Shaman King pertenece a Hiroyuki Takei
6
La semana transcurrió normal, en realidad solo una pequeña porción de lo que se puede considerar normal, las miradas amenazantes de Ren hacia Horo Horo continuaban y se volvían cada vez más intensas, incluso en el pasillo de los salones. El viernes había vuelto nuevamente, otra semana más, otra puta fiesta planeada en casa de la alemana, ¿Qué acaso sus padres nunca venían a la ciudad? Yoh ya había aceptado la invitación a Hao, no pudo negarse nuevamente, incluso le prometió que esta vez no se irían temprano.
Las invitaciones de fiestas en casa de la alemana recorrían la escuela con una velocidad sorprendente, ser parte de la comunidad popular del instituto a veces tenía sus ventajas, el único inconveniente era que las fiestas se llenaba con personas de otros lugares, y eso provocaba que se volvieran demasiado desastrosas, sobre todo porque Hao era anfitrión de las mismas y le gustaba ser el centro de atención de todo el mundo.
Era el receso, todos los chicos excepto Manta, el cual se encontraba estudiando en horas después de clases, estaban reunidos debajo del árbol donde Yoh y Horo Horo suelen ir a comer lejos del bullicio.
-¿Irán esta noche nuevamente? –Pregunto Lyserg, un poco emocionado, quería estar seguro de esta vez poder pasar tiempo junto a sus amigos.
-Sí, incluso creo que Ren está invitado.-Dijo Yoh, Horo Horo escucho y solo trago saliva, pidiendo que la tierra se lo tragará de una buena vez.
-¿Qué pasa mi güero, porque esa cara de angustia ante semejante nombre? –Rio Chocolove palmeando bruscamente el hombro del azul, ver la expresión de Horo Horo al escuchar el nombre de Ren, lo delató con una cara graciosa.
-No es nada, solo sentí que estaba a punto de ahogarme –Rio nervioso, no quería ser descubierto, Lyserg levanto una ceja ante esa respuesta, comenzó a prestarle más atención a esos comportamientos raros de su amigo desde el lunes que se había presentado Ren Tao en la clase de química.
Yoh suspiro, una pequeña sonrisa se dibujaba en su rostro, en sus pensamientos solo rondaba aquella chica de cabellera rubia que le había robado la mente desde la primera vez que la vio.
-Espero que esa misma chica vaya… Quisiera hablarle y lograr invitarla a salir –Yoh soltó su risita, sonrojado, sabía que podía expresarse así delante de ellos.
-Esperemos amigo. –Le respondió Lyserg de manera tranquila.
Las clases terminaron, otra semana más concluía, el inicio del fin de semana se hizo presente, Horo Horo se encontraba durmiendo plácidamente escuchando una de sus canciones favoritas en su celular, después de un rato de disfrutar las melodías que le gustaban, despertó y noto que había perdido la noción del tiempo desde que llego de la escuela, escuchaba actividad en el baño y en las aguas termales del lugar, Yoh estaba duchándose y Hao, al parecer ya se había largado.
Minutos pasaron para que tocaran la puerta de la habitación de Usui. Abrió la puerta y se encontró con Yoh recargado cerca del marco de su puerta, lo dejo entrar.
Sabía lo que seguiría después.
El mismo ambiente, la misma música, el único y nuevo detalle era que ahora habían contratado a un DJ y ya no era el mismo mocoso de primer año que quería incursionar en la industria musical. Yoh y Horo Horo en el fondo del patio de la casa disfrutaban de una cerveza viendo como las personas y algunas caras conocidas se drogaban frente a ellos, algunas chicas les coqueteaban pero solo pasaban de largo ignoradas, intentaban buscar al afro y al inglés con la vista después del intento fallido con las llamadas gracias al ruido excesivo de la música del lugar, bombardearon de mensajes a Lyserg, pero se encontraban en las mismas, ni él ni Choco respondían.
-Carajo, no quiero ir a buscarlos –Se quejó Horo Horo, guardando su teléfono y tomando de su cerveza.
-Yo tampoco.
-Pero alguien tiene que ir Yoh… ¿Piedra, papel o tijera? –Le reto. Yoh solo suspiro y levanto su puño, había aceptado.
Después de tres rounds, Horo Horo perdió y tuvo que adentrarse a buscar a sus amigos.
Agradecía el haber llegado temprano ese día, pues no había tanta gente como la semana pasada, caminaba tranquilamente por los pasillos de la casa, llego a la sala de estar y no encontró a sus amigos, cuarto por cuarto, en algunos jugaban cartas, uno de ellos intento abrirlo pero tenía el seguro en la perilla, acerco el oído y descubrió que Hao compartía la habitación con Kanna, como siempre, solo rodó los ojos y se alejó de ahí.
Seguía buscando, comenzó a desesperarse, checaba su celular en señal de que le habían respondido los mensajes, nada.
Comenzaba a maldecir el haber ido nuevamente.
Metido profundamente en su pensamiento de enojo que comenzaba a surgir en su cabeza, volvió a chocar con la espalda de alguien, empujándolo hacia adelante provocando que derramara otra vez cerveza al piso, escuchó un gruñido por parte del afectado lo cual hizo que regresara de sus pensamientos.
-Maldición…-La persona que había derramado el líquido, evitando que volviese a caer sobre sus zapatos se giró para ver quién era el responsable, al toparse con el susodicho, bufó molesto.- ¿Tu de nuevo? pedazo de idiota. –Exclamó Ren enojado.
-Carajo…. Disculpa –Le respondió Horo Horo con el mismo tono, estaba desesperado por encontrar a los otros dos por lo que lo dejó ahí solo con la rabieta.
-Imbécil… -Susurró Ren, yendo hacia la dirección donde se encontraban otras dos personas esperándolo, una chica y un chico de cabellera igual de larga que Hao, peinado en una trenza y en tono castaño más claro.
-¿Y ahora? –El chico vio como Horo Horo se alejaba del lugar- ¿Es el mismo imbécil de la semana pasada? –Pregunto mientras le daba un sorbo a su vaso.
-Sí, ese mismo…
-Vaya pedazo de imbécil… -Dijo, mientras terminaba con su bebida.
Yoh no notaba la tardanza que se estaba llevando su amigo de cabello azulado, esta vez estaba disfrutando un poco más del ambiente, tomaba de su vaso de cerveza, veía a las chicas a su alrededor, algunas también lo veían y una que otra le sonreía, pero él solo buscaba a una en específico.
-Esto no puede estar pasándome… -Pensó Horo Horo, quien ya le había dado tres vueltas a la puta casa.
Horo Horo volvió a pasar por el lugar donde estaba Ren y sus amigos, sintió la mirada intimidante que este mismo le lanzaba junto con otra que no tenía la misma intensidad, pero el humor que estaba presentando nuestro querido amigo hizo que reaccionara igual y después lo ignoro completamente. Ren también se enojó, ¿Quién osaba retarlo con tremendos huevos?
Salió de la casa, estaba a mitad de la calle viendo a ambos lados si lograba notar a sus amigos en la lejanía. Saco nuevamente su teléfono, vio la hora, lo guardo nuevamente, soltó un suspiro para tratar de controlar su enojo, agarro su cabello mientras cerraba sus ojos, la misma mirada de odio de Ren se dibujó en su mente, se sonrojo, ¿Qué demonios le estaba pasando? ¿Por qué justo ahora se sonrojaba al pensar en esos ojos que lo volvían loco siempre que lo observaban?
Después de formularse esas preguntas, volteo a su derecha y se veían dos figuras a lo lejos, pestañeo varias veces y trato de enfocar en la tenue luz de la calle, alzo su mano y fue correspondido.
-Perdón por llegar tarde Horokeu, tuvimos unos problemas en el camino -Lyserg ofreció su mano como disculpa. Horo le correspondió el gesto, más calmado.- Mi celular se descargó y Chocolove lo olvidó -Dijo viendo de forma amenazante al moreno, el cual solo se rio nervioso.- ¿Dónde está Yoh? –Añadió tratando de agarrar una buena bocanada de aire.
Mierda, se había olvidado por completo de Yoh. Tomó la mano de ambos y sin dejarlos decir una palabra, los jalo hacia la fiesta.
Yoh seguía dentro, observando a su alrededor, buscando aquella figura femenina que le encantaba recordar, había olvidado completamente que Horo Horo salió en busca de los otros chicos. Abrió otra cerveza, soltó un suspiro y le dio un trago, siguió buscando con la mirada, no tenía resultados, pero el lugar comenzaba a llenarse cada vez un poco más.
Horo Horo y los otros dos, entraron a la casa con sumo éxito, la cual ya estaba llegando a su límite de residentes. Navegaron nuevamente entre el mar de personas acumuladas en el pasillo, tenían que llegar al estúpido patio.
Después de unos cuantos minutos de búsqueda localizaron a Yoh, recargado cerca de unos de los árboles del jardín, tomando de su bebida que no se percató de que sus amigos ya se encontraban ahí con él, los saludó y al fin ya se encontraban reunidos, hablando del problema que habían presentado los chicos antes de llegar y viendo a las chicas que estaban por ahí. Chocolove perdía su mirada en ellas cada que pasaban por un lado de ellos, Lyserg como todo un caballero, no las veía morbosamente solo les regalaba una linda sonrisa, lograba cautivar algunas cuantas y que el gesto fuera devuelto. Ni hablar de Yoh, él solo estaba concentrado en una sola persona y Horo Horo, perdido en sus pensamientos aun recordando su pequeño encuentro con Ren, preguntándose si había sido invitado, en cierto punto le intrigaba porque siempre que se topaban tenía que regalarle esa intensidad con tremendos ojos.
-Horo… ¡HOROKEU! –Le grito Lyserg, al parecer llevaba rato llamándole.
-¿Qué? –Respondió asustado.
-Estas derramando tu cerveza –Señaló la mano que portaba la lata, Horo Horo se sonrojó de la vergüenza y dejo el pedazo de aluminio en el suelo, revisando que la misma bebida no lo haya manchado del pantalón y pasar una humillación otra vez, y más en ese lugar, que una tercera parte de las personas eran de la escuela y alrededores, los demás solo eran conocidos de los mismos estudiantes y uno que otro colado al lugar.
