PARTE 1
::: REALEZA Y NOBLEZA :::
•
6
: — :
Gemas Dulces
Al notar que la tierna escena entre esposos estaba prolongándose y en definitiva ni Zuko ni ella sabían cómo proceder sin sentirse el doble de incómodos, Toph se rascó la cabeza acercándose a la pareja.
―Me adelanto también, tengo hambre —dijo con calma, pero con un leve rubor en sus mejillas—. Cuando dejen de posar para el pintor de allá no se olviden de seguirnos.
Curiosos y algo penosos, Aang y Katara miraron a la dirección que Toph señaló con el pulgar. Zuko también lo hizo encontrándose con una pared solitaria.
Ah, es verdad…
Al girar su vista a Toph se dieron cuenta que ella estaba riéndose de ellos sin dejar de caminar.
―¡¿Voltearon, cierto?!
Con la cara teñida de rojo, Katara alzó su puño.
―¡Ven aquí!
Caminando rápido, la maestra agua se apresuró a ir con Toph con las intenciones de reprenderla por haber arruinado su momento.
―¡Eso fue…!
―Lindo.
―¿Disculpa? ―Katara entrecerró sus ojos.
―Tu relación con Pies Ligeros. En verdad es algo lindo —luego sonrió por lo bajo—. Como lo que se mueve en tu vientre.
Incapaz de articular una reclamación luego de lo que acababa de oír, Katara cerró su boca. Caminando, ya menos acelerada o tensa.
―También tenemos malos momentos ―confesó relajándose bastante.
―Como cualquier pareja, ¿no es así?
―Supongo ―Katara asintió y bajó la mirada.
―¿Y cómo es?
―¿Tener una pareja?
―Vivir con el hombre que amas ―respondió ansiosa por saber su respuesta.
Ya después le preguntaría a Suki cómo era soportar a Sokka las 24 horas del día, pero por el momento necesitaba la versión de Katara. De su experiencia. Quería saber qué se sentía ser tratada así por el hombre de tus sueños.
―No sé cómo responder.
―Específicamente, ¿qué sientes al despertar y que él sea la primera persona que ves en el día?
―Me siento en paz ―respondió Katara sin dudar―. Cuando abro mis ojos y él no está acostado a mí lado, reviso si está entrenando o con Appa. Si no lo encuentro sigo buscando hasta hallarlo y preguntarle por qué no esperó hasta que me despertase.
Eso debía ser muy hermoso. Era algo que Toph sólo se había permitido imaginar un par de veces. Pero, en sus fantasías, nunca hubo una sombra específica que tomase el rol de su hombre soñado. Sí, admitía que hubo una época en la que fantaseó con Sokka, pero de eso ya hace bastante tiempo y ya no era una niña a estas alturas.
―¿Y Aang qué te dice? —Toph quiso saberlo.
―Dice que necesitaba asegurarse de que nadie intente hacernos daño cuando dormimos. Y por eso se levanta constantemente ante el más mínimo ruido. Yo nunca oigo nada cuando cierro los ojos, pero él sí. Él oye. Luego me sonríe y me pregunta qué quiero para desayunar.
Típico de Aang. Toph sonrió burlona, pero feliz porque Pies Ligeros se tomase en serio su puesto como marido y próximo padre. Ella les deseaba lo mejor.
―¿Él te prepara el desayuno? —quiso saber. Y es que todavía estaba muy presente la creencia acerca que la mujer debía dedicarse de llano al hogar y el hombre al trabajo.
―Es nuestro pacto —respondió Katara—. Él se encarga del desayuno, yo de la comida y la cena. Aunque no lo creas ha mejorado mucho como cocinero —Toph y ella rieron un poco—. Luego nos dividimos el trabajo en ciertas cosas, obvio, tenemos nuestras diferencias, pero seguimos vivos ―se rio―. Me alegra que no sea un vago holgazán como mi hermano. Pobre Suki.
―Sí, pobre ―musitó Toph recordando que no hace mucho Sokka aún le parecía un tipo encantador.
―Toph. No sé si un par de horas basten para decirte todo lo que siento por Aang, pero si tuviese que resumirlo, diría que él es uno de los pilares que sostienen mi corazón ―dijo de modo anhelante―. El más alto y el más fuerte. El que sostiene todo lo demás en mi universo y lo mantiene a salvo. Sólo pensar que puedo perderlo me hace temblar… no concibo un destino más cruel que uno donde no lo tenga a mi lado.
Debería ser bello sentir eso. Probar ese anhelante deseo de proteger el pilar que sostiene tu corazón. Lamentablemente Toph no entendía eso del todo pues jamás había estado enamorada. Sí, Sokka llegó a gustarle un poco, pero no pasó a ser más que una fantasía de niña. Lo que Katara describía era mucho más que un simple capricho; algo más bello, más poético. Más cálido y armonioso. Era algo… mágico.
―Dime…
—¿Sí?
—¿No has pensado en escribir poemas, Katara? ―le preguntó al final siendo recompensada con un pequeño golpe en su cabeza. Ambas rieron.
―Lo importante es que protejas tu corazón, Toph. Siempre, debes que proteger a tu corazón.
Tomando muy en serio ese consejo, Toph sintió que las comisuras de su boca bajaron y temblaron un poco
―A estas alturas dudo que quede algo en mí que pueda proteger —lo dijo con un tono vacío. En el fondo estaba preocupada, su madre, su padre, el Reino Tierra, la Nación del Fuego… Chispitas.
Ni siquiera replicó, como debería ser lo normal en ella, cuando se le informó de su próximo matrimonio… de hecho, a veces Toph sentía que todo esto lo estaba imaginando y no pasaba realmente nada. Luego oía cómo Chispitas había cambiado su modo de hablar con ella. Visitaba a su madre, que tosía sangre en su cama en los aposentos que se le habían dado en el palacio de la Nación del Fuego, y volvía a su realidad.
―Si no quedase nada —dijo Katara—, mi pequeña nube no lo hubiese sentido y no se habría movido cuando lo tocaste ―dijo cálida refiriéndose a su bebé.
―Entonces lo haré —no muy convencida internamente—, protegeré lo que me quede de corazón.
Preocupándose por ella, Katara asintió con la cabeza. Ambas mujeres caminaron por unas casi solitarias calles iluminadas por el sol hasta que llegaron al pequeño establecimiento donde entraron, esperando encontrarse con Sokka y Suki.
—CONTINUARÁ—
Gracias por leer.
Reviews?
Si quieres saber más de este y/u otros fics, eres cordialmente invitado(a) a seguirme en mi página oficial de Facebook: "Adilay Ackatery" (link en mi perfil). Información sobre las próximas actualizaciones, memes, vídeos usando mi voz y mi poca carisma y muchas otras cosas más. ;)
