TREINTA DIAS
Declaración: Ranma ½ y todos sus personajes, son propiedad de Rumiko Takahashi. Los he tomado prestados para crear una historia de mi propia autoría, sin fines de lucro.
Los datos escritos relacionados con el Museo Británico, fueron obtenido de la "Guía Recuerdo del Museo Británico" la cual es propiedad de sus autores.
Capítulo cinco: El plan de Nabiki. Días tres y cuatro.
Ranma fue sacudido fuertemente por su madre, quien trataba desesperadamente de despertarlo. Ya era muy tarde y si el joven no se apresuraba llegaría tarde a la escuela.
−Ranma, querido, despierta ya es hora. Vamos Ranma… ¡Ranma! −le gritó enérgicamente muy cerca del oído y el joven se levantó de sopetón tremendamente asustado.
− ¡Maldita sea marimacho! Te he dicho que no me despiertes así mier… −el joven estaba por lanzarle una serie de improperios a la autora que le provocó tremendo susto, hasta que súbitamente recordó que su marimacho no estaba en Japón y fue en ese momento que se dio cuenta de que quien lo había despertado había sido su progenitora, y las palabras se le atoraron en la garganta.
−Querido, recuerda que soy tu madre y no es correcto que hables de esa manera en mi presencia. −Nodoka lo miró completamente inexpresiva, Ranma sintió un tremendo escalofrío que le corrió por la espina dorsal recordando la katana que tan celosamente guardaba su mamá, se sonrojó y adoptó la pose del "tigre caído" pidiendo disculpas. −Mucho mejor… hijo ya es tiempo de que te levantes o llegarás tarde a la escuela… espero que hayas dormido bien… −le comentó al tiempo que le dedicaba una maternal sonrisa. El rostro de Ranma se tornó de un color rojo intenso al recordar el "sueño" que había tenido con su prometida. Su madre sonrió y se retiró del lugar "funcionó la pudo ver en sueños" pensó y su sonrisa se tornó victoriosa.
El joven se alistó rápidamente y salió corriendo con rumbo a la escuela, sus pasos eran automáticos, conocía el camino de memoria y no era tan necesario que se concentrara mucho en él, en su cabeza sólo rondaba el recuerdo del intenso beso que había compartido con la peliazul, secretamente deseaba que no hubiera sido un sueño, si no que en verdad su espíritu y el de Akane se hubieran encontrado. Ranma continuaba ensimismado en tal forma, que cuando entró a la escuela, nunca se percató de la joven castaña que alegremente lo saludó en la entrada, y fue totalmente ignorada por él, Ukyo sintió que la situación se estaba tornando cada vez más complicada y debía hacer algo con urgencia. Cuando se llegó la hora de la salida, Ranma salió disparado de la escuela con rumbo al dojo cual alma perseguida por el demonio, Ukyo veía la escena con suma decepción y con una clara tristeza en su semblante caminó con rumbo hacia su restaurante. Ranma permaneció toda la tarde entrenando en el dojo, no dejaba la casa más que para ir a la escuela, ni siquiera iba a la tienda o a hacer encargos de Kasumi. ¡No señor! Él estaba decidido a quedarse en casa a la espera de otra de las llamadas de Akane, quería, necesitaba escuchar su voz. Seguía entrenando, pero fue súbitamente interrumpido por la voz de su cuñada, quien tenía ya rato observándolo.
−Vaya, vaya. Así que estás decidido a mantenerte en claustro total por lo que resta del mes.
−Nabiki no me fastidies, que no estoy de humor para tus cosas
−Tranquilo cuñadito, sólo vengo a cumplir con mi parte del trato. Te dije que podía lograr que estuvieras en contacto con Akane, y así será. Sólo no esperes que sea muy seguido, pero seguro que te va a satisfacer lo que conseguí.
− ¿En verdad? ¿puedo hablar con ella? ¿y cómo piensas conseguir eso? ¡¿Eh?!
−Tengo mis medios. Nos veremos a las diez de la noche en la entrada de la casa, y en el camino te iré explicando todo. −Dicho esto se retiró del lugar, con una sonrisa triunfal, su plan iba tal cual lo esperaba.
Ya en la noche, Ranma esperaba impacientemente por su cuñada, algo en el fondo le decía que no debía confiar en ella, pero su urgencia por escuchar la voz de Akane era tal que no le hizo caso a lo que su instinto le decía y decidió seguir adelante. Nabiki llegó y se encaminaron. Debían darse prisa o llegarían muy tarde. Tomaron el autobús y siguieron en silencio su trayecto. Ranma estaba un poco extrañado del rumbo que iban tomando y decidió romper el silencio.
−Nabiki ¿a dónde vamos?
−Vamos a la universidad, en concreto a la biblioteca y sala de cómputo.
−Pero es muy tarde ¿estará abierto cuando lleguemos?
−No toda la biblioteca, pero hay un área especial que está abierta las veinticuatro horas y todos los días que dura el ciclo escolar. Ahí es a donde nos dirigimos. −cuando bajaron del autobús se adentraron en el campus, caminaron por varios metros hasta llegar al edificio, Ranma se sorprendió al ver que estaba bastante concurrido, muchos estudiantes estaban ahí investigando, tomando notas y trabajando en las computadoras.
− ¿Y qué vamos a hacer aquí?
−Vamos a hablar con el joven que se encarga del turno nocturno de este lugar.
− ¿Por qué?
−Te dije que tenía mis medios para lograr contactarte con Akane… digamos que él me debe favores.
−Y eso ¿qué tiene que ver con que me puedas contactar con Akane?
−Bueno, resulta que hace dos días, hablé con él y en pago a uno de los muchos favores que me debe, me va a permitir hacer una llamada telefónica a Londres, desde aquí. −Ranma miró asombrado a su cuñada ¿cómo lograba conseguir que la gente hiciera cosas por ella de esa manera?
−De acuerdo ¿y por qué tuvimos que venir a esta hora?
−Ranma, Ranma… Ranma. Piensa ¿Acaso ya olvidaste la diferencia de horarios entre Londres y Tokio? Veamos… si no me equivoco son… ocho horas de diferencia, eso quiere decir que… en este preciso momento en Londres deben ser alrededor de las tres de la tarde, seguro debe estar comiendo en el hotel, así que lo vamos a intentar, y veremos cómo nos va. Espérame aquí, ahora vuelvo. −Ranma observó con detenimiento cómo Nabiki hablaba con un joven que aparentaba tener un par de años más que ella, el joven miraba con algo de nerviosismo a la astuta joven, levantaba ambas manos algo alterado al tiempo que Nabiki le sonreía de lado para luego mover la cabeza en forma negativa y después añadió unas cuantas palabras, pareciera que le estaba enumerando una lista de cosas, pues la Tendo hacía ademanes con sus manos, señalando primero el dedo índice, después el dedo medio y luego el anular, entonces el rostro del joven se ensombreció revelando claramente que había sido derrotado por la audacia de la joven Tendo. Cómo le hubiera gustado a Ranma conocer de qué estaban hablando… o quizá no, sólo Kamisama sabría qué clase de trato hizo con él. −Bien Ranma, ya está todo arreglado. Vamos, él nos llevará a un lugar más cómodo en el que puedas hablar con Akane sin ser interrumpido. −Caminaron hasta el fondo del lugar y tras abrir una puerta, se dirigieron por un largo pasillo, al fondo toparon con una puerta que estaba cerrada con llave, el chico la abrió y encendió la luz, le entregó a Nabiki un papel y antes de salir de la pequeña oficina, la miró fijamente con una clara advertencia escrita en su rostro, Nabiki sonrió y asintió, entonces el joven se retiró.
−Muy bien, según lo que me dijo, debemos presionar la tecla con el número nueve… −mencionó al tiempo que levantaba el auricular del teléfono y hacía justo lo que acababa de mencionar −ajá y la grabadora me pediría una clave que es esta y la tengo que teclear… y… ¡Listo! Ya está dando tono, bien, bien, de acuerdo ahora sólo tenemos que marcar la clave lada… el número del hotel y… ¡Bien! Ya está llamando. Supongo que tendré que preguntar yo por Akane, dudo mucho que sepas hablar inglés. −Ranma frunció el ceño ante la clara burla que le hizo su cuñada, sin embargo, como ésta tenía razón no pudo refutarle nada. −Hello, may I speak to miss Akane Tendo, please… yes she is in the roon five one two, yes I'll wait… −pasaron unos pocos minutos que para Ranma fueron eternos y después escuchó a Nabiki reanudar su conversación −Oh, could you please ask for her in the restaurant? Yes, thanks… −de nuevo la espera, Ranma la miraba con clara desesperación aguardando a que Nabiki le dijera algo, ella lo observó y sintió pena por él, era tan gracioso verlo así de nervioso. −No está en su habitación y van a preguntar por ella en el restaurante del hotel. Tranquilo esto seguro tomará algunos minutos debes ser paciente. – Nabiki continuaba esperando a que del otro lado de la línea alguien le diera respuesta. −Yes? Ok thank you very much… ¿Hola? ¡Akane! Que gusto escucharte ¿cómo has estado? Vaya que bien, bueno te voy a comunicar con alguien que está aquí conmigo y que seguro muere por arrancarme el auricular… −Nabiki se rio al ver que el rostro de Ranma se tornó de un rojo intenso y le pasó el auricular −Te dejo cuñadito, para que tengas algo de privacidad y puedas hablar con calma −y dicho esto se retiró de la oficina.
El corazón de Ranma comenzó a latir a mil por minuto, sin darse cuenta comenzó a hiperventilar, las manos le sudaban y suspiró en un infructuoso intento por recobrar la calma. −Ho-Ho… ¿Hola? ¿Akane?
−Ra-Ranma… −la peliazul sintió un fuerte brinco en su pecho, sus manos empezaron a temblar y un fuerte escalofrío recorrió toda su espalda.
− ¿Cómo estás?
−Bi-bien y ¿tú?
−También estoy bien… ¿Cómo va todo? ¿te ha gustado Londres?
− ¡Mucho! Es impresionante, la ciudad es hermosa y hay un parque muy cerca del hotel en el que podré entrenar sin ser molestada.
−Me alegra que estés tan feliz… y dime ¿Co-cómo se han portado todos contigo? ¿está todo bien?
−Sí, todo bien…
−Y… y Kuno ¿te ha molestado? −Ranma se tensó, y los segundos que tardó Akane en contestar le parecieron eternos, estaba empezando a perder la paciencia, si acaso ese idiota pervertido se atrevió a ponerle una mano encima a su prometida… se arrepentirá.
−No. Bueno, no más de lo habitual, pero sabes bien que me sé defender de él, aunque hasta ahora se ha comportado. −mintió, no sería buena idea contarle que el día anterior el muy pervertido había intentado besarla por la fuerza.
−Más le vale que se siga comportando. −Akane sonrió, su prometido no era bueno para ocultar sus celos.
−Lo hará, de lo contrario lo obligaré a hacerlo. Y… el trío de locas… ¿cómo se portan? −Ranma se sonrió de lado, su celosa marimacho se hacía presente.
−Igual que siempre, ya sabes cómo son. Y entonces ¿piensas ir a entrenar a ese parque? Te hará bien, podrías oxidarte, perder condición, además con el apetito que tienes te pondrías gorda si no te ejercitas. −Ranma sonrió de lado, le encantaba hacer rabiar a su prometida.
− ¡Idiota! Ni siquiera porque estoy tan lejos de Japón me dejas de molestar, pues sí pienso entrenar ¡para que lo sepas! Y yo que quería decirte que… olvídalo no importa ya.
− ¿Qué querías decirme Akane?
− ¡Nada!
−Oye Akane, yo… yo sí quería decirte algo
− ¿Qué cosa querías decirme Ranma? −el tono de voz de Akane se dulcificó, comenzó a enrollar el cable del auricular con sus manos y se ponía cada vez más nerviosa, esperaba ansiosa la respuesta del idiota de su prometido.
−Quería decirte que… bueno yo… este, pues es que yo… te ext… −en ese instante entró Nabiki interrumpiendo lo que Ranma estuvo a punto de decir, tan oportuna como siempre.
−Lo siento cuñadito, pero es momento de terminar con la llamada, le prometí al inepto de la biblioteca que sólo serían unos pocos minutos, así que despídete de una vez.
−Está bien ¡ya voy Nabiki! No me molestes. Akane, tengo que colgar, pero haré todo lo posible por volverte a llamar. Cuídate por favor.
−Tú también cuídate Ranma… adiós
−Adiós Akane. −y los prometidos se despidieron. Akane volvió con sus acompañantes al restaurante y tenía una sonrisa que no podía ocultar, nunca se imaginó que su prometido conseguiría comunicarse con ella, quizá muy en el fondo, él también la extrañaba.
Ranma y Nabiki salieron del campus y tomaron un taxi, el joven de la trenza no podía disimular su alegría por haber escuchado la voz de su marimacho. En el fondo estaba agradecido con su cuñada, pero a la vez estaba inquieto, sabía que este favor le iba a costar muy caro, conocía de sobra a Nabiki y esto no fue gratis. Llegaron al dojo y ya pasaba de la media noche, el resto de los habitantes del lugar ya descansaban en brazos de Morfeo. Ranma se dirigió a su habitación, se desvistió y se recostó sobre su futón, difícilmente podría conciliar el sueño… pero esta vez sería por una emoción muy distinta al desconsuelo que lo atacó al inicio de la noche anterior.
En tanto en Londres:
Akane y sus amigas habían terminado su comida. Yuka y Sayuri estaban en la pequeña biblioteca del hotel, haciendo sus labores escolares, al final del viaje debían entregar un reporte detallado de todos y cada uno de los lugares que visitarían durante su estadía en tierras británicas, y se propusieron comenzar cuanto antes; por su parte, Akane se había puesto ropa deportiva, en su cabeza rondaba una y otra vez la duda de si debía ir o no al parque a entrenar, tal vez Ryan mal interpretaría todo, por otro lado, a élla no debería importarle lo que él pensara, y si acaso llegase a intentar algo impropio le daría su merecido. ¡Sí! Eso haría, y decididamente salió de su habitación, no sin antes echar un vistazo para asegurarse de que ni Kuno ni Gosunkugi se encontraban cerca, y rápidamente se encaminó con rumbo al parque. Mientras deambulaba por las calles de esa hermosa ciudad, rememoró ese día, visitaron el museo de cera de Madame Tussauds. Le encantó la exhibición que tenían ahí, y aunque pensó que ese fue un paseo más turístico que educativo, de igual manera lo disfrutó mucho, admiró las perfectas réplicas de artistas de talla internacional, estrellas de Hollywood, cantantes famosos, importantes figuras del mundo de los deportes, personajes históricos de todos los ámbitos tanto británicos como extranjeros, personajes que influyeron en la historia de Inglaterra, no podía faltar el afamado Enrique VIII y sus dos hijas Maria e Elizabeth y claro había una estampa completa de la actual familia real; pero, en definitiva, lo mejor de su día acababa de ocurrir un par de horas atrás, cuando escuchó la voz del idiota de su prometido a través del auricular.
Ya en Green Park, llegó al sitio en el que había estado la tarde anterior, se descalzó y comenzó a hacer estiramientos, hasta que una voz llamó su atención.
−Vaya, que puntualidad la tuya, y se supone que los ingleses somos los puntuales. −Akane se giró y ahí estaba el joven castaño, observándola con esos enigmáticos ojos verdes y regalándole una hermosa sonrisa. −Hola Akane.
−Hola Ryan −Akane, difícilmente pudo disimular su nerviosismo, esperaba que el joven no se presentara, pero helo ahí, con un pantalón deportivo y una camiseta sin mangas que dejaba a la vista unos brazos con músculos bastante trabajados, Akane tragó en seco y decidió que lo mejor sería continuar con lo que estaba haciendo.
−Estás haciendo calentamiento por lo que veo.
−Sí, eso hago.
−Bien, entonces iniciaré con mi calentamiento, y en cuanto termine, podrás comenzar con las clases. Soy tu alumno dispuesto. −Un fuerte sonrojo atacó a la peliazul, y vanamente intentó ocultarlo de la vista del joven, Akane nunca se imaginó que a tan corta edad alguien podría considerarla como su "sensei"
−De-de acuerdo, en cuanto termines daremos inicio al entrenamiento. −Akane se colocó al costado de Ryan, le explicó que debía conocer el nivel de pelea que él tenía y para ello iniciarían con una serie de katas muy básicas, e irían subiendo el nivel de dificultad conforme ella lo considerara pertinente. Ya que dominara los movimientos esenciales de su estilo de combate, entonces practicarían combatiendo entre ellos. Al inicio, Ryan estaba un poco desconcertado, pero rápidamente aprendió los movimientos, para cuando terminaron el entrenamiento de esa tarde, el joven ya había dominado por completo los esencial. Sin duda su nivel de pelea era bastante bueno, Akane comenzó a dudar si en verdad ella podría enseñarle algo al joven castaño, pero haría su mejor esfuerzo, después de todo, esto podría servirle de práctica para cuando élla y Ranma se hicieran cargo del dojo y tuvieran que dar clases ahí. "Dar clases… juntos… pero ¿qué tonterías estoy pensando? Ni que eso fuera a ser remotamente posible, ese idiota se la pasa recordándome a cada instante que no le gusto, que soy fea, poco femenina… de seguro el trío de locas ha de estar con él y como siempre pegándosele como ventosa" Akane estaba sumida en sus pensamientos, mientras se terminaba de calzar cuando Ryan la sacó de su ensimismamiento.
−Akane eres realmente buena.
−Sólo dices eso por compromiso. El que es bueno eres tú, aprendiste bastante rápido.
−Akane, no deberías menospreciarte de esa manera, si alguien te hace un cumplido, lo que debes hacer es aceptarlo y agradecer a quien te lo hace. −Y le guiñó un ojo. Akane lo miró fijamente y con dejo de extrañeza en su semblante, era verdad, no estaba acostumbrada a recibir cumplidos. −Por ejemplo, si yo te digo en este momento que eres hermosa tú me dirás…
−Gra-gra-gracias −y de nuevo fue atacada por un intenso rubor en sus mejillas
− ¡Ja, ja, ja, ja! Bueno eso está un poco mejor, pero tenemos que trabajar en ello. Fue una tarde muy productiva, nos vemos mañana, hermosa. Hasta luego. −Se inclinó y le plantó un beso en la mejilla a la chica. Fue tan rápido e inesperado que élla no alcanzó a reaccionar y la única maniobra que pudo llevar a cabo fue levantar la mano para a la distancia, despedirse del joven.
Ya en su cuarto en el hotel, la joven Tendo se dio un largo baño en la tina, y se relajó un poco con sales aromáticas. Cuando terminó su baño se quedó parada frente al espejo del tocador, sólo traía una toalla encima cubriendo su desnudez, se miró y se encontró con el rostro de una joven con unos hermosos y grandes ojos color avellana coronados por tupidas y largas pestañas, una nariz respingada, su piel blanca y tersa, se descubrió un poco para observar su cuerpo y descubrió que su busto era notablemente más grande que cuando conoció a Ranma, un par de años atrás, sus redondeabas caderas eran precedidas por una estrecha cintura. "Es verdad, no soy fea como él se empeña en decirme…" el sonido que hizo la puerta del cuarto al abrirse la sacó de ese momento de intimidad que compartía consigo misma y en un rápido movimiento se volvió a cubrir con la toalla. Yuka y Sayuri anunciaron su llegada e invitaron a Akane a un bar cercano al hotel, irían ellas acompañadas de varios de sus compañeros, para su desgracia Kuno también decidió unirse a la comitiva, pero esa era la condición que los profesores habían puesto para permitirles salir esa noche. Las tres jóvenes se alistaron y se fueron con todos al lugar mencionado.
Caminaron unas cuantas cuadras y llegaron a una calle peatonal, la cual tenía en ambas aceras varios locales los cuales eran cafés, restaurantes y bares. Caminaron observando atentamente todos los lugares, hasta que por fin hubo uno que captó su atención y decidieron entrar. El lugar no estaba muy concurrido y tenía buena música, de inmediato fueron recibidos y atendidos por un atractivo mesero. Horas más tarde, todos se encontraban bajo el influjo de las bebidas ingeridas, en mayor o menor medida, pero el ambiente se percibía sumamente relajado. Kuno estaba bastante desinhibido y en tres ocasiones volvió a sus intentos por tener un contacto más íntimo con Akane, pero fracasó rotundamente en todas las ocasiones. Akane estaba bastante relajada, no había ingerido más allá de una copa en toda la noche, quería estar alerta ante la presencia de Kuno y también de Gosunkugi, quien no resultó ser una amenaza pues después de su primer tragó cayó inconsciente sobre la mesa. Si bien no era el tipo de lugares que Akane solía frecuentar, debía admitir que esa noche la había pasado bastante bien.
Diez de la mañana en Nerima:
Ranma había estado de un inusual buen humor, incluso había permanecido despierto durante todas las clases, y eso no le gustó a Ukyo, quien lo miraba desde su lugar con extrema curiosidad. "Ranma está de muy buen humor hoy y eso me da mala espina. Debo pensar rápido qué voy hacer o voy a perder la oportunidad que tengo de conquistarlo" La hora del receso llegó y Ukyo corrió a buscar a Ranma, sabía que al menos si le llevaba algo de comer lo podría entretener un poco para intentar sonsacarle qué era lo que lo tenía de tan buen humor. Pero se decepcionó al notar que el azabache estaba terminando su almuerzo y se retiró junto con otros de sus compañeros para jugar un poco de basket ball. Eso no permitiría que lo pudiera ver a solas como ella quería. Se sentó al pie de un árbol para degustar de su almuerzo, de repente una chica de primer grado se le acercó y le entregó una nota, Ukyo la miró extrañada y grande fue su sorpresa al terminar de leer lo que decía.
"Si quieres saber de qué manera puedes conquistar a Ranma, encuéntrame a las seis de la tarde en el parque del centro. Atentamente Nabiki"
−Maldita Nabiki, no confío en ella ¿qué se traerá entre manos? No sé si será conveniente asistir a esta cita o no. −y giró su rostro para ver de nuevo a Ranma quién jugaba enérgicamente y seguía con su aparente buen humor. Ukyo decidió que esperaría un poco más antes de tomar una decisión respecto a la nota que le había enviado la mediana de las Tendo.
Cuando terminaron las clases, Ranma salió disparado, corriendo a toda velocidad con rumbo al dojo, pero en esta ocasión fue interceptado por la castaña quien lo saludó mostrándole su mejor sonrisa.
−Ran-chan ¡Hola! ¿a dónde vas con tanta prisa?
−Hola U-chan, voy al dojo ¿a dónde más podría ir?
− ¿Quieres ir a comer? Vamos, yo invito.
−Gracias, pero no. Tal vez en otra ocasión. Nos vemos luego. −Y dicho esto, el azabache se alejó corriendo dejando atrás a su amiga con una profunda frustración. Después sacó de su bolsillo el papel con el recado de Nabiki y lo arrugó, parece ser que muy a su pesar tendría que ir para ver qué propuesta le tenía la Tendo.
Llegadas las seis de la tarde, Ukyo iba llegando al parque, y no le sorprendió en lo absoluto lo que encontró al llegar ahí: Shampoo y Kodachi también estaban en el lugar, y un par de minutos después la Tendo hizo su aparición.
−Bien chicas las he reunido aquí porque les tengo una propuesta muy interesante… tengo información valiosa que seguro les será de utilidad… pero les va a costar.
−Nabiki, tu ser una tramposa y además muy ambiciosa, yo no confiar en ti.
−Por favor plebeya ¿qué pudieras saber tú que a mí me resulte de interés? −Ukyo frunció el ceño y mostró un claro disgusto "Demonios, nunca conté con que Nabiki les quisiera contar a estas dos, que Ranma está solo. Esto complicará más mis planes"Ukyo giró su rostro y cruzó sus brazos, su cuerpo se tensó ante las palabras mencionadas por Nabiki, quien la miró y sonrió de lado.
−Bueno si ustedes dos quieren que Ukyo les lleve la delantera con Ranma…
− ¡¿A qué te refieres?!
− ¡Explicarte ya Nabiki!
−Ya les dije que les va a costar. Denme cinco mil yenes cada una, y será suya la información −Shampoo y Kodachi fruncieron el ceño, pero a regañadientes le dieron el dinero.
−Me refiero a que Akane estará fuera del país por todo un mes, se fue a Londres y Ukyo ya lo sabía.
− ¡¿Qué?! −gritaron al unísono las dos chicas, para luego girar su rostro hacia Ukyo y le lanzaron una mirada de desprecio. "Vaya, vaya, así que ese es el ansiado viaje que mi hermano quería hacer. Por eso tanto entusiasmo por viajar a Londres como chaperón, la chica Tendo iba en ese viaje también"
− ¡Bah! Chica violenta ser fea y Airen siempre decir que no querer nada con ella. −El orgullo de la amazona no le permitió aceptar que el que Akane no estuviera suponía una ventaja para ella − ¿por qué pensar que esa información ayudar? Nabiki debe regresar dinero. −Shampoo la miró estirando su mano solicitando la entrega del dinero. Kodachi por su parte tampoco se quiso quedar atrás.
−Nabiki, eres una timadora, no le veo el beneficio a lo que me dijiste. −Nabiki las miró fijamente y sonrió de nuevo, las tenía justo en donde quería.
−Con que no les sirve la información ¿Eh? Y si les dijera que Ranma está seriamente afectado por la ausencia de mi hermana ¿seguirían pensando lo mismo? −Las tres chicas dejaron escapar un suspiro en señal de sorpresa ante la declaración de la Tendo −Si se ponen a analizar bien, se darían cuenta que este viaje pudiera ser decisivo para Ranma y Akane, tal vez sea lo que necesitan para unirse más… ó, podría ser lo que los separe definitivamente, todo depende de que tan bien jueguen sus cartas. Ahora díganme ¿acaso no fue buena la información que les di? −las tres jóvenes fruncieron el ceño claramente molestas y apretaron los puños, ninguna estaba dispuesta a ceder terreno, ninguna quería dejarse vencer sin dar una digna batalla primero, pero, sobre todo, ninguna estaba dispuesta a aceptar que el corazón del azabache le pertenecía a Akane, y Nabiki contaba con todo eso.
−Mi cuñadito se ha recluido en el dojo, no quiere salir para nada de ahí, sólo va a la escuela y nada más, casi podría apostar a favor de que, en realidad extraña a mi hermana, por eso creo que éste es su momento para actuar. Y si me lo permiten, quizá podamos llegar a un acuerdo que nos pueda beneficiar a todas, podrían pelear sin ventaja alguna entre ustedes, limpiamente, pero con un pequeño empujón de mi parte, el resto ya dependería de ustedes claro está. −Un silencio sepulcral se hizo presente por unos momentos, las tres jóvenes meditaban todas y cada una de las palabras que Nabiki les había dicho, claramente no volverían a tener otra oportunidad como ésta, y desafortunadamente por el momento, Nabiki tenía razón. Asi que después de analizarlo bien, asintieron y decidieron que harían todo lo que la mediana de las Tendo les dijera, después de todo conocían en demasía la ambición que movía a Nabiki y su amor por el dinero, así que no les extrañaba que, con tal de conseguir una buena cantidad, haría lo que fuera… incluso traicionar a su hermana.
Londres al medio día:
Los jóvenes se encontraban formados a la espera de poder entrar al afamado "Museo Británico". Acorde con el itinerario de viaje, durante tres días estarían visitando el lugar, esto con la finalidad de poder visitar todas sus salas con consciencia y ver la exposición en la sala de audio visuales. Tan pronto como estuvieron todos en la entrada principal, sus profesores los reunieron y el guía comenzó con su exposición:
"El Museo Británico abrió sus puertas al público por primera vez el 15 de enero de 1759, anteriormente este edificio era Montagu House, una mansión de finales del siglo XVII ubicada a las afueras de Londres. Durante los primeros días de su existencia había una tendencia a coleccionar especímenes de historia natural…"
El guía continuó con su discurso y les hizo señas con su brazo indicándoles que era momento de avanzar. El lugar resultó tremendamente impactante, era enorme, con pasillos y escaleras, Akane se preguntaba a dónde conducirían. El guía sostenía un mapa el cual analizó detalladamente para poder planificar cuáles serían las salas que visitarían inicialmente. Avanzaron y descendieron al sótano, ahí empezarían con las salas de Grecia y Roma antiguas. El guía continuó con su exposición:
"… las colecciones abarcan el Antiguo Egipto y el Antiguo Sudán; el Próximo Oriente Antiguo; África, Oceanía y las Américas; Asia; el Mundo Clásico; Europa; Monedas y Medallas, y Grabados y Dibujos…"
Y ahí estaban, en la sala de exhibición de la Grecia antigua, con piezas originales del antiguo Partenón Griego. Akane estaba maravillada, había esculturas y grabados de más de tres mil años de antigüedad, cerámica antigua, se impactó al ver lo bien preservadas que estaban algunas piezas. "Los artistas y escultores que hicieron estas magníficas piezas… ¿se habrán imaginado que sus obras trascenderían el tiempo y el espacio de esta manera? Quizá hicieron esto porque amaban su trabajo, o porque debían hacerlo, pero seguramente nunca imaginaron que tres mil años después estaríamos aquí, admirando sus obras… es como si hubiera una conexión entre nosotros y ellos…" Akane seguía sumida en su reflexión cuando de pronto una inoportuna persona la sacó de sus cavilaciones.
−Vaya, así que esto fue hecho por artistas griegos… pues creo que no eran tan buenos como presumen.
− ¿Qué? Kuno ¿sabes de lo que estás hablando?
− ¡Claro que lo sé! Linda Akane. Mira ese… ese… como se llame ese de allá
−Centauro −contestó la joven con fastidio.
− ¡Eso! Pues ese centavo es una clara muestra de que no eran buenos en lo que hacían.
−Pero ¡qué dices! Si esa escultura es perfecta. Además, es "centauro" no "centavo".
−Akane ¿cómo puede ser perfecta? Ni siquiera está terminada la escultura. ¡Mírala! Le falta una pata, y mira esa de ahí no tiene manos, a aquella escultura la dejaron sin nariz y mira aquella de allá… −Al escuchar este comentario, la joven se fue de espaldas.
−Kuno… mejor vete y déjame en paz. −Qué alivio que la gente que estaba cerca de ellos no entendía japonés.
Ya en la tarde Akane subía por el elevador con rumbo a su habitación. Tenía en sus manos un libro que compró como recuerdo de su visita al museo Británico, y lo ojeaba leyendo las primeras páginas. Ya en su cuarto, se disponía a cambiarse para ir a entrenar, algo dentro de ella la emocionaba sobremanera respecto a encontrarse con Ryan, pero, por otro lado, un sentimiento de culpa comenzaba a instalarse en el centro de su pecho. "¿Será buena idea ir con Ryan? Entrenar con él ayer, me resultó bastante… liberador. Pero, ¿y si no está bien? Bueno, no es que hayamos hecho algo malo, sólo entrenamos… ¡ya sé! Le hablaré de Ranma, sí eso haré. Con eso podré evitar cualquier mal entendido entre nosotros... sí, seguro, le diré: 'Ryan tengo un prometido que mi papá me impuso, que cree que soy fea, marimacho, violenta, poco femenina y que no quiere casarse conmigo' sí eso seguro dejará bien en claro las cosas… ¡Ah! ¿qué hago? ... bueno ¡Ya! No es que le deba alguna explicación a Ryan, a penas y lo conozco, y tampoco le debo una explicación a Ranma, no estoy haciendo nada malo, además ni que a ese idiota le importara lo que yo hago, sólo voy a evitar el tema y asunto arreglado." Akane salió muy decidida con rumbo al parque y se preparó para comenzar con el entrenamiento. Empezó a realizar sus katas de rutina y una voz la sacó de su concentración.
− ¡Akane! ¡Hermosa! Ya llegué. Disculpa la tardanza, me entretuvieron un poco en la universidad.
− ¡Hola Ryan! ¿En la universidad? ¿Vas en la universidad? ¿Pues cuántos años tienes?
− ¡ja, ja, ja, ja! Tengo veintidós, hermosa ¿cuántos años creías que tengo?
−Menos que eso. −En ese momento fue atacada por un fuerte sonrojo y comenzó a sentirse nerviosa, nunca imaginó que ese joven le llevara tantos años.
−Eres la mujer más dulce que he conocido. Me creías más joven, te lo agradezco, ese gesto de tu parte me halaga bastante. −Y le guiñó un ojo, ese ademán a la peliazul le resultó bastante coqueto, y logró descolocarla un poco. − ¿Entrenamos ya?
− ¿Eh? Ah, sí, sí, entrenemos. −Y dieron inicio a su rutina, repasaron rápidamente las katas básicas y comenzaron con ejercicios un poco más complejos, luego se dispusieron a comenzar con un enfrentamiento, a partir de ese momento subirían el nivel del entrenamiento. Akane se sorprendió, Ryan no le daba tregua, bloqueaba todos y cada uno de sus ataques, en cambio a ella le estaba costando mucho trabajo esquivar los ataques del joven inglés. Continuaron así por unos minutos más hasta que Ryan tuvo un momento de distracción, Akane lo alcanzó a notar y lo aprovechó, en ese instante le dio una patada baja que terminó por hacerlo tropezar y se precipitó por completo sobre el césped. El joven miró fijamente a la peliazul con una expresión que denotaba un claro asombro, pero súbitamente cambió y una gran sonrisa se instauró sobre su atractivo rostro.
− ¡Wow! De verdad eres ¡muy buena! Akane… ¿desde cuándo dices que entrenas?
−Gracias −Le dijo con un tímido susurro −desde que tenía tres años.
−Con qué razón eres tan buena. −Akane le tendió la mano y lo ayudó a incorporarse, Ryan agradeció el gesto y tomó la mano de la chica. Hicieron ejercicios de estiramiento y dieron por terminado el entrenamiento de esa tarde. Akane se estaba amarrando las agujetas de su calzado, Ryan la observaba detalladamente, en verdad le resultaba hermosa, y esa combinación de belleza y fortaleza lo tenía sumamente intrigado. Akane no era como alguna otra mujer que él hubiera conocido antes. Sintió una demandante necesidad de saber más acerca de ella y de su vida.
−Akane, cuéntame ¿Cómo fue que empezaste a entrenar a esa edad?
− ¿Uh? Bueno… pues… mi padre tiene un dojo, y él esperaba podérselo heredar algún día a su hijo, ya sabes un varón, que pudiera ser el heredero de su escuela de combate, pero su ansiado varón nunca llegó, en cambio, tuvo tres hijas; mi madre murió cuando yo era muy pequeña, así que no hubo más hijos. Mi hermana mayor, Kasumi, se hizo cargo de la casa y para mí, ha sido lo más cercano a una madre, pero es muy tranquila y por más que mi padre intentó entrenarla, nunca avanzaron más allá de lo básico, a Kasumi no le gustan las artes marciales; mi otra hermana, Nabiki, sólo le interesa el dinero, es muy ingeniosa, pero cree que las artes marciales son para salvajes sin cerebro, ella está muy concentrada en sus estudios en la universidad; yo, bueno… mi hermana Kasumi intentó instruirme en "cosas de mujeres" pero soy bastante torpe para todo eso, yo me escabullía y me la pasaba tardes enteras viendo entrenar a mi padre, una tarde me decidí y lo hice, imité las katas que él hacía, las sencillas, y me cachó en el acto, recuerdo que al principio se sorprendió bastante, y después comenzó a corregir mis movimientos entonces todas las tardes, luego de terminar sus clases me esperaba en el dojo y comenzó a entrenarme.
− ¡Vaya! Debe estar muy orgulloso de ti, Akane. −El rostro de Akane cambió y reveló poco de tristeza.
−No. Al parecer sólo me entrenó porque yo era su "plan de respaldo"
−Plan de respaldo, pero ¿respecto a qué? ¿Cómo es eso?
−Yo estoy comprometida.
− ¡¿Qué?! Pero si aún eres muy joven.
−Mi padre tiene un viejo amigo, era su compañero de entrenamiento cuando ambos eran jóvenes y solteros. Ambos prometieron que unirían las escuelas de combate, cuando mi padre se dio cuenta de que sólo pudo tener hijas, se esperanzó en que su amigo pudiera tener un hijo varón para cumplir con la promesa, mediante el matrimonio de su hijo con una de nosotras, y así fue. Genma Saotome, el amigo de mi padre, tuvo un hijo varón, de mi edad. Cuando cumplimos dieciséis años, nos lo hicieron saber y Genma y Ranma se fueron a vivir a nuestra casa, tiempo después la madre de Ranma, Nodoka Saotome también se mudó con nosotros. Mi padre ofreció el dojo como herencia, a cambio de que Ranma se case conmigo. Así nuestras escuelas de combate se unirán y ambos podríamos hacernos cargo del dojo. Es por eso que yo era sólo el plan de respaldo.
−Akane… me acabas de transportar al siglo XIX, a la Inglaterra Victoriana. ¿en verdad todavía hacen este tipo de acuerdos?
−Lo sé. Yo tampoco lo creía. Ni siquiera nos consultaron… sólo decidieron y ya.
−Ranma Saotome… así se llama ¿no? Tu prometido. −Akane dejó soltar un suspiro y después contestó.
−Sí
−Y… ¿cómo les ha ido con esto? A ti y a Ranma. −Akane lo miró desconcertada, no estaba segura del por qué, pero Ryan le inspiraba mucha confianza, le había contado detalles íntimos de su vida, de su familia y no tenía una justificación para ello, sólo sucedió.
−Ranma y yo… es una historia muy larga… ¿sabes? Y… se hace tarde, tengo que volver al hotel. Tal vez debamos dejar esta historia para otra ocasión.
−Me encantaría escuchar esa historia, en verdad estoy intrigado. ¿Qué te parece si mañana te invito a tomar el té? Nuestra ceremonia del té seguramente no es tan significativa como la suya, pero te garantizo que los postres son deliciosos. −Akane lo miró perpleja, pero luego de un momento asintió. − ¡Perfecto! Entonces mañana nos vemos aquí a las cuatro y te llevaré a un lugar que te va a encantar.
−Está bien, nos vemos mañana a las cuatro. −Akane estaba decidida a alejarse del joven lo más rápido posible, pero de nuevo él fue más hábil y le depositó un tierno beso en la mejilla, acto seguido se despidió de la joven y se retiró del lugar.
Ya en la noche, a Akane le estaba costando mucho trabajo conciliar el sueño. Su mente estaba siendo tremendamente torturada por continuos pensamientos respecto a la cita que tendría con Ryan. "¡Cita! ¿cómo fue que me metí en este lío? No entiendo, bueno… no es que vayamos a tener una cita, nadie mencionó la palabra 'cita' además Ryan quiere que le cuente sobre Ranma, si quisiera algo 'más' conmigo no me invitaría a platicar acerca de mi prometido… o ¿sí? ¡Ah! ¿Ahora qué hago? No lo puedo plantar, sería muy descortés de mi parte. Iré con Ryan y le voy a contar acerca de Ranma, de cuánto me quie… bueno, le diré que piensa que soy bo… ba, creo que mejor no debería hablar de Ranma… trataré de cambiar el tema eso haré. Pero, Ryan quiere hablar de mi 'relación' ja, ja, ja, ¿cuál relación? ¡Demonios! Mejor le hubiera dicho que no podía ir, esto se está complicando…"
¡Hola de nuevo! aquí les tengo otra entrega más. Este capítulo me emocionó bastante, por fin Ranma tuvo una pequeña tregua que menguó en algo el sufrimiento que está viviendo por el viaje de Akane. Nabiki está planeando algo, siempre saca ventaja de lo que puede, poco a poco se irá revelando el plan de la mediana de las Tendo, pero por lo pronto tuvo compasión de Ranma y lo ayudó. Ryan se muestra cada vez más y más entusiasmado con la idea de entrenar con Akane y no hace nada por disimular la admiración que comienza a sentir por ella.
Les agradezco mucho sus reviews, y me emociona bastante el ver que la historia está resultando de su agrado. En verdad espero que empiecen a disfrutarla, tanto como yo he disfrutado escribiéndola. Bueno ya les mencioné que los datos del Museo fueron sacados de una guía de recuerdo, así que demás está decir que son verídicos.
Quiero hacer una especial mención y un agradecimiento enormeeee a PenBagu, quien ha sido mi Sensei en esta travesía y a lo largo de esta historia, además quiero agradecerle enormemente el hecho de que haya realizado la portada para mi Fic, de verdad que me faltan palabras para expresar lo agradecida que estoy contigo, un abrazo enormeee.
Una disculpa enorme porque en esta ocasión no me será posible responder de manera personal a sus reviews pero prometo que en la siguiente entrega lo haré y sepan que siempre los leo atentamente y me emociona muchísimo que se tomen el tiempo para escribirme.
Me despido no sin antes reiterarles mi compromiso de actualizar lo más pronto que me sea posible.
¡Hasta Pronto!
