TREINTA DIAS
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Declaración: Ranma ½ y todos sus personajes, son propiedad de Rumiko Takahashi. Los he tomado prestados para crear una historia de mi propia autoría, sin fines de lucro.
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Capítulo nueve. Resarcirse. Días nueve y diez.
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Nerima, nueve de la mañana:
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Dentro del salón de clases, Ranma estaba dormido con la cabeza recargada sobre su escritorio, tenía unas muy marcadas ojeras que delataban la terrible noche que había pasado. La profesora Hinako daba inicio a su lección, cuando su atención se centró en el joven Saotome; muy molesta porque el joven se había dormido, decidió despertarlo lanzándole el borrador del pizarrón directo a la cabeza y después lo mandó al pasillo castigado por su atrevimiento al no prestar atención en clase.
Ranma estaba parado al tiempo que sostenía un par de cubetas llenas con agua, su aspecto resultaba deplorable a la vista de cualquiera, continuaba bastante perturbado por la reciente pelea con su prometida. Su cuerpo despedía un aura oscura, y era percibida a la distancia por todos los estudiantes que pasaban cerca del azabache, a tal grado, que ninguno se atrevía a dirigirle la palabra, pues nadie estaba dispuesto a ser el blanco del desquite de Ranma y de sus frustraciones.
Las clases terminaron y un muy cabizbajo joven se retiró de la escuela Furinkan con destino al dojo Tendo. Ukyo lo vigilaba muy de cerca sonriendo para sus adentros, el semblante que su amigo mostraba sólo podía significar una cosa: algo no iba bien con la pequeña Tendo.
Ranma se sentía desolado, no había nada que en ese momento pudiera darle consuelo, su espíritu estaba incompleto. Recordaba con suma amargura que la última vez que había sentido algo parecido fue cuando su prometida se marchó a Riugenzawa y la vio caminando de la mano de ese mal nacido de Shinnosuke. Sí, cómo olvidarlo, esa ocasión en verdad creyó que Akane lo dejaría por ese cuidador de zoológico, pero en aquella ocasión él estuvo ahí, reclamó lo que por derecho le pertenecía, la protegió del Yamato no Orochi y volvió al dojo Tendo con su prometida, y no sólo eso, sino que además se tomaron de la mano durante todo el trayecto de regreso al dojo, y al idiota desmemoriado le quedó en claro quién era el verdadero y único prometido de Akane.
Y ahora, pareciera que la historia se repite, como una cruel broma del destino, pero en esta ocasión el azabache no estaba con ella, ¿cómo la reclamaría como suya? Estando él tan lejos. Porque si de algo estaba seguro el joven Saotome, era del hecho de que Akane Tendo era suya, y de nadie más.
Cuando Ranma arribó al dojo Tendo, se dirigió a su habitación y cambió su ropa por su habitual atuendo de entrenamiento, luego se fue al dojo y comenzó con su entrenamiento vespertino, ni siquiera se había dado el tiempo para ingerir algo de comer y eso, a ojos de su madre y de su cuñada Kasumi, reflejaba que el azabache en verdad estaba en una situación seria y que lo estaba sumiendo en una severa depresión.
Ranma iba repasando una a una las katas con las que habitualmente iniciaba su calentamiento, después de unos minutos fue subiendo el grado de dificultad de sus movimientos, hasta llegar a las katas más complejas, esas que tenían poco tiempo de haber dominado, pero que ahora le volvían a costar un enorme esfuerzo, en dos ocasiones perdió el equilibrio y se precipitó directo sobre la duela. Eso sólo aumentó la ira y la frustración del joven Saotome, quien no podía concentrarse y no hacía más que pensar en Akane… ¿acaso estaría saliendo con ese malnacido británico en este momento? Más le valía a ese idiota que de una vez por todas entendiera cuál era su lugar en la vida de Akane, y se hiciera a un lado.
Sólo Ranma Saotme tenía derecho a descubrir los secretos que esos virginales labios ocultaban y degustar del suave néctar que tan celosamente se encontraba custodiado dentro de su boca; sólo Ranma Saotome tenía derecho a ser el primer y el único hombre que acariciara esa nívea piel que poseía Akane y disfrutar de la suavidad de su tacto; sólo Ranma Saotome tenía derecho a recorrer con sus ásperas y fuertes manos ese perfecto cuerpo que todos estos años de entrenamiento habían esculpido de forma inmejorable; sólo Ranma Saotome tenía derecho a visitar ese sagrado y virginal templo, arrancarle involuntarios gemidos de placer, volverla loca por el éxtasis alcanzado y escucharla repetir su nombre una y otra vez mientras es poseída por el azabache una, dos, tres e infinidad de veces, hasta hartarse; sí sólo Ranma Saotome tenía derecho a eso y muchas otras cosas más. Él tenía que hacerlo, de alguna manera tenía que dejarle claro a ese bastardo de Ryan, que no debía acercársele a su prometida y mucho menos ponerle una mano encima. "Si ese bastardo se atreve a tocarla yo… ¡lo mataré! Juro por lo más sagrado que lo ¡asesinaré!".
Estaba tan absorto en sus pensamientos, que el azabache no se percató que unos ojos compasivos lo estaban observando desde hacía ya unos minutos.
—Ranma… hijo, la pelea que tuviste con Akane, te está perturbando bastante, o ¿me equivoco?
—Mamá… yo… no sé de qué estás hablando. Esa niña boba, violenta y fea no me interesa. Por mí puede hacer lo que se le venga en gana.
—Hijo… tener celos es algo muy natural, tu prometida es una mujer muy hermosa. Es muy varonil de tu parte querer proteger a Akane y que nadie se le acerque, pero…
—¡Ya me cansaron! ¡Ya les dije que yo no estoy celoso! —Ranma estaba de pie empuñando sus manos, su rostro estaba sonrojado, las gotas de sudor resbalaban por su sien para después caer hasta la duela, súbitamente Ranma perdió el color de su faz y fue sustituido por una intensa palidez, miró fijamente a su mamá quien estaba parada frente a él, su rostro era inexpresivo y traía la katana en su mano, aún enfundada, pero no por eso la imagen era menos perturbadora. Ranma adoptó la pose del tigre caído y pidió disculpas.
—Hijo mío, a todos los demás grítales cuanto quieras, pero no te olvides que yo soy tu madre y no debes alzarme la voz. No me obligues a reprenderte.
—Perdóname, perdóname, perdóname.
—Mucho mejor. Hijo, no has probado bocado desde que llegaste de la escuela, y sé muy bien que no dormiste nada. Vamos, ven conmigo para darte algo de comida.
—Mamá yo… no tengo apetito, me quedaré a entrenar un poco más.
—Hijo mío, podrías enfermar.
—Mamá, nada me pasará, soy el gran Ranma Saotome, estaré bien.
—Tan testarudo como siempre —Nodoka dejó escapar un sonoro suspiro y luego sonrió, esa era una buena oportunidad para provocar al orgulloso de su hijo. —Como quisiera que esa tozudez tuya te sirviera para estar al lado de la mujer que amas, pero no la encaminas como se debiera. —la matriarca Saotome colocó la palma de su mano sobre su mejilla y después giró sobre sus talones dispuesta a marcharse del dojo.
—¿Eh? ¿por qué dices eso mamá?
—Mmm, por nada hijo… después de todo… No te importa lo que ocurra con Akane ¿no es verdad? —Nodoka se retiró dejando tras de sí a Ranma más que confundido debido a su respuesta. El azabache miró al vacío y dejó escapar un suspiro ¿llegaría el día en el que tendría el valor suficiente para aceptar sus sentimientos por Akane? Más aún ¿llegaría el día en el que tendría el valor suficiente para confesarle a Akane sus sentimientos? "¿Y si ya es demasiado tarde? ¿Y si ya me la arrebataron? No, no, no… ¡No! Akane…"
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Londres nueve de la mañana:
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Akane estaba al lado de sus amigas desayunando en el restaurante del hotel. Tenía los ojos hinchados de tanto llorar, aún cuando había hablado con Ryan la tarde anterior, no fue suficiente para sacar todo el dolor que su corazón tenía y en la noche había llorado sin poderse contener, y al final sólo había podido descansar un par de horas.
Yuka y Sayuri observaban a la peliazul con detenimiento y sumamente preocupadas por ella, pero ninguna de las dos se atrevía a preguntarle por su estado anímico o por el azabache, en ese momento no lo creyeron prudente. Su amiga apenas probó bocado, y en cuanto terminó de desayunar, se retiró del restaurante y les informó a sus amigas que las alcanzaría en la entrada del hotel.
Caminó hacia el ascensor y presionó el número del piso en el que se encontraba su habitación. Entró a la habitación y caminó hacia el baño, se lavó los dientes y se refrescó un poco el rostro, cuando se secaba las mejillas dándose suaves toques con la toalla, miró su reflejo en el espejo, se miró a los ojos con determinación, con compasión y por primera vez en mucho tiempo, se miró con mucho amor.
"Ranma… quizá esta sea una prueba del destino, quizá a pesar de lo mucho que yo lo anhelo, tú y yo no podremos estar juntos, tal vez la distancia que hay entre nosotros sólo te servirá para que te liberes de mí con mayor rapidez… pues yo… yo no haré nada al respecto, si tú te quieres alejar, te dejaré ir, aunque el corazón se me parta en mil pedazos… pero… es que… esto me confunde tanto, porque él… él me extraña ¿no es así? Él me lo dijo… Ryan me aconsejó que te diera tiempo… eso haré… yo ya estoy cansada de sufrir por tus desplantes, ya me cansé de sufrir porque no te decides por ninguna de las cuatro, no me importa que mi padre haya empeñado su palabra para que este matrimonio se lleve a cabo ¡no más! hasta aquí llegó mi paciencia, si Ranma no está dispuesto a hacer nada, yo tampoco… aunque me duela, si Ranma decide quedarse con alguien más, yo… lo aceptaré, nunca rogaré por su amor." Un sonoro suspiro se le escapó, irreprimible, cargado de emociones y dolor, pero al mismo tiempo fue liberador.
Tomó su mochila y salió de su habitación. Alcanzó a todos sus compañeros en la entrada del hotel y se les unió, la excursión de ese día ya estaba por comenzar. El autobús los llevó al Palacio de Westminster, todos los jóvenes se apostaron en la entrada del lugar en lo que el guía terminaba de hacer todos los arreglos correspondientes con los guardias del lugar, para acceder al palacio.
En la entrada del palacio se congregaron todos y esperaron por las instrucciones del guía, una vez formados el guía comenzó con su habitual charla:
"El palacio de Westminster, también conocido como 'El Parlamento' alberga las dos cámaras del Parlamento del Reino Unido: La cámara de los Lores y la Cámara de los Comunes. Es uno de los cuatro lugares Patrimonio de la Humanidad de la ciudad de Londres, declarado por la Unesco en 1987.
La mayor parte de la estructura actual data del siglo XIX, fecha en la que el palacio fue reconstruido después de un incendio en 1834. El palacio contiene más de mil habitaciones. 'Westminster' es una contracción de la palabra 'west' y 'monastery' que significa 'monasterio del oeste'…"
Comenzaron a caminar a través del amplio pasillo, Akane estaba esforzándose sobremanera para poner atención al guía y tomar notas, pero la realidad era que en cada momento se distraía y sus pensamientos la llevaban bastante lejos del lugar en el que se encontraba, eso la estaba molestando en demasía, su propia mente le estaba jugando sucio y no le daba tregua, no dejaba de pensar constantemente en el idiota de Ranma Saotome.
"Basta ya Akane, deja de pensar en ese cretino. Concéntrate ¡Concéntrate!"
Caminaron por varios corredores visitando salones y admirando las pinturas y la decoración del palacio. Akane se dio cuenta que cada vez que pensaba que ya nada la podría sorprender, visitaban un nuevo sitio y entonces cambiaba por completo de opinión. No tenía palabras para describir lo detallado y finamente ornamentado de la decoración del lugar. Gosunkugi tomaba muchas fotografías para documentar su visita y pensaba utilizar las fotografías como un medio para acercarse a la joven Tendo.
Terminada su excursión, se retiraron de nuevo al hotel, Akane se cambió de atuendo y salió del hotel, corriendo con rumbo a Green Park. Cuando llegó al lugar, se encontró con que Ryan ya estaba ahí, sentado leyendo un poco. Akane se acercó a él y lo saludó con entusiasmo.
—¡Hola Ryan!
—¡Akane! No sabes el gusto que me da verte, creí que estarías triste y no tendrías ánimos para venir a entrenar.
—¿Qué? ¡Claro que no! Nada me haría renunciar al entrenamiento.
—Ja, ja, ja, ja. Ya veo ¿estás consciente de que hay un poco de terquedad en tu ser? —Akane fue atacada por un fuerte sonrojo y acto seguido infló sus mejillas y frunció el ceño. Ese gesto provocó que Ryan se riera con más fuerza. —Akane, está bien que de vez en cuando te tomes un respiro para aliviar el dolor, y no me refiero al dolor físico.
—Te entiendo. Pero para mí, el entrenamiento es una forma para ayudarme a "sanar el dolor". Por eso te digo que nunca dejaría de entrenar.
—Bien, pues entonces ¡empecemos!
En unos matorrales no muy lejos del sitio de entrenamiento de los jóvenes, un escuálido y ojeroso joven, observaba muy detenidamente a la peliazul entrenar.
—Ese británico de quinta, ya está de nuevo con mi adorada Akane… ¡Demonios! Y yo que quería ofrecerle las fotografías que tomé del palacio de Westminster para que hiciéramos el reporte de la visita de hoy juntos. Pero esto no se quedará así, algo se me ocurrirá y el británico se arrepentirá…
—¿Qué es lo que se te ocurrirá escuálido? —Gosunkugi dio un brinco del susto que sintió por la súbita aparición de Kuno.
—Ku-ku-kuno ¡oye! No te me aparezcas así de pronto ¡me asustaste!
—"Kuno-sempai", escuálido recuerda que soy tu superior y me debes respeto
—Sí Kuno lo que digas —"Idiota"
—Y bien ¿ya tienes una estrategia para acabar con ese malnacido que se atreve a estar con mi amada Akane?
—Sigo trabajando en ello.
—Sólo recuerda que estamos juntos en esto. Si me traicionas lo lamentaras. —Gosunkugi sintió que un escalofrío le recorría toda la espalda, si bien Kuno era un idiota consagrado, en cuanto a la fuerza bruta, Gosunkugi llevaba todas las de perder así que no le convenía hacerlo enojar.
—Sí Kuno, estamos juntos en esto.
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Nerima media noche:
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La noche fue coronada por interminables constelaciones, dándole un aspecto mágico. Ranma había entrenado arduamente toda la tarde y después de ello se había dado un baño. En ese preciso momento tenía ganas de estar solo, de meditar un poco recostado sobre el tejado, justo encima de la habitación de su prometida. De alguna manera el estar en ese sitio, le daba cierta tranquilidad, velar el sueño de Akane, a escondidas de todos, era uno de sus pasatiempos favoritos y él se tranquilizaba al constatar que ella estaba bien y que descansaba en brazos de Morfeo sin ninguna amenaza latente.
Pero ahora, la sensación de vacío que estaba instalada en su pecho, no le permitía terminar de relajarse como él esperaba. Suspiraba repetidamente en un fallido intento por hacer algo para alejar esa ansiedad que no le permitió dormir la noche anterior. De pronto un ruido lo sacó de sus cavilaciones, giró su rostro hacia su izquierda y vio cómo una escalera era colocada sobre el tejado, por ella subió una astuta castaña que le dirigió a Ranma una mirada por demás severa, el azabache sintió un escalofrío recorrerle toda la espina dorsal, su cuñada de verdad que lo ponía nervioso cuando se lo proponía.
—Na-Nabiki… yo…
—Lo arruinaste, lo sé. Te escuché.
—¡¿Por qué todo tiene que ser siempre mi culpa?!
—Porque seguramente lo es. Qué manera la tuya, de desperdiciar una llamada. —Ranma bajó la mirada y no respondió, de repente el tejado ubicado bajo sus pies pareció ser lo más interesante por ver. —No creas que te voy a perdonar la deuda que adquiriste conmigo por la llamada telefónica. De todas maneras me tendrás que pagar, es tú problema si no supiste aprovechar la llamada como se debía. —Ranma alzó la vista para encarar a la joven castaña y frunció el entre cejo, no le extrañaba en lo más mínimo lo que su cuñada le había dicho.
—Sí Nabiki, lo sé. Te voy a pagar —le respondió con un tono de fastidio.
—Y cuéntame, cuñadito… porque, ¿aún te puedo decir "cuñadito" verdad? —Ranma se enfureció con ese comentario, pero sabía que en esos momentos estaba en desventaja, así que hizo acopio de todo el autocontrol que poseía y se mordió la lengua para no responderle a ese comentario. —Bueno, supongo que aún puedo llamarte así. Dime, ¿has pensado en qué forma vas a remediar tu pelea con Akane?
—¡Arrg! ¡¿por qué me molestas con eso?!
—De acuerdo, tomaré eso como un NO; y la verdad no me sorprende siempre has sido muy lento en estas cosas.
—¡Nabiki! ¡Te lo advierto! No pongas a prueba mi paciencia porque te puedes arrepentir. —Nabiki lo observó adoptando un gesto adusto, y después soltó un suspiro.
—Ranma, Ranma. ¿Quieres calmarte? A diferencia de ti, yo soy bastante sagaz, siempre voy un paso adelante, y por eso me tomé la libertad de enmendar tu error. Claro que esto te va a generar costos adicionales, así que me debes todavía más que en un inicio, pero ya lo anoté todo a tu cuenta.
—¡¿Qué?! ¿Qué fue lo que hiciste Nabiki?
—Una compra especial, que le va a llegar a mi hermanita en unas cuantas horas, me costó un poco de trabajo, tuve que usar varios de mis contactos, pero seguramente estará satisfecha con tu regalo.
—¿Qué fue lo que hiciste Nabiki? ¿Qué le enviaste?
—Digamos que escuché una conversación que tuvieron en cierta ocasión respecto a algunas cosas que resultaban favoritas para Akane… y me valí de ello. Vaya, tú sí que sabes sonsacarle información cuando quieres.
—¿Le-le enviaste algo? ¿qué cosa le enviaste Nabiki? ¿Un regalo? ¡¿Hasta Londres?!
—Algo por el estilo… —Ranma se petrificó, eso sí que superó sus expectativas respecto a lo que Nabiki planeaba para que se diera la reconciliación. Nabiki lo miró y sonrió de lado, la timidez de su cuñado era de no creerse. —Tranquilo Ranma, no le envié notas cursis ni nada por el estilo, se trata de que se dé cuenta que tú le enviaste el presente, que sea creíble, los dos sabemos lo cabeza dura que eres para este tipo de cosas.
—Mmm… ¿y se puede saber por qué me estás ayudando? ¿Qué ganas tú con todo esto? A ti… ¿qué más te da si Akane y yo estamos disgustados? ¡¿Eh?!
—Digamos que es un pequeño acto de buena fe… y además obtengo mejores ganancias si ustedes dos hacen las pases.
—Nabiki… ¡eres una aprovechada!
—Puede ser que lo sea, pero algún día me darás las gracias. Nos vemos cuñadito.
—¡¿Me vas a decir de una vez por todas que demonios le enviaste?!
—Ya, ya, tranquilo, no es para que te pongas así. De acuerdo te lo diré, y sólo porque hoy me siento generosa, no te cobraré ni un yen por esa información.
—¡Nabiki! ¡Me las vas a pagar todas juntas! —La castaña sonrió de lado y prosiguió con su cháchara.
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Londres ocho de la noche:
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Akane tomaba un baño relajante, después de haber entrenado con Ryan necesitaba relajar su cuerpo y también su mente. Sus pensamientos vagaban traicioneramente rumbo a Nerima todo el tiempo. Aunque su raciocinio le decía que debía dejar de pensar en el insensible de Ranma, su corazón se negaba a olvidarlo.
"¡Arrgg! Esto es muy difícil. ¿Cómo se supone que voy a darle tiempo a Ranma? ¿Cómo voy a ponerlo a prueba para saber si siente algo por mí? ¿Cómo voy a pasar por esto si mi mente sólo piensa en él? Esto me está costando mucho trabajo"
Cuando salió de la bañera, se puso su pijama y salió un rato al balcón, admiró las estrellas que esa noche se veían especialmente hermosas. Esa tarde no había llovido, por lo que el cielo estaba despejado. Minutos más tarde se adentró en la habitación y se dispuso a iniciar con el reporte de su visita al palacio. Últimamente sus amigas llegaban tarde a la habitación, al parecer sus citas con Hiroshi y Daisuke iban viento en popa, por lo que la mayoría de las noches se iba a la cama ella sola. Akane se sentía un poco egoísta, con tanta preocupación por lo acontecido con su prometido, se había olvidado por completo de preguntar a sus amigas cómo iban con sus respectivas relaciones.
"Me pregunto si acaso ellos… ¿las habrán besado ya? ¿Les habrá gustado?... Besar… como quisiera besar sus labios… ¡Ay! Pero ¿qué estoy pensando? Mejor me voy a la cama. Mañana terminaré con este reporte".
Akane se fue a dormir, y por más que lo intentó no lo pudo evitar, se durmió pensando en su prometido, quien estando en Nerima, había hecho exactamente lo mismo. Y ambos se sumieron en un profundo sueño.
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Ranma caminaba, descalzo sobre la hierba fresca, se encontraba rodeado por árboles los cuales invadían sus sentidos con una vista hermosa y el fresco aroma que despedían, a su derecha distinguió un río caudaloso, el agua cristalina corría y el sonido que producía le otorgaba una sensación de paz que había ansiado desde el día que peleó con Akane. Su rostro se mostraba sereno, sus hermosos ojos azules hacían juego con la camisa azul cielo que traía puesta, podía notarse un brillo especial en su mirar. La hierba le resultaba suave al tacto, su caminar era seguro, aunque su destino era incierto, pero se dejó llevar.
Akane caminaba a través del bosque, la fresca brisa mecía sus azulados cabellos y le obsequiaba suaves caricias en el rostro. Traía puesto un ligero vestido color aqua, adornado con encaje del mismo color, sus hombros estaban cubiertos por unos delgados tirantes y el largo del vestido le llegaba justo arriba de la rodilla. Sus pies descalzos se deleitaban con el contacto que tenían con la hierba, se detuvo un momento para admirar los árboles que la rodeaban, de pronto escuchó el sonido de un río, que al parecer corría no muy lejos de ahí y decidió caminar hacia él.
Ranma continuó su andar por la orilla del río y entonces lo percibió, ese aroma hipnotizante, esa mezcla de vainilla y jazmín sólo lo tenía una persona en este mundo: Akane. Detuvo su andar y giró su rostro en todas direcciones, no podía estar equivocado, Akane debía estar cerca, y entonces la vio en la orilla opuesta del río, caminando hacia él. Su corazón dio un vuelco y sus ojos se abrieron como platos, era ella, su prometida y se veía hermosa.
Akane siguió su tranquilo trayecto, disfrutaba del camino, observaba las flores que estaban a su alrededor, escuchaba con atención el sonido del caudaloso río, y en eso posó su vista justo en la orilla opuesta del río, y lo vio… sus ojos azules resplandecían, se veía tan apuesto. Detuvo su andar cuando quedó justo frente a él, ahora sólo el río se interponía entre ellos, por unos segundos observó el río, ¿y si lo cruzaba? Así podrían estar juntos. Se decidió y caminó hacia el río, metió un pie en el agua y después el otro, se sentía tan bien, el agua estaba fresca ideal para tomar un baño.
Entonces la corriente del río comenzó a tornarse un poco más violenta, Ranma se asustó, si no hacía algo rápido, la corriente arrastraría a su prometida. El joven corrió hacia el río, metió los pies y comenzó a caminar hacia donde se encontraba Akane, el río era bastante ancho, tardaría bastante en llegar al otro lado y alcanzar a Akane.
—¡Akane! ¡no te muevas! Te salvaré ¡Quédate quieta por favor!
—Pero… ¿Qué dices? El río no es muy profundo yo puedo cruzar
—¡Tonta! ¿Qué no ves lo turbulento que está el río? ¡Te puede arrastrar la corriente!
—¿A quién le dices tonta? Yo soy fuerte y puedo cruzar. —Akane comenzó a caminar con paso firme y se fue acercando cada vez más a su prometido, pero notó que el agua ya le llegaba a la cintura, entonces comenzó a preocuparse, tal vez si debió de haber esperado por su prometido. La corriente se estaba volviendo más violenta cada vez, y aún le faltaban unos diez metros por cruzar. "¿Qué voy hacer? No sé nadar, podría ahogarme" súbitamente el nivel del agua volvió a subir y ahora le llegaba al hombro. Akane intentó brasear y mantener el equilibrio para no resbalarse, si acaso trastabillaba y caía sería el acabose, el río se la llevaría.
—¡Akane! ¡Por Kami! ¡No! —"No te puedo perder… No Akane, no de nuevo" —¡Akane resiste! Ya casi te alcanzo. —Ranma luchaba contra la corriente del río y por más que lo intentaba no podía avanzar tan rápido como quería debía ser cauteloso.
—¡Ranma! —"Yo… yo soy fuerte, yo puedo, sólo me faltan unos pocos metros para llegar a la otra orilla…" —¡Ranma tranquilo! Ya me falta poco para llegar.
—¡No te muevas! ¡Eres muy torpe! Podrías caerte
—¡Idiota! Por una vez en tu vida ¿pudieras confiar en mí? —Y el agua se tornó más turbulenta y justo cuando Akane pensó que esta vez sí se había equivocado, pasó algo que no imaginó que podía ocurrir.
—Está bien yo… ¡confío en ti Akane! —Súbitamente las turbulentas aguas se calmaron, y de nuevo el caudal del río se mostró sereno y tranquilo, entonces la peliazul aprovechó la oportunidad y caminó hacia la orilla lo más rápido que le fue posible, Ranma no se pudo contener más y corrió al encuentro de su prometida, la estrechó entre sus brazos y en ese instante se sintió aliviado. Akane suspiró, no había sitio en el que se sintiera más segura que los brazos de su prometido. —Akane… ¿estás bien?
—Sí, lo estoy. Gracias por confiar en mí.
—Eres fuerte como ninguna. Ahora lo sé.
Ranma tomó la mano de Akane y salieron del río. Akane estaba empapada, y el vestido se pegaba a su silueta revelando todas y cada una de sus curvas, Ranma la observó y no pudo quitarle la vista de encima, su prometida se veía tan endemoniadamente apetitosa, si continuaba observándola no podría contenerse por mucho tiempo. Akane miró fijamente los ojos de Ranma y notó una mirada que no reconocía, estaba segura de que nunca la había mirado así. Entonces Ranma salió de su trance, se quitó la camisa y se la prestó a Akane para que se cubriera, en realidad el clima no estaba frío ni por asomo, pero lo que el azabache quería era cubrir ese perfecto cuerpo antes de que su autocontrol se perdiera por completo. Cuando Ranma se quitó la camisa, se presentó ante la peliazul con su torso desnudo, sus músculos pectorales estaban bien definidos, su abdomen era plano y fuerte como el acero, sus brazos revelaban unos trabajados bíceps. Akane lo miró y sintió como un calor se hacía presente en su rostro, tragó en seco, su corazón latía a una velocidad increíble, no sabía que su prometido era capaz de despertar en ella ese tipo de reacciones. Observó los labios de su prometido y una creciente necesidad por volverlos a degustar se instauró en su pecho, pero tenía miedo, si empezaba a besarlo, estaba convencida de que en esta ocasión no podría detenerse. Una fuerza ajena a ella la motivó y entonces lo hizo, se quitó la camisa de su prometido y la dejó caer al suelo, rodeó a su prometido con sus brazos colocándolos en el cuello del azabache, Ranma tragó en seco y un fuerte sonrojo se instaló en sus mejillas, entonces Akane se acercó a él y lo hizo, lo besó. Lo besó con devoción, como si su vida misma dependiera por completo de ese beso; lo besó con anhelo, pues hacía mucho tiempo que deseaba probar esos labios; y entonces, el beso se tornó más demandante y apasionado, como si sólo gracias a ese beso, ambos pudieran respirar y así aferrarse a la vida.
Ranma no podía creerlo, su prometida había iniciado el contacto físico entre ambos, y no sólo eso, sino que lo incitaba a más. Ranma no se contuvo, no ahora. Respondió el beso de Akane con la misma intensidad, sus manos se posicionaron en la estrecha cintura de su prometida y poco a poco fueron recorriendo cada centímetro de la espalda de Akane, acariciando y aprendiendo a conocer la nívea piel que poseía la peliazul. Minutos después se separaron, Ranma besó la mandíbula de Akane e inició un camino de besos por el cuello de su prometida, eran besos húmedos y deliciosamente seductores; Akane comenzó a jugar con el cabello de su prometido enredándolo en sus dedos, al tiempo que se dejó hacer, disfrutando de las caricias que los labios del azabache le prodigaban, en eso, un sonoro jadeo se escapó de sus labios sin ser plenamente consciente de ello y eso fue el acabose para el poco raciocinio que le quedaba a Ranma. Sutilmente —pues recordaba lo que había pasado la última vez— subió una de sus manos acariciando el brazo de Akane para después tomar uno de los tirantes del vestido que portaba la peliazul y lo bajó, lento muy lento, para que su prometida no se percatara de su actuar, y entonces el camino de besos continuó hacia el hombro. Grande fue la sorpresa de Ranma y estuvo a punto de tener un derrame nasal cuando se dio cuenta de que Akane deslizó hacia abajo el otro tirante de su vestido, ¿acaso su prometida lo estaba invitando a… "eso"? El rostro de Ranma se coloreó de un intenso color carmín y con movimientos casi robóticos colocó una de sus manos sobre uno de los senos de su prometida, después cerró los ojos esperando una fuerte bofetada, pero la bofetada nunca llegó, entonces abrió los ojos y observó el rostro de su prometida, estaba sonrojado, pero había algo en su mirada que no reconoció, lo miraba con… ¿deseo? La respiración de Akane comenzó a acelerarse, Ranma no lo podía creer, estaba tocando a su prometida y ella se lo permitía, entonces decidió avanzar más, se acercó a ella y la volvió a besar y al mismo tiempo comenzó a masajear el seno de Akane, apenas podía creer que en repetidas ocasiones le decía a su prometida que tenía el "pecho plano", la realidad estaba muy alejada de eso. Su prometida por su parte, bajó una de sus manos acariciando durante el trayecto la espalda del azabache, y de pronto estrujó el firme trasero de Ranma, la respiración del azabache se detuvo por completo, pero después profundizó aún más el beso que le estaba dando a su prometida y estrujó con más fuerza el seno de su adorada. La situación se estaba tornando candente, Ranma estaba decidido a hacer suya a su prometida de una vez por todas, nada lo detendría ¡No señor! Akane Tendo sería su mujer a toda ley, la mano que tenía libre la deslizó por debajo del vestido de la chica y acarició el muslo de su prometida, estaba decidido a llegar hasta arriba y más allá, planeaba buscar las bragas de la chica y deslizarlas hacia abajo y así poder por fin…
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Nerima, siete y media de la mañana:
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—Ranma es hora de levantarse o llegarás tarde a la escue… ¡cielos! ¿estabas teniendo un sueño… de-de esos? —Kasumi se sonrojó y se cubrió el rostro con ambas manos, Ranma se sobresaltó al escuchar las palabras de su cuñada, de inmediato se sentó y notó que su cuerpo le había jugado una mala pasada, pues una muy obvia erección se observaba debajo de las sábanas con las que Ranma se arropó la noche anterior. El azabache buscó un almohadón para cubrirse la entrepierna, pero nada pudo hacer para ocultar su rostro que se había puesto rojo a más no poder.
—¡Ka-Kasumi! ¡Lo lamento yo no quise! Yo estaba soñando…
—Veo que pudiste descansar esta noche, eso me alegra
—Yo-yo sí descansé es sólo que yooo… No-no-no es lo que piensas ¡Yo no soñaba con Akane!
—Yo no dije que estuvieras soñando con ella, fuiste tú el que la mencionó. Pero qué romántico… —Kasumi sonrió y estaba a punto de abandonar la habitación del joven Saotome, cuando en eso entró la mamá de Ranma, al mismo tiempo, el azabache quiso repelar por el comentario que su cuñada hizo y no se dio cuenta que sus bruscos movimientos provocaron que el almohadón se deslizara poniéndolo en evidencia de nuevo, pero ahora la que notó su no tan pequeño "detalle" fue su madre.
—Ranma hijo ¿ya te levantaste? Se te hará tarde para ir a la escuela anda… ¡oh por Kami! —Exclamó la madre de Ranma mientras se cubría la boca con su mano derecha —Hijo mío… ¿acaso tú?... ¿Soñabas con Akane? ¡Oh que felicidad! Mi hijo es tan varonil, hará muy feliz a su novia. Mis nietos llegarán muy pronto… —La madre de Ranma giró sobre sus talones y se retiró del lugar y Kasumi la siguió, ambas mujeres conversaban de lo más alegres, Ranma alcanzó a escuchar algo de lo que decían antes de que se alejaran por completo.
—Tía Nodoka tendremos que planear en dónde pondremos la habitación para los bebés.
—Así es Kasumi y serán dignos herederos del estilo de combate en la categoría libre…
Ranma se petrificó y después se desmayó, al parecer nunca tendría intimidad en esa casa ni estando en su propio cuarto. "Akane… ¿por qué estoy teniendo estos sueños contigo? Si sigo así… la próxima vez que la vea, creo que ya no podré contenerme, y ella me molerá a golpes por pervertido".
—Aunque no me guste, será mejor que me dé un rápido baño con agua fría…
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Londres una de la mañana:
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Akane dormía, su respiración estaba acelerada, sus mejillas ruborizadas y además podía sentir que la temperatura de su cuerpo iba en aumento. Sus labios dejaban escapar suaves jadeos de manera casi imperceptible, entonces su sueño fue interrumpido repentinamente y abrió los ojos. Inhaló y exhaló un par de veces en un intento por relajarse, se levantó de su cama y fue al baño, necesitaba enjuagarse la cara con un poco de agua fría, fue entonces cuando fue consciente de que su entrepierna estaba húmeda y también notó como una corriente eléctrica placentera en demasía se instaló en su vientre, su corazón latía desbocado y se sonrojó aún más al recordar lo que estaba soñando y peor fue su vergüenza cuando reconoció para sí, que le hubiera gustado bastante haber avanzado mucho más con su prometido. Se miró en el espejo y dejó salir un sonoro suspiro. "¿Qué me está pasando? Creo que me estoy volviendo una pervertida… si estos sueños continúan, no podré contenerme cuando vuelva a ver a Ranma… y el muy cretino va a utilizar eso para subir más su ego… ¡demonios! Y yo que siempre le digo pervertido y creo que yo… soy la pervertida" pensó mientras colocaba ambas palmas de las manos sobre sus mejillas denotando un semblante con un poco de confusión y angustia a la vez, después, con una sensación de derrota corriendo por su ser, se fue a la cama y se volvió a dormir.
El sol se encontraba ya muy en alto, lo que indicaba que la mañana estaba bastante avanzada, los alumnos tenían ese día libre, así que las jóvenes amigas se permitieron despertarse un poco más tarde. Akane se removía entre las sábanas, un rayo de luz se estaba colando entre las cortinas y le daba directamente en la cara, abrió los ojos de apoco y pestañeó un par de veces para acostumbrarse a la luz que al inicio la cegaba. Se levantó de la cama y comenzó a alistarse, ese día la peliazul y sus amigas irían de compras, y les habían recomendado ir a Oxford Street. Akane miró a sus amigas, las cuales aún se encontraban sumidas en un sueño profundo, bufó un poco fastidiada "Claro, dormidas aún, nos vamos a quedar sin desayuno, ya casi dan las nueve de la mañana, bueno… esto amerita medidas extremas, no hay más remedio" tomó la almohada de su cama y comenzó una guerra de almohadas con sus amigas, al inicio las dos jóvenes se asustaron, pero al ver las carcajadas que su amiga Akane soltó, decidieron darle batalla.
—¡Akane! vaya si eres bruta cuando te lo propones…
—Sayuri, no te quejes, ya es tarde y nos quedaremos sin desayunar si no nos damos prisa. Además, fueron ustedes las que dijeron que debíamos irnos "temprano" ¿no?
—Bueno… sí, pero… ¡es que tengo sueño!
—Sí Akane, yo también tengo mucho sueño… —dijo Yuka mientras se tallaba los ojos.
—Pues es su culpa ja, ja, ja. Llegaron muy tarde anoche.
—¡Arg! Ya, ya. Enseguida nos levantamos. —Akane sonrió y tomó su mochila.
—Bien, así está mucho mejor. Me adelantaré, las veo en el restaurante, muero de hambre.
—Sí Akane.
—Allá te vemos.
Cuando terminaron con sus alimentos, las tres jóvenes se dirigieron hacia la estación del subterráneo y se bajaron en la siguiente estación, caminaron por un par de cuadras y ahí estaban, habían llegado a la afamada Oxford Street. Yuka y Sayuri lanzaron un sonoro grito de emoción al ver tantas tiendas, Akane sonrió un poco avergonzada mientras una gota de sudor resbalaba por su sien, sus amigas estaban entusiasmadas y no pensaban disimularlo.
La calle revelaba una gran cantidad de tiendas y almacenes, de todos tamaños y clases. Akane se alegró de haber ido, la verdad no se imaginaba todo lo que podría encontrar ahí, sus amigas querían comprar ropa, a ella no le emocionaba para nada eso, pero sí se dio cuenta de que ese sería el sitio perfecto para comprar los regalos que pensaba llevarles a todos en casa. Sus amigas se detenían en cada aparador que veían, Akane por su parte, sacó de su mochila el libro que Ranma le había regalado y leyó lo que decía respecto a la calle Oxford:
"Oxford Street está ubicada en el centro de Londres. Con más de 300 tiendas, es una de las calles más comerciales del mundo. Por suerte para los compradores, ocupa aproximadamente 2000 metros desde Marble Arch hasta Hyde Park y continúa por Oxford Circus hasta Saint Gile's Circus.
Actualmente aloja algunos de los grandes almacenes más prestigiosos de la ciudad. Así que en Oxford Street puedes comprar desde unos guantes, hasta encontrar primeras ediciones de la literatura más exquisita, localizar una antigua y tradicional jarra de cerveza o vestirse a la última moda con grandes diseñadores.
Las Navidades en estas calles del centro de la ciudad son bastante espectaculares. Los aparadores, las tiendas, las entradas, las aceras, los balcones… Todo se viste de luces y colores con motivos navideños que encantan a todos…"
"Ahora entiendo porque Ryan me recomendó este sitio para hacer mis compras" Akane alzó la vista admirando la arquitectura de todos los edificios, el lugar era sencillamente espectacular.
Yuka y Sayuri se probaban una montaña de prendas de ropa y se divertían bastante, le pedían a Akane que les diera su opinión respecto a los atuendos, la peliazul ponía los ojos en blanco cada vez, esta era la tercera tienda en la que hacían lo mismo, y Akane comenzaba a cansarse. Entonces, giró su rostro y vio un vestido de color lila, estaba confeccionado con una seda suave, le pareció que el largo del faldón era perfecto, revisó la talla del vestido, pero le resultó confusa entenderla así que decidió probárselo; tenía mangas cortas, el escote en "V" era discreto y tal como lo imaginó, el largo era perfecto. "¡Sí! Este vestido se le verá hermoso a Kasumi, el doctor Tofu quedará encantado en cuanto la vea je, je, je. Bien el regalo de Kasumi ya está". Akane pagó por la prenda y pidió que la envolvieran.
Las jóvenes continuaron con su travesía, llegaron entonces, a una tienda de perfumes, las tres amigas se adentraron en el lugar y el par de amigas de Akane con total indiscreción estuvieron probando todas las fragancias que les ofrecían las dependientas de la tienda, Akane las miraba ruborizada y agitaba las manos frente a ella tratando de calmar a sus entusiasmadas compañeras. Caminó por el pasillo principal del lugar, la verdad no recordaba haber estado en una tienda similar a esa antes, se encontró con un frasco color ámbar y captó de inmediato su atención, le pidió a la dependiente que le diera una muestra del perfume y se sorprendió por su atinada elección, olor a fresca brisa marina y un toque cítrico. "¡Perfecto! Este es el regalo ideal para Nabiki, el olor de esta fragancia me recuerda mucho a ella".
La mañana se fue volando, las amigas de la joven Tendo caminaban junto a ella cargadas de bolsas con todas sus compras, Akane sólo había comprado los regalos de sus hermanas, pero aún le quedaba tiempo para buscar los regalos para los demás.
—Compraron demasiadas cosas, y eso que es el primer día que salimos de compras… ¿Ya pensaron en cómo harán para llevarse todo eso de vuelta a Japón? Ja, ja, ja. Les cobrarán exceso de equipaje. —Ambas jovencitas cayeron de espaldas por el comentario de la peliazul.
Llegaron al hotel y Akane se les adelantó, quería guardar los obsequios en un lugar seguro, para no olvidarlos, sus amigas estaban batallando para acomodarse en el ascensor sus compras hacían bastante bulto y no cabían en el estrecho lugar. Luego de unos momentos se pudieron ajustar al pequeño espacio y se introdujeron en la pequeña cabina, Yuka alcanzó a distinguir que alguien decía en voz alta la palabra "Tendo" justo antes de que se terminara de cerrar la puerta del ascensor.
Cuando llegaron a la habitación Yuka estaba dispuesta a informarle a su amiga lo que había escuchado en la recepción, pero se encontró con Akane hablando por teléfono así que esperó a que terminara con su llamada.
—Akane, escuché que en la recepción alguien mencionaba tu nombre.
—Gracias Yuka, justo estaba hablando con el joven de recepción, al parecer tengo que bajar.
—Bien ve, aquí te esperamos. —Cuando llegó a la recepción del hotel, la peliazul se encontró con Daisuke y su amigo Hiroshi, quienes estaban admirando algo sobre el mostrador, pero ella no alcanzaba a ver bien que era, hasta que se acercó lo suficiente. Hiroshi vio a la pequeña Tendo y le habló entusiasmado en demasía.
—¡Mira Akane! El joven de recepción dijo que es para ti.
—Pe-pero si son... —súbitamente la mente de Akane se vio invadida por un pequeño recuerdo, y las palabras se hicieron presentes en su mente como si estuviera escuchando en ese momento todo de nuevo.
FLASH BACK
—Akane, Akane… ¿qué estás pintando?
—¿Eh? Ah eres tú Ranma. Estoy tratando de pintar unas flores… unas camelias.
—Vaya, la verdad nunca pensé que fueras buena pintando, hay tantas cosas que no se te dan…
—Idiota. Si no tienes nada mejor que hacer lárgate, me distraes. —Ranma sonrió de lado, le encantaba hacer enojar a su prometida.
—¿Y por qué pintas flores? Eso es demasiado femenino para ti, marimacho.
—¡Ranma! Cretino, si no estuviera ocupada pintando ya te hubiera dado una paliza
—¡Ja! Como si pudieras. Bueno ya, dime ¿por qué camelias?
—La camelia… es mi flor preferida. Me encanta lo que la flor representa. Puedes decir tanto con el simple hecho de regalar una flor. La persona que recibe la flor puede saber si se le ama, se le extraña o se le admira. Pero su significado va más allá, es más profundo.
—¡Cursilerías! Mejor me voy de aquí, esto es ridículo. —Ranma se retiró del cuarto de Akane y se metió en su habitación. Y ahí recostado en su futón meditó detenidamente las palabras de su prometida. "Camelias, le gustan las camelias, debo recordarlo siempre".
FIN DEL FLASH BACK.
—… son camelias… camelias rosadas… —un fuerte sonrojo atacó a la joven Tendo, y en su rostro se dibujó una sonrisa cargada de esperanza, quizá en el fondo, el joven Saotome sí sentía algo por ella. Akane tomó la maceta coronada con las hermosas flores y la llevó hasta su habitación. Colocó las flores sobre una mesa de centro ubicada al pie de un sofá que se encontraba justo a un costado de la puerta de entrada, luego bajó corriendo tan rápido como pudo, por las escaleras, pues la emoción que tenía era tal que no tuvo paciencia para esperar por el ascensor. Llegó a la recepción del hotel y pidió que le permitieran hacer una llamada al extranjero y solicitó oportunidad de tomar la llamada en el teléfono que se encontraba en el pasillo, el mismo que estaba utilizando cuando, dos días atrás ella y Ranma habían tenido su pelea.
El teléfono dio paso al tono intermitente que le anunciaba que la llamada por fin había podido conectarse a Japón, en concreto a Nerima y siendo especialmente específicos al dojo Tendo. Akane jugaba con el cable del teléfono, enrollándolo en sus dedos una y otra vez, su corazón latía desbocado, le estaba costando horrores el poder controlar sus nervios y entonces, como obra del caprichoso destino lo escuchó.
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Nerima media noche:
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—Dojo Tendo ¿diga? — Aquella voz varonil que tanto ansiaba escuchar, fue la que le respondió del otro lado de la línea. Su corazón dio un vuelco y se detuvo, se sentía tan ansiosa que apenas pudo articular palabra para responder a su interlocutor.
—Ho-hola, Ranma —El azabache se tensó, las manos le comenzaron a sudar era ¿su prometida? ¿Akane hizo una llamada hasta Nerima?
—¿Ak-Akane?... Ho-hola ¿está todo bien? ¿qui-quieres hablar con Kasumi o con tu papá?...
—¡No! Este… quiero decir… yo… yo que-quería ha-hablar contigo… es que…
—¿Conmigo? —"¿por qué quiere hablar conmigo? ¿será acaso…? ¡Ah! ¡las flores!" Por primera vez, la mente del azabache logró funcionar a tiempo y conectar todo perfectamente antes de que su boca hablara por sí sola metiéndolo en apuros como siempre solía pasar.
—Sí… qui-quiero darte las gracias
—Así que las flores ya te llegaron
—¡Sí! Y son hermosas. ¡Lo recordaste, Ranma! Recordaste que mis flores preferidas son las camelias.
—Sí. Nunca podría olvidarlo —"¡Ah! Pero… ¡¿por qué le dije eso?! Bueno es verdad, pero yo no pensé en decírselo…"
—Ranma… en verdad ¿hiciste esto por mí?
—Akane…Yo… Lo lamento, no-no quise lastimarte
—Ranma, yo… yo… sólo quiero… que confíes en mí yo… yo no soy tan débil como tú crees…
—Akane yo…
—Excuse me miss Tendo, but you´re time it´s out. I´m sorry but you must finish your call.
—Oh, all right. I´m just going to say goodbye and I´ll finish it. ¿Ranma? Lo lamento, pero ya debo terminar la llamada, se acabó mi tiempo. Saluda a todos de mi parte ¿quieres?
—Sí claro. Eh… ¿Akane?
—¿Sí?
—Cuídate, no seas tan boba como siempre.
—Idiota, tienes que arruinar el momento con tus comentarios… Sí, lo prometo, me cuidaré. Cuídate tú también, bobo. Adiós.
—Adiós Akane. —Ranma colgó, y su rostro no podía verse más feliz, las cosas con su prometida estaban bien de nuevo, soltó un sonoro suspiro, resultaba de no creerse lo fácil que expresaba sus emociones y sentimientos cuando se encontraba solo, se rio de sí mismo al percatarse de eso. Ya era tarde y aunque al día siguiente no iría a la escuela, debía levantarse temprano para entrenar así que decidió retirarse con rumbo a su habitación, giró sobre sus talones y se encaminó hacia su destino y entonces, observó en la cima de la escalera a su cuñada Nabiki que lo miraba con una sonrisa de lado en sus labios.
—Ah el amor, que bonito ¿no es así Ranma?
—¡Cállate Nabiki! No molestes…
—¡Uy qué carácter! Deberías estar de mejor humor…
—La verdad es que contigo ya no sé de qué humor ponerme
—Tranquilo, te dejaré disfrutar de tu "reconciliación" pero no te confíes, recuerda que pronto me tendrás que pagar estos dos favores… y para que veas que soy buena contigo, te adelantaré un poco de información… tu próxima cita será Shampoo. —Ranma frunció el ceño y por unos instantes su felicidad se esfumó, ¿en verdad lo obligaría a salir con esa loca? No cabe duda que la ambición de Nabiki no conocía límites.
La castaña se burló de la expresión de su cuñado y se retiró del lugar, Ranma sabía en su interior que esta vez tendría que prepararse mejor que cuando había salido con Kodachi.
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N/A:
¡Lista por fin esta nueva entrega! Lamento mucho la demora, pero como les he comentado, siempre trato de actualizar lo más rápido que me es posible, la vida real y las responsabilidades del ser "adulto" no me permitían continuar con este capítulo (del cual ya llevaba escrito la mitad cuando publiqué el capítulo ocho), pero al fin quedó.
Pensarán que tal vez la reconciliación entre Ranma y Akane se dio muy rápida, pero la verdad es que no me gusta que estén peleados por mucho tiempo, y también está el hecho de que esta pelea no es el punto central de la trama de esta historia. Estamos a pocos capítulos de descubrir qué es lo que está tramando Nabiki, quien hasta el momento, pareciera que sólo juega a favor de ella misma, por un lado obliga a Ranma a salir con la otras prometidas y por otro le ayuda a que se reconcilie con Akane, tal vez todo lo que está haciendo, tenga un propósito mayor, o quizá no, tal vez está agarrando las oportunidades tal cual se le presentan sólo para su beneficio económico… creo que ambas posibilidades son una buena opción.
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Datos curiosos
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Camelias: Hice una investigación respecto a las flores representativas de Japón: la flor de cerezo, el crisantemo y la camelia. Encontré un par de leyendas relacionadas a la camelia, la que a continuación se presenta fue la que más me gustó y en la que me basé, para fines de mi historia, al momento de elegir cual sería la Flor preferida de Akane.
En un antiguo libro japonés, en el que se narran las vicisitudes de Susanowo o Susanoo, dios del viento, la lluvia y los huracanes en la mitología japonesa, se cuenta que se vio obligado a vivir en un reino gobernado por una serpiente maligna con ocho cabezas. Cada año la serpiente exigía el sacrificio de la doncella más hermosa del reino, pero un día Susanowo, cansado de esa vida de abuso, decidió liberar al país del monstruo, y entró en el reino de ultratumba, donde creó una espada, encerrando en su interior un rayo de sol.
Cuando regresó a su tierra, fue con su espada a la entrada de la cueva del monstruo, para esperarlo en calma, mientras una larga procesión acompañaba a la princesa Kushinada-Hime "princesa del arroz" a sacrificarse por su pueblo. La espera no fue larga porque al amanecer, la serpiente apareció desde el fondo de su cueva; en ese momento todos los habitantes del reino temblaron y huyeron ante su rugido, pero Susanowo, que continuaba manteniendo la calma, aguardó el momento adecuado para abalanzarse sobre la serpiente y empezar una terrible lucha.
Después de varias horas de combate Susanowo venció a la serpiente, se acercó entonces a la princesa y, pidiéndole matrimonio, apoyó su espada ensangrentada en la hierba, que comenzó a ponerse roja. De esa mancha apareció un arbusto con hojas brillantes y flores de color blanco con algunas pequeñas manchas rojas. Las flores fueron llamadas Tsubaki o rosas de Japón y su característica era la de no perder los pétalos, sino desprenderse completamente de la planta al marchitarse; a partir de ese momento, la "Rosa de Japón", simbólicamente ligada a la leyenda de Susanowo, representó el sacrificio de cada joven vida, en memoria de las princesas víctimas de la crueldad de la horrible serpiente.
En el lenguaje de las flores y las plantas, la camelia simboliza en general la estima, la admiración y la belleza perfecta no exhibida; la razón de este significado se debe a la textura de la flor que, como se mencionó anteriormente, no pierde los pétalos, asociándose con las personas sólidas que saben afrontar los sacrificios de la vida.
Sin embargo, como sucede a menudo con otras flores, su significado puede cambiar dependiendo del color:
La camelia blanca simboliza sentimientos de estima, gratitud y admiración.
La camelia rosada simboliza el deseo de tener más cercana a la persona a quien se le regala.
La camelia roja simboliza el amor y la esperanza.
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Bueno, el leer todo lo que esta flor representa fue lo que me motivó a utilizarla para fines de mi historia. Como pueden leer Ranma le envió camelias rosadas a Akane, lo que simboliza el deseo de tener más cercana a la persona en cuestión, Akane ya sabía claramente el significado de esa flor, por eso perdonó tan rápido al joven azabache, no elegí las camelias rojas por ser un símbolo de amor, si Ranma aún tiene conflictos para aceptar en voz alta sus sentimientos por Akane, sería muy poco creíble —desde mi punto de vista— que le hubiera enviado las camelias rojas en una especie de declaración de amor a distancia, así que creo que con las flores de color rosado fue suficiente… ah pero, Ranma no las envió nada ja, ja, ja, las envió Nabiki, bueno obviamente ella sí consideró todo esto y por eso mismo decidió enviar las camelias rosadas.
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Oxford Street: Si alguna vez tienen oportunidad de viajar a Londres y son propensos a dejar libre a la o el comprador(a) compulsivo(a) que llevan dentro (como suele pasarme a mí de vez en cuando XD), amigos, esta calle está hecha especialmente para ustedes. Poco más de dos kilómetros de tiendas y almacenes para que puedan comprar lo que se les antoje. Es uno de los atractivos de la ciudad, y aunque la vez que fui yo no alcancé a recorrer todas las tiendas, podría decirles que encuentran casi de todo. Esta calle ha sido comparada con la 5th Avenida de Nueva York, y tiene tal relevancia, que definitivamente no se puede escribir una historia de Londres sin mencionar la famosa calle Oxford. Así que a comprar se ha dicho.
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Ya para finalizar quiero agradecerles a todos los que le han dado "seguir" y "favorita" a mi historia, también a quienes se han tomado la molestia de dejarme escrito un review y por último a todos aquellos que, aunque no me dejan sus comentarios, se toman la molestia de dedicarle un tiempo a la lectura de esta historia a la cual le he tomado gran cariño. Se vienen problemas para el joven Saotome, no la tendrá fácil con Shampoo y su abuela confabulando para que él caiga redondito en sus redes, y sabemos lo "tramposas" que pueden llegar a ser.
Me despido, gracias de nuevo, y les reitero mi compromiso de actualizar lo más pronto que pueda y también el de terminar esta historia.
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¡Hasta Pronto!
