TREINTA DIAS
Declaración: Ranma ½ y todos sus personajes, son propiedad de Rumiko Takahashi. Los he tomado prestados para crear una historia de mi propia autoría, sin fines de lucro.
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Capítulo 11. Oxford, Universidad de Tokio y Él. Día trece.
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Nerima una de la mañana:
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El silencio era constantemente interrumpido por los habituales ladridos de los perros que siempre se mantenían atentos a la presencia de intrusos. El aire se colaba por la pequeña ventana que había permanecido abierta desde la mañana del día anterior, la brisa flotaba por la habitación libre, sin un destino determinado y tenía el atrevimiento de acariciar la piel de ese joven que descansaba recostado sobre su futón sin nada encima suyo más que sus calzoncillos amarillos, y al parecer la brisa, estaba haciendo un trabajo espléndido, pues conseguía, sin ningún esfuerzo, erizar esa apetecible piel, de una manera tal, que rayaba en lo erótico.
Ranma soltó un gemido, producto de las sensaciones que la brisa le ocasionó con su suave tacto, lo que la brisa no sabía, era que el azabache fantaseaba con el que cierta chica peliazul fuera la causante de las mencionadas caricias.
—Akane… sigue… ¡Ah! Eres tan perfecta… ¡Ah! Sigue…
La brisa debería estar celosa, de que su suave tacto fuese confundido con el de alguien más, pero al parecer le parecía hilarante que el joven siguiera repitiendo el nombre de la chica dueña de sus más eróticas fantasías, una y otra vez sin cesar, y la situación se volvió mucho más cómica cuando el cuerpo del joven comenzó a manifestar el deseo profundo que había dentro de él. Ranma seguía disfrutando del sueño que estaba teniendo con Akane, hasta que giró su cuerpo sin ningún cuidado, se cayó del futón y para rematar se golpeó en esa sensible parte que tenía varios minutos despierta. Sí, el dolor lo despertó, y también lo hizo salir de su estado de excitación. Sin duda la brisa se burló de él, bastante. Ranma lanzó un grito que de inmediato ahogó y con ambas manos abrazó su mallugado miembro, tratando de aliviar un poco el dolor por el golpe. Minutos después se volvió a recostar, qué suerte que sus padres ya no dormían con él en la misma habitación, lo que le acababa de ocurrir había sido sumamente embarazoso.
—Maldición esta cita con Shampoo me dejó muy agotado. ¿Qué demonios habrá pasado?... Akane… espero que pueda volver a hablar con ella pronto… ¡Maldición! ¿por qué tuvo que irse? ¡¿por qué a Londres!? Está tan lejos… y yo aquí… sin ella…
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Londres seis de la tarde:
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Harry Townsend II, padre de Ryan, era un hombre de negocios multimillonario, su nombre era conocido dentro de los círculos más selectos de la aristocracia de Reino Unido, tenía además poder e influencias con políticos y miembros del parlamento. El señor Harry Townsend poseía un carácter duro, siempre se mostraba frente a todos frío cual témpano de hielo, era fiel a las tradiciones y en extremo conservador. Todo mundo se sentía intimidado frente a su presencia, pues el padre de Ryan exigía nada menos que la perfección en todo. Sarah Townsend, madre de Ryan, era una mujer hermosa, proveniente de una de las familias con más renombre de Reino Unido, tuvo una educación privilegiada, era una dama en toda la extensión de la palabra, su enlace matrimonial con el señor Townsend fue uno de los eventos sociales más esperados, con su unión ambos crearon un imperio poderoso, el cual sin duda sería heredado por su único hijo… Ryan tenía su futuro arreglado.
El joven Townsend llegó a la mansión de sus padres, luego de comer con Akane tuvo un golpe de inspiración y quería comenzar con un boceto de algo que seguramente sería una perfecta obra de arte. Buscó a su madre en el salón de té y le anunció su llegada.
—Ryan, querido, al fin llegas.
—Hola madre.
—Vienes todo sudado. Sabes que no me gusta que estés tan desaliñado…
—Madre, por dios… vengo de entrenar ¿cómo esperas que esté?
—Tanto por hacer y tu insistes en practicar ese deporte de salvajes, si es que se le puede decir "deporte" al hecho de estar soltando patadas y puñetazos sin ningún propósito…
—Madre, creí que ya habíamos dejado este tema en paz…
—…podrías practicar polo, criquet, pero no, tenías que conocer a ese hombre asiático que te da "clases" de artes marciales…
—Madre…
—Está bien, no diré más. Por favor alístate, los Collingwood vienen a cenar y te quiero presentable para la ocasión. —Ryan puso los ojos en blanco y soltó un sonoro suspiro, detestaba cenar con los amigos de sus padres, en especial si se trataba de los Collingwood. Para Ryan no eran más que un matrimonio pretencioso cuyos temas de conversación giraban única y exclusivamente en torno al dinero, y la peor parte de todo es que tenían una hija, Jane Collingwood, quien tenía un par de años más que Akane, y los señores Collingwood no tenían ningún reparo en insinuar constantemente que sus hijos serían la "pareja perfecta"; para desgracia de Ryan, su propia madre pensaba igual, así que aprovechaba cada ocasión que se presentaba para intentar seducir al apuesto joven.
—Madre, por favor, no me obligues a cenar con ellos…
—Claro que estarás presente en la cena, Jane vendrá y debes ser buen anfitrión, además, fue una orden de tu padre…
—Bien, estaré listo para la cena. Ahora si me disculpas, me retiraré a mis aposentos.
Ryan tomó camino subiendo la ornamentada escalera y de ahí recorrió el largo pasillo que conducía hacia su habitación, mientras caminaba sobre la fina alfombra que se presentaba frente a él, iba mirando de vez en cuando las pinturas que decoraban los muros de ese lugar, ansiando poder alguna vez presentar una obra suya tal como lo consiguieron los autores de esas hermosas pinturas; llegando al final del pasillo se encontró con la puerta de madera que daba paso a sus aposentos, entró a su habitación, con un sentimiento de cruda resignación agobiándolo de tal manera, que resultaba asfixiante.
Se sentó en la silla justo enfrente a su escritorio, sacó su cuaderno de dibujo y unos lápices de carbón y comenzó a trabajar, necesitaba sacar todo lo que en ese momento sentía, y entonces su mano cobró vida propia y poco a poco comenzó a dibujar el hermoso rostro de la mujer peliazul que lo tenía sumido en un estado de profunda admiración, seguramente sus trazos no le harían justicia a la belleza de Akane Tendo… pero lo intentaría, y ¡demonios! Claro que terminaría ese retrato, tenía que hacerlo, necesitaba hacerlo.
Ryan continuaba con sus trazos poniendo especial empeño en los ojos, Akane tenía una mirada que revelaba tantas cosas, su bondad, su fortaleza, su inocencia, que, si lograba capturar al menos una, una sola, de sus tantas facetas, se sentiría satisfecho. El joven cerraba los ojos de vez en cuando tratando de evocar los momentos que compartía con ella, creando fotografías mentales de la chica Tendo en un intento por tener alguna referencia para su cuadro, sin duda alguna, si le pedía a la joven Tendo que posara para él, ella se rehusaría de inmediato, así que si deseaba que ese trabajo le quedara perfecto, tendría que esforzarse el doble, pero lo lograría, de eso estaba seguro, plasmaría a Akane en el lienzo y sería perfecto.
Se encontraba bastante inmerso en lo que estaba haciendo, que no se dio cuenta del momento en el que su padre entró a su habitación y mucho menos se percató de que el señor tenía ya unos minutos observando el retrato que su hijo estaba elaborando. Al señor Harry le molestaba sobremanera, que su hijo insistiera en continuar con ese absurdo pasatiempo. Carraspeó lo suficientemente alto para que su hijo lo escuchara y saliera de su ensimismamiento y le prestara atención, el joven giró su rostro en dirección a su padre y súbitamente se mostró nervioso, tragó en seco y dejó de hacer lo que estaba haciendo.
—¡Padre! yo estaba…
—Perdiendo el tiempo con tus tonterías, como siempre.
—Padre, no son…
—¡Tonterías! Ya va siendo hora de que tomes en serio tus responsabilidades.
—¿A qué te refieres? Ya estoy estudiando lo que tú decidiste que debía estudiar, no sé qué más quieres que haga.
—En cuanto se acabe el semestre y salgas de vacaciones haremos algunos cambios.
—¿Cambios?
—Durante tus vacaciones de verano asistirás a la oficina conmigo, empezarás a tomar parte en las juntas de consejo e irás conmigo a todos los viajes de negocios…
—¿Qué dices?
—… Mi asistente te hará llegar la calendarización de los viajes, las juntas de consejo y los eventos a los que asistirás.
—Pero… ¿Qué hay de mi viaje a Francia? Se suponía que durante el verano podría ir a la escuela de arte…
—¡Esas son sandeces! Olvídate de ese ridículo viaje, no irás.
—¡Pero padre…!
—Ya está decidido y no te atrevas a contradecirme.
—¡Pero es que yo…!
—¡Cállate! En ningún momento te permití hablar. —Ryan le dedicó a su padre la mirada más fría que había mostrado en su vida, sin embargo, para el señor Harry, este gesto pasó desapercibido. El joven ojiverde apretó su mandíbula intentando controlar su furia, al final sólo atinó a responderle a su padre, intentando sonar los más flemático que le fue posible.
—Sí, señor.
—Deja ya de perder el tiempo, y alístate para la cena, que en menos de una hora llegarán los Collingwood.
—Sí
El señor Harry se retiró de la habitación de su hijo azotando la puerta en el proceso, Ryan pateó un pequeño basurero volcándolo por completo y desperdigó su contenido por todo el piso de su habitación. Se metió al baño y se miró fijamente en el espejo, estaba hiperventilando y sus manos temblaban, en ese momento sintió la imperiosa necesidad de golpear a "alguien"; la cólera y la frustración se le "atoraron" en el pecho, se le formó un nudo en la garganta y le costaba trabajo tragar, entonces sus ojos se anegaron de lágrimas y comenzaron a rodar una tras otra por sus mejillas, sonoros sollozos comenzaron a escapársele, se sentía atrapado y sin posibilidad para salir de su calabozo, pero a la vez estaba fúrico consigo mismo, por su cobardía, porque le faltaban muchos pantalones para atreverse a contradecir a su padre y defender sus convicciones. Caminó rumbo a la regadera y abrió la llave, poco a poco se desvistió y se metió bajo la caída de agua, se regaló unos minutos, permitiendo que el agua lavara un poco de su dolor.
"Desearía desaparecer… desearía tener su fuerza, su tenacidad… Akane ¿algún día reuniré el valor suficiente para confesártelo todo?... Ella es… tan transparente, no tiene miedo a mostrarse como es, no le importa lo que piensen de ella, ni siquiera lo que piensa el estúpido de su prometido la frena de ser Ella… es tan PERFECTA… y el cretino de su prometido no lo ve… no la merece…"
Las ocho de la noche en punto, y tal cual lo dictan las viejas tradiciones, la puntualidad inglesa se manifestó al momento en que el timbre sonó en la mansión Townsend. Los Collingwood habían hecho su arribo.
Ryan estaba pulcramente arreglado, ataviado con un traje azul marino, una camisa blanca y una corbata a juego con el conjunto, su cabello peinado y su rostro recién rasurado se veía impecable. El joven se ubicó a un costado de su madre y con toda la educación con la que fue formado, saludó a los invitados de sus padres, tratando en el acto, no lucir exagerado o falso. El matrimonio Collingwood se desvivía en halagos dirigidos hacia los padres del muchacho, mientras que Jane, no perdió el tiempo y de inmediato se dirigió al joven, con sus habituales intentos de conquista, los cuales no pasaban desapercibidos para el joven, por mucho que la chica tratara de disimularlos.
—Buenas noches Ryan. Tan apuesto como siempre.
—Te agradezco el cumplido Jane.
—Uy, pero qué seriedad. Y… ¿acaso yo no merezco ni un solo cumplido? Y tanto que me esmeré con este atuendo…
—Tú también luces hermosa, Jane… —Ryan hizo un esfuerzo sobrehumano para poder darle el cumplido esperado, a la joven rubia que tenía frente a él, tanto se empeñó, que la palabra sonó forzada y un poco robótica, pero a la joven no le interesaba, en tanto hablaran de su belleza, no ponía atención en si eran o no sinceros los cumplidos dirigidos hacia su persona.
—Oh gracias, tu siempre tan galante. —y le dedicó una amplia sonrisa al joven. Ryan la observó y se mostró impasible, en verdad que le resultaba difícil sobremanera aguantar a esa mujer; y es que, dicho sea de paso, existían múltiples razones por las cuales no la toleraba, pero de todas, las que más destacaban eran su frivolidad, su hipocresía, su avaricia, los aires de superioridad que siempre se daba, y el saber que tras ese rostro hermoso que tan orgullosamente presumía, no había absolutamente nada más que ofrecer; su inteligencia estaba por debajo del común de las jóvenes de su edad, y su falta de interés por temas que no fueran la moda, aristocracia y dinero, provocaban que el hablar con ella fuera un completo dolor de cabeza. La joven era realmente hermosa, eso no se lo refutaba, tenía una piel blanca como porcelana, ojos verdes coronados por unas muy tupidas pestañas, cabello rubio y brillante y un cuerpo que denotaba el tiempo que invertía en el gimnasio; en verdad cualquier hombre se sentiría orgulloso de salir con semejante monumento de mujer, además tenía finos modales, la joven resultaba el "ideal" perfecto para presentarla en sociedad como novia o futura esposa… pero no así para Ryan, quien estaba convencido de que la chica era puro cuerpo, sin esencia.
Se dirigieron hacia el comedor principal en donde la cena se llevó a cabo sin mayor contratiempo, todos conversando de vez en cuando y alabando los exquisitos platillos que los anfitriones ofrecieron a sus distinguidos invitados. Luego del postre, pasaron al salón del té, en donde se tomaron un digestivo. La señora Collingwood, no perdió el tiempo y de inmediato sugirió que los jóvenes debían de salir a tomar el fresco, en tanto los adultos se ponían al corriente con todo lo que se hablaba últimamente entre los allegados a la familia real. Sarah de inmediato secundó la moción de la señora Collingwood e instó a su hijo para que le hiciera compañía a la joven Jane. Ryan soltó un sonoro suspiro, para después ponerse de pie e invitar a su impuesta acompañante a salir a los jardines.
Cuando tomaron camino rumbo al sitio sugerido, Jane no titubeó, ni por un instante, y se colgó del brazo del joven, Ryan por su parte puso los ojos en blanco, e hizo un sutil intento por soltarse, pero la chica apretó más su agarre, por lo que el chico no puso más resistencia y caminó resignado, tolerando apenas a su acompañante.
—Ah Ryan, esto es tan romántico, sencillamente es perfecto. Tú, yo, la hermosa noche llena de estrellas…
—Lo dudo mucho…
—¿Eh? ¡Ay por dios! Tu siempre tan cascarrabias. Cualquiera diría que te forzaron a venir conmigo…
—¿Tú crees?
—Vamos… haz un esfuerzo por pasarla bien aquí conmigo.
—Eso intento…
—No es verdad —y dicho esto hizo un puchero que la hizo ver como una niña haciendo una rabieta, y Ryan sintió que la paciencia se le acabaría en cualquier momento —¡Ya sé! ¿Por qué no me cuentas que has hecho en estos días? Hace mucho que no nos vemos, y en la universidad no he tenido oportunidad de coincidir contigo.
—Coincidiríamos si de vez en cuando fueras a la biblioteca…
—Vamos ¡cuéntame! —Ryan puso los ojos en blanco, claramente fastidiado ¿qué demonios quería saber Jane? Nada de lo que Ryan hacía le resultaba interesante, debía idear una manera de quitársela de encima y que de una vez por todas se olvidara de la ridícula idea de hacer pareja con él. Por supuesto que en ese escenario no figuraba el contarle la verdad a la joven rubia, no era tonto, una vez revelado su secreto, sería la comidilla de todos por su atrevimiento, y tampoco le haría gracia a sus padres saber de ello… y entonces, su cerebro se vio iluminado como si hubiese tenido una epifanía, le respondería exactamente lo que le había preguntado, le contaría lo que había estado haciendo últimamente, y en ese instante, una sonrisa triunfante se le dibujó en el rostro. Sí, Ryan le contaría la verdad… pero a medias.
—Con que quieres saber lo que he hecho en estos días… pues verás "querida" —hizo especial énfasis en la última palabra otorgándole un toque claramente sarcástico —he estado estudiando, pero seguramente ese es un hecho que es bien sabido por ti, y por las tardes le estoy dedicando una hora diaria a entrenar…
—¿Entrenar?
—Sí, tú sabes, artes marciales; por ahora mi sensei se fue de viaje, pero no puedo dejar el entrenamiento sólo porque él no está, seguramente perdería condición y…
—¡Por dios! Ryan. No me digas que te gusta eso ¿es en serio? Pero ni que fueras un primitivo salvaje…
—Oh Jane, hablas igual que mi madre —y se cubrió lo ojos con la palma de la mano que tenía libre, pero sin importar de cualquier manera continuó con su relato —supongo que no me sorprende en lo absoluto.
—Gracias querido, me halagas. —"Pero si no fue un cumplido" pensó el joven dejando escapar otro sonoro suspiro.
—Bueno, como te decía, estoy yendo a entrenar una hora diaria, por las tardes, a Green Park…
—¿Green Park? Y ¿por qué ahí? Deberías de ir al club deportivo al que asisto yo, es mucho más exclusivo, no cualquiera tiene acceso, estoy segura de que tu familia tiene membresía, ¿sabes a cuál club me refiero?
—Sí lo sé, pero prefiero entrenar en el parque, al aire libre…
—"Al aire libre" ja, ja, ja, tonterías… —"Dios dame paciencia, ni siquiera me da oportunidad de hablar"
—Bueno, te decía, que prefiero el aire libre, el contacto con un poco de naturaleza en esta enorme ciudad, eso sin mencionar que estando ahí uno puede llegar a conocer gente bastante interesante…
—Querido, no digas ridiculeces, ¿a quién podrías conocer en ese lugar que fuera interesante?
—Pues de hecho conocí a alguien
—¿Qué has dicho? ¿Cuándo? ¿A quién conociste? —"¡Ja! Ahora sí tengo tu atención, niña pomposa y presumida"
—Ah pues, hace algunos días, estaba por iniciar mi rutina de entrenamiento, y fue ahí que la vi…
—¿"La" viste?...
—… tan fuerte, tan decidida, se movía con tanta gracia y agilidad, no lo sé, fue como una visión, algo digno de admirar, se veía tan…
—Tan… ¡¿Tan?!... ¡¿Qué?! ¡Continúa!
—Tan perfecta
—¿Perfecta? ¿quién era perfecta?
—No, no lo "era", lo "es". Ella es perfecta en muchos sentidos.
—¡¿Ella?!
—Sí "ella", Akane… Akane Tendo. —Jane puso una mueca que reveló la furia que la invadió, demás está decir que el "romántico" paseo nocturno en ese momento se dio por terminado, la joven soltó su agarre con un movimiento un tanto brusco, giró sobre sus talones y se dirigió con paso acelerado de vuelta a la mansión Townsend. Ryan se quedó atrás y soltó una pequeña risita, en verdad esperaba que con lo que le mencionó, la rubia cesara en sus infructuosos intentos por conquistarlo; lo que Ryan no sabía, era que la ambición de Jane —la cuál, dicho sea de paso, podría compararse con la de Nabiki Tendo— la motivaría a empecinarse más por conseguir que su relación con él se diera y, ahora más que nunca, debía apresurar las cosas, o esa tal "Akane Tendo" le quitaría el lugar, que le había costado años ganarse: el ser la futura señora de Ryan Townsend I.
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Esa misma noche, pero dentro de la habitación de un hotel, cerca del centro de Londres, una joven peliazul se encontraba recostada sobre su cama mientras miraba fijamente al techo completamente ensimismada, pensaba en todas las palabras que su amigo británico le había dicho, si tan sólo no tuviera suficiente "razón" en sus aseveraciones como para haberla puesto a dudar, seguramente no tendría por qué estar despierta a las once de la noche, pensando en todas esas bobadas… pero entonces, como un acto misericordioso del universo, sucedió… un "tierno" recuerdo de cierto acontecimiento ocurrido, poco antes de que la peliazul incursionara en su pequeña aventura por tierras europeas, vino a su mente y eso le ayudó a subsanar sus maltrechas esperanzas.
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FLASH BACK
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La residencia Tendo estaba extrañamente muy tranquila esa mañana, todos habían tenido asuntos que resolver, y "casualmente" habían dejado solos al par de prometidos, lo que no entendían es que todos esos inútiles esfuerzos por "crear" momentos que serían oportunidades para que ellos se acercaran y comenzaran a revelar sus sentimientos, se veían más que obvios, y el resultado de todo lo planeado terminaba por ser justamente lo opuesto a lo deseado en un inicio.
Ranma había salido rápidamente a recoger unos encargos que su mamá le había hecho, y secretamente tenía la esperanza de que Akane lo hubiera acompañado, sin embargo, ella había decidido ir por su lado a realizar algunas compras. De más está el decir que el joven azabache estaba bastante contrariado por la decisión de su prometida de irse sola, y se encontraba bastante angustiado, corría tan rápido como le era posible, deseaba con toda el alma que su prometida ya estuviera en casa a esas horas. Corriendo por una de las avenidas se topó con una imagen en verdad inesperada, Akane caminaba con una actitud bastante sospechosa, de hecho, se le veía un poco incómoda, como si algo la avergonzara, Ranma se intrigó bastante, ¿a dónde irá su prometida? E hizo lo más inteligente que a alguien como él se le pudo ocurrir: seguir a escondidas a Akane.
La siguió por un par de calles y notó que la peliazul entraba a un almacén de ropa, "¿Akane entrando a una tienda de ropa? ¿qué va hacer aquí?" entró a la tienda y la siguió, procurando siempre mantenerse oculto tras los estantes de ropa, y entonces la vio, justo ahí eligiendo ropa interior, y para ser más específicos, elegía sostenes, pero no cualquier tipo de sostenes, su prometida estaba admirando sostenes con encajes, en color caramelo, blanco y… "¡negroooo!" Ranma la observó y sólo de imaginarse cómo se vería su prometida con un sostén como ese cubriendo esa zona de su anatomía, casi le da un derrame nasal.
"¿Para qué quiere sostenes nuevos? ¿le habrán crecido los pechos? Pero… si ni se nota… no entiendo… ¿querrá llevarse esos sostenes a su viaje? ¡Nooo! ¿acaso espera que alguien la vea usando esa ropa interior? ¡Maldita sea marimacho! No permitiré que compre esa ropa ¡Nadie tiene permiso de verla con ropa interior como esa! ¡sólo yo puedooo…! ¡arrgg! ¡sólo yo puedo decidir que ropa interior va a llevarse a ese estúpido viaje! Akane no comprará esa ropa, de eso me encargo yo."
El azabache iba muy decidido a cumplir su cometido, pero la presencia de alguien inesperado lo hizo frenar en seco, se agazapó y escuchó la conversación entre las dos jóvenes.
—Oh, pero si ser chica violenta, ¿qué hacer aquí? ¿Airen venir contigo? —Akane entró un poco en pánico cuando advirtió la presencia de la exótica china, de todas las personas con las que se podía topar —y que desesperadamente buscaba evitar— Shampoo era a la que menos quería ver. El rostro de Akane palideció, y los nervios la traicionaron, provocando que el sostén que quería ocultar, cayera directamente a los pies de la joven de cabellos morados, Akane intentó llamar la atención de Shampoo desesperadamente, pero sus intentos fueron infructuosos.
—¡Sha-shampoo! ¡que sorpresa verte aquí! Ra-ranma no vino conmigo, tal vez deberías ir a buscarlo…
—Pero, ¿qué ser esto? Akane… tú ¿querer comprar sostén con encaje?
—Yo… la verdad es que yo… bueno…
—Ja, ja, ja, ja. Tú sí que ser graciosa. —Shampoo se inclinó y envolvió con ambos brazos su vientre, rió escandalosamente hasta que un par de lágrimas rodaron por sus mejillas. Akane se ruborizó intensamente al tiempo que una creciente furia se instalaba en su pecho. ¿qué de raro tenía que ella fuera a comprar sostenes nuevos?
—Pues yo no le veo la gracia…
—Akane, ser muy gracioso que tu querer este sostén, porque tú tener pecho plano, no ser femenina y hermosa como Shampoo, esta ropa ser para mujeres sexy y tú sólo ser una gorda marimacho…
—¡Cállate! ¿a ti qué te importa el tipo de ropa que yo compre? ¡¿Eh?!
—Yo sólo salvarte de humillación
—¿Humillación? ¿a qué te refieres con eso?
—Si tu pretender seducir a Airen con esta ropa, sufrir tremenda humillación, porque Airen sólo reirá de chica fea y marimacho como tú.
—¿Y a ti quién te dijo que quiero "seducir" a Ranma? Ni que fuera igual de ofrecida que ustedes. —Shampoo frunció el entrecejo, ese comentario le había dado directo en su orgullo, porque Akane tenía razón; ella, Ukyo y Kodachi, no hacían más que ofrecérsele a Ranma y, además, de las tres, Shampoo era la que lo hacía más descaradamente. —Y en todo caso, tú no sabes si a Ranma le pudiera gustar o no el cómo luzca yo con un sostén como estos… ¿o es que acaso tienes miedo de que a Ranma le guste? —Ranma se sonrojó por la imagen mental que se le presentó de la peliazul utilizando un sostén así de sugestivo, muy en el fondo deseaba con todo su ser, que Akane se animara a utilizar ropa de ese tipo, y mejor aún, que lo hiciera para complacerlo a él.
—Ja, ja, ja, por favor no hacerme reír, claro que yo saber. Airen siempre decir que tú ser fea, gorda, marimacho y pecho plano… ser más que obvio que a Airen no gustar cómo lucir tú con sostén como este. En cambio, yo tener pechos grandes y bien formados, en mí lucir perfecto. Yo estar segura de que Airen preferir esa ropa en mí. —Akane se quedó muda ante el comentario hecho por la amazona, no supo qué responderle, porque tenía razón, Ranma se seguía expresando así de ella, seguramente si utilizaba alguno de esos sostenes, y él se diera cuenta, no haría más que burlarse de ella. ¿por qué demonios se le había ocurrido ir en busca de esa ropa en primer lugar? Shampoo rió con suficiencia sabiéndose victoriosa, atacar la muy lastimada autoestima de Akane utilizando los mismos insultos que Ranma le propinaba sin piedad, siempre había sido una buena estrategia ofensiva y que garantizaba una victoria arrasadora sobre la peliazul.
Akane se sintió humillada en demasía, por lo que no pudo contenerse más, agachó la mirada buscando que las lágrimas que corrían cruelmente por sus mejillas no fueran vistas por su rival, y salió corriendo de la tienda con rumbo a su casa. Ranma al observar la escena se quedó petrificado, perfectamente había alcanzado ver a Akane llorar y a Shampoo sonreír por haber logrado su cometido. Sabía de lo que la china era capaz, pero no imaginó que pudiera ser tan cruel… y entonces enfureció, no soportaba ver que alguien hiciera sufrir a su prometida; y al mismo tiempo se enojó consigo mismo, pues irónicamente, él mismo con sus mordaces comentarios, lograba lastimarla en no pocas ocasiones. Soltó un sonoro suspiro que delataba la culpa que sentía por su comportamiento con Akane y salió de la tienda sin ser visto.
Ya en el dojo Tendo, la peliazul buscó refugio en su habitación, estaba sentada en la silla frente a su escritorio, sus brazos cruzados, reposando sobre el mencionado mueble, y sobre ellos descansaba su mentón, su vista estaba fija observando la nada, a través del cristal de la ventana de su habitación. De vez en vez soltaba sonoros suspiros, se sentía tonta e impotente por haber caído en las provocaciones de Shampoo, pero sencillamente en ese momento, no lo pudo evitar. Continuaba con su estado meditativo y de pronto, un suave golpe la hizo volver a la realidad. Su prometido estaba colgado del tejaban justo afuera de su habitación, como era su costumbre, y le pedía permiso para pasar. Akane abrió los ojos como platos, ante la sorpresa de encontrarse con la imagen de su prometido, estiró su brazo y abrió la ventana.
—Akane… ¿pu-puedo pasar?
—¡Ranma! Eh, sí, pasa.
—Akane… yoooo… bueno… que-quería de-decirte que… —Un muy sonrojado Ranma estiró su brazo y le entregó un sobre a la peliazul, quien lo recibió un tanto perpleja.
—Gracias, Ranma. Pero… ¿qué es esto?
—Pu-pues lo-lo que sucede es que yo… bu-bueno la-la vi y pensé que era bu-buena idea que tuvieras esta fotografía. No-no va-vayas a creer que soy un pervertido o algo así… lo-lo que pasa es que te vi discutir con Shampoo y pu-pues yooo… es que esta fo-fotografía la tenía Gosunkugi y pu-pues se la quité y yo…
—¿Qué? ¿Me viste con Shampoo? —en ese momento Akane abrió el sobre que le había dado su prometido y súbitamente sintió como los colores se le subieron al rostro, su corazón comenzó a latir cual caballo desbocado, y se quedó sin habla.
El sobre contenía una fotografía de ella en la playa, tomando el sol. Portaba un traje de baño de dos piezas —el primero que se había atrevido a usar en su vida— y desde el ángulo en el que se había tomado la fotografía Akane lucía un muy firme, voluptuoso y bien redondeado busto; de hecho, Ranma recordaba a la perfección ese día: había decidido no meterse a bañar en las aguas del mar, con tal de permanecer como hombre y poder alejar a todos los pervertidos que osaban acercarse a su prometida con intensiones poco decorosas —según él—; todo ese día Ranma estuvo con un humor de los mil demonios, pues los ojos de muchos hombres se posaban en su prometida, en el hermoso conjunto color aguamarina, y en las curvas de su bien trabajado cuerpo. Ese día, el azabache no podía entender en qué momento, su prometida había desarrollado ese cuerpo de diosa, que ahora todos admiraban. El colmo de todo fue cuando sorprendió a Gosunkugi tomando fotografías de ella de nuevo, y durante días enteros, se dio a la tarea de perseguirlo hasta que consiguió arrebatarle las fotografías y los negativos. Ranma nunca mencionó nada al respecto, pero secretamente había decidido conservar una de las fotografías, al menos se quedaría con la que le pareciera más "sexy" y destruiría las demás… y así lo hizo. Pero ahora, viendo a Akane tan afectada por los comentarios que le había hecho Shampoo, decidió que podría hacerle un mejor uso a la mencionada fotografía.
Akane seguía con la fotografía en mano y luego de darle un vistazo, la alejó de los ojos de Ranma presionando el retrato contra su pecho, nunca imaginó que su prometido fuera capaz de obsequiarle semejante presente. Ese acto la descolocó por completo, en otro momento, quizá lo hubiera golpeado, tachándolo de pervertido y lo hubiera mandado a volar por los cielos de Nerima, pero no lo haría, no esta vez. Francamente sintió que la había desarmado por completo, no esperó nunca que su prometido pudiese prestar atención a semejantes detalles.
—Akane… en esa fotografía tú… bu-bueno creo que te ves bo-bonita, además, no-no creo que sigas teniendo los pe-pechos pla-planos… —le dijo Ranma mientras jugaba con sus pulgares y agachaba la mirada, estaba tan sonrojado que parecía un tomate maduro.
—¿Eh? ¿lo dices en serio?
—Sí… yo… es decir… yo creo que se-será me-mejor que me vaya, de-debo ir a entrenar… yo-yo…—dicho esto giró sobre sus talones con la intención de salir de nuevo por la ventana de la habitación de su prometida, pero un suave agarre le impidió continuar. Se giró y observó a Akane quien había tomado la punta de su camisa al tiempo que tenía la mirada clavada en el suelo, Ranma cerró los ojos esperando el golpe que de seguro se vendría por su atrevimiento, pero el golpe nunca llegó, por lo que se armó de valor, y abrió los ojos para de nuevo dirigir su mirada hacia la peliazul. Akane continuaba con la vista hacia abajo, en realidad era tal su sonrojo, que no quería mirar a los ojos a su prometido, por lo que se limitó a soltar una palabra, sólo una, la única que fue capaz de articular.
—Gra-gracias.
—D-d-de nada. ¿Akane?
—¿Sí?
—Yo-yo creo que sí se-se te hubieran visto bien esos sos-sos-sotenes
—¿Eh?
Ranma se retiró del lugar con un buen sabor de boca, esperando que con lo que acababa de hacer, hubiera podido resarcir en algo, todo lo que le había estado diciendo a su prometida durante todo este tiempo.
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FIN DEL FLASH BACK
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—Ese bobo… si supiera que después regresé por esos sostenes a la tienda de ropa… Ranma…
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Nerima siete de la mañana
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Todos se encontraban sentados, listos para degustar los deliciosos platillos que habían sido preparados para el desayuno, Ranma comía sin ánimos, lucía cansado y ojeroso; Nabiki por otro lado lucía radiante, no podía estar de mejor humor, los últimos días había tenido ganancias que iban más allá de lo que había planeado, le dio un sorbo a su taza de té y miró directamente a su cuñado y sonrió de lado, sabía que cuando Ranma se mostraba en un estado tan deplorable como el que exhibía en ese momento, tenía que irse con cuidado respecto a molestarlo o burlarse a costa de él… pero sencillamente no lo podía evitar… eso, y además estaba el hecho de que la joven castaña se había levantado por un poco de agua durante la madrugada y alcanzó a escuchar unos ruidos "extraños" provenientes de la habitación de su cuñado, se acercó y se quedó afuera de la recamara escuchando todo, hasta el momento en que se escuchó un golpe seco y se dio cuenta de que Ranma se había despertado, fue entonces que se retiró con rumbo a su habitación, lo mejor sería que no la descubrieran ahí; todo eso, le había dado suficiente "material" para poderse reír un rato acosta del azabache.
—Ranma ¡te ves terrible! ¿te pasó algo? —Ranma dirigió su mirada hacia Nabiki, parecía que la quería asesinar "Cínica" pensó para sus adentros.
—Grrrr —Sólo dejó escapar un gruñido y Nabiki sonrió más.
—¿Sabes? Anoche fui por un poco de agua, estaba haciendo algo de calor y mi boca se secó… —Ranma se atrgantó un poco con lo que estaba masticando y abrió los ojos tanto que pareciera que se saldrían de sus cuencas, y Nabiki continuó.
—… y pasé justo por afuera de tu habitación, sabes que me queda de paso, y escuché unos ruidos un poco extraños… —Ranma escupió el poco contenido restante en su boca y su rostro se coloreó de un intenso color carmín, y Nabiki le dio otro sorbo a su taza de té y prosiguió.
—… como si estuvieras teniendo un sueño, un tanto extraño… y luego te escuché mencionar algo, un nombre, sólo que no estaba claro, era algo así como…
—¡Suficiente! Dudo mucho que hayas podido escuchar algo, Nabiki.
—Ah ¿eso crees?
—¡Estoy seguro! Porque anoche yo no soñé ¡nada!
—Mmmm yo lo dudo mucho… recuerdo que escuché unos murmullos, quizá no lo recuerdas… debe ser eso…
—¡Estas completamente loca! yo recordaría perfectamente lo que soñé, si es que hubiera soñado algo…
—Ahora que lo mencionas, Nabiki, Ranma ha estado teniendo unos sueños muy románticos, ya sabes de esos que les pasan a los hombres jóvenes como él —mencionó Kasumi al tiempo que sonreía emocionada.
—¿Ah sí? Ranma, eso no lo sabía…
—Pero ¡¿de qué rayos hablan?! ¡yo no…!
—¡Sí! Mi hijo, siempre tan varonil ¿no te lo habíamos contado Nabiki? Ha tenido sueños de "ese tipo", en los que…
—¡Mamá!
—Sí con Akane… —Mencionó Kasumi sonriendo de nuevo, súbitamente Tendo y Genma escupieron el té, y después giraron su rostro hacia Ranma, quién estaba tan sonrojado, que parecía que en cualquier momento haría combustión espontánea.
—¡Ranma! ¿qué significa eso?
—Se-señor Tendo… yo no…
—Tendo tranquilícese, mi hijo es joven, a su edad es normal que tenga ese tipo de sueños, además, debo decirle que los Saotome somos unos sementales, esto sólo significa que nuestros nietos llegarán más rápido de lo que esperábamos… —Nodoka miró al señor Tendo con una sonrisa enorme mostrando orgullo, pero no por su esposo, su orgullo era por su amado hijo
—Saotome tiene toda la razón… pero aun así no quiero que el honor de mi hija se vea mancillado, ¡Ranma! espero que no hayas hecho nada indebido con ella, recuerda que deben esperar a que estén debidamente casados, no permitiré comportamientos inapropiados en mi casa… —Ranma se petrificó, lo que le faltaba, ahora ya lo estaban acusando de haber hecho… sólo kami-sama sabía qué cosas… y fue el acabose, su paciencia para con todos se había ido directamente por el desagüe, sólo que nadie parecía darse cuenta.
—Papá, no presiones a Ranma de esa manera, lo vas a asustar, deberíamos alegrarnos de que ya se animó a avanzar un poco más en su relación con Akane ¿no lo crees? —mencionó Kasumi mientras colocaba la palma de mu mano derecha sobre su mejilla, un tanto preocupada.
—Así es, estoy tan orgullosa de ti hijo mío, eso es bastante varonil…
—Que guardado te lo tenías cuñadito…
—¡Qué! ¡Queeeeé! ¡¿Acaso están locos?! ¿qué les hace creer que yo tocaría a esa marimacho pechos planos? —Nabiki puso los ojos en blanco, Ranma se puso de pie rápidamente y salió a toda prisa del lugar con rumbo a la escuela, dejando a todos atrás con la vista fija hacia el pasillo por el cual había desaparecido con un gesto adusto, y como si nada hubiese ocurrido se dispusieron a continuar con los suyo. Genma y Soun se retiraron del comedor, Kasumi comenzó a levantar los trastos sucios y se fue a la cocina, dejando atrás a Nodoka y Nabiki.
—Nabiki, al parecer mi hijo aún se reúsa a reconocer lo evidente —dijo al tiempo que le daba un sorbo a su taza de té, con total elegancia como era de esperarse en ella.
—Tía Nodoka, ¿por qué te sorprendes? Akane es igual a él, la verdad es que todos sabemos que esos dos están enamorados, pero son demasiado orgullosos para admitirlo.
—Lo sé.
—Mientras tanto, yo seguiré beneficiándome de Ranma tanto como me sea posible, estoy haciendo una fortuna…
—Nabiki, querida, sabes tan bien como yo que eso…
—Lo sé tía. Pero aun así seguiré con lo mío. —Nodoka la miró y asintió dándole un nuevo sorbo a su taza de té.
En un lugar no muy alejado de ahí, Ranma corría a toda velocidad, estaba bastante perturbado; ahora sí, con todos esos malos entendidos, seguramente escucharía campanas nupciales tan pronto Akane volviera de su viaje.
"¡Demonios! Todos están locos… yo soñar con Akane… bueno está bien, la verdad es que sí he soñado con ella de ese modo… ¡pero eso no quiere decir que la haya tocado! Además, de seguro, si lo intentara, ella me molería a golpes… si tan sólo no fuera tan violenta…"
El azabache corrió tanto como pudo, su mal humor iba en aumento y más cuando se dio cuenta de que había olvidado su almuerzo en el dojo. Al arribar a la escuela, su amiga Ukyo lo esperaba ansiosa. Quería saber qué tal le había ido en su cita con Shampoo, aunque algo dentro de ella le decía que seguramente las amazonas habían fracasado en su intento por conquistar a Ranma, así que ella debía de actuar con mucha más astucia y asegurar su victoria.
—Ran-chan ¡buenos días! ¿cómo estás?
—U-chan, hola buenos días. —Saludó Ranma cortésmente, pasando de largo a Ukyo.
—¡Oye! ¿pero a dónde vas?
Ranma siguió corriendo con rumbo a su salón de clases, a decir verdad, no quería hablar tampoco con su amiga de la infancia, sólo de pensar que podría traerle a colación el tema de su cita con Shampoo o la lejanía de Akane, sentía que la cabeza comenzaba a dolerle. Definitivamente, ese día quería un descanso a todo lo que en el momento le generaba enojo o angustia, y hablar de los hechos acontecidos de un par de días para acá no ayudaba a su muy vapuleada paz mental.
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Cuando se dio la hora del receso, el azabache sintió como su estómago gruñía ferozmente, se moría de hambre. Se sentó en uno de los jardines sintiendo autocompasión por haber olvidado incluso su dinero, así que necesitaba idear una manera de distraerse para no estar pensando constantemente en que moría de hambre, y siendo sincero con él mismo, lo último que quería era pedirle de comer a su amiga de la infancia. Suspiró derrotado, ese día todo le estaba saliendo mal. De repente, un suave aroma lo distrajo de su depresivo estado, reconocería ese aroma en cualquier lugar: "sopa de tallarines" giró su rostro en busca de la fuente de tan ansiado manjar, pero a la vez se puso en alerta, conocía de sobra que un aroma como ese sólo lo despedían las sopas preparadas en el Neko Hanten, y no estaba dispuesto a volver a tratar con la joven china; sin embargo, la figura que se hizo presente frente a él lo descolocó por completo.
—Mousse… ¿qué haces aquí? —le preguntó receloso, mientras observaba cómo el joven le ofrecía un plato de tallarines.
—Tranquilo Saotome, no vengo a buscar pleito
—Entonces ¿a qué has venido? ¿Eh?
—Sólo quiero tener una charla contigo… de hombre a hombre
—¡¿Qué?! —Mousse sonrió y tomó asiento al lado de él.
—Toma… me da la impresión de que tienes hambre, se te nota en el rostro. —Ranma tomó el tazón con los tallarines, lo examinó concienzudamente y después lo olfateó en búsqueda de algún veneno, pócima, o vaya kami-sama a saber qué. Mousse sonrió de lado y soltó una pequeña risita. Ranma frunció el ceño y miró un tanto molesto a Mousse. —Tranquilo Saotome, esta sopa está libre de pociones y cosas por el estilo. Te he dicho que quiero hablar contigo, y por el momento quiero una tregua entre nosotros… al menos mientras hablamos… después, las cosas volverán a ser como antes. —Ranma miró a Mousse con detenimiento, la verdad su actitud le parecía bastante sospechosa, pero en honor a la verdad, el joven se moría de hambre así que asintió, para inmediatamente después devorarse su alimento. Cuando terminó de comer se giró para poner atención a lo que el joven chino tenía que decir.
—Y bien, ¿me vas a decir de una vez qué quieres? —preguntó de mala gana.
—Ayer… mi Shampoo regresó al restaurante bastante deprimida, me dolió verla en ese estado…
—¿Y eso qué tiene que ver conmigo?
—¿Cómo que qué? ¡Tiene todo que ver! Mi Shampoo estaba así a causa de la estúpida cita que tuvo contigo.
—¡No digas estupideces! Esa cita fue parte de un arreglo que Shampoo hizo con Nabiki ¡Yo no tengo nada que ver con eso!
—¡Asististe a la maldita cita! ¡¿Cómo no va a tener nada que ver contigo?!
—Asistí… ¡Porque no tenía opción!
—¿Ah sí? ¡pues no te creo!
—¿Ah no? ¡pues no me importa!... Espera un momento… ¿Tú cómo sabes de la cita que tuve con Shampoo?
—Porque ayer estuve ahí ¿qué no lo recuerdas?
—Mmmm… tengo un vago recuerdo de ti gritando "Saotomeeee" … pero creo que eso es todo.
—Claro, estuviste bajo el influjo de ese hechizo que esas dos te hicieron. Por eso no me recuerdas.
—¡¿Qué dices?! ¿cuál hechizo? Si fui bastante cuidadoso con lo que…
—Tomaste una pócima de enamoramiento. Sólo que no lo recuerdas. Aunque… siendo sincero no sé bien cómo es que te salvaste, mi adorada Shampoo estaba a punto de besarte…
—¡¿Qué?! ¿de be-besarme? —Ranma estaba anonadado, todo lo que Mousse le había dicho, sonaba inverosímil a sus oídos, súbitamente, cambió su estado por uno de furia creciente. —¡Malditas brujas! Por poco caigo en otra más de sus artimañas.
—Oye Saotome, a mi adorada no la insultes.
—¡Cállate! Y si no tienes nada más que decirme ¡será mejor que te largues!
—En realidad sólo tengo una pregunta que hacerte.
—¿Qué quieres? ¡Dilo de una vez para que me pueda ir!
—Cuando la pócima hizo su efecto… tu caíste en un estado como de hipnosis, parecías un zombi, aunque la verdad no le veo mucha diferencia en comparación a tu estado actual, no es como que estando así —y lo señaló con el dedo índice —seas más inteligente…
—¡Te lo advierto! ¡estoy empezando a perder la paciencia!
—Bueno yo sólo quería puntualizar que tú…
—¡Al grano!
—Está bien, ya voy. Bueno cuando estabas en ese estado de estupidez… lo único que repetías una y otra vez era el nombre de Tendo… lo repetías una y otra vez, aún con la mirada perdida…
—¿Que yo hice qué?
—… y según la vieja momia, eso pasó porque, lo último que cruzaba tu mente, cuando el hechizo comenzó a actuar, fue el nombre de "Akane" …
—¡¿Qué?!
—…aunque yo creo que hay algo más, sólo que la momia no quiso que mi Shampoo lo supiera…
—¿A dónde quieres llegar con todo esto? ¡yo no sé nada…!
—¡Es obvio que no sabes nada del hechizo! ¡IDIOTA!
—¡¿Entonces?!
—Lo que yo quiero saber es… ¿Por qué Tendo? ¿acaso sientes algo por ella?
—¡¿Qué has dicho?! Yyyoooo no-no sé de qué…
—Eres un ¡Patán! y un ¡bastardo sin honor!
—¡Y tú un estúpido! ¿Por qué me insultas?
—No te insulto, eso es lo que eres. Saotome, si estás enamorado de Akane Tendo, ¡¿por qué no se lo dices de una vez?! A ella, y a todas las demás para que sepan que no tienen esperanzas contigo.
—En primer lugar, ¡lo que yo sienta o no por Akane no te incumbe! Y, en segundo lugar, ¡Nunca le he dado esperanza a ninguna otra! ¡ellas solas me persiguen sin que yo las incite a nada!... Yo no tengo la culpa de ser tan irresistible. Es el encanto Saotome… —el monólogo de Ranma fue interrumpido por una pelota que cayó directamente en el centro de su rostro y que le dio con tal fuerza que lo hizo caer de espaldas sobre la hierba. Mousse tenía los ojos en blanco y soltó un fuerte suspiro, Ranma Saotome podía ser insufrible cuando se lo proponía y eso lo exasperaba. —¡Oye qué te pasa! Dijiste que no querías pelear
—Cállate Saotome no seas llorón… cobarde…
—¡¿Cómo me llamaste?!
—¡Co-bar-de! Estás enamorado de Tendo y no tienes las agallas para aceptarlo y, además, lo único que haces es tratarla mal…
—¡Ya te dije que ese no es tu asunto! Y no la trato mal, ¡me defiendo de ella y su fuerza bruta! ¿qué no ves que es una marimacho?
—Ay Saotome no pensé que fueras tan idiota, y que no entendieras nada…
—¡Eres tú el que no entiende nada! ¡deja ya de fastidiarme!
—Saotome, Saotome… ¡no eres más que una bestia! El que no entiende nada ¡eres tú!
—¡¿Qué has dicho?!
—Kami-sama, en verdad que estás orate… ¡¿qué acaso no te queda claro que Tendo es una MUJER?!
—¡Eso ya lo sé! ¡¿y?!
—¡¿Cómo que "¿y?" …?! —Mousse suspiró realmente frustrado —Saotome… tienes que entender que, aunque Tendo no sea "delicada" o "femenina" o "sexy", ella es, y seguirá siendo mujer, y como tal hay ciertas reacciones que siempre va a tener, igual que todas las demás…
—¿Y eso qué quiere decir?
—Que no te caería mal, de vez en cuando ser diferente con ella…
—¿Qué? ¿diferente, dices?
—Un poco más caballeroso…
—Ja, ja, ja. Esas son boberías. No es nada varonil ser así…
—Por el contrario… pero bueno allá tú. ¿Se fue a Londres verdad?
—¿Y eso qué tiene que ver?
—Nada… es simplemente que los hombres allá son famosos por su "caballerosidad" sólo esperemos que no conozca a algún hombre que de verdad la trate como se merece y la deslumbre con sus "bobadas" y sus "atenciones", actuando como todo un "caballero". —Ranma apretó la mandíbula y empuñó sus manos, su respiración se volvió más profunda y acelerada, tan pronto como Mousse terminó con su cháchara, él recordó a ese mal nacido de "Ryan". Los celos lo invadieron y no pudo más. Tomó a Mousse por las solapas de su vestimenta y lo acercó a él, con ese comentario en serio lo había cabreado.
—¡Tú no tienes ni puta idea de lo que estás hablando! Akane no se dejaría impresionar por ningún niñito delicado, tomador de té, mimado y pomposo. ¡Y ya lárgate porque ya acabaste con mi paciencia! —Y de un puñetazo, que colocó directo en la quijada del joven chino, lo mando a volar.
El joven azabache seguía en el jardín respirando entrecortadamente, sentía que un enorme nudo se había formado en su garganta, jamás reconocería en voz alta que de verdad se sentía amenazado por todo lo que Ryan representaba: un joven caballero de la alta sociedad, que seguramente conocía un sinfín de artimañas para poder hacer que todas la mujeres cayeran rendidas a sus pies, y que además de todo sabía artes marciales… sí, Ranma estaba angustiado, y ahora reconocía, muy en su interior, que lo que sufrió en Ryugenzawa, quizá no era nada comparado a lo que estaba viviendo en este momento.
Cuando Mousse se precipitó contra el suelo, cayó no muy lejos de ahí, quizá a un par de cuadras de la preparatoria, y justo en ese lugar, fue alcanzado por Nabiki Tendo, quien corrió a su encuentro tan pronto observó su figura mientras salía proyectada desde el patio de la escuela. Cuando llegó hasta donde estaba el joven chino, se inclinó para asegurarse de que no había heridas graves en él, y después sin ninguna contemplación lo picoteo numerosas veces con su dedo índice, buscando que Mousse reaccionara.
—Mousse despierta, vamos. ¡Ay por favor! No me vengas con que este golpecito te hizo daño, si he visto que Shampoo te ha golpeado de peores maneras.
—¡Nabiki Tendo! Ya deja de hacer eso ¡me duele!
—De acuerdo, no tienes que ser tan llorón. Apenas se puede creer que seas un "artista marcial"
—Grrr y yo apenas puedo creer que tú seas una mujer. Al parecer tú y Akane se parecen más de lo que todos creen.
—Sí lo que digas… bueno, a lo importante, ¿hiciste lo que te pedí?
—Sí Nabiki, lo hice… le dije al idiota de Saotome todo lo que querías que le dijera. ¿Pero sigo sin entender qué gano yo con todo esto?
—Paciencia Mousse, ya lo verás… ahora sólo me falta Ukyo… esto se pondrá muy interesante…
—¿Kounji? ¿y qué tiene ella que ver en todo esto?
—Nada… al menos, nada que a ti te incumba. Tú sólo mantente al margen de todo esto, y haz lo que yo te pida, y nada más… —Mousse la miró azorado, en verdad que Nabiki era de temerse cuando se lo proponía, después encogió los hombros y se retiró del lugar con rumbo al Neko Hanten.
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Londres ocho de la mañana:
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Las jóvenes se encontraban en el restaurante del hotel degustando su desayuno, en media hora más partirían con rumbo al destino agendado para ese día. Yuka y Sayuri no mostraban un especial interés por el lugar al que irían, en cambio, Akane moría de ganas por conocer el sitio mencionado por sus profesores con anterioridad: La universidad de Oxford.
Ese día visitarían algunas de las facultades, y asistirían a una charla informativa, además de visitar el Centro de información turística. El viaje lo llevarían a cabo, de manera habitual, en autobús, sin embargo, pese a que el hotel en el que hospedaban estaba bastante céntrico, se encontraba muy retirado de la universidad, por lo que sería un traslado de una hora y un cuarto, aproximadamente. Este sería quizá, uno de los viajes más largos hechos hasta ahora, desde su arribo a la capital del Reino Unido.
Al llegar al lugar, Akane no pudo hacer otra cosa más que sorprenderse; la perenne edificación presentada frente a sus ojos, le dio la sensación de encontrarse viviendo en una época totalmente diferente a la suya. Las majestuosas torres que se erigían frente a ella, perfectas en su totalidad, combinaban la belleza y el estilo señorial presente en todas las construcciones antiguas, junto con la elegancia, presencia y el esplendor que cualquier obra arquitectónica moderna pudiese ofrecer. Definitivamente le faltarían palabras para poder describir a detalle todo lo que sus ojos contemplaban. A medida que avanzaban, más y más se conmocionaba, de verdad nunca pensó que un edificio tuviera la capacidad de transmitir tantas y tantas emociones. El enorme jardín central la dejó boquiabierta, el césped verde tan detalladamente cuidado, los corredores que lo rodeaban impecables, los muros que se revelaban a sí mismos cuidadosamente ornamentados, todo se agrupaba en perfecta armonía para dar como resultado algo sencillamente inmejorable.
El guía los reunió a todos en el patio central y comenzó su habitual charla:
"Jóvenes por aquí por favor. Empezaremos hablando un poco de la historia de esta magnífica universidad:
Se desconoce la fecha de fundación de la universidad, y tal vez no existió como un suceso en concreto, pero hay evidencia de actividades de enseñanza desde el año 1096.
Cuando Enrique II de Inglaterra prohibió a los estudiantes ingleses la asistencia a los colegios de estudios superiores de París, en el año 1167, Oxford empezó a crecer con rapidez. La fundación de las primeras residencias estudiantiles, que luego devinieron en los "colleges", data desde esta época en adelante.
Después del asesinato de dos estudiantes acusados de violación en 1209, la Universidad fue disuelta. El 20 de junio de 1214, la Universidad volvió a Oxford con una carta de aceptación negociada por Nicolás de Romanis, delegado papal, y en 1231 recibe la carta de Universidad…"
Akane estaba atenta a todo lo que el guía explicaba, y trataba de tomar tantos datos como le era posible, además, traía consigo el libro que Ranma le había obsequiado, seguramente con eso podría complementar el reporte de su visita de ese día. Kuno estaba de pie justo detrás de ella y bostezaba sonoramente y sin la menor mesura, claramente fastidiado. Giraba su rostro de un lado a otro tratando de encontrar algo que pudiera distraer su atención y que él considerara "más acorde" a sus intereses. Gosunkugi hacía lo propio también, tomaba tantas fotografías como le era posible, buscando después obsequiarle algunas a Akane y con eso conseguir su favor.
"…Oxford ha educado muchos alumnos destacados, incluyendo 29 galardonados con el premio Nobel, 27 Primeros Ministros del Reino Unido e innumerables jefes de estado y de gobierno de todo el mundo. Oxford además concede la Beca Rhodes, una de las becas internacionales más antiguas…"
—¿La Beca Rhodes? —La peliazul se detuvo por un momento de su actividad y se mostró especialmente interesada en esa charla.
—Vaya, eso suena interesante ¿verdad Akane? —dijo Yuka, la peliazul asintió y puso especial atención a lo que explicaba el guía.
Continuaron con su visita, acudieron a los lugares indicados de acuerdo al itinerario y por último le dieron libertad para que pudieran conocer el lugar más detalladamente. Akane y sus amigas caminaron por "Broad Street", la pequeña calle se ubicaba saliendo del Centro turístico de Oxford, y se dirigieron con rumbo a "Park road", su destino era la afamada Biblioteca Bodleiana, Akane había leído que esa biblioteca además de ser antigua, era un lugar que necesariamente se debía visitar, debido a que era uno de los lugares más emblemáticos de ahí, y quizá con algo de suerte, podría encontrarse con alguna exposición interesante.
Las jóvenes siguieron su andar por algunos minutos, hasta vislumbrar el edificio en cuestión, Akane dibujó en su rostro una sincera sonrisa, el edificio resultaba mucho más hermoso que como se mostraba en la fotografía de su libro, definitivamente esa visita la disfrutaría sobremanera, pero justo antes de llegar a la entrada del lugar, fue interceptada por alguien a quien no esperaba encontrarse ahí.
—Akane ¡qué agradable sorpresa encontrarte aquí!
—¡Ryan! Hola… sí, que sorpresa. Lo que ocurre es que hoy nos tocó venir aquí y estábamos por ingresar a la biblioteca Bodleiana, creo que será muy interesante ¿verdad chicas? —Sayuri y Yuka miraban con mudo asombro al joven inglés, apenas podían creer la suerte de su amiga, en verdad era apuesto, y bueno, como dicta aquel sabio dicho "el onceavo mandamiento es no estorbar" así que hicieron lo propio, inventaron una para nada convincente excusa, y se retiraron del lugar, para dejar a su amiga con su apuesto británico.
Ambos caminaron por el pasillo principal del edifico, y siguieron su trayecto para encontrarse con numerosos estantes repletos de libros, sin lugar a dudas, no alcanzaría a recorrerla en un solo día, pero ya volvería después.
—¿Sabes? Hay un área de libros japoneses, seguro ahí encontrarás textos sumamente interesantes y antiguos. ¿Te gustaría ir?
—¿En serio? ¡claro! Me encantaría.
Continuaron su trayecto, y justamente cuando pasaban por una de las salas de lectura, una voz conocida llamó su atención.
—¡Ryan! ¡Hola! Vaya sorpresa encontrarte por aquí… —Ryan detuvo su paso, puso los ojos en blanco y soltó un suspiro que denotaba una profunda frustración, pues conocía perfectamente a quien pertenecía esa voz, y sabía que, a partir de ese momento, tendría que echar mano de toda la paciencia que tenía consigo.
—Jane —la saludó frío y cortante al tiempo que hacía un pequeño ademán con su cabeza. Akane lo miró intrigada, pues frente a ella se mostraba una faceta de su amigo, que no se había revelado antes.
—¡Oh por dios! Pero no me mires de esa manera, cualquiera diría que no te da gusto verme —se acercó al joven y con total descaro le propinó un sonoro beso en la mejilla, Ryan seguía respirando profundo, esas muestras de "afecto" —que más bien parecían un burdo intento por marcar "territorio"— le molestaban sobremanera, en especial cuando provenían de Jane. El joven no respondió al comentario que le hizo la chica rubia, por lo que ella continuó decidida con su cometido. —Y bueno… ¿en dónde están tus modales? ¿no nos vas a presentar? —Ryan entendió de inmediato hacia dónde iba todo el teatro que la chica estaba montando, y estaba empeñado en que haría todo lo necesario, para que, a Jane, el tiro le saliera por la culata.
—Tienes razón, estoy siendo terriblemente grosero. Akane, ella es Jane Collingwood, es hija de los señores Collingwood, quienes son miembros de la alta sociedad de Londres, se codean también en los círculos de la aristocracia británica y son, además, amigos entrañables de mis padres. —Akane quedó deslumbrada ante la presentación de la joven, nunca imaginó que en su vida conocería a alguien de semejante nivel, además había que reconocer que la chica era en verdad hermosa, aunque muy para sus adentros pensó que esa joven, le recordaba un poco a Shampoo. Jane se sentía halagada por la presentación que Ryan había hecho de ella, satisfecha de que su lugar ante la extraña, quedara bastante claro, y haciendo uso de sus finos modales, pero que rayaban en la hipocresía, se acercó a Akane y le estiró el brazo para estrechar su mano.
—Encantada de conocerte…
—Jane, ella es Tendo Akane, es proveniente de Japón, ha venido a una excursión escolar y estará todo un mes aquí en Londres. Ella es artista marcial, está en la preparatoria y es la mujer de la que te hablé ¿la recuerdas? Te dije que la conocí en el parque y, te dije también que era PERFECTA… —el joven hizo especial énfasis en esa palabra, Akane se sonrojó bastante, pues no se esperaba que utilizara ese calificativo para referirse a ella, y por su parte Jane hizo una mueca extraña, que parecía una sonrisa fingida, en un vano intento por ocultar la rabia que comenzaba a crecer en su pecho. Akane tomó la mano de Jane y la estrechó, sabía que esa era la costumbre occidental al momento de presentarse con alguien.
—El placer es todo mío. —y le regaló una sincera sonrisa. Jane la miró estupefacta, en sus ojos se reflejaba un frío glacial, y como bien rezaba aquel viejo adagio: "Mantén a tus amigos cerca, y a tus enemigos más cerca aún", pues ella estaba dispuesta a eso y más, con tal de alejar por completo al que ella consideraba su futuro esposo, de esa engreída japonesa. Con lo que no contaba Jane, era con que Ryan la conocía de sobra, y sabía que la rubia podía ser mezquina y ruin, con tal de conseguir sus caprichos, por ello se propuso no permitir que dañara de forma alguna a su amiga.
—Jane, fue una sorpresa, en efecto, que nos hayamos encontrado, pero Akane debe marcharse, quizá su grupo ya esté reunido y no quiero que nuestra intervención, ocasione que la deje su autobús. Si nos disculpas, nos retiramos. Adiós.
—Pero Ryan… —Antes de que la rubia pudiera siquiera objetar algo al respecto, él ya había emprendido la huida y había tomado gentilmente del brazo a su amiga para que lo siguiera.
Siguieron el mismo camino que Akane y sus amigas habían tomado anteriormente, puesto que sus profesores los esperarían en el patio central para volver a reunirse y retomar su camino de vuelta al hotel.
Al llegar al lugar mencionado, se podía observar a uno que otro alumno, pero los que no perdieron detalle alguno del arribo de la Tendo al lugar, fueron Gosunkugi y Kuno, quienes no disimularon en nada su molestia al ver a la chica peliazul llegar acompañada de su amigo. Kuno siempre se ha caracterizado por su carácter explosivo y poco mesurado, además de ser un rotundo cabezota y en ocasiones demostrar que en verdad estaba sumamente desequilibrado, pues su actuar en ocasiones revelaba que estaba fuera de la realidad… bueno pues esta ocasión, no fue la excepción. Su furia fue bastante tangible por todos los ahí presentes, y poco a poco se fueron arrinconando en el extremo opuesto del patio, más por vergüenza ajena, que por miedo al kendoka, pero prefirieron estar lo más lejos posible del sitio, ante la inminente escena que estaban por presenciar, y de sobra estaba mencionar, que sería bochornosa en demasía. Así pues, el joven castaño tomó su bokken, adoptó una posición de ataque, y se preparó para embestir a ese inglés atrevido que osaba poner sus sucias manos sobre su muy amada Akane. La joven peliazul de inmediato adivinó las intenciones de Kuno, su rostro se desfiguró en una mueca que revelaba la vergüenza que en ese momento sentía. Ryan se puso en alerta y se preparó, adoptando una pose defensiva… pero el combate nunca sucedió, pues en un inesperado giro de los acontecimientos, el director Kuno hizo su aparición y disciplinó a su hijo.
—¡Tachi! ¿qué haces? Deja de jugar con eso ya. —Kuno trastabilló por la sorpresa, y cayó de bruces junto con su bokken, cuando se levantó, se encontraba sonrojado sobremanera y a la vez furioso.
—Te he dicho… millones de veces… ¡Que no me digas TACHI!
—Vamos no te pongas así my son. Lleva a todos los alumnos al autobús y asegúrate de que estén todos a bordo. —Todos suspiraron, algunos decepcionados, pues les encantaba ver cómo ponían en su lugar a Kuno-sempai, y otros, suspiraron aliviados, pues les resultaba embarazoso tener que soportar las manías y locuras de Kuno. Tomaron camino rumbo al autobús, y Akane iba dispuesta a unírsele a sus compañeros, pero entonces, sucedió que fue retenida por el director.
—Miss Tendo wait, please. Usted vendrá conmigo.
—¿Eh? ¿pero por qué? ¿hice algo malo?
—Oh no, no, no, no. Por el contrario. Venga por favor. —Akane puso los ojos en blanco y soltó un sonoro suspiro, dejó caer sus hombros derrotada, y con un ademán se despidió de Ryan para, acto seguido, caminar tras el director. No muy lejos de ahí, escondida tras unas columnas, Jane observaba atentamente la escena, y sonrió de lado. Al parecer no era la única que no estaba de acuerdo con que Ryan y esa chiquilla se siguieran viendo.
"Maldición. ¿Qué querrá el director? ¡Ash! Con lo loco que está, no dudo que vaya a salir con algún disparate…"
—Miss Tendo, this way, please. Vamos, vamos, no se retrase. —Entraron a uno de los edificios principales y de ahí subieron un tramo de escaleras, para después avanzar por un largo pasillo y al final dieron con una ornamentada puerta de madera, al parecer detrás de ella había una oficina, justo a la derecha de la puerta, sobre el muro, había una placaba que decía:
"DR. ALFRED JOSEPH WITMORE
COORDINADOR DEL AREA DE VINCULACION Y DIFUSION ACADEMICA. JEFE DEL AREA DE SELECCIÓN DE BECAS NACIONALES Y JEFE DEL AREA DE SELECCIÓN Y ASIGNACION DE LA BECA RHODES"
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Al ver eso, Akane tragó en seco, sus ojos se abrieron tanto que cualquiera pensaría que podrían salirse de sus cuencas en cualquier momento, y comenzó a respirar con algo de dificultad. Miró a su director, quien tocó a la puerta, para después ser recibido por una pomposa secretaria, la cual con un leve ademán que hizo con su cabeza, les indicó que podían pasar. Ambos se dirigieron hasta el fondo de la oficina, la cual, dicho sea de paso, parecía una enorme biblioteca del siglo XIX, pulcramente ordenada y amueblada con finos muebles estilo victoriano, que sin duda reflejaban el buen gusto del Dr Alfred. Llegaron al escritorio en donde la joven se encontró con un hombre, de edad un poco avanzada, Akane le calculó poco más de sesenta años, ataviado con un traje gris oscuro, camisa blanca y corbata a juego, su cabello cano estaba perfectamente peinado y tenía un bien delineado bigote, que le daba una apariencia señorial, tenía unos profundos ojos azules, que por un momento le recordaron a los ojos intensos de alguien a quien extrañaba bastante; el hombre saludó al director y acto seguido a Akane. Los tres tomaron asiento y el director Kuno tomó la palabra.
—Tendo Akane. Uno de los motivos de haber hecho este viaje, fue el abrir fronteras académicas. El Dr Witmore y yo hemos tenido una larga conversación en la que le he mostrado tus logros académicos y deportivos. Eres una de las mejores estudiantes del Furinkan, y el Dr Witmore está de acuerdo conmigo en que todos esos méritos merecen un premio a la altura.
—Perdón… pero creo que no le estoy entendiendo bien…
—Lo que el director Kuno quiere decir es que estamos dispuestos a considerarla dentro del grupo de alumnos extranjeros a los que se les otorga la "Beca Rhodes" para que pueda realizar sus estudios de Licenciatura, aquí, en Oxford. —La mandíbula de Akane casi se desencaja por la impresión, se quedó sin habla y el corazón comenzó a latirle a gran velocidad. No sabía si estar impresionada por el ofrecimiento de la beca, por el perfecto japonés con el que el Dr Witmore se dirigió a ella, o porque por primera vez desde que lo conoció, el director Kuno hacía algo cuerdo y que de verdad beneficiara a los alumnos de la preparatoria.
—Yo… lo siento es que yo… ¿dijo la beca Rhodes? Pero… ¿y los gastos? No sé si mi familia pueda costear esto…
—Bueno, los gastos corren por cuenta de nosotros. Están incluidos en la beca. Tenga —Y le entregó unos formularios —necesito que llene estas formas, y anexa va una lista que los documentos que necesitaremos para su expediente.
—Yo… discúlpeme, lo que ocurre es que esto es tan repentino… yo no sé…
—Señorita Tendo, esta es una oportunidad que no se presentará dos veces en la vida. De cualquier forma, tiene hasta el día último de este mes para decidirse; en caso de que su respuesta sea afirmativa, puede entregarme el formulario lleno y podría hacerme llegar por correo los documentos que le estamos solicitando.
—Bien Akane Tendo, ya es hora de que nos retiremos. Dr Witmore, le agradezco sus atenciones.
—Dr Witmore, muchas gracias por esta oportunidad. Prometo considerarla y tenerle una respuesta lo más pronto posible. —Akane hizo una pronunciada reverencia y ambos se retiraron del recinto.
Llegaron al patio central y como era de esperarse, los compañeros de Akane ya no estaban, por lo que se dirigió hacia la salida de la universidad, en búsqueda del autobús. Pero lo que encontró no se lo esperaba, el autobús se había retirado del lugar. Akane soltó un sonoro suspiro y se giró para ver a su director con la esperanza de que él pudiera ayudarle en su predicamento. Sin embargo, las cosas no fueron así. Tan pronto puso un pie fuera de la universidad, el director sufrió una especie de metamorfosis y volvió a ser el mismo hombre ridículo y desequilibrado que todos conocían.
—Oh my god! Señorita Tendo, el autobús ya se fue ¿en dónde estaba? No llegó a tiempo y ahora la dejaron. Pero que falta de disciplina la suya…
—Pero ¡¿qué dice?! ¡si yo estaba con usted!
—No, no, no. Las excusas aquí no valen de nada. Lo siento, pero tendré que reprenderla.
—¡¿Qué?!
—Sí, como castigo… tendrá que irse por sus propios medios hasta el hotel.
—¡¿Está loco?! Pero si está a más de una hora de camino en autobús ¡una hora!
—Lo siento, pero es su castigo por su falta de disciplina. Que tenga suerte, ja, ja, ja, ja, ja. —En ese instante arribó una lujosa limusina y el director se introdujo en ella y con un ridículo ademán se despidió de Akane. Ella lo observó estupefacta, ya decía que era demasiado pedir que se comportara cuerdamente por mucho tiempo, en algún momento tendría que salir a relucir su estrafalaria personalidad. Suspiró y sacó su libro, buscó en la sección de mapas y rutas de autobús cuál era la mejor opción para regresar al hotel. Estaba en eso cuando un automóvil convertible, lujoso y de un chillante color rojo, se le acercó. Akane se sobresaltó y de inmediato se puso en guardia, no permitiría que ningún niñito pomposo se quisiera pasar de listo con ella, pero tan pronto se percató de quien conducía, se sorprendió bastante.
—¡Hola! Akane ¿cierto?
—Ho-hola Jane
—¿qué haces ahí parada y sola?
—Sí… bueno lo que ocurre es que… al parecer mi autobús me dejó…
—¡Oh, pero qué calamidad! ¿Cómo pudieron hacerte eso?
—Pues, supongo que me tardé más de lo planeado en la junta que tuve con mi director y el Dr Witmore
—Supongo que sí. ¿quieres que te lleve? Voy a Oxford street, creo que tu hotel queda cerca ¿no?
—mmm… pues sí, está cerca… pero no lo sé… no quisiera molestarte, puedo tomar un autobús…
—Tonterías, no es molestia ¡ven, súbete!
—De acuerdo, si no te es molesto… te lo agradezco mucho. —y le dedicó una sincera sonrisa a la joven rubia. Akane siempre ha pensado bien de las personas, convencida de que todos tienen un lado bueno y compasivo, por lo que nunca imaginó las intenciones escondidas en ese acto aparentemente bondadoso dirigido hacia su persona. Emprendieron el viaje disfrutando de la brisa que acariciaba sus rostros y admirando el paisaje que se revelaba ante ellas.
—Y dime, ¿cómo conociste a Ryan? Está bastante impresionado contigo ¿lo sabías? —Akane se sonrojó, no se esperaba ese comentario.
—Ah pues, yo estaba entrenando en Green Park y al parecer él también va a entrenar ahí y me vio. Se acercó y me preguntó por el estilo de pelea que practico y me propuso que entrenáramos juntos.
—Ya veo. Yo lo conozco desde hace mucho, somos amigos de la infancia, nos reunimos con su familia con bastante frecuencia.
—Vaya, debes conocerlo bastante bien, entonces.
—Sí. Es un chico brillante. Algún día heredará el negocio de su padre y se convertirá en uno de los hombres con más influencia y poder en Reino Unido, sin mencionar la enorme fortuna que le espera… —Akane giró su rostro y observó a su acompañante, en verdad estaba sorprendida, imaginó que Ryan venía de una familia acaudalada, pero no pensó que tanto.
—¡Vaya! Eso es…
—… impresionante. Lo sé. A veces se entretiene haciendo dibujitos y "pintando", pero aquí entre nos, eso es sólo un pasatiempo para atraer al género femenino…
—¿Disculpa?
—Sí. Ryan es famoso en nuestros círculos sociales por ser un mujeriego incorregible…
—¿Qué? ¿mujeriego?
—Pero claro, con ese atractivo y el renombre que tiene su familia, más la fortuna que poseen, le resulta fácil conquistar a cuanta mujer conoce. Y una vez que caen en sus redes, las lleva a un pent-house que tiene en Notting Hill para… tú sabes… —Akane se sonrojó nada más de pensar a qué se refería la joven. —… y después de unas cuantas sesiones de buen sexo, se deshace de la joven en turno y va tras su siguiente conquista.
—Pero… no creo… me parece difícil creer que Ryan sea así, nunca me ha insinuado nada parecido a lo que me estás comentando…
—Querida, no seas ingenua, por favor. Él es experto en el arte del engaño.
—Yo… no sé…
—Mira, te confiaré algo de suma importancia, se ve que eres de fiar, y es que esto que te voy a contar te lo digo en extrema confidencia, no puedes contárselo a nadie. —Jane giró por unos segundos su rostro hacia Akane, quien asintió —Ryan y yo estamos comprometidos en matrimonio…
—¡¿Qué?! Pero él no me dijo…
—Lo que ocurre es que aún no lo hemos hecho público, porque vamos a esperar a que él termine sus estudios para casarnos, pero nuestras familias lo saben y están felices. De hecho, desde que éramos niños, nuestros padres planearon que esta unión se diera, sólo que no querían "presionarnos", así que lo que hacían era reunirnos continuamente y esperar que las cosas se dieran de manera natural entre nosotros, y así fue.
—Pero, no entiendo, si acabas de contarme que él es un mujeriego, y ahora resulta que es tu…
—Prometido, lo sé. Es duro. —La rubia hizo una burda imitación de mujer afligida para añadirle un toque extra a sus palabras y tratar de sonar más convincente.
—Pero ¿cómo puedes tolerarlo?
—Porque él y yo tenemos un acuerdo
—¿Un acuerdo?
—Sí. Te lo explicaré. Desde que cumplió diecisiete años, él reveló su naturaleza… polígama, por así decirle. Cuando me pidió matrimonio, supe que le sería difícil cambiar, y más porque nuestro compromiso se decidió cuando estábamos bastante jóvenes. Así que decidimos hacer un acuerdo. Él tendría completa libertad para hacer sus… cosas, al menos hasta el momento de nuestra boda; una vez casados se abstendrá de hacer todo lo que hace. Lo único que yo le pedí a cambio, fue, que respetara nuestro compromiso y me garantizara que, llegado el momento, yo sería su esposa… y él estuvo de acuerdo. —El ceño de Akane se frunció. Todo lo que esa mujer le estaba contando le resultaba bastante familiar, pero de una forma muy, muy bizarra. Su estómago se estrujó y en su pecho comenzó a crecer una sensación de angustia que a penas y le permitía respirar.
—Pero… ¿qué hay de ti? ¿es que no te importa que sea un mujeriego?
—Pues… digamos que estoy resignada, en tanto sea yo la "catedral", por lo pronto no me preocupa que tenga sus "capillitas". Después de todo, algún costo tengo que pagar por ser la futura señora de Ryan Townsend I. Además, los hombres son así, entiéndeme esto muy bien querida, ningún hombre, óyelo bien, NINGUNO es fiel.
—Supongo que tienes razón. —Akane optó por no contradecir a su acompañante, y reservarse sus cavilaciones. En serio estaba segura de que su amigo se había mostrado frente a ella de un modo muy distinto al que le estaba revelando Jane. Siguieron su trayecto sin mediar palabra alguna. Jane se sintió Victoriosa, pues fue bastante notorio que la joven Tendo se sentía perturbada y seguro desistiría en sus intentos —según Jane— por conquistar a Ryan; lo que la rubia no sabía, era que Akane se sentía angustiada, pero por cierto azabache con el que la habían comprometido a muy temprana edad y que también era constantemente acosado por múltiples féminas deseosas de recibir sus atenciones y quién sabe qué otras cosas más. ¿Y si ahora que ella estaba ahí, tan lejos de casa, él decidía darle rienda suelta a sus más bajos instintos, aprovechando su ausencia? Akane tragó en seco y su desazón aumentó.
"Ese Ranma… ¿y si está con otra? ¿y si decidió tener algo que ver con Shampoo? Ella es tan ofrecida, ¿y si se volvió a meter en su cama, o en el ofuro con él?"
Akane no quería creer que su prometido pudiera hacer algo así, sin embargo, la naturaleza celosa y explosiva de Akane, no le permitía pensar con claridad, en su mente no había otra cosa que no fuera Ranma en la cama con Shampoo o con Ukyo… tal vez viajar hasta acá no había sido tan buena idea como había creído en un inicio.
Toda esta plática más el hecho de que Ryan también le había hecho algunas observaciones con respecto a su "relación" con Ranma, la estaban llevando poco a poco a un estado de lenta y dolorosa tortura.
Sin darse cuenta, ya estaban a una cuadra del hotel, y fue hasta ese momento que Akane salió de su estado de ensoñación, le agradeció a Jane por haberla traído de vuelta al hotel y se despidió de ella con una reverencia. Jane hizo lo propio y se retiró del lugar.
Subió hasta su habitación, su estado de agitación era más que evidente, y su frustración iba in crescendo, así que optó por hacer aquello que siempre la ayudaba en estos casos: las artes marciales. Se colocó su ropa deportiva y salió corriendo con rumbo a Green Park, y entonces lo vio: tan apuesto como siempre y con esa sonrisa que podía conquistar a cualquiera, Ryan la esperaba, deseoso por dar inicio con el entrenamiento. Akane no quiso ser grosera con él, así que optó por empezar el entrenamiento, pero al finalizar hablaría con el joven inglés, lo mejor sería que ya no se volvieran a ver.
—Akane, muchas gracias por entrenar conmigo… pero te noté algo distraída ¿sucede algo?
—Yo… sí… bueno, lo que ocurre es que… yo creo, que lo mejor será que tú y yo ya no entrenemos juntos…
—¿Eh? ¿ya no quieres entrenar conmigo? —Akane movió su rostro en negación —¿puedo saber por qué? ¿fue algo que dije? ¿te ofendí con algo? Si es así lo lamento en verdad…
—No, nada de eso, al contrario, has sido muy amable conmigo, es sólo que…
—¿Qué?
—No quiero contribuir al sufrimiento de alguien que te quiere tanto…
—¿Sufrimiento? No te entiendo, explícate por favor.
—Bu-bueno es que Jane me habló de tu departamento en Notting Hill y de lo que haces ahí…
—¡¿Te dijo del lugar que tengo en Notting Hill?! Esa mujer es una soplona…
—¿Entonces es verdad? Tú llevas mujeres a ese lugar para tener… —Akane se sonrojó, pues no pudo continuar con lo que iba a decir, le resultaba bastante bochornoso, y entonces, Ryan comenzó a entender un poco de qué iba todo eso.
—¿Qué más te dijo Jane? Por favor Akane dímelo, necesito saber.
—Pues me dijo que eras un mu-mujeriego sin remedio y-y que pues, que tú y ella están comprometidos y que la engañas con cuanta mujer puedes, pero que ella lo tolera porque es un acuerdo entre ustedes y… pues la verdad yo no quiero que tú creas que yo… o sea es que ella se ve que sufre por eso y pues…
—Ja, ja, ja, ja. ¡Ay Akane! Te digo que eres la mujer más dulce que he conocido en mi vida ja, ja, ja, ja.
—¿Qué? ¿por qué te ríes? —Akane miró fijamente a Ryan, entrecerró los ojos y una gran gota de sudor resbaló por su sien.
—Jane te acaba de tomar el pelo. Ni soy mujeriego, ni me acuesto con mujeres, y mucho menos, estoy comprometido con ella… aunque ella quiere que nos casemos, y no se esfuerza por ocultarlo, pero digamos que ella no… no es mi tipo. Aunque la verdad es que sí tengo un pent-house en Notting Hill, y puede que también lleve mujeres ahí, con cierta frecuencia. Mañana te lo puedo mostrar… —Akane dio un respingo y su rostro se coloreó de un intenso color carmín.
—¡¿Qué?! Oye no sé por quién me tomas, pero te advierto que no soy esa clase de mujer, yo no vine aquí para tener una aventura de una sola noche, y si buscas un acostón yo…
—¡Calma! Tranquila. No es nada como eso. Confía en mí. Nos vemos mañana aquí mismo, y te llevaré a que conozcas mi departamento. Ahí podrás ver con tus propios ojos qué es lo que sí hago en ese lugar. Y Aléjate de Jane, no es de fiar, de verdad.
—Está bien. Mañana nos vemos. —Akane sonrió, intentando ocultar su vergüenza, pero su mirada se notaba afligida, y eso no pasó desapercibido para Ryan, por lo que se aventuró a preguntarle al respecto.
—Akane… tú tienes algo más
—No, yo… estoy bien…
—Akane… —La joven trató de controlarse, pero al final las emociones la rebasaron y no pudo más.
—Jane, me dijo algunas cosas que me parecieron… un poco perturbadoras… es que… ¿y si Ranma está con otra? No puedo evitar pensar que quizá en este momento Shampoo o Ukyo estén con él, yo… —Ryan la miró y sonrió con gran compasión, posó su mano en el hombro de la joven peliazul y besó su frente.
—Eso no lo sabemos, ni tú, ni yo… pero lo que sí te puedo decir es, que, en una relación, la confianza es vital, y si por algo te es imposible confiar en él, si cada vez que hay algún mal entendido, prefieres golpearlo en lugar de escuchar primero sus motivos, para después ver si tiene o no razón, lo mejor será que reconsideres el hecho de seguir con él; porque sin confianza no puede haber amor. Adiós Akane, nos vemos mañana. —Se dio la media vuelta y se retiró del lugar. Akane, por su parte, decidió quedarse un rato más en el parque, necesitaba despejarse y meditar un poco lo que le había dicho su amigo.
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Y mientras todo este mar de incógnitas abrumaban a la joven Tendo, horas antes, en Nerima, el joven azabache, Nabiki y Ukyo tenían sus propios dilemas.
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Nerima dos de la tarde:
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El dojo Tendo se encontraba extrañamente, en calma. Las mujeres dedicadas a las tareas del hogar, se entretenían en sus faenas en la cocina, los hombres de la casa habían ido a una junta vecinal y el maestro estaba tomando una siesta.
Nabiki arribó a su hogar y recogió la correspondencia, notó con extrañeza que había un sobre dirigido a Akane. Cuando entró a su casa, anunció su llegada y fue directo a la cocina en búsqueda de su hermana mayor, a la que saludó como de costumbre.
—Nabiki ¿qué tal te fue en la escuela?
—Hola Kasumi, bien gracias.
—Me alegro. ¿Qué es eso que traes en tus manos?
—¿Uh? Ah esto —y alzo su brazo para mostrar el sobre que encontró —es la correspondencia, y de hecho es una carta dirigida a Akane…
—Ah ya veo, y vas a llevarla a su habitación ¿no es así?
—Te equivocas… voy a abrirla y ver qué es. Quizá contenga información que me sea útil, he tenido algunos gastos imprevistos y necesito recuperarme…
—Nabiki… sabes que es de muy mala educación leer la correspondencia ajena…
—Sí Kasumi, lo sé —respondió Nabiki con cierto enfado a la vez que ponía los ojos en blanco —pero Akane no está… además pudiera ser importante. Si lo leo lo sabré y le puedo dar el recado a Akane.
—Sigo creyendo que no deberías hacer eso. Pero allá tú. —Kasumi se giró sobre sus talones y continuó con lo suyo, Nabiki encogió los hombros y se retiró con rumbo a su habitación.
Ya ahí se sentó en su escritorio, examinó a detalle el sobre, asegurándose de que no fuera a contener algún veneno o pócima extraña, patrocinada por alguna de las locas prometidas de Ranma. Ya una vez segura, abrió el sobre, sacó la carta, la desdobló con total indiferencia, pero mientras leía su rostro cambiaba a uno de total asombro, después sonrió de lado y se felicitó a sí misma, por siempre seguir sus instintos.
"Apreciable señorita Tendo Akane:
Nos complace anunciarle que los resultados de sus pruebas de admisión han sido sobresalientes y, aunado ello, sabemos de buena fuente que sus habilidades para el deporte resultan igual de sobresalientes, por lo que hemos tomado la decisión de aceptarla en La Universidad de Tokio, otorgándole además una beca que cubrirá el 100% de sus estudios y material necesario para que los lleve a cabo.
Anexo a este documento, se encuentra un listado de todos los documentos que necesitamos, así como las fechas en las que se debe presentar para recibir su matrícula, horario y demás indicaciones.
Sin más por el momento nos despedimos y quedamos a sus órdenes
Atte
Departamento de adimsión"
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—Así que mi hermanita fue admitida en la universidad de Tokio… vaya, vaya… esta información vale oro. Y sé exactamente por dónde empezar para sacarle la mayor ganancia posible a todo esto.
-0-
No muy lejos de ahí, Ranma caminaba sobre la cerca de regreso al dojo, estaba en un estado de frustración debido al poco favorable resultado de un partido de baloncesto.
—Demonios todos son unos idiotas, no entiendo porque perdimos si todo iba muy bien… el resultado hubiera sido otro si me hubieran hecho caso, yo podría haberlos hecho ganar sin problemas… "trabajo en equipo" sí como no, si todos son unos ineptos, soy el único que hace bien las cosas…
Atrás del azabache, se encontraba Ukyo, quien le seguía los pasos muy de cerca.
"¡Perfecto! Al fin está solo… esta es mi oportunidad, lo invitaré a que tengamos una cita y entonces pondré en marcha mi plan"
—¡Ran-chan! ¡hola! Espérame —Ranma se detuvo al escuchar su nombre, bajó de la cerca de un brinco y se giró para ubicar a la persona que le llamaba.
—¡U-chan! Hola
—Ran-chan, pero qué rápido caminas, estaba tratando de darte alcance desde hacía rato.
—¿En verdad? Lo siento, no me di cuenta, estaba distraído pensando…
—¿Ah sí? ¿y en qué pensabas?
—Ah pues ¿en qué va a ser? En el partido de baloncesto
—Ah ya veo, sigues molesto por el resultado del partido. No te preocupes la próxima vez ganarán. —Ranma frunció el ceño y emitió un gruñido en respuesta, Ukyo rió por ello, de sobra sabía que el azabache odiaba perder. —Bueno, bueno ya no te enojes. Oye Ran-chan, yo venía a preguntarte si te gustaría…
—¿Eh? Si me gustaría ¿qué?
—Salir conmigo
—¿Qué? ¿Como en una cita?
—¡Sí! ¡exacto! ¿quieres?
—Ah eso… este yo… bueno la verdad es que yo estaba… por… ir con mi… mamá ¡sí, eso es! Con mamá, voy a acompañarla a unos asuntos ja, ja, ja, y de hecho se me hace tarde… ya me tengo que ir ¡adiós U-chan! —y antes de que su amiga pudiera objetar algo, el azabache saltó de nuevo a la cerca y huyó del lugar. Ukyo lo miró retirarse sin poder hacer nada para evitarlo. Tiró su pala al piso, cabreada por la situación, ahora sí que no le cabía duda, tendría que solicitar la ayuda de Nabiki para poder tener su ansiada cita con el azabache. Trató de calmar el ritmo acelerado de su respiración y al final soltó un sonoro suspiro consiguiendo lo que buscaba; en ese momento no podía dejarse llevar por sus emociones, debía tener la cabeza fría para poder llevar a cabo el plan que venía urdiendo desde que Akane se había marchado a Europa, esta era su oportunidad para poder ganar al fin esta contienda y ser, en definitiva, la única y oficial prometida de Ranma.
El resto de la tarde cursó sin novedades, Ranma estaba en el jardín muy concentrado en su entrenamiento, sin imaginarse la prueba que se le avecinaba, Nabiki lo observó desde lejos, y sonrió, le daría unos cuantos días de descanso, pero ella conocía perfectamente la naturaleza celosa de su cuñado, sabía que no aguantaría muchos días más, en cualquier momento le pediría ayuda para hablar con Akane de nuevo, y en ese momento daría inicio a la última parte de su plan; ganaría mucho dinero ¡oh sí!, y en tiempo récord. Se giró y preparó su mochila, debía hacer una llamada que sería vital para empezar a mover las piezas en el tablero y que todo se desarrollara acorde a sus planes.
Cerca de la media noche, un automóvil se detuvo en la entrada del dojo, un par de minutos después, fue abordado por la mediana de las Tendo.
—Vaya, sí que eres puntual.
—Nabiki Tendo, aun no entiendo qué es lo que estamos haciendo aquí, y otra cosa, ¿de cuándo acá crees que soy tu sirviente? ¡¿eh?!
—Ay vamos Mousse no te pongas así. Todo esto es por un bien mayor, uno en el que tú y yo nos veremos fuertemente beneficiados.
—Grrr si supieras lo que me costó conseguir este automóvil prestado.
—¡Ay por favor! Deja de quejarte y conduce. —Mousse dejó salir otro gruñido en respuesta, puso en marcha el automóvil y condujo hasta el lugar que la castaña le indicó.
Cuando llegaron a la universidad, Nabiki le indicó a Mousse que aguardara por ella en el automóvil. Caminó hasta la biblioteca, en dónde la esperaba ya el joven que siempre le hacía favores de esta índole a la chica Tendo, la llevó a la oficina conocida y con las mismas advertencias de siempre, la dejó en el lugar otorgándole un poco de privacidad.
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Londres cinco de la tarde
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Akane regresó al hotel, pasaba justo por el lobby cuando uno de los jóvenes de recepción la llamó. Akane se acercó al mostrador para atender al llamado, el joven le comentó que tenía llamada telefónica de Nerima, Akane sintió un vuelco en el corazón, ¿acaso Ranma la extrañaba tanto que le había llamado por teléfono? Siendo sincera, esperaba que el azabache le hablara, pero no pensó que sería tan pronto. Su rostro dibujó una enorme sonrisa y sus mejillas se tiñeron de un suave, pero notorio sonrojo, Akane le pidió al joven que transfiriera la llamada a la cabina y desde ahí la tomaría. Cuando llegó al lugar, Akane sentía su corazón desbocado, las manos le sudaban y la respiración se le entrecortaba, Ranma, Ranma le habló de nuevo. Tomó el auricular y contestó.
—¡Hola! ¿Ranma?
—Vaya, vaya así que de verdad extrañas a mi cuñadito. —A Akane se le formó un nudo en el estómago y comenzó a sentirse nerviosa, pero no de una buena manera, ¿cómo pudo cometer semejante indiscreción? Y encima de todo evidenciarse de esa manera en frente de Nabiki ¡De NABIKI! Sólo Kami-sama sabía qué haría su hermana para chantajearla esta vez, ahora sí estaba segura de que quedaría en bancarrota.
—Na-nabiki hola
—Hola Akane ¿cómo has estado?
—Bien gracias, oye ¿está todo bien?
—Sí ¿Por qué no habría de estarlo?
—Es que me extraña que seas tú la que llama.
—Ah eso, bueno lo que ocurre es que te llegó correspondencia y me tomé la libertad de leerla…
—¡¿Qué?! ¿y qué nadie te ha dicho que eso no se hace? ¡eres una entrometida!
—Ay ya tranquila, no es que hubiera sido una carta de amor o algo por el estilo, tampoco es para que te pongas así, sólo era una aburrida carta de aceptación de la universidad de Tokio…
—¡¿Qué?! ¿Fui aceptada en la universidad?
—Así es Akane, felicidades.
—Oh por Kami-sama, esto me complica más las cosas…
—¿Qué? ¿No deberías estar feliz por esto?
—Y lo estoy… es sólo que…
—¿Qué pasa?
—Me ofrecieron la beca Rhodes, para poder estudiar en aquí en Oxford, todo estará pagado por la beca, no tendremos que pagar nada. Tengo hasta fin de mes para dar mi respuesta.
—¿En serio? Vaya pues felicidades Akane, tienes mucho que pensar.
—Lo sé… me ha gustado mucho estar aquí, pero… venir a estudiar, implicaría mudarme por lo menos cuatro años… no sé si pueda estar tanto tiempo lejos de casa y…
—¿Y de Ranma?
—No iba a decir eso, iba a decir que lejos de mi familia.
—Sí seguro… bueno yo sólo te hablé para contarte de tu aceptación en la universidad de Tokio. Me despido, tengo que irme es muy tarde ya, pasan de la una de la mañana y estoy algo cansada.
—Ten cuidado de regreso a casa Nabiki. Saludos a todos
—Adiós Akane.
Akane se dirigió a su habitación, llenó la tina de baño y se dio un relajante baño de burbujas.
"Oxford y Tokio ¿cuál elijo? ¿Ahora qué haré?"
Nerima dos de la mañana
—Nabiki Tendo, no sé por qué teníamos que venir a hacer tu pendiente a esta hora de la noche, ¿no podía esperar a mañana?
—Mousse, Mousse, eres igual de ignorante que mi cuñadito. Hablé por teléfono con Akane, era necesario tomar en cuenta la diferencia de horario.
—Ya veo ¿y qué tal la llamada?
—Bien, resultó mucho más productiva de lo que esperaba… excesivamente productiva… —Mousse resopló y puso los ojos en blanco, pero luego reflexionó en que la mediana de las Tendo era de armas tomar, por lo que era mejor ser su aliado a su enemigo.
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N/A:
¡Hola! Antes que nada, quiero ofrecerles mil disculpas, por haberme tardado tanto en actualizar. Digamos que mi situación familiar y laboral confabularon en mi contra para no permitirme terminar este capítulo antes. Pero de verdad todos los días estaba entre mis pendientes el hacerme un pequeño espacio para de a poco en poco ir armando este capítulo, que hasta el momento ha sido el más largo de todos los que llevo escritos.
Bueno, como pueden ver al inicio, me di a la tarea de hablar un poco de Ryan, quise plasmar algo de su situación familiar, escribir un poco acerca de él y sus miedos, para tratar de mostrarlo un poco menos "perfecto" de como en un inicio lo plasmé. Al final de cuentas, todos tenemos defectos, miedos, anhelos y eso es lo que nos vuelve únicos.
Akane vuelve de nuevo con sus inseguridades, el comentario que le hizo Jane la hizo recapacitar en la idea de que tal vez Ranma también es un mujeriego incorregible.
Datos curiosos:
Oxford: Bueno no podemos hablar de Londres y actividades escolares sin sacar a colación a una de las principales universidades de Reino Unido, la otra es, por supuesto, su eterna rival: Cambridge, pero me incliné más hacia Oxford, porque creo que es la más representativa. Todos los datos que les presenté respecto a esta universidad son reales, al menos según Wikipedia, y también traté de hacer una descripción lo más cercana a la realidad, pero seguramente me quedé corta por lo enorme y majestuosa que es la universidad.
Biblioteca Bodleiana: Se inauguró oficialmente en 1602, contando con aproximadamente 2,000 ejemplares. Hoy, la Bodleiana incluye varias áreas de almacenamiento externas, así como otras nueve bibliotecas en Oxford. Estos lugares contienen nueve millones de artículos en 176 kilómetros de baldas, y tienen asientos para 2500 lectores. La bella arquitectura de la Biblioteca ha hecho que se rueden varias películas en esta localización. Puede verse en Another Country (1984), La locura del rey Jorge (1994) y en los dos primeros filmes de Harry Potter, en el que la Divinity School, donde se hace pasar por ala del hospital Hogwarts y la Biblioteca Duke Humphrey es la biblioteca de Hogwarts, entre varias otras filmaciones. Por lo que es un destino obligado para visitar.
Beca Rhodes: Este programa se ofrece desde el año 1902 y es la más antigua de todas las convocatorias y quizás, según dice explica en la universidad, sea una de las becas más prestigiosas del mundo. Las becas Rhodes permiten a 95 graduados de 64 países, ahora también Puerto Rico, beneficiarse con esta posibilidad de formación. El programa cubre el costo total de la matrícula del programa elegido, un estipendio para cubrir costos de vida y pasajes de ida y vuelta desde el país de origen a Oxford en el comienzo y en el final de los estudios. La Universidad de Oxford es la número uno a nivel mundial según el ranking de Times Higher Education y la sexta mejor según el ranking de universidades de QS. Existe una pagina oficial en la cual se pueden encontrar todos los datos para poder participar y ser elegible. El proceso de selección es mucho más complejo que el que yo expuse en mi historia, pero me valí un poco de la ficción para poderlo plasmar así. El puesto del Dr Witmore es ficticio también, al igual que su personaje. Pero si alguien está interesado en estudiar en Reino Unido, puede investigar sobre esta beca.
Reviews:
Lila: Muchas gracias por tus palabras, en verdad fueron una fuerte motivación para continuar con el capítulo. Yo también espero que Ranma pronto acepte en voz alta que ama a Akane, pero el azabache es terco, así que creo que tardará un poco más. Un abrazo.
Luna Akane: Je, je, je creo que no eres la única a la que no le cae bien Ryan, tienes razón, de repente esos chicos "perfectos" y que ponen en aprietos a nuestros protagonistas luego so súper odiados ja, ja, ja. Pero su participación será crucial a lo largo de toda la historia. Si al final no logra agradarte, espero que al menos la historia sí te guste. Gracias por leerme.
Carlosdemiguel: Gracias por tu apoyo, espero que puedas leer el resto de los capítulos y que también sean de tu agrado. 😊
Ranma84: No sabes cómo me gustaron tus comentarios, me da la impresión de que te leíste los diez capítulos en una sentada ja, ja, ja y eso me motiva a seguir trabajando mucho en esta historia. Gracias de verdad por haberte tomado la molestia de dejar un comentario en cada capítulo, espero de verdad que este capítulo haya sido de tu agrado. Un abrazo enorme.
Ivarodsan: Muchas gracias por el apoyo, me encanta que te guste mi historia, espero que este capítulo haya sido de tu agrado también.
Necros Nefilim: ¡Hola! Me encantan tus review, me interesa mucho tu opinión acerca de los capítulos y el rumbo de la historia. La intervención de Ryoga me encantó ja, ja, ja, me gusta como por su pésimo sentido de orientación, termina apareciendo en los lugares y momentos más inesperados ja, ja, ja, y me valí de ello para el capítulo anterior. Me interesa mucho saber tu teoría acerca del plan de Nabiki jejeje aunque aún falta algo para que se sepa al 100% qué es lo que planea. Y respecto a Ryan, poco a poco iré revelando más aspectos de su personaje, y cuál será su participación en la historia. Gracias por leerme y por tus reviews que siempre me animan a seguir adelante. Un abrazote 😊
Guest: I know right? Nabiki could be the worst person of the world, some times I really hate her. She is alway taking advantage of all, and she only thinks of her own benefit; but I think that soon or later, she's gonna get a big lesson, and learn that in this life, every act, had consequences. Thank you for you review.
Guest: ¡Ya se! Pobre Mousse, la verdad me da pesar a mí también, pero en el fondo (muy muy en el fondo) creo que Shampoo sí siente algo por él, ojalá que algún día su amor sea correspondido.
Victor: Muchas gracias por tu apoyo, ojalá esta nueva entrega sea de tu agrado. Espero tu review 😊 un abrazo.
Lila: Muchas gracias por tu comentario. Es verdad los encuentros que están teniendo nuestros protagonistas en sueños, cada vez se vuelven más y más candentes jejeje. Lamento haber tardado tanto en actualizar, pero espero que de verdad este capítulo sea de tu agrado.
Diluanma: Sí tal parece que el chico británico está sabiendo romper las barreras que Akane ha construido y poco a poco está llegando a su interior y quizá sí, tal vez a su corazón. De momento Ranma y Akane no son conscientes de que los sueños que tienen son simultáneos, pero pronto se darán cuenta de ello.
Y bueno, quiero darles las gracias a todos los que se han tomado el tiempo de leer mi historia, me motiva bastante el darme cuenta de todos los nuevos seguidores que tiene esta historia y todos los "favorito" que ha obtenido. Gracias de verdad Mil Gracias, al final de cuentas todo esto lo hago por ustedes, que se toman unos minutos para leer mi historia. Me retiro no sin antes reiterarles mi compromiso de actualizar lo más pronto posible, y también el compromiso de terminar esta historia, con la que me he encariñado mucho mucho.
¡Hasta pronto!
