PARTE 1

::: REALEZA Y NOBLEZA :::



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Algo Bonito


Nadie habló del tema del matrimonio durante el almuerzo. Suki tomó gran parte del tiempo hablando sobre la Isla Kyoshi y de cómo Ty Lee se había ganado el respeto y amor de todos en el poblado. Suki incluso hizo mención de las técnicas de combate que ella les había enseñado, para anular el uso de cualquier control elemental en cualquier maestro.

—¿Y crees que puedas hacer esos movimientos la próxima vez que Katara me amenace con congelarme la lengua? —se rio Sokka.

Nadie se tomó a mal el comentario, ni siquiera Katara que, en realidad, tuvo suerte de no escupir sus fideos.

—¡Eres un tonto! —se carcajeó Katara.

—Aún debo practicar cómo hacer los movimientos durante un combate —dijo Suki con una sonrisa—, Ty Lee dice que, si se presiona un punto erróneo, las consecuencias podría ser graves para la persona que se trate de someter.

—Vaya, pues me alegra tenerla ahora como amiga —comentó Sokka siendo perfectamente honesto.

Y es que Ty Lee pudo haber nacido sin el fuego control, pero cualquier carencia de ese tipo lo compensaba con agilidad y frialdad a la hora de atacar. En definitiva, ella era de los miembros más valiosos en la Isla Kyoshi.

Toph, quien estaba sentada en medio de Katara y Sokka, sopló sobre su té.

—No es igual —musitó haciendo una débil mueca agria.

—¿Qué ocurre, Toph? —preguntó Aang.

—El té, no es en nada parecido como el que sirven en Ba Shin Se —resopló, dejando la taza a un lado de su plato vacío.

—Eso es cierto —dijo Katara luego de probar el suyo—. Y eso es porque tío Iroh nos ha malacostumbrado, Toph.

Zuko la miró de reojo.

—¿Desde cuándo mi tío tiene más sobrinos? —gruñó con los palillos sobre sus labios.

—No puedo creerlo, Zuko. Eres un celoso de lo peor —Katara se rio bastante.

—Eso no es verdad. ¿Y desde cuándo lo llamas "tío"? —dijo él todavía gruñendo y sin bajar los palillos.

El equipo Avatar, a excepción de Toph, se rio ante la evidente (e intencionada) contradicción que Zuko hizo.

"Celoso".

¿Zuko era celoso?

Toph pensó en eso.

Una vez que se casasen, ¿Zuko sería celoso con ella? ¿Se pondría mal al ver a un hombre junto a ella? ¿Sería capaz? ¿Y qué tal ella misma? ¿Sería celosa con él al sentir a otra mujer cerca del famoso señor del fuego?

—No te preocupes, Toph —la codeó Katara suavemente; riendo aun—, cuando podamos, iremos juntas a tomar té con el tío Iroh.

—Y técnicamente, Toph sí podrá llamarlo "tío" —agregó Sokka.

El silencio se hizo presente por un par de segundos. Zuko aprovechó eso y bebió lo que quedaba de su té, Aang llamó a una mesera para pedir la cuenta, Katara se limpió los labios con una servilleta, Sokka (sin sentirse incómodo por lo que había dicho) terminaba su plato de tallarines, y Suki miraba a Toph, quien bebía sin ánimos el té que le quedaba.

Al salir, Aang y Katara tomaron la delantera para ir por algunas cosas que faltaban en su despensa, en el pequeño mercado del pueblo. Sokka fue arrastrado por Suki hacia una armería, bajo la excusa de necesitar un filo para sus armas.

Toph se cruzó de brazos al deducir que esos cuatro habían buscado el modo de dejarlos solos.

—Pudieron haber fingido mejor —dijo entre dientes.

—¿Mmm?

—Chispitas, ¿no lo notaste? —le preguntó con una mueca. Al no tener respuesta, y sentir que él no sabía qué decirle, ella suspiró—. Buscaron cualquier tontería que se les ocurrió para dejarnos solos.

—Aaah… ¿en serio?

La maestra tierra supo que Zuko no estaba haciéndose el tonto.

—Por supuesto que sí, Zuzu —Toph se rio cuando sintió a Zuko reaccionar avergonzado y un poco irritado

—¿De dónde sacaste ese apodo?

—De tu tío —dándole la cara, aunque ella no pudiese verlo realmente, Toph se cruzó de brazos, inflando su pecho.

Zuko entrecerró sus ojos sobre ella, tomándose un poco de tiempo para notar ese gesto burlón, y permitirse pensar que, a Toph le quedaba muy bien. Aunque la usase para reírse de él.

Pudiese ser que ella fuese ciega, pero sus ojos tenían una belleza singular, eran grandes, verdes; su nariz era pequeña, sus labios un poco grandes y cuando ella los usaba para sonreír, uno podía fácilmente ignorar que adentro de esa carita bonita de muñeca había una chica bastante astuta y fuerte que no dudaría en patear tu trasero si la hacías enojar.

—¿Y bien, Chispitas? —Toph lo sacó de sus pensamientos—, ¿qué esperas para actuar como un prometido decente y comprarme un recuerdito de este lindo lugar?

—¿Lo dices en serio? —Zuko arqueó una ceja.

Con sus dedos, Toph le hizo un ademán a Zuko para que se le acercase más y más.

—Sí —le susurró, una vez que ella pudo sentir su tímida respiración sobre sus mejillas—, quiero algo bonito.

Zuko se quedó pasmado en su sitio. ¿Qué quería algo bonito? ¿Toph Bei Fong quería que él, actuase como su prometido?

—D-d-de acuerdo… ehm… —sintiendo vértigo, se llevó una mano a la cabeza—, ¿y… qué te gustaría?

Su tiempo con Mai le había enseñado a Zuko que no a todas las chicas les gustaba lo mismo, y lo que él podría considerar bonito, una chica podría considerarlo… aburrido.

—Mmm… no sé —ella se tocó el labio inferior con el dedo índice, pensando—. Lo que sea menos zapatos o peluches.

Muy bien… eso disminuía considerablemente la lista de posibilidades.

—Ya, entonces… —con algo en mente, la tomó de los hombros y la llevó a un banco de madera, cubierto por la sombra de un árbol—, siéntate aquí y ya vuelvo.

En pocos segundos, Toph borró la sonrisa burlona al darse cuenta que Zuko en verdad había salido corriendo.

—¡Espera! ¡Zuko, yo…! Estaba bromeando… —masculló sorprendida de que él no se riese con ella y en efecto, fuese a comprarle algo… lindo.

¿De verdad había sonado que hablaba en serio?

CONTINUARÁ


Perdonen la tardanza, he estado muy ocupada con los otros proyectos pendientes, espero seguir actualizando.

Gracias por leer.


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