Hola a todos

Muchas gracias por su paciencia, aquí tienen el nuevo capítulo c:

Espero que les guste, aunque debo advertir que será algo triste, bueno, lo concebí como algo trágico, ya que muy pronto todo esto entrará a su mero clímax y tocará su recta final. Tanto así que me tuve que poner a escuchar el soundtrack de "Infinity War" mientras estaba dándole los últimos toques al capítulo para entrar en ese ambiente de derrota y desesperanza, pero... Por favor, no quiero que piensen que esto acabará mal, faltan muchas cosas tristes y difíciles, sí, pero les prometo, que como casi todas mis historias, el sol va a brillar para mi querido Rosinante y para Law.

Muchas gracias por sus lecturas, favoritos y sus comentarios, lo aprecio mucho

P.D.: Por si da la casualidad de que alguien haya llegado aquí, por ser lector recurrente en Amor-Yaoi, temo que sigue sin solucionarse el problema técnico y pues no habrá actualizaciones por ahí debido a esto, lo lamento :(


La débil luz del amanecer comenzaba a atravesar la ventana de la nueva habitación de Law Trafalgar. El muchacho de erizado cabello negro seguía acostado sobre la cama, y a su lado, Rosinante permanecía dormido.

El jovencito fue el primero en despertar.
Sintió una cálida sensación en su pecho al contemplar el rostro tranquilo de aquel hombre de piel pálida.

—Rosinante…—musito Law mientras se movía un poco, con cuidado, acercándose al mencionado para acariciar su espeso cabello rubio. Después de unos segundos, no pudo evitar acercarse más para plantarle un leve beso sobre los quietos labios.

— ¿Law…?—balbuceo Rosinante con voz ronca y débil. Apenas abría sus ojos, visualizando poco a poco al muchacho que estaba frente a él—. Law…

—Buenos días…

—Cielos… ¿Qué hora es?

—No lo sé, no he revisado—contesto Law sin darle mucha importancia.

—Espero que no sea muy tarde…—y Rosinante dejo su vista en Law, sonriéndole tiernamente por un momento para después reflejar una expresión de preocupación y culpa—. Creo que debo irme ya…

—Espera… ¿No quieres quedarte a desayunar?

—Oh, Law… No lo sé… Bueno, supongo que sí puedo…

—Bien, pediré algo a domicilio—y Law salió de la cama con agilidad, dirigiéndose hacia la sala de estar en donde había dejado su teléfono.

Rosinante tardo unos segundos más en asimilar todo: Se había atrevido a pasar la noche con Law, ya no era más su tutor legal, al menos no completamente; no habían hecho nada "pasado de tono", pero aun así una fuerte sensación en su pecho le recordaba que había faltado a su moral y a su promesa de no verse implicado en situaciones que pudieran ser potencialmente malinterpretadas o peligrosas para Law y para él.
Salió de la cama con algo de lentitud, al ponerse de pie estiró sus brazos y fue directo al baño.

Al terminar de orinar y mientras se lavaba sus manos, Rosinante recordó que Crocodile le había llamado ayer…
¿Estaría bien llamarle? ¿O sería mejor esperar a que este le volviera a contactar? Rosinante eligió la segunda opción.

—Dijeron que no tardarían más de unos treinta minutos—le dijo Law para cuando salió del baño—. ¿Te sientes bien?

—Sí, estoy bien… Es solo que… Ya sabes… No debería de estar aquí—respondió Rosinante dirigiéndose al sofá para tomar asiento junto a Law.

Law le observo seriamente por unos segundos.

—Rosinante… Sé que arruine las cosas… Sé que le falle a mi padre… Y también a ti...—empezó a decir Law con la vista clavada en el piso—. Sé que hice estupideces. Debí ser más fuerte, honesto, listo y paciente… Soy un imbécil que mintió muchas veces… Pero quiero decirte que en verdad…Lo lamento… Sé que ese tipo debe ser mejor para ti ahora mismo, pude escucharte hablar con él ayer.

—Law…

—Pero eso ya no me importa… Ya no más. No me importa si lo quieres o no, si continuas saliendo con él o no… Sé que fue mi culpa, y lo acepto. Sé que quieres superar lo que paso entre nosotros y encontrar otro camino…—continuo Law con la misma voz seria y sin titubeos—. Ahora… Agradezco haber podido pasar una última ocasión contigo… En verdad, deseaba tanto volver a tenerte cerca de mí… Poder despertar junto a ti… Es todo lo que me importa ahora mismo. Lo he dicho varias veces… Lo diré de nuevo: No creo volver a sentir esto por alguien más… Pero después de este día, debo prometer no volver a molestarte…

—Law… No… No te disculpes… No es tu culpa—dijo Rosinante con voz quebrada. Apenas podía hablar, pues las palabras de Law habían ahogado su corazón de una manera impactante.

— ¿Qué?

—Desde el principio… Fui el culpable de todo esto… No debí permitir que comenzáramos algo así… Soy el único culpable en esto… Pero ya no hay vuelta atrás… Solo…

—Solo tendremos que vivir con esto en nuestra memoria…

La cabeza de Law se recargo contra el hombro izquierdo de Rosinante mientras este último tomaba la mano derecha del adolescente y la estrechaba con afecto.

—Quisiera que estos momentos nunca acabaran…—musito Law estrechando la mano de Rosinante con más efusividad.

—Tarde o temprano tendremos que salir de aquí…—resoplo Rosinante con tristeza—. Tienes mucho por hacer. Tienes que aumentar y pulir tus posibilidades para entrar a la universidad... Tienes que convertirte en un profesional y… Luego… No sé… Tal vez si el tiempo y tu mente cambian… Quizá algún día llegues a tener una familia.

—Será difícil si no estás a mi lado…

—Sé que podrás con ello… Eres el muchacho más inteligente que he conocido.

—No me refiero a eso… Será difícil tener la motivación suficiente para continuar con algo más que no sea mi trabajo y profesión…

—Oh… Law… Yo…

Y un timbre resonó en la casa, al parecer la comida que Law había ordenado llegó más rápido de lo previsto.

—Iré a recibir la comida—dijo Law poniéndose de pie, soltando la mano del rubio.

Pasaron un par de horas más…
Después de desayunar juntos, Rosinante ayudo a Law a organizar algunas cosas más, reviso algunas cosas sobre las instalaciones eléctricas, de agua y de gas, pues quería asegurarse que el muchacho no tuviera problema o riesgo alguno.

—Bien… Creo que ya llegó la hora de irme…—anunció el hombre de cabello rubio con una discreta expresión de tristeza y resignación—. Cuídate mucho, Law…—y se dirigió hacia la puerta principal de aquel departamento.

—También tú. Ten cuidado si vas a fumar…—comento Law con una extraña voz que a primera impresión podía interpretarse como indiferente, pero el fondo solo era una fachada para no dejarse invadir por una fuerte conmoción—. No vayas a incendiarte y a herirte de gravedad…

—Sí, tendré cuidado…—acordó Rosinante mientras colocaba su mano derecha sobre el pomo de la puerta.

—Rosinante…—y Law tomó el borde de la camisa del mencionado, haciendo que este se detuviera.

— ¿Law, qué sucede?

El muchacho hizo que Rosinante se diera media vuelta, lo tomo con cuidado por el cuello de la camisa, guiándolo lentamente, haciendo que poco a poco se inclinara y bajara a una altura considerable para poder alcanzar su rostro y besarle directamente en los labios.

Los ojos de Rosinante reflejaron su asombro por un instante para luego cerrarse en una resignada expresión, dejando que Law posara las manos sobre su rostro, para que le dirigiera delicadamente, y dejar que sus labios concibieran un efusivo beso una vez más…

—Te amo...—susurro Law al separarse de Rosinante, sosteniendo su profunda y apasionada mirada grisácea en los ojos color cobrizo del rubio.

—Law…

Y el teléfono celular de Rosinante comenzó a resonar, haciendo que se separaran.

—Deberías responder—musito el joven de cabello oscuro.

—No puedo… Aun no…—dijo Rosinante con voz apagada—. Hasta luego…

Rosinante dio un leve beso en la frente de Law para luego decidir abrir totalmente la puerta y salir de una vez por todas del apartamento, brindándole una triste sonrisa al muchacho antes de seguir su camino.

Al subir a su auto, Rosinante reviso su teléfono, la llamada que había dejado pasar era de Crocodile; le llamaría de vuelta en cuanto llegara a su hogar.

—Sé que podrá ser algo tedioso, Law, pero en serio me gustaría llevar compañía. Es más que seguro que tendré que pasar algunos momentos a solas mientras Carla convive con su familia.

— ¿Entonces por qué decidiste asistir? ¿No sería mejor que declines la invitación?—cuestiono Law con voz tranquila. El muchacho estaba realizando una tarea en su computador.

—Estaba pensando en eso, pero eso entristecería mucho a Carla—señalo Shachi mientras terminaba de guardar unas piezas de ropa en una pequeña cómoda.

El pelirrojo se había mudado al departamento de Law desde hace un par de días.

— ¿Qué día será?

—El próximo viernes por la tarde…

— ¿El próximo viernes? Bueno, tal vez, solo te acompañe por un rato... Será un día algo agotador—comento Law sin mucho entusiasmo—. Me debes una.

—Ya te debo varias…—resoplo Shachi—. Gracias, Law.

—Y hablando de planes… ¿Iras conmigo al estreno de medianoche de "Infinity War"?

— ¡Claro que sí…! Aunque luzca como un zombi durante la mañana en la escuela—contesto Shachi terminando de organizar su ropa.

—Es probable que muchos quienes asistan a ver el estreno, no vayan a ir a la escuela por la mañana—supuso Law.

—Ja, probablemente yo seré uno de esos… Quisiera poder aprender a desvelarme un poco más, al igual que tú.

— ¿Acaso quieres tener estas marcas bajo los ojos?—señalo Law a sus ojeras que hasta hace poco se habían remarcado más.

—Al menos no te van mal…

Llegó el día veintiséis de abril, ese día durante la jornada escolar, Law se vio terriblemente incomodo al proponer una invitación a Penguin:

—No tendrás que hablar o estar cerca de Shachi…—explicaba Law—. No solo seríamos nosotros tres, también quede en verme con Luffy y sus amigos… ¿Los recuerdas?

—Sí, los recuerdo… Pero, ¿estás seguro? ¿No les importara?

—Claro que estoy seguro. No te preocupes. Además sería un desperdicio dejar tu boleto… Desde que pudo conseguirlos, reserve el tuyo.

—Oh, Law… Está bien…—afirmo Penguin después de unos segundos—. Gracias por tomarme en cuenta; a decir verdad, sería muy incómodo ir a verla solo después…

—Por supuesto que me acordaría de ti.

Penguin le brindo una suave sonrisa, aunque algo melancólica.

—Law… ¿Y Shachi se encuentra bien?—pregunto el chico con gorra de pingüino con voz dudosa—. Es decir… ¿No te da problemas en casa?

—No, todo ha estado bien hasta ahora… No te preocupes.

—Bien…

Al terminar la jornada escolar, mientras Law y Shachi se dirigían a la salida principal, Law notó a lo lejos a Rosinante, que se encontraba charlando con una profesora.
El muchacho sintió como su piel se erizo y su corazón empezó a latir con más fuerza, no había podido verlo durante toda aquella mañana de clases ya que la clase que impartía Rosinante no estaba asignada para ese día.
Recordó aquella última ocasión en que pudieron estar cerca…
Desde aquel hermoso y melancólico día no había dejado de evocar mentalmente aquellos momentos tan valiosos, y seguramente lo seguiría haciendo dentro de un largo tiempo a futuro.

Al llegar la noche, al punto de las diez de la noche, Law y Shachi llegaron al cine en donde verían la película.

— ¡Torao…!—aquel chico enérgico llamado Luffy corrió en dirección a Law y Shachi.

—Luffy…

—Buenas noches, Law—saludaron al unísono un grupo de muchachos que fueron detrás de Luffy.

—Buenas noches…—dijo Law a su vez. Notó que Penguin ya había llegado y se había anexado a aquel grupo, lo saludo sutilmente con un gesto de mano (en cuanto pasaran uno minutos iría a hablar con él). También echo una mirada a su alrededor, justo como lo había esperado, el lugar estaba abarrotado de fanáticos: distintos grupos de jóvenes, niños y adultos, muchos de ellos con camisas con la temática de los comics de Marvel, mientras que otros eligieron portar disfraces de los héroes de la película que estaban por ver.

— ¿Cómo has estado, Law?—pregunto Sanji al acercarse al mencionado.

—Bien, ya me he mudado al departamento… Gracias por ayudarme a encontrar ese lugar—contesto Law con voz tranquila.

—No hay de que, me alegra que ya estés cómodo en un nuevo hogar.

Dentro de un rato más, aquel pintoresco grupo de jóvenes se encontraba organizándose para elegir a quienes irían a comprar los paquetes de palomitas, sodas y demás bocadillos.

—Aún no puedo creer que Luffy pueda comer tanto…—comento Law al observar el gran cargamento de palomitas y botanas que cargaban Ace, Sanji y Zoro.

—Y aun con todo esto, Luffy y Ussop han traído algunos bocadillos a escondidas para el resto de la noche—dijo Ace soltando una risa discreta.

Al faltar veinte minutos para la media noche, empezaron a ingresar a la sala y todo el ambiente del lugar empezó a intensificarse. Muchos murmullos, conversaciones en voz baja y expresiones de emoción se hicieron presentes para cuando la proyección comenzó.
Law no pudo evitar pensar en que tal vez en otras circunstancias, habría podido asistir junto con Rosinante.

Horas después, la película finalizo y aquel ambiente efusivo que hace horas reinaba todo aquel cine, fue reemplazado por una atmosfera llena de reacciones de tristeza, asombro, desánimo y frustración, muchos rostros atónitos, sorprendidos, algunos tristes, confusos y otros pocos satisfechos y emocionados por el final tan drástico que había tenido el filme.

Ya era de madrugada, cerca de las tres de la mañana.

—Vaya, eso estuvo intenso…—comentó Ace.

— ¡Ah, no puedo esperar para ver la siguiente película! ¡Tienen que patearle el trasero a Thanos!—exclamo Luffy con algo de frustración.

—Bueno, ya es muy tarde…—declaro Ace mientras sacaba un par de llaves del bolsillo de su pantalón—. Tenemos que irnos pronto, así que si alguien necesita ir a orinar todo lo que estuvieron guardando durante la película, dense prisa.

Casi todos fueron al baño, excepto por Law, Sanji y Penguin.

— ¿Qué tal? ¿Qué les pareció la película?

—Fue de mi agrado—contestó Penguin.

—Digo lo mismo…—agrego Law.

— ¿Incluso con ese final?

—Es algo realista. Fue triste, sí, pero creo que eso le da credibilidad, no siempre las cosas saldrán bien…—explico Law mientras dirigía su grisácea mirada hacia un anuncio de otra película—. Creo que fue una decisión correcta inclinarse por ese final, gran parte del público estaba acostumbrado a que siempre hubiera finales felices o donde no se perdía gran cosa.

—Entiendo… Supongo que sí, fue algo muy impactante para muchos. Creo que todo el mundo estará discutiendo esto mañana.

—Quizá durante todo el resto del mes…—señalo Penguin.

Dentro de poco, aquel grupo de jovencitos iba en el interior de la camioneta que conducía Ace, quien termino llevando a todos a sus respectivos hogares, a excepción de Zoro y Sanji, cuyos respectivos padres fueron por ellos al cine.

—Muy bien, ya estan aquí—anunció Ace al estacionarse frente al edificio del apartamento de Law.

—Muchas gracias—dijo Law mientras bajaba del vehículo junto con Shachi. Acto seguido, saco su billetera y de esta extrajo un par de dólares que brindo a Ace—. Por favor, acéptalos, para compensar el combustible que gastaste llevándonos a todos.

—Ah, Law…

—Vamos, tienes que admitir fue un gasto considerable llevar a todos a casa—declaro Law convencido de su gesto.

—Está bien. Muchas gracias, Law ¡Descansen…!

—Igualmente, vayan con cuidado.

— ¡Buenas noches, Torao…! ¡Hasta luego, chico ballena…!—exclamo Luffy despidiéndose de Law y Shachi, mientras sacaba su cabeza por la ventana del lado del copiloto.

—Creo que Luffy si tendrá energía suficiente para poder levantarse sin problema alguno en la mañana para ir a la escuela—opino Shachi soltando una risa algo cansada.

—Sí, no lo dudo…

Al ya estar en su habitación, recostado sobre la cama y con solo la débil luz del exterior entrando por la ventana, Law tardo un poco en conciliar el sueño, aunque estuviera un poco cansado.
En su mente empezaron a desfilar los siguientes pensamientos: repaso algunas de las escenas más relevantes de la película, luego algunos momentos agradables que pasó junto con sus amigos, el ambiente tan cargado de fanáticos y personas conmocionadas, luego recordó un par de escenas en específico: aquellas en donde los personajes de Wanda Maximoff y Vision estaban compartiendo breves momentos románticos, casi tan fugaces como difíciles de concebir como aquella última ocasión en la que pudo estar con Rosinante.

—No puede ser…—musito Law mientras cerraba fuertemente sus ojos. Relacionar aquellas situaciones le provoco un poco de vergüenza, pero tenía que admitirlo, no pudo evitar llegar a pensar en Rosinante cuando miro aquellas escenas. Luego, pensó en el final del filme; esperaba nunca tener que enfrentar una situación tan precaria como la que terminaron sufriendo aquellos personajes…
Llegar a perder a Rosinante para siempre sería el último golpe bajo que la vida le podría dar… No podía imaginarse como sería el mundo si eso llegase a ocurrir… No podría soportar otra perdida de tal magnitud.

Dentro de unos minutos más, finalmente logro quedarse dormido.

—Law… Law…

— ¿Qué? ¿Shachi? Ah…—balbuceo Law apenas abriendo los ojos—. No me digas… Nos quedamos dormidos.

—Sí… Son las nueve y media de la mañana—informo Shachi—. Podríamos colarnos a la escuela, con cuidado nadie lo notaría.

—Es lo que pensaba… Bueno, andando, espero que no nos atrapen…

Finalmente, con mucha cautela, Law y Shachi lograron ingresar en su escuela e ir a la siguiente clase, sin que ninguna figura de autoridad relevante los notara. No pudieron evitar los comentarios, señalamientos y burlas de sus compañeros de clases, pero fácilmente pasaron de estos.
Law observo como la novia de Shachi rápidamente fue hacia este, muy preocupada de ver que el pelirrojo había llegado un par de horas después a la escuela.
Estaba seguro de que, si Rosinante se enterara de esa pequeña situación, también iría a cuestionarle por qué llegaba tan tarde a clases.

Al terminar las clases, Law recordó que durante esa tarde tendría que acompañar a Shachi a un evento formal.

—Empiezo a cuestionarme si en verdad tengo que acompañarte a ese lugar—comento Law mientras abría la puerta de su departamento.

—Law…

—No te preocupes, iré… Por lo tanto, debería ir a darme una ducha.

Un par de horas después, Shachi y Law llegaban a la entrada principal de un enorme jardín reservado para eventos sociales, ataviados en trajes formales.

— ¡Shachi…! ¡Bienvenido, cariño! ¡Luces tan guapo...!—comento Carla al ver a su novio llegar. La chica lo tomo por su brazo derecho, haciendo que este adoptara una pose ideal para escoltarla caballerosamente— ¡Hola, Law!

—Hola, Carla—saludo Law cortésmente.

— ¡Vamos, vayamos a nuestra mesa…!

Aquel evento era la celebración de una boda, había decoración sutil de color blanco en los alrededores y mesas lo revelaron, además de que pronto visualizaron a la pareja de recién casados, saludando a otros invitados.
Era la primera vez que Law asistía a un evento relacionado a una boda.

Tomaron asiento y los tres jóvenes tuvieron una ligera y trivial charla relacionada a la escuela y a la película que habían ido a ver Law y Shachi durante la media noche y madrugada de ese día.

No tardo mucho para que Carla se retirara por momentos, dejando a su novio y a Law solos en aquella mesa en ratos intermitentes.
El par de chicos mantenían conversación mientras tomaban algunos bocadillos que habían colocado en la mesa, hasta que…

— ¿Law? ¿Qué ocurre?—pregunto Shachi al ver que su amigo se quedó quieto con una expresión algo tensa viendo fijamente hacia cierta dirección detrás de él.

Los ojos grises de Law se quedaron quietos al reconocer a un par de personas a lo lejos, tomando asiento en otra mesa: Rosinante y aquel tipo llamado Crocodile.

—Oye, ¿eso no es el profesor Rosinante…?—observo Shachi en vista a la misma dirección a donde apuntaba la vista de Law.

—Sí... Es él—afirmo Law con voz cortante.

— ¡Shachi…! ¡Siento mucho haberme desaparecido por tanto tiempo!—la novia de Shachi había regresado—. Ahora que estoy libre de nuevo, ¿Qué te parece si vamos a tomarnos unas fotos junto con mi familia? ¡Quiero un recuerdo de hoy!

—Por supuesto que sí, Carla—y Shachi se puso de pie, listo para ir con su novia.

—Discúlpanos, Law. ¡Volveremos pronto, y no te escaparas de un par de fotos con nosotros también!

—Claro…—resoplo con indiferencia el joven de cabello oscuro mientras trataba de no seguir mirando hacia la lejana mesa en donde Rosinante estaba charlando con aquel sujeto que portaba un grueso puro entre sus labios.

Shachi y Carla se alejaron, y Law se quedó solo en aquella mesa, tratando de ignorar aquella incomoda y triste coincidencia que acontecía delante de él a tan solo unos metros.
No pudo evitar notar como Rosinante iba elegantemente vestido, se miraba tan atractivo y aparentemente tranquilo y feliz.
¿Acaso Rosinante no había advertido su presencia en aquel lugar?
¿O tal vez si estaba al tanto pero decidió ignorar el hecho y no complicar las cosas?
Era demasiado incomodo verlos juntos de esa forma, a pesar de que ya se había prometido aceptar el que Rosinante trataba de establecer una nueva relación.
Ya no estaba seguro si podría permanecer más tiempo en aquel evento…

—Joven, ¿puedo ofrecerle una nueva bebida?—pregunto un camarero que interrumpió sus pensamientos.

—No, gracias… ¿Tiene algún bolígrafo?

— ¿Bolígrafo? No traigo uno conmigo ahora mismo, pero puedo conseguírselo.

—Por favor.

Dentro de un par de minutos, Law recibió un bolígrafo con el cual escribió sobre una servilleta, dejándole un mensaje a Shachi, quien parecía no regresar pronto. Una vez terminado aquel breve mensaje y disculpa, Law pasó a retirarse de aquel sitio.

En cuanto salió de ese gran jardín, empezó a caminar sin importarle mucho el rumbo a donde se dirigía; solo quería calmarse un poco y olvidar lo que había visto.

Llego a una zona muy prestigiosa de la ciudad, en donde abundaban restaurantes, tiendas y clubes de alto prestigioso. Continúo caminando sobre una acera frente a una hilera de famosas boutiques de ropa de famosos diseñadores.
Su mirada gris se perdió en un escaparate en donde un grupo de maniquíes modelaban conjuntos de ropa algo extravagante y dentro de poco, su vista capto una figura familiar en el interior del establecimiento:
Era Doflamingo, que estaba a punto de salir de la tienda, cargando una gran bolsa en su mano izquierda.
Law avanzo un par de pasos hacia la puerta, rindiéndose a un impulso…
Aquel hombre que escondía su mirada bajo unas estilosas gafas de cristal color rojo, se detuvo en cuanto reconoció a Law y su amplia sonrisa se desvaneció.

—Law…

— ¿Por qué esa expresión?—cuestiono el joven moreno al ver la reacción de ese hombre—. Pensé que estarías un poco más feliz al volver a verme.

—Ja, lo siento, mocoso… Me sorprendí de verte aquí, es todo—y Doflamingo volvió a sonreír, aunque de una manera más tenue y soltó un débil bufido que intento ser una risa—. ¿Qué haces aquí? ¿Acaso vienes de una fiesta?

—Así es. ¿Y tú? ¿Qué tanta ropa adquiriste?

—Un par de camisas y gafas, nada especial…

—Me gustaría ver... ¿Vas de regreso a tu casa?

—Sí.

— ¿Te molestaría si te acompaño un rato?

Doflamingo no respondió al instante, quedándose callado por unos segundos

—Estoy seguro de que alguien te espera en casa…—dijo finalmente el hombre de las gafas rojas.

—No, no hay nadie. Mi vida ha cambiado un poco desde la última vez que nos vimos.

—Lamento oír eso...

—No tienes que lamentarlo, solo dime, ¿puedo ir contigo?

Doflamingo guardo silencio de nuevo, mirando fijamente al muchacho.

—Fue un evento agradable—dijo Rosinante mientras bajaba del vehículo de Crocodile—. Muchas gracias por invitarme…

—Gracias por acompañarme, todo fue mejor gracias a ti. Hace mucho que no me animaba a ir a una fiesta como esa—comento Crocodile mientras acariciaba la mano derecha del rubio, se acercó mucho más a este, para plantarle un leve beso en los labios—. Hasta mañana, Rosinante. Descansa—y Crocodile volvió a abordar su vehículo para retirarse.

Rosinante subió a su departamento y fue directo a su habitación para cambiar su vestimenta. Al irse desprendiendo de cada prenda, fue recordando algunos momentos de la tarde que había pasado junto a Crocodile.
Al ponerse su ropa de dormir y recostarse sobre la cama, llegó a su mente un pensamiento absurdo y demasiado fantasioso en las circunstancias actuales: Un escenario imaginario, imposible, en donde Law y él podrían concebir un matrimonio entre ellos.
Sintió un arrebato de vergüenza y culpa.
¿Cómo se atrevía a pensar en algo así? Se sentía tan cínico y estúpido…
Era algo que nunca podría ocurrir.

— ¿Qué te sucede? ¿Acaso te sientes enfermo?

—Tal vez… No lo sé…

Law se encontraba en casa de Doflamingo, el joven estaba algo extrañado de que Doflamingo no hubiese intentado acercarse a él de la misma forma en como solía hacerlo en sus anteriores encuentros, pero finalmente recordó algo que aquel hombre había declarado entre sus últimos encuentros; Doflamingo no solo pretendía acostarse con él, sino que le había brindado ayuda y apoyo más allá de la desenfrenada intimidad que compartían, y esta última premisa le había inspirado una especie de rara seguridad.

Doflamingo estaba recostado sobre su gran cama y Law estaba sentado a su costado izquierdo, ambos habían estado mirando vagamente la televisión después de haber tenido una breve cena. Tanto Doflamingo como Law estaban tan solo en ropa interior, pues el último no podía estar cómodamente con la ropa formal que había llevado al evento del cual había huido.

— ¿Cómo es posible que no sepas cuando estas enfermo?—cuestiono Law mientras se acercaba un poco más a Doflamingo y colocaba una mano sobre la frente de este—. Al menos no tienes fiebre… ¿Te duele algo?

—Solo estoy algo cansado, niño…—resoplo Doflamingo sin apartar su vista de la enorme pantalla de televisión—. Temo decepcionarte.

—No es como si estuviera esperando algo más, en fin…—y Law se recostó junto a él.

Continuaron en un silencio tan extraño para ambos, solamente con el ruido del televisor como fondo para amortiguar el ambiente algo incómodo.
Doflamingo no se atrevía a despedir a Law de su hogar, y todo indicaba a que el jovencito se quedaría a dormir.
Dentro de un rato más, Law finalmente se quedó dormido y Doflamingo salió de la cama, teniendo cuidado de no despertar al muchacho.

El rubio salió hacia el balcón de su habitación, necesitaba tomar aire fresco.
No sabía cómo lidiaría con esa situación…

A la mañana siguiente, Law despertó gracias a la alarma de su teléfono celular. Doflamingo no estaba a su lado. Tomo su teléfono y se percató de que tenía un par de mensajes y llamadas de parte de Shachi.
Law mando un breve mensaje de texto a su amigo para aclararle la situación y salió de la cama para ir al cuarto de baño.

Al terminar de usar el baño, se dispuso a salir de la habitación, listo para buscar a Doflamingo o irse de la casa en caso de que no lo encontrara.

—Te levantaste muy temprano—dijo Law al ver al hombre de cabello rubio bebiendo directamente de una botella de vino en la barra comedor de la cocina.

—Sí, y tu algo tarde…—contesto al terminar su trago—. Necesitas desayunar, ¿estás listo para salir?

—Sí.

—Vamos entonces, desayunamos y después te llevo a casa, ¿de acuerdo?

—Como sea…

Doflamingo llevó a Law a un restaurante cerca de la zona costera, pues no quería estar cerca de la ciudad ahora que sabía que podría encontrarse con su hermano.
Tuvieron un gran desayuno, como Doflamingo solía consentir, y en cuanto la comida llego a su fin, Law adopto un serio semblante mientras veía fijamente a Doflamingo.

— ¿Qué sucede?—se extrañó el mayor al notar el gesto del jovencito.

—Ayer estuve recordando algo que dijiste…

— ¿Sobre qué?

—El hecho de que ayer no tuviéramos… Bueno, ya sabes a lo que me refiero, eso me resulto un tanto extraño. Luego recordé que una vez me dijiste que no solo me buscarías para acostarte conmigo, sino que podría contar contigo para otras cosas, cosas importantes.

—Sí, lo recuerdo.

— ¿Eso es verdad o solo estabas alardeando?

—No—y Doflamingo sintió una punzada en su pecho—. Lo dije en serio…

—Como te dije ayer, mi vida ha cambiado desde la última vez que nos vimos, ahora vivo solo, estoy tratando de reformar mi vida…

—Entonces no creo que haya sido buena idea volver a verme, Law.

El joven moreno tuvo que admitir que Doflamingo tenía razón en eso último, pero aún tenía más por decir.

—Lo sé. Aun así, aquí estoy… Y pienso que aun necesito verte.

— ¿Por qué? ¿Tienes problemas?

—Dijiste que podía confiar en ti… Aunque me duela admitirlo, siento que necesito alguien como tú en estos momentos de mi vida.

—Law…

— ¿Te retractaras de tus palabras?

—No… Está bien, Law—contesto Doflamingo en voz clara y seria—. Estoy contigo.

—Bien. Entonces tenemos que hablar de algo más, pero no quiero hacerlo aquí. Llévame a casa, por favor.

—Señor Crocodile, ya terminamos.

—Bien, larguémonos de aquí.

—Sí, señor.

Crocodile abordo su elegante vehículo junto con tres escoltas y se retiraron de un viejo almacén abandonado en el área portuaria de la ciudad, en donde habían dejado a un hombre gravemente herido, pues este último se había atrevido a tratar de engañar a Crocodile en uno de sus tantos sub-negocios.
Habían pasado meses desde la última vez en que se había encargado de alguien de esa forma… Ahora que lo notaba, desde que empezó a relacionarse con Rosinante, se había "ablandado" un poco, había dejado de involucrarse en sucesos violentos o en sesiones de intimidación contra personas que amenazaban sus negocios y reputación.
Pero ya era hora de volver a su naturaleza…
No podía negar que participar en ese tipo de "eventos" le fascinaba de cierta forma, era grandioso poder mostrar su poder y la intimidación que podía aplicar a los idiotas que se atrevían a manchar su "imperio".

El auto seguía en marcha, el puro que había estado fumando se terminó, así que Crocodile decidió bajar un poco la ventana para dejar escapar los restos de humo. Observaba tranquilamente el panorama que daba a la zona de playa y el otro carril de la carretera hasta que su vista capto algo que le dejo atónito…

Reconoció aquel lujoso automóvil de vibrante color rojo, lo conducía la misma persona de siempre: Doflamingo.
Pero el factor que le había tomado completamente por sorpresa, era el detalle que en el asiento del copiloto iba sentado un joven moreno de erizado cabello oscuro, era el mismo muchachito al cual Rosinante había acobijado bajo su tutela hasta hace semanas, era Law Trafalgar.

—Daz, cambia de carril, y sigue al auto rojo, es el auto del imbécil de Donquixote—ordeno Crocodile—. Todos estén atentos, no lo pierdan de vista.

—Sí, señor.

El auto de Crocodile siguió al de Doflamingo, hasta que ambos vehículos llegaron a un conjunto de edificios de lo que parecían ser apartamentos.
El discreto automóvil oscuro y elegante espero a que el llamativo auto rojo se estacionara, pasados un par de minutos buscaron un lugar apropiado para estacionarse, Crocodile le indico a uno de sus escoltas que bajara y tratara de seguirle la pista a Doflamingo y a aquel muchacho.

— ¿Qué mierda pretende ese idiota…?—se preguntó Crocodile, tratando de no perder la paciencia y tratando de asimilar la situación tan extraña, no podía esperar nada bueno de todo esto.

Doflamingo entro al departamento de Law, y aquel empleado de Crocodile no pudo continuar con su investigación, aun así se quedaría a la vanguardia para cuando Doflamingo Donquixote saliera de aquel sitio.

— ¿Entonces vives aquí tu solo…?

—Realmente no, un amigo se queda conmigo por ahora, pero presiento que no durará mucho aquí.

—Ya veo… Entonces, Law, ¿sobre qué querías hablar?

—Como te dije, mi vida ha cambiado… Ahora vivo aquí, me he emancipado, estoy tratando de mejorar mi historial para entrar a la universidad… Pero aún hay un par de pendientes que no me dejan vivir en paz del todo.

Doflamingo había tomado asiento en un sofá mientras que Law se mantuvo en pie, delante de él.

—Respecto a uno de esos pendientes, ya he hecho todo lo que estuvo a mi alcance. Pero hay otro asunto importante en donde no he podido hacer nada…—continuo Law—. No he podido lograr nada y parece que otros tampoco lo harán pronto—dijo con un leve gesto de frustración—. Es por eso que necesito a alguien como tú… Tienes el poder, los medios, el dinero y la suficiente influencia para investigar en donde y como se debe… Necesito saber quién fue el responsable de la muerte de mi padre.

—Law…

—Me dijiste que podrías ayudarme en esto, ¿lo recuerdas o no?

—Sí, lo recuerdo…—confirmo Doflamingo, entrelazando sus manos encima de sus rodillas—. Lo haré, Law, tratare de hacer lo más que pueda.

—Sé que no es un simple favor, estoy consciente de que no harás caridad, así que estoy dispuesto a hacer lo que sea que requieras, mientras esté disponible y no tenga deberes, puedes llamarme y…

—No, Law, olvida eso.

— ¿Qué?

—No hay necesidad de que sigamos con ese método…

— ¿Acaso piensas que voy a creer que me ayudarás sin pedir nada a cambio, solo así sin más?

—Lo sé, suena muy ridículo, pero así es, Law. Tómalo como una muestra del afecto que lograste despertar en mí, ¿sí? No pongas esa cara, mocoso… Lo digo en serio.

Law le miro receloso, mientras cruzaba los brazos.
Era demasiado bueno para ser cierto.

— ¿Quieres contarme algo más?

—Tengo que darte algo…—y Law fue hacia su escritorio, abrió un cajón y de ahí saco lo que parecía ser un álbum de fotografías y una pequeña tarjeta. Regreso junto a Doflamingo para darle la tarjeta junto con una fotografía que saco del álbum.

El hombre de cabello rubio tomo aquellos trozos de papel…
Primero miro la foto que exhibía la imagen de un hombre que parecía ser una versión madura de Law, recordaba ese rostro a la perfección, aquel médico que no pudo salvar la vida de su querido amigo, Vergo.
Luego leyó la pequeña tarjeta de presentación del doctor Trafalgar, en donde se especificaba la dirección de su consultorio y sus números de teléfono; tenía una de esas mismas tarjetas guardada en casa.

—Él es mi padre… Edward Trafalgar—dijo Law con voz seria y algo pausada—. Era médico… Fue en su consultorio en donde lo asesinaron. Según la policía, el sistema de cámaras y alarma de emergencia no estaban funcionando cuando eso sucedió… Fue algo planeado, al parecer—y Law hizo una pausa de casi medio minuto—. Mi padre siempre fue alguien amable, tranquilo, decente y honesto… Es por eso que no comprendo cómo pudo terminar de esa forma, ¿Quién pudo ser capaz de molestarse con él hasta llegar a ese punto…?

—Hay personas muy complicadas y peligrosas en este mundo…—resoplo Doflamingo fijando su vista en la fotografía del padre de Law—. La locura y la maldad son impredecibles.

—No me importa qué clase de enfermo se atrevió a matarle, solo sé que quiero encontrarlo y hacerle pagar por todo lo que hizo…No quiero seguir esperando a lo que tenga que hacer o decir la policía, sé que no han avanzado gran cosa en su "investigación".

—Entiendo… Muy bien, Law, me tengo que ir—y Doflamingo se puso de pie, para dirigirse a la salida—. No dudes en llamarme, a la hora que sea, en donde sea que estés, si necesitas ayuda o lo que sea. Hasta luego, niño…

Doflamingo salió del apartamento de Law, sintiendo una gran presión en su pecho, en su mano izquierda llevaba lo que el muchacho le había dado como referencia para empezar a investigar por su parte.
Subió a su lujoso vehículo y se alejó a toda velocidad de aquel inmueble.

— ¿Viste algo relevante?—pregunto Crocodile al escolta que se había encargado de seguir cautelosamente a Doflamingo y al joven Law.

—Donquixote entro rápidamente al departamento, junto con el muchacho. Por lo que alcance a escuchar, solo charlaron. Luego Donquixote salió solo, a toda prisa, llevaba consigo lo que parecía ser una fotografía.

—Bien… Daz, dirígete a la residencia de Donquixote.

—Sí, señor.

Dentro de unos veinte minutos más, Crocodile estaba arribado a la casa de su antigua pareja…
Conocía tan bien aquella vivienda, muchos recuerdos llegaron a él, pero reprimió todo al momento de llegar frente a la puerta de entrada que daba a la calle. Un guardia de seguridad le recibió.

—Señor Crocodile…

—Informa a tu jefe, dile que he venido a verlo—ordeno Crocodile con voz grave e imponente.

En un par de minutos, Doflamingo recibió aquella noticia que le dejo estupefacto, no podía creer que después de lo que había pasado, después de meses sin contacto, Crocodile estuviera en su hogar, buscándole y demandando hablar con él.
Y finalmente, el hombre de cabello oscuro se encontró con aquel rubio.

—Pensé que nunca te volvería a ver…

— ¿Qué rayos hacías con ese muchacho?—reclamo Crocodile mirando fríamente a Doflamingo.

— ¿Qué…?

—No te molestes en fingir o negarlo, ¿Qué estabas haciendo con ese muchacho Law?

—Croco…

— ¡HABLA! ¡¿Qué clase de asuntos tienes que tratar con un chiquillo como él!? ¿Acaso llegaste a un nuevo nivel de libertinaje? Supongo que te has metido con tantas personas y en tantas situaciones, que ya nada podía satisfacerte y tuviste que involucrarte con un muchacho.

—No, espera, no es lo que piensas, vamos, déjame explicarte…

— ¿Crees que soy idiota? Has caído tan bajo...

— ¿Y cómo es que tú lo conoces?—cuestiono Doflamingo.

—Tuve que ayudar a buscarlo en un par de ocasiones, cuando se llegó a extraviar y hubo reportes de búsqueda—respondió el hombre de cabello oscuro, sin titubear—. Ahora me doy una idea de en donde y con quien se encontraba en esas situaciones…

— ¿¡Por qué estas empeñado en pensar eso!?

—Porque se la clase de persona que eres.

— ¡Conocí a su padre, es todo…! ¡Tú sabes lo que le ocurrió! ¡¿No es así!? ¡Salió en todas las malditas noticias de la ciudad! Mira esto…—y tomo la tarjeta del consultorio médico Trafalgar y la colocó justo delante de los ojos de Crocodile—. Solo estoy tratando de ayudarle.

— ¿Ayudarle con qué?—inquirió Crocodile sin dejar de mirar hostilmente a Doflamingo.

—Con algo de dinero, con lo que necesitará para estar bien y…

—Desde que ocurrió ese incidente, el muchacho estuvo bajo la tutela de alguien, ¿Por qué tendrías que ayudarle con algo así?

—Lo sé, lo sé, pero en cierto momento ocurrió un imprevisto, tuve que ayudar en ciertas emergencias. Y también… Le dije al muchacho que trataría de encontrar a los responsables del asesinato de su padre.

— ¿¡Que!? ¿Y en verdad harás algo al respecto?

—Lo estoy haciendo...

—Pues entérate de que yo también estaré en ello—manifestó Crocodile seriamente y agrego con un gran toque de amenaza en su grave voz—. Y te advierto, estaré detrás de Law y de ti, porque a pesar de que hayas expuesto tus "motivos", no confió ni confiaré en ti...—y se dio vuelta para salir de aquella casa—. Si descubro que tocaste a ese chico, te juro que esta vez si te mataré—y finalmente cerró la puerta tras de sí, casi azotándola.

Doflamingo se quedó en el mismo lugar, en silencio, con la vista fija en la puerta por donde Crocodile se había ido.
Tenía que hacer algo pronto… Tenía que encontrar una solución…

Mientras tanto, Crocodile, una vez abordando su vehículo, empezó a repasar todas las palabras que Doflamingo había dicho…
Tenía que hablar con ese muchacho Law, tendría que investigar profundamente el verdadero contexto de como Doflamingo llego a relacionarse con aquel jovencito, y lo más difícil de todo, sería tener que informarle de esto a Rosinante.
No creía en nada de lo que Doflamingo le había contado, no tenía sentido que conociera a la familia Trafalgar y estuviera ayudando a Law, pues Rosinante no había sabido de la existencia de su hermano mayor hasta hace poco…

Decidió regresar al edificio en donde vivía Law Trafalgar, tenía que hablar urgentemente con ese muchacho. Uno de sus escoltas le indico el número de apartamento y dentro de unos minutos, Crocodile estaba llamando a la puerta marcada con el número 6.

La puerta se abrió al cabo de unos segundos…

— ¿Qué hace usted aquí?—pregunto Law con rudeza.

—Necesito hablar contigo.

— ¿Hablar? ¿Qué asuntos tendría que tratar conmigo? Usted no me conoce.

—Doflamingo, ¿Qué hacías con un tipo como él?

— ¿Qué…?—musito Law reflejando un claro asombro en su grisácea mirada— ¿Cómo…? ¡¿Esta espiándome!? ¿¡Acaso Rosinante se lo pidió!?

—Rosinante no tiene nada que ver en esto. Pude verte hoy, por cuenta propia, te mire junto a Doflamingo. ¿Qué hacías con él?

—No tengo porque darle explicaciones. Usted no tiene derecho a meterse en mi vida, ni siquiera Rosinante… ¡Así que retírese de aquí a menos que quiera enfrentar a la policía!

—Adelante, llámalos. He venido a advertirte que, sea lo que sea que hayas hecho o pienses hacer con Doflamingo, será mejor que lo detengas ahora mismo, antes de que sea tarde… No obtendrás nada bueno de él.

— ¿Y a usted que tanto le puede interesar lo que me llegue a ocurrir? Por si no lo sabe, ya me he emancipado, ahora vivo por mi cuenta, ya no tengo porque obedecer a nadie…

—Si alguna vez apreciaste a Rosinante, e incluso si consideras lo que pensarían tus padres si llegasen a saber lo que haces ahora, acabaras con tus tratos con Doflamingo.

—No pienso seguirle escuchando… Lárguese de aquí—y Law cerró la puerta con fuerza, importándole poco si había llegado a golpear con esta a Crocodile.

¡¿Cómo ese tipo lo había sorprendido de tal forma!? ¿¡Por qué había tenido el atrevimiento de ir a sermonearle!? Esperaba que no se lo dijera a Rosinante…
No sabría que excusas daría…
Qué situación podría inventar para justificar aquella conexión...
Tenía que llamar a Doflamingo, tenía que verlo rápido e informarle de lo que había ocurrido.

Por otra parte, Crocodile tenía que reunir alguna prueba, tendría que buscar algún buen argumento para poder explicarle a Rosinante la situación y hacerle saber lo delicado y peligroso que podría ser el hecho de que Law estuviera contactándose con Doflamingo.
Tendría que apurarse en usar todas sus influencias para ayudar a resolver el caso de la muerte del doctor Trafalgar, si acaso Doflamingo "decía la verdad" sobre sus intenciones de ayudar a Law, sería mejor que él se encargara de aclarar aquel crimen y así Doflamingo se alejara rápido de la vida de aquel jovencito.

— ¿Te sientes bien, Crocodile?—pregunto Rosinante Donquixote al notar que su compañero de cama tenía una expresión más seria de lo normal.

—Sí, estoy bien. Solo estoy un poco cansado, he tenido mucho que hacer últimamente—respondió el hombre, exhalando una hilera de humo—. No te preocupes…

Ambos estaban cubiertos por las sabanas de la gran cama de Crocodile, había pasado ya un rato desde que terminaron una breve sesión de intimidad.

— ¿Quieres que te traiga algo de agua?

—Gracias, pero estoy bien. Rosinante…

— ¿Si?

—Perdona por tocar este tema de repente, pero… ¿Has sabido algo de ese niño del que cuidabas, de Law?

—Bueno… Lo veo en la escuela, sé que no está en problemas por ahora… El prometió informarme de su situación de vez en cuando.

—Ya veo. Bien, me alegro, pareces tranquilo al respecto, al fin.

—Sí…

Lejos de ahí, en un apartamento, Law se encontraba cenando junto a Shachi mientras veían un programa de televisión.
Los días habían sido una agonía para Law desde que aquel tipo del garfio le confronto, temía porque llegará el trágico momento en que toda la naturaleza oculta de su relación con Doflamingo se descubriera y Rosinante pudiese llegar a enterarse.

—Law, tu celular está sonando…—indico Shachi sin apartar su vista del televisor.

El joven moreno estaba tan absorto en sus pensamientos que no había notado el timbre de llamada entrante. Reviso la pantalla, era una llamada de Doflamingo…
Se puso de pie y decidió ir a la azotea para recibir el llamado.

— ¿Qué ocurre?

—Law… He encontrado al responsable.

— ¿Qué?—soltó el muchacho sintiendo que su pulso se alteró de golpe, sintió un nudo en la garganta—. ¿Es en serio…?

—Lo tengo asegurado. En cuanto puedas venir, nos encarga…

— ¿En dónde está? Iré ahora mismo—dijo Law completamente convencido y con un leve temblor en su voz y en su cuerpo—. Dímelo, rápido. Iré enseguida…

—No te precipites, cálmate, por favor. Iré por ti…

—No. Yo iré hacia donde tú o ese imbécil se encuentren. Anda, dime donde te encuentras…—demando el joven empezando a denotar una gran ansiedad y enojo en su voz.

Dentro de unos minutos, Law regresaba a su departamento, se cambió de ropa y se alisto para salir, llevando una mochila consigo en donde coloco los siguientes objetos: Uno de los retratos que tenía de su familia, un paquete de guantes de látex, un conjunto de ropa y su teléfono celular.

— ¿Law? ¿A dónde vas?—pregunto el pelirrojo completamente extrañado por la rara actitud que su amigo había adoptado de repente.

—Lo siento, Shachi, tengo un compromiso urgente. Tal vez no vuelva para dormir, pero no te preocupes… Por favor, cuida de todo por aquí—y Law salió a toda prisa de su hogar.

Un vehículo solicitado por medio de una aplicación móvil llevo a Law hasta una de las zonas periféricas de la ciudad. Law decidió bajar en una estación de combustible, después caminaría un poco y llegaría a un punto en donde un auto enviado por Doflamingo le llevará hasta una zona en donde había un conjunto de edificios abandonados casi en ruinas.
Apenas se podía ver bien por ahí, sino fuera porque los hombres de Doflamingo llevaban consigo una especie de linternas.

—Law…—Doflamingo le recibió sin portar su habitual sonrisa.

— ¿En dónde…? ¡¿En dónde está ese maldito!?—Law apenas podía articular bien sus palabras, estaba demasiado ansioso.

—Sígueme…

Ambos caminaron hacia el interior de un edificio deshabitado y dañado, hasta llegar a un apartado iluminado por unas luces individuales que cargaban un reducido grupo de escoltas de Doflamingo, que también vigilaban a un hombre amordazado y atado a una silla.
Aquel desconocido sujeto estaba gravemente herido, tenía fuertes golpes en el rostro e hilos de sangre brotaban de diversos orificios.
Law noto la presencia de aquel hombre, tenía que tratarse del responsable, el motivo del porque estuviera ahí mismo, lleno de furia…
El muchacho se acercó lentamente hacia dicha persona, mirándolo con una intensa y extraña mezcla de odio, frustración, tristeza y desesperación.
Las manos de Law (que ya estaban envueltas con guantes de látex) se volvieron puños que se cerraban con fuerza, acumulando su frustración.

Aquel sujeto apenas podía enfocar bien su vista en el jovencito de ojos grises que le dedicaba una hostil expresión. Pronto Law sacó de su mochila la fotografía familiar que había llevado consigo.

— ¿Reconoces a este hombre…? ¿Lo ves? Debes de acordarte de él…—interrogo Law mientras sostenía temblorosamente la fotografía a la altura de los ojos del sujeto que tenía enfrente —. ¡¿LO RECUERDAS…!?

Aquel hombre solo asintió débilmente con un gesto de su cabeza.
El temblor que recorría el cuerpo de Law se intensifico.

— ¿Recuerdas cuando acabaste con su vida...? ¿Sí…? Aquel día en que decidiste ir a matarlo… Apuesto a que sentiste que nunca tendrías que rendir cuentas por hacer algo así. ¿Cierto…? ¿¡No es así…!?—Y los puños de Law finalmente dejaron escapar su enojo, golpeando fuertemente al tipo frente a él— ¿¡POR QUÉ LO HICISTE…!? ¡¿POR QUÉ…!?—el muchacho arranco la mordaza para que el culpable pudiera responder a sus reclamos, pero fue inútil, ese hombre no respondió a ninguna de sus palabras.

Ante la falta de respuestas y razones, Law dejó escapar una gran ráfaga de golpes y bofetadas, acompañada de exclamaciones y gritos ahogados impregnados de frustración y angustia, en donde los ojos de Law dejaron escapar amargas lágrimas.

—Law…—musito Doflamingo al ver que Law se había detenido.

— ¡Cállate!—replico Law, dando otro fuerte golpe—. Aún no he acabado con este imbécil…

—Toma esto—y Doflamingo le brindo una pequeña arma.

Law se quedó paralizado al ver dicho objeto.
Tardo unos segundos en decidir en tomar la pistola; el muchacho no podía dejar de temblar. Su pecho subía y bajaba debido a su alterada respiración.
¿Se atrevería a llegar tan lejos…? Ese hombre había asesinado a su padre…
Había acabado con el último miembro de su familia…
Apenas pudo blandir el arma.
Doflamingo se acercó y dijo con voz calmada:

—No tienes que hacerlo. Puedes dejarlo aquí… Dejarlo a esperar su fin.

—No…

—Entonces, ¿quieres que me encargue…?

Law se mantuvo en un doloroso silencio, no sabía que elegir…
Finalmente, Doflamingo apunto otra pistola hacia la cabeza del sujeto y un fuerte disparo terminó con el silencio del lugar y con la vida de aquel hombre.

Law cayó sobre sus rodillas, cerrando fuertemente sus ojos sin poder evitar seguir derramando un par de lágrimas, sollozando débilmente.
Doflamingo trato de incorporarlo, poco a poco, hasta que el muchacho retomara la calma.

—Law… Vamos, ya termino.

El muchacho echo una última mirada al cuerpo inerte del asesino de su padre, y se resignó a seguir su camino, caminando lentamente, apoyado de Doflamingo.
Subieron a un vehículo diferente al que Doflamingo manejaba usualmente y el hombre rubio empezó a conducir, sin saber muy bien a donde dirigirse; no estaba seguro si era el momento apropiado de llevar a Law de regreso a su apartamento, tampoco podría llevarlo a su propia casa pues temía que Crocodile llegase a encontrarlo en dicha situación.

— ¿Quieres que te lleve a tu casa?—pregunto Doflamingo después de un rato, sin apartar su vista del camino que tenía frente a él.

—No...

— ¿Entonces…?

—No quiero regresar a mi departamento—tercio Law aun con voz afectada y la mirada perdida.

—No podemos ir a mi casa tampoco.

Doflamingo siguió conduciendo sin rumbo fijo, pensó en buscar un hotel, rentar una habitación y dejar a Law ahí, asegurándose de que tuviera todo lo necesario.

—No—objeto Law—. Necesito ir a otro lugar…

—Bien, solo indícame a donde ir.

Y el automóvil de Doflamingo Donquixote termino estacionándose frente a una gran y bonita residencia de color blanco y de estilo victoriano.

— ¿Estarás bien aquí?—pregunto el rubio al joven moreno, echándole un vistazo a la casa y preguntándose porque Law había decidido ir ahí.

—Sí… Hasta luego…—y sin decir más, Law bajo del vehículo, cargando su mochila en su hombro izquierdo y caminando hacia la entrada principal de aquella vivienda con paso lento.

Doflamingo se quedó un par de minutos más estacionado en el mismo lugar, hasta que observo como se encendieron las luces del pórtico y de una habitación del segundo piso.
Lo que había hecho esta noche era algo que había marcado un nuevo límite en su interior…
Había cometido un acto que ahora competía entre las peores y más retorcidas acciones a lo largo de su vida. Tuvo que hacerlo…
Law por fin dejaría de atormentarse en buscar y desear venganza.
Nunca se atrevería a decirle la verdad… Quizá, en otra vida, tal vez en su lecho de muerte, contaría todo detrás de aquel trágico incidente y pediría el perdón de Law.
Pero ahora, incluso con él, con ese muchacho que había llegado a cautivarlo sinceramente en más de una forma, no podría dejar atrás su propio bienestar y sus intereses a futuro… Tuvo que hacerlo… Y no había marcha atrás.

Law había llegado a su antigua habitación.
El muchacho se despojaba de la ropa que llevaba puesta, para dejarla dentro de una bolsa de plástico que desecharía después.
Se vistió con el otro conjunto de ropa que llevaba en su mochila, se recostó sobre su vieja cama, sus ojos se cerraron con fuerza y volvieron a inundarse en lágrimas.

Estar en esa casa, en su antiguo hogar, hizo que el dolor se intensificara, pero necesitaba, quería, estar ahí… Cuanto extraño este lugar.
Aun no reunía la fuerza para ir a la habitación de su padre, aunque moría de ganas por ir ahí y plantarse ahí por un largo rato, quizás horas…

Al pasar una hora y media, cuando sintió que su mente y cuerpo se calmaron un poco, Law salió de su habitación para ir al baño.
Para cuando ya lavaba sus manos, miró su desolada imagen en el espejo.
Su rostro reflejaba su miseria tan bien…
Esperaba no volver a sufrir algo tan fatídico en su vida; cuando perdió a su madre y a su hermanita, tuvo el mismo pensamiento, había rogado porque la vida de su padre no corriera ningún peligro nunca jamás, quería que al menos él estuviera a salvo por siempre, su mayor terror era perderlo…
Pero ese temor era atenuado, casi exterminado, al solo escuchar y ver a su padre asegurándole que todo estaría bien.

Ahora nada volvería a estar bien…
Solo podía desear una cosa en estos momentos...
Fue por su teléfono celular y marcó a la única persona que podría reconfortarle en esta situación.

—Rosinante…

— ¿Law…? ¿Estás bien?

—Ven a la vieja casa, estoy aquí. Te necesito.

— ¿Qué…?

Y Law termino la llamada, dejando a Rosinante completamente confundido y sorprendido por la petición y por el lugar en donde el muchacho se encontraba a estas horas.

Al cabo de unos treinta minutos, Rosinante estaba llamando a la puerta de la residencia Trafalgar, y un afligido Law le recibió.
Rosinante entró rápido a la casa, cerrando la puerta tras sí, y pudo notar que los ojos del chico estaban enrojecidos y un poco inflamados; era evidente que había estado llorando.

—Law…—musito Rosinante a punto de preguntar sobre la inesperada situación pero no pudo continuar ya que Law se aferró a él, abrazándole con efusividad.

—Sé que prometí no volver a molestarte…—dijo Law con voz ronca y afectada, casi al punto del quiebre—. Pero… Quédate conmigo, por favor… Necesito que me acompañes esta noche…

—Law, siempre que me necesites, estaré para ti…—y Rosinante le devolvió el abrazo, rodeando el trémulo cuerpo de Law con sus grandes brazos—. No te preocupes, estaré aquí.


De nuevo, muchas gracias por leer, espero que me sigan acompañando en los próximos episodios.
Hasta la próxima, cuídense mucho.

Atte. Levita Hatake