Shaman King pertenece a Hiroyuki Takei
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Al día siguiente, Horo Horo despertó, desorientado sin saber en qué momento de la noche había caído ante los brazos de Morfeo, busco su teléfono, eran las doce y con trece minutos del mediodía del sábado, se preguntó si Yoh ya habría despertado e incluso si el gemelo mayor llegaría pronto a su hogar, arrojo su celular a un lado de él y observo el techo, el ruido en la planta baja indicaba que los padres de los Asakura ya habían llegado a casa.
El flashback de la mirada fugaz de anoche volvió a invadir su mente, preguntándose si algún día volvería a toparse aquellos ojos.
Suspiro, poniendo su almohada en su rostro, duro unos cuantos segundos en esa posición hasta que alguien llamo a su puerta.
-¿Quién es? –pregunto, sin despegar su rostro de la almohada, girando su cuerpo, dando la espalda a la entrada de la habitación.
-Horo… -Abrieron la puerta lentamente, unos mechones castaños se asomaron lentamente entre el marco, Yoh había despertado.- La abuela dice que bajes a comer… Ya es demasiado tarde para que almuerces algo –Río, su rostro aun mostraba cansancio, el celeste volteo a verlo, solo le regreso la sonrisa y se levantó de su cama, Yoh se recargo en la entrada de la habitación, observándolo fijamente mientras un bostezo se apoderaba de él.
-Y bien… ¿Por qué no le hablaste a la chica de ayer? –Pregunto mientras realizaba uno de sus estiramientos y rascaba su espalda.
-¿C-Cual chica? –El rostro de Yoh se volvió un rojo intenso, pues aun tenia presente esa imagen de la noche anterior.
-Sabes de que hablo amigo… -Horo Horo intento contener una risa por la expresión que le regalaba su compañero en esos momentos mientras buscaba entre la ropa de su habitación que ponerse para bajar a la cocina, Yoh iba a responder pero fueron interrumpidos por Hao, que abrió la puerta bruscamente golpeando a su hermano menor.
-Hermanito, Horito, ¡buenos días! –Saludo Hao con su característica sonrisa, entrando a la habitación de manera brusca ignorando a su hermano el cual, masajeaba su codo por el golpe.
-Que tal Hao… -Horo Horo regreso el saludo sin muchos ánimos, no sabía porque últimamente el gemelo más grande le fastidiaba.
-Se fueron demasiado temprano, siempre cuando es la mejor parte. –Reclamo el mayor, cruzándose de brazos, sentándose en la silla del escritorio.
-Perdimos tu rastro, no íbamos a ir a buscarte… Suficiente tengo con imaginar las asquerosidades que haces con Kanna. –Respondió su hermano menor, rascando su cabeza.
La sonrisa de Hao se convirtió en una de lujuria.
-No solo fue con ella, alguien más participo anoche en el acto… ¿Quién era? Ah sí, Marion –Su sonrisa se incrementó al mencionar el ultimo nombre, la expresión de Horo cambio en segundos.
-Okay… -Exclamó Horo, un recuerdo amargo le atravesó la cabeza al escuchar ese nombre- No quiero escuchar tus sucios detalles por el momento Hao, si me disculpan bajare a desayunar o comer algo.
-No te desamines Horito –Hao se levantó de golpe de la silla casi tirándola y lo abrazo por detrás, pasando su brazo por su cuello.- Todos sabemos que alguien por ahí gusta de ti. –Le guiño sensualmente su ojo, cualquiera caería rendida ante tal acción.
-Si, como digas –Soltó el agarre y salió de su habitación. Yoh lo siguió, dejando solo a Hao, con una pequeña sonrisa de victoria.
Si algo odiaba Horo Horo hasta cierto punto del gemelo mayor, era su capacidad de encontrar sus debilidades rápidamente y usarlas a su favor, sobre todo con Marion.
Aun no entendía del todo por qué siempre que le mencionaban a la chica, algo dentro de él se encendía y quería destruirlo todo, y con destruir todo involucraba el rostro bonito del gemelo mayor. Le guardaba un poco de rencor y quizás hasta una pizca de lástima a ella, pero era algo que debía dejar en el pasado, después de todo, solo era un estúpido adolescente y lo de ellos había quedado precisamente a finales del verano de su primer año, ambos lo eran, así que no debería sentir tales sentimientos, pero de igual manera, los sentía y solía asquearlo, más cuando Hao lo hacía recordar al nombrarla con el gusto de simplemente molestar, bajó las escaleras plácidamente, el aroma de la comida recién preparada le despertó el apetito, provocando que olvidara el mal rato de hace unos segundos atrás.
El día avanzo tranquilamente en el templo de los Asakura, Horo Horo seguía leyendo en pausas el libro de botánica, Yoh pasaba el rato junto con él en su habitación, escuchando música desde sus audífonos, sin articular palabra con él, ambos respetando sus espacios, sin interrupciones, solo presenciando la paz y tranquilidad de sus hobbies.
Hasta que esa tranquilidad se vio afectada por un mensaje que llego al teléfono de Yoh. Horo Horo no presto atención, estaba entretenido terminando el capítulo que hacía unas semanas quería concluir.
-Horo… -Llamo el menor de los Asakura, Horo volteo, dejando su libro en su estómago.
-¿No es otra fiesta absurda en casa de Kanna verdad?
-No, es Chocolove.
Las reuniones de Chocolove eran como a Yoh le gustaban, tranquilas y solo tiempo de calidad con sus buenos amigos, contando al pequeño Manta, que era rara la vez que lograba ir a casa del afro. Horo Horo sonrió, le agradaba más esa idea que aguantar otra fiesta llena de gente desconocida en casa de la alemana. Tomo el separador de su libro y lo coloco en la hoja donde continuaría después, Yoh se levantó del piso de la habitación y salió, le daría tiempo a Horo de arreglarse y poder irse.
Al menos esta vez sería algo tranquilo para ambos.
Al menos por esta vez.
Sábado por la tarde, casa de Chocolove, un poco de música, unas cuantas bebidas, papas fritas y videojuegos, solo importaba el tiempo que pasaría con sus amigos, Horo Horo se sentía tranquilo, saber que no tenía que ir a lidiar nuevamente otro día a la casa de la alemana para nadar entre personas que nunca en su vida había visto, prefería mil veces las reuniones en casa de su amigo de los malos chistes.
Después de unos cuantos minutos de camino, llegaron al lugar, Chocolove los recibió con un abrazo a ambos y se adentraron, ahí solo se encontraba Lyserg Diethel, un chico nuevo en el salón de ambos, proveniente de la lejana Londres y el cual no tenía mucho de haber llegado a la ciudad y Chocolove e Yoh eran las únicas personas que en su primer día de clases, socializaron con él, Horo Horo no solía prestar mucha atención a los recién ingresados, pero gracias a la influencia de sus dos amigos, logró aceptarlo en el pequeño grupo de amigos.
-¡Lyserg! Que bien que viniste –Sonrió Yoh al ver a su nuevo amigo, esperando en la sala del lugar, el peliverde se levantó de su asiento y saludo al Asakura y a Usui.
-Hola chicos. –Saludo a los invitados recién llegados con educación y simpleza, característico en el inglés. Horo Horo e Yoh le acompañaron en el sillón de la sala.
-Y bien... ¿Cuál es el plan de esta noche, morenazo? –Pregunto Horo Horo, cruzando una pierna y recargándose con confianza en el sofá. Rodeando con un brazo al inglés.
-Tenía planeado algo como una noche de videojuegos… Y unas cuantas bebidas, como primera vez de nuestro inglesito favorito, ya saben un ritual de iniciación. –Guiño un ojo hacia Lyserg y le regalo su sonrisa mientras elevaba su pulgar como aprobación, Lyserg se rio en lo bajo por la expresión que Chocolove mantenía en esos segundos, Yoh bostezo y se estiro.
-Los videojuegos está bien –Comento Yoh mientras rascaba su cabeza suavemente.- Y sobre las bebidas –mantuvo una posición seria mientras pensaba en alguna sugerencia válida- Lo que sea es bueno –Sonrió.
-No, no –Respondió Chocolove.- Es o no es, decídete.
-Yo estoy de acuerdo con Yoh, Chocolove… -Sonrió Lyserg, el inglés aún estaba en el proceso de adaptación a su nuevo grupo de amigos. Horo Horo le regreso la sonrisa, pues estaba en la misma decisión que ellos dos, Chocolove suspiro rendido, hizo una pequeña seña con su cabeza para que lo siguiesen. La decisión había sido tomada. Saldrían a comprar las cosas para una excelente noche.
El camino al súper más cercano estuvo lleno de risa y golpes hacia Chocolove por sus malos chistes, risas porque a Lyserg le divertía que las reacciones de Horo Horo hacia el afro fueran por la más mínima estupidez que salía de la boca del mismo, Yoh, por otra parte, solo intentaba calmar los humos de desesperación de su amigo.
Llegaron a su destino, Horo Horo e Yoh se fueron por el lado de las frituras y unos cuantos dulces, Lyserg y Chocolove a la sección de las bebidas, donde minuciosamente trataban de seleccionar una de las ofertas de cerveza de acuerdo a la ocasión.
-Yoh decídete de una maldita vez –Horo Horo estaba perdiendo la paciencia mientras llevaba tres bolsas de sus frituras favoritas.
-Pero Horito, ambas son mis favoritas –El rostro del Asakura denotaba un poco de angustia en la decisión, sosteniendo ambas bolsas en sus manos.
-¡LLEVA AMBOS! –Trato de no elevar tanto la voz, se encontraban en un lugar público y suficiente había tenido con el percance de la noche anterior.
-Solo traje dinero para una bolsa... –Respondió mientras reía nervioso. Horo Horo no sabía si darle un tremendo zape por tal acción, por lo que a su buena voluntad, tomo ambas bolsas de frituras del castaño.
-Me debes una compañero -Agregó mientras comenzaba a caminar hacia el área de las bebidas para encontrarse con el inglés y Chocolove. Yoh siguió su andar, sonriendo como de costumbre.
Después de recorrer algunos pasillos en busca de los otros dos, se detuvieron en el área de los dulces, en donde Yoh se distrajo buscando algún chocolate o gomitas para contrarrestar lo salado de las frituras perdiendo de vista a su amigo. Concentrado en su búsqueda de algunas buenas golosinas, alguien más llego al pasillo donde Yoh se encontraba, se detuvo justo detrás de nuestro compañero, como si este mismo, obstruyera su vista y camino en los dulces.
