Hola a todos Espero que estén bien, espero que hayan pasado felices fiestas.
Les deseo un mejor año, espero que las cosas mejoren (aunque sea un poco) en este 2021. Les deseo lo mejor, mucha felicidad y éxito
Bien, aquí está un capítulo nuevo, lamento la tardanza, pero entre asuntos personales, mucho tiempo de organizar y re-editar el capítulo, y problemas de salud, ya por fin termine.
Espero no les parezca malo, o al menos no tanto, y decidan quedarse por un par de capítulos más para darle cierre a esta historia, al fin ;0;
Muchas gracias por leer, por su apoyo y comentarios, los aprecio demasiado. Cuídense mucho Les mando un abrazo
—Law… Law…—Shachi se encontraba tocando la puerta de la habitación de su amigo, puesto que seguía bajo llave—. Por favor, amigo, responde…
El chico de cabello naranja tenía su oreja derecha contra la puerta, apenas podía percibir algunos tenues ruidos que parecían ser cortes de respiración pesada y algunos sollozos reprimidos.
—Law, estoy aquí, no dudes en decirme si necesitas algo…—dijo el pelirrojo con gran preocupación al ver que no había señal de que Law pudiera salir pronto de aquel cuarto. Había mandado un mensaje a Penguin informándole de esta situación y, si las cosas seguían igual (o peor) para dentro de un par de horas, Shachi le llamaría para que fuera al departamento a auxiliar, a pesar de que entre ellos seguía una extraña tensión.
"Ese sujeto… ¿Qué carajo le dijo a Law que lo dejo en ese estado?" pensó Shachi angustiado sin apartar la vista de la puerta de la habitación de su amigo.
Mientras tanto, Law, apenas estaba recuperando un poco de calma…
Su cuerpo resentía el tremendo impacto de ansiedad y frustración que se causó al enterarse de aquella dolorosa e indignante verdad; sus brazos y piernas dolían un poco al realizar ciertos movimientos, esto debido a los golpes que dejo escapar al desahogar su furia.
Por momentos había querido refugiarse en la negación… ¿Qué tal si todo era una mentira planeada por ese tipo Crocodile solo para hacer que dejase de frecuentar a Doflamingo? Pero las pruebas que aquel hombre del garfio le presento eran reales… Tanta humillación, frustración y dolor le provocaban otro nudo en la garganta y un vértigo terrible que nacía desde su estómago.
Después de tantas amargas lágrimas, furia vertida en golpes y gritos ahogados, Law pudo empezar a razonar con un poco más de complejidad…
En la atormentada mente del muchacho apenas se concretaban un par de pensamientos:
Tenía que volver a verse con Doflamingo, lograr reunirse a solas con él, justo igual que en todas las pasadas ocasiones y, de cualquier manera que pudiese concebir, hacerle pagar por todo, acabando con su vida…
Sabía que una acción como esa no sería fácil, sabía que podría resultar tan peligroso para sí mismo, tal vez Doflamingo reaccionaría a tiempo y alcanzaría a tomar represalia contra él, pero no le importaría, si ese era el precio, estaría dispuesto a pagarlo… Ya había pasado demasiado, esto había sido el límite… No estaba dispuesto a esperar otra clase de justicia…
No ahora…
Pero, después de imaginar aquel devastador escenario, en una lejana habitación en compañía de aquel despreciable hombre de gafas rojas, llegó a su mente el desolador pensamiento de imaginar el condescendiente rostro de Rosinante durante aquellos terribles momentos…
Si acaso sus intenciones contra Doflamingo fallaban de la peor manera y su vida se veía extinta como resultado, sabía que, si llegase a estar en sus últimos momentos, lamentaría no haber podido despedirse y profesar una última vez su amor hacia Rosinante.
Era una decisión fatal…
Después de unos quince minutos, para cuando Law volvió a retomar un poco de calma, se dispuso a buscar su teléfono celular (su mano no pudo evitar temblar ligeramente mientras lo sostenía).
El muchacho busco el número de contacto de Doflamingo y este se reflejó en la pantalla después de unos segundos pero Law no era capaz de llamarle…
Tenía que pensarlo detenidamente, esperar por un poco más de quietud y prepararse con más tenacidad y frialdad.
Decidió salir finalmente de la habitación e ir a tomar un poco de agua.
— ¡Law…! ¡¿Estas bien…!?—se apresuró a preguntar Shachi al verle.
—Estoy bien…
—Pero… ¿Qué te ocurrió?
—No puedo decírtelo. Shachi, tengo que pedirte otro favor…—Law fue a llenar un vaso con agua del cual bebió con un largo sorbo—. Necesito ir a mi casa… A la vieja casa de mi familia.
— ¿Ahora mismo?
—Pediré un taxi dentro de un rato más… Pero antes de eso, necesito darte algo para que lo entregues a cierta persona.
—Claro, no hay problema, pero… ¿En serio no puedes decirme que es lo que sucede, Law?—dijo Shachi consternado al ver el semblante tan cansado y quebrantado de Law.
—No… Lo siento. Por favor, solo… Confía en mí.
—De acuerdo…—musito Shachi con gran duda y preocupación.
…
Doflamingo se encontraba en un nuevo hogar, había dejado su antiguo domicilio temporalmente debido a la amenaza latente de que Crocodile estuviera siguiendo sus pasos.
El rubio de largas piernas se encontraba durmiendo, sentado en un sofá individual mientras reposaba sus pies en una mesita de centro que decoraban una pequeña sala de estar.
El cuerpo de Doflamingo se encontraba tenso, su piel sudaba ligeramente y pequeños espasmos recorrían y movían de pronto sus extremidades.
Una pesadilla atormentaba su ensoñación…
Recuerdos de la muerte de su querido amigo Vergo, lo imaginaba sufriendo dolorosamente a causa de su condición cardiaca, agonizando en una sala de cirugía, implorando verlo una última vez con su último hilo de voz...
Después le abordaron imágenes intermitentes de los cuerpos sin vida de sus padres, aquel fatídico día en que logro salir con vida junto con Rosinante de aquella mansión…
Luego un escenario en donde aquel muchachito de erizado cabello negro y ojos grises, al que le había tomado un extraño y retorcido afecto, le veía con resentimiento mientras amenazaba con quitarse la vida…
Los ojos de Doflamingo se abrieron bruscamente, terminando con el tormentoso sueño que le había dejado con la respiración alterada y una capa de sudor causado por el estrés.
Doflamingo tomo el pañuelo que estaba en el bolsillo de su camisa de color oscuro, se limpió rápido aquellas gotas de sudor de la cara, tomo sus gafas de cristal rojo que reposaban sobre la mesita, volviendo a colocárselas escondiendo pronto la expresión perturbada que le había dejado la pesadilla que experimento.
Pronto se puso de pie y fue a buscar algo de vino para refrescarse.
Mientras bebía directamente de la botella (dejando escapar hilillos del oscuro líquido que caían sobre su barbilla) recordó con gran grima las escenas que su mente proyecto en su sueño…
Los recuerdos de sus padres y Vergo eran un elemento recurrente de sus pesadillas desde que sus muertes ocurrieron, era "normal" que eso sucediera, pero en esta ocasión una sorpresa había invadido su pesadilla:
Imaginar a Law suicidándose le había dejado confundido, incómodo y temeroso por considerar que era una situación factible, gracias a los antecedentes y reacciones que el joven había tenido desde que lo conoció…
—No… Estoy subestimándolo…—murmuro Doflamingo con un poco más de optimismo. A pesar de decir esto el último, no podía sentirse tranquilo respecto a Law.
Bebió otro largo sorbo y una idea llego a él:
¿Acaso sería tan terrible que decidiera tomarlo bajo su protección de una vez por todas? No como lo había hecho hasta ahora, no, sino que le propondría a Law vivir junto a él, estar cerca del muchacho de ahora en adelante, asegurarse de que tuviera una vida un poco más estable y sin necesidad de ningún tipo, instruirlo en una vida más parecida a la suya, y así asegurarse de que Law se volviera alguien parecido a él, pero sobretodo, asegurarse de que nunca supiera la verdad relacionada a la muerte de su padre.
Podrían escapar juntos de esa ciudad, llevarse a Law consigo y viajar por un largo periodo de tiempo hasta que las cosas tomaran el curso deseado…
Si tendría que escapar de la vista de Crocodile y alejarse de nuevo de su hermano menor, lo haría, después de todo ya lo había asimilado una vez, podría volver a hacerlo y esta vez teniendo la compañía de alguien que prometía ser alguien muy importante en su futuro.
— ¿Estarás bien con ello, pequeño Law…?—preguntó Doflamingo con voz suave mientras observaba el contenido restante de la botella de vino a contra luz.
El sonido de su teléfono le interrumpió. Fue por el aparato, yendo de regreso a la sala de estar y, para su grata sorpresa, el número de Law era quien llamaba.
—Sigues desvelándote...—dijo Doflamingo al responder.
— ¿Podemos vernos mañana?—pregunto Law con voz ronca y algo lúgubre. El escuchar la voz de aquel hombre fue más difícil de lo que imaginó, su cuerpo sintió una gran presión y su garganta luchaba por deshacerse de un desagradable nudo que le impediría hablar con soltura si no se deshacía de este pronto.
—Por supuesto… De hecho tengo algo importante que decirte.
— ¿Qué?
—Sería mejor que lo habláramos en persona—indico Doflamingo, soltando una discreta risa, recuperando un poco de su ánimo habitual.
— ¿Qué quieres decirme?—cuestiono Law una vez más con un tono más brusco.
—Solo te recomendaré empacar una mochila con algo de tu ropa… El resto te lo diré con más claridad cuando nos veamos. Ve al último lugar en donde nos vimos, ¿de acuerdo?
— ¿A qué hora?
—Lo ideal sería lo más temprano posible… Pero me preocupa el hecho de que sigas despierto a estas horas y no descanses lo suficiente—añadió el hombre con cierto tono burlón y paternalista.
—Deja esas estupideces… ¿A qué hora estarás ahí?
—Necesito revisar un par de cosas primero, pero probablemente estaré completamente libre para las nueve.
—Bien, estaré esperándote.
—Adelante, sabes que estás seguro en ese lugar. Ahora duerme, Law. Hasta mañana…—y Doflamingo termino la llamada.
…
Law apenas había podido dormir unas cuantas horas, intermitentemente, la ansiedad no le permitía conciliar el sueño.
Tenía mucho en que pensar y recordar al estar de regreso en su antigua habitación.
Recordó vivamente la carta que escribió para Rosinante antes de dejar el apartamento… Una y otra vez repasaba algunas de las palabras que le había dedicado.
El muchacho de ojos grises había derramado silenciosas lágrimas mientras escribía el contenido de aquella misiva; en aquel texto se declaraban una vez más los sentimientos que Law sentía por aquel hombre de cabello rubio y ojos cobrizos, se había plasmado una gran confesión acompañada de disculpas llenas de remordimiento y un desgarrador tono de despedida que impregnada todo el mensaje.
Shachi era el designado de llevar aquella carta a manos de Rosinante, esperaba que todo lo planeado estuviera en curso o terminado para cuando el rubio pudiese leerla…
Luego su mente se vio inundada de más culpa al imaginar las reacciones de Shachi y Penguin al enterarse de aquel desenlace… Lamento no haber podido decirle la verdad a Shachi, no poder despedirse de ellos apropiadamente sin correr el riesgo de que intentaran detenerlo.
La agonía de imaginar todos esos escenarios y el posible resultado de su encuentro con Doflamingo era tan intensa que ya estaba resignado a no dormir más.
Se levantó de la cama y decidió dar otro paseo alrededor de su viejo hogar.
Fue directo hacia la sala de estar, en donde se dedicó a contemplar las fotografías de su familia.
—Quizá me reúna con ustedes pronto…—musito Law sin apartar su mirada de los rostros sonrientes de su padre, madre y hermana. Su cuerpo empezó a temblar y pronto sus ojos se vieron empañados, dejando escapar un par de lágrimas amargas.
Un par de horas después, para cuando empezaban a mostrarse leves indicios de que el sol comenzaría a salir, Law logro dormir un poco en intervalos.
El joven de cabello oscuro había programado una alarma en su teléfono celular, la hora indicada eran las 7:00 am.
Al ser las 7:00 am, lejos de la residencia Trafalgar, Shachi terminaba de desayunar. El chico de cabello naranja se había despertado temprano debido a la preocupación que le invadía respecto a su amigo.
Shachi había llamado a Law, pero este no había respondido a sus llamados.
—No debo…—balbuceo Shachi mirando consternado el sobre que Law le había confiado, reprendiéndose por pensar en querer abrir y leer aquella carta para tratar de averiguar que rayos sucedía con su amigo.
De pronto, el sonido del timbre de su teléfono rompió la atmosfera de silencio que había en el departamento. Era una llamada de Penguin.
—Hola…
—Shachi, ¿Cómo siguió la situación? ¿El hombre extraño que me dijiste que fue a ver a Law regreso?
—No… No ha vuelto. Law debe seguir en su casa, trate de comunicarme con él pero no ha respondido mis llamadas… No debe querer hablar aún, o tal vez siga dormido—explico el chico de cabello naranja algo estresado—. Yo… Tengo que salir a hacer algo que me pidió.
— ¿Qué cosa?
—Tengo que ir a entregar una carta a cierto lugar.
— ¿Sabes a qué lugar?
—Ah… Tengo una idea pero…
—Shachi, tenemos que estar atentos a esto, que Law haya reaccionado así después de la visita de ese sujeto no es algo que debamos pasar por alto…
— ¡Lo sé! Pero… Law estaba decidido a no querer aclarar nada al respecto.
—Puede que nos odie por entrometernos, pero debemos asegurarnos de que este bien. Ve a entregar esa carta y yo iré a su casa, tratare de verlo y hablar con él—declaro Penguin con gran convicción pero sin dejar atrás un tono de preocupación—. Si algo raro sucede en tu caso, llámame, ¿de acuerdo?
—De acuerdo, ve con cuidado, Penguin.
—Tú también…
Al terminar la llamada, Shachi se puso de pie y se dispuso a salir del departamento, listo para realizar aquel encargo.
A lo lejos, Penguin se preparaba para salir a ver a Law y asegurarse de que estuviera bien.
…
Law daba un último vistazo a la fotografía en donde sus padres y hermanita le sonreían. El muchacho, cuya vacía mirada estaba enmarcada por oscuras ojeras debido a la falta de sueño y el estrés, tomo la mochila en donde había guardado un cambio de ropa, una libreta de notas, una cajetilla de fósforos y un par de cuchillos que consiguió de la abandonada cocina.
Estaba decidido a ver de nuevo el rostro de Doflamingo y apagar esa cínica y cruel sonrisa que le había engañado...
Salió de aquella gran casa, dejando entrever una fugaz expresión de profunda tristeza y desesperanza que pronto se vio desvanecida por un serio y hostil semblante.
En un par de minutos más llegaría su transporte y estaría en camino a ese inmundo lugar en donde esperaría a Doflamingo...
—Es Law…—Penguin estaba a punto de arribar a la residencia Trafalgar, a bordo de un taxi que había pedido, alcanzo a ver a su amigo de cabello oscuro abordando un automóvil—. Maldita sea, que mala suerte… ¡Por favor, siga a ese auto!
—Sabes que eso te costará más, ¿cierto?
— ¡No importa, pero no lo pierda de vista…!—exclamo Penguin deseando que esa última posibilidad no se cumpliera.
…
Shachi se encontraba llegando al quinto piso de un edificio de departamentos.
Llego frente a la puerta que indicaba los números 5-12.
No sabía si deslizar la carta debajo de la puerta o tocar la puerta y esperar a entregarla personalmente… Finalmente, debido a la naturaleza sospechosa de toda la situación, decidió llamar a la puerta.
Al cabo de unos segundos, un hombre de gran altura y espeso cabello rubio algo despeinado le recibió.
—Profesor Rosinante…—balbuceo Shachi algo intimidado—. Bu… Buen día.
— ¿Shachi? Buenos días… Ah, ¿en qué te puedo ayudar?—saludo el hombre de pálida piel que miraba confundido al chico de cabello naranja. Rosinante estaba realmente sorprendido de verle en su domicilio.
—Ah, disculpe… Tengo que entregarle algo—y Shachi le brindo el sobre con algo de temor.
— ¿Qué es esto?—pregunto Rosinante tomando la misiva y manteniendo su mirada confusa.
—Una carta… De parte de Law. Ah… Disculpe, profesor, me retiro…
— ¡Espera…! ¿Sucede algo? ¿Law está bien?
—No lo sé, quiero pensar que sí… Él fue a su antigua casa, paso la noche ahí, pero no sé muy bien que es lo que está ocurriendo, supongo que en la carta debe de haber una explicación… Pero no pude leerla, por indicación de Law.
Rosinante miro consternado el sobre y prosiguió a abrirlo con un deje de ansiedad que trato de reprimir para no dañar el contenido del sobre.
Y los ojos cobrizos del rubio identificaron la letra de su amado Law:
"Rosinante, tengo mucho que decirte…
Quisiera poder decir todo esto frente a frente, pero debido a la gran culpa y horrores que ahora cargo sobre mi conciencia ya no podré hacerlo sin evitar tu mirada y sentir que no merezco estar frente a ti.
He hecho cosas terribles… Quisiera borrar todos esos errores.
Lamento haberte causado tanto dolor y problemas desde que nos conocimos...
Tal vez fue un error fatal haber iniciado todo esto.
A pesar de todo, agradezco el hecho de haberte conocido.
Te lo dije un par de veces: Eres la primera persona a la que ame de una manera única, como nunca creí posible.
Te amo tanto y te amaré por siempre.
Siempre estaré arrepentido de haber traicionado nuestra promesa y tu amor.
Lamento no haber valorado más tu ayuda, el gran amor y preocupación que tuviste para mí.
Estaré en deuda contigo para siempre…
Y es por eso que te confieso todo esto:
He encontrado al culpable de la muerte de mi padre, su nombre es Doflamingo. Voy a matarlo por mi propia cuenta.
Si esto resulta mal y mi vida termina, no permitas que se salga con la suya, habla con ese tipo Crocodile, él sabrá que decirte y como dar con él.
Necesito hacer esto para tratar de enmendar los terribles errores que cometí junto a ese tipo y obtener justicia por la muerte de mi padre.
Te amo, no me olvides…
Law."
Los ojos de Rosinante estaban fijos en las palabras que aquel muchacho había plasmado en el papel. Su rostro se había quedado paralizado.
¿Qué cosas terribles había hecho Law…?
Law había confesado que mataría a alguien…
Law escribió que había encontrado al responsable de aquel terrible crimen que cambió su vida…
Law había escrito el nombre de Doflamingo…
Menciono también a Crocodile…
No podía ser cierto. Simplemente tenía que ser una pesadilla.
—Law… No…—balbuceo Rosinante sin terminar de asimilar por completo la información. Su perturbada mirada alcanzo a notar que aquel amigo de Law seguía a un par de metros de él—. ¡¿EN DONDE ESTA LAW!?—cuestiono el rubio elevando su voz y dejando escapar su desesperación.
— ¡Me dijo que iría a su casa…!—respondió Shachi asustándose por la reacción de su profesor.
Rosinante volvió al interior de su departamento, fue rápido a colocarse un par de zapatos y tomar las llaves de su auto junto a su teléfono celular, para dirigirse a la residencia Trafalgar.
— ¡Acompáñame, por favor…!—pidió Rosinante a Shachi.
Shachi asintió, algo nervioso, y con paso apresurado, ambos se dispusieron a dejar el edificio para ir en busca de Law.
— ¿En verdad no sabes nada al respecto?—rogó Rosinante al ir conduciendo.
— ¡No, lo siento…! ¡Law se negó a decirme algo sobre eso…! ¡Solo me indico que le entregara esa carta y que él se iría a su vieja casa!—contesto Shachi sintiéndose más preocupado a causa de las reacciones de su profesor—. Penguin y yo acordamos que trataríamos de averiguarlo, él quedo en ir a buscar a Law. Lo llamaré para asegurarme…
— ¡Hazlo, por favor…!
…
Law Trafalgar se encontraba bajando de su transporte, había llegado a ese lugar recóndito en donde vería una vez más a Doflamingo.
Con paso decidido avanzo hasta la entrada y fue recibido en el vestíbulo por un par de empleados.
A lo lejos, Penguin le seguía los pasos tan solo con la vista y al verse detenido por no poder ingresar en aquel lugar sin arruinar su sigilo, decidió llamar a Shachi.
Law llego a la misma habitación en donde había pasado la última noche junto a Doflamingo, y, para su mala fortuna, aquel hombre de gran sonrisa ya estaba ahí, esperándole desde la comodidad de un sofá de color rojo.
Un horrible escalofrío recorrió el cuerpo de Law, el ritmo de sus latidos aumento de golpe al verle, por lo que trato de reprimir con todas sus fuerzas cualquier indicio de ansiedad y furia de sus gestos.
…
Al llegar a la residencia Trafalgar, Rosinante se encontró con la terrible desesperación de no encontrar a Law ahí. Su corazon no dejaba de latir con tanta fuerza y rapidez inspirado por un desmesurado temor.
—Tengo que llamarlo…—musito Rosinante sacando su teléfono celular y marcando a ese hombre de cabello oscuro que podría ayudarle a encontrar a Law y a Doflamingo—. ¿Crocodile…? ¡Necesito tu ayuda…!
— ¿¡Que ocurre, Rosinante?!—se alarmo Crocodile al notar el tono de voz tan alterado del rubio.
— ¡¿Sabes en donde se encuentra Doffy!?
— ¿Doflamingo…? Rosinante, ¿Por qué…?
Y Rosinante sintió que alguien toco su brazo, jalando un poco su ropa para llamar su atención. Se trataba de Shachi.
—Señor Rosinante, Penguin sabe en dónde está Law ahora mismo…
Rosinante termino la llamada con Crocodile de inmediato, escuchó atento la información que Shachi tenía y salieron de prisa de aquella casa para ir en busca de Law.
Al estar de nuevo abordo en el auto, el teléfono celular de Rosinante resonó pero este último estaba concentrado en conducir lo más rápido que podía sin provocar algún accidente.
— ¿Podrías responder por mí…?—pidió el hombre de cabello rubio con voz algo cansada.
—Sí, señor… Voy a poner el altavoz… ¿Hola….?
—Rosinante, ¿¡en donde estas!?
— ¡Crocodile, necesito que vayas al lugar que te indicaran, es urgente, Law necesita ayuda…! ¡Por favor, Shachi, indícale el lugar a donde ir…!
— ¡Sí, sí, señor…! ¡Law se encuentra en…!
…
—Pensé que habías dicho que llegarías más tarde…—dijo Law con voz indiferente mientras se adentraba a la gran habitación. Noto que Doflamingo había ordenado un desayuno completo que estaba sobre una mesita frente al sofá en donde estaba sentado.
—Me deshice de mis pendientes más rápido de lo que pensé, pequeño Law.
—Vaya… Y bien… ¿Qué es lo que querías hablar conmigo?—cuestiono el joven de piel morena mientras dejaba su mochila al pie de la cama.
—Calma, Law. ¿Qué tal si primero comes algo? Apuesto a que no has desayunado…
—No, no lo hecho… Pero no tengo hambre aun.
—Vaya… Bien, quiero proponerte algo—dijo Doflamingo mientras le indicaba a Law sentarse junto a él. Law acato la indicación y tomo asiento a su costado izquierdo—. Law… Has pasado por mucho, lo sé, y lo respeto… Sabes que tengo un aprecio especial por ti, ¿no es así?
Law se mantuvo en silencio.
—Así que… Estuve pensando en si aceptarías vivir junto conmigo, irnos de esta ciudad por un tiempo y tratar de formar algo más entre nosotros—expuso el hombre de gafas rojas.
Al escuchar eso, Law sintió un arrebato interno de enojo, ¿Cómo era posible que Doflamingo tuviera esa percepción tan retorcida?
Sin embargo, Law mantuvo la calma y el silencio.
— ¿Qué opinas, Law?
— ¿En verdad consideras eso posible?
— ¿Por qué no…? Ya pronto acabarán tus clases, ¿no es así? Podemos pasar juntos todo el verano y después regresar a la ciudad, claro, para vivir juntos como dije…—respondió Doflamingo sin una gota de duda en su voz. El rubio comenzó a acariciar un hombro de Law.
—Ja… En verdad eres un completo sin vergüenza…—resoplo Law emitiendo un breve bufido de burla.
— ¿Aceptaras, pequeño Law?
—Da igual…
—Eso es un sí para mí…—soltó el hombre de las gafas rojas sonriendo muy satisfecho mientras acercaba mucho más a Law hacia sí mismo, acariciando su cabello para después tomar su rostro y dirigirlo hacia arriba, para verle directo a los ojos—. Tus ojos son tan feroces, profundos y hermosos… Únicos en verdad…—y lentamente Doflamingo acerco sus labios a la boca de Law de una manera fugaz y apenas rozándolo.
Law, cuyo cuerpo luchaba por no apartar de un golpe a Doflamingo, cerró fuertemente sus ojos y trato de mantener su mente calmada, hasta que pudiese llegar el momento en donde Doflamingo estuviese en un punto vulnerable y descuidado.
—Dejemos de perder tiempo…—murmuro Law cuando Doflamingo dejo de besarle. El muchacho se levantó del sofá, dirigiendo al mayor hacia la cama que había al fondo de la habitación.
—Law… Espera…
—Date prisa.
El joven se recostó sobre el enorme colchón y en unos segundos Doflamingo se abalanzo sobre él, besando su cuello con avidez e introduciendo su mano derecha debajo de la camisa de Law, acariciando lentamente.
Pronto Doflamingo no resistió el querer apartar la ropa de Law, así que al notar esa intención, el muchacho le indico que le dejara hacerlo por sí mismo.
Law se incorporó, empujo a Doflamingo de manera que este quedara boca arriba sobre la cama.
— ¿Qué haces pequeño Law…?—pregunto Doflamingo al sentir que Law se colocaba sobre él y pretendía quitarle sus estilosas gafas.
—Quiero verte a los ojos—respondió Law con un hilo de voz que fácilmente fue interpretado como un murmuro seductor por parte de Doflamingo—. Déjame verlos…
—Ja, adelante… Te has ganado ese privilegio, pequeño Law.
El muchacho le quito las gafas, dejándolas sobre la cómoda al costado de la cama. Segundos pasaron, que parecieron una eternidad para Law, observando aquellos ojos que lucían como una mera ilusión, pues aquellas gafas rojas habían reclamado su lugar como la "mirada oficial" de Doflamingo después de tanto tiempo.
— ¿Qué te ocurre, eh Law? ¿Acaso mis ojos te sorprenden tanto?
—Tal vez… Ahora, vuelve a cerrarlos…—musito Law, acercando lentamente su boca hacia los labios de Doflamingo, plantándole un beso delicado, que Law sintió como una tortura cruel pero necesaria.
Pronto Doflamingo se dejó llevar por aquel íntimo gesto, envolviendo a Law entre sus brazos y comenzando a sentir la urgencia de conquistar al muchacho por completo. Las manos de Doflamingo llegaron a la orilla del pantalón del joven moreno.
—Déjame quitarlo. Y permíteme traer lo que necesitamos para empezar en serio con esto…—dijo Law al oído derecho de Doflamingo y se levantó de la cama con cuidado. Se quitó los pantalones que llevaba y se los dio al hombre sobre la cama, pues este los había reclamado.
— ¿Trajiste protección, pequeño Law? Así que estabas completamente decidido a tener un rato como este…—soltó el hombre con una discreta risa mientras cerraba sus ojos con completa satisfacción y colocaba sobre su rostro los pantalones de mezclilla de Law.
En esos valiosos y vitales segundos, el jovencito de piel morena aprovecho para sacar de su mochila aquel par de cuchillas que había llevado consigo, su mano temblaba y al mismo luchaba por mantenerse firme y certera…
Law vigilaba cada instante... Doflamingo seguía tranquilo, confiado…
Se acercó cada vez más… Volvió a colocarse sobre el regazo de Doflamingo.
El cuchillo que Law blandía con su mano derecha, estaba oculto tras la espalda del muchacho…
— ¿Estás listo, Law?
—Sí…—y la mano de Law, que apenas podía controlar su agitación, decidió empezar a salir de su escondite para ir directo hacia Doflamingo.
El gran hombre rubio, cuyas manos estaban muy remarcadas por gruesas venas, empezó a besar de nuevo a Law, tomando el rostro de este último con decisión.
Law no podía resistir más tiempo besando a ese hombre…
Aquel filo no tardaría en ir contra la bronceada piel de Doflamingo…
—Law… Te deseo tanto… Deseo tanto que permanezcas junto a mí por mucho tiempo…—gimió Doflamingo con una voz que provoco un sentimiento de asombro y repulsión en Law; no podía concebir que un hombre que había asesinado a su padre tuviera el descaro de profesarle tanto afecto, ese retorcido afecto que nunca logro comprender—. Dime que estarás conmigo, pequeño Law…
—Doflamingo… Yo…
Y un grito ahogado de dolor interrumpió remplazo las palabras de Law.
Una cuchilla se había clavado en el abdomen de Doflamingo.
—Law… Tú…—musito Doflamingo tratando de asimilar el dolor y el hecho de verse apuñalado por aquel muchacho.
Law temblaba por completo, su cuerpo no dejaba de estremecerse, su mano aun sostenía aquella navaja sobre el cuerpo de aquel hombre que miraba a Law con una intensa mezcla de incredulidad, frustración, furia y decepción…
—Law…—y Doflamingo, jadeando, hizo un gran esfuerzo que dejo aterrado al muchacho; se incorporó un poco (no importándole que siguiera con el cuchillo atravesando su piel) y con gran fuerza tomo el cuello de Law con sus manos, tratando de apartarlo de sí quitándole el aire necesario.
—Maldito…—jadeo Law tratando de quitarse a Doflamingo de encima.
Finalmente Law se vio arrojado al piso, con torpeza trato de ir hacia su mochila y sacar otro cuchillo…
—Debiste pedirme un arma por adelantado, mocoso…—jadeo Doflamingo mirando a Law con recelo. Su herida estaba empezando a dejar salir un hilo de sangre. Tomo de nuevo sus gafas y de su gran abrigo de plumas rosas que había dejado sobre la cama, sacó una pequeña pistola con la que apunto rápidamente al joven moreno—. Mira lo que has hecho, Law… Pudimos tener una gran vida, juntos, pudimos tenerlo todo…
— ¡PREFIERO MORIR AHORA MISMO ANTES QUE HABER VIVIDO MÁS TIEMPO JUNTO A TI…!—grito Law, desgarrando su voz y sintiendo que corazón y pulmones explotarían en cualquier momento—. ¡Mi vida no vale nada ahora que se todo lo que hiciste…! ¡Ahora no puedo dejar de sentir asco y culpa al asimilar que fui engañado por un imbécil como tú…! ¡¿CÓMO PUEDE EXISTIR ALGUIEN COMO TÚ…!? ¿¡COMO TE ATREVISTE A ASESINAR A MI PADRE POR UNA COMPLETA ESTUPIDEZ…!?
Y un disparo salió del arma de Doflamingo, el tiro apunto a solo un par de pasos de donde estaba Law, provocando que el joven sintiera una aterradora sensación al sentir que su muerte había estado tan cerca.
El rostro de Doflamingo denotaba su enojo: las venas de su frente estaban tan remarcadas por la furia y una mueca de intensa frustración apareció.
Aquel muchacho había insultado de una manera grave el motivo de sus acciones contra aquel doctor que no pudo salvar la vida de uno de sus seres más amados de su vida.
— ¡Él era un gran médico…! ¡Nunca dejaría morir a un paciente sin haber luchado hasta la última opción…! ¡Y TÚ…! ¡TÚ…!—y Law arrojo uno de los cuchillos contra Doflamingo, pero este tiro falló lamentablemente.
Law se arrojó al piso, totalmente resignado a perder la vida en esa habitación, completamente derrotado y humillado. Amargas lágrimas no dejaban de fluir por sus ojos fuertemente cerrados por el dolor que sentía…
Ahora solo podía esperar un disparo fatal por parte de Doflamingo y se despediría del mundo.
— ¡LAW…!—un grito resonó en aquel lugar. Era la voz de Rosinante.
Los ojos de Law se abrieron de golpe, no podía creer que Rosinante hubiese llegado a ese lugar, debía de estar alucinando…
Law levanto ligeramente su cabeza y su mirada enfoco la alta figura de aquel rubio de piel pálida. Rosinante entró de prisa a la estancia, sin importarle interponerse entre el arma de su hermano mayor y el cuerpo desprotegido de aquel muchacho.
—Rosinante…
— ¡DETENTE, DOFFY…! ¡¿QUÉ ES LO QUE HICISTE…!?
Doflamingo observo como su hermano se plantaba delante de Law, mirándole con terror y desesperación. ¿Cómo era posible que Rosinante diera con ellos en aquel sitio? Era algo que aumentaba su furia y desilusión…
Ahora su hermano había descubierto esa parte tan oscura y peligrosa de su ser.
—Rosinante, hazte un lado…
— ¡YA BASTA! ¡Doffy, tú también estas herido…! ¡Termina con esto, olvida lo que sucedió, deja ir a Law y sigue con tu vida…!
—Rosinante, lamento que hayas tenido que enterarte de todo esto… En verdad, lo siento…
— ¡Doffy, por favor…!
—Suelta el arma de una vez y no volaré tu maldita cabeza, ni la de toda tu banda de estúpidos—declaro una voz gruesa, profunda y amenazante. Crocodile había llegado al lugar y apuntaba con una pistola a Doflamingo.
Doflamingo sintió un escalofrió recorrer su cuerpo, su mirada volteó hacia aquel hombre de cabello oscuro y mirada tan intimidante.
—Que sorpresa... Croco, tanto me odias que llegaste a contactar con mi querido hermanito—soltó Doflamingo recuperando por un instante aquella sarcástica sonrisa.
Law, al escuchar tal declaración, sintió que su mente colapsaba…
¿Hermano…? ¿Se refería a Rosinante? No podía ser alguien más.
Rosinante era hermano de aquel hombre tan detestable…
—Cierra la boca y arroja el arma, no tienes mucho tiempo antes de que la herida que tienes ahí empiece a afectarte en serio—dijo Crocodile acercándose un poco más a los demás—. La policía viene en camino, no tienes escape.
Doflamingo y Crocodile se miraron fijamente, la intensidad con la que se veían provoco en ambos un torrente de emociones e inevitables recuerdos…
¿Cómo habían llegado a ese punto? Cuantos sucesos pasaron para ello…
Doflamingo ahora apuntaba su arma contra Crocodile, justo al igual como este último le amenazaba. Se acercaron lentamente al otro, hasta que las puntas de aquellas pistolas estaban casi rozando el cuerpo del otro, mientras que no dejaban de mirarse…
—Es un alivio que ese mocoso no pudiera matarme… A decir verdad, siempre imagine que tu serías el que llegase a terminar con mi vida—confeso Doflamingo con una voz ya cada vez más afectada—, y esa idea siempre me pareció más tentadora y placentera…
—No quiero acabar contigo—respondió Crocodile con amargura y convicción—. Ya no… Tienes mucho que pagar, y no seré el que impida eso.
—Vaya… Has cambiado, querido Crocodile…—Doflamingo tosió un poco, provocándose un dolor agudo gracias a su herida que se agravaba cada vez más.
—Cierra la boca de una maldita vez, y dedícate a esperar a una ambulancia.
—Aun te preocupas por mí, je…—y finalmente el rubio de piel bronceada se desplomo, apoyándose contra una pared y tratando de luchar contra el aturdimiento y el dolor, mirando con dificultad como su hermano menor se arrodillaba y trataba de calmar a Law.
—Law… ¡Law…! ¡¿Estas herido…!?—preguntaba Rosinante con voz desesperada mientras trataba de comprobar con sus propios ojos que Law no tuviese alguna herida o golpe.
—Rosinante… Perdóname… Yo…
—No tienes que decir más… Law… Lo siento tanto…—y Rosinante abrazo con fuerza a Law, lágrimas comenzaron a salir y empezaron a mojar al muchacho de erizado cabello oscuro—. Pensé que te perdería… Tu carta… En cuanto leí todo perdí el control… Lamento haber llegado tan tarde… Nunca debiste pasar por todo esto…
—Rosinante…
—Nunca… Nunca imagine que Doffy… No lo sabía… Law, en verdad no lo supe hasta hoy…—sollozo Rosinante sintiendo una gran ola de culpa y tristeza por el hecho de que su hermano mayor fuese el culpable de dañar tanto la vida de Law. Después de unos segundos, el rubio se separó un poco del jovencito y se percató que estaba en ropa interior—. Law… Tu ropa…—Rosinante se puso de pie y busco las prendas del muchacho para que este se vistiera de nuevo.
En el momento en que Rosinante le brindo de nuevo a Law su vestimenta, los ojos grises de aquel joven se llenaron de nuevo de lágrimas.
—Rosinante…—Law le dedico una dolorosa mirada.
—Law…—y después de unos segundos Rosinante por fin cayó en cuenta del contexto en que había encontrado a Law y a su hermano mayor.
Law se aferró al agitado cuerpo de aquel rubio de ojos color cobrizo, cuyo rostro ahora estaba pasmado, tratando de asimilar los hechos…
Doflamingo se había atrevido a involucrarse de esa manera con Law…
—Law… Tú en verdad… Doflamingo te…
—No tenía idea de quien era él cuando inicio todo esto…—soltó Law con voz ahogada, el joven estaba apretando su mandíbula fuertemente, totalmente avergonzado y destrozado por la culpa—. Fui un estúpido… Rosinante… Lo siento… Lo siento… Perdóname…—sollozo desconsoladamente mientras se aferraba más a Rosinante.
—Law…
Rosinante siguió abrazando a Law, pero ahora sintió una nueva culpa que le invadía de una manera tan incómoda…
Doflamingo se había aprovechado de Law de muchas maneras, incluida esa manera tan obscena e inapropiada…
No podía creer que algo así pudiese haber pasado.
Ambos se habían atrevido a involucrarse con Law en ese nivel; ahora no se sentía tan diferente de su hermano y eso le partía el alma.
—Law… No tienes que disculparte… Doflamingo y yo… Somos los únicos culpables…
—No, Rosinante, tu no…
—No debí permitir que tuviéramos esa clase de relación… No soy tan diferente de mi hermano… Lo lamento, Law… En verdad, merecías algo mejor.
Crocodile, quien escuchaba aquella dolorosa plática, no pudo dar crédito a la última declaración de Rosinante. ¿Acaso estaba malinterpretando o Rosinante estaba afirmando que había estado involucrado con aquel muchacho de una forma más allá de una simple relación de tutor?
La pregunta se respondió fácilmente al ver la manera en como ese jovencito de cabello oscuro abrazaba y miraba a Rosinante, y la manera en como este último le hablaba.
Crocodile se acercó a ellos con paso lento, viendo amargamente a Rosinante, ahora aquel rubio lucía tan diferente, ya no era aquella idealización…
Rosinante había ocultado un secreto tan delicado e inapropiado.
¿Su relación había sido solo una farsa? Era lo más probable…
Al percatarse de que Crocodile estaba cerca de ellos, Rosinante se puso de pie y le miro con gran pesar. La mirada de Crocodile era tan hiriente y despectiva. Paso casi un minuto para cuando Crocodile finalmente decidió hablar:
—Supongo que debí alejarme de ti en cuanto supe que eras hermano de Doflamingo… En verdad lograste engañarme—afirmo el hombre de la gran cicatriz en el rostro. A pesar de la firmeza de su mirada y voz, no pudo evitar (por un breve instante) sentir lástima por el afligido rostro de Rosinante, que estaba anegado de lágrimas—. De alguna forma, menos caótica y peligrosa, terminaste afectando la vida de ese niño y la mía… Justo al igual que tu hermano.
—Crocodile, yo…
—No digas nada. Ya termino…—y Crocodile dirigió una fría mirada a Law antes de retirarse de aquella habitación.
¿Ahora qué pasaría?
La policía y paramédicos llegarían en cualquier momento; tendrían que aclarar muchas cosas, tendrían que enfrentar muchas consecuencias y relatar tantos hechos lamentables…
Pero en estos momentos, en este instante, solo importaba que Law estuviese a salvo, que podían sentirse de nuevo juntos, cerca del otro, como tanto lo necesitaban ahora mismo y habían anhelado desde hace tiempo.
Bien, aquí termina este tormentoso capítulo, espero decidan quedarse por un par de capítulos más para darle cierre a esta historia.
De nuevo, muchas gracias por leer, y en especial por sus comentarios, los aprecio demasiado. Hasta la próxima.
Atte. Levita Hatake
