Hola Espero estén lo mejor posible.

Aquí un nuevo capítulo, espero les agrade (aunque este algo estresante, lo siento :c )

¿Ya vieron One Piece con doblaje latino? Me sentí muy agradecida de que volvieran a ponerle atención a OP en ese aspecto, pues espero con toda mi alma que Crocodile tenga una voz decente en esta nueva versión.

Quería hacerles una invitación al evento de Tumblr llamado "Cora's Halloween", si tienen blog en Tumblr, busquen el blog de "corazon-week", ahí organizamos eventos un par de veces al año siempre con Cora-san como foco principal Espero les llame la atención participar o checar el contenido.

Muchas gracias por pasarse a leer, por sus favoritos y comentarios


Rosinante abrazaba con fuerza a Law, el muchacho temblaba de arriba abajo.
El llamado había sido tan repentino, tanto que Rosinante había sentido un terrible miedo durante todo el trayecto hacía la residencia Trafalgar; y al encontrarse con Law, con el semblante tan afligido, su temor aumento en gran medida.

—Law…

—No hables, por favor… Ahora no…—rogo Law con ronca quebrada.

Después de unos minutos, Law por fin pudo separarse de Rosinante. Luego, limitándose a hacer gestos con su cabeza y mirada, el muchacho indico a Rosinante que se dirigieran a la segunda planta de la casa, llegando así a la antigua habitación de Law.

—Law… ¿Ya te sientes listo para hablar?—pregunto el hombre de ojos ámbar viendo como el jovencito tomaba asiento sobre la cama.

Law fijo su grisácea mirada en el preocupado rostro de Rosinante, negó con un débil gesto hecho con la cabeza y se recostó.

—De acuerdo, no necesitas explicarme nada si no te sientes bien, Law…
Solo dime, ¿pudiste cenar algo?

—No tengo hambre. Rosinante…

—Quiero dormir aquí.

—Entiendo… Entonces, me quedaré aquí también—declaro el rubio mientras movía las sabanas de la cama que ya tenían algo de pelusa y polvo por el desuso, sacudió un poco y cubrió a Law con estas—. Descansa. Iré por algo de agua, ahora vuelvo...

—Rosinante…

— ¿Sí?

—Gracias—dijo Law con voz desprovista de emoción, era evidente que le quedaban pocas ganas de seguir hablando y de seguir despierto.

Rosinante esbozo una débil y fugaz sonrisa melancólica.

—No lo agradezcas, Law. Ahora descansa…—y el rubio salió de la habitación, dejando la puerta entreabierta. Bajo las escaleras, dirigiéndose hacia la cocina para beber un poco de agua y rellenar otro vaso para llevarlo a la habitación de Law.

"A pesar de que ha querido mostrarse fuerte e independiente ante todo, no debe ser fácil para él… Aún falta algo más de tiempo…" pensó Rosinante sintiendo una gélida sensación de pesar en su pecho.
Realmente le dolía ver a Law de nuevo en ese estado, invadido por la pena y el dolor de extrañar a su familia… Suponía que eso debía ser la razón por la cual el muchacho había decidido ir a su viejo hogar.

Regreso a la habitación de Law, en donde este último ya se había quedado dormido. Rosinante dejo el vaso de agua en una de las cómodas al costado de la cama y con mucho cuidado, se recostó al costado derecho del joven moreno.

Durante la madrugada, Law despertó, percatándose de que el gran hombre de espeso cabello rubio estaba dormido junto a él.
Por un momento se sintió aturdido, por poco se le había olvidado que había ido a su vieja casa, que se había quedado dormido en su antigua habitación y que Rosinante fue en su consuelo. Se dispuso a salir de la cama, teniendo extremo cuidado de no despertar al rubio de gran complexión…

Se dirigió hacia la puerta de lo que era la habitación de su padre, pero esta vez no pudo entrar, no se atrevía…
Recargo su espalda contra la estructura y se mantuvo ahí por unos minutos, dejando fluir un amargo y silencioso llanto, que lo acompaño hasta que bajo las escaleras y llegó a la sala de estar, en donde le recibieron varias fotos y premios familiares.

Law tomo una de esas tantas fotos, observo los rostros felices de su madre, de su padre y de su hermanita; cuanto los extrañaba, nunca se imaginó que volvería a sufrir algo tan horrible como lo es perder a un ser tan cercano y amado…
Las lágrimas cayeron sobre el vidrio que protegía la fotografía.
El pobre muchacho sintió un horrible dolor en el pecho, mientras seguía sollozando, tratando de hacer el mínimo ruido posible.

Al cabo de unos minutos, recobro un poco de calma, devolvió el retrato de su familia a la repisa en donde estaba y se dispuso a regresar a su habitación, esperando poder seguir durmiendo, ahora con un poco más de tranquilidad al comprobar que Rosinante se había quedado a dormir junto a él.

Mientras Law subía las escaleras, se cuestionó si sería capaz de revelarle la verdad a Rosinante… ¿Se atrevería a decirle lo que había hecho durante la noche anterior? ¿Podría confesar que gracias al contacto con cierta persona peligrosa (y con la que tal vez nunca debió relacionarse) pudo encontrar al asesino de su padre y hacerle pagar? Ahora sus manos estaban manchadas y asimilar ese hecho no era tan fácil como lo había imaginado…

Se recostó de nuevo sobre su cama, teniendo cuidando de no despertar a Rosinante y a pesar de que su cuerpo se había relajado un poco, su mente dejaría atrás el caos, al menos no durante los siguientes cuarenta minutos.

A la mañana siguiente, Rosinante fue el primero en despertar…
El rubio contemplo a Law, que dormía profundamente aun.

—Debió ser una noche larga…—murmuro Rosinante mientras miraba con algo de pena al joven moreno. Salió de la cama, reviso su teléfono, se puso sus zapatos y decidió ir a comprar algo para desayunar.

Mientras tanto, lejos de la residencia Trafalgar, Doflamingo Donquixote se encontraba bebiendo la primera copa de vino de la mañana.
Un torrente de pensamientos le había invadido durante toda la noche y madrugada…
Había estado pensando en Law y en cómo se encontraría ahora mismo; suponía que no había sido fácil para el muchacho, a pesar de que Law pretendiera ser alguien rudo y frío la mayoría del tiempo, en el fondo sabía que en esta ocasión se había quebrado y había revelado su esencia…
A esa edad, Doflamingo ya había cometido un sinfín de actos similares y no había titubeado ni se había dejado alterar de la misma forma natural en la que Law había reaccionado; era comprensible.

—No hay tantos sujetos como yo…—musito Doflamingo contemplando la copa que ya almacenaba solo un par de sorbos más de vino tinto.

¿Volvería a ver a ese jovencito? Ahora lo dudaba…

—Law…

—Rosinante…

—Traje algo para desayunar—anunció el hombre de cabello rubio quien traía una pequeña bandeja con un plato de fruta, cereal y una botella de leche.

—Gracias—y Law se incorporó para aceptar la bandeja, ahora se percataba del gran vacío que sentía en su estómago, podía decir que su abdomen le dolía un poco debido a la gran tensión que había experimentado el día de ayer. Empezó a comer con precaución, mientras fijaba su triste mirada en la comida.

—Law… ¿ya te sientes mejor…?—musito Rosinante al ver que el muchacho ya estaba por terminar—. Quisiera saber porque…

—Sí… Ya estoy bien—interrumpió Law—. Solo… Tuve un arrebato de nostalgia… Quería volver aquí, al menos por un rato—continuo el joven—. Te agradezco por venir… Así de repente… Lamento haberte molestado.

—Ya te lo dije, Law, no me molestas. Siempre estaré para ti en esta clase de momentos… ¿Sabes? Entiendo ese sentimiento… Muchas veces quise hacer lo mismo…—dijo Rosinante con voz melancólica y algo ronca, se podía percibir su tristeza fácilmente—. Ir a la vieja casa en donde viví con mis padres, sentir que todo estaba bien y que todo era como antes, aunque sea por un instante… Pero no me lo permitieron, era demasiado pequeño para moverme por mi cuenta.

Law miro con desdicha el pálido rostro de su querido Rosinante…
Por poco se había olvidado que ese hombre también había perdido a su familia.

— ¿Ya no podrías hacerlo…?—pregunto Law con voz seca mientras dejaba la bandeja de desayuno sobre una de las cómodas al costado de su cama.

—No lo creo… Es muy probable que esa casa ahora este habitada por alguien más… En Nueva York las propiedades se ocupan muy rápido—respondió el rubio mientras tensaba sus labios—. Pero bueno… Supongo que no importa en realidad… Tal vez lo más importante sea visitar sus sepulturas… Pero no sé cuándo podré hacerlo.

— ¿Qué acaso no podrías ir durante las próximas vacaciones de verano?

—No lo creo… No quisiera salir de la ciudad.

— ¿Por qué?

—No quiero dejarte solo, aunque sea por un par de días, si algo llegara a ocurrir y no estuviera cerca para ayudarte...

—Rosinante… No pienses así. Por favor, no te límites con esa clase de cosas… Deberías ir a visitar a tu familia en cuanto puedas… Incluso… Me gustaría poder acompañarte.

—Law…

—Algún día podremos ir juntos—dijo Law. El moreno salió de la cama y se dispuso a ponerse los zapatos, ya era hora de salir de ahí y volver a la realidad.

—Eso sería algo lindo…—resoplo Rosinante, pensando en esa posibilidad que hizo que su corazón se conmoviera demasiado, casi sintiendo que sus ojos se empañarían de lágrimas.

Rosinante llevo a Law de vuelta a su nuevo departamento, dejándolo en el estacionamiento y despidiéndose en silencio, solamente con una sonrisa melancólica de parte de ambos.

—Law… Me tenías preocupado, viejo. ¿Estás bien?—pregunto Shachi al ver llegar al mencionado.

—Estoy bien… ¿Y tú? ¿Tuviste algún problema?

—No, todo bien. Entonces… ¿Estuviste en tu antigua casa?

—Sí… Necesitaba ir ahí—Law arrojo la mochila que cargaba hacia el sofá de la sala de estar.

—Entiendo… A veces quisiera hacer eso…—resoplo Shachi con algo de pesar.

— ¿Volver a casa de Penguin y su familia?

—Sí… Pero ya no tengo derecho a hacer algo como eso, Penguin me echaría de inmediato… Y tendría toda la razón.

—No lo creo…—opino Law con voz algo apagada pero aun así se percibía convicción en sus palabras. El muchacho tomo asiento en el sofá—. Sería difícil y muy incómodo, pero al final, creo que Penguin te aceptaría de vuelta. A él le importas demasiado.

Law volteó a ver a su amigo y se percató que el pelirrojo estaba tratando de reprimir una reacción de tristeza intensa.

—Shachi…

—Fui un imbécil… ¿No es así?—soltó Shachi tratando de esbozar una sonrisa que estaba impregnada de culpa y vergüenza.

—Vamos, Shachi. No te culpes así—dijo Law tratando de mantener la calma por los dos—. Quizá te resulte imposible en estos momentos, pero deberías tratar de hablar con Penguin… Sé que el también quisiera hacerlo.

— ¿En verdad lo crees?—y Shachi se posiciono junto a su amigo.

—Si lo necesitas, puedo ayudar a que Penguin lo sepa… Así podría ser un poco más fácil—se ofreció el joven de cabello oscuro—. Piénsalo.

—Gracias, Law.

—No hay de que, tómalo como una forma de retribuirte por todo lo que me has ayudado con la casa últimamente… Y después de todo, extraño poder reunirnos los tres, juntos y sin ningún problema de por medio.

—Je, también extraño eso... Tendríamos mucho que contar…

—Ahora que mencionas eso, Shachi… Quiero hablarte de algo importante…—empezó a decir Law con una actitud un poco más desanimada—. Se relaciona al hecho de porque quise irme de pronto en aquel evento.

Shachi volteo a verlo, algo confundido.

— ¿Qué ocurrió?

—Me sentí incomodo al ver a alguien…—contesto Law con voz algo pausada—. Como si tú vieras de repente a Penguin en un lugar, sin previo aviso, y junto a alguien más… No quería que esa persona me viera ahí y no quería seguir viéndolo con otro…

—Law… Entonces, ¿estabas saliendo con alguien?

—Era más complicado que eso… Pero técnicamente, sí. Tenía algo especial con alguien, pero desde que ocurrió lo de mi padre, todo tuvo que terminar… Bueno, siendo objetivo, eso nunca debió iniciar, al menos no hasta dentro de unos años más…

—Perdona, Law, no logro comprender del todo…

—Shachi, ¿no viste a nadie conocido en esa boda? ¿En verdad no lo notaste?

— ¿Conocido…?—balbuceo el pelirrojo meditando la cuestión—. Sí, pero… Espera… Law, ¿¡hablas en serio!? ¿De verdad te refieres a él? ¿Al profesor Donquixote?

Law le confirmo todo con una mirada amarga y un gesto leve con la cabeza.

—Vaya… Perdona, me toma por sorpresa…—murmuro Shachi aun sorprendido por la noticia.

—Por favor, trata de no actuar diferente en su presencia, no lo digas jamás. Después de todo, eso termino desde hace meses.

—Claro que no lo diré, Law.

—Gracias…

Semanas pasaron y el mes de Mayo llegó a su segunda semana, faltaba menos de un mes para que el curso escolar llegara a su fin.

—Por favor, repasen muy bien los últimos temas para el examen final—decía el joven profesor Rosinante Donquixote a su clase, que ya estaba preparándose para salir del aula—. Les deseo mucho éxito en los exámenes del resto de sus asignaturas, hasta luego…

Para cuando Law se dirigió a la puerta, cruzo su mirada con la de Rosinante… Aquel instante les hizo estremecer, tuvieron que reprimir aquella emoción lo mejor posible.
Law continúo su camino, seguido de Penguin.

—Oye, Law, ¿entonces lo de la sesión de estudio en la tarde sigue en pie?

—Sí, solo tendré que ir por unas cosas a mi departamento…

Ambos iban hacia la cafetería. Para cuando tenían listo su almuerzo y tomaron asiento, Law se decidió a soltar una interrogante que muy probablemente dejaría a Penguin sorprendido, y tal vez, algo irritado:

—Penguin… Quería decirte algo importante.

— ¿Qué sucede? ¿Estás bien?

—Es sobre Shachi…

—Oh, eso…—Penguin no pudo evitar adoptar un semblante más serio—. ¿Qué pasa?

—Hace poco hable con Shachi. Estábamos charlando, ambos estábamos teniendo un momento difícil… Y finalmente él me contó que realmente extraña poder hablar contigo—confeso Law con voz clara y grave—. Shachi se siente tan culpable que no se atreve a acercarse a ti… Le ofrecí mi ayuda, es por eso que te lo estoy contando.

—Law…

— ¿Considerarías la oportunidad de que ustedes pudieran hablar de nuevo?

—No sé… Es decir… Rayos, Law. No puedo mentirte, la verdad es que también he querido volver a ver a Shachi, no lo negaré…—admitió el chico de la gorra de pingüino, bajando su cabeza en gesto deprimente—. Pero no sé qué pasaría… Eso es lo que me aterra. La última vez en que nos vimos de manera cercana, pasó una estupidez… Y no quisiera que volviera a ocurrir algo como eso, podría arruinar su relación.

—Entiendo… Pero, créeme Penguin, por la manera en que Shachi se expresó, es algo que realmente tiene que suceder—declaro Law para después tomar su botella con té helado y darle un sorbo—. ¿Sabes? Podríamos cambiar el lugar de la sesión de estudio; hagámoslo en mi apartamento y en cuanto terminemos, podrías hablar con Shachi… Yo tendré que salir por un rato, así que no tendrán que preocuparse por mí.

—Law… No sé si sea capaz…

—Piénsalo, por favor.

Penguin fijo su vista en la bandeja de comida. ¿Sería capaz de volver a hablar, frente a frente, con Shachi?
La jornada escolar llegó a su fin, y Law y Shachi se dirigían juntos hacia su hogar.

—Shachi… Hablé con Penguin—dijo Law al llegar a casa.

— ¿¡Qué!? ¡¿Ya lo hiciste!?

—Le comenté si podía venir a estudiar esta tarde… Y en cuanto terminemos nuestros pendientes, ustedes tendrán la opción de hablar entre o dejar pasar la ocasión, sea como sea… Yo tendré que salir por un rato.

—Law… Oh cielos… No sé si podré hacerlo.

—Tienes algo de tiempo para pensar en lo que quieres decirle… O para escapar, lo que decidas finalmente. Bien, iré a revisar unas tareas—y el muchacho moreno fue a su habitación.

Dentro de un par de horas, alguien llamaba a la puerta del apartamento.
Law fue a recibir a Penguin y ambos se dirigieron a la pequeña mesa que tenía disponible el joven dueño de aquel hogar.
Shachi, por su parte, había entrado al baño a darse una ducha, esperando que el agua le ayudara a relajarse y a decidir de una vez por todas si hablaría con Penguin.

—Bien… ¿Qué más tenemos por revisar?—pregunto Penguin terminando de resolver un ejercicio y cerrar su cuaderno.

—Ya es todo… Terminamos por hoy—contesto Law, quien también estaba ordenando su cuaderno y unos libros.

— ¿Ya…? Ah…—balbuceo Penguin mirando sutilmente a su alrededor, comenzando a sentirse nervioso.

—Shachi sigue en el baño—señalo Law al notar el gesto de su amigo. Se levantó y fue a buscar un par de cosas en un pequeño escritorio.

—Ah… Law… ¿A dónde vas?

—Voy a salir un rato, ¿no lo recuerdas?

—Sí…

—Solo tengan cuidado si llegan a discutir…—dijo Law mientras guardaba su teléfono celular en el bolsillo de su chaqueta, fue hacia la puerta principal y antes de irse agrego: —Son libres de usar mi habitación, nos vemos luego…

— ¿¡Que!?

Y Law salió del apartamento.
Justo como había notado en el trayecto desde la escuela a casa, el cielo seguía nublado y era muy probable que comenzará a llover pronto.

Law camino hacia un parque cercano, tomo asiento en una banca y saco su teléfono, para llamar a alguien con quien sentía que tenía que volver a hablar...

—Ah… Ro… Rosinante… Hazlo… Más… Fuerte…

Crocodile se encontraba acostado, boca abajo, sobre la gran cama dentro de su habitación mientras recibía los embates de Rosinante, quien finalmente se había convencido de ser el que interpretara el papel activo en la intimidad, después de recibir un par de comentarios de Crocodile y estarlo debatiendo consigo mismo durante días y semanas.

No era fácil, tal situación no era del todo cómoda para Rosinante…
Para cuando el acto carnal terminó, el rubio se dejó caer boca arriba sobre la cama, tratando de calmar el ritmo normal de su respiración mientras fijaba su vista con expresión vacía hacia el techo de la habitación.
Crocodile se acercó a él, recargándose sobre el costado izquierdo de Rosinante.

— ¿Estás bien?—pregunto Crocodile con voz ronca y algo lenta.

—Sí… Solo algo aturdido—contestó Rosinante con una sonrisa algo avergonzada y muy forzada—. Creo que necesito algo de agua…—y se levantó de la cama, moviendo con cuidado a Crocodile, para ir al cuarto de baño y asearse de manera rápida.

Al salir, el gran y pálido rubio fue hacia una mesita en donde reposaba una gran jarra de agua junto con un par de vasos y un platón de frutas listas para consumirse.
Bebió una gran cantidad de agua y quito un par de uvas de un racimo.
La experiencia le había dejado sumamente perturbado…
Dentro de él reinaba una sensación de incomodidad, pena y traición hacia sí mismo, y más que nada, hacia Law…
No pudo evitar evocar la imagen del muchacho en cierto instante de aquel encuentro, y ese detalle fue suficiente para sentirse culpable y dejar de disfrutar lo poco que podía.

— ¿Ya estas mejor?—Crocodile se había acercado a Rosinante, abrazándolo desde atrás.

—Sí… ¿Y tú? ¿Estás bien?

— ¿Qué si estoy bien? Estoy más que bien…—dijo Crocodile mientras acercaba su boca al cuello de Rosinante y empezaba a rozar con sus labios aquella zona, provocando que el rubio se estremeciera un poco.

Ambos observaron por las grandes ventanas que afuera había empezado a llover.

— ¿Tus mascotas estarán bien…?—se preocupó Rosinante al recordar a los diversos animales de compañía que tenía Crocodile en varios de sus jardines.

—Claro… Hay algunos que no gustan de la lluvia pero en ese caso tienen distintos lugares para resguardarse, y otros deben de estar disfrutándolo…—respondió el hombre de la larga cicatriz en el rostro. Crocodile se alejó de su amante y fue a vestirse con su bata color verde oscuro mientras volvía a ponerse el garfio en su brazo izquierdo.

— ¿Te molestaría si voy a caminar un rato en el jardín?—soltó Rosinante mientras se ponía una bata de color blanco que Crocodile le había proporcionado.

— ¿Ahora?

—Hace mucho que no camino bajo la lluvia… Debe ser genial hacerlo entre tus jardines—explico el rubio dirigiéndose a la puerta de la habitación.

—Entiendo… Adelante, si no te importa seguiré aquí, nunca me ha gustado mucho la lluvia—declaro Crocodile para después encender un grueso puro que había tomado de su cómoda.

En cuanto Rosinante salió de la habitación, Crocodile tomo su teléfono celular para revisar los mensajes pendientes, pues estaba más que seguro que tenía mucho que verificar, pues por fin había conseguido que varios de sus contactos relacionados al bajo mundo del crimen y algunos otros implicados en los distintos departamentos de policía e investigación de la ciudad, pudieran ayudarle en su nuevo objetivo de indagar con más empeño en el caso del asesinato del médico Edward Trafalgar.
Tenía que resolver el verdadero trasfondo de esa situación y de una vez por todas alejar pronto a Doflamingo de aquel jovencito que muy probablemente había acudido a ese desquiciado rubio por desesperación.

Rosinante salió de la residencia y enseguida su cuerpo se vio empapado por la lluvia, empezó a caminar con paso tranquilo por el jardín que dirigía a la piscina que ahora estaba cubierta con una de manta de plástico; avanzo hacia un jardín en donde solía admirar a un grupo de pavo reales y jugar con el pequeño perro pug de Crocodile. Tomo asiento en una banca y por fin pudo relajarse un poco.

"No sé si podré seguir con esto…" pensó Rosinante lanzando un pesado suspiro y agachando la cabeza, haciendo que gruesas gotas de agua cayeran desde su fleco hasta el húmedo pasto. Se sentía tan culpable, tan sucio y deplorable… Deseaba haber detenido todo esto a tiempo, deseaba no haber iniciado esto.

— ¿Por qué no respondías?

—Estaba ocupado… ¿Estás bien?—pregunto Doflamingo con voz algo indiferente.

—Estoy bien. Quería hablar contigo—explico Law, quien ya estaba debajo de una parada de autobús que lo resguardaba de la lluvia.

—Lo siento, Law, creo que tendrá que ser luego.

—Ya veo… Bien, adiós—y Law termino la llamada, sintiéndose algo frustrado por la negativa.

Resignado, Law decidió ir de regreso a su departamento, esperaba que Shachi y Penguin ya hubieran terminado de hablar o al menos no estuvieran en un nivel de discusión muy visceral como para no poder ingresar rápido al para darse una ducha y cambiarse de ropa.
Pero al llegar a su hogar no encontró a ninguno de los dos.

— ¿Qué habrá ocurrido…?—Law avanzo hacia la sala de estar y alcanzo a ver una pequeña nota sobre la mesita de centro, era una nota de Penguin en donde este había escrito que habían tenido que salir a hablar a otro sitio y esperaban regresar más tarde. Law esbozo una débil y fugaz sonrisa, estaba seguro que sus amigos ya estaban muy cerca de la reconciliación, al menos algo bueno había pasado esta tarde.

Al día siguiente…

— ¿Estás bien, Shachi?—pregunto Law al notar que su amigo se encontraba algo nervioso, pues el chico de cabello naranja estaba arrugando y apretando una hoja que había arrancado de su cuaderno.

—No… Bueno, no lo sé…

— ¿Es algo relacionado a lo que paso ayer?—se atrevió a indagar Law, pues no había tenido oportunidad de hacerlo el día de anterior, pues Shachi llego demasiado tarde a casa.

El par de muchachos estaban sentados en una banca, habían terminado su almuerzo, pero aún quedaban algunos minutos de su descanso.

—Sí...

—Ya veo.

—Decidí algo… Es lo que tengo que hacer, pero… No pienso que me resulte tan fácil…

— ¿Acaso…? ¿Volverás con Penguin?

—No lo sé… Pero… Hay algo que decidí hacer de una vez por todas… Lo siento, Law. Tengo que ir a tomar aire—y Shachi se puso de pie—. Charlamos en casa, tal vez llegue un poco más tarde después de que salgamos de clases.

—Bien, hasta luego. Suerte…

—Señor Crocodile, hemos obtenido nueva información respecto al asunto que nos priorizo investigar.

—Bien, veamos…

—Logramos acceder a los videos de seguridad del hospital en donde laboraba el doctor Trafalgar, todas las cintas de las últimas semanas en que trabajo. Igualmente, también conseguimos investigar los archivos de los pacientes que atendió en ese periodo.

— ¿Y lograron captar algo relevante?

—El departamento de policía se dedicó a entrevistar e investigar a todas esas personas, a excepción de una; el último paciente a quien realizo una cirugía, el tipo resulto muerto en el proceso. Los datos del archivo de ese sujeto resultaron ser falsos… Es por eso que la policía no ha podido avanzar mucho en el caso. Al parecer el tipo tenía una reputación que cuidar.

—Muéstrenmelo…

—Aquí tiene.

Crocodile tomo una delgada carpeta, dentro de esta encontró una pequeña impresión en donde venía la fotografía del paciente fallecido y sus ojos reconocieron al instante a ese hombre que tanto había fastidiado su relación con Doflamingo hace tiempo…
No podía olvidar el rostro de aquel sujeto que conocía como Vergo.

La profunda mirada de Crocodile se tornó aún más hostil de lo normal; ahora todo le resultaba tan estúpidamente obvio y cínico…
Ahora tenía sentido el que Doflamingo estuviera involucrado con aquel muchachito Law.
No pudo evitar apretar su mandíbula, sentía una rabia que apenas podía contener, encajo su garfio con frustración sobre la mesa que tenía frente él; recordó el último día que pasó junto a Doflamingo, no olvidaría como aquel rubio se largó de inmediato por ir a atender una emergencia, aquella emergencia que resulto en la muerte de uno de sus amantes más fieles y que tanto eclipsaba su relación.

—Ese imbécil…

Quería ir a decírselo a Rosinante, quería ir a enfrentar a Doflamingo...
Pero antes que eso, tenía que reunir y organizar muy bien todas las pruebas necesarias para comprobar que la verdad fuera totalmente fiable, pero en especial, tenía que ir a desahogar la furia que experimentaba.

—Hola, Law.

—Shachi…

— ¿Quieres que te ayude con eso?—pregunto el pelirrojo al notar que su amigo estaba lavando platos en la cocina.

—No, gracias, ya casi termino… ¿Qué tal te fue?

—Terminé con Carla.

—Lo lamento, no debió ser fácil...

—No lo fue. Tuve que confesarle todo… Todo sobre lo de Penguin y lo que siento por él…

Law salió de la cocina y fue junto a Shachi, quien había tomado asiento en el sofá de la sala de estar.

—Lamento haberle hecho perder el tiempo conmigo…—musito Shachi con voz afligida—. Yo en verdad… La quise, pero…

—No pudiste olvidar el amor que sientes por Penguin…—murmuro Law con expresión melancólica, en cierto modo comprendía aquel sentimiento.

—A pesar de todo… Fue tan comprensiva… De alguna forma me confeso que lo intuía… ¿puedes creerlo?

—Tal vez… Eso significa que realmente te conocía un poco más de lo que yo pensaba—comento Law mirando hacia el piso, avergonzándose un poco.

—Ja… A veces eres tan escéptico y arrogante, Law.

—Lo sé… Lo siento, en verdad.

—Ya no importa… Iré a darme una ducha y después te ayudaré con el resto de los quehaceres de la casa—y Shachi se levantó, estirando sus brazos para deshacerse de un poco de la tensión que sentía.

Law aprovecho para ir a su habitación y realizar otra llamada a Doflamingo, esperando que en esta ocasión respondiera y accediera a reunirse con él.
Marco un par de veces hasta que al tercer intento (y el último que estaba dispuesto a hacer) la voz de Doflamingo contesto:

—Law ¿Qué sucede?

—Quiero hablar contigo… La última vez dijiste que estabas muy ocupado, ¿ahora tienes algo de tiempo libre?

—Law…

—Dejemos de perder el tiempo, si no quieres volver a verme, dilo de una buena vez—tercio Law con una extraña voz que parecía ser tranquila pero no se despojaba de una intención hostil.

—Calma… Tranquilo, está bien. Veámonos en algún sitio para cenar, ¿te parece?

Al cabo de unos minutos, Law estaba preparándose para salir, dio el aviso a Shachi que aún estaba dentro del baño y salió del apartamento.
El joven moreno requirió el servicio de un taxi para llegar hasta un restaurante ubicado en la zona turística de la ciudad, cerca de la costa.
Doflamingo le había indicado que le estaría esperando ahí, en un espacio privado reservado en la segunda planta del establecimiento.

—Buenas noches…

—Supongo que te apiadaste de mí—soltó Law tomando asiento frente al hombre de amplia sonrisa—. ¿Fue muy difícil despejar tu agenda?

—No mucho...—respondió Doflamingo riéndose sutilmente—. Bien, ¿Qué querías decirme?

—Estaba pensando en…—y Law se detuvo al ver que un camarero se acercaba a traer la cena—. Decía, en que quería preguntarte algunas cosas, pero no sé si podamos hablar de ello en este lugar… ¿Te importaría?

Doflamingo miro a Law con atención, mientras que por un instante su sonrisa se desvaneció, después de servirse un poco más de vino, asintió con un gesto de cabeza.

—Muy bien, será lo mejor… Anda, niño, come algo. Pide otra cosa si gustas—acordó el hombre de las gafas rojas mientras se disponía a comer de un plato en donde le habían servido paella.

En cuanto terminaron la cena, Doflamingo y Law se dirigieron al estacionamiento, en donde abordaron un elegante vehículo color gris.

— ¿Qué ocurrió con tu auto rojo?—pregunto el joven moreno al abordar el asiento de copiloto y ajustarse el cinturón de seguridad.

—Un pequeño incidente con la carrocería…—contesto Doflamingo sin darle mucha importancia. El rubio arrancó el auto y empezó a conducir a gran velocidad.

Al llegar frente al primer semáforo en luz roja, Doflamingo encendió el reproductor de música y comenzó a sonar una melodía que Law percibió como extraña y de tono perezoso compuesto de guitarra, bajo, piano y una débil batería de fondo. Una voz rasposa y baja empezó a hablar en lo que parecía ser idioma español, Law no podía comprender ni una sola palabra de aquella música.

"Concreté la fecha de mi muerte con Satán…
Le engañé… Y ahora no hay quien me pare ya los pies.
Razonar… Es siempre tan difícil para mí.
Qué más da… Si al final me sale todo siempre bien, del revés…"

— ¿Qué es eso…?—pregunto Law sintiéndose confundido y algo irritado por no lograr entender aquella canción, le resultaba mucho más difícil comprender el español en una canción que leerlo.

—Ja, una vieja canción, de mis favoritas. Un viejo grupo español llamado "Extremoduro".

Law no pudo evitar recordar las ocasiones en que escucho a Rosinante hablar español, aquel breve video en donde el torpe rubio le dedico una canción en el mismo idioma, las practicas que había tenido con él parecieron borrarse pues ahora no se sentía capaz de pronunciar y entender muy bien una simple oración.

— ¿No lo entiendes?—cuestiono Doflamingo sin dejar de conducir. La música y la interpretación de la melodía dejo de ser lenta para cambiar a un enérgico ritmo—. Pensé que enseñaban español como segundo idioma en las escuelas de por aquí…

—Lo hacen, pero… Tengo problemas para ello…—admitió Law con algo de fastidio mientras se cruzaba de brazos.

Doflamingo soltó una risa algo condescendiente pero su característico tono algo arrogante predominaba.

"¿¡Cuánto más necesito para ser dios!? ¡Dios, dios…!
¿¡Cuánto más necesito convencer…!?
¿¡Cuánto más necesito para ser dios!? ¡Dios, dios…!
¿¡Cuánto más necesito convencer…!?"

Finalmente el auto llegó frente un gran edificio, que resultó ser un hotel.

— ¿Qué hay de tu casa?—se extrañó Law al notar el lugar a donde habían arribado. El muchacho aún seguía dentro del vehículo sin quitarse el cinturón de seguridad.

—Pensé que sería interesante estar en otro sitio por hoy, estar siempre en mi casa me molesta un poco, ¿sabes?

—Estás loco… Nos podríamos meter en un problema al estar en un sitio como este—replico el joven moreno dedicándole una mueca de molestia a Doflamingo.

—No te preocupes por eso, conozco a los encargados, no habrá problemas de ese tipo—afirmo el rubio ya con su pierna izquierda fuera del auto—. Además… No pasará nada "grave", ya lo habíamos acordado, ¿no es así?

Law miro receloso a Doflamingo pero al cabo de unos segundos accedió a acompañarlo.
Al entrar, Law agradeció el hecho de que no hubiera mucha gente en el vestíbulo y el que Doflamingo no se detuviera a llenar algún registro.
Fueron directo a una habitación ubicaba en los pisos más altos de aquel edificio; una lujosa habitación que ostentaba un jacuzzi.

Doflamingo fue a tomar asiento a un largo sofá de color crema, tomo una botella de licor que estaba dentro de una reluciente cubeta metálica repleta de hielo que estaba sobre una mesita y empezó a beber directo del envase.

—Bien… ¿Qué querías decirme, pequeño Law?—cuestiono el rubio que tenía hilos de aquel licor mojando su barbilla, cuello y parte de su pecho.

—Quería hablar sobre lo que paso…

— ¿Si?

—Primero… Quería agradecerte por ayudarme…—musito Law acercándose a Doflamingo pero manteniéndose de pie—. Dejando eso de lado, quería que me contarás como diste con ese sujeto… Quiero saber si él estaba huyendo o no, si estaba continuando tranquilo con su vida, ¿ese tipo odiaba a mi padre o tenía alguna clase de deuda con él? ¿Qué rayos tenía en contra de mi padre? ¿Acaso ese hombre sabía algo sobre mí…? ¿Algún día habría ido por mí…?

Doflamingo fijo su mirada en el serio rostro de aquel muchacho de ojos grises, que le miraba con intensa seriedad. Su sonrisa se desvaneció y tuvo que responder:

—Law… En el mundo en que me desenvuelvo tienes que saber cómo conseguir y mantener contactos con toda clase de personas—dijo Doflamingo con voz muy seria y tranquila—. Conocidos me ayudaron a dar con esa persona… Al parecer ese tipo seguía tranquilo en su rutina, pero me temo que no puedo decir más… Realmente no sé nada más.

Law sintió un arrebato de frustración, tenso sus labios y no pudo evitar convertir su mano izquierda en un puño.

—No deberías seguir pensando en eso… Ya termino. Nadie te hará daño…—declaro el hombre de las gafas rojas.

Law tomo asiento junto a Doflamingo.

—No podré dejar de pensar en eso… Al menos no durante un buen tiempo—resoplo Law con su vista clavada en el piso que relucía—. Quisiera ser un poco como tú fuiste de pequeño…

—No digas eso, Law. No hay más tipos como yo, y el mundo está bien así.

Doflamingo acomodo un brazo alrededor de los hombros de Law, llevándolo cuidadosamente cerca de él.
Law se sobresaltó al sentir aquel gesto, por un instante, sintió que estaba con aquel torpe rubio que tanto extrañaba y quería… No era la primera vez que eso ocurría al estar con Doflamingo, pero en esta ocasión, un terrible e incómodo escalofrío recorrió el cuerpo del joven. Unos segundos después, Law levanto su cabeza y su vista se topó con la superficie de la mesita que estaba frente a ellos, noto que había otra botella de licor y decidió servirse un trago en un pequeño vaso de cristal.

—Eso puede ser muy fuerte para ti, Law—advirtió Doflamingo al notar que el muchacho estaba por llevarse aquella bebida los labios.

—No importa, no por ahora…—y Law bebió el contenido de un solo sorbo. Un silencio reino por casi un minuto hasta que el joven volvió a abrir sus labios para dejar escapar una pregunta—. ¿Podemos quedarnos aquí…? ¿Por esta noche?

—Law…

—Por favor, no quiero regresar a casa, no ahora.

Doflamingo finalmente asintió con un gesto débil hecho con su cabeza, resignándose al hecho de que ahora no podría negarle cualquier cosa a ese muchacho, a excepción de la dolorosa y cruel verdad sobre la muerte de su padre.

Las horas pasaron y la medianoche llegó. Law se encontraba recostado sobre una gran cama de blancas sabanas, al costado derecho del gran cuerpo de Doflamingo, quien estaba atento mirando al muchacho que ahora dormía profundamente junto a él. Habían compartido tórridos besos y caricias, pero ninguno de los dos estaba dispuesto a ir más allá de eso.

"Quisiera que esta fuera la última vez en que nos veamos, pequeño Law…" pensó mientras pasaba una mano entre el erizado cabello del muchacho. Sabía que era muy probable que Law quisiera seguir contactándose con él.

Un viejo recuerdo llego a la mente de Doflamingo, la última vez en que compartió la cama con Crocodile… Realmente le había tomado por sorpresa que aquel hombre conociera, de alguna manera, a Law.

—Realmente lo extraño, maldito bastardo…—musito el rubio admitiendo un fuerte sentimiento por el hombre del garfio.

—Law, viejo, en serio me preocupas… ¡Temo que algún día no regresas a casa por varios días!—dijo Shachi.

—No te preocupes, no pasará algo como eso… Y si lo hiciera, te avisaría a la mañana siguiente—contesto Law para después dar un discreto bostezo.

—Ja, que "alivio"…

Ambos se encontraban almorzando en la sala de estar mientras veían una película.

—La máscara de ese Batman era algo ridícula ¿no lo crees?—comento Shachi.

—Es solo que estamos acostumbramos a la versión de la última trilogía.

Días después, una nueva semana comenzó; las clases estaban una semana más cerca de llegar a fin de ciclo y el ánimo en la escuela se volvía más relajado, pues la mayoría de los estudiantes estaban entusiasmados por un baile de fin de curso.

— ¿Piensas asistir a esa cosa?—pregunto Law a Shachi al ver que el pelirrojo tenía su vista fija en un cartel de promoción de dicho evento.

—No… Bueno, no sé… Siempre asistía con Penguin a cada evento así, para bobear y divertirnos un rato, pero… Creo que este año no se podrá, aún es muy pronto para volver a esas andadas, je.

—Entiendo…

Durante la tarde, mientras Law se encontraba realizando su sesión de estudio y Shachi se encontraba realizando una tarea, alguien llamó a la puerta.

—Shachi, ¿acaso pediste comida a domicilio?—pregunto Law sin apartar la vista de su libro.

—No… No tengo idea de que o quien se trate. No te preocupes, yo iré…—y el chico de cabello naranja se puso de pie, yendo hacia la puerta para comprobar quien llamaba—. Buena tarde, ¿Qué se le ofrece…?

Shachi se encontró a dos sujetos de gran altura, un hombre de cabello negro perfectamente peinado hacia atrás, de mirada intimidante y con un garfio dorado reemplazando su mano izquierda; acompañado por un hombre moreno y de cabeza rapada.

— ¿Se encuentra el joven Trafalgar?—pregunto el hombre del garfio con voz grave y seria.

—Ah… Esto… ¿Busca a Law?—balbuceo Shachi un poco intimidado por la presencia de aquel hombre que le miraba con altivez.

—Te lo acabo de preguntar…

—Lo siento, sí… Disculpe…—y Shachi se dio media vuelta y avanzo un par de pasos más hacia el interior del apartamento—. Ah, Law… Law, te requieren…

Law al notar la actitud de su amigo se levantó de inmediato y fue apresurado hacia la puerta, en donde cruzo una mirada hostil con aquel hombre que ahora era pareja de Rosinante. Le indico a Shachi que volviera a su

— ¿Qué es lo que quiere?—inquirió Law sin ningún rastro de cortesía o cautela— ¿Acaso olvido lo que le dije la última vez?

—Podría decir lo mismo… ¿Olvidaste lo que te advertí sobre Doflamingo?

— ¡Se lo dije antes, usted no tiene derecho a involucrarse en mi vida!—exclamo Law elevando un poco su voz—. ¡¿Desde cuándo me ha estado espiando!?

—Deja de alzar la voz, y termina de aceptar que no me rendiré con este asunto. Tengo algo muy importante que decirte—declaro Crocodile sin perder la calma.

— ¿De qué? ¿Sobre los antecedentes y la clase de persona que es Doflamingo? Ya lo sé… No soy estúpido, se perfectamente la clase de matón que es, no necesito que alguien me lo remarque.

—Sigues sin querer escuchar… No es eso lo que tengo que hablar contigo. No me importa donde desees escucharlo, pero tengo que decírtelo.

— ¿¡Decirme sobre que!?

—El asunto sobre el responsable del asesinato de tu padre.

Los ojos de Law se abrieron un poco más, con una ligera expresión de confusión y miedo. Estaba desconcertado, volteó a su alrededor por mera inercia y, después de unos segundos, Law reaccionó y dio aviso a Shachi que saldría por unos minutos. Shachi, quien estaba aún más confundido y algo asustado por la presencia de aquellos hombres se apresuró a decir:

— ¡¿Estarás bien…!? ¿¡Quieres que te acompañe!?

—No… Shachi, está bien. Ahora vuelvo.

La respiración de Law se alteró un poco, pero no quería evidenciarlo, así que pronto se esforzó en volver a adoptar una posición seria.
El joven siguió a Crocodile hasta una elegante limusina y ambos abordaron, siendo custodiados por aquel escolta que acompañaba a este último.
En cuanto la puerta se cerró, Law sintió que un miedo inmenso le invadió, estaba arrinconado.

—Yo…Sé… Sé que hice una estupidez…—musito Law quien temblaba ligeramente, mientras posicionaba sus manos convertidas en puños fuertemente cerrados sobre su regazo—. Doflamingo se ofreció a ayudarme a encontrar al imbécil que acabo con mi padre… Y lo cumplió. Y yo… No pude evitar querer darle su merecido con mis propias manos…—la voz de Law comenzaba a quebrarse un poco—. Lo admito… Yo… Estoy involucrado en eso… Quise verlo morir en ese instante…

Crocodile se sorprendió al escuchar todo aquello, no se había esperado que Law fuese a decir algo así. Apenas podía hilar lo que decía el jovencito.

—Tal vez no lo maté directamente… Pero… Mis manos también estan manchadas… Doflamingo y yo acabamos con ese sujeto…—y los ojos de Law se cerraron con fuerza y con una expresión dolorosa—. Por favor… No se lo diga a Rosinante… No puede saber que yo estuve en algo como eso…

— ¿De qué hablas…? ¿Qué demonios ocurrió? Niño… ¿¡Que rayos hizo Doflamingo!?—inquirió Crocodile dejando entrever una expresión que mezclaba enojo y desconcierto.

— ¿Qué…?

—Ese maldito…

Law miro confundido y aterrado a Crocodile, ¿acaso no era eso a lo que se refería este hombre…? Ahora estaba completamente perdido, no sabía que decir o pensar.
Crocodile también mantuvo silencio por unos segundos.

—Solo fue un engaño…—declaro Crocodile con voz pausada y sin poder ver directamente a Law—. Sea quien fuese el tipo que asesinaron, no era el verdadero culpable…

—No… No es verdad… No…

—Tienes que aceptarlo… No temas; no diré nada al respecto de lo que acabas de revelar. Solo fuiste una víctima más de Doflamingo…—y un largo silencio se hizo presente, para cuando transcurrieron unos minutos Crocodile volvió a hablar—. Rosinante me contó todo lo que ocurrió contigo y tu padre…—siguió mientras miraba fijamente al jovencito cuya expresión ya estaba remarcada por una inmensa frustración—. Él me dijo que el caso no se había aclarado, eso era algo que le preocupaba, así que decidí ayudar… La investigación estaba entorpecida, prácticamente detenida, y quienes tenían la tarea de avanzar con el caso eran unos ineptos y algunos otros más estaban al margen gracias que recibieron amenazas y sobornos de parte de la gente de Doflamingo.

Crocodile exhalo una nubecilla de humo del grueso puro que se encontraba fumando y continúo:

—Algunos de mis contactos lograron infiltrarse en los lugares correctos para hacer que esto tuviera una resolución… Y lo logramos. Solo necesitaba una prueba más para que la justicia pueda ir por él… Aunque, más que nada, tenía que hablarlo primero contigo para te alejes de él de una vez por todas—y Crocodile le brindo una carpeta delgada a Law—. Ábrela. ¿Reconoces la marca de ese reporte médico? Mira al sujeto de la fotografía del reporte y observa la fotografía que está en el sobre. Ese sujeto fue el último paciente de tu padre, falleció en su cirugía. Ese tipo era amante de Doflamingo… La vida de tu padre terminó solo por un ataque de furia y frustración por parte de Doflamingo… Él siempre ha sido así; no soporta perder algo que realmente aprecia, hará lo posible por hacer pagar al responsable de sus inconvenientes…

Y Crocodile noto que Law mantenía sus ojos fijos en la fotografía que había conseguido, en donde un Doflamingo un poco más joven saludaba a la cámara y estaba acompañado de Crocodile, aquel sujeto llamado Vergo y varias personas más.
El muchacho moreno no podía dejar de temblar, pronto sus manos empezaron a arrugar los bordes de aquella fotografía que muy pronto arrojo hacia Crocodile.

—Ahora confío en que ya trataras de ser más prudente de ahora en adelante, por tu bien y por el bien de Rosinante… Como dije, no le diré nada sobre lo que hiciste… Pronto Doflamingo tendrá su merecido y…

Law no quiso seguir escuchando a Crocodile, bajo del vehículo y fue de regreso a su departamento.

—Daz, ya podemos irnos. Vuelve al auto…—ordeno Crocodile a su escolta.

— ¡Law…! ¡¿Qué sucede!? ¡¿Estas bien…!?—Se alarmó Shachi al notar el estado de su amigo—. ¿Law…?

Pero Law no respondió, se limitó a ir directo a su habitación, cerrando la puerta con fuerza, azotándola y colocándola bajo llave.
La rabia que sentía no le permitía hablar ni asimilar nada con claridad…

Shachi pudo escuchar como Law trataba de reprimir gritos de frustración, como estaba arrojando, rompiendo y golpeando varios muebles y objetos de la habitación. Preocupado y aterrado, el pelirrojo se atrevió a tocar la puerta e intentar llamar a su amigo de nuevo:

— ¡Law…!

— ¡NO QUIERO HABLAR…!

Shachi se apartó de la puerta y resignado a no poder ayudar de ninguna forma, opto por salir un rato de aquel hogar, esperando a que Law estuviese en calma para cuando estuviera de vuelta.

Law estaba de rodillas sobre el piso de su habitación.
El dolor, la frustración y la humillación que experimentaba era demasiado…
Había sido degradado de una forma tan cínica y cruel; se sentía la persona más estúpida del mundo, se sentía tan indigno de volver a pensar en sus padres, no tendría el valor de siquiera poner un pie en su antiguo hogar ni mucho menos en las sepultura de su padre.

Había cometido el peor error de su vida…
¿Ahora que podía hacer? En medio de su dolor apenas podía concebir una sola idea y deseo… Tenía que hacer pagar a ese hombre que se había atrevido a engañarle de esa manera tan fría, tan cínica y sucia.
Doflamingo le había arrebatado a su padre, había disfrutado de su cuerpo y compañía sin restricción; había abusado de confianza e incluso, en ciertos momentos, se había ganado un poco de su respeto…

— ¡MALDITO BASTARDO…!—Law lanzo un grito desgarrador mientras golpeaba el piso con su puño izquierdo. Sus ojos ya estaban enrojecidos por el llanto, sus ojeras se habían remarcado y sus mejillas y cuello ya tenían hilos de lágrimas pasando sobre ellos.

Pronto llevo sus agitadas manos hacia el costado de sus brazos, enterrando sus uñas sobre la piel, sentía tanto asco hacia sí mismo al solo recordar que Doflamingo había acariciado su cuerpo.

—Padre… Lo siento… Lo lamento…—sollozo el joven moreno mientras se encogía debido a sus fuertes espasmos de rabia y tristeza.

Quería regresar el tiempo… Borrarlo todo…

—No sé cómo se lo diré…—musito Crocodile, quien ya estaba en casa y pensando en cómo manejaría la terrible noticia con Rosinante. Aquel rubio tenía una buena impresión de su hermano mayor. Estaba realmente preocupado por imaginar la reacción de Rosinante. La policía por fin actuaría contra Doflamingo, el crimen cometido contra el doctor Trafalgar no sería el único por el que tendría que pagar—. Tengo que hablar con él pronto... Antes de que se enteré por los medios.

Mientras tanto, lejos de ahí, Doflamingo Donquixote se encontraba llegando a un nuevo hogar que había adquirido, pues temía que Crocodile siguiera rastreándole.
El timbre de su teléfono celular empezó a resonar, pero este no respondió, incluso tratándose de una llamada de su hermano menor.

—Tal vez ya este dormido…—dijo Rosinante a lo lejos al ver que su hermano no respondía—. Le hablaré de nuevo mañana.

Rosinante ya estaba recostado sobre su cama, el rubio había terminado de ducharse y estaba ya en ropa para dormir. Su habitación ya no tenía la luz encendida, solo los débiles rayos de luna y luz exterior que se colaban por la ventana iluminaban un poco su larga figura.
Ya pronto llegaría el periodo vacacional y Rosinante estaba ansioso por tratar de crear recuerdos de verano junto a Doflamingo, pues solo tenían pocos recuerdos de su infancia lejana.

—Es una suerte… Mamá y papá estarían muy felices—se dijo al apreciar el hecho de que Doffy y él pudieran volver a reunirse.

Luego, por un breve instante, se imaginó un escenario en el que en un futuro incluso pudiese volver a convivir con Law y este pudiese conocer a su hermano mayor, como si fuesen una familia; era una ilusión tan agradable.

—Law… ¿Estarás bien…?—se preguntó Rosinante como cada noche antes de dormir, evocando la imagen del joven tan vívidamente en su mente—. Buenas noches…

Los ojos del pálido rubio se cerraron tranquilamente, esperando conciliar el sueño.


De nuevo, gracias por leer, espero que gusten seguir aquí para el próximo capítulo.

Cuídense mucho

Atte. Levita Hatake