Las seis (veinte, de hecho) etapas de la separación
Sumario: Dicen que hay seis etapas que debes vivir tras separarte de alguien a quien amabas. Pero las de Draco incluyen a su enemigo y de pronto todo es un poco confuso.
Género: Hurt/comfort. Romance (lento).
Claves: Drarry/Harco, sexto año. Voldy ya no está, digamos que le han ganando en el Ministerio en quinto año. Puedes llorar, pero hay final feliz.
Disclaimer: la última vez que revisé, HP todavía le pertenecía a la Innombrable.
Etapa 5: Las dudas
Harry lo oyó emitir un sonidito de desagrado y vio en la misma dirección en que él lo hacía.
Evitando las preguntas y miradas de sus grupos de amigos de nuevo en esa visita a Hogsmeade, Harry le pidió a los gemelos que les diesen un espacio en la parte de arriba de la tienda para poder beber sus cervezas de mantequilla sin lidiar con todo lo demás. Ya que era su socio favorito (y el único de momento), acabaron en una parte del ático que tenía una gran ventana que daba a la calle y con dulces de muestra.
Lo que Draco vio fue a un grupo de chicas que dejaba la tienda con frascos rosas. Debían ser perfumes con gotas de Amortentia.
—¿Alguien en serio cree que esa cosa funciona? —se quejó con claro desagrado.
—Bueno…—Harry pensó en las cartas y bombones con Amortentia que estaba recibiendo estos días—. Hace que te presten atención, sí.
—Lo fuerzas —Draco simuló un estremecimiento de puro desagrado—. Ignoras lo que esa persona quiere. Esa persona está atrapada ahí adentro mientras tú estás…forzándole a hacer lo que tú quieras, es incapaz de decirte que no. ¿A quién se le ocurrió llamar a eso "poción de amor"?
Harry masticó algunos dulces y asintió, pensativo. Nunca lo había considerado a fondo. Supuso que era una cosa absurda, un acto inmaduro. No se imaginaba que alguien en serio creyese que eso era amor.
—¿Qué sería una poción de amor, según tú?
Draco se encogió de hombros y luego apoyó su cabeza en el vidrio de la ventana. Parecía cansado ese día.
—Imagino…que una verdadera poción de amor en realidad no existiría.
—¿Por qué dices eso?
—Porque el amor no es algo que puedas tener con una poción. No es así cómo funciona, no es así cómo lo consigues —Draco frunció el ceño—. Te quiere o no te quiere. Una poción de amor hace que te vea, que te aprecie, que le intereses…pero si te quiere, ya será así, ya tendrás eso. No la necesitas. Y si no te quiere y una poción hace que de pronto tengas todo eso…
Draco repitió el sonido de desagrado.
—Esos no son sus sentimientos reales. ¿Por qué querría el amor falso de alguien?
—Supongo…—Harry titubeó y vio por la ventana también— que hay personas que pensarían que tener un amor falso es mejor que no tener amor de esa persona.
—Pues no quieren a esa persona tampoco.
Harry volvió a fijarse en él, un poco aturdido.
—¿No quieren a esa persona si se desesperan porque les corresponda?
—No quieren a esa persona si fuerzan que les corresponda —corrigió Draco—. ¿No ves que es como decir "te quiero y por eso te voy a obligar a hacer todo esto"? Es manipulador y desagradable. Forzar a alguien suena a obsesión, no veo dónde hay "amor" allí.
Harry sólo pudo encogerse de hombros.
—¿Acaso tú embrujarías a alguien para que te quiera? —Draco lo observó con claro horror.
—No, no- ¿qué? ¡No! ¡Nunca! Yo no…—Harry negó deprisa, igual de horrorizado—. Intento pensar en por qué alguien haría eso si se supone que ama a la otra persona, pero yo no…no, no. Sentiría…que todo es una mentira, que le estoy haciendo daño. No…no soportaría la idea de estar haciéndole eso a alguien.
—Es porque sí querrías a esa persona —concluyó Draco—. Normalmente la gente no va por ahí haciendo cosas que dañan a alguien a quien quieren, sabiendo que es así. Bueno, hay excepciones, claro, pero…
Dejó la frase a medias y siguió mirando por la ventana.
—Andas muy pensativo hoy, ¿no?
Draco no se burló de ningún modo, sólo continuó mirando por la ventana. Harry también se apoyó en esta.
No dijo nada. No servía de nada. Estaban ahí porque se cansaron de que les dijeran lo que fuese, Harry no pensaba arruinarlo diciendo algo como lo que ya debían decirle sus amigos.
Ese no era el plan. Reunirse así era para no forzarse.
Sólo por un rato, sólo entre ellos, no había que forzarse.
—¿Crees que te quiere?
—¿Hm? —Harry emitió un sonidito para darle a entender que escuchó, pero no sabía a qué se refería.
—¿Crees que esa persona te quiere? —Draco hizo la pregunta mucho más lento esa vez—. Me refiero a que un error lo comete cualquiera, pero hay algunas cosas…hay una línea entre un "error" y algo que es…que es diferente, algo que haces cuando no quieres a la otra persona.
Harry sabía que no debía responder nada si no quería hacerlo, pero era una pregunta que él también se hacía, sobre todo los primeros días.
—Creo que…quiero pensar que sí. En algún momento, sí —Harry se encogió de hombros—. Es difícil porque se supone que me…quiso por años, pero luego…hizo eso y se disculpó. Se disculpó mucho, pero no…no dejó de hacerlo. Y eso fue confuso.
Draco se limitó a darle una mirada larga y muy seria que sabía que venía del "no dejó de hacerlo".
—Sí, fue más de una vez —murmuró él, tan bajo como pudo.
—Hija de…Umbridge —soltó Draco.
Harry se permitió soltar una risita. Era probablemente el mejor insulto que escuchó alguna vez.
—Creo que es más fácil decirme "no te quiere y no te quería y por eso pasó lo que pasó", pero…también es muy triste pensar que salí con alguien que no me quería. No sé. Es complicado. Hermione me dijo que también hay personas que no saben querer a alguien. Te quieren, pero…no lo hacen "bien" y se siente como si no lo hubiesen hecho.
Volvió a encogerse de hombros, porque ni él lo entendía la mayor parte del tiempo.
—Me escribió una carta.
Harry acababa de sostener su jarra de cerveza de mantequilla y fue una suerte que no se le cayese cuando oyó esto. La puso en el suelo del ático de nuevo y se inclinó hacia adelante.
—¿Es…hizo…?
Draco extrajo un sobre del interior de su abrigo y se lo lanzó. Harry lo atrapó en el aire, pero titubeó.
—¿Puedo…?
Lo vio asentir, antes de regresar la vista hacia la ventana.
Esto muy posiblemente fuese un nivel de confianza por completo diferente. Incluso Harry, con su ineptitud emocional regular, podía darse cuenta de que abrir esa carta y leer algo de esa persona, algo que dirigió a Draco, al Draco que oyó que se le quebraba la voz por su culpa, era muy personal. Muy privado.
La sostuvo con mucho cuidado, como si fuese a destruirse si lo hacía mal, y leyó palabra por palabra dos veces. La primera bastante sorprendido y la segunda frunciendo cada vez más el ceño.
Quería romperla cuando acabó, pero como no era su carta, se contuvo.
—Hijo de…Umbridge.
No podía salir nada más coherente de su boca en ese momento.
Draco le tendió la mano y Harry guardó la carta en su sobre y se la devolvió.
—Yo la quemaría —dijo Harry, negando—. Es que…no, yo la quemaría.
—Ni siquiera sabes qué pasó —repuso Draco suavemente.
—La quemaría —repitió Harry, sin quitar los ojos de los suyos.
La carta era una "disculpa". Era bastante larga, muy bien escrita y en un principio podía sonar bien, incluso podía llegar a dar la impresión de que era una persona que amaba a Draco y que lamentaba todo con sinceridad.
Pero luego la leías de nuevo.
Y te dabas cuenta de que todo estaba perfectamente escrito para parecer una disculpa mientras también dejaba en claro que no creía que hubiese nada malo en lo que hizo. En lo que Draco le dijo más de una vez que le hacía daño. Incluso él lo sabía, lo decía en la carta, que Draco se lo había dicho, que sabía que le afectaba, y aun así, no decía que se iba a detener ni que estuvo mal.
Ya entendía por qué gritó tantas veces la palabra "egoísta" la noche en que estuvieron en la torre.
Harry volvió a inclinarse hacia adelante y Draco lo observó con atención.
—Si tú le dices varias veces que algo te daña y no para de hacerlo ni lo cambia ni le parece que esté mal —le dijo, muy serio—, tú sabes qué hacer, ¿verdad?
Draco lo estaba mirando a los ojos. Y Harry notaba todo el desastre ahí adentro.
Él sabía. Claro que sabía. Draco era demasiado orgulloso como para no saber cuando estaba siendo pisoteado y jugaban con él.
Sin embargo, todavía había algo allí, algo que hacía que se viese muy vulnerable. Y eso lo molestó bastante, porque ningún idiota merecía que Draco fuese así con él.
El Draco Malfoy que él conocía era orgulloso. Egocéntrico, un perfecto cretino. Si existía algo que fuese tan bueno dentro de él y le tocaba una mala persona, eso sería una tragedia. Un desperdicio.
Harry se estaba enojando tanto que al mover los dedos, su magia se salió un poco de control y trazó unas líneas en el suelo de madera. Incluso él se sorprendió.
Draco contempló las líneas en la madera durante un momento y pareció reaccionar al fin.
Volvió a ver a Harry y ese lado vulnerable ya no estaba allí.
—Quemar sus cartas —respondió, su boca torciéndose hacia un lado y dándole al cretino de siempre de vuelta.
—Exactamente —Harry asintió. Y se sintió mucho mejor con ese cambio.
