Capítulo 5
-Phil, ¿por qué le han ordenado a Steve que ignore los motivos de Iron Man y que sólo lo haga caer? –Clint no se anduvo con rodeos esa noche mientras cenaba con Phil.
-SHIELD está siendo presionado a ello –Phil fue franco.
-¿El Consejo de Seguridad Mundial? –indagó Clint -¿Por qué? Sí, es una peste. Agravante, sí. Frustrante, sí. Pero es una amenaza financiera. Todo lo que hace puede ser reparado o reemplazado. Y a veces es más como una broma que un ataque.
-El dinero posee intereses de los poderosos. –le recordó Phil –Los poderosos tienen influencia. Una muerte es una tragedia, un millón es estadística. El Senado. El Consejo de Seguridad Mundial. Ellos están protegidos de ataque en su contra. Es improbable que resulten dañados por las acciones de algún Supervillano. Incluso si son atacado, son más valiosos vivos que muertos. Y ellos lo saben. Pero los ataque de Iron Man los afectan directamente. Sus cuentas bancarias reciben el golpe. Y para ellos, eso lo hace una ataque personal.
-Esa no debería ser la razón de nuestras prioridades –declaró Clint.
-Pero lo es. –Phil encogió los hombros –Necesitamos del favor de esas personas para continuar con el financiamiento e inmunidad que tenemos. Así que tenemos que cumplir con sus deseos. Además Iron Man también destruye armas. Mientras que no está haciendo un impacto significativo en el mercado de las armas personales, son las cosas grandes lo que se está volviendo difícil de conseguir. Ningún misil Jericó de IS ha logrado llegar a su destino desde que Iron Man. Él tiene un plan. Sin embargo nadie con influencias está interesado en averiguar cuál es. Solo lo quieren fuera del camino. No les importa cómo. Si puedes les gustaría exhibirlo como un premio luego de su derrota. Pero si muere en batalla, también lo aceptarán.
-¿Y tú?
-Me gustaría saber porque. Pero he aceptado que es más probable que no. Dile a Steve que deje de buscar. Se meterá en problemas. Y no hay manera de predecir donde atacará Iron Man basados en sus ataques anteriores. Yo lo intenté.
Clint asintió y se concentró en su comida otra vez. Trató de no dejarle ver a Phil que preferiría compartir cama con su Supervisor. En lugar de su situación actual donde era más como un inquilino que nunca se molestaba en pagar, pero compensaba haciendo las compras, cocinando y limpiando.
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Clint acababa de regresar de una misión larga. Como hábito estaba acurrucado en su lugar feliz dentro de SHIELD (aún tenía que recibir permiso para salir de la base después de su reporte).
-Algo anda mal con Tony. –Steve golpeó suavemente uno de los ductos de ventilación.
-Buenos días a ti también. –dijo Clint mientras salía -¿Cómo sabías que estaba aquí? Nunca estoy aquí… oficialmente.
-Escuché tu respiración –Steve encogió los hombros.
-¿Mi respiración? –Clint lo miró -¿Es en serio?
-Es muy distintiva. –rebatió Steve –Algo está mal con Tony.
-¿Cómo qué? –preguntó Clint mientras los dirigía a una sala vacía cerca -¿Su TEPT empeoró?
-No lo sé. –Steve frustrado pasó una mano por sus cabellos –No lo sé. Se está alejando. Y no dice porque. Está usando mangas largas todo el tiempo. Incluso en interiores. No se quita los lentes. Y las puntas de sus dedos… tienen pinchazos. Como si se hubiera clavado a sí mismo una aguja múltiples veces, y por un periodo prolongado de tiempo.
-¿Cuánto tiempo lleva esto?
-¿Cómo un mes? –Steve se encogió de hombros – No estoy seguro. No lo noté al principio, estoy seguro de ello. Mira, cada vez que pregunto él me evade. Está pasando más tiempo en su laboratorio de lo que creo sea sano. Algo está mal. Y él no me dice. No me dice nada.
-¿Qué quieres que haga?
-Le agradas. Cuenta contigo como amigo. Tal vez piensa que soy muy cercano. Tal vez hable contigo cuando no está dispuesto a hablar conmigo.
-No soy el experto en hacer a la gente hablar. Te iría mejor con Tasha.
-No confía en ella. Lo sabes. Su risa es muy falsa. Muy forzada. Nunca se quita los lentes alrededor de ella. Tu robas sus lentes. Los quitas de su cara y no se queja. En lugar de eso se ríe. Confía en ti. Una vez me dijo que mientras crecía siempre deseó tener un hermano menor. Y que parecía que había conseguido uno.
-Y le dices cosas a un hermano que no le dirías a un amante. –Clint asintió –Entendido.
Frunció el ceño al ver el ligero rubor de Steve.
-¿Han llegado más lejos que sostener manos verdad? –presionó Clint.
-Nos besamos. –se defendió Steve.
-¿Y no más lejos? –Clint lo miró -¡Dime que al menos se han quitado las camisetas!
-Estamos llevando las cosas lento.
-Santísima… ¡Capitán! Esto no es lento. Es positivamente glacial. No, es peor que eso. Acelera un poco las cosas.
-Tony es quien está marcando el paso. –Chasqueó Steve –No voy a presionarlo.
-¿Tony? –exclamó Clint -¿El Maestro del Acostón de una Noche? Incluso si no se ha acostado con tantas personas como dice su reputación, siguen siendo muchas… Ok, ahora sé que algo le pasó. Déjame conseguir permiso para salir e iré a hablar con él.
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Clint se había convertido en una cara reconocida en el conjunto departamental de Tony. Al punto del que el portero asintió y le sonrió.
-Hey Shadi. –Clint sonrió -¿Cómo te va?
-Bien, Señor Barton. –contestó Shadi –No había venido en un buen rato, señor.
-Negocios. –Clint se encogió de hombros –Me mantuvieron del otro lado del mundo.
-Muy bien, señor –Shadi asintió.
Clint entró en el elevador y presionó el botón para la entrada del penthouse. Como siempre se preguntó porque no había más seguridad para llegar al penthouse. Cualquiera podría entrar al elevador y llegar al llegar al piso de Tony. Mientras que entrar dentro del penthouse requeriría de habilidad con las cerraduras que Tony tenía para protegerse, no tomaría mucho forzar la puerta y causar daño (sino muerte) de esa manera.
Gaje del oficio, Clint a menudo pensaba como matar a alguien. Siempre se sentía mal más tarde cuando lo hizo con un amigo. Pero saber cómo lanzar un ataque era el primer paso en saber cómo detener tal ataque. Así que no se sentía mal pro mucho tiempo.
Clint no se molestó con el timbre. No era su estilo. En su lugar tocó la puerta de madera. Usó el viejo patrón de "Shave and a Haircut, two bits".*
Apenas había terminado cuando la puerta se abrió. Sin embargo no había sido Tony quien la había abierto. Parecía que se había abierto por si sola.
Con cuidado Clint entró al hogar de Tony. Sus ojos yendo de izquierda a derecha. De arriba abajo. Buscaba signos de alguna amenaza.
Steve no había bromeado cuando dijo que algo andaba mal. El olor de alcohol en el aire trajo demasiados recuerdos para el gusto de Clint. Podía ver las botellas alineadas. Todas abiertas.
Clint recordó esa palabra repetida en los archivos de SHIELD: Alcohólico. A pesar de la palabra, esta era la primera ver que podía recordar oler casi esta misma cantidad de alcohol en casa de Tony. No lo había notado, pero en las noches de películas el único alcohol en la casa era el que Clint o Steve llevaban. Y Tony jamás lo tocaba. En su lugar se restringía a si mismo con jugos de frutas o refrescos.
El único consuelo es que todas las botellas estaban amontonadas cerca del lavabo, como si hubieran vaciado el alcohol en él. Clint esperaba que eso fuera verdad.
-¿Tony? –llamó Clint después de asegurarse de que no había nadie en las cercanías.
Sería mejor no pretender que no estaba allí. Su golpeteo en la puerta había prevenido que esa fuera una opción. Sin embargo actuar el papel del visitante amigo inofensivo podía ganarle el tiempo extra necesario si había algún villano en el penthouse.
-¿Clint? –contestó Tony.
Clint siguió la voz hasta que encontró a Tony, que estaba en el 'estudio'. Más como una sala familiar con muebles acolchonados. Era ahí donde tenían la mayoría de sus noches de películas y de juegos.
Tony estaba sentado en el suelo rodeado de libros y hojas de papel regadas. Algunos papeles estaban rayados. Otros estaban desgarrados de manera que no había forma de reconstruir la imagen que alguna vez habían tenido.
Pero era el mismo Tony quien le causó la mayor angustia a Clint. El color del hombre se había ido casi completamente. Su piel era casi del mismo color que la crema cortada. Además de las bolsas oscuras debajo de sus ojos, casi escondidas por las ligeramente entintadas lentes que usaba. Su cabello era un desastre y su vello facial no había sido recortado en lo que Clint estimaba una semana.
Sus ropas habían sido usadas alrededor de tres días si Clint tenía que adivinar y estaban manchadas con aceite de motor y grasa.
Sus manos temblaban y estaban envueltas alrededor de una gran taza de lo que parecía ser café.
A juzgar por el par de tazas tiradas a su alrededor no era su primera. Había también un par de latas de Caf-Pow tiradas cerca.
Clint podía apostar que Tony no había dormido en los últimos días, y a menos de que alguien le confiscara toda la cafeína en el futuro cercano probablemente no lo haría en unos más.
-Hola –Tony frunció el ceño –No llamas. No escribes. Uno pensaría que ya no te importo.
-Me importas. –contestó Clint –Lo siento. Estaba en la parte equivocada del mundo. Diferencia de horarios. Y no creí que fuera a estar ahí tanto tiempo. El trabajo se fue a la mierda. Supongo que por eso enviaron un agente solucionador de problemas.*2
Agente solucionador de problemas, Clint bufó mentalmente cada vez que decía esa frase como parte de su pantalla de civil. Él era problemas. Y era un agente. Era la perfecta descripción para él y su trabajo. Y aun así era lo suficientemente normal para que nadie mirara dos veces. Particularmente no con la apariencia de Clint. A pesar de sus músculos bien marcados Clint siempre se veía indefenso cuando vestía de manera civil. Parte de esto era debido a su forma de vestir. Lucía como un hombre joven que se ejercitaba mucho. No un altamente entrenado espía y asesino.
-¿Estás bien? –le preguntó Clint a Tony –No te ves bien. Steve está preocupado por ti.
Clint se sentó cerca de Tony. Vio como el anteriormente industrialista se tensó y se acurrucó ligeramente como si esperara un ataque del que no podría defenderse.
Clint gentilmente quitó la taza de las manos de Tony y la olfateó ligeramente. Podía sentir la cafeína despertándolo, solo por el aroma. Era básicamente un expreso puro en una taza de tamaño estándar. Suficiente cafeína para mantener a un hombre promedio trepando por las paredes por dos días seguidos.
Dejó la taza a un lado, muy lejos de Tony.
Por favor Tony –Clint se acercó lentamente para tocar la rodilla de Tony –Algo está mal. Puedo verlo, claro como el agua. Por favor déjame ayudar.
-No puedes –Tony negó con la cabeza.
-Puedo –discutió Clint –Y quiero. Quiero ayudar.
-No puedes. –Tony cerró los ojos –No hay nada que puedas hacer. Solo vete.
-Pruébame. –rebatió Clint –Puedo pelear con lo que sea.
-No esto –Tony rio –No puedes ayudarme con esto.
-Lo que sea que necesites –dijo Clint –Solo dime, lo conseguiré.
-¿Puedo preguntarte algo personal? –susurró Tony.
-Por supuesto. –Clint estaba sorprendido por el cambio de dirección de la conversación, pero le siguió la corriente.
-Si supieras que tu próximo cumpleaños fuera el último cumpleaños que fueras a tener, ¿qué harías?
-Lo pasaría con la gente que me importa y a quienes les importo. –respondió Clint inmediatamente –Y pelearía. Pelearía contra lo que sea que me estuviera matando por un año más. Un mes más. Una semana más. Un día más. Una hora más. Un minuto más. Un segundo más. Y seguiría peleando hasta el final. ¿Es sobre esto Tones? ¿Estás muriendo? ¿Qué te está matando?
-Afganistán. –Tony rio amargamente –Afganistán está matándome. Yo estoy matándome. Me tomo mucho tiempo. No debería haber durado una semana. En su lugar alrededor de un año y sigo aquí.
-¿Qué puedo hacer para ayudar?
-Nada. No hay nada que puedas hacer para ayudar. Este es el resultado de mi tonto orgullo. Mi propia estupidez. Estoy muriendo y moriré. Estoy peleando todo lo que puedo, pero no es suficiente. No puedo contra esto.
-¡Por supuesto que puedes! –estalló Clint -¡Eres el Maldito Tony Stark! No hay nada que no puedas hacer. Y si no puedes pelear solo, bueno… cuando no puedes correr, te arrastras, y cuando no puedes arrastrarte… cuando no puedes hacerlo, encuentras a alguien que pueda cargarte.
-¡Fuera! –gruñó Tony -¡Fuera! ¡Fuera! ¡Fuera!
Tony se había levantado. Y su voz cada vez era más y más fuerte. Más y más frenética. Básicamente estaba gritando ahora.
Clint había caído en el repentino cambio de emociones y situación. De alguna forma las palabras de Tony tocaron esa pequeña parte de su cerebro e invalidó su proceso normal de pensar. Antes de que supiera lo que había pasado se había arrastrado lejos de Tony, hacia la puerta. Una vez lejos del alcance de Tony, se dio la vuelta y gateó, eventualmente poniéndose de pie y corriendo fuera del penthouse.
No se detuvo hasta que estuvo a mitad de camino bajando las escaleras. Su corazón aun palpitando en su pecho.
Sus piernas colapsaron debajo de él. No era cansancio físico. Sino el entrar en shock. Y aunque Clint había lidiado con muchas situaciones antes que pondrían a una persona normal en shock, esto era diferente.
En todo el tiempo en que Clint había conocido a Tony, el billonario raramente había alzado la voz y nunca parecía estar visiblemente alterado. Había estado disgustado, dolido, cauteloso, culpable y cualquier otra emoción negativa. Pero no a este grado.
Steve tenía razón. Y Clint estaba completamente seguro de que Tony creía que estaba muriendo. Y no podía evitarlo.
