Lamento mucho la demora, la escuela es horrible, mi vida es horrible y justo ahora lo único que deseo es dormir por tres días seguidos
Escribí esto de a ratos estando más dormida que despierta, así que si en unas partes suena raro probablemente es por eso. Me harían un gran favor si me las señalaran y los corregiré en cuanto tenga tiempo y no esté a punto de colapsar
También avísenme si hay problemas nuevamente al subir el capítulo, aunque les juro que me va a dar algo si eso pasa
Gracias por darse el tiempo de leer y espero que lo disfruten
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Capítulo 32
Hubo varias explosiones más pequeñas que le siguieron.
Clint peleó contra sus instintos, los cuales le gritaban que debía de intercambiar sus posiciones; Spiderman agazapado sobre él protegiéndolo. Clint era el protector. Particularmente cuando se trataba de chicos sin entrenamiento.
A lo que Spiderman, según la mente de Clint, calificaba como tal.
Después de las explosiones, Clint evacuó el vestíbulo rápidamente. No quedaba nadie de los invasores. Casi no quedaba nada de ellos tampoco, aparte de sangre y pedazos de carne. El olor de carne quemada impregnaba el aire.
Asegurándose de que los recepcionistas y guardias de seguridad se mantuvieran juntos y que las sirenas que podía escuchar atraerían rápidamente a la policía y a los paramédicos, Clint se dirigió a Spiderman.
El joven héroe se había movido al otro lado del edificio. Clint lo siguió después de mover parte de una planta de una de las jardineras de la estructura.
Clint no estaba sorprendido en lo absoluto por lo que vio. Spiderman estaba inclinado, recargado en la pared mientras vaciaba por completo el contenido de su estómago.
-Estarás bien. –dijo Clint mientras frotaba con suavidad su espalda.
Notó de forma ausente que Spiderman cuando había levantado la parte inferior de su máscara, para que pudiese vomitar, había revelado que Spiderman era caucásico.
-Ten. –Clint puso la planta aplastada bajo la nariz de Spiderman –Respira profundo. Ayudará.
-¿Menta? –preguntó Spiderman después de una larga pausa.
-Ayudará. –Clint se encogió de hombros –Vamos. Quitémonos de aquí.
Ahora que el joven había terminado de vomitar sería mejor alejarse del lugar.
-¿Cómo lo supiste? –preguntó Clint con ligereza.
-¿Saber qué? –la voz de Spiderman sonaba confusa, y por lo poco que podía ver de su cara, frunció el ceño.
-¿Qué iban a explotar? –especificó Clint.
-No lo sabía.
-Mientes. –dejó salir Clint –Lo sabías. Nos alejaste de ahí. Antes de que nosotros también explotáramos.
-No lo sabía. –suspiró Spiderman –Yo solo… solo…
Clint levantó la ceja desafiándolo de forma silenciosa.
-Lo llamo mi Sentido Arácnido. –ofreció Spiderman –Me avisa cuando hay peligro. Nunca sé lo que va a pasar, hasta que ocurre, solo que pasará. Puedo adivinar qué tan malo. Pero no que será. A veces de qué dirección… pero no siempre. Solo sabía que algo muy peligroso estaba por ocurrir. Y que iba a provenir de su dirección. Te agarré porque que si era peligroso para mí era peligroso para ti.
-Gracias por eso. –asintió Clint -¿Primera vez que ves una explosión?
-Una explosión, no. –Spiderman negó con la cabeza –Tengo suficientes de esas con mis villanos. ¿El olor? Eso… no había pasado. Nunca nadie… nadie había muerto en las explosiones en las que había estado antes. Eso…
-Respira. –Clint puso una mano firme entre ambos omoplatos del chico –No pienses en ello. Solo respira. Lo estás haciendo bien chico. Estás bien. Todo está bien. Respira.
Por uno momentos Clint se mantuvo ahí, esperando ser una presencia reconfortante para el chico, el cual estaba al borde del shock.
-Estoy bien.- -murmuró Spiderman después de una rato –Perdón por eso.
-Está bien. –Clint se encogió de hombros –Gracias por aparecer cuando lo hiciste. Estaríamos muertos si no hubieses llegado. ¿Por qué´ estaban en el área?
-Sé que tú y los demás son protectores con el señor Stark, -contestó Spiderman –mantengo un ojo sobre el edificio solo por si acaso.
-No. –Clint negó con la cabeza –No me mientas. Y sí, sé que estás mintiendo. Conozco a mejores mentirosos que tú. Y puedo reconocerlos todas las veces. No importa si no quieres decirme. Solo dime que no es asunto mío. Pero no me mientas.
-Okay. –suspiró Spiderman –Mantengo un ojo en el edificio por motivos propios. También me gusta ver que el resto de ustedes están bien.
-Verdad. –concedió Clint –Mira, la policía está aquí y van a entrar en cualquier momento. Deberías irte. Nadie se extrañará por ello. Te contactaré más tarde para que des un reporte completo de lo que viste y oíste. Probablemente después de que los forenses averigüen como exactamente es que se hicieron explotar.
Spiderman tembló ante la referencia. Pero no volvió a vomitar, así que Clint lo tomó como una mejoría.
-Ve a casa. –le indicó Clint –Toma una ducha caliente o un baño. Usa algo que tenga aroma, si es que lo tienes. Luego come algo reconfortante. Y si es posible abraza a un amigo.
-¿Por qué?
-Ayudará. –le aseguró Clint –Por lo que veo, esto no es algo que hayas experimentado antes. Me gustaría que hablaras con alguien. Preferentemente con un terapeuta. No quiero que vayas a un lugar oscuro en tu cabeza porque no tenías a quién recurrir. Y no sé si confíen en mi lo suficiente para acudir a mí en estos momentos.
-De acuerdo. –asintió Spiderman –Te veré más tarde.
El joven héroe se fue con rapidez. Clint salió del callejón y observó la escena.
La policía había asegurado la escena y estaban entrevistando a todos a quienes veían y que pudiesen estar involucrados. La prensa corría frenética de un lado a otro tratando de capturar las mejores tomas del evento.
Clint se dirigió hacia uno de los muchos carros de policía para dar su declaración. Bien podía terminar con eso rápidamente.
Mirando alrededor podía ver a los otros defensores dando sus declaraciones o siendo atendido por los paramédicos, Gerald logrando hacer ambas cosas al mismo tiempo.
Clint notó que Billy mantenía la cabeza gacha. Bajando la visera de una gorra sobre su rostro, ocultándolo de la prensa. Había un secreto ahí, decidió Clint. Un secreto que tendría que averiguar para asegurarse que no lo afectase más tarde.
-¡Clint! –Phil apareció de repente y se apresuró a acercarse a Clint.
Era claro que Clint estaba haciendo el papel del preocupado y cariñoso novio. No que no lo fuese, pero usualmente no lo demostraba tanto en público. No era algo a lo que Clint estuviera acostumbrado a dar o a recibir.
Pero servía su propósito en situaciones como esta. Los policías no estaban dispuestos a separarlos, así que Phil pudo ponerse al corriente rápidamente. Agregando la habilidad de Phil de leer entre las líneas de los comentarios de Clint, y había logrado captar sin problemas la imagen completa en un corto periodo de tiempo.
Mientras la policía se alejaba, felices por el momento, Phil recorrió con la mirada de arriba abajo a Clint.
-¿Necesito arrastrarte a los médicos? –preguntó en voz baja.
-Estoy bien. –contestó Clint de forma calmada -¿Qué hay de Tony?
-Está cubierto. –dijo Phil con firmeza –Steve también está en camino para acá. Tenía que hacer su declaración en la estación de policía primero. ¿Spiderman?
-Con suerte en camino a casa. –lo tranquilizó Clint –Necesitaremos mantener un ojo sobre él. No sé qué tanto le afectó esto.
-¿Fue tan malo? –preguntó Phil.
-¿Has visto ahí dentro? –Clint alzó un ceja –Apenas queda algo de ellos… yo voy a necesitar hablar con alguien sobre eso.
-Siempre estoy dispuesto. –le recordó Phil.
-Lo sé. –asintió Clint –Y eso es lo que me mantiene de volverme loco y gritar hasta quedarme afónico… eso no fue normal. La explosión… hubo algo malo ahí.
-Era un bombardero suicida.
-No fue eso. –Clint negó con la cabeza –He visto eso en ocasiones anteriores. Sabes que sí. Esto fue… diferente.
-¿Cómo?
-No lo sé. –Clint frunció el ceño –Tal vez los técnicos encuentren la respuesta.
Los ojos de Clint captaron un movimiento. No porque se hubiera movido, había muchos de esos a su alrededor. Sino por el tipo de movimiento que había sido.
El conserje Billy se habría camino sigilosamente hacia uno de las paredes del edificio, a donde se encontraba una de las puertas laterales.
-Tenemos que mantener un ojo en aquel chico, –lo señaló Clint con un movimiento de cabeza –hay más sobre él de lo que dice.
-¿De qué forma? –los ojos de Phil se entrecerraron de forma peligrosa.
-Déjame ponerlo de esta forma. –murmuró Clint –Conoce artes marciales de alto nivel y estuvo en un intenso tiroteo, y aun así es uno de los que logró salir casi completamente ileso.
-Buen punto.
-¿Quién cubre a Tony? –preguntó Phil.
-Thor. –Phil encogió los hombros –Parecía la mejor opción.
-¿Este era el equipo que trataría de secuestrarlo? –se preguntó Clint –Si es así, tenían pésima información.
-No. –Phil negó con la cabeza –Había otro equipo en la ruta alternativa. Es probable que ellos causaran el accidente para redirigir el tránsito hacia una ubicación más ventajosa para ellos. Sin embargo al Señor Hogan no le gustó la ruta y eligió una diferente.
-Creo que le debo a ese sujeta una botella de algo. –murmuró Clint.
-Whiskey Irlandés. –sugirió Phil –Puro de Malta.
-A veces, -sonrió Clint –asustas. Lo tendré en cuenta. ¿Entonces cuál fue el punto de todo esto? ¿Una distracción? ¿Tenernos a todos corriendo en círculos tratando de lidiar con esto mientras ellos se llevaban a Tony y a Steve?
-Por Dios, Clint. –Steve salió de entre la multitud -¿Qué ocurrió?
-Es una historia graciosa, -sonrió Clint medio histérico –Tres docenas de hombres armados decidieron que no les gustaba el vestíbulo, así que se hicieron explotar a sí mismos. Oh, y el conserje es un ninja.
-¿Cuál de todos? –preguntó Steve automáticamente.
-Billy.
-¿El chico? –parpadeó Steve –Me agrada. A Tony también. ¿Dónde está Tony?
-En la Embajada Japonesa. –dijo Clint –No preguntes. Sigo sin tener ni idea. ¿Estás bien?
-Bien. –Steve descartó la pregunta –No tenían idea de con quién estaban lidiando. Tony no estará feliz con esto.
-¿Tony? –dijo Clint boquiabierto -¡Estoy más preocupado por Pepper! Ella es quien usualmente tiene que lidiar con este tipo de desastres… aunque no creo que esto sea tan malo como algunas de las fiestas con las que ha tenido que lidiar antes.
-Puede que tengas razón. –Pepper se unió a la conversación –Caballeros, ni siquiera quiero saber. Conseguiré el reporte de la policía más tarde. ¿Están los tres en una pieza?
-Sí. –dijeron al mismo tiempo.
-Bien. –Llamaré a los contratistas para organizar a que limpien todo esto. Y esta vez los Directivos no detendrán los sistemas de seguridad recomendados por Tony. Muy paranoico mi…
-A veces esa mujer me asusta. –murmuró Steve.
-Oh sí. –coincidió Clint –Nada la perturba.
-Eso es porque no han visto el desastre que quedaba después de las fiestas, anteriormente.-señaló Phil con calma –Esto no es nada.
-Al menos Tony no tiene la culpa. –Clint soltó una risa.
-No tengo la culpa de… ¡wow! –Tony apareció y retrocedió cuando el estado del vestíbulo -¿Qué ocurrió?
-Parece que no les agradas a algunas personas. –Clint se encogió de hombros.
- ¿Entonces atacarían deshonrosamente a los vasallos de Anthony de Stark en su lugar? –rugió Thor –Así no es como lucha un guerrero.
-Este no es el lugar para esto. –los ojos de Steve inspeccionaban los alrededores, buscando peligros –Me siento demasiado expuesto.
-¿Expuesto? –Tony frunció el ceño –No estabas aquí. Sé que no estabas aquí. Clint estaba aquí. Puedo ver eso. Pero tú no lo estabas. ¿Por qué te sientes expuesto? ¿Qué pasó?
Bueno, nadie nunca había acusado a Tony de ser ingenuo… solo ajeno de las tonalidades y matices más discretas de la gente a su alrededor, por lo general.
-No aquí. –negó Clint –Me sentiría mejor si fuéramos a algún lugar más seguro. ¿Qué hay de la mansión?
-No es mejor que la Torre. –contestó Tony –Y si vas a ser así, quiero que sea en la Torre.
-El vestíbulo está cerrado. –señaló Phil –Y Clint dijo qué los ascensores no servían. El edificio está en cierre total.
-Y si crees que esa es la única entrada a la Torre, -respondió Tony –no me conoces tan bien, Coulson. No construyo lugares con solo una ruta de entrada y salida, incluso durante un cierre total. Y tampoco construyo nada que no pudiera contrarrestar. No más.
Había un tono algo extraño en la voz de Tony. Algo en lo que Clint no podía ponerle el dedo. Pero encajaba con lo que había en los ojos de Tony. Algo… algo extraño. Algo diferente. Algo que Clint no había visto antes. Algo que no había escuchado antes.
O tal vez so lo había hecho. Pero no sabía cuándo o dónde. No podía… ubicarlo. No sabía cual era.
-Síganme. –Tony se alejó, el resto le siguieron de cerca.
Tony los guió al callejón donde Clint había estado antes.
Adentrándose más de lo que Clint lo había hecho, Tony se dirigió a la parte trasera del edificio y dio unos toques a unos ladrillos que no parecían diferenciarse del resto.
Pero lo eran. Se hundieron en la pared, sin que Tony pusiera fuerza en su empuje.
Y entonces la pared se abrió.
-Como Harry Potter. –murmuró Clint.
-Por favor, -sonrió Tony –esto es mucho mejor.
Una escalera en espiral metálica estaba tras la pared y Tony descendió rápidamente por ella, que era la única dirección en la que se podía ir.
Aunque la entrada era bastante pequeña, Tony cabía fácilmente por ella, así como Phil y Clint, siendo que ambos hombres tenían una constitución esbelta. Steve tenía hombros más anchos y tuvo que deslizarse de lado. Thor tuvo que agacharse y encogerse como pudo.
Y Clint no estaba cien por ciento seguro de que los escalones estuvieran diseñados para aguantar el peso de un Dios Asgardiano. Pero lograron llegar hasta el fondo sin ningún incidente.
Tony los guió por un estrecho pasadizo, que los llevó a unas puertas de metal. Tony se puso al centro y frente a la puerta.
-JARVIS, -hablo de forma tranquila –Protocolo Waylander Returning.
Waylander, era una extraña palabra. Clint estaba seguro de que la había visto antes en algún sitio, pero no podía recordar dónde. No era algo que recordara haber visto en documentos oficiales, así que probablemente solo fuera una palabra al azar que el genio había escogido de alguna de sus series.
-Por supuesto, Señor. –la voz de JARVIS, como era de esperarse, provino de la nada.
(¿Cómo podía interpretar Clint que ahora estaba acostumbrado a escuchar voces con acento Inglés que sonaban de la nada?)
Las puertas se abrieron y Tony se adentró en el cuarto revelado. Clint parpadeó al darse cuenta de que se trataba de un ascensor.
Más específicamente uno de los ascensores de la Torre Stark.
-No sabía que había un acceso a este nivel. –señaló Phil.
-Nadie sabe. –Tony se encogió de hombros –Usé drones de construcción para muchos niveles. Este fue uno de ellos. Les dije que fue para acelerar la construcción. Los Directivos no estuvieron felices, pero me aseguré de que pensaran que era lo correcto. Incluso si los hice molestarse un poco. Tengo que mantener la imagen después de todo.
- ¿Varios niveles? –Clint frunció el ceño.
-No podía dejar que cualquiera construyera los bancos de memoria de JARVIS, –señaló Tony –y las implicaciones de seguridad de si alguien tuviera conocimiento de la seguridad del Reactor Arc… bueno, estoy seguro de que no tengo que explicárselos.
-Y aun así lograron quebrantar la seguridad de tu recibidor. –le recordó Steve –Tony, por favor, estoy preocupado sobre tu seguridad.
-La Mesa 1directiva no estuvo de acuerdo con mi diseño. –suspiró Tony –Dijeron que era "demasiado extremo". Que "no era apropiado". Soy el CEO, pero no puedo ir en contra de la Mesa Directiva. No es cosas como eso. Siguen enojados conmigo por haber dejado las armas. A pesar del hacho de que hacemos el doble de utilidades de las presupuestadas que de lo que hacíamos en los estimados de los contratos con las armas. ¡Dios! Si pudiera deshacerme de ellos…
- ¿No puedes gobernar a tu gente por tu cuenta, Tony de Stark? –frunció el ceño Thor.
-Tu padre, Odín tiene consejeros, –respondió Tony -¿no es así?
-Así es. –asintió Thor –Mi padre tiene a múltiples a los que se refiere por sabiduría. Aunque no necesita de sus aportaciones para tomar decisiones. Él es más sabio que todos.
-Bueno, yo no lo soy. –Tony negó con la cabeza –Siempre hay más que aprender. Más que descubrir. No lo sé todo. Y nadie puede. Así que para prevenir errores estúpidos que pudiesen destruir a la compañía esta no es dirigida por un solo hombre. El CEO dirige la mayoría de la compañía. Pero pueden ser detenidos por la Mesa Directiva si ellos creen que el CEO está sobrepasando sus límites, haciendo algo ilegal o no está actuando en pro de los intereses de la compañía. Como no pudieron detener mi decisión de detener la producción de armas, no con el clima político del momento, decidieron recordarme de su poder interfiriendo con mis protocolos de seguridad. Particularmente en el vestíbulo. Me salí con la mía en el resto del edificio. Pero siempre supe que el vestíbulo era el punto débil del edificio. Pero no podía hacer algo al respecto. Ahora sí puedo… solo desearía que no hubiese costado la vida de alguien.
-Eres un buen hombre, Tones. –Clint le dio un apretón de hombro –Hiciste lo que pudiste.
-Pero no fue suficiente. –Tony apartó su mano -¿Por qué las personas continúan muriendo por mis errores?
Lo último lo dijo en un susurro. Claramente no quería que lo escucharan. Pero aun así Clint lo oyó. Y a juzgar por las miradas que Steve y Thor le dirigían, ellos también. Aunque si ellos no lo hubiesen oído y Clint sí, estaría realmente preocupado.
Y aun así los tres decidieron no mencionarlo.
O tal vez no fue una decisión, porque momentos después de las palabras de Tony se abrieron las puertas del elevador una vez más.
-Bienvenido a casa, Señor. –lo recibió JARVIS con calma –Bienvenidos a casa Señor Steve, Señor Clint, Señor Phil y Señor Thor. Me tome la libertad de informarle al encargado de seguridad con el cargo más elevado que se encuentra en la Torre en este momento.
-Gracias JARVIS. –Tony salió con rapidez del elevador y se dirigió hacia la sala.
Se dejó caer en el sofá. Steve rápidamente se sentó a su lado, jalando a Tony a su regazo. Clint podía ver la preocupación y miedo que Steve estaba tratando de ocultar. Se notaba en los movimientos de Steve mientras discretamente revisaba a Tony en busca de heridas.
Thor se sentó en su silla habitual. Estaba relajado y calmado. Pero tenía sentido, estaba en el equivalente Midgardiano de su Ala. Para él era un lugar seguro. Donde nadie podría siquiera imaginar lastimarlo.
Clint no estaba tan confiado. No después de lo del recibidor. No podía… no se sentiría seguro hasta que supiera quién y por qué. Pero no era su seguridad por la que estaba preocupado. Sino por la de Tony.
Tony no podía protegerse. Era un civil. Era inocente. Y Clint haría lo que fuese necesario para impedir que alguien le hiciera daño a Tony. Le hiciera daño a su hermano.
Clint se acurrucó en su lugar habitual, con Phil sentándose a su lado. Phil, habiéndose asegurado de que Clint estaba a salvo, se relajó rápidamente. O al menos lo aparentaba. Clint podía sentir la tensión emanar del cuerpo de Phil. Phil estaba igualmente perturbado por lo ocurrido.
-¿Qué ocurrió? –preguntó Tony nuevamente -¿Por qué te sentías expuesto Steve?
-Unos hombres me atacaron, -confesó Steve –fue cuando salí por las pizzas.
-¿Qué? –sobresaltado, Tony trató de ponerse de pie.
Steve lo calmo con suavidad y se negó a soltarlo.
-Está bien. Estoy bien. –le aseguró Steve –No sabían con quién estaban lidiando. Me encargué de ellos y llamé a la policía.
-¿Qué querían? –Tony estaba confundido.
-Llevarme con ellos. –admitió Steve –Trataron de secuestrarme.
Tony se paralizó.
-Eso fue mi culpa. –dijo él –La única razón por la que intentarían eso es por mí.
-No es tu culpa. –Steve fue firme –Es de ellos. No tuya.
-Te habrían hecho daño. –Tony estaba temblando visiblemente –Te habrían hecho daño porque no habría pagado.
-Tony de Stark, -la mirada de Thor se oscureció visiblemente -te corresponde pagar los rescates de aquellos a quienes has reclamado como tuyos. Especialmente por los que les has declarado tu amor.
-Pero por eso es que no puedo. –respondió Tony –Thor… hace muchos años, y estoy hablando de años, existía un país, tenían muchos enemigos. Uno de esos enemigos tomó a un grupo de niños como rehenes. Tenían sus demandas. Dinero. Liberar prisioneros. Realmente no importa qué. Pero el país accedió. Pagaron lo que se les exigía. Los rehenes fueron liberados. Ilesos.
-Eso es bueno. –dijo Thor –Eso es lo que deberías hacer.
-No mucho después, -Tony continuó como si Thor no hubiese hablado –otro grupo de enemigos tomó a otro grupo de inocentes como rehenes. También tenían demandas. Tenían expectativas de que sus demandas serían cumplidas. Después de todo, al otro grupo les habían pagado.
-Esta vez el país no accedió. No pagaron. No se rindieron. Enviaron soldados. Mataron a cada uno de los que habían secuestrado a los rehenes y los liberaron. No han vuelto a pagar ningún rescate desde entonces. A todos los secuestradores les pagaron con sangre. La suya. Aunque también algunos de los rehenes murieron.
-¿Por qué cambiaron de tácticas? –Thor frunció el ceño –¿El segundo grupo no valía tanto como el segundo?
-Ese no era el punto. –suspiró Tony –Cuando pagaron el rescate, pusieron un objetivo en cada ciudadano de la nación. Los hicieron a todos objetivos para sus enemigos. Los hicieron a todos puntos potenciales de ventaja. Los pusieron en riesgo.
-No haré eso. No puedo hacer eso. Si cedo una vez… incluso si es por Steve… pongo en riesgo a cada trabajador de Industrias Stark, sus familias y seres queridos. ¿Y dónde dibujo la línea? ¿Dónde decido que alguien está tan abajo en la pirámide, que es tan poco importante como no pagar por él? No puedo hacer eso. No puedo decirle a alguien que su dolor no vale mi dinero. No lo haré. Por eso Industrias Stark no paga rescates. No nos rendimos ante amenazas o manipulaciones. No mantenemos firmes. No se pagarán rescates ni siquiera por mí. Es la mejor protección que puedo darle a mi gente.
Hubo un largo silencio después de eso. Clint sabía que lo que había dicho Tony era verdad. Sabía que técnicamente era la verdad. Que el método de Tony era el mejor.
El problema estaba cuando las emociones interferían. Y sabía que destrozaría a Tony no ser capaz de ayudar a Steve si tal cosa ocurriera (por muy improbable que fuera).
