Las seis (veinte, de hecho) etapas de la separación

Sumario: Dicen que hay seis etapas que debes vivir tras separarte de alguien a quien amabas. Pero las de Draco incluyen a su enemigo y de pronto todo es un poco confuso.

Género: Hurt/comfort. Romance (lento).

Claves: Drarry/Harco, sexto año. Voldy ya no está, digamos que le han ganando en el Ministerio en quinto año. Puedes llorar, pero hay final feliz.

Disclaimer: la última vez que revisé, HP todavía le pertenecía a la Innombrable.


Etapa 2: La desesperación

Después de que superó su respectivo castigo por pelearse en medio de Hogsmeade y los moretones (y los de Malfoy también) sanaron, la principal preocupación de Harry era idear un plan para entrar y salir de su habitación en la Torre de Gryffindor sin ver a su ex novia. Era difícil. Estaba considerando que fue una estupidez salir con alguien que vivía prácticamente en el mismo sitio que él.

Draco, por otro lado, no tenía tiempo para pensar en nada. Temprano en la mañana daba tutorías a estudiantes de quinto que iban a presentar sus TIMO's en unos meses, tenía sus clases, en el almuerzo ayudaba a hacer pociones para la enfermería, más clases, después iba al club de debates, luego Quidditch, después entrenamiento extra, porque si no le dolía todo el cuerpo cuando volviese a las mazmorras, sería más difícil dormir. Y si le quedaba algo de tiempo entre todo esto, por corto que fuese, había que llenarlo también.

No podía permitirse ni un minuto para pensar, porque no le iba a gustar lo que fuese que pasase por su cabeza.

Así fue cómo acabó en la enfermería, claro. Pocos podrían mantener ese ritmo, casi sin horas de sueño, durante mucho tiempo.

La enfermera le dijo que tenía que decidir qué actividad extracurricular quería conservar y tomarse un descanso del resto o ella misma notificaría al director de que, por su salud, debían darle de baja y permitir que sólo fuese a sus clases regulares.

No tenía muchas ganas de quejarse después de haberse desmayado en medio del comedor durante la cena. Y eso que se negaba a responder cuándo fue la última vez que comió. ¿Cómo explicaba que no sabía? ¿Por qué tenía que estar pendiente de eso? ¿Y cómo se suponía que comía si todo le daba náuseas en cuanto entraba en su boca?

Realmente no era su culpa que cada vez que se sentía mal, su estómago decidiese que no iba a cooperar, y que si no se sentía mejor pronto, entonces haría que fuese peor y peor y peor.

En verdad no quería volver a ver a sus compañeros. Pansy haría preguntas, Blaise estaría preocupado, Theodore lo iba a regañar sin descanso durante días.

La enfermería era cómoda y cálida. Mientras pasaba el tiempo allí tendido, empezaba a preguntarse si podía escabullirse cada noche y dormir ahí. ¿Serviría para retrasar la preocupación de sus compañeros o Pansy lo buscaría y lo llevaría de regreso después de lanzarle una maldición punzante por hacerla angustiarse así?

Lo último era bastante probable. Mejor no correría tal riesgo.

Seguía cavilando con su mirada puesta en el techo cuando la puerta se abrió. Oyó una voz familiar y luego a la enfermera respondiendo.

Le hubiese gustado que esa persona se marchase en cuanto recibió lo que fue a buscar, pero claro, hablaba de Harry Entrometido Potter. No es como si Draco no se hubiese dado cuenta de que el muy idiota también lo vio en el comedor.

Merlín lo salvase. Al resto no se le olvidaría pronto que vieron a Draco Malfoy así. Esa debía ser su mayor humillación desde que comenzó el colegio.

Potter se paró junto al borde de la cama y puso tal expresión preocupada que Draco, a la defensiva, sólo quiso escupirle.

Lo último que necesitaba era la lástima de un tipo con complejo de héroe. No era ninguna víctima y mucho menos indefenso.

—Vete a la mierda —masculló Draco, mirando hacia otro lado.

Por un segundo, estuvo seguro de que se enojaría y se iría, pero el muy idiota se sentó en la orilla de la cama. Sólo Pansy se sentaba ahí cuando él acababa en la enfermería.

Draco se obligó a sentarse, a pesar de que el mundo le dio vueltas, y le frunció el ceño.

—¿Pero qué pasa contigo? ¿Por qué estás tan obsesionado conmigo?

Potter suspiró y desvió la mirada. Tras un momento, se encogió de hombros. Movió un poco su mano y le mostró el frasco que sostenía.

Era una poción para dormir.

—¿Quieres? —susurró.

La rabia que sintió Draco fue suficiente para que se lanzara sobre él de nuevo, pese a las advertencias que le dio Snape de que no aceptaría que lo atrapasen de nuevo peleándose con Potter como un muggle. Si no fuese porque sabía que perdería en ese estado, ya lo hubiese hecho.

En su lugar, sólo le gruñó algo.

—¿Y que me envenenes? No, gracias.

Potter resopló.

—Madam Pomfrey me la acaba de dar y lo sabes. Es para dormir, sólo eso.

—¿Por qué te daría eso a ti?

—Tengo problemas para dormir —Él se encogió de hombros—. Cuando me siento muy mal, mi cabeza decide que no vamos a dormir hasta que me sienta mejor. Eso…claramente no está funcionando.

Ya que Draco se limitó a verlo con cierta extrañeza, Harry lució avergonzado y ahogó un quejido.

—Sólo digo que, bueno, eso, si tu cabeza también se pone así cuando te sientes mal, podemos tomar la mitad cada uno y…no sé, Malfoy, te ves horrible —Fue la única explicación que pudo darle.

—Tu complejo de héroe no te permite no meterte, imagino.

Él repitió ese largo quejido.

—Ya que yo también me siento mal, vamos a hacer como que somos dos personas que se sienten mal intentando sentirse menos mal y a ignorar el resto, incluyendo apellidos y Casas y…todo —Potter se pasó la mano libre por el cabello—. ¿La necesitas?

Draco apretó la mandíbula con tanta fuerza que le dolió.

—La mitad —aceptó en tono mucho más bajo.

Vio al Gryffindor ponerse de pie. Fue hacia la mesa con artículos de la enfermera, recogió un envase y vertió con mucho cuidado la mitad de la poción ahí.

—Tarda como media hora en hacer efecto, así que mejor tomarla ahora y que este día horrible se acabe, ¿no crees? —Al caminar de vuelta a su lado, le tendió el vaso.

Draco observó con atención su contenido. Olisqueó para comprobar que no tenía nada extraño. Era la poción para dormir común y corriente de la enfermería. Quizás hasta fue hecha por él durante esos días.

Potter le ofreció su vial, y tras unos muy incómodos segundos, Draco rodó los ojos y entrechocó su vaso con el vial. Los dos se tomaron la poción.

—Oye, oye…¿qué estás haciendo…?

Draco se alarmó cuando Potter caminó hacia la cama contigua y se tiró allí. Se quedó así tal cual, boca abajo y con los brazos extendidos.

—No quiero volver a la Torre y verla o tener encima a Hermione haciendo preguntas sobre cómo me siento o a Ron con esa cara que hace…esa cara…odio que me vean así…

Al notar que no era como si pudiese hacerle algo desde esa posición, Draco volvió a recostarse. Lo hizo de lado, viendo hacia la otra cama, y tras un momento, Potter también se movió lo justo para que su mejilla estuviese sobre el colchón y su mirada puesta en él.

Ambos parecían sorprendidos al notar que el otro lo veía. Esto era demasiado extraño. Draco volvió a mirar al techo y Harry ladeó la cabeza hacia el otro lado para evadirlo.

Estuvieron en silencio durante varios minutos. Poco a poco, la poción surtía un efecto relajante, como si le dijese a sus cuerpos que pronto llegaría el momento de cerrar los ojos.

—Pansy también hace preguntas —susurró Draco, sin saber por qué. Es que no tenía con quien quejarse que no fuesen sus amigos de siempre y era de ellos de quienes se quería quejar—, demasiadas preguntas.

—¿Por qué hacen tantas preguntas? —protestó Harry—. Es como "por favor, ni siquiera yo sé qué pasó, ni yo entiendo por qué hizo lo que hizo ni cómo me siento, ya deja de hacerme preguntas por cinco segundos".

—Pansy dice que es porque yo no quiero hablar y tengo que hablar…

—¡Eso dice Hermione! ¿Pero de qué se supone que voy a hablarle? No hay nada de que hablar, ¿verdad?

—Nada de nada —Draco asintió, sin dejar de mirar el techo—. ¿De qué sirve hablar?

—¡No sirve de nada!

—¿Y por qué querría hablar de eso?

—No hay razón. Nadie querría hablar de eso.

—¡Eso le dije a Pansy!

—¡Y yo a Hermione!

—¡Pero no lo entiende!

—¡Hermione tampoco! —confirmó Potter, ahogando un quejido—. Y luego está Ron. Ron no pregunta nada, pero pareciera que se quiere disculpar en nombre de toda la familia hasta cinco generaciones atrás, como si él hubiese hecho algo…

—Blaise tiene esa mirada. Sabes qué mirada, ¿verdad?

—La mirada —masculló Potter—. Es la mirada.

—Mirada de "pobre de ti".

—"Cómo lo lamento".

—"Debes querer llorar cada cinco segundos".

—"Debes estar destrozado".

—Pura basura —Draco meneó la cabeza.

—Lo recuerda cada vez que me ve y entonces yo también lo recuerdo…

—Y dan ganas de gritarle "¿puedes dejar de pensar en eso por un minuto?"

—¡Eso mismo! —Harry repitió ese sonidito de protesta—. No sé cómo he evitado decirle eso mismo…pero como no se detenga…

—Le voy a acabar tirando algo, no lo aguanto, no quiero que me vea así…

—Y yo le voy a gritar y no le quiero gritar porque no es su culpa, pero es que…

—Merlín —exhaló Draco.

—Merlín —Harry lo repitió como si eso fuese algún tipo de explicación que englobaba todo lo que sentían.

Ni siquiera se dieron cuenta de que estuvieron balbuceando sobre sus amigos hasta el último momento. Entonces la poción se los "llevó" a ambos durante un rato.