TREINTA DIAS

Declaración: Ranma ½ y todos sus personajes, son propiedad de Rumiko Takahashi. Los he tomado prestados para crear una historia de mi propia autoría, sin fines de lucro.

Capítulo ocho: Las cosas desde una nueva perspectiva. Cuando los celos aparecen. Día siete y ocho.

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Nerima ocho de la mañana:

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Ranma corría a toda velocidad, debía apresurarse para llegar a la escuela o lo castigarían de nuevo por su retraso. Extrañamente notó que Kasumi no era la misma. Esa mañana no había preparado a tiempo el desayuno, tampoco su almuerzo. La señora Nodoka había salido temprano a hacer algunos encargos, así que tampoco estuvo para ayudar a aplacar el hambriento estómago del azabache.

"¡Maldición! ¿qué le habrá pasado a Kasumi? No creo que su comportamiento se deba a la ausencia de Akane, ella ya lleva siete días fuera y Kasumi lo había tomado todo muy bien. No… aquí hay algo más".

A la hora del receso el joven salió disparado de su salón a toda velocidad rumbo a la cafetería para alcanzar a comprar algo para almorzar, ya a esa hora su estómago le exigía sin tregua alguna que lo alimentara.

Ukyo lo vio sentado a la sombra de un árbol mientras disfrutaba de panes rellenos de carne. Se acercó y se sentó a su lado, con un poco de suerte podría sonsacarle algo de información que utilizaría a su favor para su plan de conquista.

—Ran-chan ¡hola! ¿cómo estás?

—Hola U-chan, bien.

—Ran-chan… ¿eh? ¿por qué estas comiendo eso de almuerzo? ¿Qué Kasumi no te puso nada para que almorzaras?

—No, también olvidó preparar el desayuno. Es extraño ella normalmente no es así.

—Vaya, sí que es extraño. Pero, ¿y tu mamá? ¿No te preparó nada tampoco?

—No estaba en casa.

—Ya veo… ¿crees que Kasumi extrañe a Akane? Tal vez no estaba lista para que ella se marchara tanto tiempo de viaje. —"Perfecto, voy a usar esto como pretexto para investigar más a fondo, tal vez Ran-chan no extraña tanto a Akane después de todo. Hoy lo veo mucho mejor, ni siquiera parece notar que ella no está. Quizá era sólo la costumbre y nada más"

—No creo que sea eso. Kasumi estaba muy feliz por Akane y los días anteriores estaba muy normal. Ella empezó a comportarse de manera extraña desde ayer por la noche, la vi llegar de sus mandados y tenía una mirada extraña.

—Oh, ya veo. Oye Ran-chan y tú… tú ¿sigues extrañando a Akane? —Ranma se sonrojó profusamente y agachó la mirada, en ese momento no supo qué responderle a Ukyo, o dicho de mejor modo, no estaba preparado para aceptar frente a ella, lo que para todos era más que obvio: Ranma estaba viviendo una cruel agonía desde que Akane se había marchado. Ranma tragó en seco y comenzó a jugar con sus dedos índices, balbuceaba sílabas sin sentido que no lograban completar ni una sola palabra coherente. Ukyo notó el nerviosismo de su amigo y se sintió derrotada sin siquiera haber peleado por el amor de su amigo de la infancia. —Entiendo, así que sí la extrañas…

—¿Acaso perdiste la razón? ¡¿Quién va a extrañar a la marimacho violenta de Akane?! —Lo había hecho de nuevo, su orgullo y su timidez terminaron por obrar en él acabando con su voluntad, y volvió a negar aquello que él mismo sabía: No puede concebir la vida sin Akane a su lado. Ukyo lo miró y sonrió, ella sabía bien que Ranma deseaba todo el tiempo estar al lado de Akane, lo había notado desde hacía tiempo; sin embargo, el orgullo de Ranma era mucho, y su temor a no verse correspondido por Akane también, así que ella podría sacar partido de esos dos factores y hacer que jugaran a su favor, tal vez podría conseguir que tan sólo por su orgullo, Ranma terminara por rechazar por completo a Akane y cancelara su compromiso con la peliazul.

—Ran-chan, te invito a comer a mi restaurante saliendo de clases, digo, después de todo, si es verdad que no extrañas a Akane, no tendrías porqué recluirte tanto en el dojo Tendo ¿o me equivoco?

—Bueno… la verdad es que yo…

—¿O acaso me mentiste y en realidad la extrañas mucho?

—¡Por supuesto que no! Está bien U-chan, iré a comer contigo saliendo de clases.

—¡Perfecto! Te prepararé tu okonomiyaki favorito. —Ranma asintió sin decir más, al tiempo que una gota gruesa de sudor resbalaba por su sien, quizá no había hecho las cosas de la mejor manera, pero ahora ya no podía retractarse, ya le había dicho a su amiga que iría con ella.

Cuando salieron de clases se fueron directamente al local de Ukyo. Mientras el joven se devoraba su platillo, Ukyo no paraba de hablar, pero lo que la chica no notó fue, que Ranma no le estaba prestando ni la más mínima atención, pues en su mente sólo había una cosa: debía comer rápido, para volver cuanto antes a casa, Akane podría llamar y no se perdonaría nunca si se perdía la posibilidad de hablar con ella. Cuando el joven terminó con su alimento, se puso de pie y se despidió de su amiga agradeciéndole la invitación, Ukyo salió detrás de él tratando de persuadirlo a que se quedara más tiempo con ella mientras Ranma le daba pretextos no muy convincentes del porqué debía de retirarse del lugar.

Cuando estaban ya en la acera, ambos vieron algo que los desconcertó por completo: Kasumi iba caminando por la acera de enfrente, pero no se hubieran sorprendido, excepto porque ese día iba vestida como nunca se le había visto antes. Ambos se quedaron estupefactos al ver lo sensual y elegante que se veía la mayor de las Tendo. Traía un vestido de color rojo que se ajustaba perfectamente a su figura, el escote era discreto, pero revelaba el nacimiento de su busto de una forma sutil, el largo del vestido estaba justo arriba de la rodilla, traía unos discretos tacones negros y una cartera que hacía juego y llevaba su cabello suelto.

—¡Mira Ran-chan! Es Kasumi ¿a dónde crees que vaya vestida de ese modo?

—No lo sé. El día de hoy ha estado actuando muy extraño.

—Mira, no se ve alegre, pareciera que más bien está algo nerviosa ¿No crees?

—Tienes razón. ¿Estará en problemas?

—¿Y si la seguimos?

—Mmm… está bien, vamos.

Ambos jóvenes siguieron a Kasumi, manteniendo una distancia prudente para no ser descubiertos. Kasumi caminó unas cuantas calles más hasta que llegó a un restaurante bastante elegante. Habló con la recepcionista y ésta a su vez la condujo hasta una mesa que se encontraba relativamente cerca de una ventana. Ranma y Ukyo se extrañaron bastante de que Kasumi hubiera entrado a ese lugar, y reflexionándolo con más calma, ellos nunca habían visto ese restaurante.

—Mira Ran-chan, se metió en ese restaurante de ahí. ¡Vaya, pero qué elegante!

—Es verdad. Mira la acomodaron en esa mesa de allá. Vamos a la ventana, dese ahí podremos ver qué se trae entre manos.

Kasumi se sentó en la mesa y el mesero le acercó una copa de lo que parecía ser vino blanco. La joven soltaba de vez en cuando sonoros suspiros, miró su reloj y comenzó a tamborilear la mesa con sus dedos, y de nuevo otro suspiro, le dio otro trago a su copa de vino y giró su rostro rumbo al restaurante, como buscando a alguien.

—Ran-chan, se ve algo nerviosa ¿Estará esperando a alguien?

—Parece que sí… ¡Mira! ¡Alguien se acerca a su mesa!

—No alcanzo a ver quién es ¿Tú sí?

—No, sólo veo la espalda. Es un hombre y se ve bastante elegante. Mira desde esa otra ventana creo que se puede ver mejor. ¡Vamos!

Los jóvenes caminaron hacia la ventana señalada por el azabache. Se mantenían perfectamente ocultos y desde ahí buscaban poder distinguir el rostro del hombre con el que estaba Kasumi. Ella se caracterizaba por su temperamento sereno y moderado. No solía guardarle secretos a nadie, ni comportarse de manera indecorosa. Ranma estaba inquieto por lo que pudiera estarle pasando a su cuñada en ese momento. En eso el joven con el que se encontraba Kasumi, con movimientos torpes y que reflejaban un franco nerviosismo, tomó la mano de Kasumi y la besó tiernamente. Ranma levantó un poco más el rostro para alcanzar a distinguir a la figura masculina, pero no pudo ver nada. Ranma y Ukyo pasaron cerca de una hora en su escondite, esperando descubrir todo el misterio que giraba en torno a la joven Tendo. Cuando la pareja salió del restaurante, los chicos Saotome y Kuonji los siguieron guardando su distancia. El hombre se percibía bastante nervioso, de hecho, caminaba casi como un robot a lado de Kasumi. La joven castaña hizo un movimiento casi imperceptible con su brazo y su mano, pero gracias a eso pudo tomar la mano del joven que la acompañaba. Ranma comenzaba a tener sus sospechas acerca de quién podría ser ese castaño que estaba con su cuñada, pero ya en ese punto la curiosidad que tenía era demasiada y tenía que averiguar si sus sospechas eran ciertas.

La pareja se encaminó hacia el parque y tomaron lugar en una banca, con vista al lago artificial que había ahí. Ese lugar le trajo a Ranma malos recuerdos y sintió un escalofrío recorrerle la espina dorsal. Ranma y Ukyo se agazaparon en unos arbustos que estaban cerca de la banca, obteniendo una perfecta vista de la pareja. El joven castaño tomó de nuevo la mano de Kasumi y le regaló otro beso en el dorso de la mano de la chica. Ese movimiento hizo que Ranma alcanzara a distinguir perfectamente el perfil del hombre que estaba con su cuñada.

—Un momento… ¿Será acaso…? Ja, ja, ja, ¡Mira eso U-chan! ¡Pero si es el doctor Tofu!

—¿Eh? ¡Es verdad! Ja, ja, ja, ja. Que bobos somos, nosotros pensando que Kasumi estaba en problemas y sólo iba a una cita.

—Sí ja, ja, ja. La verdad es que nunca pensé que el doctor se fuera atrever a invitar a Kasumi a salir. Ya se le estaba haciendo tarde.

—Pues tal parece que quieren recobrar el tiempo perdido ¡Mira!

—¿Uh? —Ranma volvió la vista hacia donde estaba sentada la pareja, y apenas pudo creer lo que sus ojos estaban viendo. El doctor Tofu se inclinó para acercarse a Kasumi, ella con un suave sonrojo coloreando sus mejillas, sonrió y a su vez hizo lo mismo, recorrieron lentamente la poca distancia que quedaba entre ellos, hasta que sus labios se rozaron en un casto pero muy deseado beso; segundos después, Tofu inclinó un poco su cabeza para tener mayor acceso a la boca de la joven Tendo, Kasumi abrió un poco más sus labios y correspondió al beso que se fue intensificando, pero no lo suficiente como para hacerlos perder la cordura, el joven Ono Tofu acarició el rostro de la chica, suavemente como si se tratase del rostro de una delicada muñeca de porcelana. Cuando el beso terminó, Kasumi lo miró feliz, sus ojos reflejaban un deseo creciente por repetir ese tan ansiado beso, Tofu correspondió a la sonrisa que le regaló la joven, y en repuesta a la petición reflejada en los ojos de su amada, decidió aventurarse y darle un segundo beso, más intenso que el primero, pero, aun así, moderado. Ranma sonrió se sentía feliz por esos dos, se merecen el uno al otro y ahora por fin su historia de amor daba comienzo. Inevitablemente pensó en Akane, como le gustaría estar así con ella, ambos sentados en una banca y regalándose deliciosas caricias, diciéndose con besos lo mucho que se querían. Perdió un poco la noción del lugar en el que estaba y también se olvidó de quien lo acompañaba, sin darse cuenta terminó por pensar en voz alta.

—Vaya, vaya, esto es algo muy bueno. Tengo que contárselo a Akane mañana que hable con ella por teléfono, se va a poner muy feliz.

—¿Qué dijiste Ran-chan? ¿Hablarás con Akane? —Ranma ignoró el comentario que su amiga le hizo, en realidad estaba de nuevo ensimismado y ni cuenta se dio de que le había dicho algo. Ukyo por su parte reflejó una clara tristeza en su semblante, por mucho que le doliera, su amigo al parecer se estaba rindiendo a los sentimientos que albergaba por la peliazul. Minutos más tarde, ambos se retiraron del parque, dejando a la feliz pareja para que disfrutara de su momento a solas.

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Londres, diez de la mañana:

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Todos los alumnos estaban reunidos a las afueras de una de las Iglesias más emblemáticas de Londres: La Catedral de San Pablo. El guía comenzó con su charla:

"La iglesia actual fue diseñada en estilo barroco inglés por el arquitecto sir Christopher Wren y construida entre 1676 y 1710, fue parte de un gran programa de reconstrucción de la ciudad después del Gran incendio de 1666…"

Akane sostenía su cuaderno sobre su brazo, rápidamente hacía trazos y líneas que iban tomando forma hasta revelar la cúpula de la iglesia. La arquitectura gótica le parecía hermosa, resultaba admirable la atención que le ponían a los detalles, cada columna, cada arco, cada ventana estaba exquisitamente elaborada. Por unos momentos, la peliazul se perdió en sus pensamientos, la iglesia causó en ella gran impacto.

—Akane… ¿Akane?... ¡Akane! ¿me estás escuchando?

—¿Eh? Perdóname Yuka… ¿decías algo?

—Akane… estás muy distraída hoy. ¿Pasó algo ayer con el apuesto británico?

—¡Yuca! —Akane frunció el entrecejo advirtiéndole a su amiga que lo mejor era cambiar el tema de conversación.

—Está bien, está bien, me callo. Lo que te estaba diciendo antes, cuando me ignoraste, fue que hoy por la tarde vamos a ir al London Eye. Y te estaba preguntando si te interesa ir con nosotros.

—¿Al London Eye?

—¡Sí! Ya sabes, la rueda de la fortuna gigante…

—¡Ah! Sí, ya recuerdo. Pues… tendría que dejar de entrenar un día si voy con ustedes… no lo sé… mmm… está bien, iré.

—¡Bien! Nos iremos después de comer.

En el restaurant del hotel, las dos amigas de Akane comían alegremente y le mostraban a Akane unos folletos respecto al paseo que iban a tomar.

Todos los alumnos del Furinkan llegaron al muelle de Westminster, atravesaron el río Támesis a pie caminando por uno de los puentes y se dirigieron hacia el London Eye. La enorme estructura era imponente, Akane y sus compañeros entraron a la taquilla del lugar y compraron los boletos, después se formaron en la fila para esperar su turno para abordar.

Cuando entraron en la cabina de la rueda de la fortuna, Akane miraba fijamente el paisaje, a través del cristal de la cabina, de inicio no se sorprendió por nada, pero a medida que la estructura se movía, todo cambió. La cabina se iba elevando y entonces lo entendió. Conforme se alejaban del piso, el panorama se observaba desde una perspectiva muy diferente. Podía observar todo el paisaje a la vez, obtuvo una vista extraordinaria del río Támesis, pudo ver la torre de la reina Isabel II sosteniendo al Big Ben, el edificio del parlamento, El puente de Westminster, y del otro lado de la cabina, estaba la torre de Londres, el Puente de la Torre… todas y cada una de esas estructuras tenían su función, tenían su razón de ser, y en conjunto al lado del río Támesis, formaban un hermoso paisaje, lo único que se necesitaba era un poco de distancia y poder ver las cosas desde una perspectiva diferente. Akane sonrió al ser consciente de su descubrimiento, pues lo que su "relación" con Ranma necesitaba ahora, era un poco de "distancia" para poder ver las cosas desde una mejor perspectiva.

Akane disfrutó de ese paseo, mucho más de lo que esperaba y se sentía indescriptiblemente feliz, por la revelación que se le presentó, en ese lugar, en ese momento.

Ya en el hotel, recostada en su cama, el sueño se le escapó y decidió levantarse de su lugar de reposo. Se sentó en una pequeña mesa ubicada junto a la entrada de la habitación y encendió la lámpara de escritorio, asegurándose de no perturbar el sueño de sus compañeras con sus acciones. Colocó el pequeño libro con su apelativo grabado en la portada y lo abrió. En él había unas cuantas páginas con escritos y algunos dibujos, dio la vuelta a todas las páginas hasta llegar a una que se encontraba totalmente en blanco, y comenzó a escribir. Plasmó todas las emociones que la habían estado aturdiendo desde el día anterior, algo en su interior le decía a gritos que el momento de hacer un alto en su vida, había llegado.

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Nerima, once de la mañana:

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Durante la mañana, no había ocurrido nada trascendental, o al menos nada que fuera considerado "anormal" en su ajetreada vida, en la cual era difícil catalogar que era lo normal y lo anormal, pues había una línea muy fina entre ambas clasificaciones.

Ranma estaba desesperado, ese día parecía que el tiempo avanzaba con demasiada dilación. El azabache golpeaba constantemente la mesa que tenía frente a sí, con el lápiz con el que jugueteaba entre sus dedos, su postura era rígida, carente de toda serenidad, su rostro lo mostraba como un estudiante flemático, más sin embargo, tras esa careta que había adoptado, estaba un joven que se encontraba al borde de un colapso nervioso. Ninguno de sus compañeros le notó nada extraño, de hecho, ninguno le ponía atención, excepto Kuonji, la joven castaña que estaba sentada en la esquina posterior del salón de clases, y que lo observaba con sumo interés. El semblante de la joven se evidenció atribulado en demasía, conocía bastante bien a su amigo de la infancia y notaba que algo lo perturbaba. Ukyo hizo el intento por tratar de leer en los movimientos del azabache, la causa de su angustia, pero necesitaba pensar con la mente fría y no dejar que sus sentimientos por el azabache le jugaran en contra, y entonces lo recordó. Hizo memoria y en su mente surgieron de manera clara, las palabras mencionadas por el azabache la tarde del día de ayer:

"… Tengo que contárselo a Akane mañana que hable con ella por teléfono…"

Ukyo comenzó a sudar, un creciente pánico se estaba apoderando de ella y tenía que hacer acopio de todo su autocontrol y mantener la compostura. ¿Sería esa la razón por la que Ranma estaba tan ansioso? Jaló aire un par de veces, tratando que sus movimientos fueran imperceptibles para todos sus demás compañeros. Todo este asunto respecto a Ranma se le estaba yendo de las manos; el tiempo avanzaba y parecía que su amigo de la infancia comenzaba a sentir una creciente necesidad por estar en contacto con Akane, y eso en definitiva era algo poco conveniente para sus planes.

Las clases por fin habían terminado, Ranma corría a toda velocidad con rumbo al Dojo Tendo, se encontraba especialmente entusiasmado, no, más que eso, estaba eufórico. Nabiki le había confirmado en la mañana, que esa noche irían de nuevo a la universidad, para tratar de comunicarse con Akane. A penas podía esperar para que el tiempo transcurriera y así poder escuchar la voz de su prometida. Ya lo había decidido, ese día sería el día en el que le diría que la extrañaba.

Del otro lado de la acera una hermosa chica con cabellos color púrpura observó con singular alegría que su amado corría hacia ella, y no iba a perder la oportunidad de abrazarlo y tratar de conseguir una cita con él.

—Nihao, Ranma. Shampoo estar feliz, encontrarse con Airen. —La chica lanzó sus brazos sobre el cuello de Ranma y lo aprisiono en un sensual y provocador abrazo, la diferencia en esta ocasión radicó en el hecho de que Ranma no se mostró nervioso o tímido con ella, como ocurría en otras ocasiones. Era tal su deseo por llegar al Dojo, era tal su felicidad por saber que hablaría con su prometida, que nada más a su alrededor importaba. En un rápido movimiento, se deshizo del abrazo de la china, saltó hacia los tejados y la dejó ahí tremendamente consternada. Shampoo se preocupó, al parecer era verdad que el azabache estaba notablemente afectado por la ausencia de Akane y eso la puso en un estado de alerta roja. Tenía que actuar ya.

—Ahora ves que todo lo que te decía Nabiki respecto a Ranma es verdad ¿eh Shampoo? −La china giró su rostro mostrando una furia que trataba de contener con todas sus fuerzas y encaró a la castaña que la miraba con una burla dibujada en su faz.

—Ranma llevar prisa, chica violenta no tener nada que ver con eso.

—¿Estás segura? Todas las tardes al salir de clases, hace lo mismo. Corre a toda velocidad para llegar al Dojo por si acaso Akane llega a llamar. No quiere saber nada de nada, sólo piensa en Akane y en entrenar.

—Chica cocinera, tu mentir. Airen no amarte, por eso decir eso. El amar sólo a Sahmpoo. —Ukyo se burló más descaradamente de Shampoo, estaba claro que la joven china estaba empezando a desesperarse, porque al igual que ella, la china también notó el cambio en la actitud de Ranma.

—¡Ja! Piensa lo que quieras, no me importa. Pero te advierto una cosa, en unos días nos reuniremos con Nabiki para continuar con el acuerdo que hicimos con ella, y no permitiré que hagas trampa, sé muy bien qué clase de mujer eres y no te dejaré ganar. ¡Ranma es mío!

—¡Ja! Eso estar por verse. Yo nunca perder. Ahora desaparecer de mi vista, o no responder si chica cocinera resultar con heridas graves. —Shampoo giró sobre sus talones y se encaminó con rumbo al Neko-Hanten. Ukyo la veía con una mirada desafiante, ella también tenía sus cartas bajo la manga, además conocía a Ranma desde hacía mucho tiempo antes, y estaba dispuesta a usar eso a su favor si fuese necesario, aunque eso se considerara pelear sucio.

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Londres, ocho de la mañana:

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Akane y sus amigas desayunaban tranquilamente en el restaurant del hotel, mientras sus profesores hablaban con el guía respecto a su próxima visita. Esa mañana irían a visitar la "Torre de Londres" verían las joyas de la corona y recorrerían los antiguos calabozos.

Yuka y Sayuri habían hecho investigaciones respecto a los sitios aledaños al antiguo edificio, y se encontraron con un museo fílmico. Siempre organizaban exposiciones especiales, dependiendo de la película a homenajear, y exhibían los artículos reales con los que llevaron a cabo las grabaciones de las películas.

Ambas chicas convencieron a su amiga de que fueran a ese museo, terminando el recorrido que tenían programado durante la mañana.

Akane estaba más tranquila, y además estaba decidida a definir de una vez por todas el destino de su relación con Ranma. Sí, dejaría de ocultarse detrás de su orgullo y tendría el valor de comunicarle a Ranma y a su familia, la decisión que al final tomara. Le resultaba inverosímil creer que tenía que haber hecho ese viaje y permanecer miles de kilómetros lejos de su prometido para decidirse al fin a tomar cartas en el asunto. No habría más miedo de su parte. Ahora sólo sería cuestión de tiempo para que las cosas tomaran su debido orden. Sin embargo, lo que Akane no tomó en cuenta es, que las cosas no siempre salen como uno las planea. Y que no podemos escapar a nuestro destino.

Cuando terminaron su paseo por la "Torre de Londres" se dirigieron al Museo Fílmico. Los artículos que exhibieron le parecieron bastante interesantes, había pistolas y armas que parecían del siglo XVIII, había uniformes que daban la apariencia de ser de la milicia, pero de alguna región occidental, siguieron su recorrido y curiosamente se topó con una armadura samurái, sin embargo, el diseño distaba mucho del diseño de la armadura que vio días atrás en el museo. Esta armadura era menos detallada, menos hermosa; también lo acompañaba una katana, pero a Akane le pareció burda, quizá un poco mal hecha. No había duda que esos artefactos sólo eran de utilería para las películas, las katanas reales eran mucho más hermosas y dignas de admirarse, recordaba bastante bien la katana que tan celosamente guardaba la mamá de Ranma, y esta que se exhibía aquí, no le llegaba ni a los talones.

Cuando terminaron su paseo, se dirigieron al hotel. Por alguna extraña razón, Akane tenía un sentimiento de inquietud que se había instalado en el centro de su pecho y que le obligaba a apresurarse a llegar al hotel, tenía la imperiosa necesidad de estar ahí ¡ya! ¡en ese preciso momento! Cuando arribaron al lugar, se acercó al lobby y justo en ese momento escuchó cómo la recepcionista mencionaba su nombre en voz alta, acto seguido, la peliazul se presentó ante la recepcionista, haciéndole saber que ella era "Tendo Akane" y en ese momento le comentó que tenía una llamada telefónica. Akane palideció y sus piernas comenzaron a temblar. "¿Será Ranma?" Akane le preguntó a la recepcionista si podía tomar la llamada en el teléfono del pasillo adyacente al restaurant y la joven le transfirió la llamada para allá.

—¿Hola?

—Ho-hola Akane

—¡Ranma! ¿eres tú? ¿en verdad eres tú?

—Akane ¿có-cómo estás?

—Bien… ¿y tú?

—Bien…

—Ranma… yo… —Akane quería decirle que lo extrañaba, quería preguntarle si él la extrañaba, pero a la vez se sentía perturbada, porque la imagen de Ryan se presentó en su mente y también las palabras que tanto la perturbaron "¿estás segura de que lo quieres?" y no pudo decírselo —Ranma yo… he estado entrenando en el parque, voy todos los días. Estoy muy emocionada por todo lo que he conocido, Londres es una ciudad hermosa, más de lo que imaginé. Visitamos el Museo Británico, y vi cosas impresionantes, leí sobre una leyenda de México que habla del colibrí es hermosa. Este viaje ha sido maravilloso. Me siento feliz de haber venido.

—Si tú estás feliz por el viaje y por todo lo que has visto, me siento feliz por ti. ¿Sabes? U-chan y yo seguimos a Kasumi, el día de ayer, y ¿a dónde crees que fue? Tuvo una cita ¡con el doctor Tofú!

—¿En serio? ¡ya era hora! ¡Estoy muy feliz por ambos! —"Un momento, ¿dijo 'U-chan y yo'? Ranma salió con ¿Ukyo? ..."

—Akane yo… he estado trabajando mucho para poderte llamar más seguido… —No le pensaba decir lo caro que le estaba costando hacer esas llamadas, pero de alguna manera quería que su prometida supiera que él haría lo que fuera por saber de ella y al menos mantener contacto por teléfono. —quiero de-decirte algo… es que yo te… —"¡Maldición! ¿Por qué es tan difícil?".

—Ranma… está bien, si no quieres no me digas nada —Ranma se desconcertó ante aquel comentario. "¡No! ¡Maldita sea!" Él debía decirle a su prometida que la extrañaba, ella debe saber que él no puede vivir separado de ella por tanto tiempo, debe saber que la distancia lo está matando.

—Akane yo… ¡Te extraño!

—¡¿Qué?! Ranma… ¿lo-lo dices en serio?

—Akane… yo… —Ranma fue bruscamente interrumpido, porque escuchó del otro lado del auricular a Yuka, la amiga de Akane que en ese momento le hablaba y en un tono que denotaba bastante emoción. Ojalá el azabache no la hubiera escuchado nunca.

—¡Akane! Ryan está en el lobby del hotel, vino a buscarte, dijo que se preocupó por ti, porque ayer no se vieron… Oh por Kami… ¡En verdad es muy apuesto! Que afortunada eres Akane… —Akane se alarmó por completo, temía que su prometido hubiese escuchado lo que su amiga le dijo sin ninguna mesura; del otro lado de la línea lo escuchó resoplar un par de veces, eso sin dudas no auguraba cosas buenas.

—¿Qué fue lo que te dijo? ¡Akane!

—Eh…

—¡Te estoy preguntando! ¡¿Quién mierdas es ese Ryan?! —El azabache estaba cabreado, tuvo que controlar su fuerza lo más que pudo, de lo contrario hubiera destrozado el auricular en ese preciso momento. Sudaba profusamente y apretó su quijada hasta que le dolió. Estaba celoso ¡muerto de celos! Su prometida es tan condenadamente hermosa, que no era extraño que los hombres se fijaran en ella, pero ¿por qué tenía que pasarle eso con él a miles de kilómetros de distancia?

—Ranma… no es lo que estás pensando…

—¡Contéstame carajo!

—¡Un amigo! ¡Ryan no es más que un amigo! ¿satisfecho? Es un chico que conocí aquí. Uno de los días que fui al parque a entrenar, Ryan me vio y me pregunto acerca de mi entrenamiento, él también practica artes marciales y… por eso es que lo conozco.

—¿Artes marciales? ¿y le creíste? En verdad Akane ¡qué crédula eres!

—¡Ranma no…!

—¡Cállate tonta! Podría ser un pervertido, un asesino, un secuestrador…

—Ryan no es…

—¡Tenías que hacerlo! ¿verdad? ¡Tenías que andar de coqueta con cuanto hombre se te planta en frente!

—Yo no he andado de coqueta ¡no soy como tú! Además, no es mi culpa que ¡seas tan celoso! ¿has escuchado algo de lo que te he dicho?

—¿Celoso?... ¡¿celoso?! ¿quién estaría celoso de un tipejo como ese Ryan? Y más teniendo una prometida tan ¡fea y poco femenina como tú!

—¡Bien! Entonces puedo hacer lo que me venga en gana y si quiero salir con Ryan pues ¡saldré con él!

—¡Pues no me importa! Al fin y al cabo, que yo ya tuve una cita con la loca de Kodachi, y seguramente saldré también con ¡Shampoo! —cuando escuchó esas palabras, Akane sintió como si algo por dentro se le hubiese roto en miles de pedazos, los ojos se le llenaron de lágrimas, respiró hondo un par de veces intentando mantener la compostura para no desmoronarse por el dolor y que su prometido la escuchara. Hizo acopio de todo su orgullo, porque era lo único que en ese momento le podía ayudar a continuar, y pronunció lo único que sus labios pudieron decir ante una situación como esta.

—Te odio… ¡te odio! ¡vete con Kodachi, con Shampoo y si quieres también con Ukyo! ¡lárgate con ellas! Y no me vuelvas a llamar ¡nunca!

—¡Akane!... —y la llamada se cortó. Tarde le llegó al azabache el arrepentimiento por lo que había dicho, quiso enmendar su error, pero ya no pudo hacer nada, su prometida ya había terminado su llamada telefónica. Lo había estropeado, y de manera monumental. Ahora tendría que dilucidar una manera para congraciarse con su prometida lo más pronto posible, pero le costaría mucho más caro que lo que le pagaba a Nabiki por hacer esas llamadas a Londres.

Akane se desmoronó, cayó sobre sus rodillas y comenzó a llorar. Su prometido había aprovechado su ausencia para salir con ellas, su roto corazón ya no podía más. La amiga de Akane se sentía culpable, tal vez no debió de haber hablado tan alto o con tal entusiasmo.

—Akane… ¿estás bien?... hablabas con Ranma ¿verdad? ¿se enojó? —Akane se limpió las lágrimas del rostro y soltó unos cuantos suspiros en un intento por recobrar la compostura. Se puso de pie y trató de sonreir.

—No te preocupes Yuka, no fue tu culpa. Ranma es un cretino.

—Akane…

—¿Qué me decías de Ryan?

—Que te está esperando en el lobby… Akane ¿segura que estás bien?

—Sí… ¿me disculpas un momento? Voy a ver a Ryan.

—Claro, no hay problema. —Yuka se retiró con el sentimiento de culpa aún presente en ella, ojalá que su imprudencia no provocara que sus amigos cancelaran su compromiso.

Akane caminó hacia el lobby y saludó a Ryan, quien lo recibió con una gran sonrisa, pero en cuanto vio el rostro perturbado de la peliazul, de inmediato cambió su sonrisa por un semblante que denotó una inminente preocupación.

—¡Akane! Hermosa, estaba preocupado por ti. Ayer no fuiste al parque a entrenar, pensé que quizá estabas molesta conmigo por algo que dije… Akane ¿te ocurre algo? —Akane asintió, no dijo nada, no pudo, las palabras se le atoraron en la garganta. —Vamos te invito una taza de té o un café y me cuentas… claro si es que quieres hablar conmigo al respecto. —Akane asintió y se fue con Ryan.

Llegaron a un vistoso café, Ryan ordenó un par de capuchinos y unas galletas. Akane soltaba sonoros suspiros de vez en cuando mientras miraba a través de la ventana el idílico panorama que la ciudad le ofrecía. Los capuchinos llegaron y Ryan le dio un sorbo al suyo, decidió darle su tiempo a Akane hasta que estuviera lista para hablar.

—¿Sabes Ryan? Has sido un muy buen chico, contigo he podido hablar y desahogarme. Te he contado cosas, sentimientos y pensamientos que no le había compartido a nadie. En Nerima, el lugar de donde soy, es muy difícil para mí poder contarle todo esto a alguien, sin sentirme amenazada o demasiado expuesta ¿me comprendes? —Ryan asintió —Te lo agradezco de verdad.

—No tienes por qué agradecer, me agrada mucho charlar contigo. ¿Qué ocurrió? Tus ojos están un poco rojos, como si hubieras llorado. Pasó algo ¿con Ranma?

—Sí. Me habló por teléfono y todo iba por buen rumbo… por fin dijo lo que yo quería escuchar, el muy cabezota, me dijo que me extrañaba. ¿Sabes lo mucho que yo deseé escuchar eso? Pero luego llegó mi amiga Yuka gritando que estabas en el lobby del hotel preguntando por mí. Ranma lo escuchó y enfureció. Siempre me lo ha negado, pero yo sé muy bien que es bastante celoso, aunque nunca he sabido bien si es porque siente algo por mí, o si sus celos son por su orgullo, por sus deseos de ganar siempre y que nadie le quite lo que "cree que es suyo"

—Ya veo… así que debo entender que se puso celoso de mí, ¿acaso pensó que entre nosotros había algo?

—Supongo. Pero eso no es todo. Ranma estaba furioso y me dijo que… que él había tenido una cita con Ko-Kodachi y que además saldría también con la resbalosa de Shampoo. —Las lágrimas volvieron a rodar por las mejillas de Akane y rápidamente tomó una servilleta para limpiarlas. Ryan la miró consternado, estaba empezando a creer que Ranma en verdad era un mal nacido que sólo hacía sufrir a la peliazul. Aun así, hizo el intento por no soltarle de golpe todo lo que su mente estaba maquinando.

—Akane, si Ranma se puso celoso, ¿no crees que te haya dicho eso de las citas con Kodachi y Shampoo sólo para molestarte?

—No. Ranma puede ser un cretino, pero nunca me mentiría con algo así.

—Akane, ¿han tenido peleas de este tipo antes?

—Sí. Aunque muchas veces resultan ser malos entendidos. Yo lo golpeo y después… todo se aclara y hacemos las pases.

—Así que desquitas tu furia con él y asunto "arreglado" ja, ja, ja, ja. ¿Y él tolera las palizas que le das?

—Pues… ¿sí? Ya no lo sé, creo que no está del todo bien que esto continúe ¿verdad?

—Así es, hermosa. Ahora, ¿y si acaso todo esto no fuera más que un mal entendido? Quizá haya algo más acerca de las "citas" que Ranma está teniendo con las otras prometidas, que quizá tú no sepas. —La mente de Akane trabajó a una velocidad increíble, y recordó que todas las veces que su prometido había tenido una "cita" con el trío de locas casi siempre había sido una trampa o con engaños.

—Supongo que es una posibilidad...

—Dale tiempo. Te diré algo, si acaso teme perderte, hará algo para congraciarse contigo, y eso querrá decir que quizá en el fondo, Ranma siente algo por ti.

—¿Tú crees? —Akane lo miró perpleja, aunque después de todo Ryan es un hombre, así que quizá entienda de estas cosas un poco más que ella. El joven le guiñó el ojo y le dedicó una seductora sonrisa.

—Confía en mí Akane. Deja que pasen unos días a ver qué hace tu prometido. Esa será tu respuesta, si no hace nada pues… —Akane lo miró con los ojos desorbitados ese último comentario la asustó sobremanera "¿y si no hace nada? Eso significa que Ranma no… ¿no siente nada por mí?

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Nerima, una de la mañana:

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La tranquilidad de la ciudad durante esa noche era de no creerse. Ranma corrió por varias calles sin un rumbo fijo. Un tremendo vacío se instaló en su pecho, esta vez sería distinta a las demás ocasiones en las que él y su prometida reñían. ¿Cómo podrían reconciliarse y hacer las pases estando tan lejos el uno del otro? Caminó sin rumbo fijo, dejándose llevar hacia donde sus pies quisieran ir; sin percatarse, estaba de pie frente a la entrada del consultorio del doctor Tofu, pero, ¿qué hacía ahí? Él sanaba los problemas del cuerpo, pero no los del corazón, figurativamente hablando. Instantáneamente tuvo una imperiosa necesidad de hablar con él, quizá podría darle algún consejo, como si fuera su hermano mayor, y encontraría en él la guía que nunca tuvo con su padre. Se armó de valor, y tocó la puerta, deseaba tanto que el doctor respondiera a su llamado. Luego de unos minutos, la puerta se abrió, el galeno se presentó frente a Ranma, portando sólo un pantalón, con el torso descubierto y asaz confundido.

—¡Ranma! ¿qué haces aquí? ¿te lesionaste? —el azabache desprendía un aura oscura y deprimente, su semblante revelaba su estado agónico y el galeno se preocupó. —Ranma… pasa, prepararé un poco de té.

Se instalaron en la cocina, Tofu le acercó al joven azabache una taza humeante con un poco de líquido de color ámbar. Ranma revolvió el líquido con la cuchara que estaba a un costado de su taza, soltó un sonoro suspiro y miró directo a los ojos castaños del doctor. Tofu esperó pacientemente a que el azabache comenzara a farfullar, decidió darle su tiempo, era bien sabido que el azabache carecía de habilidades de expresión oral, así que comenzó a tomar té.

—Akane... Akane y yo peleamos.

—Bueno Ranma, eso no es nada extraño en ustedes dos. A cada rato pelean, te da buenas palizas, se le pasa el enojo y después hacen las pases. Personalmente creo que ya están un poco grandecitos para continuar con ese comportamiento ja, ja, ja, ja, pero si ustedes quieren seguir así, ya es su decisión. —Ranma continuaba cabizbajo, no reaccionó ante el comentario del doctor quien, por su parte, lo miró y entonces comprendió que algo no andaba bien.

—Doctor… esta vez es diferente, creo que Akane no me va a perdonar, en verdad se enfureció conmigo…

—¿Qué le dijiste?

—¿Eh? ¿Qué le hace pensar que fui yo el culpable? La culpa la tiene ella, por ser tan tonta, ingenua, por andar de ¡coqueta!... y por salir con ese tipejo idiota… Ryan.

—Ah con que es eso, Akane le gustó a algún chico de Londres y la invitó a salir… o sea que ¡estás celoso!

—¡Por supuesto que no!

—¡Ranma! Ja, ja, ja, ja y se pelearon por eso ¿no? Por tus celos

—¡Dije que yo no…! ¡arg! Olvídelo… la muy tonta iba a salir con ese mal nacido, y yo… le dije que salí con Kodachi…

—¿Saliste con Kodachi? Pero ¿qué no está un poco desequilibrada?

—Sí está loca. Pero entonces, después le dije que saldría con Shampoo…

—Bueno ella es muy bonita… pero creo que también está un poco desequilibrada…

—Sí, lo sé, pero ese no es el punto. Entonces Akane enloqueció y me dijo que me odiaba ¡me odia! ¿Lo entiende?...

—Ranma…

—Y… está muy lejos de aquí…

—lo que ocurre es que…

—así que no me dio mi paliza…

—tus palabras la…

—y no podremos hacer las pases y entonces…

—¡Lastimaste a Akane!... —el galeno alzó la voz y el chico se paralizó después de escuchar el grito —lo siento es que no me dejabas hablar je, je, je.

—La… ¿la lastimé?

—Ranma, tú y Akane han pasado por mucho desde que se conocieron, y siempre han superado los obstáculos, pero tienes que aprender a tener confianza en ella.

—Es que es tan boba… ¡nunca se da cuenta de cómo la ven los hombres! Todos son unos cerdos pervertidos que quieren…

—Akane es hermosa, sin duda alguna… pero también es fuerte, te aseguro que sabe defenderse. La única persona capaz de lastimarla… eres tú, Ranma.

—¿Qué? ¿yo?

—Akane es vulnerable sólo contigo porque ella te… Tienes que ver las cosas con más distancia, desde otra perspectiva. ¿Por qué no aprovechas la distancia para que definas tus sentimientos? —Ranma lo miró desconcertado, y se ruborizó. Tofu pudo notar la confusión en esos ojos azules que lo miraban detenidamente, así que decidió continuar con el rumbo que iba tomando su plática, pero cuando hizo el intento de hablar el azabache lo interrumpió.

—¡¿Cuáles sentimientos?!

—¡Exacto! A eso me refiero. Debes aprovechar para que definas si sientes algo por Akane… o no.

—Pe-pero e-esto no es por ¡sentimientos!

—¿No?

—¡No! ¿Quién podría sentir algo por esa marimacho? —de nuevo su orgullo hablando por él y su lengua trabajando sin conectar con su cerebro. El joven Saotome poseía una terquedad inconcebible.

—¿Entonces por qué todo este alboroto?

—Po-por ¡Honor! Sí eso… nuestros padres empeñaron su palabra y su honor en una promesa de matrimonio, y se debe cumplir. —Una gruesa gota de sudor resbaló por la sien del galeno. ¿Hasta cuándo seguirían con su orgullo esos dos? Si era más que sabido que los dos estaban enamorados. Pero Tofu no intervendría, decidió que lo mejor era mantener su distancia.

—Bueno Ranma, pues por "tu honor", debes pensar bien las cosas, dale tiempo, todo se arreglará.

Nodoka Saotome esperaba por el regreso de los dos jóvenes, le dio un sorbo a su taza de té y miró el reloj en su muñeca, ya pasaba de la media noche y no tenía noticias de ninguno de los dos. Entonces el silencio fue interrumpido por el sonido de unos pasos que se acercaban cada vez más al lugar en donde se encontraba la matriarca Saotome. El sonido de la puerta exterior abriéndose y cerrándose de vuelta, la alertó y en pocos segundos la figura de Nabiki Tendo se hizo presente, Nodoka se desconcertó sobre manera.

—¿Nabiki? ¿vienes tú sola? ¿en dónde está Ranma?

—Tía Nodoka, lo siento, no lo sé. Ranma y Akane estaban hablando por teléfono y por alguna razón que desconozco, parece ser que discutieron, escuché a Ranma gritar y después salió a toda prisa del campus, no me fue posible alcanzarlo.

—Oh, ¿y te regresaste desde allá tú sola? ¡Eso es muy peligroso Nabiki! Mi Ranma no debió dejarte sola.

—Pierde cuidado tía, conozco lo impulsivo que es; además no regresé sola, un amigo de la universidad me trajo en su automóvil.

—Bueno, eso me tranquiliza. Y ¿qué haremos respecto a Ranma y Akane? Si discutieron otra vez…

—Tranquila tía… seguro que se reconciliarán pronto. Y si no, yo le echaré una mano a ese par de testarudos. —"Todo debe seguir de acuerdo a mi plan, esos dos se van a reconciliar, de eso me encargo yo".

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Londres cinco de la tarde:

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Akane continuaba bebiendo su capuchino, observó a través de la ventana cómo gotas de lluvia resbalaban por la ventana, hacía unos pocos minutos que había comenzado a llover. Curiosamente desde el día de su arribo a la ciudad británica no había llovido, hasta esa tarde, aunque fue una lluvia ligera. La joven Tendo siempre cargaba en su bolso un impermeable, leyó que en Londres el clima era imprevisible y que por lo regular llovía cuando menos se esperaba. Definitivamente a su prometido no le hubiera gustado mucho esa ciudad, aunque la peliazul le había tomado un cariño especial a los días lluviosos.

—Fue un día de lluvia…

—¿Disculpa?

—Cuando conocí a Ranma. Fue un día de lluvia. Él y su padre volvieron de China y llegaron al dojo de mi padre, para presentarse con nosotros.

—Ya veo.

—Ranma odia los días de lluvia. —Akane hizo un intento por sonreír, pero su mirada reflejaba una creciente tristeza. Recordó la maldición de su prometido, claro que odiaba la lluvia, odiaba cambiar en contra de su voluntad, odiaba el hecho de no haber encontrado una cura a su maldición. —Pero yo los encuentro hermosos, incluso liberadores, como si la lluvia se llevara todo lo malo, todo el dolor.

—Así es Akane, deja que la lluvia se lleve todo lo malo.

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¡Hola! aquí les hago entrega de un nuevo capítulo. Ahora sí que las cosas se complicaron un poco, Ranma ya se enteró de que su prometida hizo un nuevo amigo en Londres, pero no sólo eso, si no que además se enteró por voz de Yuka, que el joven es realmente apuesto, así que ahora Ranma siente que su mundo se está poniendo de cabeza (quizá algo parecido a lo que sintió cuando apareció el guapísimo Shinnosuke XD); el azabache se pondrá a temblar. ¿Creen que sea estímulo suficiente para que ahora sí tenga el valor de confesarle sus sentimientos? o ¿seguirá siendo el Ranma testarudo y orgulloso que todos conocemos?

Aún nos falta algo de camino por recorrer, el azabache aún no ha terminado, falta aún que salga con Shampoo y Ukyo. ¿Lograrán algún avance con Ranma? deberan poner todo su empeño en ello para aprovechar la ventaja que les da el que Akane no esté.

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Reviews:

Necros Nefilim: Gracias por todos tus reviews en verdad me encanta que la historia te esté gustando XD. A mí también me encanta la manera tan sutil en que Ryan le está a mostrando un panorama distinto a Akane. De hecho, parte del viajar y conocer diferentes lugares, diferentes culturas y diferentes tipos de personas, dan como resultado que nuestro panorama y forma de ver la vida se "abra" y nos damos cuenta de que a veces vivimos en un huevito que no nos deja ver más allá de nuestras narices (al menos eso pienso yo XD). La lección que recibió Kuno jajaja digna de él, sólo a Kuno le pasan ese tipo de cosas, y muy a su pesar, tendrá que hacer mancuerna con Gosunkugi, si es que quieren "derrotar" al sexy británico Ryan.

Pen Bagu: "Esponja" Sensei XD De nuevo gracias por todo el apoyo que me estás dando en esta aventura, tengo tanto que agradecerte que no sé por dónde empezar, te mando un abrazo enormeee. Nabiki aún sigue planeando mucho más, lo que hemos visto hasta ahora apenas es la punta del icebrg. (Es mala cuando se lo propone) Ryan... ah yo también quiero un Ryan en mi vida XD... o tal vez no, jajaja no lo sé, todo se irá revelando.

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Bueno hasta aquí esta entrega me despido, de nuevo reitero la promesa de actualizar lo más rápido posible.

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¡Hasta Pronto!