Las seis (veinte, de hecho) etapas de la separación
Sumario: Dicen que hay seis etapas que debes vivir tras separarte de alguien a quien amabas. Pero las de Draco incluyen a su enemigo y de pronto todo es un poco confuso.
Género: Hurt/comfort. Romance (lento).
Claves: Drarry/Harco, sexto año. Voldy ya no está, digamos que le han ganando en el Ministerio en quinto año. Puedes llorar, pero hay final feliz.
Disclaimer: la última vez que revisé, HP todavía le pertenecía a la Innombrable.
Etapa 7: Te empiezas a cuidar
Harry tenía una vaga idea de a dónde lo llevaba, pero se le hacía tan irreal que no paraba de mirar alrededor para comprobar si se trataba de un error en su sentido de orientación. Sólo que había pasado tanto tiempo observando el castillo a través del Mapa del Merodeador y caminando por sus pasillos que temía que no había forma de que esto fuese un error de su parte.
En serio lo llevaba hacia allí.
—¿Por qué vamos al baño de prefectos, Malfoy? —preguntó en voz baja.
Era la hora de la cena. Nadie sabía que andaban por allí. Draco sí tenía acceso a ese baño en calidad de Prefecto, así que tampoco es que estuviese colándose solo y rompiendo las reglas como las otras ocasiones en que lo hizo.
—Anoche estaba pensando —le confesó Draco, también en voz baja. Parecía muy atento al camino para que no se topasen con alguien por accidente— y me di cuenta de que…me has ayudado estos días.
Lo último lo dijo entre dientes, como si fuese una admisión que realmente no quería hacer. Harry ya empezaba a mostrar una sonrisa burlona cuando se detuvieron ante la entrada y Draco lo empujó para que se metiese deprisa. Cerró la puerta tras otro vistazo al pasillo.
—Es complicado porque Pansy me preguntó por qué la gente decía que andaba por ahí contigo y qué andaba haciendo y por qué contigo —siguió Draco, apoyándose en la pared junto a la puerta— y no tenía una respuesta, es decir, me estaba quejando y tú te estabas quejando y casualmente estábamos ahí oyendo, ¿no?
Harry movió la cabeza en un gesto que no era negativo ni afirmativo.
—Algo así se podría decir…
—Pues me ha servido —continuó Draco, más bajo—. No te pongas egocéntrico. Voy a negar todo si se lo dices a alguien.
—¿A quién se lo diría? —se burló Harry.
Él sólo se encogió de hombros.
—Lo que quiero decir es que…—Draco carraspeó y frunció el ceño—. Has…hecho que sea un poco más fácil. No ha estado mal, quiero decir. Bueno-
Harry se cruzó de brazos y se limitó a observarlo con una sonrisa y las cejas arqueadas. Era una faceta muy interesante de Malfoy esta en que balbuceaba y se fruncía el ceño a sí mismo.
—Me has ayudado, ¿bien? —Draco casi lo escupió con cierta molestia por no poder decirlo sin tantas vueltas—. Y pensé…en cómo podía ayudarte a ti.
La sonrisa burlona de Harry se convirtió en una mucho más suave al escuchar esto último.
—¿En serio estabas pensando en eso?
Draco le frunció el ceño y luego meneó la cabeza.
—Esto es un secreto —Lo apuntó con un dedo acusador.
—Claro —Harry lo aceptó con un asentimiento.
—Bien, siéntate —Draco agitó una mano hacia él.
—¿Que me…?
—Que te sientes, Potter.
El baño tenía asientos hechos con la misma cerámica de las paredes en algunas zonas, así que se acomodó allí, sin parar de ver a Malfoy con curiosidad. Había usado un hechizo para que hubiese mucho vapor en el aire y sabía que estaba moviendo algo con sus manos, pero sus lentes se empañaban y no podía identificar qué era.
—Me estoy empezando a preocupar —aclaró Harry, aunque sonaba divertido.
—Sh, sh, es algo que a mí siempre me ayuda. Tú confía. Lo necesitas…
—Eso suena más preocupante, Malfoy.
Draco apareció de pronto frente a su cara entre el vapor y le frunció el ceño.
—¿Pero en qué cosas raras andas pensando, por Merlín? —Negó y le retiró los lentes.
—Me vas a lanzar una maldición y no quieres que la vea, ¿cierto?
Draco le respondió a la broma con un golpe sin fuerza en su cabeza. Harry se rio y notó, a pesar de que casi no veía nada, que se movía hacia un lado.
Le sujetó el hombro para girarlo a medias y se puso tras su espalda. También le colocó algo sobre los hombros. Tenía una textura similar a una toalla.
—No es tan divertido cuando no ves y no sabes qué está pasando y no te dicen nada —mencionó Harry, a pesar de que estaba muy atento a cada mínimo sonido y movimiento. Y no se encontraba preocupado. No de la manera en que alegaba.
Realmente no creía que Malfoy tuviese alguna intención de dañarlo. Sólo quería saber qué surgió de esa mente de serpiente suya.
De pronto, sintió algo en la cabeza. Era un movimiento suave y le provocaba unas ligeras cosquillas. Tenía varios puntos de contacto muy delgados y lo identificó como un peine.
—¿Me estás peinando? —La diversión volvió a colarse en su voz.
—Sh —Draco jaló de uno de sus mechones sin fuerza—. Cuando era pequeño y me sentía mal, mi madre me peinaba. Se podía pasar mucho tiempo peinándome, incluso aunque ya tuviese el cabello en perfecto estado. Yo lo hago cuando lo necesito. Me…calma. Si te molesta o algo, te suelto de una vez, pero si te vas a quedar ahí sentado, te quedas ahí y no te burlas o te maldigo en serio.
—Perdón —El bufido de risa que se le escapó no fue de lo más convincente y se ganó un golpe en la espalda por esto—. Sigue. No me estoy burlando.
Era muy extraño al principio. No estaba acostumbrado a algo así. Su tía sólo lo peinaba cuando le tocaba corte de cabello y siempre acababa mal porque le volvía a crecer durante la noche y eso la molestaba. Al final, culpaba a Harry por ser "raro", como si él lo controlase.
Hermione también intentó peinarlo muchas veces, pero se sentía incómodo. Sólo la dejaba cuando ella también intentaba cortarle el cabello.
Había algo sobre no poder ver nada entre el vapor y sin sus lentes que hizo que primero sintiese alarma y estuviese tenso, pero el peine pasaba por su cabello con mucho cuidado. Sus bordes le rozaban el cuero cabelludo en forma de caricias y no jalaba ni siquiera ante los peores enredos.
Malfoy era una presencia muy tranquila allí, en silencio detrás de su espalda. El vapor mantenía el aire caliente. Olía a sándalo.
La sensación de alarma fue pasando. Sus hombros cayeron y ya no le preocupaba tanto que no pudiese ver nada, porque al menos por ese rato, no necesitaba preocuparse por ver algo.
Cuando Draco terminó de peinarlo, estuvo unos momentos alejado. Después regresó y sus manos olían a sándalo también. Supuso que era algún tipo de crema o un producto similar, no pudo importarle, porque enseguida sintió que eran sus dedos los que le presionaban el cuero cabelludo y masajeaban y Harry sólo quería cerrar los ojos.
Así que eso hizo.
—Voy a usar agua —indicó Draco en voz baja.
Él respondió con un ruidito vago. Sintió el líquido caer sobre su cabeza. Estaba tibia. Lo que fuese que le puso antes empezó a salir y el cabello le cubrió a medias el rostro, pero sus manos pronto estuvieron ahí para apartarlo de su cara y seguir ocupándose de él.
También había usado un hechizo para que el agua no fuese más allá de sus hombros, así que no tenía que preocuparse por ropa húmeda. Ni por nada más. Sólo estar ahí.
Con todo lo que tenía en mente, con todo lo que había pasado en su vida, era sorprendente poder sólo estar ahí sentado. Y que estuviese bien. Que no se le exigiese nada más, que no se esperase nada más de él.
Sólo estar ahí.
Draco utilizó otro producto en su cabello. Se tomó su tiempo y quizás hasta masajeó más tras notar que Harry se encontraba medio adormecido bajo el contacto. Luego vino el agua, todavía tibia, el hechizo para recogerla y sus manos que le echaban el cabello hacia atrás.
Le entraron ganas de llorar. Intentó evitarlo, pero se le escapó un sonidito y Draco no se detuvo por eso. Iba por el tercer producto y de nuevo lo estaba peinando con extremo cuidado.
Harry no se preocupó por pararlo. No podía hacerlo en ese momento.
No necesitaba hacerlo.
Sentía que los últimos días, semanas, meses, años, fueron demasiado para él. Que todo se le venía encima, se juntaba y lo asfixiaba.
Draco sólo siguió peinando. Hubo un poco más de agua tras un largo rato, murmullos de un par de hechizos. Y continuaba peinando. Aunque estuviese en perfecto estado ya, sólo seguía haciéndolo.
Parecía bastante convencido de que podía sacar las ideas horribles en su cabeza con pasar el peine por su cabello.
Y de alguna manera, debió funcionarle, porque después del llanto inicial, hubo un llanto silencioso y dolor. Mucho dolor. Todo le dolía. Pero él siguió y siguió y luego eso también fue pasando.
Se hizo más fácil respirar.
Su cabeza paró de dar vueltas sobre los mismos puntos y de repetir los mismos mensajes.
Sólo estaba ahí. Había un peine y unas manos rozando su cabeza. Vapor. Olor a sándalo. Estaba un poco sudado, pero no incómodo. No valía la pena pelear con el peso de sus párpados.
Después no hubo dolor. Una parte de él sabía que seguía ahí, que no se iría tan rápido, pero en ese preciso momento, no estaba ahí. No existía. No lo sentía.
Cuando Draco al fin terminó, le tocó el hombro y le habló con mucha suavidad. Harry le contestó en el mismo tono.
Hubo un sonido de tijeras y Harry sólo se quedó ahí. Incluso se rio, hablándole de la forma en que su cabello crecía. Draco no lo consideró un problema, sino que utilizó un hechizo y se aseguró de recortar sólo las puntas.
Hablaba de cómo crecerían mejor y era una charla muy absurda. No sabía qué hacía él ahí hablando de cabello con Draco Malfoy, pero no creía que quisiese estar en otro sitio ese día.
De hecho, agradecía estar ahí justo ese día.
En cuanto le dijo que terminó y le secó a medias el cabello, Harry se echó hacia atrás y puso la cabeza en su pecho. Draco se quejó diciendo que le ensuciaría la ropa, pero él sólo se rio y abrió los ojos para divisar una silueta borrosa en medio del vapor.
Gracias, quería decirle, pero parecía que las palabras no le salían en ese instante. Gracias. Me siento mejor. Eso ayudó. Ayudó mucho.
Ya que las palabras no querían cooperar, Harry frotó un poco la cabeza contra su pecho, haciéndolo protestar de nuevo.
Draco le arrojó una toalla en la cabeza y lo mandó a bañarse. Una de las tinas estaba lista y le aseguró que hizo un trato con Myrtle para que no lo estuviese molestando, porque aparentemente la conocía y la había oído hablar de él de una forma bastante "rara".
Harry todavía se sentía medio adormecido cuando se metió a la tina. Oía los pasos de Draco en la cerámica. De aquí para allá, movía algo, lo ponía en su sitio, luego abría un grifo de agua, lo cerraba. El olor a sándalo todavía inundaba el baño.
—Hey. Hey —Draco lo llamó tras un largo rato. Se oía cerca, quizás detrás de él, fuera de la tina—. Despierta.
Harry no se había dado cuenta de que se relajó tanto que se durmió. Apenas lo asimiló, soltó una risita y agitó una mano hacia él.
Le dijo que se diese la vuelta y Draco masculló que no había nada que ver en él que le pudiese interesar, pero claro que se giró. Harry salió, se sacó y se vistió con calma.
Cuando dejaron el baño, ya había pasado el toque de queda. Draco le dijo que se fuese a su cuarto o tendría que ponerle una detención porque, en teoría, estaba en su ronda de Prefecto.
Incluso cuando lo vio alejarse, todavía con el olor a sándalo por todo el cuerpo, Harry tenía una absurda sensación de que aquel rato fue una especie de sueño.
Si era así, se trató de un muy bonito sueño.
De los mejores que había tenido.
