Hola, bienvenidos al segundo episodio...
Bien, por primera vez en este periodo de escribir fanfics de One Piece, actualice rápido, vaya que casi siempre acostumbro a actualizar por mes...
En fin, espero que les guste este episodio, puede que las cosas se sientan que avanzan muy rápido al final de este capítulo (pero creanme que trate de justificar el tiempo en este capítulo de una manera muy simple, ya se darán cuenta)
Más que nada es porque no me gusta alargar mucho mis historias, trato de hacerlas lo más prácticas debido a mis horarios y otros pendientes.
¿Qué opinan de como va el manga de One Piece? Espero que pase algo espectular... Como siempre, Eiichiro Oda sabe como hacer su trabajo.
Muchas gracias al review anonimo del 1er capítulo, el único review que llegó, muchas gracias 3 Me animaste mucho
Y si, tienes razón, me inspire en Lolita de Nabokov para la creación de este fanfic y tome algunas referencias.
Veo que varias personas leyeron el primer capítulo, espero que pronto pueda leer sus comentarios al respecto. Aunque no escribo para recibir reviews, al menos en esta historia si me gustaría leer más la opinión de los lectores. En fin, no se les puede obligar a nada.
Bien, sin más que decir, aquí tienen...
Rocinante había acabado su frugal cena y se dispuso a regresar a su habitación.
Ya en su estancia personal, observo que ya faltaban veinte minutos para las nueve de la noche. Mañana iría a hacer algunas compras; quería comprar algunos ingredientes y productos para su consumo personal de la semana.
-Mi cepillo de dientes… No está…-murmuro con pesadez al darse cuenta de que no venía en un pequeño compartimiento de su maleta de viaje-. Tendré que ir a comprar uno, que molestia…
Así que tomo una sudadera sencilla de color blanca, se cubrió con ella para después dar un vistazo a la nota donde Law había anotado su número de celular. Observo la rápida y algo arrastrada caligrafía del jovencito; era evidente su urgencia por irse de casa y su juvenil ímpetu. Rápidamente registró aquel número en su propio celular y sintió un ligero escalofrío que recorrió su espalda al anotar el nombre de "Law" en la agenda de nuevos contactos. Pronto recordó que había olvidado sacar su billetera de la valija; su sencilla y delgada billetera color crema cuyo contenido solo consistía en un par de tarjetas bancarias, su identificación, un permiso de conducir (Que ya hace casi un año no le era de utilidad) y un par de billetes de 10 dólares.
Salió a toda prisa de la habitación y por poco estuvo a punto de tropezar y caer hacia las escaleras y terminar rodando por ellas, afortunadamente alcanzo a tropezar a una distancia segura.
Ya de pie, siguió su camino y tomo las llaves que había dejado en un pequeño mueble de clavijas que estaba a un costado de la puerta principal.
La noche era fresca, el pórtico estaba iluminado por un par de lámparas muy curiosas y bonitas de focos de luz blanca muy llamativas.
Los faroles también ya bañaban de luz las calles.
Rocinante camino sin tener un rumbo claro…
Solo caminaría hasta salir del suburbio y se topará con el primer mini mercado de 24 horas.
Y llegó finalmente al tipo de establecimiento mencionado. Entro con paso tranquilo y se puso a observar toda la tienda (a pesar de solo haber ido por un cepillo de dientes).
Al final decidió llevar consigo una lata grande de té helado, un cepillo de dientes color naranja y por último, al estar en la caja registradora, pidió una cajetilla de cigarros junto con un encendedor.
Hacía ya tiempo que no fumaba… Desde su último incidente estresante.
Era tiempo de volver al cigarrillo; ahora tenía una nueva preocupación, una joven y desafiante preocupación llamada "Law".
-Muchas gracias, buena noche…-dijo Rocinante suavemente tomando la pequeña bolsa de papel en donde sus compras habían sido guardadas. El rubio se dispuso a salir del establecimiento y su aliento pareció cortarse al toparse con un trío de jóvenes que estaban por entrar a la tienda.
El grupo estaba conformado por un muchacho de estatura media que traía una especie de gorro color negro, este gorro cubría por completo su cabeza debido a unas aletas laterales que ocultaban sus orejas y cualquier rastro de cabello. Sus ojos estaban curiosamente bien ocultos por la gruesa visera amarilla de su gorra. Arriba de esta visera rezaba la palabra: "Pingüino". Su vestimenta consistía en unos holgados pantalones negros y una sudadera blanca.
A la izquierda del chico de la gorra "pingüino", estaba otro muchachito de estatura media cuyo cabello anaranjado caía con desorden sobre su cuello. Este joven pelirrojo llevaba un gorro circular de color blanco y negro que casi parecía emular el patrón de una ballena orca. Su vestimenta era similar a la del chico anterior, solo que el color de sus pantalones y vestimenta estaban al revés. Llevaba además unas estilosas gafas oscuras que ocultaban sus ojos a la perfección.
Delante de ellos, un muchachito delgado de piel morena clara y cabello negro encrespado, quien no era ni más ni menos que el mismo Law Trafalgar, quien se encontraba al frente de los demás, como si fuese el líder del grupo.
-Law…-musito Rocinante mirándolo fijamente.
Su voz fue demasiado tenue como para ser notada y Law optó por ignorar su presencia y pasar con aire indiferente junto con sus amigos.
Parecía que habían estado haciendo un montón de cosas extenuantes, ya que los muchachos de gorras extrañas, fueron directamente hacia el área de bebidas heladas y tomaron inmediatamente de ellas.
Mientras tanto, Law, tomo asiento en una de las pequeñas bancas que el establecimiento tenía disponible para comer ahí.
Rocinante observo algo consternado la escena, le llamo muchísimo la atención el hecho de que Law parecía el líder de su trío de compañeros y recordó inmediatamente la navaja que le había mostrado minutos antes de irse. Su preocupación se disparó.
-¡Oye, viejo! ¿¡Qué miras!?-soltó el chico de la gorra de pingüino.
-¡¿Tienes algún problema, eh!?-agrego el de cabello naranja mientras apuntaba a Rocinante con la mano con la que sostenía una botella de bebida energizante.
Law volteó a ver a Rocinante directamente con aire indiferente. El hombre rubio se comenzó a poner nervioso debido a las acusaciones hechas en voz tan alta y amenazante.
-¿Qué te pasa, Law? ¿No te molesta ese tipo?-pregunto el de la gorra de pingüino-¿No le dirás algo?
-Cálmense, chicos. No deben porque molestarse con alguien tan patético, ¿entendieron?
-Pero no deja de mirarnos como si fuéramos unos inadaptados-dijo el chico pelirrojo.
-¿Y qué hacemos en estos casos? ¿Acaso no lo recuerdan, par de bobos? Si alguien te mira de esa manera, y claramente no vale la pena ir a darle su merecido, solo se hace esto…-y entonces Law levanto el dedo medio de su mano izquierda y lo apunto hacia Rocinante-¿Entendieron?
Y los jóvenes comenzaron a alabar el vulgar gesto de Law con silbidos y risas, además de abucheos dirigidos a Rocinante. Por su parte, el rubio se quedó boquiabierto.
Rápidamente salió de la tienda y comenzó a asimilar la vergüenza que le había provocado el joven y cínico Law.
Así que eso era lo que había tanto quería hacer a estas horas; salir a vagar con sus amigos.
Sintió un arrebato de frustración contra el muchacho y regreso a paso apresurado a casa.
Cuando llegó se dedicó a fumar en el pórtico de la casa. Que noche tan más surrealista, le parecía estar dentro de un incómodo y extraño sueño.
El humo del cigarrillo le relajaba en sobremanera; al final fumó tres cigarrillos más de la cuenta.
Cuando terminó de fumar el último y apago la débil chispa que quedaba en la pequeña colilla con la punta de su zapato, la figura delgada de Law apareció frente a la casa.
-Así que te gusta fumar, ¿eh?
-No es que me guste, solo… Me ayuda a relajarme-respondió Rocinante con cierto aire de indiferencia, como si tratara de ocultar o borrar el hecho de que consumía tabaco.
-Claro… Eso es lo que dicen todos lo que consumen alguna porquería y no son valientes para admitir su fijación-terció el jovencito mientras avanzaba hacia la entrada de la casa donde Rocinante estaba sentado.
-Bueno, puedes pensar lo que quieras, no tiene caso de que trate de convencerte… ¿No es así?-dijo el hombre rubio mientras entrelazaba sus manos.
-Vaya, aprendes rápido…-y Law tomo asiento junto a él-. Oye, ¿este lunes darás clases en mi escuela, no es así?
-Sí…
-Oye, quería hablar sobre lo que paso hace rato…
-No te preocupes, no le diré nada a tu padre-se adelantó en decir Rocinante, mientras parecía que trataba de quitarse una pequeña desesperación interior.
-Lo sé, pero no es eso lo que iba a mencionar. Quería decirte que no te tomaras en serio lo que paso en la tienda, me refiero a que… No quisieras que tomaras represalias contra ellos en la escuela, eso en caso de que fueras su profesor.
-Descuida, no soy esa clase de persona. Ellos no tienen idea de que seré el nuevo profesor, no sería justo. Pero…
-Sí, lo sé. Yo soy otro caso. No me importa si quieres reprobarme o encargarme tareas extras, no lo sé. Me da igual.
-Me lo imaginaba…
-Oye, ¿me enseñas a fumar?
-¿¡Qué!? ¿¡Estás loco!?-exclamó Rocinante ligeramente irritado por la sorpresiva petición del muchacho-. Claro que no… Por favor, Law, no sigas haciendo o diciendo cosas inapropiadas.
-Solo fanfarroneaba… Pero eso no es lo peor que puedo hacer, te lo aseguro.
-No quisiera saber qué clase de cosas podrías llegar a hacer…
-Creo que sí quisieras saber-dijo Law con cierta diversión en su voz-. Solo finges para darme el buen ejemplo y no meterte en problemas...
-Law… Apenas nos estamos conociendo, no deberías suponer tan fácil que es lo que pienso, ¿no crees?
-Eso podría ser válido si lo hubiese dicho otra persona, tú en cambio… Puedo leerte un poco más fácil de lo que hago con las demás personas.
-Oh Law…-y el rubio se dispuso a levantarse.
-Espera, ¿ya te iras a dormir?
-No, quiero ir a darme una ducha… Debo de apestar horrible por el humo del cigarro.
-En efecto. Oye… Una última cosa.
-¿Qué ocurre?
-Gracias por mantener en pie la decisión de no contarle nada a mi padre.
Rocinante bajo un poco su cabeza, en un gesto de desánimo.
-No estoy seguro de porque lo hago, pero te aseguro Law, que no es algo que me haga sentir cómodo… No deberías ocultárselo a tu padre, o bueno, no deberías seguir haciendo esas cosas si sabes que a tu padre se molestaría mucho si supiera de ello.
-Lo consideraré…
-Bien… Buenas noches, Law. Nos vemos mañana.
Y Rocinante entro a la casa dejando a Law sentado a solas en el pórtico de la casa.
De nuevo el corazón y pulso del hombre rubio se habían alterado y estas reacciones le provocaban una terrible confusión y culpa que trataría de calmar con el agua.
[Al día siguiente…]
La alarma sonó a las nueve de la mañana. Rocinante comenzó a despertar.
Con lentitud se incorporó y estiro sus brazos mientras lanzaba un bostezo profundo.
Tallo sus ojos con el dorso de su mano derecha y se dispuso a salir de la cama.
Se vistió con la misma ropa que había usado anoche, cepillo su cabello sumamente esponjado por el movimiento contra la almohada y se aplicó rápidamente desodorante y un ligero perfume.
Reviso su celular y lo guardo en el bolsillo izquierdo de su pantalón.
Salió de la habitación y se dirigió al cuarto de baño, este último estaba ocupado.
-Bueno, iré al baño de abajo…-musito Rocinante.
Y al bajar las escaleras se encontró con Edward Trafalgar. El señor Trafalgar se encontraba vestido con una bata color azul marino, llevaba unas cómodas pantuflas que iban a juego con su bata de descanso. Traía en su mano derecha una taza de café y en la izquierda el periódico del día.
-Buenos días, Rocinante ¿dormiste bien? ¿Te pareció cómoda la habitación?
-Buenos días, señor Trafalgar. Sí, dormí cómodamente, no hubo ningún problema.
-Me alegra oír eso…
-Y usted… Debió llegar muy tarde, ¿se siente bien?
-Oh sí, gajes del oficio. Ya estoy acostumbrado-respondió Edward Trafalgar con una sonrisa de resignación amable.
-Eso es digno de admirar, señor.
-Muchas gracias. ¿Ibas a desayunar?
-No. Es que necesito ir al baño, pero el de arriba está ocupado.
-Oh, sí. Mi hijo acostumbra a tardar mucho en ducharse… Es una fortuna que tengamos una segunda opción, ¿no?
-Sí…-respondió el rubio soltando una risa nerviosa.
-Por cierto, si quieres desayunar, la cocinera ya está aquí.
-Oh, gracias por el aviso ¿No desayunará usted también?
-Sí, pero esperaré un poco más, estaré un rato en mi estudio, por si necesitas algo, ¿de acuerdo?
Y el señor Trafalgar subió a las escaleras. Rocinante fue al baño y al salir se dirigió a la cocina. Cuando entro a la estancia se encontró con una joven que se encontraba mezclando algo en un recipiente. El cabello de la chica se encontraba totalmente recogido hacia atrás, su color de cabello era rubio (aunque Rocinante pudo notar que era teñido debido a sus escasas raíces de color oscuro), era delgada y de estatura pequeña.
Tendría aproximadamente unos veinte y tantos años. Vestía un mandil de cocina de color verde que protegía su blusa color azul y un pantalón de mezclilla.
-Buenos días-saludó Rocinante con tranquilidad mientras se dirigía a tomar un vaso de agua.
-Buen…-la chica volteó a mirar dejando por un momento su tarea y al parecer se sorprendió bastante ya que no termino su saludo.
-Disculpa, no me he presentado. Soy Rocinante Donquixote, soy el nuevo inquilino de la casa, temo haberte asustado.
-Oh no, discúlpame a mí, je…-y la chica pareció apenarse por un segundo-. Me llamo Velia, mucho gusto. ¿Así que vas a vivir aquí?
-Sí, me acabo de mudar ayer.
-Oh… Que bien. ¿Te gustan los panqueques?
-Ah… Siendo sincero, no. No me agrada el pan, lo siento mucho.
-Vaya, no había conocido a nadie que no gustará de ellos. Bien, ¿Qué puedo prepararte hoy?-pregunto la joven mientras se dirigía a la nevera-. Ya hay mucho de donde elegir, traje nuevos suministros.
-Ah, no te molestes. Yo puedo…
-¿En serio? Estoy aquí para servir, no me quites mi empleo-bromeo la chica mientras volteaba a verlo-. Dime, ¿Qué te apetece comer?
-De acuerdo-dijo el rubio resignado-. Me apetece comer un poco de arroz, acompañado de verduras frescas y algo de carnes frías, por favor.
-A la orden, estará en unos minutos-y la muchacha comenzó a sacar ingredientes de la nevera.
Y en ese momento entro en la cocina el joven Law con su acostumbrado andar casual e indiferente.
-Oh, buenos días Law. ¿Dormiste bien?-dijo la joven mientras sacaba un recipiente donde guardaban arroz.
-Sí...-contesto el jovencito despreocupadamente mientras se dirigía a sentarse en la barra desayunador junto con Rocinante.
-Buenos días-saludo el rubio.
-Oye, "Ve", prepárame lo mismo que a él-dijo Law con voz seca y algo indiferente.
-Claro, no hay problema.
-Oye, Law, deberías hablar de una manera más amable y decir "por favor", ¿no lo crees?
-¿Eh? Siempre hablo así, no es personal, ¿no es así?
-Sí. No te preocupes Rocinante, así son las cosas. No me molesta.
Rocinante hizo una fugaz mueca de incomodidad y decidió mantener silencio al respecto.
En unos cuantos minutos más la comida estaba servida.
-Espero que te guste mi comida, si no… Me esforzaré hasta que quede a tu gusto, ¿de acuerdo?-declaro la chica mientras volvía a la estufa para comenzar a hacer los panqueques que tenía planeados desde el principio.
-No te preocupes, sabe delicioso-contesto el rubio con una amable sonrisa.
-Lo que te falta por cocinar es para mi padre, ¿no es así?
-Sí, le apeteció comer panqueques con tocino. Me pareció curioso, casi nunca pide comidas así de dulces-observo la chica mientras vertía una porción de mezcla sobre la plancha caliente de la estufa.
Y el desayuno prosiguió en silencio. Cuando Law y Rocinante terminaron sus platillos, el señor Trafalgar irrumpió en la cocina.
-Buenos días, señor Trafalgar-saludó formalmente la chica cocinera quien ya tenía una cantidad considerable de panqueques servidos en un plato.
-Buenos días, Velia. Veo que ya desayunaron, ¿dormiste bien, Law?
-Sí. Debiste dormir un poco más-comento Law viendo a su padre con seriedad-. Llegaste muy tarde, no creo que hayas descansado lo suficiente.
-Estaré bien, además ya tengo que alimentarme…-y el hombre de las gafas tomó asiento a la izquierda de su hijo-. Se ve delicioso, muchas gracias…
-Muchas gracias por la comida, con permiso, me retiro-anunció Rocinante mientras se levantaba de su asiento-. Que tengan buen día.
Y el rubio salió rápidamente de la cocina, Law miro fijamente la puerta que se había cerrado tras la salida de Rocinante.
-¿Qué te ocurre hijo?
-Nada… Oye, Ve, ¿podrías ayudarme con mi ropa sucia más tarde?
En unos minutos más, Rocinante ya estaba saliendo de la casa; tenía que ir de compras, quería salir a caminar un rato y regresar para dar las últimas revisiones a sus planes de clases para la semana. Ya le quedaba poco dinero, iría al banco también…
Al regresar más tarde, el hombre de cabello rubio regresaba con una bolsa con varios ingredientes e insumos del mercado y otra pequeña bolsa con artículos de oficina.
Había dado una larga caminata por un parque después de las compras.
Observo que el carro del señor Trafalgar no se encontraba en casa, probablemente ya se había ido al hospital.
Cuando entró a la casa observo que la chica rubia que le había cocinado el desayunado hace horas, ahora cargaba una gran canasta de ropa sucia.
-Hola de nuevo, parece que tuviste un buen día-saludo la joven llamada Velia mientras se detenía un momento a mirarlo directamente.
-Hola… Sí, pase un buen rato de compras. Por cierto, ¿el señor Trafalgar salió?
-Sí, regularmente no trabaja los domingos pero salió una emergencia-respondió la chica mientras se apartaba un mechón de cabello del rostro-. Por cierto, ¿tienes algo de ropa sucia que quieras que lavar?
-Ah, no, esto… No, muchas gracias. De ese asunto si me quisiera encargar yo mismo, espero no te ofendas.
-No, descuida. Entiendo-y la chica esbozó una leve sonrisa-. Bien, estaré en el cuarto de lavado por si necesitas algo…
-Gracias...
Y Rocinante subió a la segunda planta y se sorprendió al ver que la puerta de su habitación estaba ligeramente abierta… Avanzo con paso vacilante y al entrar de lleno a su cuarto se encontró con un jovencito moreno de cabello negro acostado sobre su cama.
Law se encontraba tendido despreocupadamente sobre el colchón mientras adoptaba una actitud de indiferencia al darse cuenta que Rocinante le miraba con molesto asombro.
-Law, ¿Qué haces aquí?-cuestiono el hombre rubio mientras dejaba el par de bolsas con sus compras sobre el tocador y se plantaba frente a la cama. Rocinante trataba de mantener el semblante más serio que le fuera posible.
-Solo quise esperarte, quisiera platicar contigo…
-¿Y para eso tenías que entrar a mi habitación antes de que yo llegara?-y Rocinante lanzo un suspiro de fastidio-. Law, no sé si lo olvidas pero el hecho de que me haya mudado a esta casa no significa que puedas sentirte con derecho de entrar a mi habitación cada vez que se te pega la gana, yo pagaré mi alquiler, por lo tanto, creo que tengo derecho a tener priva…
-Cierra la boca, ¿Por qué no te relajas un poco? Ven a tenderte sobre la cama también-le corto Law quien mantenía su mirada grisácea fijada en el techo.
Rocinante lo miro por unos segundos, el nudo en el estómago había regresado con mucha intensidad, el ritmo cardiaco ya estaba alterado y los nervios comenzaban a provocar una ligera capa de sudor sobre su frente.
-¿Acaso tienes miedo?-inquirió el muchacho ácidamente.
-¿Por qué tendría que tener miedo? Solo estoy molesto y asombrado por la manera tan relajada en que haces esta clase de cosas... No lo entiendo, Law-dijo el rubio mientras tomaba asiento en la orilla de la cama-¿En verdad te sientes tan aburrido? ¿Es divertido molestarme?
-¿Molestarte? Tal vez… Pero-y Law se incorporó para acercarse a Rocinante por su espalda-. Creo que no estaba tan equivocado contigo…
-¿A qué te refieres con eso?
-Ja, sigue pretendiendo que no lo sabes…
-Por favor, Law, si tienes algo que decir, dilo directamente-terció Rocinante sintiendo un nudo en la garganta y una sensación de increíble adrenalina.
Y el muchacho pareció querer tocar la amplia espalda del rubio; Rocinante pudo sentir esa extraña sensación etérea que aparece cuando uno sospecha que alguien o algo tocarán su cuerpo en cualquier momento...
Y de pronto Law detuvo su mano estando solo a unos centímetros de tocarlo, salió de la cama, se estiró y salió de la habitación sin decir más.
Rocinante fue a cerrar la puerta inmediatamente y un gran respiro de alivio salió de él.
Qué situación tan más incómoda… Que tortura…
Qué extraño placer culposo había sido ese encuentro tan inesperado…
[Al día siguiente…]
Rocinante se encontraba dentro de las instalaciones de una gran preparatoria, listo para empezar sus clases. La primera clase que impartiría sería la clase de idioma español.
Ya tenía más que preparado su plan de clase, sus nuevos colegas le habían deseado éxito en su asignatura y con sus nuevos alumnos, todo había sido sumamente agradable durante el breve tiempo antes de iniciar la clase.
-Buenos días-saludo Rocinante al entrar al aula. Se había vestido con su camisa de rayas azul claro y blancas, se había puesto su corbata preferida cuyo patrón de corazones blancos llamaba la atención a todos y unos sencillos pantalones azul marino.
Su presencia fue muy bien recibida por las alumnas: Muchas de ellas comenzaron a cuchichear entre ellas sobre la apariencia tan agradable del nuevo profesor de español, admiraron su altura, su rostro de rasgos bien definidos, su cabello que lucía tan suave y su manera de vestir tan formal y a la vez tan curiosa gracias a su corbata.
-Soy el profesor Rocinante Donquixote, seré su profesor de español, espero que logremos trabajar exitosamente durante el…-e hizo una ligera pausa al notar a un alumno que parecía ignorarle a propósito: era Law quien estaba en el penúltimo lugar de la fila de pupitres cerca de la ventana-, durante este curso. Espero que todos tengan su libro, ya que comenzaremos hoy mismo a trabajar. Bien…
-Oye Law, ¿Ese no es el tipo que vimos en el auto servicio el fin de semana?-pregunto el chico de gorra de pingüino en voz baja.
-Claro que lo es…-corroboro el amigo pelirrojo con la gorra con patrón de ballena orca-. Espero que no se vengue por la estupidez que hicimos…
-Tranquilos, no creo que pase-dijo Law casi sin darle importancia.
Y la clase continuó sin problema alguno y llego a su fin.
Los alumnos se retiraron del salón, excepto uno. Law se había acercado al escritorio donde Rocinante ya se encontraba revisando algunos apuntes.
-¿Tienes alguna duda respecto a la lección de hoy?-pregunto Rocinante con el tono más neutral posible.
-Un poco. Nunca ha sido mi fuerte esta asignatura…
-Oh, en ese caso-el rubio se sorprendió genuinamente al ver que Law había decidido ir hablarle por algo meramente académico-¿Puedes decirme en que tienes problemas?
-En todo… No sé escribir una presentación personal, menos pronunciarlo.
-Uhm, veamos, te mostraré: "Hola, yo soy Rocinante. ¿Cuál es tu nombre?"
-"Yo soy Law"
-"Mucho gusto, Law"-continuó el rubio-"¿Cuántos años tienes?"
-"Yo soy quince anios viejo"-contesto con dificultad el joven mientras su cara se convertía en una completa muestra de incomodidad y frustración-. Ah, esto es una burla, es demasiado difícil… No puedo pronunciar bien esa maldita palabra…
-Vamos, no es tan difícil, solo necesitas practicar fonética… "Años", repite conmigo.
-Agh, olvídalo por ahora… ¿Podrás ayudarme en casa?
-Claro, siempre y cuando te comprometas en serio-dijo Rocinante amablemente.
-Bien… ¿Y que son esas estúpidos símbolos pequeños encima de las letras?
-Se llaman tildes, se usan para acentuar las vocales en ciertas palabras y así puedas identificar como se pronuncian, de esa manera puedes cambiar el significado de toda una frase o diferenciar palabras que puedan llegar a escribirse o escucharse de manera similar.
-Qué cosa tan más problemática… El español es un embrollo… Y tú ¿Cómo rayos aprendiste ese idioma? ¿Fue tu especialidad en la universidad?
-No, no…. Verás, yo nací en España, viví cierta parte de mi infancia allá y dentro de mi familia hablábamos español, hasta que nos mudamos a este país-explico el rubio con cierta nostalgia en sus ojos.
-Eso lo explica… Por cierto, noté que ganaste una buena tanda de admiradores tan solo en esta clase-observó Law con cierto desdén y burla en su voz-. Debes de estar emocionado…
-¿Qué? No, claro que no. Eso no sería apropiado. Además, son solo jovencitas, es normal que tengan esa clase de actitudes a su edad…
-Cualquiera de ellas tratara de invitarte a salir en cuanto tengan oportunidad, ¿lo sabes?
-No lo creo, ya dije, no es correcto.
-Como si les importara…
-Bien, en caso de que alguna se sobrepasará, lo comunicaría inmediatamente a dirección o a sus padres.
-Ja… ¿Sabes que si haces eso solo tú quedarías en peor posición?
-¿Entonces que debería de hacer?
-Mandarlas a la mierda en cuanto veas que una te coquetea. Rompe su burbuja para que así no le queden ganas de insistir.
-Parece que tienes experiencia en eso, eh…
-Algo, las chicas siempre me han fastidiado desde la secundaria-contó Law con cierto aburrimiento-. Ya me acostumbre a cortarles la corriente. Pueden llegar a ser realmente fastidiosas…
-Supongo… ¿No tienes otra clase en puerta?
-Sí…
-¿Y qué sigues haciendo aquí?
-Me saltaré la clase junto con mis amigos…
-Vaya… Law, como profesor puedo castigarte si veo que no cumples con tu…
-Basta, no quieras hacerte el profesor disciplinado el primer día, no te va-y Law volteo a verlo fijamente y de pronto le tomo por la corbata.
-Law…
-¿Qué pasa?
-Estamos en una escuela, hacer esa clase de cosas inesperadas, no se verá nada bien…-musito Rocinante con los ojos sumamente abiertos y sintiendo el estremecimiento en el estómago único de cuando ese jovencito se le acercaba demasiado.
-No estoy haciendo nada malo… Solo quería preguntarte por algo relacionado a esto-y el jovencito apunto a uno de los corazones de la corbata-¿Cómo se diría en español?
-"Corazón"
-Está bien, "Profesor Corazón", lo veo luego…-y Law soltó bruscamente a Rocinante.
El hombre rubio de la corbata de corazones quedo como si fuera parte de una fotografía: Quieto y con la expresión de impacto congelada y bien representada en su pálido rostro.
Y algunas semanas transcurrieron…
Rocinante llevo lo mejor posible sus clases, sus alumnos eran por lo general tranquilos, incluso Law y a sus amigos, de quienes esperaba un poco de problemas.
En su segunda semana de clases recibió un par de regalos por parte de sus alumnas; Rocinante agradeció el gesto pero aprovecho inmediatamente la ocasión para decirles una mentira que lo salvaría de seguir recibiendo esta clase de coqueteos:
"Mi esposa vera muy divertido esta clase de detalles".
Sus alumnas rápidamente dejaron en evidencia su decepción y rápidamente disminuyeron sus actitudes de admiración hacia él.
Law, tal como había prometido Rocinante, estaba recibiendo ayuda en ocasiones por las tardes en las tareas de español; por supuesto durante estas pequeñas asesorías se habían dado los sutiles e incomodos acercamientos de Law hacia Rocinante.
-Law, por favor, ¿podrías dejar de hacer eso?-pidió el rubio apartándose del muchacho mientras se llevaba una mano a la frente para después pasarla entre su cabello.
-¿Hacer qué?-inquiría el joven moreno fingiendo total desconocimiento de sus acciones.
-Ah…- y Rocinante lanzo un suspiro de pesar-. Me pregunto qué diría tu padre sobre eso… Supongo que no lo creería y pensaría muy mal de mí…
Law lo observo en silencio y con una expresión de seriedad le pregunto:
-Entonces, ¿no te gustan los hombres?
-No sé, Law, no lo sé…-contesto Rocinante con voz desanimada mientras guardaba su guía de aprendizaje.
-¿Cómo no lo sabes?-inquirió Law esbozando una expresión escéptica-¿Qué personas has tenido como pareja? ¿Mujeres, hombres o ambos? ¿Qué te gusta? ¿Con quienes te has acostado?
-Law, te estas propasando-tercio el rubio firmemente mientras esquivaba la juzgadora mirada grisácea del adolescente.
-Solo es una simple cuestión, no es la gran cosa.
-Para mí lo es…
-No debería de ser así… ¿Tanto te cuesta decir que te gustan los hombres?
-¡¿Pero qué…!? No me gustan los hombres…
-¿Entonces has tenido novia, esposa? Las chicas de la clase dijeron que estabas casado, eso me llamo la atención, porque obviamente es mentira.
-Sí, mentí. Pero creo que entiendes porque lo hice…
-Sí, sí, pero ¿nunca has estado casado entonces?
-No. Solo… Una vez tuve novia durante la preparatoria, pero no fue nada serio. Cuando entre a la universidad volví a tener una relación informal… Con una chica que me gustaba mucho, era algo ruda y pronto tuvo problemas con las autoridades de la universidad, así que termino por dejar los estudios. Y como nunca tuvimos algo formal, solo quedamos como amigos. Hace tiempo que no sé nada de ella…
-Vaya… ¿Cómo se llamaba esa chica?
-Bellemere...-y lanzo un bufido de molestia-. Agh, ¿Cómo lograste que te contara eso? Dios, Law… ¿Ya te sientes satisfecho?
-Entonces supongo que solo tuviste deslices con algunas chicas durante ese periodo-se aventuró a decir Law. El muchacho comenzó a caminar por la habitación-. Me sorprendes…Pensaría que eres virgen.
-¿Tendría algo de malo si así fuera?
-No me digas que… No lo puedo creer.
-Nunca he tenido sexo como tal, solo he tenido "juegos previos" como comúnmente dicen…-dijo Rocinante con una extraña voz que mezclaba vergüenza y cierta diversión hacia sí mismo-. Ya te puedes burlar de mí…
-Agh… No me reiré, pero tienes que hacer algo al respecto. No puedes llegar a los treinta sin haberte acostado con alguien.
-Hablas como si tu vieras mucha experiencia, tienes quince años, Law, eres algo precoz…
-Tal vez… Bien, ya me voy. Gracias por la lección de hoy, "profesor Corazón"
Y el muchacho se retiró de la habitación.
Qué nivel de intimidad y confidencialidad habían alcanzado hoy…
Bien, hasta aquí. Fue un capítulo... Algo corto, pero sentí deseos de actualizar rápido. Espero que les haya agradado y le anime a seguir leyendo este fanfic.
Cualquier duda que tenga, pueden comunicarmela.
Gracias por leer y muchas gracias por dejar sus comentarios.
Atte. Levita Hatake
