Hola a todos :) Espero que se encuentren muy bien.
Bueno, como es costumbre, quiero agradecerles su presencia en esta nueva actualización, agradecer su paciencia y esperar que les agrade este capítulo, que estará muy dramático ;-; hay cosas que serán dolorosas y delicadas, al estar escribiéndolo, sentía que se me hacía pedacitos mi alma, pero debo ser fuerte, ya esta historia está entrando en sus últimos y más difíciles episodios, y hay que estar preparado para todo.
Les mando un fuerte abrazo, espero que tengan éxito en todos sus próximos pendientes.
Ya saben que si tienen alguna duda u opinión, pueden dejar su comentario ;w;
Rosinante Donquixote se encontraba recargado sobre su auto color gris que ya se encontraba en el estacionamiento del edificio de su departamento.
Llevaba aproximadamente quince minutos ahí, sintiendo el frio y observando las luces de los postes de luz que iluminaban los alrededores.
No podía evitar seguir pensando en Crocodile y en lo que le había propuesto, recordar sus palabras tan francas y la manera en como lo había dicho todo, con total convicción mientras le veía directamente al rostro, sin ninguna pizca de duda o miedo. Recordó aquel beso repentino…
Casi podía sentir el cosquilleo en sus labios, la sensación de mareo y la incertidumbre emocional que le había provocado ser besado por Crocodile.
Su corazón aun latía fuertemente inspirado por la ansiedad y temor que le había provocado tal situación. Crocodile le había pedido una respuesta…
Aquel hombre le había dicho que no le importaba esperarlo días, semanas o el tiempo que fuese necesario; ese periodo de libre extensión para brindarle una respuesta resultaba una tortura, no sabía que decidir, como decirlo y mucho menos se imaginaba el cuándo se armaría de valor para verle otra vez.
Y había algo más importante en medio de todo aquel caos emocional:
Sentía una gran culpa para con Law, aunque ya se había prometido dejar esa clase de sentimientos por el muchacho, le era inevitable experimentar aquella reacción de gran culpa, de pena, de infidelidad…
—Law… ¿Qué pensarías de mí al saber esto? –dijo con un hilo de voz mientras dirigía su vista color ámbar hacia el quinto piso del edificio, en donde Law ya estaría durmiendo en el mejor de los casos—. No, no puedo… No debo seguir pensando en ti de esta manera…—siguió murmurando para sí mismo, tratando de reprimir sus sentimientos y darse una reprimenda por ello—. Nosotros no podemos… No puedo volver a cometer ese error. Ya no…
Ahora más que nunca reflexionaba sobre la naturaleza de su relación de Law; desde el principio sabía que era algo que nunca debió concebirse, un tópico prohibido en diferentes niveles tanto por la simple cuestión de su diferencia de edad, así como la cercanía de sus posiciones en la escuela y el hecho de que habían compartido techo por varios meses, ocultando sus deslices y deseos de los ojos del señor Trafalgar.
¿¡Cómo pudo atreverse a hacer tal estupidez en aquel entonces!?
Era un idiota, un hombre que había sido débil y lo suficientemente negligente o estúpido para aceptar involucrarse con un jovencito, con uno de sus alumnos, con un muchachito que solo se había dejado llevar demasiado por sus impulsos, ese joven de melancólica mirada gris que había perdido por completo a su familia y ahora tenía que estar bajo su custodia.
Recordó las tardes que paso junto con Law, estudiando algún tema de la clase, platicando algún tema relacionado a sus familias o pasado, pasando el tiempo con alguna actividad mundana como ver la televisión y compartir un cálido abrazo y algún beso.
Si tuviera que confesar aquel secreto nunca le creerían que su cariño por Law era genuino, que no solo era un deseo carnal inspirado por la juventud y el obvio atractivo de Law, no, había algo más que le había dejado completamente prendado a ese muchacho, pero sería imposible que alguien creyera en sus sentimientos… O tal vez ese detalle tan importante y sincero solo empeoraría las cosas, quizá para algunas personas resultaría más impúdico que Rosinante amará a Law de una manera tan intensa y autentica, lo considerarían un completo demente.
Querría tener el poder de hacer avanzar el tiempo o el poder cambiar circunstancias; poder cambiar su edad o condición, poder transformarse en otro ser que pudiera amar a Law libremente; poder cambiar la fortuna de Law para que no hubiese sufrido la pérdida de su familia, poder encontrarse con él, siendo un joven de su edad y poder formar una relación aceptable con él...
Quería tenerlo entre sus brazos para siempre, quería que los ojos grises de Law le miraran, parar el tiempo cada vez que estaba con él… Cambiar el mundo por completo… Cuanto lo quería…
Haber conocido a Law y comenzar a amarlo había sido una tragedia más en su vida, una tragedia que tuvo un hermoso inicio y un terrible desarrollo, era un suceso que la memoria de su corazón no podría olvidar jamás.
Era una jugada cruel del destino, quien no había sido muy amable con él, desde que en su niñez al arrebatarle a sus padres, y ahora volvía a presentarse años después para burlarse de él de una manera más retorcida.
Después de unos minutos Rosinante subió al departamento y al entrar notó que aún había una luz encendida en la sala de estar a pesar de que Law yacía dormido sobre el sofá.
Rosinante se detuvo ante él para observarlo: El rostro serio de Law dormía profundamente, su pecho subía y bajaba lentamente y no se había quitado su par de tenis para dormir.
Quería moverlo de ahí y llevarlo a la cama del dormitorio, pero temió despertarlo y continúo mirándolo en silencio. Vio cómo la barbilla de Law ya estaba cada vez más cubierta por vello oscuro, dándole una apariencia mayor y madura, y como su rostro se enmarcaban por sus patillas que iban engrosándose poco a poco.
Pronto luciría más como un joven adulto que como un adolescente imberbe, pero aún seguía siendo un muchacho al cual le faltaban un par de años para llegar a su independencia.
Rosinante finalmente se sentó al pie del sofá en donde Law reposaba, empezando de nuevo a tener una serie de disputas mentales e hileras de recuerdos que tenía junto con Law.
Tal vez pasaría toda la noche ahí pensando, recordando y contemplando al muchacho.
La madrugada finalmente llego. El departamento ahora estaba inmerso en la oscuridad, pero el hombre de cabello rubio se mantuvo junto al sofá.
Al cabo de un rato, Rosinante sintió un irresistible impulso de inclinarse sobre Law, con la mayor cautela posible, le dio un suave beso sobre la frente y acaricio el erizado cabello negro del muchacho.
Quería poder abrazarle, estrecharlo efusivamente contra su cuerpo hasta que pudiera sentir los latidos del joven.
Empezó a marearse un poco, las emociones tan intensas que estaba experimentando junto con el cansancio y el sueño le aturdieron.
—Law… Te amo tanto…—musito con una voz que parecía quebrarse cada vez más mientras siguiera contemplando a Law—. Siempre te amaré…
Finalmente decidió incorporarse y, debido a su estado tan alterado, no pudo evitar tambalearse un poco y caer estrepitosamente chocando contra la mesita de la sala de estar.
Inevitablemente el ruido logro despertar a Law, quien abrió los ojos perezosamente y miro al rubio sobre el piso, tratando de levantarse con cuidado.
— ¿Rosinante…?
—Siento haberte despertado… Ya me iba a dormir…—explico al ya estar de pie.
— ¿Acabas de llegar? — preguntó Law con voz ronca— ¿estás bien?
—Si… Solo no mire bien por donde iba. ¿Quieres ir a dormir en la habitación?
—No. Estoy bien aquí.
—Bien. Buenas noches, Law. Vuelve a descansar…
Y Rosinante se dirigió a su habitación, caminando torpemente hacia la cama para terminar echándose bruscamente sobre esta.
Sus ojos se quedaron contemplando el techo que apenas podía verse por la luz externa que se colaba por la ventana.
A la mañana siguiente, Law se extrañó que Rosinante no despertara para las once de la mañana.
El joven moreno entro en la habitación observando al rubio que dormía sobre la cama para asegurarse de que estuviera bien. Law poso su mano izquierda sobre la frente de Rosinante, comprobando que no tuviera fiebre o sudor.
—Rosinante…—llamo Law con voz tranquila mientras movía con cuidado un hombro.
— ¿Law…? ¿Qué ocurre? —pregunto confundido apenas abriendo sus ojos.
—No hay mucho para desayunar en la nevera. Quería preguntarte si podría ir a comprar algo y tomar algo de dinero para ello.
—Oh… Si, perdona. Debí ir al mercado ayer, lo olvidé…—Rosinante salió de la cama, tallando sus ojos son el dorso de su mano derecha, en un intento por quitar la somnolencia—. Descuida, iré yo…
—Pero apenas te acabas de despertar—replico Law mirándolo algo receloso—. Puedo ir yo, no hay problema…
—No. Es decir, desde ayer quería comprar algunas cosas en específico—se apresuró a decir el rubio mientras se ponía una chaqueta de color café claro.
—Entonces, ¿puedo ir contigo?
—Ah, si… Claro…—titubeo Rosinante al terminar de ponerse los zapatos—. Vamos.
Para cuando ya habían regresado de sus compras y estaban en medio del desayuno, Law se atrevió a preguntar algo que había supuesto al ver tan distraído a Rosinante durante el trayecto de ida y vuelta.
—Rosinante… ¿Fuiste a beber anoche, cierto?
—No. Solo llegué tarde porque tuve unos asuntos que discutir con alguien—respondió el mayor tratando de disfrazar su verdadero motivo, adoptando la actitud más despreocupada que podía concebir—. Duramos bastante tiempo platicando, luego hubo mucho tráfico, llegué algo cansado, tuve un poco de insomnio pensando en muchas cosas…
Law le miró fijamente, con mucha seriedad, el joven podía asegurar que Rosinante le estaba mintiendo, pero decidió no cuestionar nada.
Se preguntaba qué clase de asuntos podrían estar atormentando a Rosinante.
Al pasar los días, Law siguió notando que Rosinante actuaba de la misma manera sospechosa: le evitaba a cada instante, el rubio se mantenía ocupado con cualquier cosa, Rosinante llevaba a cabo quehaceres que rara vez había imaginado, prolongando la tarea en lo más posible, se mantenía un par de horas frente a su computador portátil para luego ir a dar prolongadas caminatas.
Y ese extraño e incómodo ambiente se extendió hasta el 31 de diciembre.
Una vez más, Law decidió pasar la celebración en turno en compañía de Shachi y Penguin.
—Nos vemos mañana por la tarde —se despidió Rosinante al dejar a Law frente a la casa de sus amigos—. Feliz año nuevo…
—Rosinante…
— ¿Qué sucede?
—Quería preguntarte si es posible que vinieras por mí un poco más temprano—dijo Law sin mirarlo directamente, el muchachito ya tenía su mirada gris fija en la puerta de entrada de la casa—. Es decir, mañana a mediodía…
Rosinante se sorprendió al oír aquella petición, realmente ya se había visualizado pasar esta noche con el señor Sengoku y dedicar el primer día del año nuevo para inspirarse a tomar una decisión y volver a hablar con Crocodile de una vez por todas.
—Claro que si—respondió Rosinante esbozando una sonrisa débil—. Entonces mañana a mediodía…
—Gracias. Nos vemos—y Law avanzo con paso apresurado hacia la residencia, cargando en su hombro izquierdo su mochila.
—Cuídate mucho…
Al observarlo marcharse, Rosinante volvió a sentir un fuerte torrente de emociones por Law, justo como aquella noche en la que llego al departamento después de haber recibido la propuesta de Crocodile.
"No… Tengo que olvidarme de todo esto… No puedo seguir permitiéndome sentir algo así" se reprendió en silencio mientras volvía a poner en marcha el auto.
Ahora sus planes habían cambiado un poco, había decidido que vería a Crocodile dentro de un par de días más…
Pronto la rutina de Law y Rosinante volvió a incluir sus horas en la escuela preparatoria.
Law había conseguido un trabajo de medio tiempo en una cafetería de una franquicia famosa en el país, a Rosinante le había parecido un empleo adecuado para él, pues era un trabajo seguro, de un ambiente apto para un joven de su edad.
El octavo día de Enero llegó, y con este, la decisión de Rosinante respecto al pendiente que tenía con Crocodile…
Ambos acordaron verse en el mismo café en donde se habían visto por última vez en Diciembre.
De nuevo era una tarde fría, soplaba una brisa helada que revolvía el cabello rubio de Rosinante mientras caminaba hacia el café después de estacionar su auto. Al ingresar al establecimiento le abrigo una agradable calidez que hacía olvidar el frio de afuera.
No tardó mucho en darse cuenta de que, justo igual que en la última ocasión, Crocodile ya le esperaba ahí, en una mesa alejada en donde ya habían servido una gran jarra de agua y una taza de café para Crocodile.
—Buenas tardes…—saludo el rubio con voz tímida. Tomo asiento frente a Crocodile, quien le veía muy atento y serio.
— ¿Cómo estás?—pregunto Crocodile con voz grave mientras trataba de no sostener mucho tiempo su mirada sobre Rosinante quien lucía muy tenso.
—Bien… Todo ha estado tranquilo, afortunadamente—respondió mientras asentía débilmente con la cabeza y dirigía su mirada color ámbar hacia el recipiente del azúcar.
—Me alegro…
—Crocodile… Quiero que sepas que ya decidí algo…—empezó a decir Rosinante con voz cautelosa y sin poder dirigir la mirada a su interlocutor—. Pensé en muchas cosas… Lamento haberte hecho esperar…
—No te disculpes por eso—señalo Crocodile.
—Bien…—balbuceo Rosinante sintiendo una presión en el pecho. Se sirvió agua en un vaso disponible, bebió un largo trago, guardo silencio unos segundos y continuó—. Siendo sincero, sigo algo sorprendido por todo… No esperaba que esto pasará… En fin, quiero decirte que…—y de nuevo sintió una opresión en el pecho, sentía que la decisión que estaba a punto de anunciar quemaba su alma y corazón. Su corazón latía fuertemente y el sudor ya estaba comenzando a refrescar su frente por debajo del fleco de su cabello—. Decidí que… Tal vez… Podamos intentar… Intentar tener…
—No sigas—interrumpió Crocodile al ver que Rosinante no podía articular apropiadamente sus palabras—. Creo entender tu punto… Entonces, ¿estás seguro?
Rosinante asintió con la cabeza, pero aún mantenía su perfil bajo e inundado de timidez y temor.
—Rosinante… Mírame y afirma tu decisión—demando Crocodile con una voz más autoritaria pero no carente de cierto afecto—. Por favor, mírame a los ojos y confirma esto.
El hombre de cabello rubio lanzo un pesado suspiro, respiro hondo, levanto su rostro lentamente, dirigiendo su mirada hacia los ojos de Crocodile. Era bastante difícil sostener la mirada en un hombre como él…
—Sí… Quiero… Intentarlo…—reitero Rosinante, esta vez sin dejar de ver al hombre de cabello negro que tenía en frente. Y en un gran esfuerzo por tratar de hacer más genuina su decisión, esbozo una débil y triste sonrisa que podía disfrazarse fácilmente en timidez.
—Deberíamos ir a otro sitio—sugirió Crocodile sacando su billetera y dejando el pago completo de su consumo—. Podemos hablar con más tranquilidad si estamos a solas…
—Pero…—objeto Rosinante, dejando en evidencia su temor a que algo "muy serio e íntimo" pudiera ocurrir tan pronto.
—Descuida, no pasará nada grave, algo que tú no quieras. Te lo prometo.
Aún con dudas, Rosinante acepto, salieron del café y Crocodile le propuso ir al casino o a su casa.
—Preferiría ir al casino—dijo Rosinante tratando de asimilar la situación en la que se había involucrado—. Después de todo, ahí fue donde nos conocimos.
Cada uno fue en su auto, al llegar, fueron recibidos por los guardias personales de Crocodile que los acompañaron hasta su sala privada.
—Me siento raro… Como si nunca hubiese venido antes—comento Rosinante al momento de tomar asiento en un gran sofá de piel color negro—. Gracias…—Crocodile le brindo una copa de vino blanco.
—Espero que te ayude a relajarte un poco...—y Crocodile se sentó al costado izquierdo de Rosinante. También se había servido una copa de vino para él.
—Perdona, hace mucho que no… Bueno, ya sabes…
—Realmente no tienes que esforzarte—le dijo Crocodile—. Si no quieres hablar o estar cerca de mí por ahora, dilo, hazlo, toma tu espacio…
—No, yo… Solo… Rayos, lo siento—y se puso de pie, le dio un trago a su copa—. Quería preguntarte algo…
— ¿Qué?
—Cuando te confesé que yo seguía pensando en… Esa persona que fue especial para mí… ¿No te molestó?
—Claro que si me molesto un poco… Pero comprendo el sentimiento. También sufrí lo mismo—respondió Crocodile sin titubeo—. Me alivia que me lo hayas aclarado…
— ¿También pasaste por algo así?
—Sí… Se lo que es no poder estar con una persona por diferentes razones, tratar de olvidarla pero seguir sintiendo algo que ya no tiene caso…—bebió un largo trago de vino y siguió—. Al conocerte ese sentimiento se fue desvaneciendo poco a poco; realmente quise saber más de ti, pasar más tiempo contigo… Realmente tú… Me cautivaste de una forma distinta, nunca había conocido a alguien así.
Rosinante sintió un leve calor en su rostro, podía jurar que se había sonrojado un poco. Crocodile le agradaba, aunque no pudiese quererlo genuinamente en aquella manera apasionada y romántica, no podía negar que se sentía bien a su lado, sentía una gran seguridad y confianza al estar junto a él.
—Rosinante…
— ¿Si?
— ¿Puedes responderme algo?
— ¿Qué?
— ¿Por qué decidiste aceptar esto? ¿Es solo curiosidad o realmente sentiste algo cuando te bese?
Rosinante sintió una punzada de remordimiento; claro que había una razón oscura y triste para haber decidido intentar tener algo con él, pero ahora que reflexionaba sobre aquel acontecimiento del beso podía sincerarse totalmente, pues de alguna y otra forma, aquella reacción consecuente de su beso podía ayudar a reforzar su nueva y débil relación con Crocodile.
—Yo… Sentí algo que no había sentido hace mucho tiempo… Es algo que aprecio…
Crocodile se puso de pie, dejo de lado la copa que llevaba en su mano derecha y se aproximó a Rosinante.
—Espero poder hacerlo de nuevo, pronto…—murmuro Crocodile mientras posaba su única mano sobre la mejilla derecha de Rosinante—. Sé que no puedes sentir gran cosa por mí, no soy idiota, pero…—y se acercó un poco más a Rosinante—. Espero que tus sentimientos vayan creciendo, espero que eso no tarde mucho en llegar.
—Crocodile…
— ¿Quieres ir a pasear un rato allá abajo? Debe de haber algún espectáculo ahora o simplemente a observar unas partidas de apuestas… Te servirá para distraerte—sugirió Crocodile alejándose de él con una sonrisa algo amarga.
Hicieron justo lo que dijo Crocodile, pasaron casi una hora en los distintos recintos del casino, hasta que Rosinante noto la hora en su teléfono.
—Lo siento… Debo irme ya… Se está haciendo tarde—anunció el hombre de cabello rubio mirando algo inseguro a su nueva pareja.
—No te preocupes. Entonces… ¿Puedo llamarte?
—Si… Claro…—balbuceo Rosinante sin saber si debía despedirse con algún gesto cariñoso—. Nos vemos luego… Ah… Esto…
—Ya vete, tu muchacho debe de estar preguntándose en donde estas—soltó Crocodile al percatarse de la torpeza de Rosinante en su despedida.
Rosinante le sonrió con tristeza, se puso el abrigo y salió apresurado hacia su departamento. Mientras conducía, recordó aquellas palabras de Crocodile:
"Sé que no puedes sentir gran cosa por mí…"
Crocodile era un hombre valiente, Rosinante no entendía muy bien como Crocodile lograba ser tan fuerte en sus emociones, admitir verdades dolorosas y aun así seguir dispuesto a seguir adelante en busca de algo mejor.
Tal vez debería de seguir su ejemplo…
Al llegar a su hogar, vio a Law entrando al recibidor del edificio.
Y, justo como temía, sintió una gran culpa al ver al muchacho.
—No… No importa ya… No importa…—se dijo Rosinante entre murmureos al bajar de su auto y dirigirse hacia el departamento—. No debe de importar ya…
Al entrar a su apartamento, se encontró a Law quitándose su chaqueta y uniforme del trabajo.
—Law… ¿Cómo te fue hoy?—pregunto Rosinante tratando de ignorar la incómoda sensación que llevaba en su interior.
—Nada en especial—se limitó a responder el jovencito mientras revisaba su teléfono celular por un instante y después lo volvía a guardar en el bolsillo izquierdo de su pantalón.
—Oye, Law, quiero hablar contigo…—y se aclaró la garganta—. Tal vez pronto podrás dejar tu empleo.
— ¿Por qué? ¿Qué ocurrió?
—Los abogados me han informado que tal vez dentro de un par de semanas más podrás disponer de una parte del patrimonio que te heredo tu padre…—le dijo Rosinante—. Es decir, por ahora solo es una parte del dinero de varias cuentas; en cuanto a los bienes como la casa y demás inmuebles que tu familia tuvo podrás disponer de ellos hasta que cumplas los dieciocho años.
Law, a pesar de haber escuchado todo, no comentó al respecto, por lo que Rosinante no tardo en extrañarse:
— ¿Qué opinas, Law?
—Que será un alivio para ti—soltó el muchacho con cierto desaire—. Podrás dejar de preocuparte por el dinero y por mí…
—No dejare de preocuparme por ti, Law—replico Rosinante sintiéndose un poco ofendido—. Aunque te volvieras millonario de la noche a la mañana, y de repente llegaras a la mayoría de edad, seguiría preocupándome por tu bienestar…
— ¿Hay algún avance respecto a la investigación sobre quienes fueron los imbéciles que asesinaron a mi padre?—preguntó Law abruptamente.
—No… Lo siento mucho…—respondió Rosinante con dificultad mientras sentía una pesadez en el pecho.
Law volvió a mantenerse en silencio, dedicándose a sacar un par de cuadernos de su mochila y empezar a hojearlos.
— ¿Tienes mucha tarea?—pregunto Rosinante al verlo concentrado en sus apuntes.
—No. Solo quiero estudiar.
— ¿Tienes algún examen en puerta?
—No. Es solo que quiero ir preparándome. Entrare al estúpido grupo de estudio para la competencia académica que habrá en mayo…
—Vaya… Me alegra escuchar eso, Law. Sé qué harás un gran trabajo—dijo Rosinante con una sonrisa que denotaba su sorpresa—. Si quieres puedo ayudarte en…
—No te preocupes.
—Está bien… Y… Law… ¿Puedo saber porque decidiste entrar?
—Necesito añadir estúpidas actividades extracurriculares a mi expediente, si es que quiero tener más oportunidades de entrar a la universidad que deseo—explico Law con voz amarga—. Mis calificaciones no serán suficiente para ello…
— ¿Ya tienes una universidad definitiva entonces?
—La escuela de medicina de Harvard. Mi padre y yo lo habíamos discutido algunas veces.
—Oh…—Rosinante sintió un escalofrió al escuchar que Law mencionar a su padre—. Lo lograrás. Estoy seguro… Además, podremos conseguir recomendaciones, no será difícil. Solo… tendrás que enfocarte un poco más en lo de la competencia académica y tal vez ya en tu último año puedas entrar a un club más sencillo como complemento final.
Law siguió concentrado en sus apuntes así que Rosinante se alejó en silencio, contento de enterarse que Law estaba luchando por su futuro profesional desde ahora, le brindaba una gran calma saber que Law ya había elegido su carrera y tenía claro sus objetivos. Lo apoyaría en todo; en su solicitud, en su ingreso, en…
—Law tendrá que mudarse…—musito Rosinante al entrar a su habitación y caer en cuenta del importante y gran detalle de que Law tendría que mudarse al estado de Boston para comenzar su carrera médica—. Tendremos que mudarnos…—luego tendría que preocuparse por acomodar todo eso, buscar empleo en aquel lugar, una residencia para él, Law probablemente podría costearse cualquier sitio para vivir que quisiera… Muchas cosas cambiarían...
Semanas pasaron hasta que llego el mes de febrero y, tal como le había informado Rosinante, Law se vio beneficiado al tener a su disposición una gran cantidad de dinero y poder dejar su empleo; sin embargo el joven no quiso hacer uso desmedido de este, cada semana retiraba una pequeña cantidad suficiente para cubrir sus necesidades y alguna emergencia.
La dinámica entre Rosinante y Law se mantuvo distante, seria y solamente hablaban lo necesario sobre asuntos relacionados a la escuela y algún quehacer del departamento.
Cierto viernes, después de que Law y Rosinante terminaran sus labores en la escuela:
—Law… Tengo que salir esta tarde—comunico Rosinante durante el almuerzo. El hombre de cabello rubio había preparado sopa de verduras con pollo y arroz—. Tratare de llegar lo más temprano posible y…
—Bien.
—Estaba pensando en que tal vez podría llevarte a casa de tus amigos, no me agrada mucho que estés tan solo últimamente—continuo el mayor mientras servía más jugo en su vaso—. ¿Crees que puedan recibirte hoy?
—No lo creo. Realmente no estoy de ánimos para verlos hoy—contesto Law mirando el plato que contenía sopa.
—Ah… Entiendo. Entonces…
—Ve a tu asunto, no te preocupes—soltó el joven moreno con indiferencia.
Rosinante miro con tristeza a Law, quería poder hablar con él de una manera genuina, tratando de arreglar el problema y sentir que había una verdadera conexión con él… Pero ya no era tan fácil, no lo había sido desde hace tiempo.
Al atardecer, Rosinante comenzó a vestirse acorde a la ocasión; Crocodile le había invitado a cenar a su casa.
Sería la primera vez que visitara la residencia de Crocodile…
Lo habían charlado bastante; Rosinante se sentía nervioso al respecto, pero de nuevo Crocodile supo convencerlo al final de todo.
—Ya tengo que irme, Law. No dudes en llamarme si tienes algún problema o si…
—Sí. Entendido.
Rosinante esbozo una mueca de incomodidad y culpa; quería quitarse el abrigo y los zapatos, correr hacia Law, tomarlo en sus brazos y obligarlo a tratarse como antes, abrazarlo fuertemente y hacer que volviera a sonreír...
Sin más que decir o hacer, el rubio salió del departamento con desanimo.
Al cabo de una media hora ya estaba llegando a la zona en donde se encontraba el hogar de Crocodile. Durante el camino se había preocupado por su auto, ya que cuando recién encendió el vehículo había tenido problemas al arrancarlo.
—Vive demasiado lejos—dijo Rosinante preguntándose porque Crocodile elegiría un sitio apartado de la ciudad para vivir—. Espero no haberme equivocado…
Llego frente a una gran residencia cuyo perímetro era bastante grande, como si de un parque se tratara. Una gran barda ocultaba todo el interior de aquel lugar. Estaciono su auto frente a la discreta puerta de acceso y enseguida un par de guardias fueron a darle la bienvenida y levantaron un portón para que pudiera ingresar con su vehículo.
Dudoso, Rosinante ingreso en el lugar, encontrándose con una gran y basta vegetación que decoraba un gran jardín.
Pronto su atención se dirigió hacia la fachada de una elegante casa, era casi como una pequeña mansión. Una gran puerta de madera se abrió y de ella surgió la figura de Crocodile, quien estaba listo para recibir a Rosinante.
—Hola… Perdona si tarde un poco—se apresuró a decir Rosinante—. Tu casa está algo lejos de la mía…
—Me imagine. No te preocupes. Pasa, adelante…
—Es grandioso… Tu casa es muy bonita…—balbuceo el rubio volviendo su vista hacia el jardín que tenía atrás.
—Aún necesitas ver lo más interesante—le dijo Crocodile cuando ya estaban en el vestíbulo.
— ¿Lo más interesante?—se extrañó Rosinante mirando algo aturdido todo el elegante alrededor, los muebles, la decoración, todo era de un lujo selecto.
—En el patio trasero… Hay algo mucho más especial, una de las pocas cosas que aprecio mucho en este mundo—respondió Crocodile con una afectación que revelaba que estaba sumamente satisfecho—. Esperaba mostrártelo desde hace tiempo…
— ¿Qué es?
— ¿Quieres verlo ahora mismo o después de cenar?
—A juzgar por la manera en que hablas de ello, creo querer ver de una vez por todas—dijo Rosinante sonriendo de manera genuina, pues al percibir a Crocodile de esa manera le había conmovido de verdad. Era muy raro verlo de esa manera.
—Vamos entonces…
Salieron de la residencia de nuevo, esta vez por la parte de atrás, Rosinante se encontró con una piscina vacía, y muy pronto se dio cuenta que el patio trasero de la casa de Crocodile era mucho más grande que un simple patio. Había bastante espacio, muchos jardines en donde varias especies de aves rondaban por ahí, árboles y arbustos en donde un par de perros jugaban entre ellos. Luego llegaron frente a una estructura de piedra que parecía ser otra pequeña casa, ingresaron dentro de ella y Rosinante pudo darse cuenta que dentro de ahí existían diversos hábitats especializados para distintos animales que no podían ser otra cosa más que reptiles, pues la temperatura ahí era mucho más cálida que allá afuera y el mobiliario estaba acorde a las necesidades de dicha especie.
Rosinante se impresiono mucho al ver una gran estancia con un estanque en donde un par de cocodrilos estaban descansando plácidamente disfrutando del calor y luz que les proporcionaba unas grandes lámparas especiales.
—Oh cielos… ¿En verdad…?
—Sí, son reales—respondió esbozando una sonrisa con aire soberbio— ¿Quieres comprobarlo? Ya es hora de su cena…
—Ah, no, yo no…—se apresuró a responder el rubio mientras agitaba sus manos en gesto negativo y atemorizado.
—No te preocupes, lo haré yo—Crocodile se retiró por un momento. Al volver regreso con una gran pierna arrancada de algún animal (parecía haber sido de una cabra) colgada de su grueso garfio. Arrojo la carne cruda hacia el hábitat y al instante aquellos enormes reptiles reaccionaron y fueron a destazar su comida.
Rosinante completamente quieto (e intimidado por la situación) se limitó a sonreír de manera nerviosa, mantuvo la expresión incomoda ante Crocodile y los grandes lagartos que seguían comiendo. Le parecía extremadamente sorprendente que Crocodile tuviera animales de tal clase en su hogar, y también sumamente peligroso…
—Tranquilo, todo está bajo control—comentó Crocodile quien fácilmente adivino la verdadera reacción de Rosinante—. Realmente te sorprendí con esto ¿cierto?—y por primera vez en todo el tiempo en que llevaban saliendo lanzo una grave y pausada risa, que lograba intimidar un poco.
Rosinante quedo aún más impresionado después de escucharle reír…
Era tal vez más raro que haber descubierto el pequeño zoológico personal de Crocodile, pero, por alguna extraña razón aquella extraña risa le agrado y ayudo a tranquilizarse.
En el tiempo que llevaban juntos la naturaleza de su relación había sido muy rara: La sensualidad era escasa (o tal vez nula para una relación de pareja), demasiado cordial y algo estática, pues no habían "avanzado", Crocodile había sido bastante paciente hasta ahora, pero hoy podía confirmarse que por fin un cambio había llegado a todo esto, estas alturas Rosinante sentía que ya comenzaba a acostumbrarse a Crocodile, a su aroma a tabaco combinado con un perfume varonil; a sus ademanes sofisticados y a su voz profunda e imponente.
Observar la sonrisa arrogante de aquel hombre de cabello negro le había parecido algo atractivo, tal vez era la primera cosa que realmente despertaba algo en Rosinante desde aquel repentino beso que le fue robado.
—Ja… Ja… Ja… Creo que te agradará más conocer a mi último huésped—continuo Crocodile quitándose el garfio que estaba manchado de sangre y restos de carne, dejando al descubierto su muñón izquierdo—. Debe de estar dentro de la casa.
— ¿Qué clase de mascota es? ¿Podré acariciarle?
—Probablemente sí… Vamos, ya deben de haber servido la cena.
Y dando un último vistazo al hábitat de los reptiles, Rosinante se retiró junto con Crocodile para ir de regreso al interior de la residencia de este último.
Mientras tanto, Law Trafalgar había terminado su sesión de estudio.
Se puso de pie, listo para ir hacia la cocina por un vaso de agua y algo para cenar.
Al estar sirviendo cereal en un tazón escucho el tono de llamada de su teléfono, dejo la caja de cereal y fue rápido por dicho aparato.
—Doflamingo…—musito el jovencito al ver el número que le llamaba. Hacía semanas que ya no había tenido contacto con aquel tipo. Al cabo de un par de segundos Law decidió contestar—. ¿Qué?—soltó con algo de fastidio.
—Han pasado un par de semanas sin que tenga una noticia tuya… ¿Qué debería de pensar?—replico Doflamingo con voz calmada—. ¿Qué tal esta todo?
—He estado ocupado… Por si no lo recuerdas, tengo que asistir a la escuela, estudiar y esa clase de cosas que un chico de mi edad debe cumplir—explico Law con el mismo tono de voz fastidiado y cínico.
—Oh si, casi se me olvidaba, ja…—y de nuevo Doflamingo dejo escapar un suave bufido de cansancio—. Perdóname, Law.
—Deja eso, ya. ¿Cuándo quieres que nos veamos?—cuestiono Law yendo directo al punto.
— ¿Qué tan pronto estarás disponible?
—No lo sé…
—Bien. Llámame cuando tengas tiempo para venir a verme, por favor. Hasta entonces…
Y la llamada termino. Law se quedó viendo fijamente la pantalla de su teléfono. Había notado algo raro en esta llamada: La voz de Doflamingo, su tono de voz no era el mismo de siempre, no había sido propio de él…
Pero al fin al cabo, ¿Qué importaba? Ese tipo no era más que un conocido con quien podía desahogarse, no era alguien que conociera a fondo, al menos no lo suficiente como para preocuparse de una manera especial por este.
Volvió a la cocina para terminar de servir su tazón de cereal con leche y cenar de una vez por todas.
—Parece que le agradaste mucho…—comento Crocodile con una suave sonrisa mientras veía como su pequeño perro pug jugueteaba con Rosinante.
—Es un alivio… Ven, ven aquí...—y Rosinante rasco cariñosamente la cabeza del can.
Crocodile y Rosinante ya habían terminado de cenar, ahora ambos se encontraban en la enorme sala de estar. Crocodile se encontraba fumando un grueso puro mientras observaba totalmente complacido como su querido rubio convivía con su pequeña mascota; hacía años que no sentía esa clase de paz… Era algo hermoso, sumamente valioso tener un momento como ese después de pasar largas y difíciles temporadas con…
— ¿Estás bien?—pregunto Rosinante consternado al ver que el semblante de Crocodile se había puesto serio de repente.
—Si… Es solo que… Pensaba en que ha sido una velada esplendida…
—Oh…
— ¿La has pasado bien, Rosinante?
—Si… Me has sorprendido en verdad… No creí que tuvieras muchas mascotas de diferentes clases…
—Cuando llegue la primavera verás todo de mejor manera—y Crocodile dirigió su triste mirada hacia un elegante reloj de péndulo que había en la estancia—. Creo que es algo tarde para ti ya…
— ¡Cielos, es verdad…!—y Rosinante se puso de pie—. Perdóname…
—No te preocupes, entiendo porque tienes que irte temprano, ja… Law debe de estar preguntándose por ti.
Rosinante sintió una punzada de culpa, en especial al escuchar Crocodile pronunciar el nombre de aquel jovencito con tanta naturalidad.
—No estoy tan seguro…—balbuceo Rosinante con tristeza y amargura mientras iba por su abrigo.
Se dispusieron a salir del hogar, discutiendo en el breve camino cuando sería la próxima vez en que se reunirían. Crocodile le escoltó hasta su auto y para cuando Rosinante abordo el vehículo y trato de encenderlo este empezó a tener un problema.
—No puede ser… No ahora…—empezó a musitar nerviosamente el rubio mientras seguía intentando arrancar su carro—. Maldita sea…—y recargo su frente contra el volante.
Crocodile noto el problema y fue a tocar la ventana del conductor.
—Puedo llevarte a casa por esta vez, mañana te llevaré tu auto, ya arreglado—le dijo Crocodile con tranquilidad—. Vamos, se hará más tarde…
Rosinante le agradeció reiteradamente, siguiendo a Crocodile hacia su elegante vehículo color negro.
—Debo resultarte un fastidio…—dijo Rosinante cuando ya estaban rumbo a su departamento.
—Deja de decir eso. No es nada. Aprovecharemos para hacer una total revisión a tu auto mañana.
—No sé si sea buena idea…
— ¿Por qué?
—No sé si pueda costearlo.
—No te preocupes, irá por mi cuenta.
— ¡Claro que no! No, no tienes porque…
—Debes de ahorrar lo que puedas para el plan de la universidad de Law, ¿no es así?
—Si… Pero…
—Ya te he dicho varias veces que esta clase de asuntos no son un molestia para mí.
—Crocodile…
—Solo que hay algo que necesito tratar contigo.
— ¿Qué pasa?
—Te lo diré cuando lleguemos…
Entre tanto, Law Trafalgar se había percatado de la hora y del hecho de que Rosinante no había llegado aún.
Aun no tenía sueño, empezó a caminar alrededor del departamento…
Al entrar en la única habitación se encontró con una caja de cigarrillos que Rosinante había comprado y había dejado sobre la cómoda al lado de la cama.
Sin pensarlo mucho, Law tomo un par, fue por un encendedor a la cocina y decidió salir del apartamento a fumar por primera vez.
Bajo hasta el vestíbulo del edificio, dirigiéndose hacia donde comenzaba el estacionamiento. Se recargo contra uno de los postes de luz, prendió fuego y con cuidado encendió un cigarrillo.
Antes de llevar el cigarro a su boca, se quedó observándolo por unos segundos, poniendo atención a la pequeña brasa color naranja; había observado muchas veces como Rosinante fumaba con tanta naturalidad…
No debía ser difícil.
Aspiro un poco del humo, lo contuvo un par de segundos y luego lo expulso con algo de prisa; sabía que no lo estaba haciendo del todo bien, pero apenas estaba acostumbrándose al sabor y asimilando como debería hacerlo bien.
Cuando encendió el segundo cigarrillo, se dio cuenta que un auto entraba al estacionamiento por la parte de atrás (rara vez alguien usaba ese acceso) además notó que aquel vehículo era de lujo, así que ese par de detalles llamaron su atención. Siguió viendo el auto hasta que se estaciono y de este bajo un hombre de cabello oscuro que le pareció familiar, junto con Rosinante que lucía una sonrisa nerviosa.
Law se detuvo, el cigarrillo seguía consumiéndose mientras él miraba pasmado la escena que ocurría a unos metros de él.
Aquel hombre de cabello negro se acercó bastante a Rosinante y empezaron a charlar.
— ¿Qué querías decirme?—pregunto Rosinante con calma a Crocodile.
—Hay algo que quiero…
— ¿Qué?—dijo desconcertado el rubio.
Y Crocodile se acercó más a él, hasta que sus rostros estuvieron a centímetros de distancia.
— ¿Puedo…?—musitó Crocodile rozando su nariz contra la de Rosinante, casi a punto de también rozar sus delgados labios.
El corazón de Rosinante empezó a latir con fuerza y rapidez. El rubio parpadeo confuso, le había tomado de sorpresa, pero ciertamente era algo que ya tenía que ocurrir y que Crocodile tenía derecho de reclamar...
—Sí… Claro…—contestó Rosinante en un susurro, sintiendo un nudo en el estómago.
Crocodile poso su única mano sobre una mejilla helada y sonrojada de Rosinante mientras le besaba apasionadamente. Era la primera vez que compartían un beso como ese.
Y Law dejo caer el cigarrillo de su mano. Sus ojos grises no podían dar crédito a lo que estaban viendo a lo lejos…
Debía de estar soñando, sí, eso era. No era posible que Rosinante estuviera con alguien más, menos aun con un tipo como ese… No, no podía.
Su pulso se aceleró y su corazón parecía encogerse a medida en que el enojo, tristeza, frustración y negación crecían en sus pensamientos.
—Buenas noches, Rosinante…
—Buenas noches… Muchas gracias por todo, Crocodile… Descansa—se despidió el rubio con voz tímida debido al enardecido beso que había compartido hace un momento.
Crocodile subió de nuevo a su auto y se retiró en unos segundos, mientras que Rosinante se dirigía hacia su piso.
Law se había adelantado desde hace minutos…
Al llegar, Rosinante notó que en el departamento todo estaba como si Law siguiera despierto, y así era, el jovencito estaba recostado en el sofá pero no estaba dormido, sino que revisaba su teléfono celular.
—Law… Ya es tarde… Pensé que ya estarías dormido—dijo Rosinante quitándose el abrigo y dejándolo sobre una silla— ¿Cenaste algo?
El muchacho no respondió.
—Law… ¿Qué te ocurre? ¿Te sientes bien?—cuestiono preocupado el mayor mirando al jovencito concentrado en la pantalla de su aparato. Se acercó a este y pudo percatarse del aroma que tenía impregnado—. Law, ¿¡acaso estuviste fumando!?—cuestiono alarmado.
—Si pensabas que estaba dormido, ¿por qué no subiste a besarte con ese tipo aquí mismo?—soltó Law fríamente sin siquiera mirar a su tutor.
Los ojos de Rosinante se abrieron un poco más debido al terrible asombro que sentía al oír que Law había observado todo lo que había ocurrido hace momentos con Crocodile.
—Law… Yo…—balbuceo Rosinante sintiendo un nudo en la garganta y que sus ojos amenazaban con empañarse.
— ¿Debo largarme mañana? ¿O cuándo?—Law se incorporó y dejo su celular de lado—. Debes de morirte de ganas por vivir solo de una vez y poder estar a solas con ese idiota…
—Law, por favor, deja de hablar así y olvídalo…—demando Rosinante adoptando un tono de voz más serio y grave—. No te irás de aquí. Yo no necesito hacer esa clase de cosas… Yo…
—Ah, entonces, eso explica porque has estado saliendo mucho últimamente...
— ¡BASTA!—grito Rosinante sin poder resistir más— ¿¡Por qué hace esto…!? ¡Te lo dije hace meses! ¡Nosotros no podíamos seguir juntos de esa manera!—y sintió que su voz se quebraba— ¡Y tú…! Tú… Tú no esperaste demasiado en buscar alguien más… ¿¡Acaso crees que he olvidado lo que tú has hecho!? ¡¿Crees que no me dolió comprobar que ya estabas con otra persona!?
Law se mantuvo en silencio, pero su expresión era suficiente: Sus ojos titubeaban entre frustración, un gran enojo combinado con una gran tristeza inspirada por la dolorosa verdad de admitir sus errores.
Hubo un silencio que duro minutos.
—Por favor… Yo…—volvió a hablar Rosinante con un gran esfuerzo—. Solo quiero… Estoy intentando buscar una manera de tener otra oportunidad de formar algo nuevo en mi vida…—y no pudo continuar pues sus ojos no pudieron contener más un par de lágrimas—. Yo nunca te dejaré de amar… Law… Pero no puedo permitirme eso...
Law miraba fijamente a Rosinante, sus ojos grises con una gélida expresión estaban atentos a las miserables expresiones de aquel hombre de cabello rubio. Sabía que las palabras de Rosinante eran totalmente sinceras…
Lo conocía perfectamente, sabía que aquel hombre no podía mentirle fácilmente, se desmoronaba ante él como papel, dejando al rojo vivo sus sentimientos que habían estado embotellados durante meses.
—Law… —musito Rosinante con un adolorido tono de voz—. Quisiera que todo fuera diferente… Quisiera que pudiésemos tener otra clase de vida… Y estar juntos para siempre…
— ¿Te trata bien?—pregunto Law de repente— ¿Te agrada estar con él?
— ¿Qué…?
—Ese tipo…
—Él… Él ha sido muy bueno conmigo…—respondió el hombre cerrando sus ojos en expresión de angustia mientras llevaba una mano hacia su frente y levantaba su flequillo—. Quisiera poder corresponderle de mejor forma… Soy un imbécil por tener sentimientos ocultos estando con él…
—Debe de quererte mucho…—comento Law amargamente—. No creo que sea tan idiota como para no saber que no le quieres de verdad… Pero aun así vale la pena tenerte a su lado.
—Law…
—Esfuérzate—siguió Law con la misma frialdad—. Con suerte podrás alcanzar un poco de felicidad genuina a su lado. Buenas noches…—y Law empezó a quitarse su par de tenis para acostarse en el sofá y echarse una manta encima.
Rosinante paso saliva, su pecho subía y bajaba debido a lo alterado que le había dejado la situación. Miro con aflicción a Law, que ya parecía quedarse dormido tranquilamente.
Con todo el pesar, fue hacia su habitación, apagando las luces del departamento antes de eso; se colocó su ropa de dormir y se echó sobre la cama, listo para repasar todo lo que había pasado esa noche y sabiendo que no podría conciliar el sueño tan fácilmente.
Mientras tanto, Law, al estar en la seguridad de la oscuridad y comprobar que Rosinante se había marchado a su habitación, liberó a sus ojos de la presión de contener un amargo llanto…
Con mucho esfuerzo contuvo sollozos y respiración entrecortada; no pensó que algún día sufriría algo como eso… ¿Cómo algo podía dolerle tanto?
Ya había perdido su familia, había perdido una de las cosas más importantes de su vida, ¿Por qué tenía que sufrir más? Perder otra cosa que amaba de verdad…
Bueno, eso fue todo por este capítulo :c
Espero que se animen a continuar con el siguiente capítulo, les agradezco mucho haber leído y gracias en especial a quienes se animan a dejar sus bonitos comentarios
¡Les deseo lo mejor, hasta la próxima!
Atte. Levita Hatake
