Las seis (veinte, de hecho) etapas de la separación
Sumario: Dicen que hay seis etapas que debes vivir tras separarte de alguien a quien amabas. Pero las de Draco incluyen a su enemigo y de pronto todo es un poco confuso.
Género: Hurt/comfort. Romance (lento).
Claves: Drarry/Harco, sexto año. Voldy ya no está, digamos que le han ganando en el Ministerio en quinto año. Puedes llorar, pero hay final feliz.
Disclaimer: la última vez que revisé, HP todavía le pertenecía a la Innombrable.
Etapa 8: (Intentas) Distraerte
—Necesito reírme hoy.
Draco arqueó una ceja hacia él.
—¿Y de pronto tengo cara de payaso o de bufón, Potty?
Harry soltó un bufido de risa y rodó los ojos. Era la ronda de Prefecto de Draco de nuevo. Una tranquila noche de primavera, el frío del invierno se alejaba más con cada día y ya se podía caminar por ahí sin temor a terminar congelado.
El Gryffindor, por supuesto, no tenía permiso de estar de noche en ese pasillo. Se apareció de repente y casi hizo que Draco tirase su lámpara. Llevaba la capa de invisibilidad y él quiso darle un golpe por volver a hacerle eso de sacar sólo la cabeza.
Ahora se encontraban en una esquina que no le correspondía a otros Prefectos. Draco rozaba la tela de la capa con los dedos, la lámpara se hallaba en el suelo entre ambos y Harry, por lo visto, quería reírse.
No estaba seguro de qué significaba eso.
—Estos días han sido muy raros e...intensos —alegó Harry, ceñudo—. Luna dice que reírse siempre hace bien.
—¿Lovegood?
—Sí, ella.
Draco sólo emitió un sonidito para hacerle saber que la ubicaba y siguió rozando la capa con los dedos. Tras unos instantes, se la echó sobre los hombros y se maravilló con la "desaparición" de su propio cuerpo.
Observó a Potter con una sonrisa divertida, y cuando este intentó advertirle de no hacer lo que claramente pensaba hacer, Draco se puso por completo bajo la capa.
Sólo su risa lo delataba. Harry se giraba buscando la voz en el aire e intentaba hacer menos ruido que él. Probó un hechizo para quitársela, pero este no funcionaba en la capa y Draco corrió a su alrededor, haciendo sonidos de quejidos como los fantasmas.
—¡Malfoy!
—¡Soy el Barón Sanguinario! —replicó Draco.
Estuvo bien hasta que el verdadero Barón Sanguinario se acercó al pasillo y lo escuchó decir esto. El aterrador fantasma se detuvo en medio del corredor y le dio a Harry una mirada tan severa que incluso él, con su falta de instinto de autopreservación, podía reconocerlo como un peligro.
Draco tenía la boca cubierta con ambas manos y se había agachado bajo la capa de invisibilidad. Contaba con que ni siquiera un fantasma podría notarlo.
—Yo…ehm —balbuceó Harry—, lo siento. No quise decir…
El Barón Sanguinario siguió flotando hacia el siguiente pasillo. Harry no respiró con calma hasta perderlo de vista por completo.
Draco sacó su cabeza de la capa de invisibilidad y soltó una carcajada.
A pesar de que sabía que se reía bastante los últimos meses estando con Potter, no creía haberlo hecho con tanta fuerza hasta entonces. Le dolió el estómago y la cara y no pudo parar de balbucear acerca de la expresión que puso cuando el fantasma se le acercó.
Harry se cruzó de brazos y le dio una mirada incrédula.
—¿Tengo cara de payaso o de bufón, Malfoy?
—No —Draco negó de inmediato—, pero sí se le parece un poco.
Y se volvió a meter por completo bajo la capa de invisibilidad para escapar de él, sólo que no sería así de sencillo esa vez, con Harry tan atento a sus movimientos. En un instante, había saltado sobre el lugar que Draco ocupaba al esconderse y alcanzó a sostener sus piernas.
Esto significaba que cayó al suelo sujetando unas extremidades invisibles y Draco también cayó un poco más allá, la capa deslizándose hacia abajo lo justo para dejar al descubierto su cabeza y parte de los hombros.
Dolió bastante.
—Tienes que saber usarla —indicó Harry—, no es sólo tirarla sobre ti y ya está.
Draco hizo una pausa y se tardó unos segundos en murmurar lo que fuese. Potter se sentó y le pidió que lo repitiese porque no pudo entenderlo.
—Que creo que me partiste el tobillo, imbécil —repitió Draco, solemne.
La alarma en el rostro de Harry enseguida fue reemplazada por burla e incredulidad.
—Si te hubiese lastimado en serio, estarías rodando como cuando…
Se le escapó una maldición cuando notó que Draco tenía los ojos llenos de lágrimas y se estaba rompiendo el labio inferior por la fuerza con que lo mordía.
Ya no era un niño de trece años en medio de su clase de Cuidado de Criaturas Mágicas. Claro que intentaba hacerse el fuerte.
Y no le estaba funcionando.
—Lo siento, lo siento, lo siento- vamos, no es tan grave —Harry se arrodilló y le quitó la capa de encima para revisarlo—. Estoy seguro de que no es tan…
—Me querías matar —lloriqueó Draco cuando no aguantó más—. ¡Sabía que todavía me odiabas! ¡No pienso volver a peinarte!
—Oh, vamos, no es tan…
Pero Draco gritó con tanta fuerza cuando le rozó el tobillo que Peeves se acercó sólo para regañarlos diciendo que el Barón Sanguinario seguía por ahí y debían parar de molestarlo.
—Bien, bien, esto...esto…
Harry entró en pánico. Dobló la capa como pudo y la metió en su suéter. Luego se levantó y sujetó a Draco para ayudarlo a pararse, pero este ya no tenía ganas de cooperar y sólo se retorcía y quejaba de tal manera que hasta Peeves se enojó.
—¡Que paren de gritar que el Barón los va a escuchar!
Tanto ruido lo atrajo de nuevo, por supuesto. Cuando el fantasma se paró en el extremo del pasillo, Peeves huyó y un Draco adolorido puso su peso sobre Harry, que había hecho que pasase el brazo sobre sus hombros.
—Está enojado, ¿cierto? —susurró Harry.
Draco asintió.
Decidieron sin palabras darse la vuelta y empezar a moverse lejos de ahí. Harry le servía de apoyo y Draco andaba sobre un pie lo más rápido que podía.
De ese modo, llegaron a la enfermería. Estaba cerrada y Draco gritó después del segundo intento fallido de Harry de abrir la puerta con un hechizo.
—¡Puedes con dragones y no con una cerradura!
—¡Estoy nervioso, entiende! —se defendió Harry en tono muy agudo.
—¡Soy yo quien tiene el pie destruido!
—¡Draco, por Merlín! Tampoco creo que…
—¡Voy a perder el pie! —insistió Draco—. ¡Sabía que todavía me odiabas!
—¡Deja de decir eso!
—¡Es verdad!
—¡Que no!
Harry cerró la puerta detrás de ambos para que nadie fuese llamado allí por su escándalo y lo llevó hasta una de las camillas. Draco se tiró ahí y empezó a hablar de lo "moribundo" que estaba y de una luz al final del túnel.
—Voy por algo para el dolor —Harry sólo meneó la cabeza y se dirigió al armario de pociones—. ¿Cuál era el hechizo…?
Draco le recordó el hechizo para abrir esas cadenas y siguió quejándose.
—¿Cómo te puedo poner más nervioso que un dragón real? Es que no tiene sentido…
—Lo peor que podía hacerme un dragón real era…no sé. ¿Comerme?
—Quemarte vivo.
—Quemarme vivo —Harry trasteó entre las pociones de los estantes y tomó una— o comerme.
—¿Y yo? —Draco se abarcó con un gesto, "moribundo" y tirado en la camilla—. ¿Qué se supone que puedo hacerte yo?
—¡No sé, sólo me sentí mal porque es mi culpa! —se quejó Harry, ya harto del tema. No parecía querer dar explicaciones de nada.
En cuanto se acercó con la poción, Draco se la quitó y la abrió. Si no hubiese estado concentrado en el dolor y en Potter, la habría olfateado, como siempre hacía.
Percibió el sabor después de tener un trago largo en la boca. Ya una pequeña parte había pasado por su garganta. El resto lo escupió de golpe, ahogándose un poco en el proceso.
Harry se alarmó todavía más y le intentó palmear la espalda. Draco empujó su brazo y le gritó que le pasase el cesto de basura.
Apenas lo tuvo al frente, tuvo que usar un hechizo para inducirse el vómito y sacar lo poco que bebió de su sistema.
Harry tenía tal expresión mortificada que parecía que acababa de matarlo con un veneno mágico.
En medio de todo aquello, se olvidó de que le dolía el tobillo, así que probablemente no fuese una fractura, pero ahora Draco mascullaba sobre las personas que no leían bien las etiquetas de las pociones.
—Olvídalo, no me cuides, olvídalo, aléjate tanto de las medicinas como te sea posible, quédate ahí- sólo quédate ahí —ordenó Draco, parándose sobre un pie. Mejor dar saltos humillantes hasta el armario que tragar Merlín sabía qué de la mano de San Potter—. Cada semana estás aquí por una de esas y no puedes distinguirlas por el olor o el color…
Mientras buscaba la verdadera poción para el dolor, apoyó el pie "fracturado" y descubrió que ahora sólo tenía una ligera molestia. Lo más probable era que se le hubiese doblado un poco en la caída. Consideró esto y midió el líquido para beberse sólo un cuarto de la dosis usual, lo justo para no sentir nada.
Todavía no paraba de quejarse y menear la cabeza de una manera que le daba cierta similitud a Snape, aunque él no pudiese notarlo. Harry sí lo hacía.
—Tal vez sí tenga que prestar un poco más de atención a lo que me dan cuando acabo aquí, lo admito…
Draco repitió ese "¿tal vez?" con la más pura indignación y siguió negando. Caminó de vuelta a la camilla con más calma y se tiró allí, de manera que su cabeza quedaba cerca de una orilla y sus piernas caían por el otro lado, sus pies rozando el suelo.
Harry también se tendió ahí, a su lado.
—¿Mejor? —preguntó en voz baja.
Draco emitió un vago quejido.
—La poción para el dolor está bien, pero me hace falta un dulce o algo para quitarme el sabor de lo otro de la garganta…
—¿Te busco algo en la cocina?
Draco ladeó el rostro y se percató de que Harry lo observaba con mucha atención.
Se veía como un crup arrepentido.
Tenía cierta gracia.
—Está bien.
Prácticamente corrió fuera de ahí con la capa, después de pedirle que no fuese a moverse.
Draco se dio cuenta de que estaba observando la salida con una sonrisita luego de que se fue y la borró al instante.
Mejor sólo cerraba los ojos y esperaba.
No sabía que se dormiría ahí. Cuando Harry regresó y lo encontró tan tranquilo, amontó los dulces a un lado y se tendió a su otro lado para esperar a que la poción hubiese surtido efecto por completo (todavía pensando que era más grave de lo que en realidad fue) para poder acompañarlo a las mazmorras.
También se quedó dormido.
Pomfrey estaba bastante sorprendida cuando abrió la enfermería en la mañana y se encontró a los enemigos jurados de Hogwarts durmiendo en la misma cama, Draco boca arriba y Harry hecho un ovillo junto a él.
Decidió que fingiría que nada sucedió, la cerró de nuevo y se fue a desayunar. Los chicos escaparon a la hora del desayuno, así que no había nadie allí cuando regresó.
