2008

El semáforo había cambiado de color. Ante aquel tono rojizo eléctrico, la peliazul se detuvo abruptamente antes de cruzar la pista. Aunque su amiga, que se encontraba a su costado, no era tan hábil en reflejos como ella, la pequeña Umi logró detenerla poniendo una mano delante de la peligrisácea.

Kotori, espera. Mira —señalo hacia arriba con su otra mano—, ya no está en verde.

Lo-lo siento, Umi-chan…

Está bien, solo estemos más atentas.

Nos distraemos mucho cuando hablamos —Kotori soltó una risilla.

Le gustaba escucharla reír.

Cre-creo que sí…

Observaron el semáforo, como cambiaba de rojo a amarillo, y de amarillo a verde. Los carros en la pista se detuvieron.

Vamos, Umi-chan —le tendió su mano, esperando que agarrara la suya—, así será menos peligroso.

Las mejillas de Umi se pusieron un poco más rosadas. Nunca antes había tenido la oportunidad de hacer eso con alguien que no fuera parte de su familia.

Muy despacio, empezó a acercar su mano a la de Minami, ella no le apresuró. Le tuvo paciencia.

Cuando sus manitas se juntaron. Una extraña sensación invadió a Umi. La mano de Kotori era cálida.

Ella le sonrió, y tomadas de la mano, atravesaron la calle.

[…]

2014

Oye, Umi-chan… Tienes muchas boinas —comentó mientras las sacaba del ropero de la peliazul—. Nunca te veo usarlas, es como si las coleccionaras.

Tengo unos tíos que viven en Francia, ellos vienen de vez en cuando y me las traen de regalo.

¡¿Francia?! ¡Eso es genial! Me encantaría viajar a Francia algún día… Ya sabes… ir a París, la ciudad de la moda y del amor…

Los ojos de Kotori destellaban por la mención de la ciudad donde residía la Torre Eiffel. Se veía muy contenta y eso alegraba a Umi. Ella pensó que tal vez podría aburrirse cuando la invitó a venir a su casa.

Pero… ¿Por qué no las usas, Umi-chan? —preguntó mientras agarraba una con sus manos y la examinaba. Con sus dedos seguía el patrón del bordado y sentía el material de la tela.

No lo sé… Creo que solo no tuve la confianza como para usarlas durante las clases…

Kotori se le quedó observando.

Mmm… Es una pena —colocó la boina en su cabeza y de pasó aprovechaba para arreglarle los mechones azules que se despeinaron—, porque te ves muy bonita.

¿Tú-tú crees?

Así es, eres toda una belleza —sonrió.

La peliazul se sonrojo.

Gra-gracias… pero tú eres más bonita, Kotori. Quizá deba empezar a usar las boinas…

Deberías. ¡Espera! —al instante le quitó la boina— No puedes usar esta, mira. Tiene un agujero.

Es verdad…

Tranquila, lo puedo arreglar. ¿Tienes hilo y aguja?

Ella asintió. Se acercó a su mesa de escritorio y volvió con un ovillo de hilo color negro y una aguja.

¿Kotori, sabes tejer?

Sí, mi abuela me enseño el año pasado. He aprendido a hacer bufandas y guantes de lana.

Woow, ¡Eso es increíble! —dejó el hilo y la aguja de lado, se acercó más a su amiga y le tomó de las manos—, ¡Kotori, por favor, enséñame a tejer!

La Minami se sorprendió un poco por su cercanía.

¿U-Umi-chan, quieres aprender a tejer?

Sí.

¿Lo has intentado antes?

Asintió.

La semana pasada lo intente, pero creo que soy un poco torpe para eso… Le pedí a mí madre que me enseñara, pero ella está un poco ocupada por el trabajo.

No me digas que es por eso que apareciste con banditas en los dedos durante las clases.

Ella volvió a asentir, un poco avergonzada.

Umi-chan… —suspiró—. Bueno, dejando eso de lado. ¿Por qué quieres aprender a tejer, Umi-chan? ¿Puedo saber?

Verás… la verdad es que me gustaría ser diseñadora algún día. Sé que no parece que eso vaya conmigo y que quizá debería encargarme del negocio familiar… pero es un sueño que tengo. Sé que es una tontería…

¡No lo es! ¡Es algo increíble, Umi-chan! Yo también quiero ser diseñadora, siempre he admirado los bonitos trajes y vestidos que veo en las tiendas, y aunque me es difícil verme haciendo algo tan elaborado en el futuro, es un sueño que quiero perseguir. Y no sé… escucharte que también quieres ser diseñadora es algo asombroso para mí. Me hace muy feliz. Somos mejores amigas y perseguimos el mismo objetivo. ¡Por supuesto que te enseñare, Umi-chan! ¡Volvámonos diseñadoras juntas!

Ambas empezaron a lagrimear, se unieron en un abrazo y rieron. ¿Quién diría que anhelaban lo mismo? Estarían juntas por mucho tiempo…

Cuando se separaron, Kotori le propuso a Umi:

Umi-chan, cuando ingresemos a la preparatoria, compitamos. En Otonokizaka hay un concurso de moda donde el diseño ganador será usado para la obra de teatro del consejo estudiantil. Esforcémonos y ayudémonos mutuamente para llegar a ese momento.

Está bien, pero no te dejes ganar. No quiero que hagas eso otra vez.

¡Ya te dije que lo siento, Umi-chan! ¡A partir de ahora ya no me contendré en cada enfrentamiento que tengamos!

La peliazul sonrió.

Es una promesa —alzó el dedo meñique.

Una promesa —juntaron sus dedos.

Ambas cumplieron su parte. Los años pasarían, las dos crecerían, madurarían y se darían cuenta que los sentimientos que brotarían el día del concurso, fueron el inicio del fin de su amistad…

—¿Umi-chan? ¡Oye, Umi-chan! ¿Estás escuchando?

La peliazul se encontraba perdida. Sus ojos ambarinos no miraban ningún punto en específico, solo era su mente divagando por otro viejo recuerdo.

—Lo siento, estaba un poco distraída…

—Por favor, tómatelo un poco más enserio —regañó Kotori, aunque parecía no importarle mucho.

Ella asintió. No era algo frecuente. Recuerdos que no quería volver a recordar recurrían a ella en la instancia más inadecuada.

Kotori Minami era la única y definitiva razón. No había pasado mucho desde que la dejó ingresar a su habitación. Ahora la tenía ahí, a la intrusa más indeseada, observando sus estanterías, su cama, sus muebles, absolutamente todo de ese refugio personal y privado llamado cuarto.

Se sentaron junto a la mesita de centro que tenía Umi.

—Tú habitación está muy ordenada, Umi-chan —comentó Kotori mientras ojeaba con mucho cuidado cada rincón la habitación de la peliazul, examinando con total determinación y descaro como si se tratase de las respuestas de un examen.

—Gracias. Pero no estamos aquí para hablar de mi habitación. Empecemos con esto de una vez, mientras más rápido acabemos, será mejor.

—Muy bien, sí así lo deseas —declaró—. ¿Tienes alguna idea, Umi-chan?

Umi ya estaba preparada para esta situación. A su costado estaba su mochila, ahí guardaba un bloc con varios bocetos que llevaba preparando desde que empezó el semestre. Sacó el cuaderno y lo colocó sobre la mesa mostrando las páginas con bosquejos.

—Podemos usar uno de estos. Son algunos bocetos que guardo desde que empezó el semestre. Creo que es la ocasión perfecta para usarlos. Además, en estás paginas hay varios patrones y escalas de colores que podríamos usar.

—¡Vaya! Todo está ordenado y sistematizado, como era de esperarse de Umi-chan.

¿Acaso se estaba burlando?

—Pero ¿sabes? —continuó Kotori—. Es probable que esto no nos sirva —pronunció mientras con su dedo índice toqueteaba las hojas.

Umi enmudeció. ¿Cómo se atrevía a decir eso? Esperaba que se tratara de una broma, pero parecía no ser el caso. La mirada de Kotori permanecía seria tras decir esas palabras.

—¿A qué te refieres? —preguntó Umi, controlándose.

—Para este trabajo tenemos que hacer un análisis más profundo, Umi-chan. El trabajo no puede ser solo un diseño con cierto tipo de patrón, debe ir más allá de eso. Es acerca de una identidad, transmitir un mensaje.

Aunque la peliazul entendía a lo que se refería, no compartía su opinión.

—Entiendo, pero este trabajo final se trata de poner todo lo que aprendimos en las clases en este último diseño. Cosas como uniformidad y escala. No es para nada como trabajos de cursos anteriores donde te podías tener la libertad de hacer un diseño a tu antojo.

Ambas se miraron. Sus determinaciones no flaquearían ante la de la otra. En un principio, era de esperarse. Ambas tenían ideas muy diferentes de cómo hacer el trabajo. La terquedad y competitividad de Umi no le iba a dejar ceder. No podía ceder ante Kotori, tenía que demostrar que podía usar SU propia idea y así superarla. Por parte de Kotori, quién sabe cuál fuera la razón por la que no quería ceder, quizá no quería arriesgarse a bajar su promedio académico, quizá era igual de orgullosa que la propia Umi, o tal vez… tal vez, hubiera un motivo oculto.

Con cada nueva idea que una tenía, la otra la negaba. Fue un callejón sin salida. Y así, la discusión acerca del proyecto continuó hasta que Umi decidió que era hora de parar.

—Ya tuve suficiente. Se ve que no llegaremos a ninguna parte. No nos ponemos de acuerdo y parece que ninguna tiene la intención de ello.

—Tenemos qué. Si queremos tener una nota. No hay forma de que cada una entrega este trabajo grupal por su cuenta, la profesora no lo permitirá.

En ese instante, una bombilla se iluminó en Umi.

—O quizá… esa es la única forma… Tengo una idea. Compitamos. Tú contra mí. Dejemos los formalismos de lado, tanto tú como yo vinimos con una idea ya definida para el trabajo, ¿no es así?

Kotori asintió.

—Lo que debemos hacer es una competición entre las dos. Tú diseño contra el mío. El ganador será el que presentaremos para el trabajo final. Es la única forma que veo posible que las dos acabemos con esto.

—Suena bien por mí, pero… ¿Cómo decidiremos el diseño ganador?

—Tendremos un jurado. Obviamente, debemos hacer que esto sea lo más imparcial posible; pero tampoco podemos darnos el lujo que un profesor haga de jurado.

—Es cierto, de alguna forma u otra la profesora Yamaguchi podría enterarse —luego de meditarlo unos segundos, Kotori asintió —. Muy bien, lo haremos así. Pero…

Umi frunció el ceño, y con una sonrisa amarga dijo:

—¿Qué? ¿Acaso tienes alguna queja?

Kotori sonrió.

—Sí, así es. Hacerlo de esta forma… sería muy aburrido. ¿No crees que le falta algo de emoción a esta competencia? El ganador elige el diseño del trabajo final… ¡Wuuu! Que divertido… Tengo una idea mejor, además de eso, apostemos. El perdedor tendrá que obedecer una orden del ganador ¿Qué te parece?

¿Cumplir una orden del ganador? —repitió Umi en su mente. No, nonono… no, no lo podía permitir… ¿Quién sabe qué clase de horrible capricho le ordenaría Kotori hacer a Umi? Y aunque Umi no lo podía imaginar, pues ahora Kotori no era más que una desconocida para ella, no podía ser algo bueno. Viendo con malos ojos las maliciosas acciones que había estado cometiendo Kotori a ella desde que entraron en la universidad.

Que Kotori le pidiera hacer algo a Umi, esa idea no le gustaba para nada a la peliazul.

Se rehusaba totalmente.

Pero, acaso… ¿Eso no podía ser beneficioso para ella?

Pensémoslo bien: si Umi ganaba, podía pedirle a Kotori que deje de acosarla. Al fin dejaría de asfixiarla con su presencia. Eso, en definitiva, era todo lo que deseaba.

—Quizá estés un poco dubitativa Umi-chan, así que, solo como un incentivo, te daré otra recompensa solo si ganas —declaró Kotori—. Si ganas, no participare en la Fashion Week.

La Sonoda permaneció en silencio por un instante. ¿Por qué ella haría algo cómo eso?

—¿Por qué me darías otra recompensa?

—¿Es importante para ti? ¿No? La Fashion Week.

—Sí, pero…

—Es solo para motivarte estar dentro de la competencia. Porque yo te… —dejó esa oración sin terminar, carraspeó y se corrigió— porque sería muy injusto ya que vas contra mí. Además, tampoco me importa mucho ese evento, solo participo porque la profesora me rogó por ello.

Una mala jugada. Kotori había tocado una fibra sensible. Una ira silenciosa volvía a crecer dentro de Umi. Apretó los puños que tenía debajo de la mesa.

—Ehhhhh… ¿Así que eso crees? Muy bien… Te vas a arrepentir de eso. Está bien, Kotori. Estoy dentro. Voy a hacer que te tragues todas esas palabras y arrogancia en esa linda boquita que tienes.

—Espero con gusto ello —le tendió la mano.

La peliazul la agarró sin titubear. Y con ese firme apretón de manos cerraron el trato.

Tenían dos semanas para idear, terminar sus diseños y decidir el mejor; y una semana antes para entregarlo como trabajo a la profesora.

¡Ya verás Kotori, haré que te arrepientas de haberme subestimado…!

Que las tres semanas pasen lo más rápido posible ¡Por favor!

Ya habiendo decidido como harían las cosas. Ambas chicas se despidieron. Kotori salió de la habitación.

Tenían trabajo que hacer.

Ninguna iba a desperdiciar esa oportunidad.

Durante el transcurso de la primera semana, Umi y Kotori no se hablaron entre sí para no interferir en el proceso creativo de la otra. No era algo que habían pactado entre las dos, pero parecía leerse entre líneas.

Luego de la primera semana, Umi ya había terminado hace días su diseño final y se la pasaba todas las mañanas en sus ratos libres tejiendo y cortando en el salón de costura de la universidad.

Era el horario adecuado para evitar toparse con la peligris, pero extrañamente no se había topado con ella por sorpresa desde que empezó la competencia. Extraño. Parece que ese acuerdo tácito entre las dos funcionaba.

—Pasa, por favor.

—Gracias, Umi-chan —agradeció Nozomi luego de ingresar a su habitación—. Es inusual que me llames a tu cuarto, a decir verdad.

—Lo sé, pero la verdad necesito pedirte un favor —se sentaron junto a la mesita de centro—. ¿Podrías hacer de jurado para una competencia que tendré con Kotori?

En definitiva, Nozomi no esperaba eso.

—Interesante… Huelo chisme. Cuéntame más.

Entonces, Umi procedió a contarle todo lo que había sucedido en la última semana acerca de la competencia que tendría con la Minami. El cómo tendría que cumplirle un capricho si perdía, pero, por supuesto, Umi no pensaba perder.

—Oh amiga, ¡sí que estás en un gran lío!

—Claro que no… No planeo perder.

—¿Te das cuenta en lo que te has metido? Estoy segura que no te puedes imaginar lo que Minami-chan te hará si pierdes, pero YO SI.

—No-no bromees, Nozomi…

La pelimorada se acercó a Umi, la tomó por los hombros y le susurró al oído:

—Solo imagínalo… Si pierdes…, ella te pedirá cualquier cosa. Primero, te acorralará contra una pared; luego, acercará su cara a la tuya, y cuando tú te hayas caído de rodillas y ruborizado por la cercanía de su rostro; te ordenará que la beses, y sin previo aviso, acercará sus labios a los tuyos, dándote un fogoso beso-

—¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOO!

Por mero reflejo e incomodidad, con el rostro todo rojo, alejó de una bofetada el rostro a Nozomi. Pero por suerte, no fue lo suficientemente fuerte para romperle el rostro. A lo mucho, logró alejarla.

Nozomi se sobó la mejilla.

—No tenías que hacer eso Umi-chan —dijo con un puchero que le causaba un poco de dolor.

—¡Deja de bromear con esas estupideces, Nozomiii!

Luego de que las cosas se tranquilizaran, Umi continuó con su petición.

—Necesito que hagas de jurado para la competencia, por favor.

—Ehh… ¿en serio quieres que yo, una de tus amigas, haga de jurado?

—¡Por favor! También se lo pedí a Maki y ella ya acepto.

—No creo que eso sea muy ético de tu parte…

—Kotori también va a usar a sus amigas como jurado seguramente.

—Okey, esta competencia no tiene nada de imparcial.

—Obviamente, te pediré votes teniendo en mente de diseño que tú creas que es ganador.

—Entiendo, Umi-chan. Si eso es lo que deseas —le guiño un ojo—. Pero si por cada lado habrá dos jurados, ¿cómo se decidirá el desempate en caso de que lo haya?

—Elegiremos a una persona random que este caminando por ahí para que sea el quinto jurado.

—¿Estás segura que quieres eso? Parece mucho riesgo.

—Lo sé, pero es lo mejor. Es la única forma de ser imparcial. Entonces… ¿Lo harás?

Nozomi parecía indecisa, pero era solo actuación para dar un poco más de suspenso.

—Más te vale no perder. Estoy dentro.

—No lo haré, te lo prometo.

Había llegado el día, las dos semanas se habían cumplido, y según lo establecido, tenían menos de una semana para entregar el trabajo final.

Umi se dirigía al lugar pactado, el auditorio de la universidad. Era un viernes por la mañana, así que a esa hora no iba a haber gente. El cielo estaba nublado y daba una atmosfera tormentosa, muy parecido probablemente a lo que se formaría en el interior del auditorio en la próxima hora.

Umi llegó a las puertas del lugar, ahí, Kotori ya estaba esperándola.

Ambas intercambiaron miradas. Por el lado de Umi, la mayoría de sus dedos estaban cubiertos de banditas. Se había hecho punzadas con la aguja en más de una ocasión. La presión de terminar su vestido en una cantidad muy reducida de tiempo era algo que había jugado en contra. Quizá si estaba un poco nerviosa.

Mientras tanto, Kotori poseía unas ojeras de miedo y su cabello y flequillo estaban un poco despeinados. Parecía no haber dormido para nada y se veía cansada. Lo único que la mantenía despierta ahora eran unas latas de Monster Energy que se había tomado.

Continuaron unos segundos en silencio hasta que Kotori decidió ser la primera en hablar.

—Como era de esperarse de ti, Umi-chan. Llegas diez minutos antes de lo pactado.

—Buenos días a ti también, Kotori. Luces de maravilla.

Luego de ese comentario, ambas observaron el interior del auditorio. Una multitud de sillas rojas se extendían frente a ellas, todas vacías a excepción de las de la primera fila.

—Parece que ya llegaron los jueces —comentó Umi.

—Así es, solo faltan que lleguen nuestras modelos. Me pregunto qué clase de persona habrás elegido, Umi-chan.

Como si alguna clase de hechizo se hubiera lanzado, llámese destino o coincidencia; una chica alta, cabello oscuro y corto llegó junto a ellas.

—Hola, Umi-san.

—¡Hola Karin! —Umi se acercó a ella—. Muchas gracias por venir. Te debo una grande.

—No te preocupes, ¿las demás están adentro?

—Sí, ve adelantándote, por favor. Ahí te ayudaran con el vestido

Karin iba a saludar a Kotori, pero percibió un aura amenazante saliendo de ella. Un aura imperceptible para la propia Umi, por alguna razón. Aquella aura la espantó. Así que, decidió irse, aterrorizada, sin dirigirle la palabra a la Minami.

—Eeeehhhh… ella es muy hermosa. Así que ese es tu tipo, Umi-chan.

—¿Ah? No entiendo a qué te refieres.

—Me pregunto cómo la conociste…

—Solo es una compañera de mi clase de taller.

Kotori había recordado, la única clase que no compartía con Umi. No importaba, ya haría algo con respecto a eso más adelante.

—Ya veo…

—A todo esto, ¿dónde está tu modelo?

—Kanan-chan ya está adentro poniéndose el vestido.

Ese nombre se le hacía conocido a Umi… Luego, de unos segundos, se acordó. Era otra peliazul con la que Nozomi bromeaba que era la hermana perdida de Umi.

Un escalofrío recorrió la espalda de la Sonoda. No lo podía creer. Kotori había elegido una modelo que se parecía a Umi. ¿Qué tan lejos iba a llevar esa obsesión con molestarla?

No iba a negar que se parecían un poco. La única diferencia radicaba en el área del busto, pero Umi no iba a ahondar más en ese tema.

Ya habiendo llegado las modelos, las dos ingresaron al auditorio.

A lo lejos, cada una había divisado a sus juezas elegidas sentadas en las sillas de en medio. Nozomi y Maki estaban sentadas una al lado de la otra en la izquierda; por su parte, Kotori había llamado a sus amigas, Honoka y Rin, que estaban ubicadas a la derecha.

El quinto miembro del jurado estaba ubicado en medio de esos dos bandos. No era nadie en especial o que conocieran, solo una estudiante que encontraron (secuestraron) a las afueras de la universidad, cuando ya se retiraba.

Kotori y Umi se sentaron en los asientos de la izquierda, cada una separada por un asiento.

Pasaron unos cuantos minutos hasta que una chica se acercó a Kotori y le dijo que ya podían empezar.

Ella era una de las chicas encargadas de los aspectos técnicos del lugar. Kotori le había pedido el favor de ayudarla en esta ocasión. Así podrían hacer uso de las luces, las pantallas, la música y el micrófono.

Kotori dio luz verde y empezó el show.

Las puertas principales se cerraron y las luces se apagaron. Luego, el escenario central se iluminó.

Una chica bajita de cabello negro en dos coletas caminó hasta el centro con un micrófono y saludó al público.

—Buenos días damas y caballer- —carraspeó—. Verdad… no hay hombres, está es una universidad femenina…

Algunas de las presentes soltaron unas risitas.

Kotori se aguantaba la risa, Umi se preguntaba qué clase de broma estaba sucediendo y Nozomi se dio una palmada contra la cara.

¡Maldición Nicocchi! No me hagas quedar mal, ¡tuve que rogar para que te dejaran hacer esta presentación!

—Bueno como sea, bienvenidas a esta competencia entre Umi y Kotori, las más grandes némesis en toda la universidad. ¡Las dos personas que dominan en lo más alto de la carrera de diseño y moda! ¡El primer lugar contra el segundo lugar! Se han enfrentado durante más de dos años, con el mismo resultado. ¿Será que hoy veremos un cambio en eso? Hoy lo averiguaremos.

Algunos de esos comentarios habían hecho molestar un poco a Umi, pero decidió dejarlos pasar. Kotori solo continuó lanzando risillas por el acto de comedia que estaba haciendo Nico.

—¿Saben? Hasta deberíamos sentirnos honrados. No todos los días podemos presenciar algo como esto, tan de cerca. Muy bien, mis niñas, no perdamos más tiempo. ¡Que empiece el show! —Nico levantó su puño en el que tenía el micrófono, aunque tuvo un pequeño descuido y se le resbaló, terminando con un estruendoso golpe en el suelo.

El salón quedo en silencio hasta que Nico lo recogió.

—A continuación, el diseño de Sonoda Umi, modelado por Asaka Karin —dijo, como si la caída del micrófono nunca hubiera sucedido.

Desde las bocinas se reproducía "Toxic Pony" de Britney Spears y los reflectores apuntaron a la entrada desde donde empezaría a modelar Karin.

Ella empezó a caminar por el escenario, haciendo unas cuantas poses y saludos, dejando suspiros a su paso.

—Co-como pueden observar, el vestido de la señorita Karin es un tube dress muy ceñido, resaltando su hermosa figura y combinando con unos tacones negros —comentaba Nico—. Con un escote no muy pronunciado, pero que no deja insatisfecho a nadie, y una falda que llega casi a las rodillas. También podemos notar su color azul oscuro que se refleja muy bien bajo la luz de los reflectores —mientras Nico terminaba esa oración, se le caía la baba. No era la única—. Diablos, que hermosa es… Umi tienes que darme su número —pronunció en voz baja, pero, aun así, todas la escucharon.

—¡Nicocchi, no puedes decir eso! ¡Aun cuando tu novia está presente! —gritó Nozomi, refiriéndose a Maki.

—No hay problema Nozomi —tranquilizó Maki—. Yo también quiero su número.

Desde su asiento, Umi observaba a Karin modelar, con un rostro de satisfacción. Parecía haber logrado la reacción esperada.

—Me impresionas Umi-chan. No pensé que te atrevieras tanto e irías por un vestido tan sensual —comentó Kotori.

Ciertamente, no era algo propio de ella. Pero ya que era su oportunidad de librarse de Kotori, tenía que ir a por todas y no había nada mejor que un ataque sorpresa.

—Gracias, supongo.

Había terminado la ronda, Karin ya se retiraba, satisfecha con su participación.

—Muchas gracias a la señorita Karin por esa esplendida performance —dijo Nico—. Es una lástima que se tenga que ir, pero no pongamos caras tristes que ahorita hará presencia una modelo igual de hermosa. A continuación, Matsuura Kanan modelando el diseño de Minami Kotori.

Con los ánimos ya habiéndose calmados, empezó a sonar "Cool for the summer" de Demi Lovato. Los reflectores volvieron a apuntar a la entrada, donde salió Kanan, caminando por el escenario como si de una pasarela de verdad se tratara.

—Aquí podemos apreciar un vestido largo de pierna abierta de color azul marino acompañado de un par de tacones blancos, ideal para ocasiones que requieran ese nivel de elegancia y con un escote muy definido. Si prestamos más atención, podemos ver sus patrones de bordado en forma de flores en el vestido.

Umi admitía que el vestido de Kotori era hermoso y muy bien manufacturado. Quizá no era tan sensual como el de ella, pero lograba sostenerse en un precioso diseño muy bien por su cuenta. Ese punto la hizo reflexionar un poco. Mientras que su vestido había sido hecho exclusivamente para Karin, para hacer resaltar a su modelo; el de Kotori era mucho más independiente y probablemente se vería bien independientemente de quien fuera su modelo.

De pronto, Umi se lamentó un poco. ¿A caso su visión estaba mal, o era la correcta?

Volteó a ver a Kotori, ella también parecía estar indagando en esa clase de dudas.

Por su puesto, esas dos visiones diferentes contrastaban. Enaltecer más a la modelo, o que el vestido pueda valerse por sí mismo.

Termino la ronda y Kanan dejaba el escenario. Nico anunció un breve descanso para que los jueces decidan y volverían para el resultado final.

—Sin resentimientos, Umi-chan. Buena suerte.

—Lo mismo digo.

Acabó el receso.

—Ahora, nuestras dos lindas modelos volverán al escenario para el resultado final —anunció Nico—. Creo que ya podemos empezar. Por favor, Juez Nishikino Maki-chan. Diga su veredicto.

La pelirroja se levantó de su asiento y hablo en voz alta, intentando no sonar muy nerviosa.

—Luego de pensarlo bien y analizar el trabajo que han realizado las dos, he llegado a una conclusión. Mi voto es para el vestido de Umi.

1-0

—Muy bien, Umi encabeza la competencia. Seguiremos con la juez Honoka.

—Las dos hicieron un gran trabajo, pero lo he pensado con cuidado y mi voto es para Kotori-chan.

1-1

—¡Tenemos un empate! Por ahora. La siguiente es la juez Nozomi.

—Yo lo he tenido claro desde el principio. Mi voto es para Umi-chan —volteó hasta ella y le guiño el ojo.

2-1

La peliazul no se enorgullecía de eso, pero le parecía que Nozomi no mentía en cuanto a su voto.

—Tus amigas no son muy imparciales —le dijo Kotori a Umi, en un intento de molestarla.

Era cierto, pero lo mejor, por ahora, era ignorar ese comentario.

—Juez Rin, tu momento ha llegado.

La pelinaranja tomó su barbilla, como si de un intelectual del siglo pasado se tratara.

—Ambas hicieron un gran trabajo y su esfuerzo se ve reflejado en ello nya. Pero, lamentablemente, solo puede haber un ganador. Mi voto es para Kotori-chan nya.

2-2

—¡Y TENEMOS OTRO EMPATEEEEEE! —gritó Nico como si fuera presentadora de la WWE, resonando en todo el auditorio.

—No eres la más indicada para decirme que mis amigas no son imparciales —le reprochó Umi a Kotori. Ella culposamente tuvo que aceptarlo.

Que engaño, en esta competencia no había nada de rectitud. Todo se decidiría con el ultimo juez.

—Señoritas, hemos llegado a la recta final —anunció Nico—. La ganadora será decidida por la ultima juez. La juez… ¿Cuál era tu nombre?

—Mi nombre es-

—¡Olvídalo, no tenemos tiempo para eso! ¡Rápido! ¡dinos quien crees que es la ganadora!

Se agotaba el tiempo en el que podían seguir usando el auditorio.

La chica, aunque un poco ofendida por la brusquedad de Nico, decidió continuar para acabar de una vez con eso.

—La ganadora es

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Continuara...