Shaman King pertenece a Hiroyuki Takei


8

La música dentro de la casa aumento de volumen y como consecuencia el desastre también, ahora la espuma estaba invadiendo cada rincón del lugar, los chicos estaban buscando alguna salida para poder irse pronto antes de que la policía llegara. Ren estaba recargado en el árbol donde había vomitado en un principio sin hablar, Lyserg trataba de calmar a Chocolove de que no entrara en una crisis nerviosa porque no quería ir a la cárcel y Horo Horo, pensando mientras veía como Yoh aún no reaccionaba a lo que seguiría si no actuaban pronto.

-Tengo una idea -Dicho esto, Horo Horo comenzó a correr hacia la barda que separaba la entrada y una sección de bosque, la trepo consiguiendo salir del lugar y cayendo sobre unos arbustos que amortiguaron la caída, los chicos lo siguieron, el último en poder igualar los movimientos de los demás decentemente fue Ren, aún estaba algo mareado por el alcohol, cayendo de espaldas sobre los pequeños arbustos.

Cinco minutos de adrenalina pura se vivieron en ese instante, lograron perder de vista las luces de la policía dentro de un parque cercano, se recargaron en los juegos infantiles para recuperar el aliento, Ren corrió directo a los arbustos del lugar para volver a vomitar, las maniobras del escape provocaron que se mareara, deseo con toda su alma que fuera la última vez que le hacía caso a su amigo de beber mezclas extrañas mientras jugaban cartas.

-No es normal que vomites tres veces… -Le comento Lyserg preocupado, parándose a un lado de él.

-No te pregunté ¿o sí?… -le respondió tajante, limpiando los residuos de su boca con un pequeño pañuelo que saco de los bolsillos de sus jeans.- Bien… ¿Cuál es tu plan ahora Asakura? –Agrego fríamente, acercándose a Yoh quien estaba cerca del arenero de los niños, intentando controlar sus impulsos de vomitar.

-Nosotros cortaremos camino en este lugar, es un atajo a mi casa –Dijo Chocolove, analizando con seriedad donde se encontraban.- Te veo luego Yoh, suerte a ambos camaradas. –Camino hacia Lyserg, palmeando su hombro como señal de que lo siguiera.

-Nos vemos chicos -Se despidió Lyserg con una pequeña sonrisa, trotó para alcanzar a Choco. Ambos se perdieron en la poca luz que iluminaba el camino.

Horo Horo estaba sentado en el tobogán con su camisa en las manos jugando con la arena en sus pies, Ren revisaba su celular ya que tenía llamadas perdidas e Yoh observando las estrellas. Solo el sonido de los grillos cantando se apreciaba en ese momento hasta que fue interrumpido por un estruendoso movimiento de hojas proveniente de los arbustos que atrajo la mirada de ellos, una persona salió de ahí, con la respiración agitada y alguien más detrás de la misma.

-¿Nichrome? –Murmuro Ren, enfocando su vista a la silueta que había aparecido, esta caminaba hacia ellos con sigilo, la luz se posó encima de la persona, ayudando al que cuestionaba su nombre en reconocer la trenza larga que peinaba y sus ojos verdes. Limpiando algunos residuos de hojas de su ropa.

-¡Ren! –Grito la segunda persona que lo acompañaba, adelantándose al paso de Nichrome, era una chica, de estatura un poco más baja que ellos y de cabello corto y rosado, corrió a abrazarlo.- Creímos que te habían llevado también –Sonrió aliviada.

-Espera… ¿C-Cómo que si te habían llevado también? –Pregunto Horo Horo abriendo los ojos exaltado y levantándose del tobogán de golpe a la chica, la cual se sonrojo al verlo semidesnudo.

-A-Ah…-La chica comenzó a temblar de la vergüenza al ver el abdomen de este.- L-Llegó l-la policía y-y m-muchos logramos e-escapar. –Bajo la mirada, su rostro estaba cubierto completamente de rojo.

-Hola Tamao –Saludo Yoh, sonrojando más a la chica, la cual se estremeció y comenzó a sudar frio por la pena que crecía en ella.

-¿Ustedes quiénes son?… -Pregunto el chico de la trenza larga, señalando a Yoh y a Horo Horo, mantuvo su mirada en Yoh, analizándolo lentamente reconociendo algunas de sus facciones.- ¿Hao?

-No, soy su gemelo…-Soltó una pequeña risa- soy Yoh Asakura, un gusto –Sonrió estrechando su mano educadamente.

-Mierda, había olvidado que ese imbécil tenía un gemelo… -Sonrió un poco apenado por la confusión.- soy Nichrome –Respondió el saludo.

-Yo soy Horo Horo, mucho gusto –Se levantó de la salida del tobogán donde estaba sentado, sacudiendo la arena de sus pantalones. El muchacho no notó cuando le robo la mirada a Ren, el cual bajo la cabeza para ocultar su sonrojo, estaba admirando el cuerpo del mismo de reojo.

-N-Nichrome, tenemos que i-irnos… -Hablo la chica de cabellos rosas, sonrojada por la presencia de Yoh y por un Horo semidesnudo, distrayendo su vista con la hora en la pantalla de su celular y temblando un poco.

-Cierto… Ren –Le llamó- Vámonos. –Nichrome comenzaba a caminar y seguido por Tamao ocultando medio rostro de ella para que no notaran la vergüenza con la que cargaba, la burbuja de Ren se rompió al escuchar hablar a su amigo, su sonrojo seguía ahí pero gracias a la poca luz que había en el lugar no era visible a los ojos de los demás, además aún estaba un poco borracho, solo esperaba no vomitar más en el camino a su casa.

Yoh los despidió con una sonrisa y agitando suavemente su mano en el aire, Horo Horo sacudía su camisa sucia y húmeda llena de arena.

Las pocas luces del lugar alumbraban como podían, pero la luz de la luna se llevaba su crédito esa noche, los rayos del astro los iluminaban, regalándoles una hermosa noche. Una larga y hermosa noche a ambos.

Regresar a la mansión Asakura no fue problema, conocían todos los atajos posibles gracias a que el parque donde encontraron refugio era bastante céntrico, Horo Horo seguía desnudo del torso, su camisa olía mal y comenzaba a sentir que el camino de regreso estaba bastante lejos, suspiro estruendosamente llamando la atención de Yoh que sacó su celular para verificar la hora y ya pasaba la medianoche.

-Oye Horo ¿qué sucedió en el baño? –Pregunto Yoh para romper el silencio que albergaba en el trayecto.

-Ren vomitó mi camisa. -Respondió cortante, el sueño comenzaba a pesarle y el llegar lo veía aún muy lejano.- No quiero volver a otra fiesta de Kanna, cada vez se salen de control.

-Sí, lo sé. –Se estiro efusivamente, mientras continuaba el andar y un bostezo se apodero de su ser, también el sueño comenzaba a afectarle.- Ya casi llegamos, jeje –Rio como de costumbre, aquella risilla característica de Yoh solo lograba que Horo Horo se relajara bastante, pues tenía esa magia extraña de transmitir paz cuando más se sentía desesperado y tenía razón, ya no faltaba mucho para llegar a la mansión.

Faltaban unas cuantas calles para llegar, la luna cada vez regalaba de su luz sí que se veía hermosa, Horo Horo la contemplo todo el camino, era una de las cuantas cosas que le encantaba de la vida, Yoh volvió a bostezar y en un pestañeo, la mansión ya estaba frente a ellos, entraron con sumo cuidado de no hacer ruido, no podían subestimar a los abuelos de Yoh, sobre todo a su abuela, que a pesar de ser ciega tenía un buen sentido de la audición. Desde que comenzaron a salir a fiestas de ese tipo o reuniones así, Yoh y Hao se las ingeniaron para pasar desapercibidos por la mansión y gracias a ello, entrenaron a Horo Horo, convirtiéndolo en otro cómplice.

Una vez dentro del jardín del frente de la mansión, se quitaron sus zapatos y ahora debían entrar por la sección de las aguas termales que constaba en solo rodear el lugar, encontrarse con la puerta de la recepción y entraron, con pequeños pasos para ocultar la presencia siguieron derecho por el corredor que los llevaba directo a la mansión, abrieron y cerraron esa puerta con cautela, ver las escaleras les presentaba un gran reto, pues algunas tablas por el paso de los años emitían sonidos al pisar sobre ellas, pero gracias a la experiencia de escapes y entradas in fraganti de ellos. A tan solo unos cuantos tablones más para llegar a sus habitaciones el teléfono de Yoh encendió su pantalla, iluminando muy poco la habitación, era su hermano.

Hao 3:25 am:

¿Dónde estás?

Hao 3:26 am:

Sigo en casa de Kanna, creo que pasare la noche aquí, llegó la policía pero logré esconderme.

Hao 3:27 am:

Si la abuela pregunta por mi dile que

Hao 3:30 am:

Nota de voz

Yoh observaba como llegaban las notificaciones del celular, hasta que terminaron en la nota de voz, estaba un poco confundido, Horo Horo solo lo observaba no tenía idea de que sucedía en realidad ni de quien era la insistencia su amigo le mostro los mensajes y la expresión del otro solo fue levantar levemente los hombros, en señal de que no comprendía pero por dentro esa nota de voz le alarmaba.

¿Acaso Hao y los demás asistentes de la fiesta habían sido capturados por la policía? Fue la gran pregunta que se formuló al subir por completo al segundo piso de la mansión y caminar satisfactoriamente hasta su habitación, se despidió de su compañero y procedió a encerrarse, no quería saber de él ni de su camisa vomitada y arruinada hasta el día siguiente.

Yoh hizo lo mismo, solo que los mensajes de su hermano mayor lo preocupaban bastante, iba a llamarlo pero presintió que sería en vano hacerlo, por lo que esperaría mejor hasta en la mañana comunicarse con él, solo esperaba que todo estuviera bien.

La mañana del día siguiente llegó, los rayos del sol golpearon la ventana de Yoh, logrando que despertara, viera su reloj y darse cuenta solo había dormido unas pocas horas, cubrió su rostro con su brazo, la luz de la mañana le molestaba en los ojos por lo que cambio su brazo por la almohada, soltó un largo respiro y luego se estiro, tal vez el tomar un baño le repararía el cansancio y lo relajaría más, se levantó y alisto algunas cosas para su baño.

Salió de su habitación, camino hacia allá bostezando y estirándose un poco más de lo que ya había hecho al despertar, al tratar de girar la perilla se dio cuenta de que tenía seguro, insistió un poco moviéndola desesperado, alguien estaba ahí y no se dio por enterado. En posición de tocar por saber quién era el invasor la puerta se abrió, dejando ver entre el vapor que emanaba el cuarto, a un hombre alto y de cabellera un poco larga, no más que la de Hao, le llegaba a los hombros y algunas gotas escurrían del mismo.

-¿P-Padre?... –Yoh abrió los ojos y con eso logró despertar, más que otras veces, de las cuales Hao era el encargado, esta vez hubo una excepción.

-¡Buenos días! –Le saludo el hombre, que había salido solo en toalla, cubriendo de su cadera para abajo.