Pendiendo de un hilo.
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No. La verdadera pregunta es ¿En verdad lo está?
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Capítulo II. Primer día.
El instituto estaba desbordado. Todos de un lado a otro. El tan esperado fin de semana había terminado y la tediosa semana volvía a comenzar. Cerca de ese lugar, en la habitación de una de las chicas más sexys y codiciadas de toda Konoha se encontraron arreglándose todas las llamadas "populares".
— Se lo que les digo,— dijo una chica de cabello plateado y ojos negros mientras se retocaba un poco el maquillaje. — Tengo un presentimiento. Hoy va a pasar algo.
— ¡Ay, Tsuki! ¿Qué podría pasar?— Una chica de hermosas curvas y cabello rubio cenizo sonrió ante el comentario de su amiga. Una vez dejó de hablar, pasó de nuevo el pintalabios rojo y se admiró en el espejo: estaba hermosa.
— De todos modos, hay que tener cuidado. — Otra chica rubia y de ojos fuertes detectaron.— Tsuki tiene un don para presentir cambios. — Comenzó a cepillar su cabello y atarlo en sus característicos cuatro chongos, para después delinear suavemente sus ojos. Sabía que su mirada causaba impacto, así que, ¿Por qué no aprovecharlo?
—¿Tu que piensas Hina?— Le pregunto la peli plateada enchinandose las pestañas.
— Pienso que pase lo que pase, lo sabremos afrontar. — Dijo con claridad, y sin miedo en su voz. Digno de la matriarca de los Hyuga, digno de la mujer más sexy de Konoha.
Pasaron diez minutos y todas las chicas salieron del complejo Hyuga, por dónde pasaron, miradas que robaron y no era para menos. Temari tenía unas piernas de impacto que, tras esas sexys medias de red, nadie dejaba de verlas. Ino poseía unas curvas peligrosas, las cuales mostraban con orgullo portando sus tops y faldas bien pegadas. Hinata tenía una delantera de envidia y la daba a relucir usando blusas de red que cubrían apenas lo necesario y Tsuki tenía un trasero que haría desmayar a más de uno, enmarcandolo con un short bien pegado y corto.
El clima en Konoha favorecía a que lucieran sus atributos, y de todos modos, aunque no resalten sus cuerpos, su belleza era más suficiente que para que todos volteen a verlas.
El sol alumbró su. Entraron como siempre, con seguridad y derrochando sensualidad. Todos las miraban, algunas con envidia y otros con morbo, sea como sea lo hacian y eso las hacian sentir poderosas, respetadas. Sabían que lo merecían, ese lugar que tenían lo ganaron y lo disfrutaban, le pese a quien le pese.
— Ogh, ahí van las estúpidas zorras. — Hizo una mueca de asco al verlas pasar.
— ¡Te van a escuchar!— Susurro con miedo. Sakura miró a Airi y vio nervios en sus orbes rojas. Rolo los ojos. "¿Cómo es que puede ser tan cobarde?" Pensó.
— ¡Buenos días, chicas!— Una chica de cabello rosa intenso llegó a saludarlas, seguida de la castaña de chonguitos.
— Hola, chicas. ¿Qué tal va todo? — Miró la cara de asco de Sakura y lo supo. — Acaban de pasar esas zorras, ¿Verdad?
- ¡Oh! Yo las ví saliendo de la casa de Hinata,— comenzó Karin. — Parecía que venían saliendo del burdel. — Todas empezaron a reír y así, entre burlas hacia las porristas decidieron entrar a su salón.
Naruto estaba de muy buen humor. En la mañana fue a buscar a Sasuke y en el camino se encontró con Kiba, Shino, Chouji y Shikamaru. Se alegraron mucho de verso y prometieron salir juntos en la tarde. Cuando llegó a la residencia de los Uchiha, Itachi y Shisui los recibieron animadamente e invitaron a desayunar. Mikoto fue tan amable como siempre e incluso Fugaku se le permitió darle unas palmaditas y desearle suerte en su primer día.
—¡Estoy tan emocionado, Teme!
— Qué molesto eres, Naruto. — Siseó al darse cuenta que desde ahora, todas sus mañanas serían así de ruidosas.
— Amaneciste de buenas. — Comenzó a reír alegremente y poco antes de entrar vio en la entrada a Lee, Neji, Kiba, Kankuro, Suigetsu y Shino.
Corrió a saludarlos. Se sorprendió al saber que todos estaban en el equipo de fútbol americano a excepción de Shino y les dijo que un día iría a verlos entrenar, y tal vez entrar al equipo. Kiba lo molesto diciendo que ni en sus sueños entraría y así empezaron a bromear como los buenos amigos que eran. Incluso Neji y Shino participaron en algunos bromas.
A los pocos minutos, Gaara y Sai hicieron acto de presencia y se unieron a la plática. Naruto pudo notar que los grupos estaban bien marcados pero no por eso se negaron a convivir juntos. Sonrió probablemente y se sintió en casa, con la familia que tanto extraño, sin embargo, la duda de cómo estarían las chicas seguían latentes en su cabeza.
—Naruto. — Lo detuvo Sasuke antes de entrar al salón. — No hagas ningún escándalo.
El rubio lo miró confuso y entró seguido de él, no entendió a qué se refería, al menos no lo hizo hasta que vio a Hinata, Ino, Temari y una chica de ojos negros vestidas sumamente sexys. Se quedó en shock y estaba a punto de gritar, si no fuera Shikamaru logró taparle la boca, hubiera sido un caos.
— A todos nos sorprendió la primera vez. — Le dijo tranquilamente. — Mejor siéntate.
Naruto asintió aún anonadado y suspiro, se sentó a lado de Sasuke y se dejó perder en su cabeza en lo que su profesor llegaba. Aún no lo podía creer.
Hinata estaba en estado de shock. Su corazón se olvidó de latir una o dos veces y su boca se abrió en una expresión de suma sorpresa. No podía ser cierto. ¡Naruto había vuelto! Sintió algo cálido formarse en su pecho, pero lo deseo. Ella no sintió nada por nadie, es decir, es Hinata Hyuga, la porrista reina, la chica más codiciada, podía tener al chico que quisiera cuando quisiera, para ella el amor no existía. Entonces… ¿Por qué su corazón latía tan rápido ahora que sabía que estaba de vuelta?
— Hinata...— Tsuki fue la primera en notarlo, por algo era su mejor amiga.
— No lo puedo creer.— Susurro Ino.
— Pensé que no volvería.— Incluso temari se pudo sorprenderse. Sonrió para sus adentros, sabía del aprecio que Gaara le tenía al Uzumaki.
— Creo que a esto se debe tu presentimiento Tsuki. — Decidió salir de su estupor— ¿Quién lo diría? El Uzumaki volvió.
— Y nada mal,— la rubia de ojos azules se mordió el labio. — Me encantaría probarlo cuanto antes.
— No se ve nada mal. Creo que sería de los pocos que nos faltan por probar ¿No Hina?— Temari la miró con una sonrisa coqueta.
— Bueno, hablen por ustedes, yo no he tenido nada con el arrogante Uchiha. — Sonrió complacida al razonar su reacción. Solo era eso: carne fresca que le encantaría probar.
— Te pierdes de un rico caramelo. — Bromeó Tsuki, mientras miraba a Kankuro y le guiñaba el ojo. Este asintió en forma de saludo y le guiñó el ojo de vuelta.
— Yo no sé porque no tienes nada con mi hermano. Se gustan, ¿No?
— Me gusta, si, pero tengo mis ojos puestos en alguien más.
—¿Aún hay chicos que se te resisten?— Pregunto Ino incrédula.
—Shino. — Bufo. — Pero este semestre será el mío.
Iban a seguir hablando de sus conquistas pero la profesora llegó y los mandó a sentarse. Dando comienzo a la clase.
— Muy bien Naruto, hay que celebrar que andas de regreso, ¿No?— Kiba lo abordó a la salida con ánimo.
—¡Claro! ¿Qué quieren hacer?— Aunque estaba deseando salir con los chicos, a lo lejos pudo divisar a la chica que lo volvía loco. No pudo acercarse a ella en todo el día y era la oportunidad perfecta.
— Vamos a un bar nuevo, está cerca de aquí. Invitaré a todos los chicos.
—¿También irán las chicas?— Preguntó impaciente.
— Si que te urge pasar un buen rato, eh. — Comenzó a reír. — Invitaré a Hina, Ino, Tsuki y Temari.
—¿Y las demás?
— Pues… — Su rostro palideció. — No son mucho de ese ambiente.
—Kiba. — Lo miró serio. — ¿Qué fue lo que pasó? Hoy ninguno me dejó acercarme a las chicas. ¿Qué es lo que está pasando? Sasuke ya me dijo que pelearon. ¿Es verdad?
— No es por mí que debes enterarte, pero es verdad eso que te dijeron. El problema principal es entre Sakura y Hinata, es lo único que se.
—¿Qué rayos pasaron mientras no estaba?— Susurro frustrado.
— Nosotros tampoco lo entendemos. Un dia estaban bien y al siguiente se estaban matando. Pero te daré un consejo: no te metas. Es algo entre ellas y como tal, ellas deben solucionarlo.
— No puedo dejar esto así.— Y sin aguantarse más, corrió hacia donde estaba Sakura junto con Tenten, Karin y una chica de cabello negro.
— ¡Naruto!— Le gritó, pero el rubio no volvió.
No muy lejos de ahí, las chicas estaban saliendo y pensando en lo que harían está noche. En la mañana observaron como Naruto miraba a las porristas y ellas como bichos raros. Impresionado por los cambios. Sakura pensó que iría directo con ella, pero se sentó al lado de Sasuke y el resto del día lo vio perdido en sus pensamientos. Tal vez estaba demasiado impresionado, así que cuando escucho su voz llamándola se paralizó.
—¡Sakura!— La aludida se giró y lo vio frente a ella. Estaba más alto y también más fornido. Se vio como un hombre y eso la hizo sonrojar. Se preguntó si él aún tiene sentimientos por ella.
— Volviste. — Fue lo único que atino a decir.
El Uzumaki sonrió recién y la abrazó, levantándola por los aires. Estaba tan feliz de volverla a ver qué sentí que podría explotar. El resto de las chicas lo miraron con una sonrisa, felices de que el pequeño sol del grupo haya vuelto. Airi solo sabía de él por lo que le decían y en el momento en que Naruto la miró sintió como a su corazón se le olvidaba latir. Ese chico frente a ella si que era muy apuesto.
— Me alegra tanto volver a verte. — Sonrió Sakura una vez que la bajo.
— Por fin muestras tu fea cara, primo. — Karin le dio un puñetazo amistoso en el hombro y este le revolvió el cabello.
— Sigues siendo igual de ruda Karin.
—Naruto. — Tenten se abrió camino a abrazarlo. — Es bueno saber que regresaste.
— Ya estoy en casa. — Correspondió el abrazo y sonrió. Fue entonces que noto que un par de ojos rojos no le sacaban la mirada de encima.
Sakura se percató de la mirada de total confusión que Naruto le lanzó a la pelinegra y decidió presentarlos.
— Naruto, ella es Airi. — La aludida dio una corta reverencia y por la manera en que se sonrojo le grabó mucho a Hinata cuando eran niños — Es sobrina de Kurenai-sensei. Desde mid de la preparatoria vive con ella, por eso el parecido.
Naruto asintió y prosiguió a presentarse con la chica, a lo cual Sakura le dio un zape aludiendo que ella ya lo había presentado. El rubio empezó a reír y les preguntó si querían ir al nuevo bar con todos los chicos hoy. Las chicas se tensaron, pero antes de que Naruto preguntara, Karin dijo que irían, y rápidamente se fueron.
— Eso fue extraño.— Susurro para sí y comenzó a andar a su departamento.
Recordó que no había acordado una hora con Kiba, así que marcarle pero antes de poder hacerlo, a lo lejos vio al resto de sus amigas. Dudo entre ir o no, estaban muy cambiadas, pero se repitió que eran sus amigas y las lograron.
— ¡Hina!— La llamó una vez estuvo lo suficientemente cerca. La aludida volteó y pudo ver nervios en su mirada, pero también más seguridad en su actuar. Por un momento sus ojos se perdieron recorriendo su cuerpo, estaba increíblemente hermosa y sexy. ¿En qué momento sucedió ese cambio?
—Naruto. — Le dijo con una sonrisa seductora a la par que se acercaba y lo abrazaba— Tanto tiempo.
- Te ves hermosa. — Salió de sus labios sin poderlo frenar.
— Lo sé.— Le guiñó el ojo mientras lo tomaba de la mano y lo acercaba a las chicas.
— Naruto,— sonrió con alegría. — Hace años que no te dejas ver .— Lo saludo la chica del desierto con un corto abrazo, pero solo eso bastó para que su perfume le erizara los vellos de la piel.
— Ya eres todo un hombre, Uzumaki. — Ino lo abrazó por un periodo más largo y le dió un pícaro beso en la mejilla, lo cual hizo estremecer al rubio.
— Así que tú eres el famoso Naruto. — La chica lo miró intensamente. El rubio tragó saliva, todas desprendían sensualidad. — Yo soy Tsuki. — Sonrió coqueta.
— Te pareces a…
— Kakashi, ¿No? Soy su hija. Y antes de que te asombres, él no lo sabía. Embarazo a mi madre en uno de sus viajes como embajador, pero ella murió, antes de hacerlo, vino a Konoha para que Kakashi se hiciera cargo de mi y heme aquí.
— Eso es dificil de asimilar.
— Cualquier día te cuento los detalles, si quieres a solas. — Eso último lo dijo en un susurro y acto seguido le sonrió coquetamente.
— Por cierto,— comenzó Hinata. Una vez lo llamó pudo ver cómo Naruto resistía mirar a sus dos prominentes amigas. — Kiba me dijo que hoy irán al nuevo bar que inauguraron en los límites de Konoha, ¿No?
— ¡Sí!— Respondió exaltado, algo nervioso. Las chicas rieron. Sabían que nadie podía resistirse a ellas. — Pero no pregunte la hora.— Se sinceró, sintiéndose algo bobo.
— Dijo que a las siete, ¿No Hina?
— Sí, creo que sí. En fin, será mejor vernos al rato. Un gusto verte de nuevo Naruto. — Las chicas se despidieron de él con una sonrisa coqueta y siguieron su camino.
El chico estaba estupefacto viniéndolas marchar. ¿En qué momento la tierna Hinata pasó a ser esa máquina de sensualidad? ¿Cómo es que la intimidante de Temari se hará sentir esos escalofríos por todo su cuerpo? ¿Desde cuándo el tacto de Ino se le antoja sexy? ¿Y porque esa tal Tsuki se vio tan atrayente? Negó con la cabeza varias veces. No podía dejarse llevar por las hormonas. Debía averiguar qué había pasado.
Entonces, recordó que ni siquiera sabía en dónde estaba el bar. Caminando a su apartamento, dejó marcarle a Kiba y ver si así despejaba su mente, pero por más que lo intentaba su cabeza solo recordaba la sensualidad de esas chicas y aunque se sintió un pervertido al pensar así en su tan adorada amiga de la infancia, no podía dejar de imaginarse que tan suaves se sentirían los senos de Hinata.
Por otro lado, las chicas iban riendo y disfrutando de las miradas del Uzumaki. Acordaron que esa noche se pondrían de lo más sexys, y, quien sabe, a lo mejor alguna sería la primera en probar al nuevo caramelo.
— Yo creo que serás tú, Hina,— sonrió con picardía. — No podía quitar la vista de encima de tu escote. Y no lo culpo, — lo tomó con sus manos y comenzó a molestarla. — Si yo tuviera ese escote lo luciría solo en sostén.
—Tsuki. — Comenzó a reírse— ¿Ah sí? Pues si yo tuviera ese trasero ni me molestaría en usar pantalón.
Las chicas empezaron a reírse. Ambas estaban en la habitación de Hinata. Kakashi nunca estaba, si no estaba con alguna mujer, estaba ayudando a la quinta, todos sabían que él sería el siguiente Hokage y por tanto, debía entrenar duro. Tsuki lo admiraba y le quería, pero estar sola todo el tiempo le dolía, así que se la pasaba con Hinata. Eran probablemente hermanas.
— Hola chicas. — Las saludó animadamente Hanabi, entrando sin avisar.
—Hana, podemos estar desnudas!— Le recrimino a su hermana.
— Las tres somos chicas. — Rolo los ojos.
— Hana-hime. — La molestó a Tsuki. — ¿Cómo está usted hoy?
— No empieces. — Le tiró una almohada y se sentó a su lado. — No las ví en todo el día, pero las noticias se esparcen. Volvió Naruto, ¿Verdad?
— Sí, y más sexy que nunca.— La Hyuga mayor se sacó la blusa para ponerse un top negro bien ajustado, dando a relucir su busto.
— ¿Lo probarás esta noche?
— No si se lo robó.— Tsuki comenzó a trenzar el cabello de Hanabi y está sonrió.
Para la castaña, todas las chicas eran como de la familia, pero sobre todo Tsuki, y ¿Cómo no iba a serlo? Si después de la muerte de su padre y su abuelo, ella fue quien estuvo día y noche a su lado. Gracias a Tsuki, Hinata pudo sacar la fuerza que siempre tuvo. Gracias a ella, los ancianos del clan no las trataron solo como niñas. Incluso a Neji pareció caerle bien y eso nadie lo logró.
— Ya veremos.— Le guiñó un ojo Hinata y comenzó a delinear los ojos de Tsuki y enchinarle las pestañas. — ¿Te ha dicho que tienes unos ojos preciosos?
— No empieces de cursi,— sonrió. — Pensaré que me quieres llevar a la cama.
— No haré nada que tú no quieras. — Le guiñó el ojo y las tres rieron.
Por otro lado, se encontraban Ino y Temari. Estaban en casa de la última, dando los últimos detalles a su aspecto. Pese a que todas eran grandes amigas, entre ellas dos se entendían más. Tenían los mismos gustos, una personalidad seductora pero fuerte, incluso ambas eran rubias. Era natural que entre ambas hubiera más cohesión.
Terminaron de dar los últimos toques, cuando Ino se puso un poco de perfume y Temari se retocó el labial. Se miraron al espejo, estaban hermosas.
- ¡Guau! — Dijo Kankuro al verlas pasar. — Será difícil cuidarlas esta noche, están preciosas.
— No nos tienes que cuidar. — Temari le sonrió, su hermano siempre era tan protector.
—Tú tampoco estás nada mal. — Ino se acercó a él y le dió un beso peligrosamente cerca de la boca, dejándole una marca. — Para que sepan que tienes dueña.— Le guiñó un ojo.
—¿La tengo?— preguntó coqueto y la tomó de la cintura.
— No enfrente de mí.— Temari se tapó los ojos. Jamás se acostumbraría a los coqueteos entre su amiga y su hermano.
— Temari,— comenzó a reír Ino y la abrazo. — No seas así.
— Eres un descarada. — Le sonrió con burla y la despeinó un poco con cariño.
— Bueno, vámonos. — Gaara hizo acto de presencia y juntos salieron de la casa donde los hermanos de la arena vivían.
Ino no se resistió de también coquetearle y diciendo lo sexy que se veía, mientras que el pelirrojo correspondía a sus gestos, pasándole una mano por la cintura de manera pasional. Para nadie era secreto que las hormonas a esa edad los habían dominado, y aunque no se sintieron orgullosos de eso, supieron llegaron de manera madura. El sexo era una cosa y la amistad otra.
