lo hubiera mencionado antes, él hubiera ido a buscarla a la tierra. Hubieran evadido tanta dificultad y finalmente estarían juntos.

-Gracias Bulma, escuché que a las chicas les gusta así ahora. El tuyo también es genial, me gusta así de largo.

La chica logró soltar una sonrisa a sus palabras, pero su estómago se revolvía en señal de queja. Desvió la mirada y miró de regreso a Gokú: - Tú tienes que ponerme al corriente con todo. ¿Cómo escaparon de Pilaf?

Krillin levantó una ceja y preguntó: - ¿Quién?

- ¡Oh si! El monstruo gigante apareció y destruyó el castillo por completo- respondió el pequeño saiya, triunfante, casi como si supiera que fue él el responsable de dicho desastre.

¿De verdad? – Bulma recordaba que deseó justamente eso para darle una lección al pequeño emperador azul. De reojo miró a Yamcha, quien empalideció ante el recuerdo.

Gokú continuó ignorando las expresiones de terror de los que lo rodeaban: -Y después de eso vine a entrenar con el maestro Roshi para el torneo. Aquí conocí a Krillin y a Launch, probablemente la conozcas luego, ahora acaba de estornudar… Después fuimos a la ciudad y nos encontramos con Yamcha de nuevo. Había estado entrenado para reunir las esferas del dragón y desearte de regreso.

- ¿De verdad? – Dijo Bulma riendo y viendo cómo se sonrojaba dicho guerrero. Era realmente difícil no pensar en Vegeta. Por Dios ¡Ella quería pensar en él! Aunque eso siguiera confundiendo el hilo de sus pensamientos y trayéndole un enorme sentimiento de culpa. Sin desearlo, le había abandonado y no podía hacer absolutamente nada al respecto sin poner en peligro su planeta. Se quitó el pelo azul que le caía en la cara, tratando de esconder su expresión de tristeza: -Eso fue realmente dulce Yamcha.

El chico se le acercó sin mirarla directamente, demasiado tímido para dicho contacto: -Me di cuenta que contigo mi deseo estaba cumplido. Cuando estábamos en el castillo de Pilaf, no me sentí aterrado al estar contigo, al menos no tanto como siempre. Y quería agradecerte.

- ¿Arruinando mi deseo, ah? – contestó ella jugueteando. Definitivamente había arruinado su tiempo con Vegeta y para ser honestos, se encontraba furiosa al respecto. Pero Yamcha solo estaba buscándola. Solo intentaban ayudarla. Pero se sentía vacía. -Gracias Yamcha. – Aunque no se sentía agradecida para nada.

Gokú sacudió las manos: - ¡Déjenme terminar! Entonces Yamcha me preguntó si sabía dónde habías conseguido el radar del dragón. Le dije que no tenía ni idea, pero que yo lo tenía gracias a que quería encontrar a mi abuelo cuando el torneo finalizara. Después del ataque del monstruo, tomaron tres meses para re construir la plataforma y para que Jaquie Chun y yo termináramos nuestro combate. El maestro Roshi dijo que mejor hubiéramos deseado reconstruir la luna, pero en cuánto Yamcha le dijo que te traeríamos a ti de vuelta, el viejo se emocionó muchísimo.

-Por supuesto, viejo pervertido.

Gokú rascó su cabeza: -Ya le encontramos una chica, no entiendo por qué querría otra. Simplemente me parece tonto.

Krillin suspiró y palmeó su espalda: Gokú, si algún día tienes hijos, realmente será un milagro.

- ¿Hijos? Krillin, la gente no tiene hijos – respondió el mini saiya con el semblante serio.

La boca de su amigo se abrió y su quijada cayó en sorpresa: - ¿Entonces de dónde vienen los niños? Explícame.

- ¡Del cielo, por supuesto!

Ambos, Krillin y Yamcha se encontraban en shock y sin palabras para responder, obligando a Gokú a seguir: -Eso fue lo que me dijo el abuelo. Le pregunté cómo llegué a él y me dijo que caí directo del cielo.

- ¿Debería decirle que es un saiyajin? – Pero ¿cómo iba a explicarles algo así? – Oh Gokú, conocí a tu príncipe mientras me fui. Sí, tu príncipe. Eres un saiyajin, ¿no sabías? ¿Qué es un saiyajin? Oh pues mira, es una raza prácticamente extinta de guerreros alienígenas. También tienes un hermano mayor. ¿Por qué estás aquí? Fácil, originalmente fuiste mandado a la tierra para destruirnos.

Claro. Un cuento maravilloso. Eso saldría de perlas.

-Ay Gokú- gruñó Krillin- No hay duda que eres un tonto. Probablemente caíste de cabeza.

- ¡Hey! Eso no es muy amable – respondió el saiyajin, azotando su cola en señal de molestia.

- ¡Lo siento Gokú! Pero es verdad. Olvida los niños, serás afortunado si te llegas a casar.

- ¿Casarme? ¡Oh! Hablas de comida, Milk estaba hablando de eso.

El chico vio a su amigo con desesperación y palmeó al saiyajin en la espalda. -Entremos a la casa Gokú.

- ¡Oh! ¿El Maestro Roshi preparó casarme?

Krillin empujó a su amigo en la espalda, rumiando mientras regresaban. Dejaron atrás a Bulma y a Yamcha, solo con cangrejos y peces les hacían compañía. Puar ya había entrado por la ventana ante una miradita que Yamcha le dio.

- ¿Conseguiste tu deseo? – preguntó Yamcha repentinamente, ya sin tartamudear, pero guardando su distancia.

-No. – salió de su boca antes de siquiera pensarlo. Ella no había conseguido a su novio perfecto. Fue enviada a un mundo que apenas entendía, ¿para hacer qué? ¿Para conocer, enamorarse de ese príncipe y luego salir súbitamente de su vida? No había modo de verlo de nuevo, incluso si se encontraba con vida. -Tiene que estar con vida. Se encontraba demasiado lejos, años luz, universos… Como sea, no importaba. Él estaba atrapado allá y ella no podía regresar. -Podría desearlo aquí en la tierra.

Pero pronto abandonó ese pensamiento. ¿Cómo lo explicaría? Vegeta, el terco y orgulloso príncipe sería su… ¿Qué? ¿Su invitado? ¿su novio? Simplemente él no encajaría en ese pequeño mundo, no mientras Freezer viva cazándolo como un fantasma. -Incluso si se encuentra con vida. Aún si ella lo deseara en la tierra, Freezer podía llegar a seguirlo. Raditz y Nappa sabían que ella era terrícola y no podía precisamente confiar en ellos. No, desearlo en la tierra no era una opción. Tampoco estar juntos lo era… Tenía que olvidar lo que pasó, recordarlo solo como una casualidad cósmica.

-Lo siento. Te hubiera deseado traerte de regreso antes, de haberlo sabido. – respondió Yamcha.

Lo sintió aproximarse por detrás, sus ojos oscuros en ella. Él era un guerrero. Como Vegeta. Era un bandido, algo peligroso, alguien aventurero. ¿Acaso no amaba ella la aventura?

-No- dijo, contoneando su cuerpo, cachando a Yamcha por sorpresa. Trataba de distraerse a sí misma, colocando sus manos en las caderas, exagerando molestia.

-Bu-Bulma…

Su nerviosismo la hizo sonreír. - ¿Me quería de regreso no? Haha no puedo culparte…

Yamcha continuó sonrojado: Tú si que eres especial. No estoy seguro de que algún día llegue a entender a las chicas.

-Permíteme ayudarte – ofreció la peliazul, tendiéndole la mano.

La miró con curiosidad antes de tomarla, aguantando la respiración e intentando con todas sus fuerzas no desmayarse. La voz de ella fue suave: -Es decir, será…

Conveniente, simple, fácil.

Esas eran las palabras que quería decir. Sin complicaciones. Sin esfuerzo. Todo lo que ella y Vegeta no eran. Bulma sonrió lánguidamente, su pensamiento en el príncipe la dejó muda.

Yamcha asintió, mordiendo sus labios, demasiado shockeado para contestar. Su agarre en Bulma se hizo más fuerte, sacándole una sonrisa a la peliazul.

-Podemos entrar si quieres, me gustaría ver a Oolong.

-Me alegra que estés aquí conmigo Bulma.

La chica se sonrojó ligeramente ante las palabras de Yamcha. Permitiéndose a sí misma intentar olvidar, aunque realmente parecía una tarea imposible. Bulma estaba de regreso en su mundo de nuevo, ese pequeño mundo donde la gente no deseaba libertad o poder ilimitado. Pequeños emperadores tal vez lucharían por tener el control de la tierra, pero si alguna vez lo conseguían, no sabrían qué hacer con ello. Ellos no querrían matar a todos en el planeta para transformar la tierra en un spa o en un resort, todo para satisfacer algún deseo absurdo. Aquí a lo máximo a lo que se aspiraba era a superar tus fobias; Pequeños niños querían encontrar a sus abuelos; Los mayores solo querían hablar con chicas, no escapar de sus dueños porque eran esclavos. Una chica, tontamente e ilusamente deseaba novios perfectos. Un sueño que claramente era imposible.

Continuará…

…..

Wow, por fin acabé esto.

Créanme que jamás fue mi intención dejarlo a medias.

Esta será la única vez que lo cuente y para quién quiera conocerme más, puede leerlo.

Cuando comencé a traducir este FF me encontraba estudiando arquitectura y trabajando.

De repente, ya no podía más con el trabajo, renuncié, al mismo tiempo, me detectaron un quiste de 25 cm que tenían que operarme de urgencia y dejé arquitectura.

Mi vida fue un caos, me sentía sola, abandonada, sin propósito… Ha sido lo más difícil que he tenido que atravesar en la vida. Después de eso, estaba perdida. No sabía qué hacer de mí y me sentía un total fracaso. Fue cuando recordé mi amor por los idiomas e ingresé a estudiarlos. Aprendí francés e italiano y se me dieron de forma tan bendecida que resulté ser la mención honorífica de mi generación. Claro, nada fue sencillo, mis padres ya no querían apoyarme y mi carrera era demasiado costosa, por lo que trabajaba y dormía solo 3 horas al día para poder tener las mejores notas en mis certificaciones internacionales y pues, poder cumplir en el trabajo. Cuando terminé la escuela suspiré, pero me duró poco, porque me mudé a CDMX y empecé a trabajar en una empresa alemana.

Todo pasaba muy rápido, vivía para trabajar y casi nunca tenía dinero.

Después se viene la pandemia, me quedo sin trabajo y por fin me di un tiempo para descansar.

Algunos de mis estudiantes (porque aparte de trabajar en la empresa alemana, daba clases de inglés en el IPN), me empezaron a decir que les diera clases particulares. Haha

Yo no aprendí y me volví a llenar de trabajo hahaaha de 7am a 12pm pero ahora sí, todo el dinero era mío. Luego, fundé mi propia academia en línea (ya me siento una Bulma con mi CC hahahaha), y pues, después de por fin tener paz en mi vida, volví a esto. Obviamente es la versión resumida de lo que pasó en tanto tiempo, pero créanme: pueden vivir de lo que aman. Si alguna lectora la está pasando mal, estas palabras son para ti: Tú puedes. Respira, descansa, todo pasa. Vas a conseguir lo que quieres. Yo pude, tú puedes. Te universo te presentará las oportunidades, solo mantén siempre fija tu meta y que nada ni nadie te desvíe de tu objetivo.

Les mando un abrazo a todes.

Les comento mis planes en FF porque volví con todo:

Traducir la secuela de make a wish.

Re editar make a wish para darles una major traducción.

Escribir gota a gota y empezar a escribir (y subir) mi versión de los 3 años.

Por fin tengo tiempo para hacerlo.

Espero seguir contando con ustedes cómo hasta ahora.

Gracias de corazón.

Si quieren saber más sobre mí, pueden encontrarme en la página de FB: el harén del Príncipe Vegeta hehehe

Si quieren saber de mi escuela, en FB/IG: Worldwide Citizens Academy.

Abrazos saiyans.

Con Cariño: Vasi (aikaterina).