TREINTA DIAS
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Declaración: Ranma ½ y todos sus personajes, son propiedad de Rumiko Takahashi. Los he tomado prestados para crear una historia de mi propia autoría, sin fines de lucro.
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Capítulo diez. Batalla con las amazonas. Días once y doce.
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Londres media noche
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La fresca brisa de verano corría y mecía con suavidad los azulados cabellos de la joven Tendo, la noche era hermosa, coronada con brillantes estrellas, pero lo que más resaltaba era la luna llena, que iluminaba la noche con toda su majestuosidad. Akane, suspiraba de vez en vez, observando la luna y sintiéndose, en ese momento, la mujer más dichosa del planeta. A pesar de que ya era un poco tarde, no había podido conciliar el sueño, era tal la emoción que la embargaba, que sentía que por su sangre corría una enorme cantidad de energía que la instaba a correr, brincar, bailar, a no estarse quieta en un solo lugar. Había salido del hotel hacía un par de horas, no sin antes dejar un recado en la habitación para que sus amigas supieran de su paradero, y salió a correr un poco a través de Green Park. Si algo había notado desde el día que arribó a Londres, era lo segura que podía ser la ciudad por las noches, y no le sorprendió que a esas horas el parque estuviera lleno de gente.
Aún seguía repasando una y otra vez, en su mente, la conversación que había tenido con su prometido, y las flores… eso tendría que significar algo, sin duda. Ella no había tenido que hacer absolutamente nada para que ellos dos hicieran las pases, él había sido el que había hecho a un lado su orgullo, y se había disculpado. "Él… él se disculpó, eso quiere decir que… ¿siente algo por mí?" Esos pensamientos rondaban por su cabeza una y otra vez, y una franca sonrisa se dibujaba en sus labios… ¿quién lo diría? Akane Tendo ahí sentada en una roca en el parque, contemplando la luna y las estrellas y suspirando por Ranma. "Ranma… si tan sólo él me lo dijera… aunque fuera una sola vez… bueno, me ha enviado las flores, supongo que no puedo pedirle mucho, este gesto sin duda le ha de haber costado mucho, con lo orgulloso que es…"
Un nuevo suspiro escapó de sus labios, y después se rio para sus adentros, de ella y de su situación, ¿se le estaría "ablandando" el corazón?
—Que… que tonta, yo burlándome de mis amigas y de sus citas, y aquí estoy yo, suspirando como boba. Al menos ese engreído no me está viendo, de lo contrario no pararía de decirme que he caído ante el encanto Saotome… presumido…
Después de su soliloquio, se puso de pie y se retiró del lugar, lo mejor sería intentar dormir un poco, aunque le costara trabajo conciliar el sueño. Y se encaminó con rumbo al hotel, soñando con algún día volver a recorrer esas calles, pero de la mano de su engreído favorito.
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Nerima ocho de la mañana.
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Ranma estaba en el dojo entrenando, se había levantado de muy buen humor, y sentía una euforia tal creciendo dentro de él, al grado que creyó que en ese instante sería capaz de conquistar al mundo él solo, sin ayuda de nadie. Así es, el joven Saotome era imparable, nada podría arruinar su día. Daba un puñetazo al aire, y luego otro, una patada, y después un giro de trescientos sesenta grados y daba otra patada, y se sentía más y más poderoso, nadie podría vencerlo en ese momento.
Había terminado con la primera parte de su acostumbrada rutina, así que se dio un descanso, se secó el sudor y tomó un poco de agua. Sentado ahí, sobre la duela del dojo, se preguntaba ¿por qué se sentía de esa manera? Le resultaba extraño ese sentimiento que se había instalado en su pecho, desde el momento en el que había recibido la llamada de Akane desde Londres, y no lo entendía, era confuso, pero a la vez excitante. A pesar de que tenía unos minutos que había dejado de entrenar, a su cuerpo le costaba trabajo sosegarse, su respiración estaba agitada y su corazón desbocado, y algo le decía muy en el interior, que eso no era producto del entrenamiento.
—Esto es un poco extraño… Akane y yo… ya habíamos peleado antes, y muchas veces; y también, ya nos habíamos reconciliado muchas veces… pero ahora me siento… diferente. Es como si… me sintiera muy, pero muy feliz por haber hecho las pases con ella. ¿Será acaso que yo?... No, no, no. Debo estar confundiendo todo. Pero, es que yo… Yo, siento… siento como si quisiera gritarle al mundo entero que ella me perdonó… como si quisiera que todos supieran que Akane es mi prometida… yo, no entiendo esto que siento aquí en mi pecho… y luego, ese sueño… el sueño que tuve con… —Ranma recordó ese sueño que lo hizo estremecerse, fue tan vívido, se sentía tan real, la piel de Akane bajo su tacto era algo sencillamente exquisito, sin poderlo controlar, un sonrojo se apoderó de sus mejillas y sacudió su cabeza, sería mejor dejar de pensar en eso antes de que su cuerpo volviera a reaccionar como si tuviera voluntad propia y se volviera a ver en otra situación vergonzosa —Mejor voy a desayunar, debe ser que tengo hambre, sí eso es…
El azabache salió del dojo y se encaminó hacia su habitación para cambiarse de atuendo y después bajar a desayunar; lo que nunca vio, fue la figura femenina que, oculta entre las sombras había aguardado y había escuchado atentamente todo lo que él había expresado en voz alta, pensándose solo en aquel lugar. La mujer que estaba ahí, lo observó retirarse, y en su rostro se instaló una clara confusión, lo que había escuchado a escondidas la descolocó por completo, nunca esperó escuchar a Ranma expresarse así de su "relación" con la peliazul. Y ahora, sabiendo lo que ya sabía, ¿qué debía hacer? En un gesto que revelaba un franco nerviosismo, se mordió la uña del dedo pulgar y dejó escapar el aire que había retenido en sus pulmones anteriormente, para evitar que el azabache la descubriera. Tal vez esto era lo que estaba esperando escuchar, para caer en cuenta de que su momento de actuar y hacer algo contundente, había llegado al fin. Y se retiró de ahí, igual de sigilosa como fue al inicio al momento de llegar, cuidando que nadie se percatara de su presencia, no sin antes echar un nuevo vistazo al dojo, rememorando lo que acaba de escuchar unos instantes atrás y frunciendo el ceño, "definitivamente, el momento para que yo intervenga ha llegado" y se fue, perdiéndose entre las sombras.
-0-
Pasaba ya del medio día, Kasumi caminaba por las calles de Nerima, traía consigo una bolsa y una lista con los ingredientes que necesitaría para preparar la cena, repasó la lista una vez más y después revisó la hora en el reloj de pulsera que traía puesto, pensó por unos minutos y después sonrió, un brillo que no era común en ella se instaló en sus ojos, y se dirigió hacia el consultorio del doctor Tofu.
Continuó su trayecto, ya estaba a un par de cuadras para llegar a su destino, y de pronto la vio, en la acera de enfrente, corriendo a gran velocidad. Ukyo corría cual caballo desbocado, Kazumi la notó un tanto perturbada e incluso pudo distinguir —a pesar de la distancia que las separaba y la prisa que llevaba la castaña— que la joven Kuonji estaba llorando, a decir verdad, se le veía bastante perturbada. Kasumi hizo un intento por llamar la atención de la amiga de Ranma, tal vez ella podría ayudarla, pero la joven castaña no la vio, parecía bastante interesada en escapar hacia algún lugar, sólo Kami-sama conocía su destino. Kasumi la siguió con la mirada un tanto preocupada, no recordaba haber visto a Ukyo así de angustiada con anterioridad.
Cuando llegó al consultorio, se anunció, si mal no recordaba, a esa hora, el apuesto galeno ya debía de haber terminado la consulta, así que tenía la esperanza de poder tomar una taza de té con el galeno, y quizá podría invitarlo a cenar. Tofu hizo su aparición y sonrió como sólo podría hacerlo en presencia de Kasumi, se sonrojó bastante y dejó escapar una risa nerviosa, pero a diferencia de otras ocasiones, esta vez pudo controlar un poco su nerviosismo excesivo y consiguió actuar de manera un poco más "normal".
—Ho-hola Kasumi, pero ¡qué agradable sorpresa!
—Hola, Tofu… —Kasumi sonrió cuando lo saludó y un discreto sonrojo se hizo presente en sus mejillas, a pesar de que su relación ya había avanzado bastante, aún le costaba un poco acostumbrarse a tratar al doctor Tofu con tanta familiaridad. —Yo… iba a comprar los ingredientes para preparar la cena… y quise pasar a saludarte.
—Oh, ahora veo… ¿te gus-gustaría tomar u-una taza de té?
—Sí, muchas gracias.
Minutos más tarde, el galeno hizo su aparición con una bandeja con dos tazas del humeante líquido y un plato con galletas, por poco pierde el equilibrio y aquello hubiera sido un desastre monumental, de no ser porque la joven Tendo le ayudó con la bandeja, librándolo así del bochornoso accidente. Con movimientos robóticos, Tofu tomó asiento junto a su amada, y retomaron su charla.
—Y dime, ¿cómo están los chicos? Ranma y Akane… ¿siguen disgustados? —Kasumi se sorprendió un poco por la pregunta, que ella recordara, no le había contado nada en absoluto a Tofu, sobre el disgusto entre su hermana y su cuñado; sonrió y negó con la cabeza sin decir una sola palabra. —Ya veo. Esa noche, cuando se pelearon, Ranma vino aquí se veía bastante perturbado, y me contó lo sucedido.
—Oh, ahora entiendo, vino a… ¿pedirte consejo?
—Sí, supongo que en ese momento no supo a quién más acudir, y decidió buscarme. Pero ahora que dices que ya se reconciliaron, supongo que todo volvió a la normalidad. —Kasumi le dirigió al doctor una mirada cargada de ternura y de nuevo negó con la cabeza, mientras le daba un sorbo a su taza de té. —¿No? ¿por qué lo dices?
—Esta ocasión fue diferente… Ranma estaba sufriendo bastante a causa de la pelea, y hoy, cambió por completo, se ve radiante, casi podría decir que se le ve feliz, como si estuviera muy…
—Enamorado —Tofu interrumpió a Kasumi, completando la frase que ella no pudo concluir.
—Sí… ¿crees que al fin se decidan a dar el paso? ¿crees que ahora sí acepten sus sentimientos? —Tofu se mostró meditativo, había terminado ya con su taza de té y se levantó de su asiento, colocó la taza de en el fregadero y se recargó en el pretil, a decir verdad, la cercanía con Kasumi lo estaba poniendo nervioso, pero no precisamente de la manera habitual.
—Es muy probable, aunque con esos dos no se sabe, son demasiado orgullosos.
—Sí, tienes razón. —Kasumi sonrió, al recordar las peleas que ambos tenían, y lo mucho que se divertían con todas las situaciones a las que Ranma se veía arrastrado. —Pero ya son mayores, están a punto de terminar la preparatoria, quizá ahora puedan dejar todo eso de lado y tengan el valor de aceptar sus sentimientos.
—Quizá… necesitarían hacer a un lado esa tozudez que siempre termina por arruinar las cosas entre ellos… y tener mucho valor, justo como tú lo dices.
—Igual que tú… necesitarían ser valientes… como tú lo fuiste… —Kasumi miró a Tofu directo a los ojos, su mirada era tan dulce como siempre, pero intensa, Kasumi se puso de pie lentamente, su movimiento se percibió felino, seductor, pero sutil, como todo lo que Kasumi hacía, y con parsimonia se acercó a él. Tofu tragó en seco y sintió un escalofrío recorrerle toda la espina dorsal, Kasumi sabía muy bien cómo hacer para que él perdiera la cordura, y también tenía un lenguaje corporal perfecto, casi imperceptible, con el cual le comunicaba sus deseos sin necesidad de hablar.
Poco a poco se acercó a la joven, quien lo miraba expectante, anhelante, y entonces cuando estuvo lo suficientemente cerca de ella, pudo ver claramente como la chica cerraba los ojos y acto seguido inclinaba su cabeza un poco, Tofu acortó la poca distancia que había entre ambos y acabó con la tortura, cumpliendo el anhelo que ambos tenían, de volver a tener ese delicioso contacto. Desde el primer momento en el que el joven galeno había vencido su nerviosismo y se aventuró a probar los labios de la mayor de las Tendo, se volvió adicto al sabor de su amada. Desde esa tarde en el parque, no hacía más que contar las horas y los minutos, para volver a reunirse con ella y satisfacer su carnal deseo, que, si bien hasta ahora sólo implicaba volverla a besar, eso era suficiente para hacerlo sentir en el cielo; y en algún punto oculto de su ser, se preguntaba ¿qué sería de él el día en el que pudiera consumar su amor con esa extraordinaria mujer? Entregarse en cuerpo y alma a Kasumi, seguro sería como morir por unos segundos para inmediatamente después resucitar. En un arrebato, nada propio de la manera de actuar de Kasumi, decidió dejarse llevar un poco por lo que en ese momento estaba sintiendo, y colocó sus manos alrededor del cuello del joven Tofu, atrayéndolo más a su cuerpo, el joven tembló, no lo pudo evitar, pero no se acobardó, al contrario, colocó sus manos sobre la cintura de la joven Tendo y correspondió al abrazo que ella le estaba otorgando, y sin darse cuenta estaban ahí, en medio de un beso que se estaba volviendo más demandante a cada momento… pero, pese a todo el deseo que se tenían el uno por el otro, siempre se han caracterizado por ser sensatos y moderados en su actuar, ellos son los maduros, y querían que las cosas siguieran así. Así que, haciendo un esfuerzo sobrehumano, se separaron, antes de que las cosas se salieran de control.
—Kasumi, yo… lo lamento, no debí…
—No te disculpes, no ocurrió nada malo. —y de nuevo le dedicó esa sonrisa capaz de derretirlo. —Tofu, ¿te gustaría ir a cenar con nosotros al dojo? —Tofu le dedicó una caricia a su novia en la mejilla, y le sonrió.
—Estaré encantado de asistir. —Sí, definitivamente cada vez, le costaba menos trabajo actuar de manera un poco más "normal". —¿Puedo acompañarte a hacer las compras? Podría ayudarte a cargar los víveres.
—Sí, eres muy amable. —Y ambos salieron del consultorio.
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Ranma había salido para hacer unos encargos, caminaba por la cerca y traía con él unos kimonos de su mamá, constantemente giraba su vista hacia abajo, como si se fuera a encontrar con Akane caminando sobre la acera y acompañándolo como de costumbre, pero en vez de eso, sólo observaba a su propia sombra proyectada sobre el asfalto. A pesar de saber que ya estaba bien de nuevo con su prometida, a pesar de las llamadas telefónicas que había podido hacerle, y a pesar de saber que ella era feliz porque viajar era uno de sus más grandes anhelos y estaba materializándose en ese momento, él se sentía inevitablemente partido por la mitad.
Continuó su andar por unos metros más, hasta encontrarse con una imagen que no esperaba, su amiga de la infancia estaba en el parque, sentada sobre un columpio y lloraba desconsoladamente. Ranma se descolocó al tener frente a él a Ukyo así de perturbada, y sintió que se le estrujaba el corazón, se acercó a su amiga y le tocó el hombro, Ukyo giró su rostro y se encontró con esos hermosos ojos azules, esos que la habían cautivado en su niñez y que ahora volvían a cautivarla, tal como ocurría cada vez que la observaban. Un fuerte sollozo se apoderó de la joven y se dejó caer sobre el pecho de su amigo, necesitaba su consuelo de manera desesperada, Ranma no supo qué pensar, sólo atinó a reconfortar a su amiga con un suave y fraternal abrazo y esperar a que ella pudiera recuperar la cordura, para tratar de averiguar qué le ocurría.
—U-chan… ¿te sientes mejor? ¿qué te ocurre? —Ukyo soltó un sonoro suspiro, necesitaba calmarse, y después asintió.
—Yo… lo siento, no sé qué me pasó… —bajó la mirada, no quería que su amigo la mirara a los ojos. —En realidad no es nada, yo… estoy…
—Por la forma en la que llorabas, no creo que lo que te pasó haya sido poca cosa.
—¡No! Lo que ocurre es que yo… —Ukyo se mordió el labio inferior, esperaba que con eso su mentón dejara de temblar, al rememorar lo que había ocurrido temprano en esa misma mañana, sentía que la tristeza y la desesperación la volvían a invadir.
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FLASH BACK
—Tan puntuales como siempre, me encanta su entusiasmo, ni siquiera les molestó que las citara tan temprano. —Nabiki sonrió de lado y continuó con su parloteo. —Bien chicas, daremos inicio a la subasta, recuerden que ahora van a pujar por ser la próxima en tener una cita con Ranma.
—Un momento Nabik, no tan rápido. Yo pude notar algo diferente en Ran-chan hace dos días, cuando estábamos en la escuela. Él se veía, mal, conozco muy bien a Ran-chan, estoy segura que eso tiene que ver con Akane, dime Nabiki ¿Akane y Ran-chan se pelearon?
—¡Ja! Vaya, sí que eres observadora Ukyo, te felicito. No hay para que mentir, si ya descubriste la verdad. Sí, Ranma estaba un poco alterado debido a que se peleó con mi hermana.
—Nabiki ambiciosa, ¿de qué servir entonces que yo pagarte por cita con Airen? Ya no necesitar de ti, chica violenta ya no estar en medio.
—Así es Nabiki, tu ambición es tanta que querías hacernos caer en tus mentiras, y cobrarnos por algo que ya no tiene sentido. Con Akane fuera del juego, las cosas son diferentes. No tienes ya nada que ofrecernos —Nabiki permaneció inmutable ante los comentarios de las dos jóvenes, y después sonrió.
—Bien, váyanse. Allá ustedes si quieren dejar escapar la oportunidad que tienen de conquistar a mi "cuñadito" —y dijo esto haciendo especial énfasis en la última palabra. Ukyo y Shampoo fruncieron el ceño y apretaron la mandíbula al notar ese cambio en el tono de voz de la chica castaña, no pudieron ocultar su molestia, y segundos más tarde cayeron en cuenta, si Ranma y Akane estaban disgustados ¿por qué le dijo "cuñadito"? Las dos abrieron los ojos como platos por la sorpresa, al parecer ambas notaron ese detalle al mismo tiempo, y Nabiki volvió a sonreír.
—Nabiki… ¿por qué dices que Ran-chan es tu cuñado?
—Eso es porque aún es mi cuñado.
—¿Qué querer decir con eso Nabiki? ¡Explicarte ya!
—Bueno, es sencillo, lo que ocurrió es que mi cuñadito no soportaba estar disgustado con Akane por más tiempo, y le envió un presente hasta Londres… y eso es algo que no ha hecho por ninguna otra chica ¿verdad?
—¡¿Qué?!
—¡Tu mentir!
—No, no miento, les digo la verdad. Pueden preguntarle a Ranma si gustan, es tan tímido y tan transparente que de seguro no podrá ocultarles la verdad por más que lo intente. —Ese comentario las descolocó ¿acaso el azabache, sería capaz de hacer algo así por Akane? —Mi hermana se puso tan feliz por su regalo, que habló por teléfono con Ranma e hicieron las pases. Y esta vez es diferente, ahora, Ranma sí se ve feliz por haberse reconciliado con ella.
—¿O sea que chica violenta seguir interponiéndose entre Airen y Shampoo?
—Así es.
—Yo… ¡No te creo! ¡No creeré nada de lo que dices hasta que lo vea con mis propios ojos!
—Hazlo, busca a Ranma y velo con tus propios ojos, a esta hora de seguro estará entrenando en el dojo; pero te advierto una cosa, la subasta se llevará a cabo de todas maneras, ¿vas a pujar o no? ¿dejarás que Shampoo te gane sin pelear?
—Eres una maldita aprovechada Nabiki, pero no pienso rendirme, ¡voy a pujar en la subasta! Y de todos modos pienso ir a ver cómo está Ran-chan, voy a cerciorarme de lo que dices por mí misma. —En ese instante, la bisabuela de Shampoo hizo su aparición, quería asegurarse de que no hubiera trampas en la subasta, y más que eso, quería asegurar la victoria de su bisnieta.
—Bien, ahora que ya estamos de acuerdo y que estamos todas presentes, comencemos con la subasta…
"Nabiki, esto no se quedará así, claro que iré a buscar a Ran-chan, tus palabras no me convencen"
"Airen ser de Shampoo y nadie poder impedirlo, ya verán chica cocinera y chica violenta que no poder derrotar a Shampoo nunca"
FIN DEL FLASHBACK
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Ukyo se quedó sin palabras, todas se le atoraron en la garganta y formaron un nudo que le impedía tragar. Observó atentamente los ojos de su amigo, definitivamente había en ellos un brillo que nunca había visto antes, eso la angustió mucho más.
—Ran-chan… tu… ¿tú me quieres? —Ranma se sorprendió por la pregunta que le hizo su amiga, abrió los ojos como platos, pero después recuperó la compostura y le dedicó una dulce sonrisa, Ukyo lo miró y se sonrojó.
—Claro que te quiero U-chan…
—¡¿De verdad?! —Ukyo sonrió, nunca pensó escuchar esas palabras de labios de su amado azabache, una calidez comenzó a crecer en su pecho, su corazón se empezó a acelerar, las manos le sudaban e instintivamente dirigió su mirada hacia los labios de Ranma, tan perfectos, tan apetecibles, ¿podría alguna vez probarlos? ¿sería pronto? A penas y podía esperar.
—Sí U-chan, eres mi amiga de la infancia, compartimos muchas cosas juntos, me conoces muy bien ¿por qué no habría de quererte?...
—¿Qué dijiste?
—Además, cocinas muy bien, y siempre me apoyas, eres… mi amiga
—¡¿Qué?! —"Pero que bobo es ¿para qué me molesté en preguntarle?" una gota gruesa corrió por la sien de la joven Kuonji, "sólo me quiere como amiga… pero pronto haré que eso cambie". Ranma miró un tanto confundido a su amiga, ¿qué acaso no le había respondido como ella quería?
—U-chan, no me has dicho por qué llorabas, ¿qué tiene que ver lo que me preguntaste con tu llanto? —Ukyo se cayó de espaldas por la pregunta que le hizo su amigo y después dejó escapar una risa nerviosa "pero que lento es, de verdad que no lo puedo creer, no entiende indirectas, por más obvias que sean".
—No es nada Ran-chan, a decir verdad, ya me siento mucho mejor. —Y le dedicó una dulce sonrisa a su amigo, Ranma la miró directamente a los ojos buscando la verdad en sus palabras y en ese instante Ukyo lo volvió a notar, ese brillo en los ojos azules de su amigo seguía, tenía que conocer la verdadera razón del cambio en la mirada de su amigo —aún a pesar de que en el fondo Kuonji conociera el motivo— y por eso, se aventuró a preguntar, no quería quedarse con la duda.
—Ran-chan… ¿puedo preguntarte algo? —Ranma asintió— hoy… luces diferente… te ves… muy feliz. A decir verdad, no recuerdo haberte visto así antes… —Ranma se tensó y comenzó a ponerse nervioso —cuéntame Ran-chan, ¿hay alguna razón especial?
—¿Qué? Fe-fe-feliz ¿yo? ¿po-po-por qué lo dices? Ja, ja, ja. Yo-yo-yo estoy igual que siempre je, je, je, je. —El rostro de Ranma se pintó de un intenso color carmín, y continuó balbuceando sin poder formar una sola frase coherente, Ukyo lo observó a detalle y entonces lo entendió. "Lo que dijo Nabiki es verdad, él está cambiando, ¡mierda! si no hago algo pronto lo voy a perder" Ukyo soltó un sonoro suspiro, se sintió derrotada, pero al menos la desesperación que la embargó y que la había hecho romper en llanto anteriormente, ya le había dado tregua. El momento de tener la cabeza fría y hacer uso de medidas extremas había llegado.
—Olvídalo Ran-Chan, ven te invito a comer.
—¡Sí! ¡Gracias U-chan! Muero de hambre.
Y ambos se retiraron, Ukyo tenía esa mirada característica en ella cuando estaba a punto de iniciar un combate, Ranma reconoció de inmediato esa mirada, pero no entendía bien qué le ocurría a su amiga y, a decir verdad, sólo pensaba en comer… y también pensaba en ¿qué estaría haciendo su prometida en ese preciso momento?
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Londres ocho de la mañana
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Yuka y Sayuri estaban dormidas, habían llegado muy tarde anoche, a estas alturas, Akane tenía fuertes sospechas respecto a las "citas" que estaban teniendo sus amigas con sus ahora novios, conociendo lo pervertidos que eran esos dos, seguramente ya habían convencido a sus amigas de que su relación avanzara a "otro nivel". Las miró fijamente y después puso los ojos en blanco ¿pero qué rayos estaba pensando? "Aunque, supongo que les pudiera preguntar algunas cosas, digo, después de todo, somos amigas, y las amigas se cuentan esas cosas ¿no?... pero, si les pregunto, seguramente pensarán que quiero tener intimidad con… ¡claro! por qué otra razón les preguntaría, si no es por esa razón, ¿no?¡Ah! estoy pensando boberías, mejor me voy al parque."
Ese día lo tendrían libre también, por lo que decidió ir a entrenar por la mañana, Ryan la estaría esperando ahí, tenía muchas ganas de ver a su amigo británico y contarle lo que Ranma había hecho. Akane estaba muy interesada en la opinión que podría darle su amigo respecto al detalle que Ranma había tenido con ella, después de todo, Ryan era un hombre y seguro sería más fácil para él leer entre líneas.
—¡Akane! ¿Cómo has estado hermosa? ¡Wow! ¿pero, qué te pasó? Te ves radiante.
—¡Ay! ¡pero qué cosas dices! —la chica Tendo se sonrojó y acto seguido se cubrió el rostro con ambas manos.
—Akane es que eres, como un libro abierto, además una sonrisa como esa, difícilmente se la podrías ocultar a alguien. Vamos a entrenar y ya que terminemos quiero que me cuentes qué es lo que te tiene tan feliz. —Akane asintió, se quitó los zapatos y comenzó con sus ejercicios de calentamiento.
La mañana se les fue volando, ambos jóvenes estaban inmersos en su actividad física y cuando menos pensaron ya eran las doce del mediodía, Akane se recostó bocarriba sobre el suave césped, ya en ese momento se sentía sumamente agotada, pero muy satisfecha con su entrenamiento; Ryan por su parte, también se dejó caer sobre el césped, pero él prefirió sentarse, respirar profundo unas cuantas veces y disfrutar de ese día tan soleado lo más que se pudiera, uno nunca sabe cuándo podría empezar a llover. El joven ojiverde, le dedicó una mirada a su compañera de entrenamiento y después se rio para sus adentros, ¿cómo era posible que Akane se atreviera siquiera a pensar que no era hermosa? Ryan tendría que enseñarle una o dos cosas y dejarle bien en claro a su amiga, que era una mujer en verdad hermosa, y que dejara de darle importancia a lo que su prometido le decía, cada vez que la insultaba.
—Y bien, Akane…
—¿Sí? —Akane se incorporó, adoptando al final la misma posición que su amigo, se sentó junto a él, abrazó sus piernas y lo miró directamente a los ojos.
—¿Me vas a contar qué es lo que te tiene tan feliz? —acto seguido, Akane fue atacada por un fuerte sonrojo el cual no sólo se limitó a sus mejillas, las cuales, dicho sea de paso, ya estaban un poco sonrosadas por el calor producido por el entrenamiento, sin embargo, en esta ocasión todo el rostro de Akane fue el responsable de revelar el hecho de que, claramente había algo que la joven Tendo aún no le contaba a su británico amigo.
—Bu-bueno, lo que ocurre es que… —Akane bajó la mirada y comenzó a jugar con sus pulgares, tamborileando sus dos rodillas en el proceso, soltó un suspiro y le soltó de golpe todo lo que el día anterior había pasado. —¡Ranma me mandó unas hermosas flores desde Japón! Camelias, para ser exacta, mis favoritas. Entonces le llamé por teléfono para agradecerle el gesto y nosotros… no-nosotros ¡nos reconciliamos! —y en cuanto terminó con su cháchara, que más bien pareció una especie de oratoria gritada —literalmente— a los cuatro vientos, escondió su cara entre sus brazos, pues sintió que la temperatura de su rostro había aumentado exponencialmente y no quería que el color carmesí de su rostro se pudiera notar aún más.
Ryan la observó por unos segundos un poco descolocado, después se mostró un poco meditabundo, ¿en verdad ese tipo del que Akane tanto le hablaba, había tenido el valor para tener semejante detalle hacía con ella? "Al parecer no la quiere perder" pensaba él para sus adentros. Lentamente la joven peliazul levantó su mirada y la dirigió hacia su amigo, le extrañó un poco que él se mostrara tan imperturbable ante la declaración que ella le había hecho. ¿Sería acaso que había algo detrás de lo que su prometido había hecho que ella no notó? Ryan miraba hacia el vacío, lentamente colocó su mano bajo su mentón, en una pose que sugería que de verdad estaba reflexionando seriamente sobre lo que Akane le había contado, después giró su mirada hacia Akane y le sonrió, de esa manera tan dulce y sexy a la vez, como sólo él sabía hacerlo. Akane lo miró fijamente, en verdad era un hombre apuesto, además sumamente atento y caballeroso, llegó a pensar que, si el bobo de su prometido no existiera en su vida, para ella no sería difícil empezar a sentir algo por el joven inglés… pero su corazón ya se había decidido por su testarudo azabache.
—Bueno, al parecer cierto peleador de artes marciales, no quiere perder a su prometida —y la sonrisa de Ryan se borró. —¿él alguna vez había tenido detalles como este antes?
—No. Mmm… bueno, sí, en muy pocas ocasiones, quizá un par de veces, a decir verdad, lo que ocurres es que… las demás ocasiones que ha intentado tener algún detalle algo pasa y no se concreta nada…
—¿Algo pasa?
—Pues… sí. Nos interrumpen… o nuestros padres, o sus otras prometidas, Kuno, la lluvia, algún nuevo contrincante buscando vencerlo, los gatos… no sé explicarlo, pero siempre nos interrumpen —Ryan miraba a Akane realmente confundido, ¿pues qué clase de vida tenían ese par? ¿de verdad les pasaban tantas cosas?
—Ya veo… pues… mi consejo para ti sería, que de cualquier forma no bajes la guardia, no te confíes Akane. Este detalle es algo grande, sin duda, pero él debe aprender a luchar por ti, a merecerte.
—¿Merecerme?
—Akane… eres una mujer ¡sumamente extraordinaria! —Akane se sorprendió, eso sí que no lo esperaba —eres hermosa, inteligente, fuerte, una gran peleadora… él tiene que merecerte, no tratarte como lo hace. —La peliazul le dirigió una mirada a Ryan, una mirada intensa y a la vez intrigante, ¿por qué él de pronto se interesaba tanto en cómo la trataba Ranma? Él por su parte, se atrevió a regalarle una suave caricia en la mejilla a la joven Tendo, y extrañamente ella no le rechazó, más aún, se dejó hacer, sin entender del todo por qué no lo mandó a volar por los cielos de Londres por su atrevimiento, tal como hacía con su prometido, y misteriosamente Akane percibió una fraternal intención en el gesto cariñoso que su amigo le regaló, nada más que eso. Segundos después de ocurrido el gesto, Ryan abrió los ojos como platos, como si se hubiese percatado de algo y súbitamente, separó su mano de la sonrosada mejilla de Akane.
—Perdóname si me he extralimitado, yo… no sé qué me pasó… yo…
—No hay problema —Akane le regaló una dulce sonrisa, la verdad es que quería terminar ya con esa charla antes de que la cosa se pusiera incómoda en demasía. —¿Nos vamos? Tengo mucha hambre
—Ja, ja, ja, eres una pequeña devoradora de comida, me sorprende que tengas esa figura ja, ja, ja —Akane se volvió a sonrojar —Ven, acompáñame, conozco un lugar perfecto para que podamos comer.
Y dicho esto ambos se pusieron su calzado y se dirigieron al restaurante al que Ryan sugirió. Akane iba un poco nerviosa, deseaba con todas sus fuerzas que Ryan no volviera a tocar el tema de su prometido en lo que restaba del día.
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Nerima siete de la tarde
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Nabiki Tendo. La mediana de las hermanas Tendo siempre se mostró diferente a sus otras dos hermanas, siempre fría, calculadora, independiente. Desde temprana edad supo lo que quería: dinero, poder adquisitivo, una posición económica superior a la que su familia le podía ofrecer. Para sus allegados, a veces resultaba un misterio, tanto su forma de ser como su forma de actuar. Siempre se presentaba ante todos como un témpano de hielo, veía oportunidades que le permitirían generar negocios lucrativos y las tomaba, sin titubeo alguno. Sí, esa era Nabiki Tendo, al menos para la mayoría de las personas que alguna vez la trataron. Su interior, su esencia como ser humano siempre estaba oculta a la vista de la mayoría, sólo había dos personas en el mundo que tenían la capacidad de leerla completamente cual libro abierto, y esas eran Kasumi y recientemente su tía Nodoka Saotome. Por esa razón, la joven castaña procuraba no meterse con ellas, ni realizar sus "negocios" con ellas presentes. Nabiki, ¿qué rebuscado plan buscaba concretar en esta ocasión? Sólo ella lo sabía.
La joven Tendo caminaba por las calles de Nerima, había concertado una cita con el par de Amazonas para ultimar los detalles de la cita que el azabache tendría con la joven de cabellos morados. La subasta por obtener el derecho al segundo lugar para salir con su cuñado, había estado reñida en demasía, pero al final las amazonas ofertaron una suma considerable, lo que superó por mucho a Ukyo, quien derrotada se conformó con el último lugar para salir con su amado amigo de la infancia. Ese era un gran riesgo, pues si Shampoo conseguía lo acordado en su cita, Ukyo debía retirarse de la contienda, sin siquiera haber peleado.
Las puertas del Neko Hanten estaban parcialmente abiertas, a esa hora ya eran pocos lo clientes que podían acudir al lugar, Nabiki entró silenciosamente y caminó hacia la parte trasera del restaurante, un extraño olor llamó su atención y decidió averiguar de qué se trataba, así que caminó hasta el patio trasero del lugar. Ahí encontró a la señora Cologne y a Shampoo, ambas portando trajes tradicionales chinos en color rojo, estaban sentadas sobre sus piernas, frente a ellas había una pequeña fogata y sobre ella habían colocado un recipiente pequeño de barro en el que estaban quemando unas hierbas, esa era al parecer la razón del particular olor percibido por Nabiki. Ambas mujeres tenían unidas las palmas de sus manos en señal de rezo, murmuraban mantras los cuales repetían una y otra vez sin descanso; Shampoo tomó un viejo pergamino y lo colocó sobre una superficie lisa, parecía un viejo espejo, después tomó una especie de lápiz de grueso calibre en color rojo y comenzó a escribir sobre el pergamino símbolos y palabras que la Tendo no alcanzó a visualizar bien desde el sitio en el que se encontraba, cuando terminó con su escrito, lo reflejó por unos segundos en el espejo y éste brilló, entonces la vieja Cologne salió de su trance y le indicó a su bisnieta que ése era el momento, Shampoo se cortó un dedo y depositó una gruesa gota de sangre sobre el pergamino, lo dobló y lo lanzó sobre el recipiente junto con las hierbas y les prendió fuego. Estuvieron ahí esperando a que el contenido se consumiera por completo y cuando ya no había más que cenizas, la vieja tomó un frasco para verterlas en él y le añadió un poco de agua, dándole al contenido al final, un aspecto ligeramente verdoso pero inodoro. La abuela revisó minuciosamente el contenido en la botella y después asintió, su hechizo había funcionado y el brebaje estaba listo.
Nabiki sonrió de lado y se rio para sus adentros, sabía que ese par haría trampa y que no respetarían las reglas, pero esto que acababa de presenciar, podría resultarle bastante beneficioso. Shampoo giró sobre sus talones y de inmediato se quedó petrificada al darse cuenta de que Nabiki las miraba con una sonrisa triunfadora, la amazona tragó en seco y le dio suaves palmadas en la espalda a su bisabuela para llamar su atención, la anciana se giró y en cuanto vio a la joven Tendo, frunció el entrecejo y la miró esperando la reacción de la chica.
—Vaya, vaya. Con que preparando pociones de amor ¿Eh? Creí haberles dejado bien en claro que eso estaba totalmente prohibido y que, de llevarlo a cabo, estarían fuera del trato. Creo que esta información le sería de bastante utilidad a Ukyo…
—Nabiki Tendo, si tu intentar hablar, yo darte beso de la muerte y entonces…
—¡Hazlo! Y nunca más volverás a acercarte a mi casa o a Ranma. Y espero que sepas que esta no es una amenaza como las que suelen hacerle a mi hermana, esta es una advertencia y la puedo cumplir. —Shampoo frunció el ceño y empuñó sus manos, estaba molesta, y parte de lo que la enfurecía, era el darse cuenta que la hermana de Akane no era nada intimidable.
—¡Shampoo, contrólate! —la abuela Cologne tranquilizó a su bisnieta, ella sabía perfectamente que con la fuerza bruta no conseguirían nada con la joven Nabiki, así que utilizó la cabeza, si Nabiki quisiera en verdad dejarlas fuera de la jugada y prevenir a Ranma, desde hace mucho que se hubiera marchado y quizá lo hubiera hecho cuidando el no ser descubierta, pero si estaba ahí parada, cruzando palabras con ellas, era porque pensaba sacarle partido a lo que acababa de presenciar, así que sin más rodeos decidió hablar con la chica. —Nabiki Tendo… sabemos muy bien que este tipo de "estrategias" no están del todo permitidas en el arreglo que se hizo… pero sé muy bien que, si nos lo proponemos, ambas podemos llegar a un pequeño arreglo para que el yerno no se entere de lo que acabas de ver. De este modo ambas partes resultamos beneficiadas. —Nabiki volvió a sonreír, no cabía duda que la vieja momia era poseedora de una gran sabiduría.
—¡Ja! Vaya, veo que usted sí es inteligente señora… está bien, me pagarán la cantidad acordada por la cita con Ranma, y un bono extra por mi silencio, y tendrán mi palabra de que guardaré mi distancia con él.
—Estamos de acuerdo entonces… —dijo Cologne al tiempo que asentía —¿De cuánto estamos hablando? ¿Cuánto nos costará ese bono extra por tu silencio?
Nabiki sonrió y se acercó a ellas, "esto lo voy a disfrutar" y con ese pensamiento fijo en su mente, comenzó a hablar con ellas para llegar a un trato justo, a cambio de su silencio.
Tras unos botes de basura, un pato miope, observaba atento la situación, tendría que hacer algo al respecto o su adorada Shampoo se quedaría con el idiota de Saotome y él la perdería definitivamente.
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Londres tres de la tarde:
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Akane comía con bastante entusiasmo su hamburguesa, el entrenamiento la había dejado agotada y hambrienta en iguales proporciones. Constantemente giraba su rostro en diversas direcciones, se fingía interesada en admirar el restaurante en el que estaban, el cual no distaba mucho de tener una construcción tradicional, pero esto lo hacía en un intento de disimular el hecho de no querer ver a Ryan a los ojos por más de dos segundos pues, a decir verdad, lo que le había dicho unas horas atrás la había dejado sumamente pensativa y un tanto incómoda. ¿Qué pasaría si su prometido se dormía en sus laureles y no hacía nada por "merecerla" como mujer y esposa? Entonces… ¿Tendría que olvidarse de él? estaba, además, desconcertada por el comportamiento tan "cariñoso" que le mostraba su amigo inglés. Tenía para con ella detalles que su prometido no, claro que se tenía que tomar en cuenta el hecho de que Ranma, era un bruto consagrado en lo que a cuestiones románticas se refiere, pero… ¿no debería acaso —por ese mismo motivo— atesorar con mayor aínco el hecho de que le haya enviado flores? La joven peliazul se sentía abrumada, debido a que estos pensamientos rondaban por su mente sin darle tregua. "Pensé que el hablar con Ryan me ayudaría a aclarar muchas cosas, pero la verdad es que me ha confundido más… ya no sé qué debo hacer ¿por qué esto es tan complicado?"
—Akane… has estado muy callada, ¿te gustó la hamburguesa?
—¿Eh? ¡Sí! ¡Claro que me gustó! Está deliciosa.
—Y entonces… ¿por qué estás tan callada? Estoy dudando de que en verdad vine a comer con la chica correcta, normalmente eres más elocuente.
—No es nada. La hamburguesa está deliciosa, gracias por invitarme a comer.
—Gracias por acompañarme… mira… si es por lo que te dije antes… yo, lo lamento, no era mi intención incomodarte.
—Estoy bien no te preocupes
—De acuerdo. Akane… Gracias…
—¿Por qué?
—Por ser como eres… y por confiar en mí. —Ryan le dedicó a la joven Tendo una seductora sonrisa y Akane se sonrojó, preguntándose por el extraño poder que tenía el joven inglés para lograr intimidarla de esa forma tan fácil, sin ningún titubeo por parte de él, se le daba de una manera tan natural, de verdad la ponía nerviosa de forma tal, que costaba trabajo creerlo. Akane lo observaba y no veía ni un solo gramo de soberbia en la actitud o en los modos del chico inglés, —como sucedía muy a menudo con su prometido— no, todo lo que el joven proyectaba era una seguridad en sí mismo abrumadora, pero a la vez, se mostraba humilde. ¿Quién iba a pensar que, al viajar a otro continente, ella, Akane Tendo, conocería a alguien así?
—De nada… Gracias a ti, por escucharme…
Cuando terminaron de comer, Ryan acompañó a su amiga hasta el hotel, entraron y la encaminó hasta el elevador y mientras esperaban a que la puerta del elevador se abriera, Ryan se despidió de Akane, le regaló un dulce beso en la mejilla y en cuanto se abrió la puerta, Akane entró al ascensor y con un gesto hecho con su mano, se despidió a la distancia de su amigo.
A unos pasos del lugar, un par de ojos curiosos los espiaba, denotaron gran angustia al ver el gesto que tuvo el británico para con Akane, todo este tiempo siempre pensó siempre que su único y más fuerte rival había sido Saotome, pero ese día comenzó a dudar, tal vez Saotome ya ni siquiera figuraba como un rival más, porque quizá el británico ya se había ganado el amor de Akane.
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Nerima, ocho de la mañana.
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Ranma entrenaba arduamente en el dojo, ahora debía prepararse con mayor ahínco pues lo que le esperaba ese día no sería sencillo: Una cita con la amazona.
Ranma no había aceptado públicamente y en voz alta que estaba perdidamente enamorado de Akane, pero ese era un hecho que su corazón ya había admitido. Los sentimientos que albergaba por su amada marimacho no corrían riesgo alguno por esa cita, él era el que estaba en peligro pues conocía lo tramposas que podían ser Shampoo y su abuela, y sabía de todo lo que eran capaces con tal de conseguir que Ranma se desposara con la guerrera amazona.
Nabiki estaba amasando una gran fortuna, juntando el dinero que le sacó al trío de locas, lo que estaba obteniendo por las fotografías que vendía de Ranma en versión masculina y femenina y otros tratos de los cuales no hablaba mucho, seguramente tendría suficiente para pagar el resto de su carrera universitaria. Al azabache no le sorprendía que su cuñada obtuviera ganancias monetarias a costa suya, pero ahora estaba llevando las cosas a otro nivel. Y eso lo enfurecía. Nabiki Tendo estaba traicionando a su hermana y todo por unos cuantos yenes… bueno está bien, eran bastantes miles de yenes, pero aun así no justificaba que actuara de esa manera en contra de su propia sangre.
Esa misma mañana Nabiki estaba en el Neko Hanten hablando con la chica amazona y su abuela.
—Bien, ya lo conté y parece que está todo completo, justo como acordamos. Y como lo acordamos, Ranma no se va a enterar de nada de lo que planean.
—Es un gusto hacer negocios contigo Nabiki. Pero te lo advierto, conozco tu ambición, pero Akane sigue siendo tu hermana, más vale que no estés planeando algo para beneficiarla a costa de mi nieta, de lo contrario te arrepentirás.
—Señora Cologne, mi único y verdadero interés siempre ha sido el dinero, y siempre estaré a favor de quien me dé la mayor cantidad posible, sin importar quien se ponga en medio. Usted y su nieta pagaron una buena cifra a cambio de que le consiguiera esta cita con Ranma, y además me dieron un dinero extra por mi silencio, esta es una suma de dinero que nunca rechazaría. —Cologne sonrió y asintió. No se tragaba por completo ese cuento de Nabiki traicionando a su hermana menor, pero por ahora lo mejor sería aprovechar esa oportunidad lo mejor que pudieran. Shampoo debía conquistar a Ranma a toda costa.
—¡Shampoo estar emocionada! Tener cita con Airen.
—Bueno, creo que mi participación aquí termina. Shampoo, será mejor que aproveches esta oportunidad, no garantizo que se pueda volver a repetir. Tienes todo el día, espero que te sirva de algo. —Nabiki se retiró satisfecha, sacó una libreta en la que hizo algunas anotaciones y la miró detenidamente, sin duda ese dinero extra que había conseguido con el trato que hizo con las amazonas, servía enormemente a su propósito. "De haber sabido que conseguir dinero de esta manera sería tan fácil, lo hubiera hecho desde hace mucho tiempo atrás…" Nabiki se dirigió al centro, tenía que empezar con la segunda etapa de su plan.
La joven amazona se estaba alistando, su abuela la veía detenidamente desde su lugar.
—Shampoo, debes recordar todo lo que hablamos, mantén la cabeza fría o el plan no dará resultado. Si el joven Saotome llega a sospechar algo, la oportunidad se te escapará de las manos.
—Sí abuela, yo entender. Mantener cabeza fría.
Dos horas más tarde, Nabiki llegó a su casa y fue en busca de su cuñado. Ranma estaba listo, igual que la ocasión anterior, —cuando salió con Kodachi— había puesto mucho empeño en su presentación personal, derrochando gallardía y porte, listo para conquistar a cualquier jovencita que se le pusiera en frente. Lo vio sentado sobre una roca en el jardín, estaba meditando, su mente necesitaba toda la paz que pudiera conseguir en ese momento y él debía estar preparado, alerta, la prueba que seguía era decisiva.
—Vaya, vaya, pero si aquí estás. Ranma, en media hora llegará Shampoo. Hice un trato con ella y su abuela, por lo que tengo que guardar distancia contigo, así que sólo te diré que, si haces unos días tuviste aprietos con Kodachi, hoy seguramente será diez veces peor, no bajes la guardia cuñadito.
—¡Ya lo sé Nabiki! Nunca imaginé que fueras tan traicionera, hacer un trato con ese par de arpías… pero ¿sabes qué? No importa, ya tendré oportunidad de darte tu merecido. —Nabiki lo observó y se sonrió de lado, de ninguna manera ese bobo la superaría en inteligencia y astucia.
—Sí, seguro, cuando quieras. Me retiro, que tengas buena suerte. —Nabiki giró sobre sus talones y se marchó rumbo a su habitación. Caminaba con una sonrisa de satisfacción en su rostro, ahora sí su plan iba tomando rumbo, dependiendo del resultado de la cita de hoy, sabría si habría o no, marcha atrás… pero algo en el fondo le decía que no, ya no habría marcha atrás.
Minutos más tarde, el joven azabache salió del dojo y se recargó en el muro, a la espera de que llegara la chica de cabellos morados. La mañana estaba realmente tranquila, y todo iba bien hasta que se escuchó el sonido de la campanilla de bicicleta seguido de un gran "Ni-hao" y Ranma sintió como un escalofrío le corría por toda la espina dorsal, se dio la vuelta dispuesto a volver a entrar al dojo y encerrarse en su habitación probablemente hasta que el resto del mes pasara, pero sus pies se negaron a moverse… eso, y el hecho de que él tenía una deuda que pagar, fueron los motivos por los cuales volvió a girar sobre sus talones para enfrentarse a su reto de ese día, además, él es un Saotome, y los Saotome nunca se acobardan frente a un reto.
Frente a él tenía a una exuberante y sensual mujer, ataviada con un vestido rojo estilo chino, el cual tenía un escote pronunciado en el frente que revelaba de una forma bastante sugestiva el nacimiento de sus senos, el largo del faldón le llegaba debajo de la rodilla, pero tenía un par de aberturas laterales que subían hasta un par de centímetros por debajo de los glúteos, por lo que, si hacía los movimientos adecuados, podría fácilmente mostrar la totalidad de sus piernas y un poco más arriba también; de más está el decir que ese perfecto atuendo se ceñía completamente a su figura, revelando el cuerpo de diosa que todo mundo sabía que la chica poseía. Cualquier hombre estaría encantado, deseoso, orgulloso, fascinado, con la idea de tener una cita con esa mujer, y obviamente, también con el hecho de llegar con ella lo más lejos posible en lo que a cuestiones carnales se refiere… pero Ranma Saotome, no es "cualquier hombre", sólo esperaba que a la joven china le quedara más que aclarada la cuestión, una vez que la cita hubiese llegado a su fin, y lo dejara en paz de una vez por todas.
Minutos más tarde, la joven pareja ya se había marchado rumbo al lugar de su cita, Shampoo le había dicho a Ranma que había organizado un día de campo y que disfrutarían de la deliciosa comida que ella le había preparado con singular entusiasmo. "Al menos habrá comida deliciosa, eso lo hará más llevadero, aunque tengo que tener especial cuidado con la comida, será mejor que deje que Shampoo la pruebe primero y después lo haré yo"
—¡Shampoo feliz de tener cita con Airen! —Ranma puso los ojos en blanco y tomó la cesta con los víveres y continuaron su trayecto, apenas y decía un "sí" o un "no" a todo lo que la entusiasmada joven le preguntaba, él no mostraba ni un ápice de emoción por estar con ella, pero a ella parecía no importarle, al parecer ella hablaría lo suficiente por los dos.
Ese día en el dojo Tendo, todo estaba inusualmente tranquilo, Kasumi y Nodoka estaban en la cocina preparando la comida, Genma y Soun estaban disfrutando de una deliciosa taza de té al tiempo que admiraban el estanque, ambos sumidos en un estado casi meditativo, el maestro Happosai estaba organizando su nuevo botín de prendas íntimas… sí, todo parecía calma y paz, pero la realidad era, que había tensión en el ambiente, palpable, tangible, cualquiera que ingresara al lugar, aun siendo extraño, podría percibir que algo no iba del todo bien. Nabiki, por su parte, no estaba angustiada en lo absoluto, en su habitación no había ni un solo dejo de tensión, por el contrario, parecía que su habitación estaba en un sitio completamente distinto al sitio en el que estaba el resto de la casa, ella no estaba para nada perturbada. Sentada frente a su escritorio, se le veía bastante concentrada tomando notas y con una calculadora a su izquierda, sobre el escritorio estaban regadas varias notas de compra y facturas, y en otro cuaderno tenía escrito un itinerario detallado, nada de eso resultaba extraño, pues siendo Nabiki Tendo, siempre podría esperarse que estuviera haciendo ese tipo de cosas todo el tiempo. Súbitamente fue sacada de su imperturbable estado cuando un pato pasó volando hacia el interior de su habitación y se posó sobre su cama, y después la miró angustiado, y ella le respondió con una sonrisa de lado y una mirada que revelaba una actitud mitad compasiva y mitad con cierto desaire por el pobre miope.
—Vaya, vaya ¿qué tenemos aquí? Pero si es el pobre chico enamorado de la joven amazona. ¿Qué quieres Mousse? —El pato comenzó a aletear de manera violenta, pero sus intentos eran infructuosos pues Nabiki no le entendía nada y lo miró con fastidio. —Puff, Mousse no te entiendo nada, espera aquí, vuelvo en un momento. —Nabiki se retiró y minutos más tarde volvió con algo de ropa y una tetera con agua caliente, y le arrojó la ropa al pato. —Toma, cúbrete con eso, no quiero ver hombres desnudos en mi habitación… al menos no a ti y no de este modo. —Mousse se sonrojó y asintió. Ya con su tranformación hecha y vestido, Mousse tomó asiento en la silla ubicada frente al escritorio y Nabiki se sentó en su cama y lo miró de manera interrogante, Mousse se sintió intimidado, esa mujer sí que lo ponía nervioso, tragó en seco y tomó valor para comenzar a hablar.
—Na-nabiki yo… —Sí, comenzó a hablar, pero las palabras se le atoraron en la garganta y no pudo continuar.
—Mousse, por favor, dime de una vez lo que quieres, que no tengo todo el tiempo del mundo…
—¡Quiero que me digas en dónde están Saotome y Shampoo!
—Ja, ja, ja, ja. ¿Es en serio? ¿todo este alboroto es por eso? —Nabiki se dejó caer de espalda sobre su cama y se rio hasta que un par de lágrimas rodaron por sus mejillas. —Mousse, yo no…
—Estoy dispuesto a pagarte por la información, una buena cantidad, todos mis ahorros… Estoy dispuesto a darte todo lo que tengo, a cambio de que me digas en dónde están Saotome y Shampoo. —Nabiki dejó de reír y lo observó de manera más analítica, a consciencia, quería ver en el interior del joven y tratar de dilucidar sus reales intenciones.
—Realmente la amas, ¿verdad? —Mousse asintió —Mousse… sabes que tengo que mantenerme al margen de todo esto ¿cierto?
—Pero también sé que todo tiene un precio, y quizá pueda pagarte…
—¿Y qué hay de la señora Cologne y de Shampoo? ¿Qué pasará si se enteran de que te ayudé?
—No lo harán, tengo mis medios, y después de hoy, sé que las cosas serán diferentes. Confía en mí, nadie sabrá que me ayudaste. Toma, cuenta el dinero y dime si es suficiente para comprar la información que te estoy pidiendo. —y le extendió un sobre amarillo lleno de billetes, Nabiki sacó el dinero y lo contó y aunque adoptó un gesto adusto, en el fondo se sorprendió por la cantidad de efectivo que el joven chino le estaba entregando, de verdad estaba desesperado por encontrar a Shampoo. Nabiki suspiró y después sonrió.
—Fueron a pasar el día al parque Akigase. Será mejor que te apresures, hace bastante tiempo que se marcharon. —Mousse asintió y se marchó del lugar, esperanzado en que podría encontrar a su amada, antes de que fuera demasiado tarde.
Ranma y Shampoo llegaron al parque antes de lo pensado, cortaron camino brincando por los tejados y con la velocidad y la habilidad que ambos poseían como artistas marciales consagrados, no les costó trabajo llegar al lugar en el que tendrían su cita. Se adentraron más y más en el pequeño bosque que había en el parque hasta llegar a un claro en donde se asentaron. Shampoo sacó una manta y la tendió y después acomodó los platos y fue sacando uno a uno los deliciosos platillos que fueron preparados con esmero para ese día. Ranma por su parte fingía admirar la naturaleza, pero no perdía de vista todo lo que la amazona hacía, no quería caer en sus artimañas.
—"Entre más aislados estén del mundo, mejor… llévate al prometido a un lugar en el que ambos puedan estar… solos. Shampoo, no vayas arruinar las cosas…"—
Shampoo escuchaba las recomendaciones que su bisabuela le había hecho, una y otra vez, como una grabación que se reproducía dentro de su cabeza y se negaba a darle tregua alguna; estaba bastante agobiada, sentía la presión por parte de su familia, por parte de su tribu, quienes, cada día exigían, con mayor aínco, su retorno a China al lado de su esposo, sabía que debía cumplir con lo que sus leyes dictaban; incluso se presionaba a sí misma, no podía permitirse perder ante Akane, para la amazona, la joven peliazul era tan poca cosa, que resultaba imperdonable que Ranma se decidiera por la joven Tendo en lugar de elegirla a ella. Tenía que hacer esto bien, necesitaba hacer esto bien y dejar el asunto de su matrimonio con Ranma, zanjado de una vez por todas.
—Airen ¿querer sopa de tallarines? Estar deliciosos.
—¡Claro! Muero de hambre. —La joven le preparó un tazón con la sopa de tallarines y se la entregó, acto seguido se sirvió un poco de sopa en un tazón para ella, Ranma esperó a que ella le diera un bocado a su sopa y aguardó unos segundos, al ver que no hubo alguna reacción extraña en ella, la distrajo y después cambió los platos y se comió la sopa de Shampoo, debía ser muy precavido con ella.
Shampoo intuyó que algo así podría pasar, por lo que decidió esperar, antes de sacar su pócima para hacer el hechizo, pensó que sería mejor esperar a que él se confiara y bajara un poco la guardia, la soberbia de Saotome jugaría a su favor.
Así pasaron el día, sin hacer nada en particular, además de hablar —Shampoo hablaba, más que él— y comer. El día estaba llegando a su fin, el sol comenzaba a ocultarse en el horizonte y el cielo se coloreaba con esos conocidos colores rosados y naranjas que daban la impresión de que había llamas encendidas tras las algodonosas nubes. Ranma suspiró feliz, la cita ya estaba a un paso de terminarse y él había salido victorioso.
Shampoo sacó una pequeña hielera y extrajo un tarro con helado de chocolate, ella sabía bien que Ranma tenía debilidad por el helado. Sirvió un poco en una flanera y se la pasó a él y otro poco para ella, y cuando estaban por degustar el postre, un ruido los distrajo y los puso en alerta, en ese instante Shampoo sacó el frasco de su escote y vertió el contenido en su propio helado, Ranma nunca se percató de ello, tomó una cucharada al helado de Ranma, entonces cuando el joven azabache giró su rostro hacia la joven amazona, pensó —ingenuamente— que Shampoo estaba comiendo de su propio helado, por lo que hizo lo mismo que había estado haciendo con toda la comida, e intercambió las flaneras con helado, sin saber que al haber hecho eso, terminó por caer en la trampa de la amazona, y se comió todo el helado. Ranma no sentía nada, y cuando iba a sugerirle a la chica que comenzaran a recoger todo para marcharse, una voz conocida lo puso en alerta.
—¡Saotomeee!
—¿Qué rayos? Mousse, ¿vienes a darme problemas? Te lo advierto hoy no tengo paciencia, si buscas pelea ¡no tendré compasión de ti!
—¡Saotome! ¡Estás en peligro!
—¿De qué estás hablando? Yo estoy bien
—¡Mousse! Tu estorbar, ¡largarte de aquí!
—No me iré Shampoo, ¿me oyes? No permitiré que te quedes con Saotome, no de esta manera.
—¿De qué rayos estás hablando? ¡Nadie va a quedarse conmigo!
—¡Mousse! ¿Qué no entender? Shampoo estar destinada a casar con Airen
—¿Saben qué? Yo me largo, por mí pueden quedarse a discutir toda la noche, si así lo desean. Esta cita ya se terminó y yo… —En ese momento, Ranma se sintió extraño, la vista se le nubló y un fuerte vértigo lo atacó, le estaba costando mucho mantenerse en pie, todo se empezó a volver más y más oscuro y entonces perdió la consciencia y se desplomó sobre una montaña de hojas secas.
—¡Airen!
—¡Saotome! Llegué demasiado tarde
Shampoo tomó a Ranma entre sus brazos y lo sacudió con delicadeza en un intento por despertarlo. Luego se unos segundos Ranma abrió los ojos, se incorporó y se quedó de pie, viendo a la nada, Mousse lo miró con atención y entonces lo supo, Saotome había bebido la poción. Shampoo miró a la masculina figura un poco perturbada, esperaba que no le fuera a pasar nada malo a su amado, y que el hechizo funcionara.
Ambos jóvenes se le acercaron al joven Saotome y lo observaron detenidamente, ahí estaban parados frente a él, Ranma había perdido el brillo en sus ojos, estaba en trance, la pócima había comenzado a hacer efecto. Shampoo se asustó, no imaginó que Ranma actuaría de esa manera por el efecto de la poción. Minutos más tarde llegó la bisabuela de Shampoo, traía con ella el espejo que habían utilizado cuando prepararon la pócima. Ranma parecía un bulto caminante sin alma, lo único que hacía era repetir el nombre de "Akane" una y otra vez sin descanso.
La bisabuela de Shampoo sonrió satisfecha, lo que restaba por hacer para completar el ritual era conseguir que Shampoo besara a Ranma y reflejarlos a ambos en el espejo que traía la bisabuela mientras se estuvieran besando, una vez hecho esto, el espejo brillaría y esa sería la señal de que el ritual se había completado. Pero debían darse prisa, porque el defecto que tenía esa pócima era, que el efecto de la misma tenía una duración bastante corta, una hora para ser exactos, y debían apresurarse o Ranma recobraría la consciencia y todo estaría perdido para ellas.
—Bien Shampoo apresúrate, no tenemos tiempo que perder, bésalo. —Shampoo tragó en seco y asintió y lentamente se acercó al joven.
—¡No lo hagas Shampoo!
—¿Eh? ¡Mousse tu callar!
—No te metas chico, no entiendes lo que está en juego…
—¡Su felicidad!
—¿Qué? ¿Qué dijiste?
—Que la felicidad de mi amada Shampoo está en juego —Shampoo abrió los ojos como platos, nunca imaginó ver a su pretendiente tan seguro de sí mismo como en esta ocasión. Cologne le lanzó una mirada de reproche al joven, él no se quedaría con su bisnieta, no había demostrado su valía antes cuando perdió en el duelo contra su nieta, y dudaba mucho que ahora ocurriera lo contrario.
—Muchacho, pero que ingenuidad la tuya, mi bisnieta debe quedarse con alguien fuerte, como el yerno, tu sólo das lástima…
—Shampoo no lo hagas… aunque no te quedes conmigo, no me importa, sólo quiero que seas feliz.
—Airen ser para Shampoo, leyes de aldea así dictarlo y por eso ser…
—¿Lo amas? A él ¡¿Lo amas?! ¿O todo esto lo haces sólo porque te venció?
—¿Qué? ¡Tú no tener derecho a preguntar…!
—Mousse te lo advierto, no te metas…
—¿En dónde quedó tu orgullo de amazona, si estás perdiendo la dignidad tratando de hechizar a alguien para que te ame? ¡Míralo! Está más que claro que él no siente nada por ti ¿qué no lo ves?
—El yerno es un hombre fuerte, su simiente dará vida a herederas fuertes, dignas merecedoras de nuestros conocimientos, que darán continuidad a nuestro linaje.
—¡Increíble! Shampoo, míralo, aún sin consciencia ni control sobre sus actos, no deja de repetir el nombre de Akane —Shampoo se tensó y apretó la mandíbula, ese comentario lo había sentido como una cruel bofetada, y le dolió, pero lo más penoso de todo era que no supo distinguir a causa de qué venía todo ese dolor.
—Eso no prueba nada, Mousse. Él está repitiendo lo último que cruzaba por su mente cuando el hechizo comenzó a surtir efecto. —Replicó la vieja Cologne, esperando que al fin el chico miope desistiera de sus intentos por persuadir a Shampoo para que no continuara con el hechizo.
—Eso no importa, dime Shampoo ¿qué hace Saotome pensando en Akane, si está en una cita contigo? —Shampoo lo miró y la duda comenzó a reflejarse en sus ojos. Eso era un punto a favor del chico pato ¿por qué Ranma estaba pensando en Akane? —Shampoo vámonos de aquí, te mereces algo mejor, que ser la incubadora de futuras guerreras.
—Mousse tú no entiendes todo lo que está en juego, está unión no es sólo por los hijos que puedan procrear, es mucho más que eso…
—¿Oh sí? ¿y qué más hay en juego?
—No es de tu incumbencia, no te debo explicaciones…
—Pero se las debe a mi Shampoo
—Akane… Akane… Akane…
—¿Podría alguien callar al zombi de Saotome?
Shampoo estaba empezando a perder la paciencia y se acercó a Ranma, lo tomó de las mejillas y lo acercó a ella dispuesta a besarlo para terminar con esto de una vez por todas, pero de pronto, Ranma se precipitó cayendo de bruces sobre el céped, Shampoo giró su cabeza en dirección hacia Mousse y vio una cadena que salía del brazo del joven miope, la cual se enredó en la pierna de Saotome, provocándole la caída, que lo salvó del hechizo.
—¡Mousse! ¡pato tonto! ¡arruinar todo!
—Akane… Akane… Akane…
Mousse y Cologne seguían discutiendo, Mousse estiró su brazo intentando arrebatar el espejo de las manos de Cologne, Shampoo hizo una rabieta porque en el último momento fue interrumpida, "ser posible que chico pato tener razón, pero yo ser Shampoo guerrera amazona y nadie vencer Shampoo, mucho menos chica violenta, que ser fea y torpe" Shampoo corrió hacia donde estaban el par discutiendo, y con un fuerte punta pie mando a volar al joven miope hacia el cielo, con rumbo hacia lo desconocido.
—¡Shampooo! ¡Yo te amooooo!
Ahora sí ya nadie se interpondrá entre ella y su "Airen".
—Apresúrate, perdimos mucho tiempo y no sabemos por cuánto más continuará en trance el yerno.
—Sí abuela yo entender
Shampoo corrió y levantó a Ranma del piso, lo tomó de las solapas de la camisa y lo acercó hacia ella para besarlo de una vez por todas y cuando estaba centímetros de los apetecibles labios del azabache, un grito llamó su atención
—¡Shampoo! ¡Vieja momia! ¡apártense del camino!
—¡¿Pero qué demonios pasa?! —La vieja Cologne se descolocó, lo que siguió a continuación definitivamente no se lo esperaba.
Ryoga apareció de la nada y corría hacia ellos, tras él iba Asuza Shiratori quien no paraba de gritar "Charlotte ven con mamá", y tras ella iban un mar de jóvenes que seguían a la patinadora rogándole una oportunidad para salir con ella. Ryoga corrió directo hacia la abuela quien de un salto pudo esquivar fácilmente a Ryoga pero un descuido provocó que el espejo se resbalara de sus manos y cayera en la cabeza de Asuza y de ahí rebotara directo hacia sus manos, la joven se aturdió un poco por el golpe pero en cuanto vio el espejo que tenía en sus manos se puso tremendamente feliz. Ryoga por su parte, aprovechó el momento de distracción para escapar de ahí y continuó con su carrera, chocando con Shampoo en el trayecto, lo que provocó que Ranma de nuevo cayera de bruces sobre el césped.
—¡Danielle! Pero que hermoso eres. Tú eres mi Danielle y yo cuidaré de ti —Buscó con la mirada a Ryoga y retomó su persecución, iba tan entusiasmada por su nueva adquisición que no se dio cuenta de que pasó por encima de Ranma y lo pisó, después, el mar de admiradores de Asuza, en su afán por alcanzarla, tampoco tuvieron la cautela de ver por dónde pasaban, así que el pobre de Ranma fue atropellado por todos los adolescentes que iban en pos de la patinadora.
—Oh no, pobre Airen
—Maldición ¡Ryoga me las vas a pagar! —Ranma estaba hecho un guiñapo, su ropa rasgada, su cabello despeinado y todo él lleno de moretones.
Ranma recobró la consciencia, y para ese momento el cielo ya estaba oscuro y las primeras estrellas comenzaban a brillar en el firmamento. El tiempo de la cita de Shampoo se había terminado.
—Shampoo gracias por la comida, estuvo deliciosa. Ahora que terminamos con este asunto, tengo que saldar cuentas con Ryoga. ¡Adiós! —Se despidió y salto hacia las copas de los árboles en busca de su rival.
La joven amazona cayó de espaldas al escuchar lo que el azabache le dijo y después habló con su bisabuela.
—¡Bisabuela! Estar tan cerca y el chico cerdo interrumpir
—No importa ya, tenemos que esperar un poco hasta pensar en una nueva estrategia para que el yerno se quede contigo. Por ahora, será mejor que nos retiremos. Sólo espero que la chica Kuonji no sea más astuta que nosotras y nos gane la partida… "o que el yerno se dé cuenta de lo que siente por la chica Tendo y decida declarársele cuando ella vuelva de su viaje" pensaba Cologne para sus adentros.
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N/A: Primero que nada quiero disculparme por haber tardado tanto en actualizar, pero en compensación, ahora les traje un capítulo más largo. En esta ocasión, no haré aclaraciones o una nota extensa, debido a que no cuento con mucho tiempo para ello y quiero que este capítulo quede publicado hoy mismo, pero en la próxima entrega les platicaré más acerca del ritual que hicieron Shampoo y su bisabuela, que si bien fue "inventado" las bases del hechizo no fueron inventadas y tienen su razón de ser, también les hablaré del parque al que fueron Ranma y Shampoo.
Les diré que Kasumi y Tofú son una de mis parejas favoritas de este animé y me tomé la libertad de darles la oportunidad de tener su relación y que puedan tener sus "momentos" como pareja, sin perder el enfoque de que este es un Fic Ranma & Akane.
En esta ocasión Ranma estuvo cerca, muy cerca de caer en las garras de las amazonas ¿qué creen ustedes? ¿creen que se den por vencidas? o ¿esto será sólo un pequeño descanso para después volver de nuevo a la batalla? ¿y qué opinan del plan de Nabiki? al parecer va tomando forma, pero aún no se sabe a ciencia cierta qué se trae entre manos.
¿Y qué hay de Ryan? se muestra muy interesado por Akane, pero aún no da claras señales de cuáles son sus intenciones para con ella.
Todavía tenemos mucho por descubrir.
Quiero agradecer a todos los que están siguiendo mi historia, y también a todos los que se toman la molestia de dejarme reviews, de verdad que son parte importante en lo que nos motiva a seguir adelante con esta hermosa labor de crear historias y plasmarlas en estos lugares en los que se nos da la oportunidad de dar rienda suelta a nuestra imaginación, y plasmarlo con palabras, de la mejor manera que nos es posible.
Me despido, no sin antes reiterarles mi compromiso de actualizar tan pronto como me sea posible, y también el de terminar la historia.
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¡Hasta pronto!
