Capítulo 35

-Señor Clint, -la voz de JARVIS atrajo la atención de Clint de la película –el Señor Parker está tomándose un respiro de su proyecto. Usted quería que le informara.

-Gracias JARVIS. –Clint se puso de pie.

-¿Qué? –Sam frunció el ceño -¿Quién es Peter?

-Tengo un pasante. –contestó Clint.

-¿Tony te dio una pasantía? –parpadeó Sam.

-No, –Clint negó con la cabeza –no una pasantía. Un pasante.

-¿Es eso legal? –preguntó Sam –Olvida eso. ¿Por qué?

-¿Quién sabe por qué Tony hace algo? –le regresó Clint –Pero lo importante es que trabaja en los pisos de I&D. Y extraoficialmente, u oficialmente, o técnicamente, o lo que sea, cuenta como mío.

-Puedes hacer que mantenga un ojo sobre Tony. –comprendió Sam.

-Exacto. –asintió Clint –Ok, no es tan bueno como uno de nosotros… y no puede hacerlo todo el tiempo. Pero es mejor que nada.

Clint bajó hasta los pisos de I&D donde usualmente podía encontrar a Peter. Interiormente guardaba la esperanza de que su plan fuese aceptado por el hombre más joven. Pero también que no fuese necesario.

-Oye Peter, -lo llamó Clint cuando vio al pasante caminar por el pasillo en dirección contraria al arquero -¿tienes un minuto? Necesito hablar contigo.

-Hola Clint, -sonrió Peter –estoy hambriento. ¿Quieres hablar? ¿Me acompañas por una pizza? Conozco un buen lugar.

-Seguro. –accedió Clint.

El lugar del que hablaba Peter resultó ser un pequeño local algo oculto en un edificio. Claramente un negocio local. Pero el interior estaba iluminado y limpio. El lugar olía a comida recién preparada. Peter era ya conocido y fue recibido cálidamente.

Peter dirigió a Clint a un pequeño gabinete en una esquina, donde no serían molestados fácilmente.

No tomó mucho para que ambos pidieran su orden y por unos momentos solo se sentaron en un cómodo silencio.

-Chico, -Clint se inclinó ligeramente hacia delante –esperaba que pudiese pedirte un favor.

-Pregunta, -Peter se encogió de hombros –no te prometo nada. Más que escuchar.

-Sabes que hay personas allá afuera que buscan secuestrar a Tony. –explicó Clint –Me gustaría que mantuvieras un ojo por cualquier cosa o persona extraña en los pisos de I&D por mí. Solo en caso de que intenten algo ahí. Confío en JARVIS, pero preferiría que alguien con el instinto humano también lo cuidase.

-Haré lo que pueda. –contestó Peter –Y haré correr la voz también. Soy mejores varios ojos que uno.

-No estoy seguro de que confío en todos. –confesó Clint –Digo, los antecedentes de todos fueron verificados, pero…

-Mira, -Peter le dirigió una pequeña sonrisa –todos amamos a Tony. Puede que no lo parezca. Pero todos en ese edificio lo aman. Por lo que he oído, es en toda la empresa. Adoramos a Pepper… ¿pero Tony? Lo amamos. No siempre estamos contentos con su vida privada. Con sus indiscreciones. He oído más de una queja sobre sus antiguos días de playboy. Pero siempre hace lo que es mejor para nosotros. Eso es lo que he oído. Y lo que he vivido hasta ahora.

-Por lo que entiendo, a nadie le agradaba Stane. Era bueno para los negocios. Pero no lo querían. Aunque todos ya se habían resignado. Era ese jefe del que uno siempre se queja, pero sigues trabajando para él, porque te gusta todo de tu trabajo excepto él.

-Tony es diferente. A él le importamos. Conoce nuestros nombres. Conoce a nuestras familias. La paga es de primera y las prestaciones son como ningunas. Y a Tony le importamos.

-No encontrarás a una persona en ese edificio a quien no le agrade. Desde el conserje hasta Pepper. Nos muestra a nosotros la única cosa que no muestra al resto del mundo… el hecho de que tiene corazón. Por qué siente que debe de ocultarlo, no lo sé. No lo entiendo. Pero no hace, y tengo que aceptarlo. Todos sabemos que está algo roto por dentro. He oído rumores de que ya estaba roto desde antes de Afganistán… que Afganistán solo hizo las grietas más visibles.

-Estás exagerando, –Clint negó con la cabeza –o proyectándote. No a todos les importa así.

-Las recepcionistas y secretarias han desviado mujeres con los ojos puestos demasiado alto por más tiempo del que crees. –le respondió Peter –Y eso no se los pidieron. Los guardias de seguridad ni siquiera dejan que nadie de Hammer o Kilian entrer a ninguno de sus edificios. Sin que tuvieran que ordenárselos. Y no me hagas empezar con lo que le harían a Stone. Siempre hay moras de alguna forma u otra disponibles en cada cuarto y cafetería, eso en toda la compañía. Si la prensa le está acusando de algo, o cantándole alabanzas a Howard, de repente aparece alguna falla técnica que requiere su atención de inmediato. Siempre. Una muy buena distracción, de hecho. Y en los días realmente malos, cunado necesita estar solo, o con Steve, o contigo, o con cualquiera a quien considera familia… nada sale mal. Nunca.

-Mira lo cuidamos como podemos. Y hacemos lo que podemos para ayudar. Cada uno de nosotros. Desde Billy hasta Pepper. De lo más bajo a lo más alto.

-¿Conoces a Billy el conserje? –parpadeó Clint sorprendido.

-Tenemos casi la misma edad. –Peter se encogió de hombros –Hemos pasado tiempo juntos antes. Él… no es como las demás personas. Es… mayor. Más maduro. Aunque soy uno de los únicos que recibe la alerta.

-¿Alerta? –Clint definitivamente estaba confundido.

-¿Conoces cómo se llama a sí mismo un ninja? –ofreció Peter –Bueno a veces hace rutinas en el gimnasio de empleados. Y son algo para admirar. Casi le puedes creer viéndolo. Es… ridículamente bueno.

-¿Practica con alguien? –preguntó Clint.

-No. –Peter negó con la cabeza –Bueno… una vez, con Jimmy. Uno de los guardias de seguridad. Era como ver ballet… un ballet realmente violento. Pero usualmente solo practica sus rutinas. La alerta es por si alguien lo ve. Usualmente trata de evitar las multitudes. No hay cámaras en el gimnasio… bueno, una en la entrada que envía la imagen a la oficina de seguridad y ahí graba. El resto solo envían imagen a JARVIS. Así que no podemos verlo de ese modo. Si recibes la alerta, ¡muévete! Una vez vine desde mi casa para poder ver a Billy. Es así de bueno.

-¿Y les enseña?

-Nunca. –Peter se encogió de hombros –Pero a veces… te deja copiar sus movimientos. A veces te dice que necesitas mejorar de cierto movimiento. Algunas veces incluso empareja a dos personas y les dice que practique entre ellos… Jimmy hace lo mismo. No enseñan. Y Jimmy rara vez practica con alguien más. Todos van a verlo cuando lo hace.

-¿Todos?

-Bueno, todos los de seguridad y demás. Me mandan un mensaje cuando ocurre.

-¿Por qué? Eres un pasante. Un científico.

-Billy y yo somos amigos. Como dije, tenemos casi la misma edad. Y no pertenecemos a ningún otro grupo en particular. Así que acabamos juntándonos. He pasado tiempo con él en su cuarto de la torre. Los guardias saben que somos cercanos, más cercanos que con los demás. Excepto tú, en mi caso. Así que me avisan cuando Billy está haciendo algo que valga la pena ver.

Había una pequeña sonrisa divertida en el rostro de Peter.

-¿Nunca has intentado pedirle a Billy que te enseñe?

-No. –Peter negó con la cabeza –Sé que no lo hará. Así que no me molesto en intentarlo.

La conversación se interrumpió con la llegada de su comida.

-Quería hablar contigo. –Peter inició una nueva conversación.

-¿Sobre que? –preguntó Clint curioso.

-Sobre esto. –Peter puso su mochila sobre sus piernas y rebuscó en ella por un momento.

Clint vio partes de la mochila moverse, indicando que lo que sea que Peter estuviese buscando estaba escondido en la mochila, posiblemente en un compartimiento secreto que no había notado antes. El arquero no pudo evitar tensarse a la expectativa de que algo peligroso saliera de la mochila. Incluso si no había nada en el lenguaje corporal de Peter que lo indicase.

Más vale prevenir…

Y Clint ya ha lamentado mucho debido a personas en quien quería y confiaba.

Pero lo que Peter sacó parecía ser solo un bulto de tela. Se detuvo por un momento, pensando seriamente sobre lo que estaba a punto de hacer. Y luego solo se encogió de hombros y se lo entregó.

Clint pasó sus manos por la tela. Era suave, pero parecía ser bastante resistente. Era de color rojo, con lo que parecía ser algún tipo de patrón en líneas negras, y estas cubrían toda la tela. Clint la giró en sus manos para poder verla por completo.

Dos ojos blancos le regresaron la mirada.

Clint arrugó la tela con sus manos y la arrojó al otro lado de la mesa sin pensarlo.

-¿Crees que podamos cambiarle el nombre a los Vengadores como "La Liga de Protección de Tony Stark"? –Peter… no, Spiderman pregunto con una sonrisa y voz divertidas.

-¿Cómo? –preguntó Clint, rastros del Agente Barton se colaron en su tono.

-Una araña me mordió. –Peter se encogió de hombros.

-No creo que ese sea un efecto secundario común. –contestó Clint casi automáticamente.

-Estaba genéticamente modificada. –explicó Peter –No sé qué es lo que estaban tratando de hacer. Solo sé lo que hizo.

-¿Por qué? –Clin de verás que estaba luciéndose con sus preguntas.

-Porque tenía el poder. Y otros no. Porque mi tío murió. Y yo no.

-Ok, -exhaló Clint –Vas a tener que retroceder y agregar unos cuantos detalles. Porque no entendí nada de eso.

-De pronto me volví más fuerte y rápido. –explicó Peter –Nunca tuve mucho dinero, así que decidí usarlo para hacer dinero fácil.

Los músculos de Clint se tensaron. No quería oír que Peter había hecho algo malo. No encajaba con lo que conocía del chico. Pero sabía que existían pocas formas en las que se ganaba dinero fácil. Y casi todas eran ilegales.

-Hice algo de lucha amateur, –continuó Peter, aparentemente ajeno al miedo de Clint –por el dinero del premio. No era mucho, pero…

-Solía participar en competencias de arquería. –confesó Clint, aliviado de que el crimen de Peter no era un crimen en lo absoluto.

-Un ladrón robó el lugar. –continuó Peter –No hice nada. Pude haberlo detenido. Habría sido fácil. Pero no era mi problema. Así que no hice nada.

-Entendible. –dijo Clint.

Sí, no era una buena acción. Pero tampoco era una mala. Solo era neutral. Nadie espera que un civil detenga un robo.

-Debí haberlo detenido. –murmuró Peter.

-No era tu trabajo. –le recordó Clint.

-Aun así debí de haber hecho algo, –Peter se encogió de hombros –porque mató a mi tío cuando lo robó un par de horas más tarde.

Clint se paralizó. La pura simplicidad de tal declaración era estremecedora. No era de extrañar que el chico se concentrara tanto en los pequeños delitos.

-Un gran poder. –continuó Peter –Una gran responsabilidad. Fallé una vez. No fallaré otra vez.

-Tú no fallaste. –contestó Clint.

-Dejé morir a mi tío.

-No fue tu culpa.

-Pude haberlo detenido.

-Y yo maté a mi hermano. –Clint habló con franqueza –Fui un criminal durante un tiempo. Un tirador a sueldo… bueno, arquero en mi caso. Un asesino a sueldo de alto nivel que solo aceptaba contratos cuando lo consideraba apropiado. Mi hermano trabajaba para una pandilla. En uno de los primeros trabajos que hice, acabé con todos los guardias que estaban entre mí y mi objetivo. No fue hasta más tarde que me di cuenta de que uno de ellos era mi hermano. Pude haberlo detenido de que se convirtiera en miembro de una pandilla. Pude haberlo hecho. Pero no lo hice. Pude haber no matado a todos los que se interpusieron entre mí y el objetivo. Pude haberlo hecho. Pero no lo hice. Eso fue mi culpa.

-No lo sabías.

-Ni tú tampoco. –le recordó Clint –Mira, es horrible. Lo entiendo. Lo entiendo mejor que casi cualquiera. Pero está en el pasado. Y estás haciendo lo que puedes para salvar a otras personas. Sé que tu tío estaría orgulloso de ti.

Clint podía ver en el rostro de Peter que no estaba convencido por las palabras de Clint. Pero también que el adolescente no iba a discutir con él. Así que Clint hizo un recordatorio mental de hacerlo al chico comentarios positivos siempre que fuera posible.

-No creo que Fury aprecie el cambio del nombre. –Clint regresó la conversación a un tema más seguro –Aunque concuerdo que le queda.

-Por eso es que decidí decirte. –dijo Peter –Para que sepas que yo también me preocupo por Tony. Por razones diferentes, pero me preocupo por él. Es como el tío loco que aparece cada cierto tiempo y desaparece de nuevo.

-Y mi hermano. –sonrió Clint –Supongo que no quieres que SHIELD sepa sobre ti.

-Si es posible. –concordó Peter.

-¿Qué hay de los otros?

-¿A tu criterio? –sugirió Peter –Realmente no me molestaría, pero quería decirte a ti.

-¿Por qué ahora?

-Realmente te importa. –Peter sonaba casi sorprendido –Te preocupas sobre mí y sobre otras personas. Inicialmente cuando descubrí quien eras, no estaba seguro. Pensé que te habías acercado a Tony con algún motivo oculto. Pero cuanto más veía… menos lo creía. Ver como reaccionaste a Tony recibiendo amenazas… bueno, supe que eras sincero con tus intenciones. Así que decidí confiar en ti.

-Oh, no hubo un motivo tras de ello. –Clint soltó una risa –Steve solo vio una cara que le gustó. Y luego se convirtió en algo más. No sabía de nada más hasta que yo le dije, o lo hizo Tony. Así es como él lo quería.

-Y de alguna forma el resto de ustedes se justaron alrededor de él. –rio Peter.

-Tú también. –le recordó Clint –Tony simplemente es así. Tiene ese carisma natural. Atrae a la gente hacia él.

-No. –Peter negó con la cabeza –Carisma, sí. Pero está también esa extraña forma de vulnerabilidad. Sabemos que no puede protegerse de todo. Incluso si está determinado a intentarlo.

-¡Dios! –se carcajeó Clint –Debe recordarle a Steve de sí mismo. De cuando era pequeño y debilucho. Por cierto, ¿cómo volviste a ingresar a la Torre? Estaba en cierre de emergencia… ¿Cómo?

-Hay unos cuantos respiraderos, -Peter se encogió de hombros –en puntos ciegos para las cámaras. Prácticamente imposible de hacerlo sin ser visto, pero lo logré. Usar los ductos de la ventilación tampoco es fácil. Necesitas mi nivel de flexibilidad para poder navegar por ellos sin lastimarte. Además de que necesitar conocer sobre eso para empezar. Yo lo averigüé solo porque siempre estoy buscando las formas de salir y entrar a lugares. Tengo qué.

-Lo entiendo, chico. –asintió Clint –Solo necesitaba asegurarme.

-De que nadie más pudiera. –asintió Peter. –Lo entiendo.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

La revelación sobre Spiderman/Peter hizo que la siguiente semana y un poco ,más pasarán con menos tensión y preocupaciones de los que podrían haber habido, al menos para Clint. Él no era del tipo de ir revelando los secretos de otros.

Simplemente saber que había un par de ojos extras cuidando a Tony en un área en la que probablemente no estuvieran (Bruce usualmente usaba su propio laboratorio) hacía las cosas más fáciles.

Pero eso no evitó que el nivel de tensión se elevara cuando Tony partió a Hawái.

-Te llamaré cada noche, Steve. –prometió Tony.

-¿Y cada mañana?

-Te llamaré a las cuatro o más temprano. –le respondió Tony.

-No importa. –contestó Steve –Me levanto a las estúpida en punto, ¿recuerdas?

-Con el canto del gorrión. –acordó Tony –De acuerdo, pero estaré bien. Tengo a Coulson y al resto de su banda para cuidarme. Nadie sabe que iré a Hawái. Todos está bajo nombres falsos. Iré cono Edward Rogers, un experto del Reactor Arc de Industrias Stark. Estaré bien.

-Te extrañaré. –murmuró Steve -¿Me extrañarás?

-Como al aire que respiro. –la voz de Tony fue suave y honesta –Te amo.

-Lo sé. –susurró Steve en el cabello de Tony.

Clint se sintió incómodo mientras veía la despedida. Fingiendo que estaba dando su propia despedida a Phil.

No que no estaba despidiéndose. Pero también estaba diciendo más.

-Veinte hombres. –murmuró Phil al oído de Clint –Tony solo sabe de cuatro. Y compartiremos habitación.

-Desearía poder ir. –susurró Clint.

-Demasiado arriesgado. –le respondió Phil –Tony podría descubrir algo. Además te necesitamos aquí con Iron Man. Se está volviendo más atrevido.

-Lo sé. –suspiró Clint –Sus ataques han estado aumentando de tamaño.

-Y el Soldado del Invierno se está acercando a matar a alguien. –resopló Phil –Casí destrozó el hombro de Rollins permanentemente.

Clint reprimió un escalofrío. Pudo haber sido él. Debió haber sido él. Esa era la peor parte. Los Vengadores habían sido enviados a lidiar con el Doctor Doom, otra vez. Así que cuando Iron Man y el Soldado del Invierno empezaron a causar problemas, el equipo de asalto de Rumlow había sido enviado en su lugar.

El par de supervillanos los habían derrotado… de forma violenta.

Rumlow seguía de licencia por una pierna rota, causada cuando cayó de lo alto de un edificio. Había logrado usar un gancho y salvar su vida, pero cuando estaba bajando el último tramo, la cuerda había sido cortada. Un cuchillo lanzado con certeza desde la distancia lo había cortado.

Rollins se había acercado demasiado a Iron Man. El Soldado del Invierno había respondido con dureza. No lo suficiente para matar… pero sí para que Rollins no lograra usar la granada de EMP de corto alcance que llevaba en la mano.

-Fury cree que es cuestión de tiempo para que vayan por las oficinas de DC. –confesó Phil.

-¿Mantenlo a salvo? –le rogó Clint –nos encargaremos del resto.

-Lo sé. Lo haré.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Fue en la mamana del cuarto día después de que Tony y Phil se habían ido que Clint encontró a Steve tocando en su puerta.

-¿Qué? –preguntó Clint somnoliento.

-Tony no ha llamado. –dijo Steve apresuradamente -¿Te ha llamado Phil?

-Steve, -Clint se frotó los ojos –es temprano. ¿Qué hora es?

-Son las cinco en punto, Señor Clint. –respondió JARVIS con simpleza.

-Las condenadas cinco en punto de la mañana. –casi le gruñó Clint a Steve –Eso hace, ¿qué? ¿Nueve, diez? Tuvieron esa cosa Luau la noche anterior. Phil mencionó que había durado horas.

-Pero Tony nunca me ha llamado más tarde que esto. –le respondió Steve.

-Estuvieron despiertos hasta tarde. –discutió Clint –Aún siguen dormidos. Tony te dijo que había terminado con lo que tenía que hacer. Probablemente festejó toda la noche. A pasado tiempo desde que se sintió lo suficientemente cómodo para celebrar. Phil me dijo que principalmente estaban los ingenieros y técnicos de la planta. Son el tipo de gente con la que Tony… desde Afganistán se ha sentido más cómodo con personas normales que con la alta sociedad.

-No, -Steve negó con la cabeza –él siempre ha sido así. Pero él me habría llamado.

-Está dormido. –repitió Clint.

Pero no estaba seguro. Su instinto estaba inquieto. Algo estaba mal y él lo sabía. Pero tenía que tener fe. Fe en que Phil lo estaba manejando. Fe en que Phil tenía todo bajo control.

Mira, -suspiró Clint –Vayamos a la sala común. Puedes hacerme el desayuno. Trataré de despertar. Y si no hemos oído de ellos en media hora, entonces podemos entrar en pánico. ¿De acuerdo?

-De acuerdo. –concedió Steve –Pero tengo un mal presentimiento sobre esto.

Ya somos dos, pensó Clint. Pero no iba a decirlo.

Media hora más tarde Sam se les había unido, quien, a falta de su compañero de carrera, había ido a buscar a Steve.

Steve jugaba con los panqueques del desayuno, mientras que Clint operaba bajo el principio de que necesitaría la energía para más tarde. Sam había declarado que si no iba a salir a correr entonces necesitaría algo para despertarlo apropiadamente, así que el café serviría.

-Señor Steve, -habló JARVIS –tiene una llamada por la línea fija, ¿quiere contestar?

-¿Es Tony?

Clint sabía que no lo era. JARVIS no habría preguntado si hubiera sido Tony. Simplemente habría hecho pasar su llamada.

-No, Señor Steve. -contestó JARVIS –Es una llamada del Palacio Iolani. Aunque qué extensión en particular, no he podido determinar. Si desea puedo ponerla en espera e identificar de cual de las muchas líneas proviene y quién está llamando.

-Solo contéstala. –indicó Steve.

-De acuerdo, Señor Steve. –obedeció JARVIS.

-Hola, ¿quién es? –habló Steve a la nada.

Aún le parecía extraño a Clint que Tony había cableado todo el lugar de forma de que podía hablar por teléfono sin tener un teléfono en cada maldita habitación de los pisos privados. JARVIS podía agregar o silenciar a una persona dependiendo de quien estuviera en el teléfono. Así que se podía estar en el cuarto con alguien más que estuviera en una llamada y nunca ser escuchado.

-Teniente Comandante McGarrett, 5-0 –habló la persona del otro lado de la línea –trato de contactar a Clinton Steven.

-¿De qué se trata esto? –preguntó Steve.

-Edward Rogers. –respondió McGarrett –¿Hablo con Clinton Stevens?

-Por así decirlo. –respondió Steve -¿Es posible convertir esto en una videollamada? Prefiero ser capaz de ver con quién estoy hablando.

-Por supuesto. –accedió McGarret con facilidad –Deme un momento.

Aproximadamente veinte segundos más tarde la pantalla de la televisión mostró a un hombre claramente militar, a pesar de su vestimenta casual de jeans negros y playera azul. Lo que parecía ser un tatuaje tribal se veía por debajo de una de las mangas de la playera. Su cabello oscuro también estaba en un corte militar.

-¿Quién de ustedes es Clinton Steven? –preguntó McGarrett.

-No es Clinton Steven. –contestó Clint –Es Clint y Steve. Soy Clint. El rubio es Steve.

-Soy Sam. –agregó Sam –Y está confundido. También yo. ¿Por qué nos llama un Marín?

-5-0, –Clint se encogió de hombros –Las fuerzas especiales del Gobernador de Hawái. Liderados por el Teniente Comandante Steve Jack McGarrett. Anteriormente Marín de los Estados Unidos. Ahora en las Reservas. Jefe de las Fuerzas Especiales 5-0.

Todos se giraron a verlo.

-¡Phil hace su investigación! –protestó Clint –Solo se me quedó pegado.

No había necesidad de mencionar que la memoria auditiva de Clint era casi perfecta. Él había entrenado para que fuera así. Sus pobres habilidades de lectura de cuando era niño hicieron que aprender escuchando fuera mucho más fácil que leyendo.

Si podía oírlo, podía recordarlo.

-¿Qué es lo que no sé exactamente? –demandó saber McGarrett.

-Edward Rogers no existe. –suspiró Steve –Es una identidad falsa. Una que estaba usando mi esposo: Tony Stark. ¿Qué ocurrió?

-La noche anterior el Gobernador atendió a un Luau junto con Edward Rogers y otros empleados de empresas Stark. –dijo McGarrett –Ninguno de ellos ha sido visto desde entonces. ¿Tiene alguna información de lo podría haber pasado? ¿Lo ha contactado de alguna manera?

-No. –Steve negó con la cabeza –Tony se ha estado comunicando conmigo cada las mañana y noche. –supe que algo estaba mal cuando no me llamó esta mañana. Hablé con él anoche, antes de la fiesta. Nada estaba mal. Estaba animado. Feliz. Había terminado su trabajo, creo. Estaba guardando un secreto. Pero no era nada malo. No puede mentirme.

Clint no estaba tan seguro sobre eso. Estaba bastante seguro de que Tony mantenía secretos y le mentía a Steve… a todos ellos.

Pero no era sobre nada serio. Tony no les haría eso. No era su estilo. No estaba en su naturaleza.

Los quería demasiado como para engañarlos con malas intenciones… así que no sería sobre nada serio.

-Steve, -llamó una voz fuera de cámara –Fong llamó. Hay un problema con el ADN… Steve, ¿por qué estamos en videoconferencia con dos militares y un guerrero civil?

-¿Qué? –parpadeó McGarrett –mientras un hombre más bajo entraba a cámara.

-Disculpe, ¿quién es usted? –preguntó Steve -¿Y cómo conoce mi nombre?

-¿También es Steve? –se sorprendió el desconocido –Steve es el primer nombre de M McGarrett. Esto puede ser confuso. Soy el Detective Williams. ¿Quién es usted? ¿Y qué relación tiene con este caso?

-Soy Steve Stark, -respondió Steve –esposo de Tony Stark. Edward Rogers es una identidad falsa que Tony estaba usando para este viaje.

-Y nadie pensó avisarnos de eso, ¿por qué? –dijo Williams –No importante, es tarde para eso. ¿Cómo se componía su equipo de seguridad?

-¿Equipo de seguridad? –McGarrett frunció el ceño.

-Tuvo un intento de secuestro o asesinato hace menos de un mes, -Williams movió sus manos al hablar –destruyó completamente el recibidor de su casa. Nadie sabe quién o porqué. Por su puesto que tenía un equipo de seguridad. Habría sido mejor si hubiéramos sabido que iba a venir, porque así no nos habrían tomado tan de desprevenidos.

-Veintiuno, -informó Clint –tenía un equipo de veintiún hombres.

-Veintidós. –Sam negó con la cabeza –También se llevó a Happy.

-¿Happy? –preguntó McGarrett.

-Harold Hogan, -contestó Steve –Jefe de Seguridad de Industrias Stark.

-¿El resto son empleados bajo su mando? –preguntó Williams -¿Cómo son sus contratos?

-No son parte de Industrias Stark, -respondió Clint con una calma forzada –de fuera.

-¿Por contrato? –parpadeó Williams -¿Qué agencia?

-Clasificado. –soltó Clint sin dar más detalles.

-Una de las Agencias del Alfabeto entonces. –suspiró Williams –Por favor díganme que no es la CIA.

-No, -San sonrió –¿por qué? ¿no te agradan?

-Se me secuestraron una vez. –Williams se encogió de hombros –Dudo que todo el equipo haya ido al Luau.

-No sabemos cómo están organizados. –contestó Steve –No queríamos saber.

-¿Por qué no? –McGarrett frunció el ceño

-Trabajamos en seguridad. –respondió Clint –Si hubiéramos sabido, habríamos sabido como evadirlos. Habría hecho que nos preocuparnos más.

-Si asumimos que estaban trabajando en turnos de ocho horas, –pensó Williams en voz alta –y que en todo momento tenían a dos personas asegurando la habitación de Tony en todo momento… asumo que había tal vez tres o cuatro personas con Tony en el Luau. Eso significa que tenemos al menos diecisiete personas desaparecidas, de las que no sabíamos antes y que no se han registrado… ¡Chin!

-¿Si, Danny? –Otra voz se oyó por la llamada.

-Lleva a Kono y revisa el hotel en que Rogers estaba hospedándose otra vez. –indicó Williams.

-¿Estamos buscando en específico? –preguntó la voz de vuelta.

-Diecisiete cadáveres, –respondió Williams –por lo menos. Rogers tenía un equipo de seguridad de veintidós personas. Y no todos ellos estaban en la playa.

-Industrias Stark realmente que cuida sus empleados. –señaló la voz casi con aprecio.

-Lo hacen cuando Rogers es en realidad Tony Stark. –respondió Williams.

-Cierto. Así que estamos buscando un grupo muy bien organizado y bien armado. –señaló la voz –Esto no fue algo improvisado de la noche a la mañana. Lo más probable es que fuera una organización internacional.

-¿Podemos estar seguros de ello? –discutió McGarrett –Podían haberlo hecho simplemente por el dinero.

-No vas tras Tony Stark por dinero, –respondió Williams –Ni en un millón de años.

-Es un billonario. –argumentó McGarret.

-Pero es su mente la que es mucho más valiosa. –las manos de Williams se movían a toda velocidad –El hombre es un genio.

-Creí que solo era publicidad. –McGarrett frunció el ceño.

-Para nada. –interrumpió Steve –Es mucho más listo que según los rumores.

-Bodegas abandonadas. –declaró Williams –Empezaremos por esas. Con las más cercanas a la costa.

-¿Por qué esas? –preguntó Clint.

-No captamos en cámara ningún vehículo lo suficientemente grande para llevarse a todas las personas del Luau dejando la escena. –Williams se encogió de hombros –Fue en la playa… tiene sentido usar el agua. Y si no quieres llevar a alguien muy lejos, usar una de las bodegas frente al mar tiene lógica.

-Podrían haber arrojado al resto –señaló McGarrett.

-Lo dudo, –Williams negó con la cabeza –al menos un cuerpo habría sido a la playa para este momento. Además si hubieran querido matar a todos lo habrían hecho en la playa.

-Podrían ser que les preocupara que la gente encontrara los cuerpos. –respondió Clint.

-No, –dijo McGarrett en desacuerdo –es una playa privada. Nadie habría hallado los cuerpos por casualidad. No por algunos días. Danny, ¿qué problema tiene Fong con el ADN?

-¿En serio, McGarrett? –Williams alzó una ceja -¿En frente de ellos? ¿Discutiendo los detalles de un caso activo?

-Ya lo estamos haciendo. –discutió McGarrett.

-No hasta este punto. –le recordó Williams recordó –Y nada que no supieran ya o que no pudieran resolver por su cuenta. Aparte del hecho de que hay más gente desaparecida.

-Detective Williams, –Steve se irguió a su altura completa –este es un caso que involucra a mi esposo. Estoy literalmente del otro lado del país, a Hawái. No he dejado Nueva York en los últimos dos días. Dudo mucho que pueda considerarse que esté involucrado. Sin embargo, Tony Stark es mi esposo. Tengo derecho a saber lo que está pasando.

-Siendo francos, Señor Stark, no confío en nadie con la seguridad de Tony. Soy de la creencia que nadie tiene el derecho de saber todo lo que le pasa. Ni siquiera su esposo. –Williams había dejado de moverse y se había erguido hasta su estatura completa, la cual era al menos un pie más baja que la de Steve. No que la altura se pudiera medir muy bien desde la pantalla.

-Conoce a Tony. –parpadeó Sam sorprendido –Actúa defensivo con él. Protector. ¿Cuándo lo conoció?

-Oficialmente nunca lo hemos hecho. –respondió Williams –Los contactaremos en cuanto tengamos más información. Hasta entonces, esta conversación se terminó.

Los dedos de Williams se movieron por la mesa de la computadora y la conexión se cortó.