Hola...
Y perdón por la tardanza, ya saben lo habitual; universidad, quehaceres del hogar y otros pendientes.
Espero estén bien, disfrutando el exquisito manga de One Piece, que ahorita está en pleno apogeo de arco.
Gracias a todas las personas que han leído este pequeño fanfic, que paciencia tienen, apenas vamos en el tercer capítulo y me tarde bastante en actualizar.
Ya casi me graduó de la universidad, así que tendré un breve tiempo de descanso (casi todo el verano) donde espero escribir y avanzar rápido con este fanfic y otros que tengo en mente.
Espero que les esté gustando o al menos intrigando la historia, todavía le falta más, créanme, espero sorprenderlos pronto.
Sin más que decir, espero que disfruten este nuevo episodio, gracias por leer, sobre esta pareja, ya que es la única razón por la que escribo,
para dar a conocer más sobre mi OTP y contribuir al fandom.
-Parece que le has ayudado bastante a Law con sus tareas de segundo idioma-comento Edward Trafalgar-. Que fortuna tenerte en casa…
-Gracias señor, tratamos de avanzar lo más posible, ha mejorado sus notas considerablemente-respondió Rocinante con una débil sonrisa-, pero aún queda trabajo por hacer…
El par de hombres se encontraban charlando en la mesita de jardín que se encontraba en el patio trasero de la casa. Era una tranquila tarde de sábado, un ambiente tan tranquilo como aquel de la mañana de sábado en la que Rocinante arribo al hogar de los Trafalgar. Ambos se encontraban bebiendo limonada.
-Me imagino. Por cierto, Rocinante ¿tienes planes para las vacaciones?
-En realidad no, de hecho…
-¿En serio? Bueno tal vez te interese pasar un par de días con Law y yo; siempre acostumbramos a ir a pescar a mar abierto durante las vacaciones, si gustas puedes acompañarnos este año-dijo el hombre sonriendo mientras se acomodaba las gafas.
-Muchas gracias, suena muy bien…
-Disculpa, papá-interrumpió una voz joven.
Law por fin había salido de su habitación, el joven vestía una simple camisa negra y unos pantalones de mezclilla muy desgastados, tenía sus pies descalzos y el cabello húmedo, evidenciando que recién había salido de la ducha.
-Sí, ¿Qué ocurre Law?
- Papá ¿podría salir un par de horas con unos amigos?-pregunto el hijo a su padre mientras este último le miraba con curiosidad.
-Claro, ¿A dónde irán?
-Solo iremos a comer algo y probablemente a jugar en la casa de alguno de ellos-contesto Law con voz despreocupada.
-Está bien, ¿quieres que vaya por ti más tarde?
-No, gracias. Seguramente alguien me pueda traer de vuelta, no te preocupes.
-De acuerdo, cuídate mucho…
Y Law regreso a la casa con paso tranquilo.
Rocinante le siguió discretamente con la mirada… El hombre rubio ya comenzaba a suponer la clase de cosas que Law iría a hacer con sus amigos pero, tal como lo había prometido, no diría nada.
Y el timbre del celular del señor Trafalgar trajo de vuelta la mente de Rocinante.
-¿Si…? Entiendo… No se preocupen… Ahora voy… Disculpa Rocinante, una emergencia, temo que debo dejarte, nos vemos más tarde-y el señor Trafalgar se levantó y salió rápidamente del jardín.
Rocinante se puso de pie y se dispuso a regresar a su habitación. A los pocos segundos de haberse levantado, la chica del servicio de cocina y limpieza se dirigió a recoger los vasos y la jarra de limonada que habían quedado sobre la mesita.
-Hola Rocinante.
-Hola Velia… Creí que hoy descansarías-dijo el rubio mientras detenía su paso para mirarla directamente.
-Le pedí tiempo extra al señor Trafalgar, necesito ahorrar un poco más de plata-respondió la chica mientras ponía con cuidado la jarra de limonada sobre una accedió y aquí me tienes… ¿No te apetece algo de comer?
-No gracias, estoy bien-soltó Rocinante con amabilidad. El rubio parecía estar indeciso sobre la cuestión de seguir hablando con ella o irse a su habitación por el resto de la tarde-¿Para qué estas ahorrando? Si me permites saberlo…-pregunto finalmente al decidir quedarse un rato charlando con la chica que preparaba la mayoría de sus comida y con la quien casi no había interactuado desde que llego a esa casa.
-Oh bueno… Pronto será la graduación de mi hermano menor, también está en la preparatoria como Law, y necesitara algo de dinero para cubrir algunos gastos…
-Es muy noble de tu parte. Espero que tu hermano aprecie tu esfuerzo.
-Gracias por tan bonito comentario-dijo la muchacha sonriendo levemente-. Aunque no espero mucho, a esa edad los chicos no suelen ser muy expresivos en esa manera, de hecho… Mi hermano me recuerda mucho a Law ¿o Law me recuerda a mi hermano? Je, da igual... ¿Tú qué cuentas?-pregunto mientras ponía el par de vasos usados sobre la bandeja-¿Tienes familia?
-Desafortunadamente mis padres fallecieron hace ya años.
-Lo lamento mucho. Igual mi madre falleció hace tiempo. ¿No tienes hermanos u otros parientes?
-Bueno… tengo un hermano. Hermano mayor, pero… Hace mucho que no le veo. Tuvimos algunas diferencias…-respondió Rocinante con una voz tensa que parecía querer disimular a toda costa-. Y tú, ¿solo tú te haces cargo de tu hermano?-pregunto rápidamente para cambiar de tema.
-No, verás… Además de mi hermano, vivo con mi novio, él me ha ayudado bastante-contó la chica con una suave sonrisa mientras miraba directamente a los ojos naranja de Rocinante-. Espero poder casarme con él a finales de este año… También he ahorrado para eso.
-Oh vaya, no pensé que estuvieras comprometida, luces muy joven, ¿Cuántos años tienes?
-Veinticuatro-corrigió la chica mientras reía en tono bajo-. Siempre dicen eso… Incluso creen que sigo en preparatoria aun.
-Quisiera poder tener esa misma suerte, siento que me hago más viejo cada segundo, ya a mis veinticinco años siento como si ya me quedara poco tiempo…-declaro Rocinante sin dejar de reír tímidamente.
-Creo que mientras no te salgan canas estarás bien, aunque puedes hacer lo mismo que yo…-y la chica apunto a las raíces de su cabello-. Puedes teñirte, cuando quieras yo misma te conseguiré el tono exacto de tu cabello-bromeo la chica-. Oye Rocinante, entonces, ¿eres maestro de español?-pregunto Velia en dicho idioma mencionado.
-Sí... Vaya, también hablas español, ¡que sorpresa!
-Sí, nací en México, vine a este país cuando tenía diecisiete años. Tu acento español es genial, siempre me ha gustado ese acento.
-Vaya me siento raro, hace mucho que no charlaba con alguien cuyo primer idioma fuera el español…
-Ahora no me sentiré rara cuando ponga canciones en español mientras limpio o cocino. Bien creo que debo seguir con mis labores. Fue un gusto hablar contigo por un rato, Rocinante. Espero que luego podamos charlar más…
-Digo lo mismo, en serio te agradezco toda la comida que preparas.
-Es mi trabajo-y la chica guiño un ojo-. Me alegra que te guste. Yo agradezco que seas tan amable siempre, casi no hay hombres así…
-¿Por qué dices eso? ¿Acaso tu novio no es amable contigo también?
-Je, no es su estilo, es algo rudo pero es una buena persona aun así… Ver la amabilidad en un hombre es algo raro para mí. Ahora, con permiso, iré a lavar platos. Ya sabes, si necesitas algo, no dudes en ir a pedírmelo, ¿de acuerdo?-y la muchacha se retiró llevándose la bandeja con la jarra y vasos con limonada.
Rocinante decidió quedarse unos minutos más descansando en el jardín, tomo asiento de nuevo y se recostó con soltura sobre la silla, relajando todo su cuerpo y llevando su cabeza ligeramente hacia atrás, cerrando los ojos con calma y percibiendo una ligera brisa.
Que tranquilo ambiente… Hasta que el ruido de un par de pasos lo saco de su trance de paz.
Law estaba frente a él dedicándole una fría mirada.
-Law, ¿Qué ocurre?-y el rubio recupero una postura firme mientras miraba consternado al jovencito que seguía mirándole con apatía-¿Qué pasa? ¿Por qué me miras de esa manera?
-¿Te divertiste hablando mucho con ella?
-¿Qué?
-Parecías muy cómodo, estabas sonriendo y riendo bastante, ¿no es así?
-Agh… Law, ¿hablas en serio?-y Rocinante lanzo un suspiro de pesadez-. No puedo creer que en verdad estés reaccionando de este modo…-se cubrió los ojos con las palmas de las manos y luego se puso de pie; su altura le brindo una necesaria sensación de poder que le facilito imponerse ante el rostro desafiante de Law.
La mirada grisácea del adolescente se clavaba en el par de iris color naranja marrón de Rocinante. La frente del rubio comenzaba a cubrirse con una fina capa de sudor.
El clásico nudo en el estómago del rubio estaba presente…
Esta situación le turbaba demasiado…
Por un lado, el hecho de que Law viniera con tal actitud recelosa le molestaba bastante (hace mucho que nadie le cuestionaba sus acciones de tal manera) y por otra parte, mucho más preocupante, esa reacción de celos le provocaba una grata ansiedad…
La osadía ingenua de Law de ir reclamar como si fueran amantes le provocaba una profunda sensación de halago; estaba sumamente enaltecido…
A pesar de eso, no dejaría que esos inaceptables sentimientos interfirieran con lo que estaba a punto de decirle.
-Sabes que ella está comprometida, ¿no es así? Llevas más tiempo conociéndola… Y yo no soy del tipo de hombre que le hablaría tan fácil a una mujer que me resulte atractiva, así que no, no ha pasado nada y no pasará nada-decreto Rocinante con voz firme-. Además… No tendría que darte explicaciones-y lanzo un bufido de desesperación mientras se pasaba una mano por el cabello, levantando el fleco de su frente- ¿Qué pretendes? ¿Qué no me acerque a nadie solo porque crees que tienes alguna clase de derecho sobre mí? Law, soy un tipo mayor que tú, tengo veinticinco años, soy tu profesor de español y un huésped en tu casa; deja de actuar como si hubiera algo entre nosotros… Ahora con permiso, iré a mi habitación.
La última mirada que Law le dirigió fue fulminante, tan amenazante y llena de coraje…
Rocinante sintió una horrible sensación en el pecho, como si tuviera el presentimiento de que algo muy peligroso se avecinaría pronto, solo por el simple hecho de haberse atrevido a marcar una línea más fuerte entre ellos.
Rocinante se dirigía apresuradamente a la casa.
Law se retiró también del jardín, se adelantó a Rocinante y rápidamente se fue de la casa azotando con fuerza la puerta principal.
El rubio clavó su mirada en la puerta que se acababa de cerrar, trago saliva en un gesto de angustia y finalmente se fue a su habitación…
El día había sido tan tranquilo pero tan solo por una simple charla se había arruinado de tal amarga forma. El rubio se dejó caer sobre su cama y fijo su mirada en el techo...
"¿Debería disculparme…?"
Quería tomar su celular y enviarle un mensaje a Law. Escribirle que lamentaba la manera en que le había hablado hace minutos…
"No puedo… eso sería demasiado contraproducente… Podría resultar en algo peor…" pensó Rocinante con agobio mientras sentía su cuerpo cada vez más tenso por la tentación de ir por su teléfono.
Mientras tanto, Law apagaba su celular con rabia mientras no dejaba de caminar a paso apresurado.
Estaba sumamente fastidiado.
Lo peor era que el hecho de estar genuinamente molesto por culpa de aquel hombre rubio tan torpe; le enervaba, se sentía realmente idiota…
¿Cómo era posible que dejara que un incidente de ese tipo realmente influyera en sus emociones?
Claro, se le había insinuado en algunas ocasiones durante su estancia, había jugado con la paciencia de Rocinante y todo parecía un entretenido y algo atrevido juego, solo eso, un juego…
"En verdad me preocupa… Qué clase de imbécil me he vuelto…" pensó amargamente Law mientras seguía caminando hacia la casa de sus amigos Penguin y Shachi.
Pronto llegó a su destino. Su par de amigos se encontraban jugando videojuegos en su desordenada sala de estar "decorada" con varias botellas vacías de diferentes tipos de bebidas, envolturas de frituras y bolitas de pañuelos usados.
-¿Qué hay, eh Law?
-¿Algún plan para hoy?
-No sé… ¿Tienen algo para el dolor de cabeza?-pregunto Law con voz fastidiada.
-Busca en el botiquín del baño, tal vez haya algo ahí-respondió Penguin sin apartar la mirada del televisor.
-¿Quién te ha echado a perder la tarde?-pregunto Shachi-¿Quieres que vayamos a darle una paliza?
Law ignoro esta última sugerencia y fue directo al cuarto de baño a buscar el botiquín; no encontró nada más que algodón, curitas y alcohol.
-No puede ser… ¡¿Qué acaso nunca se enferman!?-bramo Law sintiéndose cada vez más tenso.
-¡Oye no te alteres más, viejo, tranquilo…!-y Penguin soltó su control de consola-. Podemos ir por algo…
-Sí… Cálmate… ¿Recuerdas aquel lugar donde nos dejan pasar a beber algo de vez en cuando? ¿Te acuerdas?
-Sí, vamos a tomar algo, te ayudara a olvidar el mal rato… ¿Quieres ir?
Law solo dio una ligera cabezada de aprobación.
En unos treinta minutos, el trio de adolescentes había arribado al centro de la ciudad y se acercaban a un pequeño bar con muy mala pinta.
-Tenemos que entrar por la parte trasera-dijo Shachi-, recuerden…
Y dicho y hecho, los tres dieron la vuelta al local y entraron por la puerta de servicio.
-Vaya, el trio de mocosos ha vuelto-comento un muchacho de unos veinte y tantos años y cuyo cabello estaba atado en una coleta; este cargaba una caja donde llevaba envases de botellas vacías-¿Y la cuota de silencio?
-Aquí la tienes-y Penguin le dio un par de billetes al sujeto-¿hay mucha gente hoy? ¿Podemos estar un rato en la barra o tenemos que quedarnos acá atrás?
-No hay nadie por ahora, pueden estar una hora ahí dentro, pero ya saben, si el bar comienza a llenarse se largan ¿oyeron bien?
-Sí, sí, ya sabemos…
Ya dentro, los tres fueron directo a tomar asiento en la barra. El lugar estaba desierto.
Sonaba en volumen tenue una vieja canción de rock.
El trío de jóvenes pidieron una botella de cerveza para cada uno.
-Oye, Law, ¿ahora nos vas a decir que ocurrió contigo?-se aventuró a preguntar Penguin después de terminar su bebida.
-Solo discutí con alguien, fue una estupidez…
-No me digas que fue con ese imbécil de Kid-indago Shachi mientras miraba consternado a Law.
-No…
-Bueno, ya sabes, pensé que era él, como últimamente ha estado diciendo muchas cosas de ti en la escuela…-siguió diciendo el chico pelirrojo mientras comenzaba a mover de un lado a otro su botella de cerveza.
-No lo menciones, ya me encargare pronto de ese idiota-y Law dio un largo sorbo a su cerveza terminando así con todo el contenido de la botella-. Dame otra…
-Deberíamos darle una paliza este viernes-sugirió Penguin-. Al salir de clases.
-Como sea…
Y en ese momento la puerta principal del bar se abrió y tanto Shachi como Penguin voltearon las cabezas de inmediato; si por si alguna desafortunada probabilidad entraba algún policía tendrían que salir de ahí lo más rápido posible.
Al lugar entraron un par de hombres muy altos y con una indiscutible apariencia de ser individuos con mucho poder y dinero.
El primero en tomar asiento era un tipo de semblante intimidante; parecía tener los ojos hundidos que, en conjunto con sus finas cejas ligeramente inclinadas hacia arriba, provocaban una expresión de desdén. Además de su fría mirada destacaba en su rostro una larga y horizontal cicatriz que se extendía a través de su cara cruzando el puente de su delgada nariz.
Su piel era pálida, su cabello de color negro se encontraba perfectamente peinado hacia atrás y su vestimenta era tremendamente elegante: un traje formal color negro, un pañuelo de seda en color verde claro, un saco por encima de sus anchos hombros, zapatos perfectamente lustrados y unos grandes anillos de piedras preciosas relucían en sus manos.
Pronto este sujeto que daba la impresión de ser el jefe de alguna mafia pidió un par de puros y encendedor.
Junto a él tomo asiento un sujeto mucho más relajado pero mucho más llamativo en cuanto apariencia: Era un sujeto mucho más alto que el anterior, de cabello rubio peinado en mechones algo puntiagudos, tenía piel bronceada y sus ojos eran un total misterio oculto tras un par de gafas de cristal rojo. Su vestimenta consistía en una camisa negra con una corbata roja, pantalones color guinda y un extravagante abrigo con plumas rosadas.
Este hombre rubio sonreía demasiado, era casi escalofriante, como si su sonrisa fuera la única expresión que podía concebir.
Pronto el encargado de la barra les llevo un par de vasitos de cristal y una botella de whisky. El par de hombres comenzaron a charlar con familiaridad, estando demasiado cerca del uno del otro y acercando sus rostros con una casi seductora lentitud mientras bebían de vez en cuando.
-Ese par de viejos deberían conseguirse una habitación-comento Shachi-. Se nota que tienen dinero de sobra, me pregunto porque no se van a un maldito hotel…
-Habla más bajo, idiota-soltó Penguin dándole un leve golpe en la nuca-. Si te escuchan, se molestaran y seguro nos mandaran a golpear como nunca en nuestras vidas…
-Apuesto a que estan en algún enredo pasional-intervino Law con indiferencia a pesar de no haber visto hasta el momento a la pareja-. Deben de estar engañando a alguien o no quieren que se enteren que son homosexuales, no entrarían en un lugar tan miserable como este si no fuera para ocultarse…
Y en ese momento Law decidió darse la vuelta y mirar a ese par de hombres.
Sus ojos se abrieron un poco más al notar al sujeto del abrigo de plumas.
Ese sujeto era rubio y muy alto… Ese par de características activaron algo en su mente:
la imagen de Rocinante.
Aunque había claras y fuertes diferencias, algo en ese sujeto le recordaba vagamente a aquel torpe rubio que vivía en su casa.
Una sensación de traviesa ansiedad comenzó a crearse en él.
-Law, ¿acaso lo conoces?-pregunto Penguin desconcertado al notar que su amigo no dejaba de mirar a aquel sujeto de llamativa vestimenta.
-No, pero siento que lo he visto antes…
-Oye viejo, si no dejas de mirarlo el tipo con pinta de mafioso puede mandarte a volar-le dijo Shachi con cierta preocupación-. No te metas en problemas.
Law se limitó a sonreír sugestivamente sin dejar de mirar al sujeto del abrigo de plumas mientras que este último comenzaba a tomar por la barbilla a su pálido acompañante y le quitaba el puro de los labios. En unos segundos más el par de hombres se encontraban besándose con una delicadeza nada acorde a su apariencia intimidante.
Al terminar esa extraña y larga sesión de besos y caricias limitadas, el hombre de cabello negro comenzó a hablar, cambiando drásticamente su postura de amante a la de un hombre dispuesto a discutir de importantes asuntos.
-No creo que podamos seguir viéndonos en esta clase de lugares…
-No te preocupes, mi querido Crocodile-respondió el hombre rubio de gafas extravagantes- . Aquí nunca nos atraparan… ¿Tus subordinados vienen aquí?
-Espero que nunca lo hagan… ¿Y los tuyos? Siendo la sarta de excéntricos que son no dudo en que se aparezcan aquí un día de estos-dijo Crocodile mientras tomaba finalmente uno de los puros que había pedido y lo encendía con ayuda de su pareja.
-Vamos, no seas tan malo con ellos…-soltó el rubio con voz burlonamente tierna-. Si acaso llegase a ocurrir, no habría problema alguno, ellos me quieren demasiado.
-Ah sí, lo olvidaba…-y Crocodile inhalo una gran bocanada de humo-¿Cómo podría olvidar el hecho de que tu mano derecha sigue lamiéndote los pies con gusto? Y también tu bailarina ¿Cuáles eran sus nombres…?
Y el sujeto rubio borro la gran sonrisa de su rostro y la reemplazo por una fría mueca.
-No es lo que tú crees… Pero supongo que si quieres seguir creyendo eso, adelante.
-Creo que es hora de irme-y Crocodile se puso de pie mientras lanzaba una gran bocanada de humo-. Nos vemos luego…
-Y espero que la próxima ocasión no saques a flote temas que solo arruinan el momento-declaro el rubio aun sin sonreír.
-Oh Doffy… Espero que aprendas a controlar tu promiscuidad entonces.
-Si la controlara no estuviera contigo, ¿o sí?
Crocodile lanzo una mirada arrogante a su pareja y se retiró del establecimiento.
Y, casi al mismo instante en que el hombre del abrigo negro salió del establecimiento, Law se levantó de su asiento para pasar cerca de la mesa de aquel hombre rubio con el pretexto de ir al baño. Law camino con paso relajado y al cruzar miradas con aquel sujeto, el muchacho le sonrió seductoramente.
Shachi y Penguin se miraron completamente anonadados;
¿Acaso Law se había embriagado demasiado rápido? ¿Qué le ocurría a su amigo que tan imprudentemente había ido a coquetear con ese hombre tan peculiar y mayor?
¿Qué debían hacer? ¿Ir por él y llevárselo de una vez por todas? ¿O arriesgarse, dejando pasar un par de minutos para ver como terminaba el asunto?
Para evitar la furia de Law, decidieron lo último. El par de amigos contemplaron desde la barra la escena con sumo nerviosismo.
Law entro rápidamente al baño, reviso su apariencia en un espejo sucio y salió de regreso a cruzar miradas con el rubio de gafas extrañas.
Al volver a verse, ambos sonrieron complacidamente y el mayor lanzo una risa discreta y suave, hizo un gesto con la cabeza para indicarle a Law que tomara asiento junto a él.
-¿Y que hace un niño como tú en un sitio como este?-pregunto el sujeto de gafas rojas-¿Acaso viniste a estrenar tu identificación falsa?-y lanzo otra risa maliciosa para después hacer un gesto con su mano derecha en señal de pedir otro trago al cantinero.
-No la necesito, sé cómo abrirme paso sin ese pedazo de plástico-contesto Law sonriendo con ironía -¿Cuál es tu nombre?
-No tan rápido mocoso, yo debería preguntarte eso…
-Law, me llamo Law…
-Bueno, Law, ¿Por qué me mirabas tanto?-cuestiono el mayor mientras miraba muy interesado el rostro del adolescente.
-Me resultas muy interesante, me resultaste familiar, como si te hubiera visto en algún otro lado… Así que… Quise venir a saludarte ya que tu amigo por fin se largó-y Law se acercó un poco más a él. El jovencito agarro uno de los restos de whisky y lo bebió de un sorbo.
-Vas muy rápido…-dijo el hombre mientras se alejaba del adolescente y seguía riendo suavemente-. Parece que ya te sobrepasaste con la bebida…-y le quito de las manos el vasito de cristal junto con la botella.
-¿Qué? ¿Acaso no soy de tu agrado?-reclamo Law con un tono casi infantil-¿Te sientes culpable al engañar al tipo que se fue?
-Je, no es eso… Niño, no estamos en condiciones de hacer algo-declaro el rubio-¿Qué acaso se te olvida que no deberías estar aquí? Sé cuándo hacer un movimiento y cuando no…
Y el rostro del mayor se acercó lentamente al de Law, quedando a unos centímetros de distancia. El corazón de Law se aceleró demasiado… Una parte de él comenzaba a arrepentirse de haberse acercado a hacer tal tontería.
-Este no es el lugar, ni el momento, hay muchos ojos aquí…-murmuro el mayor-. No eres un mal partido, has captado mi atención, niño… Pero luego podremos terminar este asunto-y súbitamente se alejó de Law-. Ten…-y de su abrigo saco una pequeña tarjeta de color rosa intenso donde había solo un número telefónico y una especie de cara sonriente-. Cuando tengas algún problema o estés sin ninguna compañía, puedes llamarme y tal vez logremos retomar nuestra… charla-y el sujeto se levantó dispuesto a marcharse del bar.
Y de nuevo el bar quedo solo con la presencia del trio de adolescentes.
-¡LAW! ¡¿Qué rayos te paso!?
-¡¿Estás loco, viejo!? Ya estas ebrio…
-Ya, ya… No pasó nada, ¿o sí?-soltó Law despreocupado y con la vista medio perdida.
-Oye, estabas insinuándote a un tipo mayor con pinta de matón, ¿acaso esperas que estemos tranquilo?
-Pudiste haber terminado muy mal… Creo que ya deberíamos irnos, antes de que te pongas peor-dijo Penguin tomando al desorientado Law cerca de él.
-No creo que sea buena idea llevarlo a su casa en ese estado-comento Shachi mirando a su amigo ebrio-. Si su padre lo ve así será el fin…
-Tienes razón…-y en ese momento Law se balanceo exageradamente hacia el frente, haciendo que casi se le fuera de las manos a Penguin y casi cayera al piso. El celular de Law se salió del bolsillo de su pantalón-. Oye, Shachi, recógelo por favor.
-Lo tiene apagado-observo el pelirrojo mirando el dispositivo.
-Enciéndelo, seguramente lo apago por enojo antes de venir acá, sospecho que discutió con su padre, es extraño que haya bebido tanto y se comportara así… Se va a meter en más problemas…-y Penguin noto que Law ya había quedado inconsciente.
-Oh vaya… Será mejor que nos lo llevemos en un taxi, le llamaré a uno-Shachi encendió el celular y cuando comenzó a marcar el número una llamada se hizo presente-¡Diablos! ¿¡Que hacemos!?
-¡No lo sé!-contesto Penguin desesperado mientras se esforzaba en agarrar mejor a Law-¿No dice quién es?
-Dice "estúpido corazón", ¿Por qué está escrito en español? ¿Qué rayos?-leyó Shachi.
-Contesta… No es su padre, así que no hay peligro, además podría ayudarnos.
-Está bien, de acuerdo… ¿Hola?
"¿Hola? ¿Law? ¿Estás bien?" pregunto una voz masculina.
-Hola… Ahm… Law no está disponible, soy su amigo Shachi, ¿Quién habla?
"¿No está disponible? ¿Dónde está? ¿Está bien?" inquirió la voz empezando a tomar un tono de preocupación y duda.
-Oye, oye, ¿quién habla? Law no está apto para hablar ahora mismo… y…
"Soy Rocinante Donquixote, ya debes de reconocerme, soy su profesor, ¿Qué paso? ¿Puedes decirme claramente que ha pasado? Por favor…" dijo la voz empezando a sonar un poco más tensa y preocupada.
-Salimos a beber algo y Law tomo un par de copas de más, ahora está totalmente ebrio-dijo Shachi empezando a ponerse nervioso-. Así que si puede ayudarnos a llevarlo a un lugar seguro, se lo agradeceríamos…
"Solo dime donde estan e iré por ustedes, ¿de acuerdo? Ya les explicaré después…"
Y Shachi dio la dirección del bar, esperaron unos quince minutos en la parte trasera hasta que Shachi recibió un mensaje de texto que indicaba que el taxi ya había llegado frente al establecimiento. Rápido, el par de muchachos llevaron a Law con cuidado hasta la puerta principal del bar, vieron el taxi estacionado ahí y un hombre rubio muy alto bajo del vehículo a toda prisa.
-Dios… Vamos, súbanlo con cuidado, ustedes también vendrán conmigo-indico Rocinante mientras Penguin se acercaba al taxi llevando a Law con cuidado.
Para cuando todos estaban a bordo del vehículo, Shachi pregunto:
-Oiga… ¿Podría explicarnos porque llamo a Law?
-Law y yo vivimos en la misma casa, he estado rentando una habitación en su casa desde hace meses, discutimos por un asunto y salió furioso de casa-comenzó a decir a Rocinante con voz seria-. No le caigo muy bien, siendo que soy el profesor que más problemas le causa y saliendo de la escuela me ve en su casa… Es algo muy tedioso para él…
-Sí, en verdad odia su clase… Pero no sabíamos que usted vivía en su casa-dijo Penguin-. Por cierto ¿su padre está en casa? Si su padre lo ve así…
-Su padre salió por una emergencia en el hospital-respondió Rocinante con voz neutra y sin voltear a ver a los jovencitos. Su mirada transmitía un nivel de estrés increíble.
-Qué alivio…
Y por el resto del camino todo estuvo en completo silencio. Penguin, Shachi y Rocinante mantenían un serio y, más que nada, incomodo semblante cada vez que Law hacía un extraño ruido debido a su embriaguez.
Finalmente llegaron a la casa de la familia Trafalgar.
Mientras Rocinante pagaba el taxi, Shachi y Penguin subieron a Law hasta su habitación y lo dejaron recostado en su cama. Shachi dejo el celular de Law en la mesita de noche que se encontraba al costado izquierdo de la cama.
-Oh viejo… Espero que su padre tarde en llegar…
-Al menos lo suficiente para que el alcohol salga de su sistema-dijo Penguin mientras le quitaba los zapatos a Law y después le cubría con una sábana para que al menos luciera como si estuviera durmiendo en caso de que su padre llegara.
-Creo que en cualquier momento se levantara y vomitara todo-opino Shachi mirando como Law comenzaba a moverse de un lado a otro lentamente sobre el colchón-. Hey, viejo…-y Shachi comenzó a sacudir levemente el hombro derecho de Law-¿Nos escuchas?
-¿Qué quieren…?
-¿No quieres ir a vomitar?
-¿Eh…? ¿Estan en mi casa?-y Law empezó a entornar bien los ojos hacia sus amigos-. Qué asco…-y el jovencito pareció caer en cuenta del estado en que se encontraba. Se llevó una mano a la cabeza y comenzó a frotar su cabello y sien derecha-. Tengo que ir al baño…
-¿Quieres que te acompañemos?
-No…-respondió Law débilmente mientras se disponía a salir de la cama-. Deben irse… Mi padre… ¿Mi padre está en la casa? ¿Cómo entraron?
-Ah… Pues…
-El profesor Rocinante nos trajo aquí-informo Penguin con cierto temor-, hablo a tu teléfono y…
Los ojos de Law se abrieron demasiado, estaba estupefacto…
-Lo sentimos viejo, no se nos ocurrió nada más y fue algo que se presentó-continuo Penguin sintiéndose culpable y comenzando a hablar con pausas-, teníamos que traerte a casa, estabas muy mal…
-Por favor, ya váyanse… Luego hablaremos de esto…-declaro Law fríamente. Su rostro volvió a su aspecto de embriaguez y desorientación, ahora sí lucía como si fuese a vomitar en cualquier segundo.
-Está bien… Cuídate… Nos vemos luego-se despidieron Shachi y Penguin al unísono mientras salían del cuarto y cerraban la puerta.
Al bajar se dirigieron rápidamente hacia la salida para huir lo más rápido de ahí, pero…
-Ahora, me van a explicar cómo es que ustedes tres, menores de edad, consiguieron abrirse paso en un bar y lograr consumir alcohol-decreto Rocinante deteniéndoles el paso por la puerta principal.
Shachi y Penguin se miraron con culpabilidad y se resignaron a contar su secreto.
-Con que es eso… Pudieron terminar peor ¿tienen idea de la suerte que tienen?
-Sí, lo sabemos señor…
-Debería de hablar con sus padres para que no se repita esto…
-No, por favor. Prometemos que no volverá a ocurrir un incidente así, no volveremos a ir a ese lugar-decreto Penguin con total seriedad y compromiso.
-En serio, no tenemos intenciones de repetir algo como esto-apoyo Shachi con ansiedad-. No queremos más problemas.
Rocinante escudriño el par de rostros ocultos tras aquellas gorras y gafas.
Lanzo un bufido de molestia y angustia.
-Está bien, les creo… Pero tengan en cuenta de que a la primera sospecha de que estan volviendo a cometer esta clase de delitos, iré a informar a sus padres y a la policía ¿me entienden?
-Sí, lo entendemos.
-Bien, pueden irse. Los veo en clase, vayan con cuidado-y Rocinante los dejo salir de la casa.
Inmediatamente después de cerrar la puerta, Rocinante fue hacia la cocina para llevar algo de comer y beber a Law para así mejorar su condición de embriaguez lo más pronto posible.
-Luces muy preocupado Rocinante, ¿Estas bien?-pregunto la chica Velia quitándose unos enormes audífonos mientras miraba al hombre rubio sumamente consternada.
-Pues no mucho… Me siento un poco débil, ¿podrías prepararme algo de comer?-pidió Rocinante nerviosamente-¿Alguna sopa ligera con verduras? ¿Hay jugo de naranja o limonada aun?
-Sí, si hay…-y rápidamente la chica se puso a trabajar en la comida-. Si quieres ve a tu habitación, yo te llevare la comida cuando esté lista. No te preocupes.
-Muchas gracias… Por mientras llevare estas galletas y algo de agua.
-Sí, no te preocupes, trata de descansar.
Y Rocinante fue escaleras arriba y decidió ir a dar un vistazo rápido a la habitación de Law.
Al abrir la puerta se encontró con el cuerpo del jovencito de rodillas y vomitando sobre el piso. Inmediatamente fue por el desvalido Law, cargándolo con sumo cuidado, para llevarlo al cuarto de baño.
Al llegar, apoyo al joven para que dirigiera su vomito al inodoro y así se mantuvo junto a él hasta que Law quedo "vacío".
-¿Cómo aguantas ver esta porquería?-pregunto Law con voz débil mientras miraba de reojo al rubio-. Debo dar asco…
-No hables, guarda tus fuerzas…-respondió Rocinante con voz suave.
Al terminar le quito la camisa sucia, limpió su rostro con una toalla húmeda y de nuevo lo cargo en sus brazos de regreso a su habitación.
Al regresar lo dejo sobre la cama y fue inmediatamente por algo para limpiar los restos de vomito que había en el piso de la habitación de Law.
-Rocinante, ya te llevaba la comida…-la chica rubia ya cargaba una bandeja con un platón de sopa de verduras, unas galletas saladas y un gran vaso de jugo de naranja-¿Ibas para la cocina?
-Muchas gracias… Bueno, es que… iba a buscar algo para limpiar…-contesto el hombre con nerviosismo-. Hice un desastre en mi cuarto y…
Y un horrible ruido de tos, atragantamiento y ganas de vomitar se escuchó desde la habitación de Law. Rocinante miro completamente incomodo a la chica.
-Rocinante, no estas enfermo, ¿cierto?-pregunto la muchacha mirando al rubio con vergüenza ajena y haciendo una especie de rictus en sus labios que denotaba bien su incomodidad.
-No…
-Es Law quien está haciendo ese ruido…
-Sí…-respondió el rubio cubriéndose los ojos con el dorso de su mano izquierda.
-Vaya…-y la chica se apartó un largo mechón de cabello de la cara mientras lanzaba un pesado suspiro-¿Crees que este bien? ¿Ha vomitado mucho? ¿Desde cuándo volvió a casa?
-Volvió hace minutos, estuvo bebiendo, creo que estará bien… Lo siento mucho por ocultarlo, pero temíamos que en cualquier momento su padre llegara y…
-Si lo entiendo….Pero no sé, creo que el señor Trafalgar estaría muy decepcionado de nosotros dos… Por el momento toma esto-y le dio la bandeja con comida-. Asegúrate de que este bien, iré por algo para limpiar, vuelvo enseguida-y la joven bajo las escaleras de regreso.
Rocinante fue a dejar la bandeja de comida al cuarto de Law y volvió al pasillo a esperar…
-Yo me encargaré de limpiar, es un desastre…-dijo el rubio mientras tomaba un trapeador y el balde de agua que había llevado Velia.
-Está bien… Entonces, ¿Law está bien?
-Se encuentra estable, no creo que sea necesario llevarlo al médico, ya con una buena hidratación y comida se repondrá pronto. También me siento culpable de no llamar al señor Trafalgar…
-Ah… Supongo que tendremos que guardar el secreto, al menos por esta vez, también hice muchas estupideces cuando tenía la edad de Law…-resoplo la chica mirando avergonzada a la puerta de la habitación del mencionado-. Bien, cuídalo bien, en una media hora ya me tendré que ir…
-De acuerdo, no te preocupes, estaré al pendiente, si las cosas empeoran lo llevare al médico-y Rocinante entro de nuevo a la habitación de Law.
Una vez limpiado el desastre del piso, Rocinante se dedicó a dar de beber al joven desvalido, incorporándolo con cuidado, y dándole sorbos cortos de agua y jugo.
Después le dio galletas y cuando vio que Law comenzaba a verse mejor, le dio cucharadas de sopa.
-Ya… Ya puedo hacerlo solo…-indico Law alejando la mano de Rocinante.
-Me alegra, ya te ves mucho mejor Law, ¿Qué tanto bebiste?
-No sé, bebí cerveza y whisky…
-Oh por dios… ¿en qué pensabas? Pudiste intoxicarte e ir a parar a urgencias…
-No sé, estaba demasiado enojado y quería olvidarme rápido de eso-dijo Law lacónicamente. Bebió otro sorbo de jugo-. Fue una idea estúpida…
-Lamento mucho que las cosas terminaran así…
-No es tu culpa.
Rocinante miro a Law por unos segundos. Le había sorprendido la actitud tan madura con la que había dicho eso último.
-Gracias por ayudarme… Supongo que mi padre no ha llegado aún-y Law comenzó a sorber la sopa-. He tenido suerte…
-También tus amigos Shachi y Penguin te ayudaron mucho, fue una fortuna que contestaran tu teléfono; te llame para disculparme y…
-Sí, lo sé. Ahora tengo un problema con eso.
-¿Problema?
-Espero que no se den cuenta de lo que… De lo que pienso de ti.
-Vamos Law, no creo que se hayan dado cuenta, además, no es como si tuviéramos algo entre nosotros…
-Lo sé, pero cualquier leve y posible indicio de que se den cuenta de ello… me hace sentir estúpido… Muy estúpido…
Rocinante no supo que decir al respecto, se mantuvo en silencio y empezó a caminar por la habitación.
-Deja de pensar en eso Law, no es nada. Ya paso… ¿Crees que podamos hablar como amigos de ahora en adelante?
Law lanzo un bufido de ironía mientras miraba a Rocinante con expresión estoica.
-Eres demasiado idealista e ingenuo-declaró Law sin dejar de mirarlo-. Claro que no…
-Oh Law…-y Rocinante tomo asiento en la orilla de la cama.
-Reconozco que me he portado como estúpido el día de hoy, pero hoy reconocí algo real-comenzó a relatar el adolescente mientras miraba el platón vacío-. Sé que no puedo estar contigo por ahora, que no me lo permitirás, pero no me rendiré…
-Law… ¿Por qué estás tan empeñado conmigo?-pregunto el rubio mirándolo fijamente.
-No lo sé…
-Eres muy joven, puedes tener novias, o novios si quieres, de tu edad, no necesitas mortificarte por alguien como yo. No valgo la pena…
-No lo entenderías-musito Law seriamente.
-No, no lo entiendo…-y de repente Rocinante empezó a reírse suavemente.
-¿Qué es tan gracioso?
-Me da mucha gracia que te resulte atractivo, si tus amigos supieran, seguro se burlarían de ti…
-Cierra la boca-soltó Law volviendo a su tradicional humor serio y te puedes largar…
-Sí, sí…-y el mayor se puso de pie-¿Estás seguro que ya te sientes bien? ¿No crees que necesitas alguna medicina?
-No, estoy bien. Por cierto…
-¿Qué?
-No te vuelvas a reír de algo relacionado a esto, ¿me oíste?
-Lo lamento-dijo el rubio inmediatamente adoptando una actitud más seria-. No debí hacer eso… Perdóname.
-Lo olvidare por haberme ayudado… ¿Recuerdas el mismo trato de siempre?
-Sí, no le diré nada a tu padre…
Y Rocinante salió de la habitación. Law sonrió con complicidad, siguió sonriendo después de unos minutos, completamente satisfecho de haber salido airoso de una situación de tal magnitud. Estaba muy feliz…
Feliz de haber compartido un momento más con Rocinante, aunque no fue de lo más adecuado o agradable, el haber pasado esa experiencia junto a ese torpe rubio había aumentado un nivel de confianza entre ellos. Su corazón latía con fuerza y rapidez inspirado en aquel amor platónico que parecía cambiar cada vez más con cada nueva forma de interactuar con Rocinante.
Cuando salió de su trance de pensamientos, se dispuso a salir de la cama y ponerse ropa más cómoda de una vez, cuando se quitó los pantalones se percató de que guardaba algo en uno de los bolsillos: Era una tarjeta de color rosa intenso donde rezaba un número telefónico y una imagen de cara sonriente.
Y recordó el osado movimiento que había cometido en el bar, el remordimiento y vergüenza le habían invadido y comenzaban a borrar la bonita sensación de felicidad que le había dejado estar un buen rato con Rocinante. Guardo la tarjeta en uno de los cajones de su escritorio y volvió a la tarea de cambiar su ropa.
Y la semana transcurrió...
-Vayan al comedor de una vez, necesito ir al baño-dijo Law mientras se guardaba las manos en los bolsillos.
Shachi, Penguin y Law salían de un salón de clases.
-Sí, te vemos allá.
Y el adolescente de cabello oscuro se dirigió a los baños más cercanos.
Al llegar lavo sus manos con parsimonia para después usar uno de los mingitorios y, mientras estaba en ello, un muchacho pálido y de cabello rojo intenso entro al recinto y lanzo una despectiva risa mirando divertido a Law.
-Vaya, vaya… ¿No te ha crecido ni un centímetro eh?-soltó el muchacho pelirrojo mientras cruzaba los brazos y se recargaba sobre una pared cubierta de grafitis y dibujos hechos con plumones.
Law rápidamente subió su cremallera y volteo a ver directamente al tipo que le miraba con total burla.
-¿Cuál es tu problema? ¿No pudiste molestarme en pleno pasillo?-inquirió el joven moreno mientras volvía a lavarse las manos.
-Vamos, tengo antojo de pasármela bien, ¿Qué dices?
-Vete a la mierda, Kid, no me interesa-y Law se dispuso a salir del baño.
-¿Qué te pasa? Estás muy raro…-observo el chico llamado Kid mientras detenía su salida.
-¿Te importa? Déjame en paz, solo quiero irme, ya no quiero problemas.
-¿Acaso estas saliendo con alguien?-cuestiono el pelirrojo mientras tomaba a Law por una muñeca.
-No, solo que no quiero volver a meterme con un pedazo de imbécil como tú, ¿crees que no he oído las cosas que dices de mi por todo la escuela?-reclamo el joven de cabello negro mientras se soltaba de las manos pálidas de Kid.
-Vamos, sabes que solo son fanfarronadas…
-Fácilmente podría haberte dado una paliza para callar esa estúpida boca pero no quiero meterme en más problemas, ¿entiendes?
-Que insolente te has vuelto, mucho más de lo normal…-y Kid tomo violentamente a Law por la quijada-. Si yo quiero te puedo tomar aquí mismo, ¿entendiste?
Los ojos grises de Law se habían llenado de una hostilidad sorprendente, un enojo salvaje podía palparse en el ambiente…
No tardo mucho para que esa furia se canalizara en una de las piernas de Law y esta se impulsara con fuerza hacia la entrepierna de Kid.
-Te dije que me dejaras en paz, pedazo de mierda...
Y Law salió con tranquilidad del baño, camino a paso tranquilo por el pasillo para encontrarse con Shachi y Penguin en el comedor, para cuando ya se encontraba cerca de bajar unas escaleras una fuerza se abalanzo sobre su espalda.
El muchacho Kid lo había alcanzado y ahora le propinaba fuertes golpes en la espalda.
No paso mucho tiempo para que un círculo de alumnos curiosos se formara alrededor de ellos.
Law se encontraba retorciéndose para quitarse a Kid de encima, pronto lo consiguió y esta vez fue su turno para abalanzarse sobre él y darle una serie de golpes sobre la cara.
-¡OIGAN, LAW TRAFALGAR Y EUSTASS KID ESTAN PELEANDO EN LAS ESCALERAS!-anunció un alumno que había llegado rápidamente al comedor a propagar la noticia.
-¡LAW!-exclamaron Shachi y Penguin levantándose de sus sillas y corriendo hacia la dirección indicada.
-¡Pensé que nos organizaríamos para darle una golpiza a Kid!-soltó Shachi.
-¡También yo! ¡No sé qué habrá pasado para que Law y él terminaran peleando de repente!
Al llegar vieron a Law y Kid de pie y con los labios con hilos de sangre corriéndoles desde sus labios inferiores. Ambos jóvenes se miraban con cuidado, calculando el siguiente movimiento.
-Law, ¡detente viejo! ¡No te metas en más problemas!-exclamo Penguin acercándose a Law.
-¡Si, Law, tú mismo lo dijiste, ya no te metas en problemas!-exclamo Kid burlonamente mientras esbozaba una sonrisa maliciosa.
-¡BIEN! ¡¿QUÉ OCURRE AQUÍ!?-y una voz femenina irrumpió el ambiente en donde solo habían estado alumnos-¡¿Joven Trafalgar!? ¡Me extraña de usted! ¡Y usted, joven Kid, ya está a punto de la expulsión! ¡Profesor Rocinante ayúdeme con este par!
Una profesora acompañada de Rocinante había llegado a la escena. El joven profesor miro impresionado a Law, miro con cierto asombro y miedo su mirada feroz y las marcas de golpes que ya decoraban su rostro.
-¡CALLESE! ¡Y venga conmigo!-y la mujer tomo a Kid por el cuello de la camisa-. Usted encárguese del joven Trafalgar, llévele a la enfermería de la primera planta, cuando los hayan atendido, irán a la oficina del director y llamaremos a sus padres.
-Si profesora, no se preocupe-y Rocinante se dirigió a Law-. Vamos, tenemos que llevarte a la enfermería-dijo con voz fría.
Law lanzo una última mirada hostil a Kid y siguió a Rocinante en pleno silencio.
El profesor dejo al jovencito en la enfermería y espero hasta que fue completamente atendido. Al salir lo dirigió hacia la dirección...
-Law, ¿Qué ocurrió? ¿Por qué hiciste algo así?-pregunto Rocinante con un tono doloroso y triste.
Law no respondió. Llegaron al despacho del director y Rocinante se dispuso a retirarse, sin tener nada más que hacer y solo esperar a enterarse de la resolución de ese terrible incidente. Era un tanto irónico que después del éxito que habían tenido ocultando el asunto de la embriaguez de Law, pasara un incidente de este tipo…
Pareciera como si el destino quisiera que el señor Trafalgar se enterara de una vez por todas la clase de cosas que su hijo hacia a sus espaldas.
-Sí, sí señor Trafalgar, en estos momentos sus hijos está detenido en dirección, esperamos que pueda venir para charlar con usted y arreglar este incidente, gracias…
Law se mantenía en silencio, con los brazos cruzados y mirando hacia el suelo, esperando la llegada de su padre… ¿Cómo reaccionaría? ¿Qué le diría para ocultar la verdadera razón de la pelea?
Que más daba por ahora, un castigo seguro le aguardaba tanto en la escuela como en casa.
Bien, hasta aquí por ahora. Espero que les haya gustado y despertado más interes por este fanfic.
Hasta la próxima actualización, que personalmente, espero sea pronto, estoy muy emocionada por este fanfic, en serio.
¡Gracias por leer y muchas gracias especiales a quienes dejan comentarios, su tiempo y opinión!
Atte. Levita Hatake
