TREINTA DIAS

Declaración: Ranma ½ y todos sus personajes, son propiedad de Rumiko Takahashi. Los he tomado prestados para crear una historia de mi propia autoría, sin fines de lucro.

Capítulo dos: Despedida en Haneda

Los días pasaron volando y lo que parecía muy lejano, ahora estaba a sólo dos semanas de distancia. Akane, siendo tan meticulosa y organizada, ya tenía todo listo. En la biblioteca le prestaron una computadora en la que pudo hacer algo de investigación acerca de Londres, sus costumbres, historia, arquitectura, incluso encontró registros sobre las condiciones climáticas en esa temporada del año. En la primera gaveta de su escritorio tenía guardados su pasaporte y sus boletos de avión, en un rincón de su recamara estaba su maleta ya hecha, en su escritorio tenía una lista con todo lo que iba a necesitar para su viaje y colocó una señal enseguida de cada palabra en el entendido de que dicha cosa ya estaba empacada o tal pendiente realizado. Así es, todo estaba fríamente calculado.

Ranma por su parte, tenía su cuarto lleno de papeles y carteles, en los que anotó planes para frustrar el viaje de su prometida, todos resultaron ser fracasos monumentales. El joven estaba completamente desesperado, intentó de todo, desde hablar con su tío Soun para tratar de convencerlo de que le negara el permiso a su prometida para ir al viaje, hasta infiltrarse a escondidas en la habitación de la pequeña Tendo y tratar de robarle su pasaporte y los boletos de avión; incluso buscó en las cosas que su viejo guardaba para ver si tenía algunos ahorros que pudiera utilizar para él, y también ir a ese viaje; habló con Nabiki para solicitarle un préstamo, aún a costa de que con eso se endeudaría de por vida con su cuñada pues lo intereses seguramente serían altísimos; incluso estuvo a punto de rogarle a Kuno que se llevara a su "Chica del cabello de fuego" al viaje con él. Pero nada funcionó, no convenció a su tío de nada a pesar de sus argumentos, (los cuales no convencerían a nadie y además no tenían pies ni cabeza) se ganó una monumental paliza por parte de su prometida cuando intentó robarle los documentos, obvio su viejo no tenía ni un solo yen, con los gastos de la universidad su cuñada no contaba con la cantidad de dinero que necesitaba, y por último, su madre lo amenazó con utilizar el sepukku si intentaba conseguir algo valiéndose de su forma de chica ya que eso no era "nada varonil".

En definitiva, estaba desesperado. ¿Acaso sería más sencillo mostrar un poco de humildad y reconocer ante élla que la extrañaría en demasía? ¿No sería mejor rendirse y aceptar el hecho de que sin ella no puede vivir y que un mes sin verla sería una total agonía? ¿y si aceptaba que la idea de que viajara con Kuno y Gosunkugi lo volvía loco de celos? No soportaba el hecho de que alguno de esos pervertidos deseara tocarla o aprovecharse de que él no estaría ahí para protegerla. Porque ella siempre necesita de su protección, si no fuera tan endemoniadamente torpe. "¡No, no, no! Nada de esto me está funcionando. Ya sólo faltan dos semanas ¡Dos! Mierda… y ella se va a ir como si nada y mientras yo…" Ranma cortó de tajo sus pensamientos, no estaba dispuesto a continuar con el rumbo que estaban llevando. Luego de pasar un par de horas tirando de sus cabellos como loco, se dio cuenta de que ya no pensaba con claridad y decidió ir al Dojo a entrenar un poco. Intentó sin éxito alguno, hacer sus katas; fracasó en todas y cada una de ellas, desde las más simples hasta las más complejas. Al final en una total pérdida de equilibrio, terminó precipitándose hacia la duela en una caída que lastimó muchísimo su orgullo de artista marcial.

− ¡Madita sea! ¡Todo me está saliendo mal! ¡Mierda! −y comenzó a patalear igual que un infante frustrado.

−Te he dicho que no uses ese lenguaje hijo, no es propio de un hombre hablar así mientras está dentro de su casa y mucho menos enfrente de su madre. −En ese instante Ranma se petrificó, no había notado la presencia de su madre. De inmediato se sentó sobre sus piernas e hizo la técnica especial Saotome del "Tigre caído" pidiendo disculpas. Tratándose de su madre, lo mejor era comportarse a la altura.

−Así está mucho mejor hijo. ¿Se puede saber qué es eso que siempre te sale mal? −y se sentó junto a él.

−No es nada, hoy no pude entrenar como es debido, eso es todo. −La señora Nodoka lo miró de manera compasiva y sonrió. Su corazón de madre conocía perfectamente el origen del mal humor de su hijo.

−Hijo… ¿Tanto así la vas a extrañar?

− ¿Quién dijo algo sobre extrañar a esa torpe marimacho? −Nodoka sonrió y pasó por alto del comentario de su hijo.

− ¿Sabes que ella es fuerte? Estoy segura de que podrá cuidarse sola. No debes preocuparte por ella, además sólo será por un mes, no es que se vaya a ir mucho tiempo. Tranquilo hijo, esto les hará bien. Se van a extrañar tanto el uno al otro que tal vez a su regreso, tengan el valor para ser más abiertos con sus sentimientos.

−No sé de qué me hablas ¿cuáles sentimientos? −replicó el muchacho, al tiempo que giró su rostro pues sus mejillas mostraban un muy marcado sonrojo. Nodoka lo miró y un brillo distinto se instaló en sus ojos… y entonces lo entendió, lo tuvo completamente claro, ahí estaba la clave… y luego sonrió.

−Bueno hijo, de ser así entonces no hay ningún problema con que Akane se marche ¿verdad?

− ¿Eh? ¿Problema? Quiero decir… ¡No! A-a-a mí no me importa lo que esa niña tonta haga, por mí se puede marchar un año entero si así lo desea.

−De acuerdo hijo. Vete a dar un baño para que estés listo para la hora de la cena. Y por favor, no olvides comprarle un regalo bonito a Akane para que se lo entregues en el aeropuerto, el día que se vaya. Todos vamos a estar ahí con ella para desearle buen viaje. −Nodoka se retiró del Dojo luego de decir esto dejando a un pensativo muchacho a sus espaldas. Le costaba trabajo creer que su mamá se hubiera rendido, así como así y no le hubiera refutado su declaración final respecto a su prometida "Aquí hay algo raro".

Akane había salido con sus amigas. Se la pasaron la tarde entera comprando todo lo que iban a necesitar para su viaje. La joven peliazul estaba radiante, apenas podía esperar para iniciar con su aventura. Al final de la tarde, las tres jóvenes decidieron llegar a un café para tomar un respiro de su ajetreada jornada. Las tres hablaban sin parar de lo emocionante que será su viaje, hablaban de los lugares que quieren conocer y de todo lo que podrán comprar. Akane compartía la misma emoción con sus amigas, sin embargo, un recuerdo invadió su mente de manera repentina y un sentimiento de melancolía y angustia invadió su pecho. Sus amigas notaron el silencio de la peliazul y comenzaron a interrogarla.

−Akane ¿Te encuentras bien? −preguntó Yuka

−Sí Akane estabas muy alegre y de súbito cambiaste completamente ¿Ocurre algo?

−No es nada amigas… bueno, yo… lo que sucede es que Ranma ha estado de muy mal humor últimamente, no me quiere dirigir la palabra y… no sé, siento que se aleja de mí. ¿Ustedes creen que esté pasando algo entre él y alguna de las otras prometidas? −La tristeza del momento sobrepasó a Akane, quien trataba por todos los medios ocultar su preocupación, en ese instante las lágrimas comenzaron a brotar incontrolablemente y la chica terminó por quebrase por completo. Yuka se angustió junto con su amiga, pero Sayuri sonrió enternecida por las cosas que Akane les compartió y le dio una palmada en el hombro en señal de apoyo.

−Akane… pero ¿qué acaso no ves lo que está ocurriendo?

− ¿Eh? No entiendo ¿a qué te refieres?

−Pero si es tan obvio ¿Cómo es que no lo ves?

−Sayuri, yo tampoco entiendo nada, me vas a tener que explicar a mí también −comentó Yuca un tanto intrigada.

−Lo que sucede es que Ranma está celoso ¿A caso ya olvidaron que se puso como loco cuando supo que Kuno iría al viaje?

− ¡Es verdad! Sayuri, tienes mucha razón. Lo ves Akane, no hay nada por qué preocuparse.

−Sayuri ¿Tú crees que sea eso? No lo sé… no estoy muy segura

− ¡Claro! Deja de preocuparte por eso, mejor piensa que cuando lleguemos a Londres le vas a poder comprar un regalo muy bonito.

− ¡Sí! ¡ánimo! Ya verás que cuando vuelvas se va a lanzar a tus brazos por lo mucho que te va a extrañar.

−Un mes lejos de él de seguro será buen aliciente para que por fin te confiese su amor −Dijo Sayuri al tiempo que ponía unos ojos soñadores como si estuviera visualizando la escena justo en ese momento.

− ¿Qué? Ranma ¿confesarme su amor? Eso nunca va a suceder

−De cualquier forma, creo que debes dejar de preocuparte, Akane. Disfruta de esta experiencia, no sabes si se repetirá.

−Tienen razón, no debo preocuparme por ese idiota, ni que fuera tan importante. ¡Nos iremos y nos divertiremos mucho! Ranma puede irse al demonio. −Una gruesa gota resbaló por la cien de las dos amigas de Akane, tal vez la peliazul no captó el mensaje del todo bien.

Esa noche en la cena, todo estaba inusualmente tranquilo. Cuando terminaron sus alimentos Akane y su padre estaban hablando sobre los últimos detalles del viaje, la hora de salida del vuelo, a qué hora llegarían a Londres, los datos del hotel, la manera en la que la chica se mantendría en contacto con su familia, etcétera; súbitamente Ranma frunció el ceño y de inmediato pudo notarse un cambio de humor en el joven, se disculpó y se levantó dispuesto a retirarse del lugar. Nabiki no se pudo contener y aprovechó la situación para molestar a su cuñado.

−Ranma ¿qué ocurre? De nuevo estas celoso ¿no es así? ¿Tanto te molesta que Akane se vaya y no puedas estar ahí con ella?

− ¡Cállate Nabiki! No sé porque dices esas cosas, ni quien quiera acompañar a la marimacho violenta, no me importa lo que haga o a dónde vaya ¡por mí se puede quedar allá…! −comentó Ranma con completo enojo, y hubiera continuado de no ser porque en ese momento un agudo dolor en la cabeza lo interrumpió; Akane golpeó a su prometido con la jarra de té.

− ¡Ya sé que nada de lo que yo haga te interesa! Así que ¡cierra la boca de una vez! −y salió huyendo del lugar con rumbo a su habitación. Se recostó en su cama y hundió su rostro en la almohada y comenzó a llorar. Por un momento creyó que su tonto prometido la extrañaría o le diría algo porque la iba a extrañar ¡pero no! no Ranma Saotome, él nunca admitiría lo que sentía por ella. "Tal vez no siente nada por mí, tal vez de verdad quiere que me vaya porque no quiere estar conmigo" y sin darse cuenta, se quedó profundamente dormida.

Luego de esa pelea, los prometidos de Nerima no hablaron mucho, si por algo se encontraban a solas, utilizaban cualquier pretexto para retirarse del lugar. Ya no hubo más charlas, ni hubo una disculpa, así que la peliazul dejó de esperar que hubiera una despedida. Se iría de viaje y disgustada con su prometido y eso la entristecía mucho.

Los días pasaron y el día de partir se llegó. Ranma no volvió a sus intentos fallidos para sabotear el viaje de su prometida desistió completamente de ello, sobre todo después de la pelea.

Akane viajaría de noche, esto debido a que el vuelo tenía una duración de doce horas aproximadamente, y resultaba más práctico hacerlo de ese modo, porque podría dormir durante el trayecto. Eran las seis de la mañana y Akane ya estaba despierta, tenía tantas emociones encontradas en ese momento que apenas y pudo conciliar un poco el sueño. De pronto un ruido en su ventana la puso en alerta, se levantó de su cama y con movimientos lentos, pero bien calculados tomó su shinai, contuvo su respiración al tiempo que gruesas gotas de sudor corrían por su frente, tomó aire, levantó su shinai con ambas manos y justo cuando iba asestar el golpe, su intruso reveló su identidad.

− ¡Maldita sea Akane! ¿Siempre tienes que ser tan violenta? ¡Casi me pegas!

−Lo-lo lo siento… creí que eras un ladrón o el maestro Happosai. ¿Qué haces despierto tan temprano?

−Sólo vine a darte esto, creo que te servirá de algo. No eres tan desorientada como Ryoga, pero conociendo tu torpeza, de seguro puedes perderte, o algo. −le entregó una bolsa de papel, cuando Akane buscó en su interior y se encontró con un libro con pasta dura, tenía la bandera de Reino Unido en la portada, una foto de la Torre de la Reyna Isabel II, El Big Ben y uno de esos famosos camiones de dos pisos color rojo que son tan característicos de la ciudad de Londres; en la portada podía leerse el siguiente título: "Todos los lugares que debe conocer cuando visite Londres y Reino Unido" al final del libro había un mapa de todas las líneas del metro y sus estaciones, otro con las rutas de autobuses y una guía de hoteles y restaurantes. Akane abrazó el libro y miró a Ranma a los ojos.

−Pero Ranma… ¿Compraste este libro sólo para mí? −Akane sonrió, de verdad se sentía feliz, detalles como ese no se daban tan a menudo, por esa razón atesoraba todos y los guardaba uno a uno en su corazón. Claramente podía percibirse que el enojo de ambos debido a la pasada discusión se disolvía poco a poco hasta ir quedando en el olvido. Las mejillas de Ranma se tiñeron de un escandaloso color carmín y comenzó a jugar con sus dedos índices, no se había puesto a pensar en qué le diría a su marimacho luego de entregarle el paquete.

−Eh, sí… bueno yo… vi ese libro y creí que quizá tú… ya sabes… y luego yo… −Akane no pudo ocultar más su emoción y en un acto completamente inesperado abrazó a Ranma y le dio un beso en la mejilla. En ese momento, Ranma perdió por completo el control de sí, todo su rostro se puso tremendamente rojo y abundante vapor salió de sus oídos, su corazón latió a mil por minuto y por un momento creyó que se iba a desmayar. Cuando Akane soltó el agarre, lo miró un tanto preocupada, porque parecía que en cualquier momento el azabache colapsaría por completo.

−Ranma yo… ¿Ranma? ¿Ranma estás bien? ¡Ranma! −Akane comenzó a agitarlo bruscamente, pero el chico no reaccionaba, segundos después las piernas del joven se tornaron flácidas, como si fueran de gelatina y terminó por precipitarse hasta el suelo. Akane se asustó tanto que salió de su habitación corriendo en busca de su tía Nodoka y de Kausmi, para que le ayudaran a reanimar al inconsciente joven.

Las siete de la tarde, las nubes se teñían de colores naranjas y carmesí, la camioneta se acercaba cada vez más al Aeropuerto Internacional Haneda y el corazón de Akane latía con mayor intensidad. Su padre le dio unos ahorros que tenían para emergencias, y pensó que esta era una buena oportunidad para darle un buen uso a ese dinero, además Kasumi, Nodoka e incluso Nabiki le dieron también algo de dinero. Cuando llegaron a la sala principal, buscaron al resto de los compañeros del grupo de Akane, y se reunieron con ellos. Akane fue a documentar su equipaje y a sacar su pase de abordaje. Ya hecho todos esos trámites, volvió con su familia para finalmente despedirse. Soun la abrazó y comenzó a llorar dramáticamente.

− ¡Mi bebé! ¡Cuídate mucho! ¡Buuuaaaa!

− ¡Papá! ¡Me estás asfixiando!

−Lo siento hija −y de inmediato la soltó, sin parar de sollozar.

−Cuídate mucho Akane. Es una pena que mi hijo no haya venido a despedirse de ti, es un insensible, me avergüenzo mucho de que sea mi hijo.

−No te preocupes Tío Genma, sus razones habrá tenido.

−Hija mía cuídate mucho, se esa muchacha fuerte que yo sé que eres. Y no te preocupes por mi Ranma, él estará esperando ansioso por tu regreso, créeme.

−Sí Tía Nodoka, lo sé, muchas gracias.

−Hermanita, cuídate mucho. Y me traes un bonito regalo. Quizá un libro de cocina europea, o un juego de té, o una bonita vajilla.

−Claro que sí Kasumi

−Akane, disfruta mucho de tu viaje. Y no te preocupes por Ranma, si me das cinco mil yenes, prometo cuidarlo del trío de locas.

− ¡Nabiki! Siempre con tus cosas

−Ya, ya, tranquila. Está bien que sólo sean tres mil yenes

− ¡Nabiki! −gritaron todos al unísono

−Está bien, está bien, a partir de ahorita ya me voy a comportar, pero sólo por este mes.

−Akane, preciosa, espero que me traigas unas lindas prendas de lencería europea, para mi colección

−Seguro, Maestro −comentó la chica con sarcasmo.

− ¡Akane ya vámonos!

− ¡Apresúrate! Todavía tenemos que pasar por la inspección y se está juntando la gente −la apresuraban sus dos amigas. Akane miró su reloj y observó una vez más por la puerta de entrada, soltó un suspiro y tomo su bolsa y su equipaje de mano, se despidió por última vez de su familia y giró sobre sus talones para reunirse con sus amigas. Anduvo unos metros y justo cuando iba a llegar a el primer punto de inspección alcanzó a escuchar que alguien la llamó.

− ¡Akane! ¡espera! −la peliazul se giró y una enorme sonrisa se dibujó en su rostro

− ¡Ranma! ¡Viniste!

−Perdón por la tardanza, pero me entretuvieron en la tienda de regalos. Toma −y le dio otro libro, en pasta dura, pero este era diferente. Tenía páginas en blanco y en la portada estaba grabado su nombre "AKANE". −Es como una especie de diario, para que escribas todo lo que vivas en ese viaje y lo recuerdes siempre.

−Ranma yo… −y súbitamente fue interrumpida por un fugaz beso… en las mejillas. Ambos chicos se sonrojaron, no había un lugar en el que pudieran esconder su mirada, así que optaron por mirar fijamente al piso.

−Que tengas buen viaje, Akane. Y si alguno de los pervertidos que van contigo se atreven a ponerte una mano encima te juro que yo…

−Tranquilo, sé cuidarme sola.

−Lo sé.

− ¡Akane! ¡Apresúrate!

−Será mejor que me vaya

−Sí… adiós −y el azabache se echó a correr hacia la salida del aeropuerto. Akane corrió y alcanzó a sus amigas, el trío de chicas se dirigió hacia el primer puesto de revisión. Ya en el avión, escuchó atentamente las instrucciones que daba la azafata, nunca había viajado en avión así que se sentía un poco abrumada y algo temerosa. "Les damos la más cordial bienvenida, en cinco minutos estaremos despegando, el tiempo estimado de vuelo será de once horas y treinta minutos, estaremos arribando al Aeropuerto Internacional Heathrow aproximadamente a las dieciséis horas tiempo local de Londres…" Akane se abrochó el cinturón de seguridad y suspiró, en ese instante se dio cuenta de que su aventura comenzaba.


¡Hola! Aquí les hago entrega del segundo capítulo de este Fic. Akane inicia su aventura y está feliz por ello.

Algunos datos que quiero agregar respecto a este capítulo:

El aeropuerto de Haneda y el aeropuerto Heathrow son los aeropuertos reales desde los cuales se realizan vuelos internacionales.

Shinai: es una espada hecha de bambú y con la cual se practica Kendo.

Bueno sin más que agregar, deseo de verdad que disfruten de este capítulo, tanto como yo disfruté al escribirlo. Todos sus comentarios son bienvenidos y me alegraré mucho de saber su opinión. Por ahora me despido, no sin antes, hacerles la promesa de actualizar el Fic tan rápido como me sea posible.

¡Hasta pronto!