Nuevo capítulo traducido!

Lamento la demora, gracias por seguir esperando la continuación de esta bella historia.

Capítulo 10

La siguiente mañana Steve y Clint se encontraron en el departamento del primero bebiendo tazas de café.

—Está aterrado. —murmuró Steve.

—No. —Clint negó con la cabeza —Determinado y alterado. Pero no aterrorizado. No quiere volver a ser lastimado por una arma creada por el mismo.

—¿Quién le pediría hacer esto?

—Nosotros lo haríamos. —suspiró Clint —SHIELD lo haría. Ví cuando cuando ocurrió..

—¿Por qué?

—Fury quiere un tener Iron Man para sí mismo.

—Tony no podrá hacerlo. —murmuró Steve —Incluso la ingeniería inversa necesita algo a partir de lo que trabajar.

—Es un genio. —Clint cerró los ojos —Hemos trabajado con Reed Richards antes, ¿Lo recuerdas?

—Si.

—Tony es tan o más inteligente que él. —explicó Clint —Personalmente yo diría que más. Pero eso es principalmente porque Richards se enfoca en la teoría. Tony se enfoca por completo en la práctica. Richards pasaría años estudiando un arma para descubrir todo acerca de cómo su desarrollo se refleja y afecta a la cultura de la que proviene. Tony la desarmaría, averiguaría como funciona, cómo está hecha y como mejorarla. Esa es la diferencia entre ellos.

—Richards no es para nada como Tony.

—Lo sé. A mí de hecho me agrada Tony. Richards me desespera. Mira, la mayor parte de esto es mi culpa.

—¿Por qué?

—Porque reporté que ví un arco en el laboratorio de Tony.

—Taller. —lo interrumpió Steve —Él lo llama su taller.

—Okay. —asintió Clint —Su taller. Tony me dijo que lo construyó después de ver a Hawkeye en acción. Supongo que Fury pensó que si Tony había estudiado a Hawkeye y construído un arco, definitivamente podía crear una armadura de Iron Man. Al menos en teoría. Para ser honestos, creo que tiene razón.

—Igual le tomaría meses. —le recordó Steve —Tony va a pasar un infierno construyendo esa cosa por meses.

—¿Meses? —Clint alzó una ceja —Apuesto a qué serán dos meses a lo máximo. Un mes a lo mínimo. Te dije que es un genio.

—Howard no podría hacer algo como eso.

—Tony no es Howard. —Clint negó con la cabeza —Ni siquiera lo pienses. Por lo que sé... comparar a Tony con Howard es como comparar a un Profesor de Universidad con un estudiante del primer año. No hagas eso. Creo qué en parte por eso ambos no se llevaban bien. Creo que Howard podía ver que Tony era más inteligente que él y se sentía intimidado.

—¿Por qué? —preguntó Steve —Howard nunca se sintió intimidado por mí y yo era más fuerte que él. Él tenía lo suyo sin importar lo mejor que alguien podía ser en determinada área. ¿Por qué se sentiría intimidado por su propio hijo?

—Porque —insistió Clint —Howard siempre fue la persona más inteligente del lugar. Así que ¿de repente descubrir que ya no lo era? ¿Que en lo único es que había construido su reputación y forma de vida ya no era verdad? Eso debió de haber sacudido su mundo. Creo que eso es lo que pasó. Pero yo no estaba ahí. Así que no sé. Lo único que puedo hacer es suponer. Lo que no me agrada.

Los dos se sentaron en silencio por un largo rato.

—¿Realmente es tan inteligente? —susurró Steve.

—Sé que es difícil de creer. —rió Clint —Especialmente considerando que los dos lo hemos visto quedársele viendo a una trampa china y tratando de sacar sus dedos de ahí por más de una hora.

—Estaba medio dormido. —lo defendió Steve.

—Lo sé. Pero eso no lo hace menos gracioso. —le recordó Clint —Y sí. Es así de inteligente.

—¿Que tan malo crees que sería si voy y golpeo a Fury en la cara?

—Uno, mucho. —Clint empezó a contar con sus dedos —Dos, ¿puedo ver? Tres, ¿puedo filmarlo? A mí tampoco me gusta lo que Fury le está haciendo a Tony.

—Ustedes dos son como hermanos.

—Él es fácil de querer. —Clint se encogió de hombros —Oh y Tony dijo que él escogería quien usaría la armadura. Acordó que SHIELD le evaluaría, pero él hace la primera elección.

—¿Tú crees que escogerá a alguno de nosotros?

—Es una opción lógica. Pero no me gustaría estar dentro de un traje grande y pesado. No importa que tan ágil se vea Iron Man cuando hace sus maniobras. ¿Y soy solo yo o ese hombre cambia de trajes más que algunas mujeres cambian su cabello?

—No eres solo tú. —rió Steve —Aunque supongo que cuando logramos dañarlo tiene que repararlo. Así que probablemente trata de mejorarlo.

—Supongo. —dijo Clint.

—Desearía saber qué es lo que se propone.

—Únete al club.

Al rededor de dos semanas más tarde, Steve aporreaba la puerta de Clint (léase: de Phil).

—¿Qué pasa? —Clint lo vió con ojos somnolientos.

—Necesito que vengas conmigo. —dijo Steve —Necesito... necesito...

—¿Civil o SHIELD? —murmuró apenas audiblemente Clint.

—Civil. —contestó Steve rápidamente —Sólo necesito un amigo.

—¿No puede hacerlo Tony?

—¿No esto? —Steve negó con la cabeza —Es muy riesgoso.

—¿Riesgoso para qué? —parapadeó Clint —Dijiste que era como civil.

—Riesgoso de que Tony averiguará sobre... ya sabes. —Steve agitó una mano con desesperación.

A pesar de la completa falta de pistas por parte de Steve, Clint logro entender el problema. A donde fuera que iban a ir, porque no había duda de que Clint iba a ir, había riesgo de que la identidad de Steve podía ser expuesta.

Clint suspiró, agarró una mochila bien equipada que estaba cerca de la puerta y salió de la casa. Subió con facilidad detrás de Steve en su motocicleta y agradeció a su suerte que prefería usar jeans y botas de forma de que estaría más protegido si pasaba lo peor y tenían un accidente.

Steve le pasó el casco extra y arrancó.

—¿A dónde vamos? —preguntó Clint después de un largo periodo de silencio.

—¿Qué tanto sabes sobre los Comandos Aulladores?

—Lo mismo que cualquiera. —Clint se encogió de hombros —Probablemente un poco más, tomando en cuenta que vivo con el mayor fan de Capitán América de la región.

—¿Cuántos de ellos siguen con vida?

—¿Oficialmente? —Clint tuvo que pensarlo un momento —Ninguno de ellos. Al menos ninguno de los Comandos Aulladores oficiales. Peggy Carter sigue con vida, pero no sé donde está viviendo. Hasta donde sé, nadie sabe.

—Eso es lo que pensé. —Steve terminó la conversación.

El camino fue largo, pero Clint estaba acostumbrado a largos ratos de inactividad y observación así que, aunque estaba aburrido, no estaba muy molesto con el silencio. De todas formas Steve era por naturaleza una persona callada. Bastante además. Especialmente cuando estaba alterado.

Aunque Clint se sorprendió cuando Steve paró frente a una gran mansión, las impresionantes puertas de la reja firmemente cerradas; no era el lugar en que se esperaba que terminarían.

El letrero en el muro llamaba al lugar "Crocker's Folly".

Inclinándose hacia el frente, Steve apretó el botón del sistema de Intercom.

—Steve Rogers e invitado, ¿de visita? —era claramente una pregunta.

—Lo esperábamos, señor. —la respuesta fue inmediata —Por favor entre.

Los jardines detrás de los muros eran tan lujosos como se veía el exterior. Pero también eran más cómodos y hogareños de lo que Clint esperaba. Steve condujo todo el camino hasta la entrada de la casa principal, pasando al lado de lo que parecían casas más pequeñas.

Al entrar en la casa, Clint notó que estaba distribuida como un lujoso hotel campestre. Pero igualmente, más hogareño de lo que Clint se hubiera imaginado. Aunque Clint no había estado en muchos lujosos hoteles campestres. No por mucho tiempo y usualmente no usaba la puerta frontal.

Todo se veía diferentes detrás de escenas después de todo.

—Buenas tardes, señor. —los saludó de forma amable el hombre detrás del mostrador —Me indicaron que le informará que los esperan en la Sala Barnes.

Clint sintió un escalofrío recorrerlo ante el comentario. Vió a Steve tensarse ante lo que dijo el hombre.

Sin pensarlo, ambos siguieron las indicaciones que les habían dado.

—Steve, —murmuró Clint —¿qué ocurre? Apoyaré tu coartada. No importa cual sea. Pero necesito saber cuál es.

—Ninguna, —exhaló Steve —solo la verdad. Sólo necesito un amigo a mi lado.

Steve abrió la puerta.

Dentro y habían tres hombres. Dos de inmediato, aunque lentamente, se pusieron de pie y saludaron. El otro saludó desde su silla de ruedas.

—Capitán. —dijeron todos.