Pendiendo de un hilo.

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¿Es posible restaurar lo que ya esta roto?

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Capítulo I. ¡Enter! Naruto Uzumaki

Las calles en Konoha eran tranquilas, los pájaros cantaban y los rayos del sol comenzaban a iluminar las casas donde sus habitantes dormían con calma. Todo parecía ser típico de un domingo soleado, pero…

— ¡Te lo digo, Ero-sennin! ¡Nadie me reconocerá después de tantos años! ¡De verás!

Un joven rubio iba seguido de un hombre mayor de aspecto cansado. Era nada más y nada menos que Naruto Uzumaki, el alborotador número uno de Konoha. Iba riendo y mirando todo con un brillo especial en los ojos, recordando lo que tanto vivió en esa ciudad y cuanto la extraño estando fuera de ella. Al fin estaba en casa.

—¡Ya cállate Naruto!— Le dió un pequeño coscorrón en la cabeza, pero ni eso aminoró el ánimo del chico. — Vas a despertar a todos.

—Estoy ansioso de ver a todos mis amigos.

Jiraiya sonrió al ver a su pequeño nieto admirando todo y se dio por vencido en su intento de hacerlo guardar silencio. Suspiró escandalosamente y juntos se dirigieron al departamento dónde viviría Naruto. Lo cuido durante siete años desde que Minato y Kushina murieron en ese lamentable accidente de auto, sin embargo, el Uzumaki ya no aguantaba más estando lejos de sus amigos y así, intercambiando palabras con una de sus mejores amigas de la infancia es que se decidió que Naruto podría quedarse en Konoha sin que su tutor estuviera con él, con la condición de que se haría cargo de todos sus gastos. Jiraiya aceptó y ahora ambos estaban llegando al departamento donde Naruto haría su vida de ahora en más.

— ¡Wow! Es enorme. — Comenzó a reír emocionado y dejó sus maletas a un lado, admirando el lugar.

— Y más te vale cuidarlo bien. — Sonrió al ver su emoción y por un momento recordó a su adorado ahijado: Minato. Sacudió la cabeza para que la tristeza no lo invadiera.

— Va a ser difícil estar sin ti Ero-sennin.

—¿Estarás bien?— Pregunto verdaderamente preocupado.

— Nada que no pueda soportar. — Sonrió mostrando todos sus dientes y acto seguido le dió un gran y largo abrazo a su querido abuelo.

Permanecieron así unos segundos. Se miraron con una sonrisa y se despidieron, prometiendo que Jiraiya volvería para pasar juntos las fiestas decembrinas. Rápidamente comenzó a acomodar todo en su apartamento. Su futón, su buró y toda la ropa que tenía en el ropero que se encontraba en la habitación. Pensó en después ir a darle las gracias a la abuela Tsunade por conseguir tal apartamento tan increíble.

Una vez acabó, se dirigió a la cocina y se preparó un rico ramen. Hoy su nueva vida empezaba y no podía estar más feliz de que eso sucediera. Al fin, después de tantos años, vería a sus amigos. ¿Qué habría sido de ellos? ¿Sasuke seguiría siendo el mismo chico arrogante? ¿Sai seguiría siendo igual de raro? ¿Sakura se habría vuelto aún más bonita? ¿Hinata…? Pensar en ella le provocó un nudo en la garganta.

— Nunca le di respuesta...— Susurro algo ido y su cabeza viajó al pasado.

Era una noche lluviosa. Había pasado un mes desde la prematura muerte de los padres de Naruto. Todos sus amigos lo apoyaron en todo momento, en especial Hinata, y por eso ella fue la primera en enterarse que se iría.

Me iré con mi abuelo,— sonrió débilmente. — Es la única familia que me queda.

Hinata se quedó callada, asimilando lo que le había dicho. No podía pedirle que se quedará, Jiraiya era su única familia, sin embargo, pensar que se iría solo le destrozaba el corazón.

¿V-Volveras?— preguntó con un hilo de voz, tragándose las lágrimas.

Sí.— dijo seguro, sonriéndole como un sol. — Lo prometo.

La semana pasó y todos sus amigos le organizaron una fiesta de despedida. Naruto se iría esa misma noche y querían que se fuera con un gran recuerdo. Cada uno le deseo lo mejor y comieron hasta reventar, jugando y riendo. Cuando llegó el momento de partir, sin importarle la lluvia, Hinata fue a alcanzarlo a la salida de Konoha.

¡Naruto!— le gritó. El pequeño corrió a su encuentro con el paraguas que tenía y la cubrió de la incesante lluvia.

¿Qué pasa Hina?

¡M-me… me gustas!— Exclamó con las mejillas sonrojadas a más no poder y sin verlo a los ojos.

Naruto se quedó en shock, no sabía qué hacer, a él le gustaba Sakura, solo veía a Hinata como su amiga, su más especial y querida amiga, por eso mismo, no se atrevía a romperle el corazón.

S-se que te-te gusta Sakura, p-pero… —, se armó de valor y lo miró a los ojos. — Solo quería decírtelo, Naruto.— Sonrió como un sol.

Naruto no pudo hablar, solo la abrazo dejando caer el paraguas y le prometió volver.

Suspiró cansado con una pequeña opresión en el pecho. De repente quería ver a Hinata y darle la respuesta que nunca le dió. Durante ese tiempo viajando, pensó y pensó en que sentía realmente, y fue tal como lo supuso. Hinata era como una hermana para él, al igual que Sasuke, pero Sakura siempre fue la chica que lo hacía suspirar. Pese a sus malos tratos o golpes, veía en ella la mujer con quién quería estar y no siempre era así, no siempre era cruel.

Naruto.— Lo llamó una vez. Cuando apenas tenía ocho años. Ella portaba un lindo listón rojo en su cabeza y eso la hacía ver aún más linda a ojos del rubio.

Sakura. — Sonrió al verla. —Te ves muy bonita con ese listón.

La pequeña de cabello rosa asintió con una suave sonrisa y un tenue sonrojo, y tomó la mano del rubio para ir juntos a los columpios. Una vez ahí hablaron de sus profesores y de lo gracioso que les parecía que Kiba actuará a veces como un perro. Eran esos momentos en que Sakura se mostraba como era en verdad, esos momentos que hacían que el Uzumaki cayera más y más.

Oye Sakura… ¿Quién te gusta?— le pregunto cuando ambos tenían diez años. Unos meses antes de la muerte de Kushina y Minato.

¡Sasuke!— Exclamó con corazoncitos en los ojos. El rubio solo hizo una mueca de asco. — ¿Y a ti?

Si te lo digo te vas a enojar.

¡¿Es Ino?!— preguntó horrorizada.

¡No!— Negó con una sonrisa el Uzumaki.

¿Entonces?

Tu me gustas.— Dijo como si nada, con un sonrojo en sus mejillas apiñonadas— Eres muy bonita y linda, no se que le ves al idiota de Sasuke.

Sakura cerró los ojos intentando procesar que había sucedido. Siempre considero a Naruto su mejor amigo, casi su hermano, con quién hablar, jugar y hasta golpear, y que ahora le dijera eso la dejó muy confundida.

Pues tu a mi no. — Prefirió ser directa.

¡Entonces haré que te enamores de mi!— Le guiñó el ojo y salió corriendo antes de que a Sakura le saliera esa venita en la frente cada que hacía algo que la hacía enojar.

¡Naruto!— Grito entre molesta, avergonzada y alegre mientras lo comenzaba a corretear por toda Konoha.

Terminó su ramen casi de un trago y se dio una ducha rápida, dispuesto a salir y tal vez encontrarse con alguno de sus amigos. Pensó en ir a ver a esas dos chicas que tanto rememoró en sus viajes con Jiraiya, pero la idea le hacía revolver el estómago, de todos modos, mañana las vería en la escuela. Con calma, fue caminando por Konoha, admirando a las personas pasar, algunos lo reconocieron y saludaron, alegrándose de su regreso. El viejo Teuchi salió a darle un cálido abrazo y le entregó unos cuantos cupones que, seguramente, gastaría en menos de dos días. Sonrió feliz: al fin se sentía en casa.

— He vuelto...— Susurro mientras se arrodillaba ante las tumbas de sus padres.

Una pequeña lágrima surcó su mejilla y la dejó libre. Siempre extrañaría a sus padres y por eso, los iba a honrar siendo un hombre de bien, como ellos lo fueron.

— Ya verán, me volveré Hokage. — Sonrió y revisando que nadie más lo estuviera viendo, comenzó a contarles todas sus aventuras con Jiraiya, en medio de risas y gritos.

La tarde llegó con el sol ocultándose y decidió ir a gastar su primer cupón a Ichiraku. Se le hizo raro no encontrarse a ninguno de sus amigos en el transcurso del día, pero decidió no darle importancia. Al salir del lugar, vio algo que lo hizo sonreír inmediatamente.

—¡Sasuke-teme!— Corrió hacia él y lo tacleo mientras lo abrazaba.

— Dobe...—Susurro entre sorprendido y feliz mientras se lo quitaba de encima. — Pensé que la tierra te había tragado, hasta que te dejas ver, maldito bastardo.

— Siguen siendo igual de alegres. — Una segunda voz muy conocida lo alertó.

—¡Sai!— Sonrió a la par que lo abrazaba. — ¡Estás más alto!

— Claro que si, idiota. Ya pasaron seis años.

—¡Teme!— Exclamó mientras le daba un puñetazo amistoso en el hombro.

—¿Naruto?— Escuchó una voz ronca y seria.

—¡Gaara!— Sonrió nuevamente y lo abrazó. No podía creerlo. Al fin estaba viendo a sus amigos. Se sentía tan feliz.

— Es bueno verte de nuevo por aquí, — y aunque su rostro no sonreía, Naruto sabía que estaba feliz. — Asumo que entrarás a la preparatoria mañana, ¿No, dobe?

—¡Claro que sí, teme! ¡Estoy ansioso de ver a todos mis amigos juntos!

— Te vas a sorprender...— Susurro con una sonrisa marca Sai.

—¿Por qué? ¿Hubo muchos cambios?

Los chicos se miraron, evaluando si sería bueno contarle a Naruto. Decidieron que si, si no le decían ellos, se enteraría solo y sería peor.

— Las cosas ya no son como antes, Naruto. — Dijo seriamente el Uchiha.

— Los chicos nos seguimos llevando bien, pero ya no somos tan unidos, cada quien tomó distintos caminos. — Completo Gaara.

— Respecto a las chicas… — Sasuke bufo, odiaba hablar de esas cosas, pero era Naruto, se merecía una explicación.

— Se odian. — Expulsó Sai. Sasuke lo miró seriamente— ¿Qué? No hay otra manera de decirlo. Se odian.

— Pero… — Inmediatamente toda la alegría del Uzumaki se disipó.

Había madurado, sabía que todos sus amigos no eran iguales y se irían fraccionando, así que cuando Gaara le dijo que estaban por su parte pero llevándose bien no lo tomó por sorpresa, sin embargo lo de las chicas lo desarmó por completo.

— ¿Porque? Todas estaban tan unidas.

— Nosotros no sabemos nada. Ninguno de los chicos lo sabe con seguridad, solo pequeños fragmentos de la historia.

—¿Cómo?— Susurro aún consternado.

Los chicos no podían darle respuesta a eso, así que dejaron que lo asimilará. Suspiró fuertemente y volvió su vista al frente.

—¿Cómo están divididas?

— Hinata, Ino, Temari y Tsuki están por un lado. Sakura, Tenten, Karin y Airi por otro lado.

Naruto los miró confundido. Sakura e Ino eran mejores amigas, tal vez con cierta rivalidad por Sasuke, pero había un lazo especial entre ellas. ¿Qué sucedió? Por otra parte, ¿Quiénes demonios son Tsuki y Airi?

—¿Tsuki y Airi?— Pregunto.

— Tsuki llegó cuando estábamos en secundaria y Airi a mediados de la preparatoria. — Comenzó Gaara. — Tsuki es una chica fría y altanera, es la mejor amiga de Hinata. Airi por otra parte es dulce y…—¿Cómo decirlo sin que sonara mal?

— Patética,— completo Sasuke. — Se parece mucho a Hinata de niña.

—¿Hinata cambio?

— Como no te imaginas. — Dijo Sai con un rostro serio, angustiado. — Todas cambiaron demasiado.

— No entiendo…

— No te esfuerces en entenderlo. Así son las cosas ahora Naruto, será mejor que las aceptes.

— No. — Los miro decidido. — Son mis amigas. ¡Yo haré que vuelvan a serlo!

Los chicos suspiraron, ya se imaginaban una reacción así por parte del rubio. Solo esperaban que cuando se golpeara con la realidad, no lo destrozara.

¡Hola, hola! Heme aquí con un fic que ya había publicado jaja. La verdad es que hace un tiempo decidí borrar todos mis fics. Fue una decisión muy apresurada, pero me ayudo bastante y ahora me han dado ganas de publicarlos again con ciertas mejoras y correcciones. Ya me encuentro más estable y seguro para poder dejar de ser tan critica con mis historias, así que espero que las disfruten y me digan que opinan. ¡Besos a todos! Len fuera.