Shaman King pertenece a Hiroyuki Takei
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-Oye tú…Quítate… -Dirigió fríamente a Yoh, el cual, de un salto se levantó y se giró para encontrarse con una enorme sorpresa.
El cuerpo de Yoh se congelo por unos minutos al observar fijamente la mirada de la muchacha, que con delicadeza esperaba que se moviera, un ligero rubor lo invadió, la imagen de la fiesta de anoche le invadió, recordaba claramente ese tono de cabello, rubio, que posaba suavemente sobre sus hombros y que brillaba con las luces de aquella noche en casa de Kanna, el tiempo se detuvo al contemplarla, observando cada mínimo detalle en ella, comparando los detalles de aquel momento con el presente, su rostro con facciones finas, aquellos ojos negros como la noche que expresaban frialdad y seguridad con cada pestañeo…Estaba en lo cierto… Era aquella musa misteriosa que había visto, a pesar de que la imagen que él tenía en mente, era de espaldas.
La muchacha comenzó a desesperarse y cruzo sus brazos, Yoh tardó en reaccionar pues aún estaba en las nubes observándola con un sonrojo.
-No volveré a repetirlo, quítate… -Hablo la chica enojándose cada vez más.
Al sentir tremenda agresividad en las palabras de ella que lograron romper esa pequeña burbuja donde se encontraba este movió su cuerpo hacia un lado para darle lugar a la chica de tomar lo que fuese a llevar.
-Imbécil… -Susurro, después de tomar unas gomitas e irse caminando hacia el otro lado del pasillo, el Asakura quedo hipnotizado ante el movimiento de caderas que la chica realizaba al caminar y dejarlo solo.
Horo Horo, desesperado y con los demás ya con él, lo buscaban, no supo en que maldito momento Yoh lo había dejado a un lado, dieron tres vueltas al estúpido supermercado para toparlo en el pasillo de los dulces, en donde ya habían echado un vistazo pero no muy concentrados, él aún seguía perdido recordando el rostro de la chica, la silueta de espaldas que el tenia grabada en sus pensamientos era la misma que había capturado su mirada en esos momentos.
Lo encontraron, el sonrojo aún permanecía en su rostro y no quitaba la vista de la dirección en la que su chica misteriosa se había ido.
-Hey… Yoh –Le llamaba Chocolove, pasando su mano delante de él repetidas veces para regresarlo del trance, Lyserg observaba la situación algo atónito, pues no entendía el comportamiento del Asakura.
-Rompí tus audífonos… -Le susurro Horo Horo en el oído, misión cumplida, el chico volvió del trance con un ligero brinco y un escalofrío que le recorrió toda la espina dorsal al escuchar semejante tragedia.
-¡NO HORO! –Chilló y agarro la camiseta de su amigo, Lyserg seguía observando, Chocolove y Horo se estaban riendo por la expresión de susto de Yoh- ¡Eran mis favoritos!
-Ya Yoh, es mentira…- Soltó su amigo azulado después de una risa.- ¿Qué sucedió? –Pregunto mientras palmeaba su hombro para tranquilizarlo.
-Volví a verla –Sonrió y soltó su risita característica con un sonrojo en sus mejillas, tomo los dulces y camino fuera del pasillo, Horo Horo sabía a quién se refería, más los demás no, pero igual sería un buen tema de conversación para más al rato.
Las risas en casa de Chocolove, algunas latas de cervezas ya vacías y un Lyserg con las mejillas sonrojadas donde el alcohol estaba haciendo de las suyas, marcaban el inicio de una excelente noche, jugando uno de los tantos videojuegos de moda.
-¡Toma eso! –Grito Horo Horo dándole el ultimátum a Chocolove en el juego que presenciaban, mientras dejaba a un lado el control y le daba un trago a su bebida.- Hey Lyserg, ¿No quieres jugar ahora? –Pregunto alzando el control y regalándole una sonrisa al peliverde.
-No gracias, es solo que…-Fue interrumpido por Yoh.
-Vamos Lyserg, Horito es peor que tú en este juego –Río mientras Horo Horo le regalaba una mirada de furia a su compañero, provocando que ambos le sacaran una risa al inglés.
-Está bien… -Se incorporó al lado de Horo Horo, tomando el control. Los primeros movimientos del personaje que manejaba el inglés mostraban la falta de práctica, pero después de unos cuantos fallos logro vencer a Yoh y a Chocolove, los cuales dejo boquiabiertos.
-Bueno, al menos eres mejor que el azulito –Menciono Choco, en un tono de burla hacia Usui.
-Graciosito… -murmuro mientras tomaba frituras de la bolsa que se encontraba en la mesa. Reviso su celular, ya era medianoche, dio un último trago a su bebida y fue por otra al refrigerador, regreso a la sala, con bebida recién abierta y acomodándose.- Oye chocolate…-pregunto, interrumpiendo la nueva partida.- ¿Anoche no fuiste a la fiesta aburrida de Kanna?
-Si… De hecho, lleve a Lyserg conmigo ¿Y ustedes? –Dejo el control principal en la pequeña mesita del centro, pausando la partida y dándole un trago a su bebida.
-Regresamos temprano, perdimos de vista a Hao –Se adelantó Yoh en responderle mientras se llevaba una fritura a su boca.
-Hablando de la fiesta… -Hablo Horo Horo, adquiriendo una pose pensante en el sillón.- ¿Acaso volviste a ver a la misma chica de anoche?
Yoh casi se ahoga al escuchar tremenda pregunta, el sonrojo que comenzaba a crearse en sus mejillas debido al alcohol incrementó al recordar a la mujer que se encontró en los pasillos del súper, Chocolove puso más atención a la plática y Lyserg, también solo que con un poco más de discreción mientras le daba un trago a su bebida.
-¿Dijiste chica? ¿Cuál chica? –Pregunto Chocolove, curioso.
-Y-yo…-Las miradas de sus amigos comenzaban a avergonzarlo de más.- No lo sé, creo que era la misma… no estoy seguro.
-Descríbela –Hablo el inglés, después de todo un rato de guardar silencio mientras presenciaba la partida, los presentes voltearon a verlo un poco sorprendidos por ser tan directo, Yoh ya parecía un tomate al escuchar tal palabra, como si de una orden se tratase.
-Oh vamos Yoh, sabes que nada sale de nosotros tres… -Sonrió Horo Horo, tratando de transmitirle confianza al muchacho.
-Solo recuerdo que su piel era blanca, bonita y cabello rubio… -dio un trago a su cerveza.- Y además… su mirada era bastante fría y penetrante, como si quisiera desmembrarte con solo verte.
Chocolove se quedó serio, como si tratara de recordar algo de anoche, analizando los pobres detalles que su camarada le había brindado, Lyserg observaba las expresiones de todos mientras bebía tranquilamente de su cerveza y tratando de hacer memoria junto con su amigo, el afro se cruzó de piernas y se rasco la barbilla, aun pensando.
-Creo que sé quién es… -Respondió Chocolove un tanto dudoso con su memoria logrando romper el silencio en la sala.
-¡Oh! –Grito Lyserg mientras sonreía, al parecer los pocos detalles descritos conectaron en su memoria.- Creo que te refieres a Kyouyama, según entendí la habían invitado a esa extraña fiesta.
-¿K-Kyouyama? –Repitió Yoh, confundido.
-Sí –Afirmo Lyserg.- He escuchado que es popular en la escuela que está delante de la nuestra.
-¿Es una institución de mujeres, no? –Dijo Horo Horo mientras pasaba sus dedos sobre su cabello, tratando de peinarlo. Observo de reojo a Yoh, el cual aún seguía sonrojado y callado, escuchando los detalles que soltaban sus otros amigos, Lyserg movió su cabeza afirmando la pregunta de su amigo, mientras daba otro trago a su bebida.
Horo Horo suspiro, por su mente volvió a pasar esa mirada que lo llevaba incomodando en momentos durante el día, su celular comenzó a sonar, sacándolo de sus pensamientos. Reviso el mensaje, era de Hao, nada importante, volvió a guardarlo en su lugar.
Los chicos guardaron silencio unos cuantos minutos, mientras la música seguía su curso y el juego continuaba en pausa. Chocolove al notar la demasiada tranquilidad, decidió romperla.
-¡Sigamos con la fiesta! –Gritó animado, mientras iba por otra cerveza y le pasaba el control a Yoh, al cual, el sonrojo ya había pasado.
Después de pasar la noche en casa del afro, por la mañana limpiaron el desastre del lugar, acompañaron al inglés a su casa y nuestros dos protagonistas continuaron su camino a casa.
Desvelados y un poco deshidratados, añoraban con llegar pronto y dormir, claro, sin olvidar el comer algo y tomar agua, para que los estragos de la noche anterior no fueran más pesados en el día.
Los domingos solían ser muy monótonos para Horo Horo, a veces solía dormir la tarde entera, dar ligeros repasos a los apuntes de la semana pasada, recordar con Yoh parte de su infancia y de lo que hacía en Hokkaido, platicaba con su hermana sobre lo que le había sucedido en la semana y ustedes saben, un ligero resumen del día a día en su nueva vida.
El inicio de semana había llegado, Yoh seguiría durmiendo plácidamente si no es porque Hao le lanzara las almohadas a modo de despertador, pues el menor de los Asakura era una roca mientras dormía, con el pasar de los años Hao perfecciono sus técnicas para poder despertarlo de maneras asombrosas, debido a que el chico no despertaba así estuvieran en mitad de una invasión.
-¡VAMOS TARDE! –Le grito Hao, mientras le aventaba sus ropas al somnoliento Yoh. Horo Horo abrió la puerta de la habitación de ambos de golpe.
-¡ES TARDE!
-¡LO SÉ! –Le respondió desesperado Hao mientras cepillaba apresuradamente su cabellera. Yoh en su cama aun somnoliento lentamente se vestía, desesperando a su hermano mayor.
El pan de cada mañana en esa mansión.
Llegaron como pudieron, Horo no compartía las primeras clases con Yoh, por lo que corrió apresurado a su salón, el timbre había sonado, los alumnos poco a poco comenzaban a desaparecer del pasillo principal, seguía corriendo, jugando carreras con la última campanada, llego al salón el maestro estaba cerrando la puerta, la cual, empujo con fuerza y determinación, el profesor lo vio confundido, pues su mano aún estaba en la perilla de la misma, Horo Horo le lanzo una mirada de desesperación y cansancio y el mayor accedió a darle el pase.
En el salón, visualizó y saludo a Lyserg justo delante de un asiento vacío, al menos no estaría tan solo.
Diez minutos de haber comenzado la clase, tocaron a la puerta, el profesor al verse interrumpido, dejo sus cosas en su escritorio y camino hacia la puerta, la abrió lentamente llevándose una pequeña sorpresa que expreso haciéndose ligeramente hacia atrás y dejando ver a una persona en particular.
-Joven Tao… Que no vuelva a suceder. –Regañó el profesor delante de todos dándole el pase, el chico solo busco su asiento sin soltar palabra alguna. Camino hasta la mitad de la fila donde Lyserg y Horo Horo se encontraban, observando de reojo a cada uno de los compañeros que también lo veían fijamente confundidos.
Horo Horo cruzo mirada con él y se paralizo. El chico pareció reconocerlo, por lo que le lanzó una mirada llena de furia mientras tomaba asiento delante de Lyserg.
Esos ojos.
Ese color.
Era él.
