Pendiendo de un hilo.
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Y aunque no lo estuviera. ¿Eso qué cambiaría?
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Capítulo III. De frente con la realidad.
La noche al fin había llegado. Todos estaban dirigiéndose al tan anunciado bar que apenas llevaba unos días de inauguración. Su popularidad se desató al ser uno de los pocos bares que aceptaba menores de edad y así, chicos y chicas de pueblos cercanos iban a disfrutar a ese lugar.
Las porristas llegaron juntas, como siempre, y Kiba salió a recibirlas ya que había pedido un cuarto lo suficientemente grande para que estuvieran todos celebrando el regreso de Naruto.
— Chicas, que bueno que lleguen. Las estábamos esperando.
Las porristas pasaron a saludar y se fueron sentando entre los chicos. De ese modo, Tsuki quedó entre Shino y Chouji. Temari entre Suigetsu y Shikamaru. Ino entre Sai y Neji. Y Hinata entre Naruto y Kiba.
Pidieron unas bebidas y comenzaron a platicar acerca de lo que había sido de todos, sin embargo, Naruto estaba algo preocupado, no vio a Sakura por ningún lado, pero Hinata no lo dejó pensar mucho en eso. De tanto en tanto se pegaba a él y le sonreía coquetamente, incluso le acariciaba la pierna en ratos. Estaba enloqueciendo.
— Se los dije. ¡Están ahí!— Escuchó esa voz tan familiar y sintió que su corazón se aceleraba. Esa voz solo podía ser de su prima y eso solo significaba una cosa.
La puerta se abrió dejando ver a un grupo de cuatro chicas. La primera, de lentes, vestía un short bien ajustado y una linda blusa con escote. La segunda en entrar fue Tenten, traía una blusa algo pegada, dejando relucir sus curvas y un pantalón largo, no se veía provocadora, solo linda. Después entró la pelirosa, traía un vestido rosa corto, el cual hizo que Naruto se derritiera, pero noto que solo Rock Lee y él reaccionó así y por último, entró la pequeña Yuhi, con una expresión de nervios y terror puro cuando vio a las porristas Traía un pantalón blanco y una blusa azul de manga larga.
— Hola chicos — los saludo Karin guiñando un ojo —. Perdonen la demora.
Los chicos la saludaron animadamente y acto seguido se sentó a lado de Gaara, quien estaba al final de la mesa. Naruto sintió que Hinata se tensó y vio que las expresiones de todas las chicas pasaron a ser de muecas de desagrado, incluidas las que acababan de llegar. Todas parecían tensas.
— Creo que mejor me voy. — Hinata se levantó visiblemente molesta.
—¿Hinata?— preguntó Naruto. —¿Algo pasó?
Hinata se debatió entre decir o no a Naruto. Ver su cara de preocupación la destrozó y finalmente se sentó, lanzando un gran suspiro.
— No cedas ante esos ojos de cachorrito, Hina — se escuchó la fría voz de Temari —, si ellas están aquí, yo me largo.
- ¿Qué? ¿Solo nuestra presencia les arruinó la noche? Que sensibles —. Escupió con cinismo mientras le daba un sorbo a su bebida.
— No se crean tan importantes — respondió Tsuki molesta —. Es solo que no respiramos el mismo aire que ustedes. Perdedoras.
—Si se van nos hacen un favor. Nosotros no respiramos el mismo aire que unas zorras — atacó Tenten.
—¿Ah no? ¿Entonces por qué sigue con Karin?— Se burló Hinata —. Si cree que nosotras somos unas zorras, ella es el doble.
—¡Conmigo no te metas, Hyuga! Sabes que vas a perder salir.
— Ni en tus sueños. ¿Te recuerdo o quieres que te de otra paliza como la de hace una semana? Si no fuera porque intervino la estúpida de Tenten, esa preciosa cara tuya estaría hecha añicos— Lo último lo agregó con sarcasmo.
— A mi no me andes diciendo estúpida, zorra. Si no te hice nada ese día fue porque…
— Porque eres una cobarde — la interrumpió Ino. — Solo saben hablar pero nunca actúan.
—¡¿Quieres ver cómo actuó?! — Sin esperar nada más, Tenten la sacó de los pelos al espacio libre que tenían para bailar y comenzaron a pegarle.
Ino, saliendo de su sorpresa, le pegó un golpe fuerte en el estómago, sacándole el aire, aprovechó para ponerse encima de ella y comenzó a pegarle una y otra vez.
— ¡No te metas con mi cabello!— gritó fuera de sí. No era secreto para nadie de que Ino cuidaba su cabello como un tesoro.
— ¡Déjala en paz! — Sakura se abalanzó contra ella, quedando encima y comenzando a darle de golpes. Cosa que Tenten aprovechó para comenzar a pegarle también.
—¡Maldita cobarde! — Temari se levantó hecha una furia y de un puñetazo tiró a Tenten —. ¡Si quieres pelear contra alguien, pelea contra mi, estúpida!
Todos estaban en shock. Naruto no sabía qué hacer y sin darse cuenta, Hinata ya no estaba sentada al igual que Tsuki. La primera había arrastrado del cabello a Sakura por todo el piso.
— ¡No toques de nuevo a mis amigas, maldita pendeja!— gritaba fuera de sí —. Ya estoy harta de ti y tus amiguitas. Así que escúchame bien, perra. ¡No te cruces de nuevo en mi camino!
—No te tengo miedo!— dijo completamente molesta y comenzó a apretarla del cuello.
—Te enseñaré a que lo tengas!— Aunque no podía respirar bien, le dió un rodillazo en el estómago, lo cual la hizo soltarla y caer al suelo.
Tsuki, por otro lado, estaba conteniendo a Karin, la cual había ido a ayudar a Sakura.
— Tu y yo tenemos cuentas pendientes, maldita zorra — dijo impulso una cachetada tan fuerte que en su mejilla quedaron marcados sus dedos.
—¡No tengo nada que ver contigo estúpida! Y si hablamos de zorras, tú lo eres más —. Se quitó los lentes y los lanzó a Airi, la cual estaba temblando. Comenzó a pegarle de puñetazos a Tsuki pero también se empezó a defender.
Ino, que estaba tomando aire, se recuperó de su ira y miró a los chicos con reproche.
— ¡No se queden ahí sentados! ¡Ayúdenme!
La rubia se metió entre Temari y Tenten a separarlas, pero la castaña no cedía. Lee, quien era su mejor amigo, la detuvo con fuerza tomándola por los hombros.
—¡Déjame Lee! ¡Quiero desfigurarle la cara a esa perra!
— ¡Solo eres una cobarde!— gritaba, queriendo abalanzarse pero Kankuro la sostenía con mucha fuerza. Ino estaba a su lado, intentando calmar a Temari.
—¡Hinata-sama!—exclamó Neji una vez la tuvo sujeta entre sus brazos—. basta—. En ese momento reaccionó y se calmó por sí sola, pero Sakura siguió molestando. Iba a golpearla ahora que estaba distraída pero Naruto la tomó por los hombros y la contuvo.
— Para Sakura, por favor.
Tsuki siguió dando puñetazos a Karin, la cual aprovechaba cualquier espacio para intentar rasguñarla. Estaban tan fuera de sí, que no se dieron cuenta que eran las únicas que seguían peleando, hasta que unos brazos fuertes y un aroma único para Tsuki la tomó por la cintura y la alejaron de la pelea. Era Shino quien la sostenía, el coraje se le esfumó enseguida y sintió su corazón latir con más fuerza.
Por su parte, Suigetsu abrazaba duro a Karin contra sí. La chica se calmó al sentir sus brazos. Las cosas con Suigetsu siempre habían sido raras. No eran novios, pero tenían sus noches pasionales, tampoco eran amigos pero ambos sabían cosas del otro que nadie más. Karin se relajó y se quedó ahí un rato, sintiéndose segura en sus brazos.
Naruto soltó a Sakura una vez vio que esta se calmó, entonces la realidad lo golpeó como un tambo de agua helada. No solo habían tomado caminos diferentes, no solo habían resentimiento, ellas de verdad se odiaban. No lo entendía, ¿Qué demonios había pasado?
— No lo entiendo...— susurro destrozado. Todos lo voltearon a ver —. Éramos tan buenos amigos. ¿Que Paso?
Sasuke bajó la mirada, sabía que eso iba a pasar. Cuando Naruto chocará con la realidad no iba a ser nada agradable, y aunque lo sabía, no le gustó ver a su amigo, casi hermano, así de mal.
— Crécimos, Naruto. Eso pasó —. Fue Hinata quien respondió. Se frente puso a él y tomó su barbilla, levantándola, obligándolo a verla —. Lamento que te hayas enterado de esta forma, pero ya no somos los mismos niños de antes . Las cosas cambiaron y no es algo que puedas remediar, así que será mejor que te acostumbres, porque esta no será la última pelea que veas. Nos odiamos —. Suspiró suavemente —. Te conozco. Fuiste mi mejor amigo, sé que te duele y que querrás cambiar las cosas, pero no es posible. Nuestra amistad está rota desde hace años, así que mejor déjate de mortificar y acepta el presente.
Sin mirar a nadie más, salió con la frente en alto de ese lugar. Rápidamente Tsuki, Ino y Temari la siguieron. Ya no había más que hacer ahí.
Lentamente, todos fueron abandonando el bar. Sai, Sasuke y Gaara acompañaron a Naruto hasta su casa. Sabían que le dolía, pero ¿Qué podrían hacer? No podría forzarlas a hablar.
— ¿De verdad no saben nada?— preguntó una vez estaban dentro de su departamento.
— Deja de insistir, dobe. Nadie sabe nada.
— Y si tampoco piensas preguntarle a las chicas saldrá bien. ningun bando te dira nada.
Gaara suspiró, él sabía algo de información. Temari era su hermana y le contó parte de la historia, pero le hizo prometer no decírselo a nadie, sin embargo, era muy observador y cada que las veía pelear con tanto ímpetu, sabía que no era odio lo que había, si no que resentimiento y mucho dolor.
— Se algo —. suspiró. Tal vez se metía en problemas con Temari, pero no soportaba ver a uno de sus amigos así, y sabía que si Naruto se metía tal vez él podría hacer algo que nadie más.
Los chicos lo miraron expectantes. Cerró los ojos y se tomó su tiempo para hablar. Sasuke estaba sereno pero por dentro comenzaba a desesperarse. ¿Cómo podría tardar tanto? Sai lo miró con una sonrisa, intentando animarlo, él era el único que sabía que Gaara tenía parte de la información, pero nunca lo forzó a dársela. Por otra parte, Naruto no dejaba de verlo, estaba ansioso y que todos estaban tan callados lo ponía peor.
—¡Gaara! —grito desesperado—. Ya di algo.
— El principal problema radica entre Sakura y Hinata. Poco después de que te fuiste, hubo una pelea muy fuerte entre ellas dos, nadie sabe lo que pasó en esa pelea, pero su amistad comenzó a fracturarse. Al entrar a secundaria, murio el abuelo de Hinata ya los pocos meses su padre. Estuvo muy deprimida y quienes siempre se quedaron a su lado fueron Tsuki, Ino, Temari y Karin. Tenten estaba ocasionalmente, pero Sakura no apareció nunca, como si la presencia de Hinata no le importará en lo más mínimo. Temari también peleó con Tenten. A comienzos de la preparatoria y por un chico.
Todos se sorprendieron. ¿Temari y Tenten, las más racionales, peleando por un chico?
— Tenten estaba enamorada de Neji y vio a Temari en una situación muy comprometida con él. Mi hermana intentó explicarle pero no la escuchó. Después de eso, el grupo se dividió definitivamente. Sakura y Tenten estaban por su lado. Karin se salió al poco tiempo de las porristas y se unió a Sakura, llevando consigo a Airi.
Sasuke Bufo. ¿Por qué las mujeres siempre se separaban por hombres? Aún recordaba la rivalidad que había entre Ino y Sakura por ver quién sería la primera en conquistarlo. Toda una estupidez.
— Tenemos que hacer algo— dijo decidido Naruto —, son nuestras amigas.
— Naruto, esto te lo diré una vez y espero que lo entiendas ya, porque odio repetirme —. La mirada del Uchiha se clavó directamente en los ojos azules del Uzumaki —. No te metas. Asunto de chicas, ellas mismas lo van a solucionar.
— Pero…. ¡¿Que no los hace sentir mal?! No hablamos de desconocidos. ¡Son Hinata y Sakura! Nuestras amigas. ¿Ya olvidaron todo lo que pasamos juntos?
— Ellas ya no son como antes. Es como dijo Hinata, crecimos y será mejor que lo vayas asimilando. Las únicas que cambiaron no fueron ellas, también nosotros.
— Sasuke...— Intentó detenerlo Sai. Gaara negó con la cabeza en dirección al peli negro.
— Es mejor que se entere por nosotros — dijo sin más, sin espacio a discusión —. Todos nosotros ya nos acostamos con las porristas, y es algo que seguimos haciendo. No voy a aparentar algo que no soy solo porque regreseste. Esa es nuestra realidad ahora.
— Pero...— El sol lentamente comenzaba a apagarse —. Éramos como hermanos. ¿No les da remordimiento?
— Todo fue consensuado, Naruto — aclaró lo más suave que pudo Sai —, si hoy no hubiera llegado el grupo de Sakura, estoy seguro de que Hinata hubiera intentado algo contigo.
— Será mejor que te demos tiempo para asimilarlo — Gaara le dio unas palmaditas en la espalda —. Te vemos mañana en la escuela.
Los tres chicos salieron del departamento del Uzumaki. En cuanto se fueron se tumbó contra su futón y comenzó a pensar en todo lo que había pasado mientras no estaba. Lentamente, las emociones comenzaron a agotarlo hasta que se quedaron dormidos.
— ¡No puedo creerlo! ¡Ve lo que me hizo esa perra! — exclamó Sakura hecha una furia mostrando un enorme rasguño que tenía en la cara, producto de su pelea con Hinata—. ¡No la soporto!
— Sakura...— Susurro débilmente Airi mientras le desinfectaba su herida. La pelirosa sonrió al verla tan preocupada y le pasó una mano cariñosamente por la mejilla.
— Ya, ya. Estoy bien —. Le aseguro.
— ¿Vieron la cara de Naruto? —Pregunto Tentén. Tenía su pelo suelto y lo estaba cepillando —. Estaba devastado.
— Al menos en eso hay que darle la razón a Hinata, todos crecimos y cambiamos —. Las chicas la miraron fuerte —. ¡¿Qué?!— exclamó mientras se acomodaba los lentes —. Es la verdad.
— Si, pero… no me gusta darle la razón a esa zorra —. Airi bufo y pasó a ponerle hielo en los brazos llenos de moretones de Tenten.
— Gracias, Airi —. Sonrió tomando la bolsa.
Las chicas lanzaron un gran suspiro.
— Oye Karin. ¿Podemos quedarnos acá? Mi madre va a hacerme mil preguntas si llego así. Al menos mañana podría cubrirlo con algo de maquillaje —. preguntó Sakura algo preocupada.
— Claro, pueden quedarse todo lo que quieran. Saben que mis padres nunca están.
— Espero que no deje marcas —. Hinata estaba revisando los rasguños que Karin le hizo a Tsuki en el cuello —. Tomás —. Le entregó una crema —. Póntela diario y no quedará nada.
— Gracias —. La tomó y comenzó a untarla.
— El baño está libre —. Ino llegó envuelta en una toalla y se dejó caer en la cama de Hinata —. Ya estoy harta de esas perras.
—Dímelo a mí—. Temari tenía una bolsa de hielo sobre su labio, intentando bajar la hinchazón.
Las chicas que llamaban perdedoras habían quedado peor, pero para ellas su imagen era importante y no toleraban que se metieran con ellas de ese modo.
— No podría haber llegado solas —. Tomó un cepillo y comenzó a desenredar su cabello húmedo.
— No lo hicieron. Naruto las invitaciones, es obvio. Lo que me sorprende es que han tenido el descaro de venir.
— No se lo iban a perder Hina, es obvio que nadie las ha invitado a divertirse.
— Bueno, Karin es una excepción—. Sonrió Temari al ver que se aligeró el ambiente.
— No se que hace con esas estupidas. Era una de nosotras.
— Si que lo sabes, Ino. Estaban desesperadas por una perra más, y engatusaron a Karin.
Todas asintieron. Estaban calladas, cada una en su ritual para procesar todo lo que había sucedido. Lentamente, fueron poniéndose sus pijamas. Esa noche se quedarían en casa de Hinata. Ya mañana sería un nuevo día.
