TREINTA DIAS
Declaración: Ranma ½ y todos sus personajes, son propiedad de Rumiko Takahashi. Los he tomado prestados para crear una historia de mi propia autoría, sin fines de lucro.
Los datos escritos relacionados con el Museo Británico, fueron obtenido de la "Guía Recuerdo del Museo Británico" la cual es propiedad de sus autores.
Capítulo siete: La confusión de Akane. Día seis.
Ya en la noche, luego de cenar, Akane se dio un baño relajante con agua tibia y sales aromáticas. Sus amigas, de nuevo habían ido a un bar a tomar unos tragos acompañadas de sus demás compañeros, pero ella había preferido descansar. Meditó mucho todo lo que le había dicho el inglés. "Hacer algo al respecto… es que… no sé…" Terminó su baño y se fue a la cama, se quedó dormida sin darse cuenta, pues seguía con sus cavilaciones respecto a la relación que ella tenía con el joven de la trenza.
Nerima ocho de la mañana:
Ranma estaba en el dojo entrenando arduamente. En esta ocasión no sólo lo hacía como disciplina y en búsqueda de perfeccionar sus técnicas, no. Esta vez era diferente, necesitaba desahogar toda la frustración y el enojo que todavía corría por su sistema, a causa de la "cita" que había tenido con Kodachi.
—Vaya, vaya, hoy sí que te levantaste temprano, cuñadito. —Ranma le dedicó una mirada cargada de resentimiento y continuó con lo suyo. —A sí que no quieres hablarme, está bien, no es que tengas algo interesante que decirme… en cambio yo, sí tengo algo que comentarte y que te es de sumo interés. —Ranma se detuvo en seco, y la encaró, sería mejor terminar con lo que fuera que Nabiki quería.
— ¡Habla de una vez! —le dijo imperativamente.
—Bueno, a pesar de que tu cita terminó de una manera no muy adecuada, cumpliste el trato como se debía. Con esa salida queda saldada tu deuda conmigo. —Ranma no le respondió, sólo bufó y la miró con el ceño fruncido, en verdad continuaba cabreado con su cuñada. —También quiero comentarte que, si te interesa, en dos días más podremos hacer otro intento para contactarte de nuevo con mi hermana… claro, sólo si estás interesado.
—¿Qué? Es… es en… ¿serio? ¿Podré hablar con Akane?
—Claro, bueno, siempre y cuando la encontremos en el hotel cuando le hablemos, pero sí.
—Sí, sí quiero. Quiero volver a hablar con Akane. Pero… y esa llamada ¿Cuánto me va a costar?
—Hablaremos de eso después, pero el precio quizá sea, más o menos el mismo que pagaste anteriormente. Por ahora sólo debes preocuparte por volver a hablar con Akane, eso es lo importante ¿no es así?
—Contigo, ya no sé ni qué pensar… pero está bien, haré lo que quieras. —Nabiki asintió y se retiró del lugar.
Ranma terminó de entrenar y desayunó con el resto de la familia. Luego se dio un baño y se recostó un rato en el futón dentro de su alcoba. El baño lo había relajado bastante, y sin darse cuenta se quedó dormido, pero con su prometida en su pensamiento. Trataba de visualizarla, quizá en este preciso momento ella estaría aún dormida en su habitación de hotel.
Tres de la mañana, Londres:
Akane estaba profundamente dormida, había tenido sueños sin sentido en los que sólo escuchaba la frase "HACER ALGO AL RESPECTO" una y otra vez. En eso todo se oscureció y ella pareció caer al vacío, se asustó pues no entendía bien lo que estaba pasando; de repente tocó el fondo, no veía nada, solo un lugar vacío y blanco que parecía no tener fin, entonces se giró buscó en todas direcciones un indicio que le dijera hacia donde tenía que caminar, pero nada, sólo se distinguía la nada. Caminó un poco y entonces divisó a un árbol de cerezo, era hermoso y estaba en flor. Akane caminó hacia él y se cobijó bajo sus ramas, aspiraba el dulce aroma proveniente de las flores, y cerró los ojos, nada importaba ya, sentía tanta quietud que quería permanecer ahí tanto como le fuera posible. Entonces, percibió una presencia detrás de ella, unas manos se posaron sobre sus hombros y se deslizaron lentamente hacia abajo hasta llegar a sus brazos, un suave aliento se coló por su derecha, cerca de su oído y fue ahí que lo reconoció, reconocería esa voz en cualquier lugar; Ranma estaba diciendo su nombre muy cerca de su oído: "Akane" repetía el joven una y otra vez, en un suave y sensual murmullo; el joven la tomó en un fuerte abrazo y la sujetó de la cintura, lentamente fue creando un camino de besos desde el lóbulo de su oreja y fue bajando por la mandíbula hasta posicionarse en el cuello en donde fue depositando suaves y húmedos besos. Akane se tensó, su respiración comenzó a agitarse y su corazón dio un brinco, eso definitivamente no lo esperaba, su autocontrol se estaba yendo por el desagüe, y no pudo aguantar por mucho tiempo más, se giró y encaró al joven, lo miró directo a los ojos, esos profundos ojos azules que la miraban con deseo desbordante, y entonces la peliazul lo recordó "Hacer algo al respecto" y lo hizo… lo besó, rodeo el cuello del joven con sus brazos y lo atrajo hacia ella. Ranma abrió los ojos sumamente sorprendido, pero se dejó hacer, la rodeo por la cintura y la abrazó en un fuerte anhelo por evitar que la chica se alejara de él. Ranma estaba perdiendo la cordura, ese beso le sabía delicioso, entonces ocurrió algo que lo hizo perder el poco autocontrol que le quedaba, Akane abrió sus labios en una clara invitación por profundizar el contacto y grande fue la sorpresa del azabache cuando sintió que su prometida introducía la lengua en su boca, eso fue el acabose, Ranma no pudo contenerse más, lentamente bajó su mano desde donde la tenía, sobre la cintura de la chica, y la posicionó justo sobre el trasero de la joven Tendo. Ranma sintió que colapsaría en ese instante, el trasero de Akane era redondo y firme, ¿en qué momento había adquirido esas curvas tan deliciosamente tentadoras? Y entonces se aventuró y estrujó el glúteo como siempre había querido hacerlo. Akane sintió que Ranma le estrujó el trasero y se tensó, abrió los ojos de golpe y cortó el beso, miró a Ranma con el ceño fruncido y le propinó una monumental bofetada… ¡Pervertido!
Nerima, una de la tarde:
Ranma se despertó de golpe, se dio un suave masaje en la mejilla y de pronto cayó en cuenta de que todo eso había sido sólo un sueño.
—¡Maldición marimacho! Hasta en mis sueños me golpeas.
El joven se levantó de su futón y se dirigió rumbo a la cocina, bebió un poco de agua y se retiró de ahí. Salió a dar un paseo por el jardín, se sentó sobre unas rocas y recordó su charla con Nabiki, ¿qué le contaría a Akane ahora que volviera a hablar con ella? ¿tendría el valor para confesarle lo mucho que la estaba extrañando? Seis días… ya sólo faltaban veinticuatro días para volverla a ver, y a Ranma le parecían una eternidad.
Londres diez de la mañana:
Durante el trayecto al Museo Británico, Akane estaba bastante pensativa, esos sueños que había estado teniendo con su prometido estaban despertando algo en ella que había estado dormido, y cada vez la ponían más y más nerviosa. Le habían parecido tan reales, todas las sensaciones que su cuerpo percibió cuando Ranma la tocaba, el sabor de sus labios, su olor. Lo que comenzó a descolocarla más fue el hecho de darse cuenta que anhelaba con toda su alma que en algún momento los dos "sueños" que había tenido con su prometido se volvieran realidad, moría por saber si los labios de Ranma eran así de deliciosos; estaba ansiosa por saber si su piel respondería de esa forma ante el tacto que las manos fuertes de su prometido le prodigaban; Akane suspiró, estaba cayendo en un estado de agitación y disimularlo le estaba costando bastante ¿se estaría volviendo una pervertida? "Compostura Akane, no eres una pervertida, relájate, respira".
Todos los alumnos estaban ya dentro del museo, ese día sería el último día de recorrido, algunos de los chicos, incluido Kuno, estaban felices porque las visitas al museo ya habían llegado a su fin. Akane estaba decidida a sacarle el mayor provecho a ese último día, en verdad había disfrutado mucho de sus visitas al museo, de manera indirecta había conocido otras culturas, aunque nunca hubiera viajado a esos países, se sentía internamente más rica, y feliz por sus experiencias. Ese día recorrerían las salas que faltaban, entre ellas se encontraban la India, China, Japón, Europa medieval y la exposición en la sala de audiovisuales.
Akane estaba sentada en un taburete, observando atentamente una armadura Samurai que estaba celosamente protegida tras una vitrina, y era acompañada por una impecable katana. Leyó la inscripción en la placa y le pareció interesante la idea que tenían los europeos respecto a su país y su cultura, no todo estaba correcto, pero tampoco estaban del todo equivocados.
—Vaya, hasta que veo algo digno de admirarse, esa es una armadura hermosa. El guerrero que la portó debe sentirse muy orgulloso por haber cumplido su tarea con honor. —Dijo Kuno con un aire de melancolía y orgullo. Akane lo miró de soslayo, y por primera vez se sintió aliviada de que el kendoka no dijo algo estúpido o vergonzoso.
—Sí es hermosa, pero creo que todo lo que se expone aquí es digno de admirarse, no sólo esta armadura.
Los otros compañeros se acercaron al par de jóvenes, ninguno de los chicos toleraba que Kuno quisiera acaparar la atención de la joven Tendo, con Ranma tan lejos de ella, ninguno quería desaprovechar la oportunidad de conquistar a Akane.
—Akane, hoy por la noche iremos a pasear, dicen que Londres de noche es espectacular. ¿Qué dices? Vamos. —Dijo Hiroshi, al tiempo que hacía a un lado al joven castaño.
—Sí Akane, diviértete, eres muy responsable y disciplinada, pero también necesitas relajarte. —Agregó Daysuke.
—Además, Yuka y Sayuri te extrañan cuando no estas con nosotros. —Mencionó otro de sus compañeros.
—Oigan y a todo esto, ¿alguien sabe dónde ha estado el director Kuno? Desde que llegamos no lo he visto con nosotros. —Preguntó Hiroshi.
—Pues, según supe iría a la universidad de Oxford y algunas preparatorias, para intentar arreglar un programa de intercambios y ver las posibilidades que hay para que alumnos del Furinkan sean aceptados aquí en la universidad… —respondió Gosunkugi.
—No sé porque, pero algo me dice que eso no es verdad.
—Lo sé, seguramente se debe estar paseando por ahí.
Akane los miró mientras una gruesa gota de sudor resbalaba por su sien, y se puso de pie. —Mejor ya vámonos, todavía nos falta mucho por recorrer. —Giró sobre sus talones y se retiró del lugar.
Ya en la tarde, después de comer, la peliazul se estaba alistando para ir a su habitual entrenamiento, pero fue interceptada por su par de amigas, que morían por interrogarla respecto a su cita con el joven británico.
—Akane ¿a dónde vas? −preguntó Sayuri cortándole el paso.
—A entrenar al parque
—Vas a entrenar… ¿con el apuesto inglés? —Preguntó Yuka con una sonrisa burlona en su rostro.
—Eh pues… sí. Voy con Ryan.
—Ah, y… ¿cuándo nos vas a contar cómo te fue?
—Es verdad… Akane, queremos saber que tal estuvo… ¿te besó?
—¡¿Qué?! ¡Pero que tonterías están diciendo! ¡Claro que no! No me besó.
—Oh, que lástima, no cabe duda de que le eres bastante fiel a Ranma.
—Yuca…
—Aunque quizá no se lo merezca, pero en el corazón no se manda.
—Sayuri…
—Tu amor por él es tal que la distancia no importa… —dijo Yuca, poniendo unos ojos soñadores. Akane se sonrojó.
—De seguro estás esperando a que sea Ranma quien te bese ¿verdad? —Agregó Sayuri.
—¡Están locas! yo no amo a ese cretino y nunca dejaría que me besara. Y si no besé a Ryan fue…. Porque de seguro ni le gusto, porque ni siquiera intentó besarme… además no lo conozco y… y yo decidiré a quien quiero besar… y… ¡Ya me voy! —Akane se retiró claramente molesta, pero con un visible sonrojo en sus mejillas. Cuando imaginó la posibilidad de que Ranma la besara, perdió un poco la compostura, pero cuando imaginó que tal vez Ryan en algún momento pudiera besarla también, un nerviosismo empezó a hacerse presente en ella y eso no le gustó. Corrió con rumbo al parque, sin darse cuenta de que dos jóvenes la seguían a una distancia prudente. Cuando arribó al lugar que había elegido para hacer su ya rutinario entrenamiento, el joven británico ya estaba calentando, cuando se percató de la presencia de la peliazul, la saludó dedicándole una dulce y seductora sonrisa.
—Akane ¡Hola! Llegas tarde, me extraña.
—Lo sé, lo siento —e hizo una reverencia —tuve unos contratiempos en el camino. Pero ya estoy lista para empezar.
—Bien hermosa, no podemos permitir que te vuelvas una perezosa estando aquí. ¿Qué diría tu familia si te vieran fuera de condición cuando vuelvas a Japón?
—No puedo permitir que eso pase. ¡Empecemos! —Akane dio inicio a sus ejercicios de calentamiento, acordaron que esa tarde Ryan le mostraría un poco de su estilo de pelea, de esa manera ambos se enriquecerían con el estilo de pelea del otro y aprovecharían al máximo el tiempo que entrenaran juntos.
A unos metros de distancia, dos jóvenes observaban atentamente el entrenamiento de la joven Tendo. Kuno tenía el ceño fruncido y los brazos cruzados ¿qué se creía ese plebeyo como para atreverse a entrenar con su amada Akane? Esa escena era más de lo que él estaba dispuesto a tolerar, agarró con fuerza su bokken y se disponía a salir de su escondite para enfrentar a ese malnacido que estaba con su adorada, pero Gosunkugi se atravesó para impedir que el castaño cometiera semejante sandez.
—Kuno ¡espera! Debes ser más perspicaz. Yo he visto entrenar a este muchacho y es muy hábil. Lo mejor será que esperes un poco antes de atacarlo. Tenemos que espiarlo, para que veas su estilo de pelea y encuentres sus debilidades.
—Pero, ¡¿qué dices?! Yo no necesito conocer sus debilidades ¡lo venceré! Y no volverá acercarse a Akane.
—¡Kunoooo! —El kendoka salió de su escondite empuñando su bokken con ambas manos, claramente buscaba armarle pleito al joven inglés. Gosunkugi trató de detenerlo, pero sus intentos fueron infructuosos. "Ese Kuno es un idiota, nunca escucha razones".
Ryan y Akane se encontraban inmersos en su entrenamiento, de pronto Akane mostró un semblante que reflejaba pánico combinado con vergüenza, al percatarse de Kuno se dirigía directamente hacia donde estaban ellos.
—¡Atrevido! ¿Cómo te atreves a pasar tiempo con mi amada Akane? ¡Te derrotaré!
—Pero ¡¿qué rayos?! —Ryan se confundió, no entendía nada de lo que Kuno le gritaba, pero de inmediato esquivó el golpe que el kendoka le lanzó, y debido a la fuerza del impulso, Kuno se precipitó directo hacia el césped cayendo de bruces, Ryan se colocó en una posición a la defensiva entre Kuno y Akane y extendió el brazo para protegerla del extraño atacante. Akane estaba sonrojada, apenas podía creer que el idiota de Kuno estuviera haciendo semejante papelito frente a todos en el parque, no podría estar más abochornada por ello.
—¿Qué le pasa a este loco? No entendí nada de lo que me dijo.
—Está loco, eso es lo que le pasa.
—Akane, tú… ¿lo conoces?
—Lamentablemente sí.
Kuno se incorporó y se preparó para de nuevo atacar. Corrió directo hacia donde se encontraba Ryan, quien de nuevo esquivó el golpe con increíble agilidad, Kuno pasó de largo por un lado del joven inglés y éste le dio un puntapié en la espalda al kendoka, con la fuerza suficiente como para volverlo a derribar, entonces Kuno se levantó rojo de rabia, volvió a la carga, pero Ryan ya lo esperaba, se inclinó evitando el golpe del bokken y le dio un puñetazo a Kuno en el estómago, lo que le provocó un terrible dolor y lo sofocó por completo, Kuno calló de rodillas y se sobaba el abdomen y después perdió la consciencia, debido a que Akane le dio un golpe en la nuca. "Ryan es muy bueno, ahora veo que se ha estado controlando durante nuestros entrenamientos, casi podría creer que, con el entrenamiento adecuado, sería capaz de alcanzar el mismo nivel que Ranma"
—¿Eh? ¿Akane? ¿por qué hiciste eso? —Ryan estaba extrañado por la reacción de la joven Tendo.
—Ven Ryan, vamos a dar un paseo y en el camino te contaré quien es este loco. Déjalo, en cualquier momento recuperará la consciencia. —Se retiraron del lugar y Akane empezó su explicación.
Gosunkugi salió de su escondite y fue a auxiliar a Kuno, cuando el joven despertó de su estado de inconsciencia, observó con enojo a Gosunkugi.
—De acuerdo escuálido, tendremos que observar a ese malnacido para encontrar su debilidad. ¡Mierda! Es realmente bueno, pudo esquivar todos mis golpes. —Gosunkugi lo miraba con total indiferencia.
"Te lo dije Kuno, pero eres un imbécil y nunca escuchas" —Así lo haremos, encontraremos su debilidad. Levántate. —Dijo Gosunkugi al tiempo que le daba una mano a Kuno para que se levantara.
Ryan y Akane siguieron su camino por el parque, hasta que salieron de ahí, tomaron la avenida Piccadilly y caminaron unas cuantas cuadras hasta llegar a Hyde Park. Ahí, Ryan condujo Akane hasta el centro del parque en donde había un lago artificial y muchos patos nadando en él. Ryan compró un poco de pan al llegar y comenzaron a alimentar a los patos, Akane esbozó una sonrisa, le fue inevitable pensar de inmediato en Mousse. La joven seguía con su plática mientras tiraba migajas de pan al estanque, y Ryan la observaba fascinado.
—¡Vaya! Así que ese joven está enamorado de ti. ¡Akane! No me habías dicho que tú también eras tan popular como tu prometido y que tuvieras tantos pretendientes. —Akane hizo un puchero y luego puso los ojos en blanco, después soltó un fuerte suspiro.
—No soy "popular", además, a mí no me importa ese tonto de Kuno, le he dicho hasta el cansancio que nunca habrá nada entre nosotros, pero parece no entender, está igual de loco que su hermana.
—¿Su hermana?
—Kodachi… Kuno es hermano de Kodachi la…
—Pretendiente de Ranma. Vaya, vaya. Tú sí que tienes una vida interesante.
—Y ¿qué hay de ti? No me has contado nada de tu vida.
—Bueno… pues estoy estudiando administración de empresas en la universidad de Oxford, mi padre espera ansioso a que pueda ayudarle a dirigir su empresa. A diferencia de ti, yo no quiero continuar con el "negocio familiar". Lo que a mí me apasiona es la pintura, las artes marciales me encantan, me relaja mucho entrenar, y estoy fascinado con la disciplina que se adquiere al practicar las artes marciales, pero el sueño de mi vida es convertirme en un gran pintor, ver mi trabajo expuesto en una galería…
—No entiendo… ¿por qué no lo has hecho? ¿por qué estudias administración de empresas si no te gusta?
—Bueno, digamos que hace unos años intenté hablar con mi padre, pedirle que me apoyara para estudiar artes y no administración, pero él no quiso ayudarme. Es muy conservador, piensa que ser artista es para los hippies y los holgazanes que no quieren trabajar y me amenazó con dejarme en la calle, sin apoyo económico de ningún tipo, si no hacía lo que él quería. Así que opté por el plan "B" que es estudiar lo que papá quiere, trabajar duro, para independizarme y entonces yo mismo pagar la escuela de artes con mi propio dinero.
—Mmm, no estoy segura de que esa sea muy buena idea. Tu padre no debería obligarte a hacer algo que no quieres.
—Bueno Akane, tú tampoco te quedas tan atrás, a ti te comprometieron sin consultarte. Eso es un asunto más serio. Además, si conocieras a mi padre, entenderías porqué hago las cosas de esta manera… no se puede dialogar con mi padre.
—Pero es diferente, porque yo sí quiero a… bueno, es diferente.
—¿Cómo sabes que lo quieres? ¿Segura que no te estas queriendo convencer de que lo quieres? Sólo para darle gusto a tu padre… Igual que yo le doy gusto al mío. —Akane sintió una punzada en su pecho. Hasta ese momento no se había planteado esa posibilidad. Siempre creyó que amaba a Ranma. ¿Y si se equivocó? Miró a Ryan directo a los ojos y ya no supo qué contestar. —Akane… ¿no te gustaría tener un novio? Ya sabes, un hombre que esté contigo porque quiere, no porque sus padres se lo ordenaron.
—Bueno… yo…
—Eres hermosa, inteligente, me atrevería a decir que hay mucha bondad dentro de ti… ¿por qué no tener a alguien que vea todo eso en ti? Alguien que a cada momento se sepa afortunado por tenerte en su vida, que te diga que te ama. Lo que trato de decir es… ¿Cuánto tiempo más vas a esperar a que Ranma se decida? —Akane lo miró sorprendida, los ojos se le anegaron y una profunda tristeza se reflejó en su rostro. Una insondable confusión estaba creciendo en su interior, Ryan tenía razón, pero también estaba segura de otra cosa: extrañaba a Ranma, deseaba verlo, aunque sólo fuera a la distancia. Hasta el momento se había conformado con amarlo ella en silencio, y aunque no fuera correspondida, estaba segura de que incluso daría su vida por Ranma si fuese necesario, como lo había demostrado cuando estuvieron en la pelea con Saffron; pero esa charla con el joven inglés la estaba haciendo pensar en otras cosas que no se había cuestionado anteriormente. La emoción fue tal, que no se pudo contener más y se soltó a llorar, Ryan la observó perturbado, no había sido su intención hacerla llorar, sólo quería que Akane se diera cuenta de que merecía a un buen hombre a su lado. En un impulso Ryan abrazó a Akane y esta no se resistió, correspondió al abrazo y soltó el llanto más abiertamente. Ryan acariciaba la cabeza de Akane para consolarla.
—Todo va a estar bien, tranquila. Si Ranma te quiere, se dará cuenta de ello y te lo va a confesar. —Akane asintió y no dijo nada. Cuando se recuperó de su llanto decidió que lo mejor era encaminarse rumbo a hotel y se retiraron de ahí.
Akane llegó al hotel, se dio una ducha y se alistó. Saldría con todos sus compañeros, harían un recorrido al que ellos habían bautizado como "Londres de noche". Decidió que necesitaba despejarse y distraerse, tenía mucho en qué pensar. Todos salieron y caminaron rumbo a la estación del metro de Green Park y tres estaciones después se bajaron. Salieron a una gran avenida que estaba sumamente concurrida, había gente de todas las edades, pero en su mayoría jóvenes de su edad. Tenían toda una variedad de lugares por visitar, y además encontraron un recorrido nocturno por el río Támesis, y los llevaría a la parte del río que no habían navegado antes, justo al otro lado de la ciudad. La luna se reflejaba en el río y eso le daba un aire majestuoso. Tomaron el primer recorrido nocturno, Akane se sentó junto a sus amigas, Kuno y Gosunkugi estaban atrás de ellas, ideando un nuevo plan para deshacerse de Ryan. Akane sacó de su mochila el libro que Ranma le había regalado y buscó en la sección de "Diversión Nocturna", todo lo que la ciudad podía ofrecer. Las jovencitas estaban maravilladas por la vista que la noche les estaba obsequiando. Por ese momento, Akane no quiso pensar más en lo que haría respecto a su prometido, por esa noche se permitió ser solamente ella: Akane, la mujer. No la hija de Soun Tendo, no la alumna del Furinkan, y no la prometida de Ranma.
Bueno, lista la entrega del séptimo capítulo, este es un capítulo que yo consideré de trancisión; Ryan está tratando de hacerle ver a Akane que tiene derecho a desear una relación en la que sea correspondida; mi pensar es que a sus 18 años habría un poco más de madurez en Akane, la suficiente para comenzar a cuestionarse respecto al tipo de relación que tenía con Ranma, y si estaba dispuesta a seguir esperando a que él se decidiera por dar el paso, sólo necesitaba de alguien que le diera un "empujoncito" y le hiciera ver que no era disparatado que pensara de esa forma, por lo que se empieza a cuestionar es si está dispuesta a continuar con el rumbo que lleva su relación hasta ahora.
Ranma por otro lado, aún sigue un poco "atorado" en su inmadurez adolescente, y al parecer se verá "obligado" a madurar y de la forma difícil, con Akane a miles de kilómetros de distancia. Como verán no me enfoqué mucho en Ranma en esta entrega, después de la "cita" que tuvo con Kodachi, le quise dar un respiro, se lo merecía, además tiene mucho que reflexionar, quizá pronto hable con su prometida de nuevo, ojalá ahora sí le diga cómo se siente.
Pues hasta aquí queda la entrega. Les agradezco sus reviews, me encanta que los datos culturales hayan sido de su agrado, personalmente adoro los Fic's que he leído que además de tener una buena historia, enriquecen con datos culturales verídicos, ya sean de Japón o de algún otro sitio, así que quise poner mi granito de arena con ese Fic.
Los prometidos más famosos de Nerima tienen mucho por vivir, aún faltan 24 días para que Akane vuelva a Japón y mucho puede pasar.
¡Hasta Pronto!
