Capitulo 11
—En descansó —susurró Steve mientras Clint cerraba la puerta.
—¿Quién es tu amigo Cap? —preguntó el hombre de color al tiempo que todos volvían a sentarse.
—Llámalo Clint, Gabe. —contestó Steve —Los extrañé.
—Seguramente no tanto como nosotros a ti Capitán. —dijo el hombre asiático —Tú solo nos extrañaste por poco más de un año. Nosotros te hemos extrañado por más de setenta años.
—Clint, —Steve se giró para encarar al arquero —conoce a los Comandos Aulladores. Gabriel 'Gabe' Jones. James 'Jim' Morita. Montgomery 'James' Falsworth.
—Se supone que todos ustedes están muertos. —exclamó Clint.
—Puedes agradecerle al chico por eso. —sonrió James —Nos mantuvo a salvo. A todos.
—¿El chico? —Steve frunció el ceño.
—Nuestro chico. —diji Jim —Nuestro muchacho. De Howard por sangre. Pero nuestro por derecho. Él vino a nosotros, hace mucho tiempo, y dijo que quería darnos un lugar donde estuviéramos a salvo. Donde cuidarán de nosotros. Donde pudiéramos desaparecer.
—Y vino en buen momento. —agregó Gabe —Por mucho que disfruté haciendo lo que hicimos y tengo muy buenas memorias de nuestros tiempos como los Comandos Aulladores... odiaba las repeticiones de lo que habíamos hecho cada diez años. Las entrevistas. La prensa. El acoso.
—Tony nos ofreció un retiro de todo eso. —dijo James —Oficialmente morimos. Nuestras familias lo saben y nos visitan frecuentemente. Pero no hablarán de ello. Mi esposa está aquí.
—La mía también. —asintió Gabe.
—Si hubieran sabido que seguimos vivos cuando hiciste tú gira de regreso, —sonriò Jim —hubiéramos vuelto a ser entrevistados y seguidos. Solo que diez veces peor.
—¿Estás bien Capitán? —preguntó suavemente Gabe.
—Yo debería preguntar eso —Steve se hundió en su silla.
—Es solo la edad Steve. —James sonrió —Nos llega a todos con el tiempo. Se llevó a Dum-Dum . Jacques cayó luchando en un secuestro de todas las cosas. Aunque él diría que valió la pena.
—Lo hizo. —concordó Gabe —No se salieron con la suya. Eso es lo importante.
—Lo que queremos saber Capitán, —Jim se inclinó en su silla ligeramente hacia delante —es cuáles son tus intenciones hacia nuestro muchacho. Nuestro Tony.
—¿Suyo? —preguntó Clint.
—Steve siempre insistió que Howard era uno de nosotros. Un Comando Aullador no oficial. —explicó Jim —Al igual que Peggy. Cuando Tony nació, todos nuestros hijos habían crecido, o casi. Tratamos de estar ahí para Tony tanto como fue posible. Pero usualmente nos negaron acceso.
—¿Por qué? —demandó saber Steve —¿Quién se atrevió?
—Howard. —Gabe fue franco —Cap, él cambió. No era el hombre que conocimos. Estaba obsesionado con encontrarte. Cuando cada uno de nosotros, con el tiempo, nos dimos por vencidos en encontrarte nos cerró la puerta. Cualquiera que no creyera que seguías vivo y que aún podías ser encontrado no valía la pena hablarle, al menos eso creía Howard. Y sí, él tenía razón sobre ti, pero eso no significa que tenía razón en apartarnos de esa manera.
—Peggy fue la única que no le dijo que debía parar, —dijo James —pero ella empezó a tener demencia. Y progresó rápido, para el tiempo en que Tony salió del MIT, todo lo que mantenía a Peggy en el aquí y en el ahora se había ido.
—A Tony le lastima visitarla, —dijo Gabe —porque todo lo que ella ve es a Howard. Algunas veces ella pregunta cuando volverás de una misión. Otras le ruega encontrarte. Y otras le pregunta cómo está el bebé Tony.
—No puede estar con ella por mucho. —Jim cerró sus ojos con pena —No le pedimos que lo haga. Ella es así con la mayoría de nosotros. Le preguntó a mi nieto la semana pasada por qué se había rasurado el bigote. Él nunca ha tenido uno. Pero se parece tanto a mí...
—Está atrapada en su propia mente. —Clint exclamó con horror.
—Sí. —concordó Jim —Está a salvo aquí. Todo el personal está cuidadosamente escogido para asegurarse de que ninguno de ellos robará sus secretos. Todos los visitantes son revisados dos veces. Incluso los otros residentes son revisados buscando riesgos de seguridad.
—Este lugar se suponía sería un santuario para nosotros. —la voz de Gabe fue firme. —Dicho eso Capitán, ¿cuáles son tus intenciones hacia nuestro Tony? Porque si sólo lo estás usando...
—Nunca. —Steve negó con la cabeza —Lo amo. Quiero estar con él el resto de su vida.
Clint lo miró, por algún tiempo había previsto que esto pasaría, nunca esperó escuchar decir las palabras en voz alta.
—Él te ama. —James sonrió gentilmente —Hemos estando escuchado sobre 'Steve' en las pocas conversaciones que hemos tenido con Tony creo que prácticamente desde que se conocieron.
—Nunca creí que ese chico caería tanto y tan rápido. —rió Gabe —Pero hay que recordar que tiene la decisividad de Howard. Una vez que se ha decidido por un camino, es muy difícil hacerle desviarse de él.
—Nunca pensamos que su Steve pudiera ser nuestro Capitán. —dijo Jim —Y él nunca lo hará. ¿Se lo están ocultando por alguna razón?
—Él actuaría diferente. —explicó Steve —Trataría al Capitán América diferente. Alguien podría enterarse y tratar de usarlo contra mí. No quiero que salga herido por mí. Quiero que esté a salvo. Él... es preciado para mí. Lo amo.
—Bien. —Gabe fue firme —Él necesita eso. Merece eso.
—¿Ustedes... ustedes no están asqueados? —preguntó Steve.
—No. —James negó con la cabeza —Los tiempos han cambiado. Además todos creíamos que tú y Bucky eran un poco más cercanos de lo que las reglas permitían.
—Nunca pensé en Bucky de esa forma. —medio protestó Steve —Éramos hermanos. No amantes. Y nunca dijeron nada.
—Nos salvaste, —bufó Jim —viniste por nosotros cuando todos los demás nos habían abandonado. Sí, fue principalmente por Bucky. Pero no nos dejaste atrás tampoco. ¿Cómo podríamos odiar algo como eso?
—Y ahora podemos ver que estábamos equivocados. —le tranquilizó James —Pero en ese entonces... los dos siempre compartieron barracas. Y cuando solo había una cama ahí nunca necesitaron turnársela.
—Compartimos un departamento en Brooklyn por años. —contratacó Steve —Y no había calefacción. En el invierno compartíamos una cama para mantenernos calientes. Lo cuarteles no eran exactamente calientes tampoco. Y sí, era más pequeño antes, pero hacíamos que funcionara. Era también... confortante. No estábamos haciendo nada.
—Te tomamos la palabra en eso Capitán. —rió Jim —Dios, todavía te sonrojas como una maldita colegiala católica.
—Nunca le dijimos a nadie nuestras sospechas. —dijo James —No queríamos a nadie irrespetando tu memoria. De ninguno de los dos.
—De hecho... —Gabe alzó una mano en disculpa.
—¡No lo hiciste! —acusó Jim —¡Gabe!
—Fue a mi nieta. —Gabe se encogió de hombros —Vino a mí después de que sus padres, mi hijo y mi nuera, la corrieran por tener una novia. Me preguntó si había algo malo con ella. Si estaba enferma... no podía dejarla así. Así que le dije sobre el Capitán y Bucky y lo que creíamos. La hizo sentir mejor. Le hice jurar guardar el secreto. Y le dije que la única cosa que me importaba sobre que tenía una novia era que la tratara bien. Le dije que si ella rompía el corazón de mi pequeña nieta le rompería las piernas. Se casaron el año pasado.
—¿Casado? —Steve parpadeó —Creí que la unión civil...
—La ley cambió. —contestó Gabe —No es legal en todos los estados. Pero Nueva York lo legalizó en el 2011.
—Estonces es mejor que vaya a comprar un anillo. —dijo Steve firmemente.
Hubo silencio por un largo tiempo.
—Creo que habla en serio. —exclamó Jim en shock.
—Lo hago. —respondió Steve.
—Buien, —James se encogió de hombros —cuando Tony acepte el compromiso... tráelo aquí.
—¿A qué te refieres? —Clint frunció el ceño.
—Somos la parte más oculta de la familia de Tony. —explicó James —A los que protege con más fiereza. Quiero decir, podemos cuidarnos nosotros mismos ... o al menos podríamos. Pero somos más viejos que antes. Tony siente que tiene el deber de protegernos. Así que construyó este lugar para nosotros. Incluso lo nombró para nosotros.
—La taberna. —sonrió Steve suavemente —Donde les pedí que me siguieran a las puertas de la muerte.
—Y todos accedimos. —asintió Jim —Nunca me he arrepentido de esa decisión ni una sola vez en toda mi vida, Cap. Y nunca lo haré.
—¿Tony alguna vez sabrá del Capitán América? —preguntó Gabe.
—No. —Steve negó con la cabeza —No quiero que lo haga. Lo menos que sepa estará más seguro. No puede decir las palabras equivocadas. No puede reaccionar de forma incorrecta. Es la mejor forma de mantenerlo a salvo. Su seguridad es buena. La mejor. Pero se mantendrá fuera de la vista.
—Creo que tiene razón. —concordó Jim —Todos sabemos que Tony es listo. Pero es mejor que no sepa. Se preocupará menos. ¿Qué es lo que cree que hacen?
—Análisis de seguridad. —respondió Clint —Y agentes de seguridad. Básicamente trabajo de guardaespaldas y mejorar/revisar sistemas de seguridad.
—Parece suficientemente convincente. —dijo James.
—¿Pero Tony no pensará que es extraño que Peggy me reconozca? —preguntó Steve.
—No, —suspiró Clint —él probablemente pensará que tienes un ligero parecido, si lo que dicen de su memoria es cierto.
—He tenido con ella la misma conversación cinco veces en diez minutos. —la voz de Jim fue casi un lamento —La mujer que conocimos murió hace mucho. Solo que su cuerpo y mente aún no lo saben.
Sonaba cruel, pero Clint podía ver a qué se referían. Debía de ser frustrante haber conocido que tan brillante había sido Peggy Carter (según había escuchado por Steve en el pasado) y verla ahora, una mera sombra de cómo solía ser, atrapada en el pasado del que nunca podría volver e incapaz de darse cuenta de que el mundo seguía avanzando sin ella.
Clint no quería verla. No quería manchar la imagen que tenía de Peggy Carter viendo en lo que se había convertido. Ella estaba a salvó. Seguramente feliz, Tony se habría encargado de eso.
¿Qué necesidad tenía Clint de entrometerse? ¿Qué necesidad tenía Clint de ver su humillación? Incluso si ella misma no se sentiría humillada, Clint se sentiría humillado en su nombre.
Mantendría su distancia.
Para ser honestos, Clint estaba asustado. Perder el control de su cuerpo era algo que Clint sabía era una posibilidad en su línea de trabajo. Y tenía miedo de ello. Pero la idea de perder el control de su mente, eso asustaba al arquero más que nada. Lo habían golpeado y roto antes, una simple marioneta quebrada de un ser humano. Pero aún había tenido su mente. Aún había sido capaz de resistirlo.
—Siempre serás bienvenido aquí Capitán. —dijo Jim —Aunque tráenos noticias de nuestro muchacho. No le gusta hablar de si mismo aquí. Aquí solo escucha o habla sobre ti.
—Lo haré. —prometió Steve.
Los cuatro soldados se saludaron unos a otros una vez más, hubo una ronda de abrazos y después Steve y Clint se fueron.
—Tony es un buen hombre. —remarcó Clint —¿Él hizo todo esto por ellos?
—Creo que lo que Tony hace y lo que Tony deja ver al público son dos mundos aparte de cada uno. —Steve se encogió de hombros —Esto es más que solo arrojar dinero a algo.
—Ni que lo digas. —suspiró Clint de acuerdo.
